Ojos bicolor vs. Ojos celestes

Insinuación

(Advertencia: Lemon fuerte)

Para Dante, una de las cosas más excitantes que había era el estar en un callejón oscuro junto con una chica sexy. Hoy era su día de suerte, ya que se encontraba en uno junto con nada más ni nada menos que la mujer más endemoniadamente sexy que existía, Lady. ¿Cómo habían ido a parar ahí? Simplemente habían estado buscando a una niña que, según informaciones de su cliente, había sido secuestrada por un demonio. Toda la historia sonaba realmente a algo que nada tenía que ver con algún tipo de criatura extraña, pero como habían venido tiempos de crisis y ya se necesitaba el dinero para comer aunque sea pan, el Sparda aceptó. Lady, que estaba en la misma situación que el muchacho, se unió a él con la excusa de "tú no tienes tacto con los niños" y, de paso, ligar algo de las ganancias.

—Evidentemente aquí no vamos a encontrar a nadie más que a una prostituta o algo por el estilo. ¿Algo para proponer? —. Dijo la chica mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba contra la pared. Dante se acercó, se puso frente a ella y apoyó una mano en el frío concreto, encerrándola. Ella lo miró extrañada.

—Sí, dime muñeca… ¿Cuánto cobras? Podría pagártelo de alguna—. Su propuesta indecente fue interrumpida por un tiro propinado por la furiosa mujer, quien lo empujó fuertemente y comenzó a caminar de nuevo hacia el Devil May Cry. El mitad demonio sonrió y la siguió.

— ¿Siempre vas a insinuarte sexualmente así conmigo, idiota? ¡Jamás puedo hablar enserio contigo!—. Exclamó Lady muy molesta. Dante no dijo nada, solo la observaba caminar de atrás mientras se reía entre dientes. Era tan divertido incomodarla así, lo hacía por pura diversión, después de todo ya lo había rechazado muchas veces. No entendía porqué, si él era todo un caballero.

Llegaron al local y la muchacha se sentó en el sillón en el que siempre se sentaba el chico. Dante la observó y elevó una ceja.

— ¿Vas a quedarte aquí?

—Sí. Estoy muy cansada como para ir a mi casa. ¿Molesto? Porque puedo ir a buscarme un hotel—. Respondió defensivamente mientras se levantaba del asiento. Él rápidamente ocupó su trono, subió los pies al escritorio y se quitó la chaqueta, para tirarla por ahí y quedarse con el torso descubierto.

— ¿Quieres que te acompañe a buscar uno? Conozco varios muy buenos…—. Lady, sin dejar de escanearlo con la mirada, estaba a punto de insultarlo, pero el Sparda la interrumpió. —Es broma, es broma. Haz lo que quieras, muñeca. Ya sabes que aquí eres bienvenida—. Lo que ocurrió a continuación fue algo que la chica grabó en su mente, escena por escena. El muy pillo de Dante se quitó las botas, seguido del pantalón, quedando únicamente en bóxers.

Maldito infeliz, ¿por qué estaba tan bueno?

Estaba haciéndolo apropósito.

— ¿Qué sucede, muñeca? ¿Te gusta lo que ves?

Dante le guiñó un ojo, luego tomó una revista y comenzó a leerla. La morocha se encontraba con sus mejillas completamente sonrojadas y no de vergüenza. Tenía un calor de los mil demonios. Observó a su acompañante una vez más y largó todo a la mierda.

¿Con que ese imbécil se le insinuaba así, eh? Ya vería con quién se había metido.

La revista fue bruscamente quitada de las manos del chico, éste miró con sorpresa cómo Lady alejaba la silla del escritorio y la estampaba contra la pared, mientras que separaba sus contorneadas piernas y se sentaba en el regazo de él, de frente.

—Estoy cansada de tus insinuaciones, Dante—. Dijo antes de tomarlo de la nuca y comenzar a besarlo con ferocidad. Él sonrió debajo del beso y lo respondió, profundizándolo aún más. Así comenzó una batalla de lenguas, las cuales exploraban cada rincón de la boca del otro. Se separaron un poco por falta de aire y fue ahí cuando él atacó su cuello, haciéndola soltar un suspiro.

Rápida y desesperadamente le quitó la camisa y el sostén, para luego atrapar uno de sus erguidos pezones con la boca y el otro con la mano.

Dios santo, era demasiado.

Lady soltaba suspiros de placer mientras que Dante masajeaba, succionaba y mordía todo pedacito de piel que se encontrara.

Ella, de un momento a otro, lo alejó y se paró.

—Tú no vas a tomar el control—. Dicho esto, se agachó frente al muchacho y comenzó a besar su entrepierna por encima de la ropa interior. Dante soltó un gemido y tomó a la chica del cabello, incitándola a que siguiera. Bajó sus boxers y observó gustosa la gran erección del muchacho. Lo miró a los ojos y sonrió. Rápidamente con una mano tomó el erecto miembro del muchacho y con la otra comenzó a masajear sus testículos, mientras que comenzaba a lamerlo todo con desesperación.

—Oh, muñeca… así… sí… lámela toda…

Lady succionaba todo el miembro mientras lo masturbaba, el mitad demonio sentía que iba a morirse en cualquier momento. Iba a matarlo, la muy maldita iba a matarlo. Continuó con su labor un rato más, mientras que él la agarraba fuertemente del cabello y gemía de placer. De un momento a otro, Lady se detuvo y se sentó de nuevo encima del muchacho. Su erección rozó la entrepierna de la muchacha y ambos soltaron un suspiro.

— ¿Sabes qué, Dante? Quiero follarte hasta no dar más—. Le susurró la muchacha. Dante, al escuchar esto, se volvió automáticamente loco. ¡Tenerla así lo calentaba demasiado! La besó con fuerza de nuevo, mientras le quitaba el resto de ropa que le quedaba. Rápidamente el Sparda guió su miembro hasta la húmeda cavidad de la chica y ella, desesperada por sentirlo, se sentó para unirse de una buena vez.

Él la tomó de la cintura y la guió de arriba hacia abajo, formando ese vaivén tan delicioso que los estaba haciendo explotar del placer. Aprovechó la pose en la que estaban y volvió a morder uno de los pezones de la chica, mientras que ésta lo tomaba de la nuca con una mano y con la otra rasguñaba su espalda.

— ¡Mmm! ¡Así! ¡Así, Dante! ¡Más fuerte! —. Los gritos de Lady hacían que el chico se moviera aún más rápido y con más fuerza, haciéndola sentir todo ese miembro dentro de ella, cegándola del placer.

— ¿Te gusta así, muñeca? ¿Quieres que siga follándote así?—. La besó fuertemente y comenzó a embestirla todavía más fuerte, ya sentía venir el éxtasis final.

Lady gemía fuertemente, el placer que estaba sintiendo era indescriptible. Sintió cómo su cuerpo se contraía, advirtiéndole que el orgasmo estaba cerca. Movió rápidamente sus caderas, lo besó con desesperación, mordió su oreja.

— ¡Ahhhh, Dante!—. Luego de su gemido final, ambos terminaron en un delicioso y largo orgasmo. Ella se apoyó en el hombro de él y él la abrazó.

— ¿Qué… te hizo… tomar… la iniciativa… muñeca?—. Preguntó Dante entre bocanadas de aire. Ella lo miró.

—Fue… por tu… culpa… no aguanté más… idiota—. Respondió, bañada en sudor. El chico sonrió satisfecho y la tomó del mentón, para luego plantarle un beso en los labios.

—Eres tan hermosa, maldita mujer.

—También tú, maldito demonio.

Volvieron a besarse. Luego Dante se paró, tomándola en brazos y le susurró al oído:

— ¿Qué te parece si nos damos un baño, muñeca?

Ella lo miró con lujuria.

—Me parece una buena idea.

Amaba cuando se ponía en niño pícaro. Y él amaba cuando ella le seguía la corriente. Simplemente eso, se amaban. Y ahora iban a continuar demostrándose su amor bajo la ducha…

·: Chapter Complete :·

¡El tan reclamado y ansiado lemon! Hacía mucho tiempo que no escribía uno, y me sale éste algo… sucio. Espero que les haya gustado. Yo a estos dos me los imagino así en la cama xD Bueno, en éste caso, sillón hahaha.

En fin, muchísimas gracias por sus reviews, alertas y favoritos. Me pone realmente muy feliz que esta historia, a pesar de que son diferentes drabbles y no una historia sola, les guste y me dejen esos hermosos comentarios que me entusiasman para seguir escribiendo.

Les agradezco infinitamente. Éste capítulo va dedicado a todos/as aquellos/as que querían lemon. ¡Aquí lo tienen, mis bebés!

Gracias de nuevo por todo, ¡los adoro! Nos vemos en el próximo,

Emi.