Raccoon City High School
Capítulo 8
Descargo de responsabilidad: Resident evil ni sus personajes me pertenecen, estos pertenecen a Capcom…
Nota de autor: Estoy muy contenta, mi regalo de navidad ha sido un piano. ¡SI!
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Punto de vista de Claire:
Puse la mesa, los cubiertos, la vajilla, los vasos… Jill también se había apuntado a nuestra cena sin mamá, tenía la sensación de que todo será un desmadre estos días sin ella…
Me fui a la cocina y para mi sorpresa me encuentro a Jill y Chris nuevamente besuqueándose… ¡Otra vez!
-Chicos, creo que tenéis serios problemas, no os desengancháis ni a la de tres.- Chris me miró con mala cara pero no suelta a Jill. Ni siquiera Steve y yo estamos tanto tiempo besándonos como ellos dos.
-Mejor vamos a la mesa.- Jill llevaba la bandeja de canelones y los repartió entre los tres, Chris estaba embobado mirando los dichosos canelones. Se le estaba cayendo la saliva viendo sus dos cosas favoritas, Jill y los canelones.
-Así que ese era el famoso Steve…-Chris estaba comiendo los canelones con atrocidad, pero pudo pronunciar estas palabras antes de empezar a devorar con hambre los canelones.
-Yo no diría famoso… Y déjanos de espiar por las ventanas de la casa.
- Yo hago lo que quiero. Pero cuando estabais fuera vi que estabais peligrosamente cerca. Mantened las distancias.- Él estaba apuntándome amenazadoramente con el tenedor.
-Sí mi capitán.- Respondí yo mofándome. Chris habría respondido a ese comentario ofensivo, pero estaba demasiado ocupado comiendo.
-Dime… ¿Te mira el trasero?- Jill que había estado callada todo el rato al fin habló.
-¿Qué?- Escuchar eso de Jill me sorprendió.
-Pues eso.- Jill parecía decidida con su pregunta.
-N… No lo sé. ¿Por qué Jill? ¿No te estarás volviendo como mi hermano, verdad?- Claro que me miraba el trasero, somos novios pero no lo podía contar a ninguno de los dos.
-¡Era una broma chica!- Jill empezó a reír como una loca, pero a mí no me hizo ni pizca de gracia y a Chris ahora le daría para hacer más preguntas.
-¿Te ha hecho algún comentario grosero?- Chris ya había terminado su plato y ahora estaba dispuesto a interrogarme, mamá estaba en Canadá y no hay nadie para que se detenga.
-No.- Rodé los ojos ¿Por qué a la gente le importa tanto mi estatus emocional?
-Y… ¿Tú quieres algo con él?
-Solo amigos, Chris.-Contesté mosqueada y cortante pero Chris siguió preguntando.
-¿Te parece guapo?- Chris estaba claramente excediendo el límite de privacidad y estaba harta.
-¡Chris ya basta! ¿Ves el monstruo que has creado con tu broma, Jill?- Jill volvió a reír escandalosamente y Chris se unió con ella. Parece como si hacían un complot para estropearme la noche.
La calma volvió, comimos los postres y estábamos recogiendo la mesa. Cuando terminamos a Jill se le ocurrió una idea muy loca.
-Montemos una fiesta.- Los dos miramos a Jill como si estuviera loca.-Mañana.- Chris se quedó pensativo y yo no me lo podía creer.
-Buena idea. A las 10 en nuestra casa, invitamos a todos los compañeros.- Chris se había trastocado, quería hacer una fiesta… Me costaba muchísimo de creer.
-¿Puedo traer a mis amigos?- Estaba poniendo a prueba los límites de Chris. Me miró pensativo y alzó las manos.
-Claro.- Cogí mi móvil y empecé a escribir a la gente que viniera mañana a las 10 de la noche. – Steve puede venir también.- Chris pensaba que me hacía falta su aprobación para invitarlo pero en verdad no me importaba, él vendría de todos modos.
Subí a mi habitación y pude ver como habían creado un grupo en el móvil en la aplicación de mensajes. En el grupo estábamos: Helena, Deborah, Steve, Rebecca, León, Carlos, Ada y Jake. Fruncí el ceño, Jake era problemático, esperaba que mañana no haga nada fuera de lugar. Sin pensármelo dos veces invité a todos los del grupo de mensajes. Escribí un mensaje breve y corto.
-"Mañana fiestón en mi casa a las 10 de la noche. ¿Quién se apunta?"- esperé unos instantes para ver si contestaban.
La primera respuesta fue de Deborah.
-"Veo que has tardado poco en liarla. Me apunto."- Deborah por su edad parecía más mayor de lo normal, parecía que tuviera 16 años como Helena, Rebecca, Ada y yo.
-"Cuenta conmigo, llevaré refrigerio."- Rebecca también confirmó su asistencia.
-"Seguramente León y yo vendremos, mañana hablaré con él. Pero lo más probable es que vengamos."- Ada quería hablar con León pero ahora él seguramente estaría con Helena.
-"Yo también estaré."- Ese mensaje fue de Jake, esperaba que Steve pudiera venir.
-"Allí estaré preciosa. Un poco antes de tiempo para ayudarte a prepararlo todo. ¿Ok?"- Sonreí de oreja a oreja, Steve se ofrecía a ayudar. No lo podía rechazar.
-"Okay, pero vigila con mi hermano."- Chris estaría también preparando la fiesta y no quería que se repitiera la improvisación de hoy.
-"Hecho."- Esperé un rato pero nadie más contestaba, León y Helena debían estar liándose por ahí.
TOC TOC
-¡Adelante!
-Hola Claire.- Jill entró en mi habitación y se sentó a mi lado -¿A quién invitarás a la fiesta?
-A unos chicos de mi clase y Helena con Deborah. ¿Y Chris?- Raro que Jill pudiendo estar con mi hermano estuviera hablando conmigo.
-Está en el baño.- Musité un suave 'uhum'. -¿Steve vendrá?- Abrí los ojos como platos, por eso Jill había venido.
-¿Eres la espía de Chris o qué?- Jill río ligeramente y Chris apareció de detrás de a puerta que Jill había dejado abierta a propósito.
-¿Alguien ha dicho mi nombre?- Las dos reímos, ese comportamiento era justamente el que le gustaba a Jill.
-¡Venga ya!- Protesté mientras reía con Jill.
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Punto de vista de Helena:
León se recostó a mi lado, habíamos pasado mucho tiempo juntos, vine a su casa alrededor de las seis y ahora son las diez de la noche. Deborah está en casa de una amiga para cenar y mi padre trabaja hasta tarde.
Noté una mano como me acariciaba el cabello.
-Claire ha enviado un mensaje. Dice que mañana hay una fiesta a las 10 en su casa, estamos todos invitados.- León me beso en la mejilla y se levantó de la cama. Se puso una camiseta y unos tejanos.
-Sería genial ir. ¿Irás?- pregunté frotándome la cara con las manos.
-Claro. Pero… Tendré que ir con Ada.- Hice una mueca, León se acercó a mí y me beso. –Después de la fiesta podemos pasar un rato juntos. ¿No crees?
-Me encantaría.
-Voy a buscar comida al restaurante chino de aquí al lado, puedes usar la ducha si quieres.
-Vale.
-Vuelvo en unos minutos.- León se despidió de mí y después se marchó.
Me levanté de la cama con pereza, entré en el cuarto de baño y me miré en el espejo. Tenía una marca de mordida de León en mi cuello, sonreí y negué con la cabeza. Puse en marcha la ducha y dejé el agua correr por mi cuerpo. La ducha duró como unos 7 minutos, me sentía muy relajada y el agotamiento después de la noche con León desapareció en minutos. Envolví mi cuerpo con una toalla y con otra más pequeña sequé mi pelo y me lo peiné. Después salí del cuarto de baño y me vestí con mis prendas que estaban tiradas por el suelo de la habitación.
-Te ves mucho mejor sin ellas.- Me giré con brusquedad y me asusté.
-¡León que susto!- Suspiré. León se acercó a mí con una sonrisa socarrona dibujada en su cara.
Retrocedí imitando su sonrisa y quedé entre la pared y él en cuestión de segundos. Él me arrebato con suavidad los pantalones de mi mano que antes me quería poner. Lo tomé del cuello y le dejé unos cuantos besos. León levantó mi rostro y se dispuso a besarme el cuello seductoramente, pero se detuvo.
-¿Te he hecho yo eso?- Me acarició con el pulgar la marca de las mordidas de antes.- ¿Te duele?
-No me duele, espero que nadie se dé cuenta.- León sonrió y me beso en la marca.
-Eso para que se curé. Será mejor que vayamos a comer antes de que tu padre termine su turno.- Dijo León mientras me devolvió los pantalones. Le agradecí con una sonrisa y nos fuimos a comer.
-Voy a decirle a Claire que mañana yo voy a ir a la fiesta.- León asintió con la cabeza.
- Y dime… ¿De qué trabaja tu padre?- León rompió el hielo mientras comíamos en el sofá.
- Es arquitecto, nuestra madre siempre está viajando para buscar posibles clientes y la vemos muy poco, como mucho dos veces al año.
-Siento lo de tu madre, debe ser duro para ti.- Negué con la cabeza.
-Lo tengo superado. Pero delante de Deborah no la menciones, ella aún no lo ha asumido.
-De acuerdo.- León respondió.
Paso el tiempo rápidamente, eran las 11. León y yo éramos almas gemelas, me contó que él juega al equipo de fútbol y este domingo tenía partido. Le dije que yo iría con Claire, para disimular con Ada. León también me contó que Steve antes jugaba a fútbol y lo tuvo que dejar porque le operaron la rodilla pero Steve sin embargo iba cada domingo a apoyar a su equipo.
-¡Oh dios mío!- Exclamé en cuanto vi la hora que era en el reloj de pulsera.
-¿Qué pasa Helena?- Preguntó León sobresaltado.
-¡Mi padre llega a casa ahora, me tengo que ir!
Le di un beso rápido y me fui corriendo hacia casa. Entré en casa y suspiré porque papá aún no había llegado.
-¿Helena? ¡¿Aún estabas con León!? Si se llega a enterar papá nos mata, a mí por encubrirte y a ti por escaparte. Hace 10 minutos que he vuelto de la cena con mi amiga.- Me explicó Deborah mientras recuperaba el aliento.
PUM
-Hola hijas, ya he vuelto.- Dijo papá que había vuelto a casa de su jornada de trabajo.
-Papá hola- Dije yo con disimulo. Deborah y yo lo abrazamos.
-Helena. ¿Qué tienes en el cuello?- Preguntó mi padre mientras me retiraba la melena de mi cuello.
-Nada, es divertido en realidad…- No se me ocurría nada y estaba en apuros.
-Antes ella se ha golpeado con el sofá. No preguntes, ya sabemos que torpe es Helena.- Explicó Deborah encubriéndome por segunda vez.
-Entiendo.- Dijo papá mientras sacó de la nevera un poco de comida para cenar.
Pasamos los tres una noche divertida jugando al parchís y nos fuimos a dormir alrededor de las 2 de la madrugada.
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Punto de vista de Claire:
-¡Auch!- Reconocí esa voz, era Jill.
Abrí mis ojos y vi que Chris, Jill y yo nos habíamos quedado dormidos en mi habitación planeando la fiesta de hoy. Yo había golpeado en la cara a Jill con mi mano y por eso se había quejado.
-Despertad.- Dije yo sacudiendo suavemente pero con insistencia a Jill y a mi hermano. Vi como Jill lentamente abría los ojos, Chris mientras seguía roncando.
-¿Nos quedamos dormidos anoche?- Preguntó Jill frotándose los ojos con las manos como una niña pequeña.
-Eso parece.
-Chris no se despierta.- Dijo Jill mientras entre las dos lo sacudíamos.
-¿Qué hacemos?- Pregunté mientras me quité mi coleta despeinada.
-Vamos a la cocina y lo empapamos de agua.- Propuso Jill, las dos reímos y bajamos a la cocina.
Llenamos un cubo de agua fría en el fregadero y con cuidado lo llevamos hasta Chris.
-¡Uno, dos y… TRES!- Tiramos el cubo de agua a Chris y él se despertó sobresaltado.
-¿¡La madre del cordero!? – Exclamó Chris mientras salto del suelo y se puso de pie en menos de una fracción de segundo.
Jill y yo no podíamos parar de reír. Chris bufó enojado.
-Vosotras dos pagareis por lo que habéis hecho. ¡Quiero un abrazo!- Dijo Chris mientras nos perseguía con los brazos abiertos para mojarnos.
-¡No, estas mojado!- Gritó Jill mientras bajábamos las escaleras a toda leche.
Al final Chris nos alcanzó y quedamos todos tres mojados como pulpos. Después de eso comimos el almuerzo y después nos duchamos. Yo sola y Jill y Chris juntos, que sorpresa…
-Tendríamos que ir al bazar chino a comprar decoración para la fiesta.- Dijo Jill mientras se hacía una coleta baja reposando en el hombro derecho.
-Hagamos una cosa. Tú y Claire id al bazar y yo me quedo montando el equipo de música.- Dijo Chris.
Las dos asentimos y salimos de casa mientras Chris se quedaba montando los altavoces y grabando canciones en una lista de reproducción. Jill y yo también iríamos de compras al supermercado a buscar bebidas. Sería una mañana muy movida. Entramos en el bazar, la dependienta nos saludó.
-Hola, soy Yoko Suzuki ¿Os puedo ayudar?- Dijo la dependienta asiática.
-Sí, llevamos una lista, necesitamos decoración para una fiesta esta noche.- Expliqué a la dependienta.
-Seguidme.
La dependienta nos guió hasta la sección de decorados, Jill y yo cogimos todo lo que necesitábamos y mucho más. Al final nuestro carro de compra quedó lleno hasta no más caber.
-Ya lo tenemos todo. Puedes cobrarnos.- Dijo Jill mientras sacaba la billetera.
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Punto de vista de Chris:
-Vamos a ver… ¿Cómo demonios funciona esto?
Cuando estoy solo hablo conmigo mismo y me ayuda a concentrarme pero el equipo de música era realmente complicado.
-¡Me rindo! Ya sé, llamaré a Piers que me ayudé.
Cogí el móvil y lo llamé.
-¡Hola Chris, fiesta esta noche!- Dijo Piers al otro lado del teléfono.
-Tendremos fiesta si tú me ayudas amontar el equipo de música.- Le dije resumiendo mi pequeño problema con los altavoces y los chismes del aparato de música.
-Ahora vengo. Adiós.- A Piers le encantaban las fiestas y él haría cualquier cosa por la fiesta de esta noche.
Esperé varios minutos y entonces sonó el timbre de casa.
¡DING DONG!
-Chris, soy yo, Piers.
-Voy.- Cogí las llaves y abrí la puerta a Piers.
-¿Por dónde empezamos?- Pregunté yo a Piers mientras le mostraba el complicado aparato que me trajo tanto dolor de cabeza de pensar.
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Punto de vista de Claire:
-Bien… ¿Qué más hay en la lista, Claire?- Preguntó Jill mientras cogía cuatro botellas de cola del supermercado.
-Cervezas, 6 paquetes.- La ayudé con los paquetes y los metimos en el carrito. Las dos llevábamos muchas bolsas, entre el supermercado y el bazar…
-Ahora vamos a la sección de patatas fritas, tenemos que comprar mucha variedad.- Jill fue hacía la sección y yo la seguí con el carro de la compra.
-Vale, cogeremos… Estas, esas otras, las de allí….- Jill empezó a llenar el carro con casi todo lo que se hallaba en el estante.
DING DING
-Espera Jill, me llaman.- Jill asintió y me aparté un poco del lugar.
-¿Hola?- Contesté en el teléfono.
-Claire ¿Tienes algo que ponerte esta noche?- Era Helena… Ella y sus compras.
-No creo. Supongo que quieres que vayamos de compras ¿No?
-Exacto ¿Puedes ahora?- Dijo Helena impaciente.
-No, estoy comprando comida para la fiesta. Pero por la tarde tengo unas 2 horas libres.
-Vale, quedamos en la esquina a las 4 i media.- Dijo Helena dispuesta a terminar nuestra conversación.
-Vale pero espera, le pregunto a Jill si quiere venir.- dije mientras volvía hacía Jill que estaba leyendo la lista revisando por enésima vez.
-Vale.- Contestó Helena.
-Jill…- Le toqué la espalda y ella dejó la lista.
-¿Qué pasa Claire?- Preguntó ella.
-¿Quieres venir de compras esta tarde con Helena y conmigo?
-Claro.
Volví al teléfono y le dije a Helena que Jill vendría. Terminé de hablar con Helena y Jill y yo seguimos comprando a lo loco. La gente de los pasillos nos miraba como si estuviéramos locas por comprar tanto, pero nosotras lo ignorábamos. Cuando terminamos fuimos a la caja y nos cobraron toda la compra, no fue problema para nosotras el dinero, pero sí el peso de toda la compra.
DING DING
-Esta vez te llaman a ti Jill.- Estábamos fuera del supermercado y habíamos dejado las bolsas al suelo para descansar en el banco.
-Es Chris.- Me dijo Jill antes de descolgar el teléfono. -¿Hola Chris?- Dijo Jill mientras ponía el altavoz de manera que las dos oíamos lo que decía.
-Hola, soy Piers.
-¿Qué haces con Chris?- Preguntó Jill
-Le he ayudado a montar el equipo de música, el pobre no se le da bien la tecnología.- Por el fondo oímos a Chris gritando a Piers y la dos reímos.- La cuestión es que si os podéis pasar por la pizzería de los padres de Parker, hemos encargado pizza para comer porque es muy tarde para cocinar.
- Nosotras acabamos de salir del supermercado, vamos para allá.- Le dije a Piers.
-Okay, nos vemos- Piers se despidió.
-Adiós.- Jill colgó el teléfono y nos volvimos a poner en marcha hacía casa.
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¡Actualizar a tiempo hecho! Volver a la rutina ha sido agotador pero he cumplido. Ahora he de volver a mi bunker a hacer un trabajo de estadísticas de mates… Estúpidas y sensuales mates.
En el próximo capítulo:
-Las compras de las chicas
-La esperada fiesta
La semana que viene será emocionante, en la fiesta se liará….
¡Besos y muchos abrazos de oso!
Frozenheart7
