Nunca llego
Que fácil es comenzar a soñar, con los pequeños detalles el mundo se vuelve de color, las tristezas se olvidan por un rato y el corazón aunque esta muerto vuelve a latir; Nunca creí que el hecho de estar siempre junto a el me cambiaria la forma de pensar; no era aquel muchacho egoísta que yo creía, esta noche deseaba decir la verdad, decirle que era un ángel... su ángel. Mientras me vestía, Hojo apareció en mi habitación. (Kagome)
-Hojo: Hola...
-Kagome: Me sorprendió que no hubieras venido a verme.
-Hojo: Es que Kouga y Kagura me quitan mucho tiempo, por mas que les hablo ellos desean hacer lo que desean, en fin solo tu y Rin son mi orgullo...
-Kagome: Kouga?, es otro de tus ángeles?
-Hojo: si ya lo conocerás, y para donde vas?
-Kagome: Saldré con Inuyasha, ya somos amigos, y además mis plumas no han vuelto a caer.
-Hojo: Eso me alegra oírlo… no es que desee que estés siempre como ángel guardián, pero si se te caen 5 será mejor que no vuelvas a tu vida normal, porque eso solo quiere decir que tu cuerpo no esta respondiendo bien a esto.
-Kagome: Ya lo se, pero como te dije ya no se me han caído mas, y si soy una buena amiga de mi protegido, menos se caerán.
-Hojo: Recuerda que debe ser el quien este siempre bien y feliz para que puedas volver.
-Kagome: Pues hasta ahora ha estado muy feliz, ya no tiene aquella pesadilla loca!
-Hojo: Bueno eso es un progreso, Kagome creo que haces muy bien tu trabajo, bueno eso hasta ahora; ya me voy iré a ver a Rin, nos vemos
Hojo abrió la puerta, estaba a punto de marcharse, pero tantas dudas me invadieron que no pude quedarme así. (Kagome)
-Kagome: ¡Hojo!!
-Hojo: ¿si?
-Kagome: Hoy en la tarde vi un horrible nomo detrás de un hombre ¿qué era esa cosa?
-Hojo: No todos merecen un ángel de la guarda; ese hombre tiene el alma negra y tal vez podamos pelear por su alma, pero mas fuerza tiene la oscuridad en su corazón que la luz; esa criatura era un nomo del infierno, no se entromete en nada, simplemente va detrás del mortal hasta que pierda la vida y se la lleva, ese es otro de mis trabajos, debo mantener a esas criaturas bajo control, porque a Naraku le da igual lo que hagan en la tierra.
-Kagome: Naraku es el encargado del infierno no?
-Hojo: Si bueno aunque esta en el poder a la fuerza… pero bueno, esos son problemas internos del mismo infierno no nos competen, Otra duda?
Hojo me miro fijamente, pareciera que podía leer mis ojos, tenia tantas ganas de decirle lo que haría pero no se como respondería. (Kagome)
-Kagome: Si tengo otra pregunta, ¿Qué sucedería si el protegido supiera quien es su ángel guardián?
-Hojo: No piensas decirle nada a Inuyasha no?
-Kagome: Que? No claro que no, es simple curiosidad.
-Hojo: Bueno el ángel será reasignado a un nuevo protegido, y al protegido se le borrara la memoria, así no recordara nada, esto mismo sucede cuando se enamora el protegido y su ángel... mortales con mortales, demonios con demonios y ángeles con ángeles, así debe ser.
Esas palabras eran las mismas que Kaede me había dicho cuando me recibió aquella vez, Hojo tenia un rostro muy serio no estaba jugando, entonces lo de Inuyasha conmigo no podía ser.(Kagome)
-Hojo: estas bien?
-Kagome: ¿qué? digo si claro estoy bien.
-Hojo: Alguna otra cosa?
-Kagome: No nada mas, bueno mejor termino de vestirme, no quiero hacer esperar a mi protegido...
-Hojo: esta bien, ya me voy, nos veremos pronto Kagome.
-Kagome: si esta bien, nos vemos.
Hojo desapareció en la puerta, yo me senté en mi cama, vi mis peluches; si no podía ser entonces para que le diría la verdad, me recosté y al cerrar mis ojos, vi aquel beso el cual no podía olvidar, una lagrima rodó por mi mejilla. (Kagome)
-Kagome: ya es hora de irme.
Me coloque un vestido blanco, deseaba que Inuyasha me viera como aquella noche en sus sueños, vestida de blanco, deseaba que cuando me viera recordara ese beso que yo no podía olvidar, ya era la hora, baje y encendí las luces; estaba tan emocionada a pesar de que sentía algo de miedo por lo que me había dicho Hojo, pero aun así deseaba tanto el verlo; llegaron las 9 y las estrellas parecían bailar en el cielo, o era la ilusión tan grande que tenia que eso me parecía ver; mis sueños parecían llegar al cielo, así entre sueños y deseos llegaron las 10 de la noche; el nunca apareció, y no le había pasado nada ya que no me llamo, quería decir que estaba con Kikyo; nunca llego y así me rompió el corazón y destruyo la ilusión; me quite las sandalias, y entre a mi casa, me quite el vestido blanco y me fui a su cuarto, no estaba. (Kagome)
"se supone que debes andar con tu protegido ¿no?"
Era Kagura, estaba en la puerta, sus alas negras eran hermosas en una forma extraña. (Kagome)
-Kagome: esta con su novia.
-Kagura: si lo se, esa Kikyo vino y se lo llevo; ella no me cae para nada bien.
-Kagome: Y donde esta tu protegido?
-Kagura: en su cuarto viendo la televisión, el se duerme como a la 1 de la madrugada.
-Kagome: ya veo.
-Kagura: ¿Por qué estas así?
-Kagome: No me pasa nada, solo tengo unos problemas en mi cabeza.
-Kagura: Todos tenemos problemas pero tu cara parece de otra cosa, como problemas de amor.
Tan obvia era mi cara, no sabia que responder a Kagura así que solo negué con la cabeza, ella me miro en silencio por un rato y luego desapareció por la pared. Me volví visible tome su almohada, tenia impregnado su olor, me di cuenta de que Inuyasha estaba enamorado de Kikyo, y no estuvo mal el que no llegara si pasaría la noche junto a su novia, me recosté en su cama; llegaron las 12pm y el llego; me hice invisible y espere a que entrara deje la almohada justo donde la encontré, entro se dio una ducha muy corta, y se metió a la cama yo estaba allí acostada, su brazo atravesó mi cintura, y por un momento se quedo viendo el lugar donde yo estaba. (Kagome)
-Inuyasha: Estas aquí?
Paso su mano muy despacio por la sabana, como si intentara tocarme, yo solo lo veía, y sin querer una lagrima rodó por mi mejilla, ya no deseaba entrar en su sueño, por fin había entendido algo en este trabajo, nadie me lo tuvo que explicar, debía pedir cambio de protegido, porque yo no era la indicada para estar allí, me había enamorado de mi protegido, pero el no de mi. (Kagome)
-Inuyasha: En verdad estoy loco…
Inuyasha sin saberlo estaba viendo fijamente a mis ojos, yo me acerque y le di un beso en la frente, el se quedaba dormido, y al final solamente pase la noche viéndolo, no entre en sus sueños, veía su cara placida y tranquila, me volví visible y su brazo quedo en mi cintura, me acerque a el y lo recosté en mi pecho, así se paso la noche Inuyasha abrazándome y yo pensando en lo que haría; el reloj estaba ya por dar las 7am así que lo deje suavemente en su cama, y desaparecí, el cayo en una almohada y sonó la alarma; el tiro el despertador al suelo como cada mañana, me sorprendía como era de resistente, pero no se levanto, miro la almohada muy detalladamente y la coloco en su cara, estaba oliendo mi aroma; era increíble a Inuyasha no se le escapaba nada. (Kagome)
-Inuyasha: ¿Una mujer?, este aroma lo conozco, esta en todo mi cuerpo? ¿Qué es esto?
Me levante de la cama y quede en la puerta, el se levanto estaba algo confundido, se metió al baño, así ambos volvimos a nuestras vidas; ese día en el café el no paso; tal vez no podía darme la cara o sencillamente yo no le hacia falta; pero para mi sin el ya no había mas vida; las ilusiones que habían nacido de pequeños detalles habían muerto en una sola noche; aquella noche que se había marcado por su ausencia. (Kagome)
