Conversaciones
Susan estaba un tanto nerviosa, no sabía que era lo que quería decirle Caspian.
—Antes de nada—dijo él—quiero pedirte disculpas por haberte llamado hipócrita la otra noche, no debí haberlo hecho, lo siento.
—No importa, entendí tu reacción, aunque reconozco que me dolió.
—Ya, yo también entendí tus motivos para no decirme nada, me costó bastante, de hecho, si no hubiera sido por Lisarella, creo que aún seguiría sin entenderlos.
—No fue fácil para mí tomar la decisión que tomé.
—Me lo supongo—Caspian suspiró y volvió a mirar a Susan—. Dentro de dos días me marcho de viaje, tengo que hacer unos trámites en Avra.
—¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
—Quería pedirte que me dejases llevarme a Marilia conmigo.
—¿¡Qué!, ¿de verdad crees que una travesía por mar es un viaje adecuado para una niña de su edad?
—Susan no dramatices, ¿qué tendría de malo que una niña de cuatro años hiciera un viaje por mar?
—Marilia, por el momento, no está hecha para ese tipo de viajes.
—¿Y se puede saber porqué, por el momento, no está hecha para ese tipo de viajes?
—Es muy traviesa la mayoría de las veces y se escapa, ¿cómo crees que voy a dejar que te la lleves?
—Susan, Marilia es traviesa porque es una niña pequeña, es muy normal que sea así, y en cuanto a lo de que se escapa, que quieres que te diga, tal vez si depositaras algo más de confianza en ella y la dejaras ir al río o adentrarse más en el bosque de vez en cuando, no se escaparía, a fin de cuentas, cuando lo hace, es por eso, porque tú no la dejas ir sola a ningún sitio.
—Tiene cuatro años, no quiero que le pase nada.
—¿Y qué va a pasarle? En este bosque reina la paz, deja de ponerme excusas baratas y dime la verdad, dime que no quieres que la aleje de ti porque temes que le cuente la verdad.
—Eso no es…
—¿Cierto? Susan, ¿a quién quieres engañar? Me has ocultado su existencia, no me has dado la oportunidad de poder estar con ella y eso es lo que quiero, quiero poder conocer a mi hija con total libertad, quiero que se muestre a mí como en verdad es, sin miedo a que tú puedas decirle algo que haga que sienta que debe comportarse de otra manera. Por favor, no te guardo rencor por lo que has hecho pero, quiero estar con Marilia a solas una temporada y, este viaje sería perfecto.
—Caspian…
—Te prometo que no le quitaré los ojos de encima, la protegeré más que a mí vida, la tendré siempre cerca de mí, te juro que nada malo le va a pasar estando conmigo y, aunque me muero de ganas, te prometo también que no le contaré la verdad.
—No sé Caspian, no estoy segura de que sea buena idea.
—¿No confías en que pueda hacerme cargo de mi hija?
—No he querido insinuar eso, sé que ella estará bien contigo pero…
—Te cuesta separarte de ella, la sola idea te desagrada totalmente pero, creo que no te estoy pidiendo demasiado, además, si permites que Marilia venga conmigo, te prometo que intentaré que el viaje sea lo más breve posible.
—¿Cuánto tiempo crees que vas a estar fuera?
—Supongo que entre uno y tres meses, todo dependerá de las condiciones climáticas y de si tengo que pasarme por otra isla después de terminar en Avra.
—¿De verdad harías que el viaje fuese lo más breve posible si permito que Marilia vaya contigo?
—Sí, yo tendré lo que quiero y ella no estará mucho tiempo alejada de ti, además, tengo que arreglar cuentas pendientes.
—¿Cuentas pendientes?, ¿con quién, si no es mucha indiscreción?
—Contigo—dijo Caspian sonriendo levemente.
En esos momentos la puerta se abrió y por ella entró Marilia.
—¡Hola mamá, hola Caspian!
Los dos la miraron y sonrieron.
—¿Qué haces aquí, Caspian?
—Pues…
—Caspian ha venido a preguntarme si a ti te gustaría ir con él a Avra, tiene que hacer un viaje y ha pensado que podría interesarte.
La niña miró maravillada a Caspian.
—¿De verdad?—le preguntó ella.
—Sí, ¿te gustaría venir conmigo?
—Claro que sí, bueno, siempre y cuando mi mamá me deje—dijo Marilia mirando a su madre.
—Por mí adelante, estoy segura de que te divertirás mucho.
—¡Oh gracias mamá!
Marilia se abrazó a Susan sonriendo, después fue a abrazar a Caspian.
—Muchas gracias por haber pensado que me gustaría acompañarte en tu viaje.
—De nada.
Ella le dio un beso en la mejilla y se separó de él. Ese beso a Caspian le supo a gloria.
—¿Dónde está Carola, Marilia?—le preguntó Susan.
—Viene por ahí.
Susan miró a la puerta y vio que el aya, efectivamente, estaba llegando a la casa.
—Bueno, será mejor que me vaya—dijo Caspian.
—¿Tan pronto?—le preguntó Marilia.
—Sí, tengo que preparar las cosas para el viaje—Caspian levantó la vista de la niña y miró a Susan—. Prepara sus cosas para mañana por la tarde, vendré por ella y su equipaje personalmente.
—¿Cuándo saldréis?
—A la mañana siguiente saldremos temprano para el puerto.
—De acuerdo, para mañana por la tarde estará todo listo.
—Antes de marcharme, ¿podríamos hablar un momento a solas?
—Claro.
Los dos salieron de la casita y Susan cerró la puerta. Caspian se acercó a Batallador y soltó las riendas.
—Muchas gracias por permitir que Marilia venga conmigo.
—No hay de qué, a fin de cuentas, tienes razón cuando dices que quieres poder conocerla sin estar bajo mi influencia.
Antes de montar en el caballo, le dio un beso en la mejilla. Después montó y le dijo:
—Nos veremos mañana.
—Caspian, una cosa, ¿a qué te has referido con eso de que arreglar cuentas pendientes conmigo?
—Una vez alguien me dijo que la reina Susan era la persona más lógica que había conocido nunca, ponla en práctica y es muy probable que encuentres la respuesta a tu pregunta.
Y, nada más terminar de decir esto, Caspian comenzó a cabalgar rápidamente hacia el castillo. Susan le vio alejarse y suspiró, sabía que se había condenado desde el primer momento en el que fue consciente de lo que sentía por Caspian. Algunas veces deseaba no haberse enamorado de él. Un tanto cabizbaja volvió dentro de la casita.
—Marilia, vamos a tu habitación, debemos empezar a preparar tu equipaje. Carola, puedes marcharte si quieres.
—Puedo ayudaros si lo deseáis.
—No será necesario pero, gracias por tu ofrecimiento.
—Teniendo en cuenta el viaje de Marilia, ¿quiere que deje de venir hasta que ella vuelva?
—La verdad es que me da igual, como tú lo prefieras, sabes de sobra que siempre serás bienvenida en esta casa.
—Entonces creo que me pasaré algunos días por semana, por si necesita mi ayuda o quiere compañía.
—Te lo agradezco Carola.
—Bueno Marilia, pórtate bien en tu viaje eh, no le des motivos a nadie para tirarte por la borda.
Las tres rieron y Marilia le dio un abrazo a Carola.
—Te voy a echar de menos—le dijo la niña.
—Yo también te voy a echar de menos a ti enana.
Las tres volvieron a reír. Poco después de eso, Carola se marchó y madre e hija se quedaron solas en la casita.
—Bueno vamos—dijo Susan—, cuanto antes empecemos mejor.
Las dos subieron hasta la habitación y comenzaron con su labor.
Mientras tanto, en el castillo telmarino…
—Vienes muy sonriente, ¿debo entender que todo ha salido bien?—le preguntó Lisarella a Caspian cuando éste hubo entrado en la biblioteca, lugar donde ella se encontraba.
—Sí, eso es precisamente lo que debes entender, me ha costado un poco convencer a Susan pero, al final ha accedido.
—Me alegro mucho. Por cierto, ¿qué tienes pensado hacer con Susan cuando regreses del viaje?
—¿A qué te refieres?
—No has dejado de quererla desde el momento en el que te enamoraste de ella, ¿qué vas a hacer cuando vuelvas?, ¿intentar ser su amigo, estar con ella a toda costa, convertirte en su amante secreto?
—No olvides que las paredes tienen oídos Lisarella, aunque, creo que los dos sabemos cual es la respuesta a tu pregunta.
—No esperaba menos de ti.
—Pero, mucho me temo que las cosas no van a estar muy fáciles, el acuerdo que hicieron nuestros padres está, muy a mi pesar, por encima de todo y de todos.
—Encontraremos la manera.
Las horas que faltaban para que el viaje comenzara se pasaron muy rápidas para todos. Marilia estaba un tanto nerviosa, nunca había viajado en barco.
—¿Ese es nuestro barco?—le preguntó ella a Caspian.
Ella iba montada con él en Batallador.
—Sí, ese es nuestro barco, el Viajero del Alba.
—Que nombre tan bonito, igual que el barco.
Caspian sonrió.
—Me alegra que estés aquí conmigo, el viaje será mucho más llevadero.
Dos meses después
Lisarella se aburría terriblemente en el castillo, no tenía nada que hacer y, después de dos meses de la partida de Caspian, ya se había cansado de hacerle frecuentes visitas a la biblioteca.
Una mañana, mientras desayunaba en compañía de Lord Cornelius y Trumpkin, un criado entró y se dirigió hacia donde ella estaba.
—Lady Lisarella, acaba de llegar esto para usted.
—Gracias—dijo ella cogiendo la carta que el criado le tendía.
El criado se marchó y ellos volvieron a quedarse solos.
—Si no es mucha indiscreción—dijo Lord Cornelius—, ¿de quién es la carta que habéis recibido?
—Es de Caspian.
Lisarella terminó su desayuno rápidamente y marchó a sus aposentos, quería leer la carta lejos de miradas indiscretas. Cuando llegó, cerró la puerta, se sentó en la cama y abrió la carta, se dio cuenta entonces de que había dos. Las sacó del sobre y vio que había dos tipos de letra, una era la de Caspian y la otra supuso que sería la de Marilia. Comenzó a leer la de Caspian. A cada palabra que leía, sonreía cada vez más, le gustaba saber que su amigo estaba llevando un buen viaje.
Cuando terminó de leer, guardó las dos cartas en el sobre, se puso ropa cómoda para montar y se dirigió a las caballerizas. Ensilló a Tormenta, su yegua, y partió hacia el bosque, tenía que ir a ver a Susan.
Le costó un poco encontrar la casita, nunca había estado allí y lo poco que sabía era lo que Caspian le había contado. Cuando llegó, se bajó de Tormenta, amarró las riendas a un árbol y, con decisión, tocó a la puerta, la cual no tardó en abrirse.
—Buenos días—dijo Susan—, ¿qué desea?
—Eres exactamente como te imaginaba, la descripción de Caspian no podía ser más exacta.
—¿Lisarella?
—Un placer conocerte Susan, lamento no haberlo hecho antes.
Susan estaba un tanto desconcertada ante aquella inesperada visita.
—Pasa por favor.
—Gracias.
Lisarella entró en la casita y Susan cerró la puerta.
—No me desagrada para nada tu presencia pero, no entiendo que es lo que te trae por aquí.
—Supongo que, tarde o temprano, acabaría viniendo, desde que Caspian se marchó de viaje me aburro mucho en el castillo; pero mi aburrimiento no es lo que me ha traído hasta aquí. Esta mañana ha llegado al castillo una carta de Caspian y, en el sobre donde venía, también había una breve carta de Marilia para ti.
Lisarella le dio el sobre que contenía ambas cartas.
—La de Caspian está dirigida a mí pero, creo que deberías leerla, dice cosas muy buenas sobre vuestra hija.
—¿Tú sabes que Marilia es…?
—Sí Susan, Caspian y yo somos muy buenos amigos, entre nosotros no hay secretos, él lo sabe todo sobre mí y viceversa. Espero que eso no te moleste.
—Me ha sorprendido que supieras lo de Marilia, eso es todo.
Susan abrió el sobre y sacó las cartas. La de Marilia, efectivamente, era breve, aún no sabía escribir muy bien. Susan comenzó a leer la carta de su hija.
"Querida mamá,
me lo estoy pasando muy bien en el viaje, he visto muchas cosas y estoy aprendiendo mucho también. Caspian me está enseñando a escribir mejor, está continuando muy bien tu trabajo. Él me está ayudando a escribirte, es muy bueno y me cuida mucho. Lo estoy convenciendo para que el viaje sea más largo. Te echo de menos.
Marilia"
Susan sonrió y miró a Lisarella.
—Ha mejorado mucho su escritura, la letra me recuerda a la de Caspian, tienen cierta similitud.
—Debe ser porque él le está ayudando—le dijo ella sonriendo.
—Supongo.
Susan cogió la carta de Caspian y comenzó a leerla.
"Querida Lisarella,
el viaje no podría estar yendo mejor, las condiciones climáticas nos están siendo favorables y mi relación con Marilia es cada día mejor. Ella es la niña más maravillosa que he conocido nunca, realmente es un verdadero encanto. En Avra se lo pasó estupendamente y no paró de preguntarme cosas, es muy curiosa y tiene una mente muy despierta. Que ella esté en el barco está haciendo que la travesía sea mucho más divertida, a todos les encanta estar con ella, su vivacidad y su alegría nos llega muy dentro. Hemos estado en Terebinthia y tu padre me ha dado recuerdos para ti, allí también tuve que hacer algunas cosas. Saliendo de la isla, Marilia me dijo que le gustaría que nuestro viaje fuera más largo, que le gustaba mucho viajar en barco, no sé si podré resistir la tentación de no contentarla, cuando me mira pidiéndome algo, sea lo que sea, me siento incapaz de decirle que no, creo que puede hacer conmigo lo que quiera, me manipula a su antojo con su angelical sonrisa; sin embargo, no olvido que le prometí a Susan que, si Marilia venía conmigo, procuraría que el viaje fuera lo más breve posible, no sé que haré finalmente. Tampoco he olvidado ninguna de las otras promesas que le hice, le prometí que protegería a la niña más que a mi vida y que no le quitaría los ojos de encima, y así está siendo; tampoco le he contado que soy su padre, aunque ardo en deseos, pero ese tema tendré que discutirlo con Susan. La otra noche ayudé a Marilia a escribir una carta para ella, quiso hacerlo en cuanto supo que tenía intención de escribirte esta carta; también la estoy ayudando a mejorar su escritura, aprende muy rápido. Reconozco que me siento orgulloso de ser su padre, es una niña extraordinaria y con mucho potencial, el día de mañana será todo un modelo a seguir y sé que, cuando Narnia esté bajo su mando, el reino estará en las mejores manos. Espero que tú estés bien y que me hagas el pequeño favor de entregarle en mano a Susan la carta de Marilia. Tengo muchas ganas de verte y contarte con todo detalle este viaje.
Caspian"
Susan guardó la carta de Caspian en el sobre y se lo devolvió a Lisarella.
—Gracias por haberme permitido que leyese la carta de Caspian.
—No hay de qué, cuando la he leído he sabido que tú también debías saber lo que ponía, sobre todo las partes en las que hablaba de Marilia.
—Parece que al final la idea de Caspian no fue tan mala como yo creí en un principio, me alegra saber que la está conociendo tal y como él quería y que mantienen una buena relación.
—A mí también me ha alegrado mucho el saberlo, y también el saber que a Caspian se le cae la baba con Marilia, se nota que le ha cogido muchísimo cariño a la niña.
—Sí, la verdad es que sí.
—¿Te encuentras bien?, te noto algo inquieta desde que has terminado de leer la carta.
—La verdad es que me gustaría hablar contigo de algunas cosas, si no es mucha molestia.
—Para nada, podemos hablar de lo que quieras.
—Si no estoy equivocada, llevas cuatro años conviviendo con Caspian.
—Así es.
—Sé que es muy probable que esta pregunta te parezca estúpida pero, necesito saberlo.
Lisarella sonrió, sabía que era lo que iba a preguntarle Susan, no le pillaba de sorpresa.
—Susan, en todos estos años, la relación que ha habido entre Caspian y yo jamás ha traspasado los límites de la amistad. Él es mi mejor amigo y la persona que más me ha ayudado en los peores momentos de mi vida, de hecho, estoy segura de que, de no haber sido por él, yo habría acabado con mi existencia.
Susan se extrañó al oír aquellas últimas palabras. Lisarella se dio cuenta y decidió volver a hablar de aquellos malos momentos.
—Sabes que, debido al acuerdo, Caspian y yo estamos obligados a casarnos y te aseguro que, si por Lord Cornelius fuera, la boda se habría celebrado hace años.
—Pero, por lo que yo tengo entendido, Caspian consiguió aplazar la boda hasta nuevo orden.
—Sí, eso es lo que todo el mundo sabe pero, poco saben el porqué de la decisión de Caspian. Ninguno de los dos quería casarse con el otro, él porque estaba y está enamorado de ti y yo porque ya quería a otra persona que también me quería a mí, así que Caspian ideó un plan para cancelar la boda, un plan que estuvo a punto de funcionar pero, como no lo hizo, tuvo que idear otro; la finalidad de aquel plan era que yo viajara a Terebinthia con la excusa de que se me hiciera allí un buen vestido de novia, sin embargo, cuando llegué allí mi padre me comunicó que mi pareja había muerto hacía tres días.
—Lo siento mucho, debió ser un golpe muy duro para ti.
—Lo fue. Me vi en la obligación de tener que regresar al castillo, sabía cual sería la consecuencia de mi acción pero, no podía quedarme en Terebinthia, así que le escribí una carta a Caspian donde le explicaba todo lo que había pasado. Cuando llegué se convirtió prácticamente en mi sombra y procuró por todos los medios que yo volviera a la normalidad. Le contó a Lord Cornelius lo que me había pasado y consiguió que la boda se aplazara hasta nueva orden. Caspian se ha preocupado por mí más que nadie y en varias ocasiones evitó que cometiera alguna tontería, durante dos años y medio estuvo conmigo todo el tiempo que fue posible y nunca se rindió, siempre tuvo en mente lograr que volviera a ser yo misma. Es uno de los mejores hombres que he conocido en todos los años de vida que tengo.
—Y, después de todo eso, ¿jamás has sentido por él otra cosa que no fuera amistad?
—Jamás, además, habría sido perder el tiempo, él nunca dejará de quererte, tú eres todo lo que él quiere.
Susan se sonrojó ligeramente.
—Sé que me quiere pero, al ver la forma en la que se despedía de ti en la carta, no he podido evitar pensar…
—Tranquila, no tienes porqué darme explicaciones, creo que yo en tu lugar habría hecho lo mismo. Por cierto, hay algo que me gustaría saber.
—¿El qué?
—No vayas a pensar que me molesta pero, ¿cómo es que volviste? Caspian me contó que ya no podías regresar.
—Todo tiene que ver con Marilia. El embarazo iba con el tiempo narniano y con el de mi mundo a la vez; una noche me noté el vientre algo hinchado e, instantes después, me di cuenta de lo que pasaba. Aquella noche me acosté con un embarazo de casi seis meses y, a las siete de la mañana del día siguiente, rompí aguas. Sentía unos dolores horribles y deseaba que todo aquello terminase lo antes posible. Aslan sabía lo que estaba pasando, de hecho, cuando dejó que Caspian viniera a mi mundo durante unas horas, ya sabía que yo estaba embarazada, así que me trajo a Narnia, concretamente a esta casa, pues solamente aquí tenía posibilidades de poder salir adelante con la niña, imagina que me hubiese quedado en mi casa con una recién nacida y que resultaba ser mi hija, habría sido romper toda la estructura familiar y tener muchos problemas que podían ser evitados perfectamente. Tuve un parto muy difícil y, de hecho, estuve a punto de morir pero, Aslan consiguió salvarme la vida.
—Vaya, jamás habría pensado que el traer a Marilia al mundo hubiera podido costarte la vida. Desde que Caspian me contó que tú estabas en Narnia nuevamente, pensé que la niña tenía algo que ver, a pesar de que entonces él pensaba que tú habías rehecho tu vida y que ella era hija de otro hombre.
—Sí, me di cuenta de que ese era su pensamiento, al principio pensé que se había dado cuenta y que vendría pidiéndome explicaciones de porqué no le había dicho nada de ella, pero, no fue así, enseguida dejó ver las conclusiones a las que había llegado.
—Pensar rápido no es siempre la mejor opción.
—No, está visto que no.
—Susan, ¿cambiarías algo de lo que ha pasado desde el momento en el que conociste a Caspian?
—No, algunas veces sí que he deseado cambiar algunas cosas pero, ella, además de su padre, es lo mejor que me ha pasado nunca y, a pesar de lo mal que lo pasé durante los primeros meses después del parto y de las dificultades que a lo largo de estos años se me han ido presentando, no cambiaría por nada del mundo todo lo que me ha pasado con Marilia.
—Has hecho un buen trabajo, en el poco tiempo que pude estar con ella cuando estuvo en el castillo pude ver perfectamente su buena educación.
