Capitulo 8

Negocios Andrew

-Candy este es tu hogar ahora que te casaste conmigo, todo quedo a mi nombre, negocios, propiedades, responsabilidades, diles que estamos de luna de miel no debimos volver.

- ¡Albert! Que voy a decirles, si tenemos ya más de dos meses de casados, dirán que es una luna de miel eterna

-No me provoque Sra. Andrew, que realmente tenemos solo tres días de luna de miel.

- ¡Ah! Entonces la luna de miel empezó solo en Francia, porque usted Sr. Andrew se paseaba desnudo frente a mí en Alemania.

- ¿Lo notaste querida? Mira que bien lo recuerdas, y yo que pensé que ni me veías

-Ah eso quiere decir que no me estabas mirando cuando me bañaba.

-No. Ambos soltaron las risas, besándose muy efusivos. - ¿Cuando fue que nos besamos de niños Candy?

-No tiene caso que te lo oculte, pero es que Terry quería que participará en una obra teatral, y era muy insistente, fue entonces que me dijo que no lo permitirías, que tu o Max lo golpearían si se atrevía a besarme, el dijo que a nadie le gustan las niñas pecosas y le dije que a ti si, dijo que lo hacías por mis hermanos porque eran amigos, le dije que cuando me besabas no lo hacías por mis hermanos, se molestó y se fue.

-Pero no te había besado en realidad.

-Te bese a ti Albert.

-No es verdad, nunca lo hubiera olvidado.

-Te quedaste dormido en el bosque, iba a llover te fui a despertar, antes de que despertaras, quería saber que se sentía besar a alguien…

-Me besaste dormido Candy.

-Despierto no me hubiera atrevido, además me gustabas.

- ¿Te gustaba?

- Digamos que sí, pero no quería que lo supieras.

- ¿Por qué Candy?

-Eras mucho mayor Albert, si mis hermanos se molestaban porque estaba junto a ti, imagínate como se pondrían si supieran que me gustabas desde entonces.

- ¡Candy! Albert la abrazó de su cintura mientras se detenían antes de subir los escalones de la mansión donde, la Tía Elroy sonreía y salían a recibirlos.

- ¡Bienvenidos a casa! Dijo Elroy tosiendo para que se dieran cuenta que los veían, pero Albert estaba feliz por hacer sentir mal a la Tía, que la beso aun más fuerte. Ella se apeno, y se metió a la casa haciendo reír a ambos por su reacción, Albert elevaba a Candy en sus brazos

-Amor bienvenida a Casa, vamos a que veas nuestra habitación

- ¡Albert! Deja saludo a tu Tía.

- La tendremos muy seguido con nosotros, espero que le dé pena interrumpirme con mi esposa

- ¡Albert! Este casi corría subiendo las escaleras a toda prisa, entraba a la que era su habitación y se detuvo, su habitación fue ampliada y cambiada, todo estaba blanco, cortinas, cama con encajes lujosos, una cama enorme.

- ¿Sucede algo Albert? Este sonrió no quería decirle que lo habían sorprendido porque ella iría a dar las gracias de inmediato mejor dijo

- Si que te haré el amor ahora mismo, ella sonrió por como Albert estaba siendo muy efusivo y divertido, la beso amoroso y le despojaba de las prendas que llevaba, ella hacía lo mismo, provocando a Albert en todos los sentido, ambos se amaban con intensidad, Albert estaba extasiado por todo por ella, por su casa, por su vida nueva, pero sobre todo porque desde mucho atrás a ella le gustaba y le había robado un beso dormido, ahora le amaría y la haría sentir cuanto le gustaba

-Candy te amo con todo mi corazón, ¿Por qué no puedes amarme?

-Albert lo hago, no me sientes aquí. Tocaba su pecho.

-Porque no lo dices.

-Porque te lo demuestro

- ¡Ah sí!… dímelo. Candy le beso a los labios, mordiéndolo y estirando suavemente sus labios

- ¿No lo sientes?

-Dímelo. Insistió viendo a sus ojos. Con voz seductor y ronca.

- Con sus manos, toco su cuerpo estremeciéndolo, sonrió con él.

-Dímelo Candy, dime que me deseas, que me amas, dímelo por favor

- Te amo… te deseo y mucho, quiero que me hagas el amor siempre y que no me dejes ir nunca.

Albert le hizo el amor con tal pasión que no había sentido jamás, ambos se entregaban y no descansaban, quería amarla siempre… no dejarla nunca.

-Te gusta Candy. Ella sonreía movía su cabeza diciendo si,

-Quiero escucharte

-Me gustas mucho Albert… mucho…muchísimo…no me canso de ti…quiero que nunca te canses de mi Albert. El sonreía, la besaba apasionado, moviéndose en el pequeño cuerpo que lo hacía vibrar de nuevo, para culminar ambos.

Ese día fue como si no hubiesen llegado, Albert no quería escuchar a nadie, sabía que el trabajo y los negocios se incrementarían, George nunca se casó, por el trabajo tan intenso y demandante que eran mantener las empresas Andrew en orden, Albert recibía esa responsabilidad desde el momento que se casó, la pospuso por la salud de su esposa, por la salud de sus suegro, por su viaje de bodas, por todo, pero eso ya no se seguiría posponiendo, y no quería separarse de Candy.

Por la mañana desayunaban en la habitación.

-Albert podemos hablar

-Por supuesto Candy, soy todo tuyo

- ¿Que está sucediendo? ¿Qué estas evadiendo? ¿Por qué me estas escondiendo?, no hemos bajado, no quieres salir, ¿qué sucede?, sabes que tengo tres hermanos y un padre demandantes, reconozco las mentiras y las evasiones mejor de lo que crees.

-Candy ya lo sabes, ahora soy el responsable de todos los Andrew, de las compañías en América y en Europa, de todo lo que me hará que me mantengan lejos de ti, y eso no quiero hacerlo, porque te amo y no quiero pensar en el trabajo ahora.

-Te dije que te apoyaría

-Si Candy pero esto es mucho muy demandante

-Si pero esteré ahí contigo, Albert sonrió como que no le creía

- ¿Candy es mucho trabajo?, en ocasiones inicio por la mañana y termino muy tarde, no quiero que pienses que quiero dejarte sola todo el día.

- ¿Quien dice que iras solo? Albert sonrió, realmente se iría con él. Pensaba, no lo creo, no aguantará tanta presión. La miraba sin poderlo creer. Candy notaba lo que estaba haciendo, dijo,

-Ven acompáñame a bañarme, tenemos que salir, disculparme con tu Tía e ir a tu trabajo.

Mientras se bañaban, Albert sonreía ambos de pie se disfrutaban , este la subió a él recargándose en la pared, con ella mientras ella ahora sabiendo que le gustaba escucharla, se abrazó de su cuello y en su oído, gemía haciendo que él se acelerara por completo.

- ¡Me fascinas amor! Decía Albert entre dientes, mientras Candy a su oído, le dijo

-No sabes cuánto me gustas cuando me haces tuya, Albert por eso te amo. Porque no lo sabes, para morder el lóbulo de la oreja haciendo que él se encendiera de tal modo que ambos llegaban al placer de tenerse.

Ambos se vistieron de traje muy formales, Candy llevaba pantalón recto y saco, la blusa era atrevida, pero el saco la ocultaba perfectamente, sus tacones traían un poco de plataforma para descansar el pie, caminaba con un contoneo natural. Al ver a Elroy, ella sonrió

-Tía Gracias por todo, la habitación es fantástica, tanto que no deseaba salir, le aseguro que gracias a usted mi esposo y yo somos muy felices en este hogar. Ella sonrió de lado, al parecer Candy Hazell era la perfecta dama Andrew de la casa, el detalle de agradecimiento personal, le hizo a la tía Elroy el día. La mujer no podía dejar de hacer breves sonrisas en el desayuno mientras Albert lo notaba. Elroy dijo

- ¿Saldrán juntos? Candy sonrió Albert solo dijo un seco

-Sí. Mientras Candy agregó

-Por supuesto que sí Ti Elroy, iremos a trabajar juntos todos los días, hasta que hagamos de los negocios algo más ligero. Dejando a Elroy sorprendida. Candy tomaba ahora su copa de Yogurt con fruta. Y Elroy abría sus ojos sin decir nada.

Salieron de la mansión, Albert insistió en llevar se auto, los guardias los seguían en otro, pues el no aceptó tomar el auto con chofer

Al entrar al edificio Andrew en Escocia, todas las coquetas secretarias miraban suspirantes a Albert, pero al verlo bien llevaba a Candy de la mano, esta sonriente noto como se borraron las sonrisas de todas las secretarias cuando ella entraba y caminaba con Albert, mientras el caminaba seguro y confiado ignorando a las damas con un sutil

- ¡Buenos días! Candy sonrió, al parecer Albert no había dicho nada de su matrimonio en el trabajo, y es que como fue tan sorpresivo y solo la familia allegada estaba ahí, pues Candy estaba enfrentando la desilusión de las damas, que lastima aquí no era la hermanita era la esposa, pensaba sonriente Candy recordando como Albert hace unas horas estaba con ella en el baño sonreía más feliz.

Llegaron a su oficina y la dama que estaba se secretaria brindando una hermosa sonrisa se le borró de forma instantánea en cuanto pasó Albert, pero no pasó desapercibida para Candy quien entraba con él.

-Mi cielo esta es mi oficina.

- No Albert, es nuestra oficina, mientras me necesites aquí estaré para ayudarte,

- ¿De verdad? Sonrió Albert y ella dijo

-Pero antes necesito una pequeña confesión… algo leve… dijo coqueta frente a Albert quien tomaba asiento en su escritorio mientras ella se acercaba peligrosa a él.

- ¿Confesión?

- Si mi cielo, recuerdas que me hiciste decirte cuando te bese.

- si

- Bueno ahora no preguntaré nombres pero si me dirás si has tenido algo que ver con alguna secretaria o tal vez más.

- ¡Candy!

- Solo la verdad Albert.

- No Candy, con ninguna secretaria he tenido nada que ver, no son preguntas que tengas que hacerme.

- Bueno fui atacada en un avión por mi esposo, celoso por sentirse relegado, a caso no tengo un poco de derecho de saber de mi esposo, amándolo tanto, y demostrándole que no soy celosa ye estoy segura de su amor. Porque fui muy clara para que supieras que no hay duda que estaba contigo por ti, pude dejar entre dicho y molestarte, pero vi muchas sonrisas borrarse desde la entrada hasta aquí, y quiero trabajar contigo, apoyarte en todo lo que me necesites, no te estoy cuestionando Albert, solo te hice una pregunta que merece la misma calidad e respuesta que te daría yo a ti.

Albert estaba sin palabras, Candy estaba realizando una pregunta y el estaba asustado, sonrió y dijo

-Realmente me sorprendes Candy, pero ni aquí, ni en ninguna de mis oficinas, encontrarás que tenga algo con alguien, si es verdad tuve parejas, nada serio, nada formal, pero no en mi trabajo, es una arma de dos filos.

-Me encanta que seas tan honesto conmigo, sonrió y se alejo de él. Albert pensó, no me creyó, cree que tuve algo que ver con alguien aquí, por Dios, esta celosa. Mientras que Candy sonreía viendo los papeles que estaban en el escritorio y dijo

- Albert esta es un contrato requiere tu firma, no hay firmas adelantadas, no lo firmes hasta que lo leas y lo revisen los demás. Este es un documento importante, viene de América, son las cuentas bancarias de la sección mercantil, en esto solo veo los números en contra y esos son los que hay que revisar, de este documento es solo un aviso de una reunión, estos que están aquí son memorándums de cambios de personal que deben coincidir con los de la computadora, por tanto solo léelos y como no estuviste envíaselos a George para que sea él quien reciba. Albert la escuchó y se soltó sus quijadas, con cara de asombro pensó ya revisó todos los documentos de su escritorio, dijo

- Candy haces siempre esto.

-Si pero no solo de una parte sino de cuatro, la de Max, en los tráiler, la de Tom en la productora, y la de Jim en la juguetera, la de mi padre en las propiedades. ¿Ahora si me crees Albert?

En ese momento entró George y dijo

-Siento tener que presionarte pero necesito que revises esos documentos, Candy lo vio y él le sonrió, se levantó de su asiento y dijo

-Aquí tienes George, revisa este contrato, no lo firmaré hasta que estés seguro y lo firmen los involucrados, estos documentos revisa los egresos y súbelos al sistema detallando los gastos, de que se trata esta reunión, porque mi esposa irá conmigo, y estos memos, no deben estar aquí, son para ti. George abrió los ojos le termino todo el trabajo y dijo

-La reunión es en una hora en el restaurant con los socios Andrew, si va asistir su esposa, no podrá asistir su asistente y Candy dijo

- No hay problema, cuando este cerca de mi esposo yo soy su asistente. Ambos hicieron una sonrisa abierta, Albert tomo la mano de Candy y dijo

-Entonces nos vamos, este es mi maletín, aquí llevó la computadora y todo lo que hace falta, y de este lado llevó lo mejor de mi vida, abrazando a Candy en ese momento la beso. George se quedó serio, tomo los documentos y los vio salir.

No es que Albert ignorará la administración, sino que Candy le dijo todo, si un contrato no está firmado, es que quieren que él lo apruebe, y los demás dejan el trabajo pesado para que el tome la decisión, mientras que si ya viene firmado, el analiza el porqué y ellos ya deben tener todos los pros y contras de una negociación como esa, haciendo que el trabajo sea de todos, no solo de el al tomar las decisiones. Es verdad que Albert no estaba ahí, por tanto todos los memos no podían llegara el, sino a quien estuvo ahí todo ese tiempo.

Cuando salió, Albert beso frente a su asistente a Candy, de tal manera, que tomo su cintura y la atrajo hacia él, después dijo

-Luisa ya conoce a mi esposa Candy Andrew, ¿verdad? Dejando muda a la secretaria que abría sus ojos de forma enorme y Candy agregó

-Estaremos en la junta de los socos Andrew, cualquier detalle, envié un mensaje a su computadora o a su celular, lo que mejor le parezca, Albert y ella caminaron hacia el elevador, donde Albert aprovechando que ella traía pantalón, abrió sus piernas y las coloco en su cintura.

-Terminaremos pronto la reunión, lo prometo.

-No prometas lo que desconocemos mi cielo, pero veremos si realmente es algo importante, si no, no necesitamos irnos, ya verás que todo sale bien. Sonrió Candy haciendo que Albert suspirará.