Hola a todos!! Aquí les traigo otro capi de este apasionante fic, como regalo de Pascua jeje!!!! Espero que no hayan tenido una semana
tan alocada como yo porque sino deben de haber estar tan cansados como yo :(... sin mas que decir aqui, espero disfruten el capi
Besos!!
Capítulo 8: Problemas en puerta.
La puerta de la habitación se abrió de repente dejándonos estáticos por un momento en el lugar que nos encontrábamos en ese momento. Entró una enfermera a controlar el estado en el cual seguía el abuelo y se sorprendió también al encontrarnos allí a los dos.
- Oh! Vengo a revisar el estado del paciente, las horas de visitas han terminado, no puede haber dos personas en la habitación, sólo una puede quedarse – decía ella mientras chequeaba los signos del abuelo, moviéndose de un lado a otro de la cama – El doctor vendrá en unas horas a ver como sigue el paciente y hablar con la persona a cargo de velar por él durante la noche.
- Muchas gracias – contesté yo mientras miraba a Itachi con una ceja levantada diciéndole en silencio por qué demonios seguía allí y no se había ido. La enfermera se fue e Itachi hizo el amague de acercarse a mí pero dando un paso atrás y levantando mi mano en señal de alto lo miré muy seria – Ni se te ocurra acercarte, además oíste a la enfermera, vete – le dije conservando un semblante serio y de pocos amigos. Él se detuvo mirándome fijamente un momento y se dio media vuelta hasta llegar a la puerta donde volvió a detenerse para decir una última oración.
- No me daré por vencido Sakura – y salió del lugar. Yo solté el aire que había estado reteniendo hasta ese momento y me senté en la silla casi cayendo en ella por lo que me pesaba el cuerpo, me pesaban mis acciones, me pesaba la culpa. Me había besado con Itachi, cómo podía ser tan despreciable? Había engañado a Sasuke… había tenido un momento de debilidad y sinceramente no sabía cuanto tiempo más podría seguir manteniéndome a mí misma unida ante todas las situaciones desesperantes que se estaban suscitando en mi vida. Me estaba rompiendo.
Miré a mi abuelo sintiendo como mis ojos volvían a cristalizarse, sentía que la situación comenzaba a sobrepasarme y no sabía como resultaría todo, lo único de lo que estaba segura era de que inevitablemente alguna persona saldría herida de todo esto…y podría asegurar que yo sería una de ellas… Si el abuelo estuviera despierto tal vez podría darme algún consejo, negué con la cabeza con una triste sonrisa, si bien él y mi abuela Tsunade habían sido como unos segundos padres para mí siempre fui de resolver mis problemas sola…los consejos que siempre recibí de ellos fueron porque ellos quisieron dármelos y no porque se los pidiera. Maldita independencia a la que me había acostumbrado, en esos momentos no tendría tantos problemas tratando de pensar en como solucionar las cosas y podría pedir ayuda fácilmente si no fuera porque estaba acostumbrada a hacer las cosas sola. Tomé mi cabeza entre mis manos y suspiré.
Debí de haberme quedado dormida en la silla con la cabeza apoyada en la cama en algún momento de la noche porque de repente sentí que alguien me acariciaba el cabello. Esa acción hizo que me despertara algo confundida y gimiendo adolorida por la posición, y mirando en varias direcciones vi que un par de ojos me miraban tiernamente y una sonrisa acompañándolos. Me enderecé de golpe.
- Abuelo! – grité y me abalancé sobre él – Despertaste!... – lo abracé fuertemente mientras él también me pasaba un brazo para corresponderme el gesto.
- Pues claro querida… - respondió con la voz algo ronca – acaso creíste que una caída podría con tu abuelo? – agregó en un tono algo risueño. Mis ojos se cristalizaron y contuve un sollozo en mi garganta.
- Estaba muy preocupada abuelo… - respondí con la voz cargada de emoción – Cuando la abuela me llamó pensé lo peor…todos estábamos muy preocupados porque no despertabas abuelo…
- Tranquila hija… ya ves que aquí me tienes… - dijo él suavemente manteniendo esa linda sonrisa en su cara intentando tranquilizarme – Ahora, me podrías dar algo de agua…tengo la boca seca…
- Claro, toma – le ayudé a tomar el agua – Iré a buscar al doctor para avisarle que despertaste – agregué pero él me detuvo.
- Qué hora es Sakura? – preguntó. Yo lo miré un tanto extrañada pero igualmente respondí.
- Son cerca de las ocho de la mañana abuelo, por qué?
- El médico debe estar por pasar, no es necesario que lo llames… Hablemos mientras…cuéntame…cómo te está yendo en Suna querida… - yo lo miré con los ojos muy abiertos. Él me preguntaba como me estaba yendo a mí cuando él estaba en una cama del hospital y no sabíamos que había pasado para que terminara allí?
- Mejor hablemos de ti abuelo, recuerdas que pasó para que terminaras en este estado? Tienes la pierna quebrada y un gran golpe en la cabeza… - él pareció pensarlo un momento.
- Pues… creo que estaba en el caballo cerca del río por donde están las rocas, había parado a descansar un momento y cuando me fui a subir al caballo éste se asustó por alguna razón que desconozco y me tiró de su lomo… Creo recordar que mi pierna se enganchó con alguna rienda y al tironear el caballo recuerdo haber sentido mucho dolor… Cuando caí al suelo sentí un golpe en la cabeza, supongo que debo de haberme golpeado contra alguna de las rocas que habían allí, y de ahí todo se volvió negro…al menos no recuerdo nada más… - yo lo escuchaba atentamente con un semblante preocupado – mmm…quién me encontró? – preguntó y yo me tensé.
- El hijo mayor del Sr. Uchiha y uno de sus peones, la abuela me dijo que ellos estaban buscando unos caballos que se habían fugado y fue una suerte que se detuvieran en el río… Te llevaron al rancho y luego junto con la abuela vinieron aquí… Yo llegué anoche de Suna…
- Debería agradecerles supongo…después de todo creo que si no hubiera sido por ellos tal vez aún seguiría perdido… - comentó un tanto ido mi abuelo. Yo volví a abrazarlo demostrándole de esa manera cuanto lo quería y cuan asustada había estado por lo que había pasado. Él me palmeó mi cabeza como cuando aún era una chiquilla y yo solté una risita ante esto.
La puerta se abrió y por ella entraron mi abuela y el médico quienes se sorprendieron al ver a mi abuelo despierto; pero la impresión no duró mucho ya que mi abuela corrió a la cama y se abrazó a su esposo soltando lágrimas de felicidad.
- Despertaste Dan! Estaba tan preocupada! – dijo ella con la voz entrecortada. Yo sólo sonreí ante la escena. El médico se acercó a la cama y mi abuela se separó del abuelo a regañadientes para que el profesional pudiera revisarlo.
- Cómo se siente Dan? – preguntaba el médico mientras comprobaba la reacción de sus pupilas a la luz, entre otras cosas – Algún dolor? Recuerda lo que sucedió?
- Bien… me duele un poco la cabeza y la pierna pero por lo demás estoy bien – contestó el abuelo y pasó a relatar lo que recordaba de la caída, tal como me lo había dicho a mí momentos atrás. El médico asintió satisfecho por la memoria del abuelo luego del terrible golpe que había tenido y le informó lo que mi abuela y yo ya sabíamos.
- Muy bien Dan, no creo que queden secuelas del golpe… En cuanto a la pierna, deberás tenerla en yeso y en alto la mayor parte del tiempo, por lo menos por dos meses – mi abuelo abrió los ojos horrorizado e iba a replicar cuando el médico se adelantó en seguir con su discurso – Luego de eso deberemos hacerte unas radiografías a ver como van soldando los huesos, pues tuviste un par de fracturas, y dependiendo de ese resultado podrás comenzar a hacer unas sesiones de fisioterapia para volver a fortalecer los músculos de la pierna y tal vez a moverte un poco apoyando el pie a ver que tal te manejas con los dolores que puedan surgirte de la recuperación – mi abuelo iba a intentar replicar una vez más pero nuevamente el médico se le adelantó – Si todo va bien tal vez en tres o cuatro meses puedas volver a incorporarte al ritmo de vida que venías manteniendo hasta ahora, si las radiografías no salen bien probablemente deberemos volver a enyesarte un par de meses mas… Todo depende de ti Dan, si te cuidas y sigues al pie de las letras las reglas y los consejos que te doy todo saldrá bien…- mi abuelo quedó callado intentando asimilar todo lo que el médico le había dicho.
- Pero quien se ocupará del rancho mientras yo tengo que guardar reposo? – preguntó él desanimado – Es demasiado tiempo el que tengo que estar quieto y las cosas y negocios no esperan…
- Lo siento Dan, eso debes resolverlo tú, mi trabajo es hacer que sanes – dijo el médico– ahora si me disculpan debo seguir con mis rondas – y diciendo eso el médico se fue de la habitación. Yo me acerqué de nuevo al lado de abuelo por un lado y mi abuela por el otro.
- No te preocupes abuelo, yo me haré cargo del rancho – intenté tranquilizarlo con voz suave y el me miró – ahora que despertaste me ayudarás con los libros del rancho y me irás introduciendo en los negocios que tienes…
- Lo siento Sakura – dijo él en voz baja sintiéndose culpable por tener que exponerme a mí a hacer todo el trabajo.
- No lo sientas abuelo – dije yo rápidamente – de todos modos en unos meses esto iba a pasar, sólo lo estamos adelantando unos meses nada más… - le sonreí logrando sacarle a él también una sonrisa.
- Sakura, hija – me llamó mi abuela, yo la miré – Vete a descansar al rancho… - me dio las llaves de la camioneta – Instálate tranquila en tu cuarto querida… Yo me quedaré con tu abuelo aquí… dejé comida en la cocina para que desayunes - yo asentí y me fui de allí llevándome la maleta con la cual había llegado la noche anterior.
En el camino al rancho iba pensando en todas las cosas que habían pasado últimamente, lo del abuelo, lo de Itachi, lo que dijo el médico, el manejo del rancho…esperaba con todo mi ser poder estar a la altura de todo lo que el abuelo esperaba de mí en cuanto al manejo de las cosas del rancho; también deseaba llegara el fin de semana para poder hablar con Sasuke…no sabía como se tomaría que la mudanza (al menos por mi parte) a Konoha se adelantara…pues sabía que al comenzar a aprender el manejo del rancho antes de lo previsto significaba mi mudada permanente al lugar. Mi novio aún tenía que terminar su tesis y arreglar todos sus trámites para cuando dejara sus trabajos en Suna y venirse a Konoha. Aún no habíamos hablado sobre donde íbamos a vivir una vez allí ni de cuando exactamente nos comprometeríamos o todo lo referido a eso. Nunca nos podíamos haber imaginado que todo esto ocurriría llevándose todos nuestros planes por la borda. El fin de semana sería ideal para poder arreglar todos estos pendientes que habían surgido en nuestra vida y encontrar un orden al cual volver aferrarnos.
Estar sin Sasuke en Konoha era realmente estresante. Sentía que estaba perdida sin él y que veía y sentía el recuerdo de Itachi por todos lados, como si fuera un fantasma que me persigue y no me dejaba en paz. Llegué al rancho y en la cocina me encontré con que la abuela me había dejado algunas cosas de comer preparadas. Desayuné dándome cuenta del hambre que tenía en ese momento, pues la noche anterior no había probado bocado y luego me fui a dar una ducha. Ordené algunas de mis pertenencias en mi cuarto y luego me acosté a descansar pues pasar la noche durmiendo en una silla había sido realmente una muy mala idea, no había parte del cuerpo que estuviera libre de dolor. Creo dormí bastante tiempo pues me desperté de tarde con el sonido de una bocina que anunciaba que alguien había llegado al rancho. Me levanté con pereza y me apronté para salir a ver quien era la persona que estaba llegando, tomé una pollera ligera que encontré y una blusa de mangas cortas blanca. Salí a recibir a quien fuera que llegaba y se me paró el corazón al ver que era el Sr. Fugaku con Itachi y con Sai. Intenté no pensar que Itachi estaba de nuevo allí y lo que había pasado la noche anterior con él en la habitación del abuelo pero un molesto sonrojo apareció en mi rostro y sólo deseé nadie se diera cuenta. Y para mi buena suerte al parecer nadie lo notó.
- Bueno días señores – dije saliendo a su encuentro a la vez que ellos se bajaban de la camioneta del Sr. Uchiha – en qué puedo ayudarlos? – agregué sintiéndome un poco intimidada por la mirada que los tres Uchiha mantenían sobre mí. Los tres sonrieron y se acercaron a donde yo estaba.
- Buenas tardes dirás Sakura – me corrigió Itachi sonriendo de una manera pícara. Yo lo ignoré fijando mi mirada en el Sr. Uchiha mayor.
- Hola Sakura, veníamos a ver como estaba tu abuelo, hay alguna novedad de su estado?- preguntó Fugaku.
- Hoy temprano en la mañana despertó – contesté alegremente – mi abuela se quedó con él y en un rato estaré saliendo para el hospital de nuevo. Supongo que si hubiera sucedido algo más me hubieran llamado, pero al menos ya despertó…
- Me alegro mucho, Dan es un buen amigo y no me gustaría que nada malo le pasase…- agregó el Sr. Uchiha y le sonreí agradeciendo su simpatía.
- Gracias Sr. Uchiha, mi abuelo se alegrará de saber sobre su preocupación… - respondí.
- Itachi me dijo que no podrá moverse en un buen tiempo, ni ocuparse del rancho… - dijo Fugaku algo preocupado – sólo quería decirles que si necesitan nuestra ayuda para algo simplemente sepan que estamos ahí para ustedes…
- Muchas gracias Sr. Uchiha, es un gesto realmente lindo de su parte, pero no debe preocuparse por eso pues del rancho me ocuparé yo de ahora en adelante – le informé sorprendiendo un poco a los tres – En cuanto a mi abuelo le den el alta del hospital y pueda trasladarse aquí comenzaremos a ver los libros financieros del rancho y me ocuparé de sus negocios.
- De verdad te ocuparás tú del rancho Sakura? – preguntó Sai.
- Así es Sai, desde pequeña eran los planes de mis abuelos para mí, además he terminado mis estudios para esto. Si bien no pensaba comenzar con todo esto sino hasta dentro de unos cuantos meses el accidente del abuelo adelantó un poco los planes… - el asintió.
- Escucha Sakura – dijo Fugaku ahora – tú abuelo y yo estábamos viendo unos negocios de unos animales con una firma importante y él se había quedado con un par de copias del contrato que teníamos que revisar… - él se pasó la mano por el pelo en un gesto que me recordó mucho a Sasuke – yo… perdí mi copia jeje – rió nerviosamente y yo no pude hacer más que sonreír ante lo gracioso que se veía – crees que tú podrías conseguirme una de las copias de él que tiene en su estudio?
- Claro Sr. Uchiha, enseguida se la traigo. Con quien es el negocio? – pregunté.
- Con Nacionales Akatsuki – respondió algo apenado. Yo solté una risilla y me encaminé adentro de la casa.
Comencé a revisar un poco el escritorio del abuelo buscando alguna hoja de papel que tuviera impreso ese nombre por algún lado y así dar con la copia del contrato. Lo encontré bajo unas carpetas y claramente observé como el abuelo tenía varias copias del contrato; él siempre era tan precavido. Sentí de repente que unos brazos me apresaban por atrás y distinguí el característico olor de Itachi. Intenté zafarme de su agarre pero él era más fuerte que yo.
- Suéltame Itachi – dije forcejeando con él.
- No quiero – contestó con voz juguetona.
- Hablo en serio Itachi, te dije que me dejaras en paz – repliqué mordazmente – Aléjate de mí – Él me dio la vuelta rápidamente y estampó sus labios sobre los míos sin darme tiempo a reaccionar. Ese día (o tarde) me había levantado más fuerte en cierta manera y estaba recuperada del cansancio y la angustia que había pasado el día anterior por lo que no correspondí el beso de Itachi sino que comencé a golpear su pecho para que me soltara de su agarre y dejara de besarme. Logré separarme un poco de su boca para tomar aire – Suéltame Itachi, me estás lastimando – pero él intentó volver a besarme – No me… - pero volvió a callarme con un beso que sentía a él le estaba encendiendo. Sin embargo, esta vez yo no estaba colaborando en el encuentro y esto pareció molestarle porque apoyándome en el escritorio me abrió las piernas con las suyas y con una de sus manos comenzó a subir la pollera que yo usaba en ese momento. Yo me tensé al momento y puse más fuerza en que me soltara pero su agarre parecía de acero.
- Ya no lo soporto más Sakura – soltó sobre mis labios para no darme tregua y apoderarse nuevamente de ellos. Sentí la mano que me había subido la pollera acariciar mi intimidad y por un momento sentí la deliciosa fricción de sus dedos en mi sexo por sobre mis bragas, haciéndome perder por un momento en mi misma por las sensaciones de placer que mi cuerpo estaba experimentando gracias a sus expertos dedos. Él sintió que yo no forcejeé más y desesperado por la situación se bajó el cierre de la bragueta para liberar su miembro erecto. Fue cuando sentí que corría mis bragas y sentí su sexo tocando apenas el mío cuando Sasuke pasó por mi mente y la lucidez volvió a mí como un balde de agua fría que me hizo empujarlo con todas mis fuerzas mandándolo al suelo dejándolo claramente sorprendido por mi acción.
Sentí unos pasos aproximándose al estudio y rápidamente tomé el contrato y me dirigí a la puerta antes de que la persona que iba hacia allí entrara y surgiera una nueva situación incómoda. Salí casi chocándome con la persona que hacia acto de presencia en el lugar.
- Sai – dije algo sorprendida por encontrármelo de repente tan cerca. Me hice un paso atrás – Qué sucede? – le pregunté.
- Bueno… demorabas un poco… - lo miré extrañada haciéndome la que no entendía su punto – Itachi vino a buscarte, no esta contigo?
- No lo he visto – dije seriamente – tal vez no vino por aquí…
- Sí… - contestó no muy convencido Sai.
- Vamos? – pregunté. El asintió y me siguió fuera de la casa donde Fugaku nos esperaba.
- Aquí esta la copia del contrato Sr. Uchiha – le dije entregándole el papel – Tenga más cuidado la próxima vez – agregué sonriéndole.
- Lo tendré Sakura y disculpa las molestias – contestó algo apenado.
- No hay problema.
- Por cierto, donde está Itachi? – preguntó y yo me tensé – Dijo que iba a buscarte pues demorabas… - iba a contestarle lo mismo que le había dicho a Sai cuando el susodicho hizo acto de presencia.
- Aquí estoy padre.
- Dónde estabas hijo? – Itachi me miró un momento para luego dirigirse a su progenitor.
- Fui al baño de camino al estudio, y cuando llegué allí ya no había nadie – contestó él.
- Eso fue muy descortés Itachi – le llamó la atención Fugaku – para esas cosas hay que pedir permiso en casa ajena – Itachi sólo se quedó callado – Por cierto Sakura… Cómo está Sasuke? – yo me tensé un poco al oír el nombre de mi novio, la culpa de lo que había pasado tan sólo unos momentos atrás me atenazaba y sentía un nudo en mi garganta. Sabía que en cuanto los Uchiha se fueran rompería a llorar.
- Él está bien Sr. Uchiha, quiso venir conmigo cuando sucedió lo del abuelo pero no quise que dejara sus trabajos…Vendrá el fin de semana a acompañarme.
- Está bien querida, me alegro sus cosas marchen bien… Espero verlos por nuestra casa el fin de semana, vayan a almorzar el sábado – agregó el Uchiha mayor. Yo asentí en silencio.
Los tres Uchiha se retiraron haciendo un saludo con la mano y yo me quedé un momento allí parada viéndolos partir sintiendo como el nudo en mi garganta daba paso a mis sollozos y las lágrimas comenzaban a rodar por mis mejillas. Qué era lo que estaba haciendo? Cómo podía dejarme dominar de esa manera por Itachi? No solamente había dejado que me besara el día anterior sino que casi me había acostado con él momentos atrás. Sentía que en cualquier momento la situación me sobrepasaría y en ese momento mi bote de salvación que era Sasuke estaba muy lejos para poder sentirme a salvo. Necesitaba a mi novio conmigo en ese momento, no podía seguir siendo controlada por un sentimiento que sentía por una persona que era parte de mi pasado. Tenía que encontrar alguna forma de mantener alejado a Itachi de mí, y si no podía hacerlo, al menos debía haber alguna forma en que yo me pudiera mantener alejada de él o al menos poder defenderme.
Arreglé unas cosas en la casa y luego de comer algo, ya entrada la nochecita me dirigí al hospital a relevar el turno a mi abuela quien debía estar cansada por haber estado cuidando al abuelo todo el día. Lo encontré más animado y estuvimos conversando un buen rato. Le conté lo de Fugaku y se rió por la torpeza de su amigo, a quien según él esas cosas eran muy frecuentes de pasarle. El médico pasó a última hora a verlo y le dijo que seguramente al día siguiente le darían el alta pero siempre y cuando él siguiera todos sus consejos al pie de la letra en su casa. Mi abuelo se puso muy contento pues ya estaba cansado de estar en ese lugar, ansiaba volver a su hogar de una vez.
Al día siguiente a media mañana los tres volvíamos al rancho preparados para iniciar una nueva convivencia y tener todas las cosas prontas para los invitados que nos llegaban en la noche, Shizune y Sasuke. Ese día estuvimos viendo con el abuelo los negocios y libros financieros que él llevaba y todo estaba muy ordenado y bastante claro. El abuelo era muy metódico y organizado, lo cual agradecía interiormente pues de esa manera se me haría mucho más fácil agarrarle la mano a la contabilidad del rancho.
La noche llegó y yo fui en la camioneta a la estación de autobuses a buscar a mi tía y a mi novio, a quienes me puso muy feliz ver. Entre besos y abrazos subimos a la camioneta y volvimos al rancho. Cenamos en familia y luego nos fuimos a dormir, realmente había sido un día muy agotador. Sasuke se quedó conmigo en mi cuarto justo como la vez anterior.
Nos acabábamos de acostar y Sasuke me abrazaba por la espalda y besaba mi nuca.
- Te extrañé estos días Saku… - dijo en voz baja muy dulcemente.
- Yo también mi amor – respondí sabiendo lo verdaderas que eran esas palabras para mí pues la sombra de Itachi sólo podía desaparecerla mi amado novio – y no sabes cuanto… - agregué dándome la vuelta para encararlo y quedarnos ambos enfrentados mirándonos a los ojos muy juntos – Te amo tanto Sasuke – dije y me apoderé de sus labios necesitando ese contacto con él. Necesitaba sentirme suya, estar entre sus brazos y que borrara las huellas de Itachi, quería que se llevara la confusión que me embargaba cada vez que tenía a Itachi enfrente, que se llevara todo lo que su primo me provocaba y sólo existiera él para mí, así como yo sabía que yo era la única para él. Sasuke correspondió enseguida a mis besos con tanta desesperación como la mía y rápidamente se posicionó sobre mí.
- También te amo mi princesa – y volvió a devorar mi boca. Las caricias no se hicieron esperar y el placer de las sensaciones que cada toque de Sasuke me producía me hacía sentir en el paraíso. Me besaba con ahínco y repartía besos por mi cara, cuello, oreja y pecho. Su lengua hacía caminos húmedos sobre mi piel encendiéndome con cada toque. Sus manos fueron despojándome de mi pequeño camisón dejándome sólo en bragas pues el brasier me lo había sacado al acostarme. Él tenía su torso desnudo permitiéndome repartir libres caricias en su piel, marcando los músculos de su espalda a mi antojo y recorrer suavemente su abdomen permitiendo que las provocaciones que mis caricias en su piel producían se incrementaran y mi novio suspirara por sentirme más.
Ambos estábamos solamente con nuestra ropa interior inferior y nuestros sexos cubiertos se rozaban sutilmente incrementando el calor de la excitación de nuestros cuerpos, y enloqueciendo nuestras hormonas.
-Ahh…Sasuke… - gemí sintiendo sus dedos en mi mojada cavidad, él me estaba tocando de una manera tan deliciosa que me hacía desear querer más…lo quería sentir en mi interior llenándome y penetrándome una y otra vez. Toqué su miembro por encima del boxer y noté lo duro que estaba. Metí mi mano y noté claramente que la excitación en él también era extrema ya que su glande estaba mojado por sus propios fluidos producidos por la excitación. La situación se hizo de momento más candente y sentí como Sasuke metía sus dedos en mi cavidad masturbándome mientras succionaba mis pezones de vez en vez y repartía besos húmedos por mi piel llevándome cada vez más al delirio. Intentando mantener esas sensaciones y sabiendo que estaba por tener un orgasmo comencé a masturbar a Sasuke como podía pues en la posición en que estábamos era él quien tenía más acceso a mí cuerpo. De todas formas sabía que él también estaba al límite de su cordura. Me penetró un poco más con sus dedos, metiéndolos y sacándolos de mi cavidad y gemí al sentir llegar mi orgasmo a la vez que me mordía el labio. Sasuke sacó sus dedos de mi cavidad y frotó su sexo contra mis bragas húmedas y calientes y casi enseguida soltó un gemido ronco, que delató que su eyaculación.
Volvimos a besarnos tiernamente, y despojándonos de la ropa interior volvimos a enredar nuestros cuerpos, él entre mis piernas, con su delicioso pene rozando mi sexo, ambos húmedos y llenos de los fluidos producidos de los anteriores orgasmos que habíamos tenido. Las caricias volvieron a repartirse pero esta vez fui moviéndome yo hasta quedar a horcajadas sobre Sasuke. Sentí su erección de nuevo y momentos después me auto penetré con su falo, sintiéndolo llegar bien hondo en mí, gimiendo ambos al instante. Esos momentos con Sasuke eran realmente mágicos, sentirnos uno de esa manera siempre me hacía perder la cabeza y nada más existía para mí cuando Sasuke y yo hacíamos el amor. Me daba tanta paz sentirlo en mí, sentir su amor en mí derramándose por cada poro de su ser, y darle todo lo más que podía de mí misma sin reservas, sin miedos, sin arrepentimientos, sin pesar, sin nada malo de por medio…
Comencé a moverme sobre él subiendo y bajando, sintiendo cada centímetro de su longitud deslizarse a lo profundo de mi interior, causando esa fricción tan deliciosa que me hacía suspirar. Él masajeaba mis senos, mis piernas, mis nalgas, mientras yo seguía moviéndome cabalgándolo, proporcionándonos sensaciones que iban en aumento conforme pasaba el tiempo y los movimientos se aceleraban y descontrolaban más y más. Sentí esa presión en mi bajo vientre, así como la dureza de la erección de Sasuke acrecentarse en mi interior, ambos estábamos cerca de un nuevo orgasmo y ya lo estábamos casi sintiendo. Sasuke se incorporó de golpe dejándome bajo él y con fuerza empujó más rápido en mi mientras sentía la descarga del orgasmo aparecer en mí y recorrerme como un latigazo de energía por mi cuerpo mientras emitía en un pequeño gritillo el nombre de mi novio. Sasuke me embistió un par de veces más y llegó al clímax gimiendo mi nombre, completamente jadeante y agitado.
Nos quedamos un momento así, intentando recuperar la respiración, simplemente abrazados y disfrutando la compañía del otro. Rozándonos tiernamente las pieles en unas demostraciones típicas de los enamorados, con las manos entrelazadas reafirmando en silencio la promesa de amarnos siempre. Amaba tanto a Sasuke, y cuando lo tenía cerca sentía que tenía toda la fortaleza necesaria para enfrentar lo que fuera, incluso mi pasado: Itachi. El problema era cuando Sasuke se iba, o alejaba de mi…ahí me sentía vulnerable a su primo, me sentía sin fuerzas para combatir la pasión arrolladora en la cual él me envolvía, aquella que yo conocía muy bien y de primera mano. Pero entonces siempre me ponía pensar en lo contradictoria que me había vuelto. Por un lado era totalmente independiente, en mi trabajo, en mi estudio, incluso con mi familia…pero cuando se trataba de asuntos del corazón dependía totalmente de Sasuke, pues sin él me sentía completamente perdida.
Nos dormimos abrazados y al día siguiente me levanté bastante temprano para seguir estudiando los libros financieros del rancho. Acompañé a mi abuela en la cocina mientras ojeaba unas cosas aquí y allá. Mi abuelo aún estaba en la cama a pesar que siempre se levantaba temprano, se ve que el dolor de sus heridas sumado a los medicamentos que estaba tomando lo tenían con menos energía que otras veces. Shizune tampoco se levantaba aún, se notaba que el viaje la había cansado, eso sumado a la alocada semana de trabajo que había tenido y al estrés por el estado del abuelo habían hecho el cóctel perfecto para sumarle puntos a la idea de quedarse en la cama por lo menos hasta el mediodía. Y Sasuke…sonreí recordando cuando me había levantado hacía una hora aproximadamente. Él se había despertado con mis movimientos y forcejeando para que siguiera un rato más con él en la cama habíamos vuelto a hacer el amor de una forma bastante rápida pero muy intensa. Sin duda había comenzado la mañana de la mejor manera. Mi novio había quedado en la cama agitado luego del acto y besándole tiernamente y masajeando su pelo se había vuelto a dormir minutos después notando que él también había sido afectado por el viaje del día anterior y la angustia de saberse lejos de mí sumado a los trabajos que había tenido en esa semana, aunque en realidad lo que había rematado todo fue la sesión de sexo de la noche anterior y de esa mañana.
Fue recién cerca de mediodía cuando Sasuke dio señales de vida, aparentemente recién duchado, y apareció junto a mí en el porche de la casona donde yo me encontraba cómodamente instalada en un banco acolchado, con una mesa enfrente llena de papeles. A mi abuelo lo habíamos trasladado a la cocina para que estuviera en compañía de mi abuela mientras ella realizaba sus quehaceres. Yo me hallaba revisando más y más papeles del abuelo y de vez en cuando si me surgía alguna duda iba hasta la cocina y me quedaba un rato con ellos conversando del tema o cualquier cosa que surgiera. Sasuke se sentó a mi lado y me abrazó. Yo dejé los papeles que tenía en las manos en ese momento y apoyé mi cabeza en su hombro rodeando su cintura con mis brazos también.
- Buenos días bello durmiente – le dije algo risueña. Él bufó un poco avergonzado por mi apodo.
- Por qué no me llamaste antes? – respondió haciendo un puchero lo cual me pareció de lo más tierno e hizo que yo soltara una risita.
- Estabas cansado amor, yo sólo te dejé dormir para reponer fuerzas…
- Pero quería pasar más tiempo contigo – replicó. En esos momentos me parecía un adorable niño pequeño.
- Yo también amor, pero al menos aproveché la mañana para repasar algunos papeles y negocios del rancho. Alégrate porque ahora estoy a tu entera disposición mi lindo novio- le contesté siguiéndole el juego y logrando sacarle una gran sonrisa – Ah…me había olvidado de decirte que tu tío Fugaku nos invitó a almorzar hoy en su casa…pero si no tienes ganas de ir nos quedamos y ya… - agregue. ÉL suspiró y pareció pensárselo unos momentos.
- No, está bien que vayamos… Tengo algunas cosas que hablar con él…
- Es sobre nuestra mudanza para aquí, verdad? – pregunté sabiendo a donde quería llegar mi novio.
- Sí…supongo que tú tendrás que quedarte aquí ya que comenzarás a dirigir el rancho antes de tiempo no? – me interrogó. Yo asentí – Lo suponía… - suspiró – Seguramente en este mes termine con mi tesis y pueda arreglar mis cosas con los trabajos allá en Suna para tal vez el próximo mes instalarnos aquí en Konoha…
- De veras no te molesta mudarnos antes para aquí? – le pregunté algo indecisa.
- No Saku – contestó apoyando su mejilla en mi cabello – estos pocos días lejos de ti te extrañé demasiado…no sé como haré para no instalarme desde ya aquí… Sin duda hasta el próximo mes viviré miserablemente sin tu compañía… - agregó y yo me estremecí por la sinceridad de sus palabras. Él me amaba tanto.
- Para mí también es difícil amor… - respondí rápidamente – Pero tal vez este mes no se nos haga tan largo si tratamos de poner de nuestra parte… Podemos vernos los fines de semana, puedes viajar tú uno y yo otro, así no se nos hace tan largo…
- Si… - dijo algo pensativo aún – Adelantaremos nuestro compromiso Saku? – preguntó con algo de temor. Sabía que algo así se estaba macerando en su cabeza pues era un tema que tarde o temprano tendría que salir a luz de nuevo.
- No creo que sea conveniente Sasuke, el abuelo recién fue dado de alta y se está recuperando… Y en mi fiesta de compromiso, aunque sea pequeña e íntima me gustaría poder bailar con él…recuerda que es lo más cercano a un padre que tengo… - dije un tanto temerosa a su reacción. No quería que el dudara de mí ni que temiera perderme de nuevo, no quería que él pensara que no quería estar con él. Sólo quería un poco de comprensión en ese momento y él pareció algo conmovido por mis palabras porque una sonrisa sincera y llena de comprensión se extendió en su rostro.
- Está bien Saku, tienes razón… Esperaremos a que tu abuelo se recupere entonces… - yo le sonreí en respuesta y nos besamos tiernamente. Me acarició la mejilla y en ese momento sentimos el motor de una camioneta acercarse al rancho.
Miramos hacia el vehículo y distinguí enseguida que se trataba de la camioneta de los Uchiha. Me tensé un poco pero enseguida me relajé. Tenía a Sasuke conmigo por lo que nada me tendría que preocupar. Mientras estuviera él estaba a salvo, además Itachi sabía que vendría Sasuke ese fin de semana, seguramente el conductor de la camioneta sería Sai pues desde el último encuentro que habían tenido los primos no creía tuviera el descaro de aparecer muy tranquilamente a buscarnos para ir al almuerzo. Sin embargo me equivoqué. Tranquilamente, el mayor de los hijos del Sr. Uchiha detuvo la camioneta y se bajó de la misma dirigiéndose hacia donde estábamos sentados nosotros aún abrazados. Lo miré con cierto enojo y Sasuke frunció el ceño. Él sólo sonrió y una vez frente a nosotros habló.
- Hola primo, Sakura… - nos dijo a modo de saludo, nosotros sólo asentimos al saludo con la cabeza – Vine a buscarlos para ir a almorzar en familia – agregó resaltando con un cierto tono sarcástico esas últimas palabras – Pero primero me gustaría saludar a tus abuelos Saku… Les puedes avisar que estoy aquí? – Sasuke y yo nos levantamos, junté los papeles y pasé por la cocina a anunciar al invitado antes de dejar las cosas en el estudio del abuelo de nuevo. Mis abuelos me dijeron que le dejara pasar y con Sasuke a mi lado todo el tiempo dirigí a Itachi a la cocina.
- Buenos días Dan, Tsunade… - saludó Itachi.
- Hola Itachi – dijeron ambos respondiendo con una sonrisa.
- Quería agradecerte por haberme encontrado y ayudado hijo – agregó el abuelo extendiendo su mano para que a continuación Itachi se la estrechara devolviéndole la sonrisa.
- No fue nada Dan, si me hubiera pasado a mí tú también me hubieras ayudado… - respondió Itachi – Me alegra verte mejor…tienes mejor color… - y ambos rieron acompañados por una sonrisa de la abuela mientras Sasuke y yo nos manteníamos algo serios – Ahora si me disculpan me tengo que llevar a su nieta y a mi primo, pues mi padre los espera para el almuerzo…
- No hay problema – contestó mi abuelo – Que la pasen bien chicos – mi novio y yo asentimos y ambos seguimos a Itachi hacia la camioneta.
El viaje transcurrió en un tenso silencio. Yo sólo me dediqué a observar por la ventanilla como siempre lo hacía cada vez que recorría los campos en un vehículo al cual yo no conducía. Era relajante en cierta manera, y parte de la paz de la naturaleza se infiltraba en mi interior reconfortándome. Llegamos y afuera estaban esperándonos Fugaku y Sai, quienes al sentir el motor de la camioneta acercándose salieron a nuestro encuentro. Todos pasamos al comedor y nos pusimos a charlar, Sasuke con Fugaku y yo con Sai. Itachi me miraba de vez en cuando mientras se mantenía callado con un vaso de alguna bebida alcohólica en la mano. Se acercó de repente a Sai y a mí e interrumpió nuestra conversación.
- Así que las cosas entre tú y Sasuke están de maravillas, eh? – dijo de repente usando un tono ácido dejándonos algo descolocados a Sai y a mí.
- Eehh…así es Itachi – contesté yo algo seca por la actitud que comenzaba a mostrar el mayor de los hijos de Fugaku.
- Mmm…es una lástima… - agregó mordazmente y tanto su hermano menor como yo nos tensamos anticipando alguna discusión en puerta – Eres tan linda para no estar disponible… - dijo acariciándome la mejilla. Yo le di un manotazo y me alejé un paso de él temiendo no sólo la reacción de Sasuke sino también la de él y encima con parte de la familia reunida, por su aliento podía asegurar que las copas de alcohol que había bebido se le estaban subiendo a la cabeza y eso sólo podría terminar mal si no se le detenía a tiempo.
- Tranquilízate hermano – dijo Sai acercándose a Itachi con intención de contenerlo, apoyando una mano en su hombro.
- Sólo eres su novia Sakura… - siguió Itachi sacándose la mano de su hermano de encima – nada te ata a él… Tal vez tú y yo… - iba a continuar hablando pero la voz de Sasuke a nuestro lado le interrumpió.
- Pues para tu información Itachi, Sakura y yo estamos comprometidos y nos vamos a casar – explicó Sasuke con la voz fría y una expresión inescrutable en el rostro, aunque sabía que por dentro estaba furioso. Me abrazó por la cintura y fulminó con la mirada a Itachi, mientras éste otro también lo miraba con furia. No pude decir palabra alguna en ese momento pues desmentir a Sasuke sería catastrófico para ambos.
Hasta aquí el capi, espero que se hayan dado cuenta de que el capi fue muuuucho más largo que los anteriores y es que ahora al tener un fic menos del cual ocuparme puedo explayarme a mi antojo jajaja...como también habrán notado, las personas que me dejaron RR ninguna de sus intentos de adivinar quien entraba le acertó!!! jajaja!!! Pobre Saku, la quieren meter en más y más problemas de los que la meto yo jajaja!!
Felices Pascuas!!! Sayito!!! Matta ne!
Juli
