—¿Bebé? —preguntó confundido—. ¿Cuál bebé?

—Me sorprende que siendo su esposo, como lo afirma usted, aún no sepa que su esposa está embarazada.

Al escuchar la palabra "embarazada" Goku entendió a qué se refería el Doctor. Milk hablaba sobre eso muy a menudo. Su más grande sueño era tener un hijo. Aquello confundió mucho a Goku en un principio pero Milk se encargó de explicárselo con paciencia todas las veces que necesitó para entenderlo. Aún le costaba creer que una persona pudiera llevar a otra dentro de ella durante tanto tiempo y que después, de un momento a otro, saliera una de esas personas chiquitas a las que llamaban "bebé".

—Entonces los cuidaré a los dos —respondió con seguridad, bajando la mirada hacia la chica que seguía inconsciente en sus brazos—. Tengo que llevarlos a casa, pero gracias por cuidarlos por mí en mi ausencia.

Dicho aquello, Goku se dirigió a la ventana y saltó afuera, dándole un susto tremendo al Doctor. Su nube voladora ya estaba lista para emprender el camino de regreso a casa. Se arrodilló sobre la nube, sosteniendo firmemente a su esposa entre sus brazos. Puso toda su confianza en el algodón amarillo para que llegara sin indicaciones a casa, mientras depositaba toda su atención en el menudo cuerpo de Milk. Con mucha ternura acomodó un mechón rebelde de su suave y lacio cabello detrás de su oreja. Su hogar no estaba muy lejos así que llegaron en pocos minutos. De inmediato se dirigió a la recamara y posó a Milk sobre la cama con cuidado.

—Espérame aquí, por favor. Iré con el maestro Karin por una semilla del ermitaño —le informó.

Sabía que quizá ella no estuviera escuchando y no respondería pero sentia la necesidad de explicarle por qué iba a dejarla sola cuando ella más lo necesitaba. Siempre había pensado que la palabra que mejor describía a Milk era "ternura". La expresión en el rostro de la chica mientras dormía se lo confirmó. Incluso cuando se enojaba, que sucedía con demasiada frecuencia, a él le seguía pareciendo tierno. Le gustaba. Sí, ahora lo entendía por completo. Milk le gustaba y mucho. Lo conmovía. La quería.

—Regresaré lo más pronto posible.

La besó en la frente y salió corriendo de la habitación. Tenía que llegar con el maestro Karin antes de que fuera demasiado tarde.