Trate de hacer un cap largo y salio esto :) Tengo bastantes ideas, pero esta me lleno hoy. Ojala les guste y prometo subir cuanto antes.

Detalles importantes del cap:

Quise incluir un poco a "Potti" en este cap, porque despues de todo es el salvador del mundo mágico. Siguen de once años, creo que en tres o cuatro caps, creceran un poco.


xoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxo

Octavo Capítulo

Santo remedio

Era la hora de la cena y después de la agotadora clase de vuelo en la que tan sólo Potter y Malfoy habían conseguido lucirse, el silencio era la ley en la sección de los de primer año para las serpientes.

- Pásame la sal – exigió Millicent escupiendo el pollo sobre su plato. Pansy abstuvo una mueca de asco.

- Toma – se la entregó y la chica bañó su plato con sal, como nieve y lo dejó a un lado.

- ¿Qué es eso? – preguntó Daphne con interés mirando su recién abandonado plato.

- ¿Qué?

- Eso. Tu plato, no te lo vas a comer – insistió intentando verle la lógica a la situación mientras Milli se servía papas en un nuevo plato.

- Cuando los elfos demoren en lavarlo, no volverán a olvidarse de condimentar la comida. – Daphne frunció el ceño, una interrogativa se le quedó en la frente y siguió comiendo algo distraída.

- Esto es una porquería – se quejó Pansy mientras sonaba su nariz por quinta vez.

- ¿Qué tienes? – quizo saber Blaise.

- Alergia, desde la tarde. Al césped – contestó convencida.

-Qué delicada

- Hey, Draco ¿dónde vas, no vas a comer nada más? – le reclamó la chica.

- No me extrañes, nos vemos en la Sala Común, sólo quiero ver qué tal le ha ido a mi amigo Potter – le guiñó el ojo y Pansy sintió que las mejillas le ardían. Otro síntoma idiota. Lo vio alejarse hacia la mesa de los leones.

- Si no pones ojo, Potter te lo va a quitar – le murmuró Blaise a su lado.

- ¿De qué hablas? Nunca ha sido mío – contestó sin levantar la vista del plato.

- ¡Merlín! ¡Pansy! – chilló Tracy.

- ¿Qué? – preguntó hastiada.

- ¡Perdí un arete!

- ¿Y eso qué?

- ¡Era de perlas! ¡De mi madre, me matará si no lo encuentro! – se tocó las orejas.

- Haz memoria de dónde puede estar – le aconsejó Daphne.

- ¡En el patio! ¡Lo debí de haber perdido durante la clase de vuelo!

- Dalo por perdido – se rindió Millicent.

- Debo ir a buscarlo como sea.

- No podemos salir del castillo después de la cena – recordó Pansy.

- Aún no acaba la cena. ¡Vamos! ¡Por favor, Pansy no pongas esa cara! ¡Si me ayudan a buscarlo, demoraré menos! ¡Millicent!

- ¿Qué? Tengo hambre y no creo que alcanzemos a volver por más – dijo llenándose los bolsillos con pastelitos.

- ¿Vienes? – preguntó Daphne.

- No me queda otra opción – se paró, a regañadientes la pequeña Parkinson.

Media hora después todas estaban despeinadas con rumbo a su Sala Común. La búsqueda había resultado fastidiosa de por sí y encima con Pansy haciendo morritos y refunfuñando no resultó mucho mejor. Cualquiera de las chicas pudieron haber dciho que fue la peor media hora de su vida, congelándose y de cuatro patas en el pasto. Daphne estaba por besar a Millicent cuando encontró la endemoniada joya y Tracy no cabía en sí de felicidad. Pansy soltó un bufido y comenzó a caminar a grandes zancadas hacia el castillo.

- Es una suerte que lo hayamos encontrado tan rápido. No me hubiese gustado haberme quedado toda noche en ello.

- ¿Rápido? ¡Perdimos cerca de media hora!

- Quizás hubiesemos demorado menos si hubieses ayudado, en vez de dar órdenes y cruzarte de brazos.

- La hierba me da alergía, ya se los dije ¡achís! – se defendió Pansy, arreglando un poco su túnica e intentando calentarse las manos. Tracy se recogió el cabello con intención de quitarse el pasto que se había pegado a él, mientras que Daphne y Millicent dejaban que sus túnicas les holgaran sobre el cuerpo y el pelo se les siguiera enredando.

- Estaba por ir a buscarlas, pensé que se las había tragado el calamar gigante – las recibió Blaise – aunque por como se ven, pareciera que si estuvieron jugando un rato con él.

- Qué halagador, no te esfuerzes – bufó Tracy.

- ¿Lo encontraron?

- Sí – respondió Millicent acercándose al fuego – Estaba a veinte metros de el lugar dónde fueron las clases

- Ya veo.

- ¿Dónde está Draco? – preguntó Pansy arreglándose el cabello.

- Fue a hablar con Filch

- ¿Fue a acusarnos? ¡Pero si salimos del castillo por Tracy!¡Qué la acuse a ella! – reclamó Daphne

- No, no lo creo. Pero él, Crabble y Goyle salieron hace bastante rato. Ya deben de estar por regresar.

- ¿Y Nott? – preguntó Millicent peinándose, sentada junto a Pansy en los sillones.

- Estudiando. ¿Qué pregunta es esa? – se encongió de hombros y se fue a el dormitorio.

Poco a poco, la sala fue quedado casi vacia, hasta que sólo quedaron Blaise, Daphne, Pansy y Tracy. Estaban conversando acerca de los deberes, Quidditch, las clases, los profesores y escobas cuando la puerta del lugar se abrió. Draco y sus gorilas entraron riendo a carcajadas y se sentaron junto a ellos en los sillones.

- Si a Potter no le bastó con lo de la tarde, seguro con esto se rebalsa el vaso... – se burló Malfoy.

- Creo que mañana no voleremos a verlo por acá, Draco. – aportó Crabble.

- Ni jamás – terminó Goyle y los tres siguieron riendo.

- ¿Y eso sería debido a..? – inquirió Tracy.

- Mi genio - se ufanó Draco, Pansy rió.

- En este momento Potter y Filch están teniendo un encuentro cercano en el Salón de trofeos – explicó Crabble cuando recupero el aliento.

- ¿Y qué hacía Potti levantado a estas horas y ahí? Encima con Filch.

- La verdad estaba esperándome a mi, ya sabes, pero decidí que mi presencia era demasiado para él y le envié a Filch en mi lugar – terminó Draco. Todos estaban boquiabiertos y luego de unos segundos Daphne salio de su trance y comenzó a reir, luego todos los de la sala la imitaron. La risa duró varios minutos hasta que finalmente Pansy preguntó :

- Entonces ¿adiós Potter?

Al día siguiente, los ánimos de Pansy se enfriaron al igual que el clima. Para cuando salió temprano por la mañana a la lechuzería, sentía como el helado viento le cortaba la cara. Fundida con su bufanda verde, caminó con la carta apretada en su bolsillo y la respiración entumecida. Vio por los grandes ventanales de la estancia, como la lechuza de su casa se perdía tras una montaña y algo más esperanzada bajó a desayunar. Esperaba que su madre cumpliera su larga lista de deseos para navidad. Aunque faltase al menos un mes para la esperada fecha, tenía que estar segura de recibir regalos suficientes este año.

- ¿Dónde estabas? – quiso saber Tracy cuando la vio llegar a la mesa.

- Enviando una lechuza

- No tienes buena cara. Pareciera que tú y Draco tuvieran los humores conectados, Tendrías que haberle visto la cara en cuanto vio a Potter esta mañana...

- ...no está bien a hablar a las espaldas de otros, Davies – la reprendió la fría voz de Draco por detrás. Tracy le sacó la lengua y se hizo a un lado para que el chico se sentase junto a Pansy – Buenos días ¿Por qué traes esa cara?

- Me desfrié ¿Potter zigue aguí?

- ¿Qué?

- -Tengo desfrío. O aledgia, no sé ¡Achís! – estornudó la chica, sorbiéndose los mocos.

- Deberias quedarte en cama. – le aconsejó, medio mordiendo una tostada.

- Supondgo que zi. Espedo que ze me pase rapido – se quejó y miró la casa de los leones - ¿Qué hay con Potter?

- No lo sé, pero no tardaré en averiguarlo. Nos vemos en clases – se despidió seguido por Crabble y Goyle. Pansy lo vio alejarse tras las grandes puertas entre un grupo de estudiantes más grandes.

- Mi tía suele darme miel de hadas cuando me resfrío – comentó Daphne.

- Supondgo que le pedide un podco a Madame Pomfrrey.

- ¿Qué dijiste?

- ¡Nada! ¡Achís!

La semana pasó sin hechos importantes, salvo que el resfrio de Pansy parecía eterno y por más que le insistieran, no quería ir a ver a Madame Pomfrey. Intentó todos los remedios caseros conocidos, toneladas de dulces, jugo de naranja con jugo de limón, miel de hadas, domir mucho, pero nada conseguía quitarle el condenado resfriado. Daphne y Tracy insistían en que debía acudir con la enfermera, mientras que Millicent la insitaba a aprovecharse de su estado.

- Quédate en cama y falta a clases, nadie te puede decir nada, porque estas enferma. ¡Oh, que suerte tienes! – le había dicho esa mañana.

Otro hecho relevante de esa semana fue el extraño paquete que llegó escoltado por seis lechuzas para Potter. Draco y su ojo de lince fueron los primeros en percatarse de su contenido.

- Claramente es una escoba – le susurró en el oído, aquella mañana.

- ¿Y pada que radyos puede Potter queded una ezcodba?

- ¿Qué dijiste? No se te entiende nada – Pansy pusó los ojos en blanco y se sumergió en su avena.

Un poco después Weasley, Potter y el misterioso paquete corrían hacia la escalera de mármol, mientras que Draco y sus dos amigotes, lo seguían de cerca. Luego de eso Pansy no lo volvió a ver hasta muy avanzada la mañana.

De no ser por lo que pasó al final de aquel día, Pansy fácilmente podía haberlo propuesto para ser eliminado del calendario. Fue un día horroroso, escuchó todo el día a Draco que decía una y mil cosas que no alcanzaba a entender (porque tenía los oídos tapados por el resfrío y las ideas de su amigo estaban tan desordenadas que confundía el orden de las oraciones, muchas veces) acerca de Potter y una Nimbus 2000. El chico no parecía tener otra intención que traspasarle a Pansy todo su odio hacia Potter aquella tarde. Y sinceramente, la chica llegó a odiar a Potter por el simple hecho de que su vida no girara en torno a Draco como la de Draco giraba entorno a la de él. En algún momento de la tarde, llegó a fantasear con un romance prohibido y peligroso entre los dos chicos, pero el solo hecho de verlos juntos le revolvía el estómago y decidió seguir soportando a Draco entre pañuelo y pañuelo sucio. Crabble y Goyle no parecían sentirse mucho mejor, pues Pansy podría haber jurado que en cuanto lo vieron junto a ella, huyeron.

- ...pero yo no soy un idiota. Yo no me lo creo ¿Potter con una Nimbus 2000? Una estupidez ¿no? Ya te lo dije, el muerto de hambre de Weasley no sabe que hacer para llamar mi atención, pero claro, es obvio, dado que su padre es un...

- ¿Sadbes cuad ed da difedenzia edntre "hechizo y madeficio"?

- ¿Qué? – eran las doce de la noche, la Sala Común estaba vacia, expecto por la irreponsable y enferma Pansy que intentaba terminar su trabajo de DCAO.

- -Odvidado – tarjó un concepto en su pergamino.

- No. Haber, déjame ver eso – la chica le entregó su tarea, mientras se sonaba la nariz.

- Hmm, está bien. Pero te falta demasiado todavía, no lo terminarás para mañana – la reprendió corrigiendo unos detalles con su pluma – mira, acá por ejemplo, tienes que especificar lo que producen estos hechizos – Pansy se acercó a mirar por sobre la hoja.

- ¿Pedo ezo donde zale?

- En el libro, supongo. No lo sé, a mi me lo dio Zabini. – Pansy asintió y se limpió la nariz - ¿todavía sigues resfriada?

- Zí. Necedsito un milagro – apoyó su cabeza en el hombro de Draco y éste le acarició la barbilla.

- ¿Pansy, te falta mucho? Milli dice que.. ¡Oh, lo siento! – cerró abruptamente la puerta, Daphne. Pansy se sonrojó y Draco clavó su vista en el pergamino.

- Creo que zeda mejor que me vaya a dormid. No repetiré pod este trrabadjo – se despidió tomando sus cosas.

- Déjamelo, yo lo copio.

- ¿En serio?

- Sí. Conozco tu letra y cómo hacerla. Me tomará menos tiempo que a ti y tu resfrio – se burló.

- ¡Oh, Draco te amo! – se tiró a sus brazos.

- Sí lo sé, anda a dormir. Es lo menos que puedo hacer, eres creo que la unica persona que me escucha en serio – contestó él ruborizado. Pansy se mordió el labio inferior y sintió como la llenaba la culpa. No había oído a su amigo en toda la tarde y aun así, él la consideraba comprensiva.

Repentimente se le ocurrió un nuevo remedio casero y se abalanzó sobre Draco. Éste se sobresaltó un poco pero luego respondió al beso. Jugaron con sus labios durante un rato y luego en silencio Pansy se retiró a dormir. En su habitación todas estaban dormidas, así que pudo sonreír y abrazar a Hiperión con toda naturalidad, celebrando una nueva memoria imborrable.

A la mañana siguiente, alguién más que Daphne se percató de que Pansy estaba totalmente curada, pero Draco no paraba de pedir pañuelos y sonarse.


Subo nuevamente a los 30 reviews :) Cuidense, un beso contagioso :B