Se quitó ese sueño e imágenes asquerosas de la cabeza y decidió seguir con su día.

Hacia veinte días desde su transformación a mujer y cuatro días de su iniciación de… sangrado, por lo que el flujo era mínimo hasta ser casi nulo para su alivio, su tormento casi terminaría… o una parte.

Suspirando pesadamente, el villano se levantó de su cama y camino hacia la ducha, en el camino se quitó toda su ropa y la dejo caer en el suelo en un rastro hasta que sus últimas prendas fueron su ropa íntima que dejo caer justo fuera de la ducha.

Sintió como el agua fría se tornaba caliente en segundos mientras caía en su cuerpo. Ultimadamente sus duchas más que duchas eran momentos de meditación, sus momentos de más paz y tranquilidad donde olvidaba todo, pero hace pocos días, junto su inicio de siclo, esa paz ya no existía, eso se debía a que cada que bajaba la mirada, veía unas pocas manchas rojas en el suelo.

Frunció el ceño y gruño, era difícil sentirse limpio con todo ese líquido saliendo de él, pero siempre hacia el intento. Se bañó lo más rápido posible y salió de la habitación con su bata y verse frente al espejo roto.

Hacía días que lo había roto, no aguantaba verse a sí mismo.

Se puso su armadura típica y salió de la habitación en total silencio.

- Buenos días maestro Shredder - saludo Tiger Claw y se sorprendió al no recibir respuesta, nunca esperaba otro "buenos días" siempre recibía un "que sigues haciendo aquí?" "no deberías estar supervisando el lugar?" o algo por el estilo, pero ahora solo recibió la gélida indiferencia de su maestro.

Los dos caminaron en silencio hasta que Shredder llego a una sala diferente a la sala del trono, era en un cuarto de conferencias.

- Quédate aquí - le ordeno y entro al lugar solo dejando a Tiger Claw con la duda.

El felino no recordaba y no olfateo ninguna presencia, el cuarto lo hacía todo más complicado ya que estaba diseñado para que los sonidos no salieran del lugar.

- Te lo he dicho, es imposible - dentro del lugar estaba Saki hablando con la paciencia a punto de acabarse hacia su celular.

[Bueno, no es tu decisión o sí?] Dijo retadoramente el sujeto a la otra línea del teléfono [Quiero los servicios de la protección que ofreces, si quieres la paga, tienes que venir a mi oficina para acordar los papeles, no me confió en ir a tu edificio] dijo el señor, aunque sonara grosero, era claro que estaba siendo precavido y temeroso. Él era un hombre de negocios corrupto y con muchos enemigos, los servicios del FootClan eran algo que el necesitaba.

Shredder suspiro, realmente no quería hacerlo, no había salido en público desde que se transformó en chica, aunque el dinero que el señor ofrecía no sería de gran aporte o perdida para su empresa, pero por principios él no rechazaba ningún trato.

Suspirando de exasperación, respondió.

- De acuerdo - respondió y el sujeto al otro lado del teléfono suspiro aliviado y sonrió.

- Le enviare mi dirección, estese ahí a las una de la tarde - dijo y colgó.

Shredder resoplo.

Salió del lugar y se encontró con Tiger Claw en una posición bastante vergonzosa al tratar de espiar el lugar con su oreja.

- Emmm - empezó nervioso el felino.

- No tengo tiempo para tus excusas, saldré del edificio en un par de horas - la mente de Tiger Claw enfureció ante la idea de que su maestro salga y se exponga ante otros machos - Tengo que prepararme - Tiger Claw quería protestas - Retírate y vigila los avances del Krang, quiero estar solo - el felino recordó que entre los dos, él no tenía voz.

- Si maestro - respondió y lentamente camino hasta alejarse totalmente de su maestro.

Saki suspiro y camino a su habitación para después marcarle a su asistente.

[Señor Oroku, en que puedo-]

- Tráeme ropa - interrumpió la voz nerviosa de su asistente - Tengo una reunión, tráeme prendas adecuadas - le dijo mientras se sentaba en su cama.

[Si señor] al escuchar eso, Shredder le colgó y vio su propio rostro reflejado en la negra pantalla de su celular.

Lentamente su mente viajo a claros recuerdos de él saliendo en público, no llevaba su armadura en lugares con civiles, llevaba su rostro al descubierto con ropa de negocios, como respuesta ganaba muchas miradas curiosas y temerosas hacia sus cicatrices, sin su Kuro Kabuto ocultándole el rostro la gente no sabía cómo responder ante un rostro tan… inusual, pero ahora que sus quemaduras podían ser cubiertas con su cabello, podría salir en público con naturalidad?

En cuestión de minutos el asistente de Shredder llego, un chico de complexión delgada y apariencia nerviosa con lentes y cargando tres bolsas con ropa en ellas.

- Eso es todo - le respondió Shredder al ver como su temeroso asistente ponía las bolsas en su cama.

- S-s-si Señor Oroku - respondió el temeroso chico y salió del lugar.

Lentamente vio la ropa dentro, zapatos, camisa, saco, todo era ropa formal. Debía de admitir que su asistente era competente al momento de seleccionar ropa, nada del contenido de las bolsas le recordaba a algo femenino.

Con tranquilidad se puso la ropa, una camisa blanca con un saco negro y una corbata gris oscuro, un pantalón formal para mujer negro y unos zapatos formales que le causaron una ligera duda, parecían unos clásicos zapatos pero estos estaban ligeramente estilizados, eran un diseño femenino? ni la pregunta ni la respuesta le importaban a decir verdad.

Se miró a sí mismo y se a figuro que estaba vestido como generalmente salía, solo que en un modelo un poco más adecuado para chicas.

Vio su teléfono y vio que faltaban media hora para la hora acordada, suspirando pesadamente se levantó y salió de su habitación para después salir completamente de su edificio no sin el invisible acompañamiento de sus ninjas que saltaban sobre los tejados y siguiéndole el paso a su maestro en caso de que algo pasase.

El edificio no estaba lejos por lo que un auto estaba de mas, camino pacíficamente en años, sin llamar la atención… o no como antes, por alguna razón, sentía varias miradas.

- Hey Nena! - le grito una voz y Shredder frunció el ceño mas no le prestó atención.

- Donde compraste esas carnes! - le grito un sujeto en auto y esta vez Shredder no se contuvo, no mucho, pero era algo, una discreta señal de dedos hacia sus ninjas les hiso soltar una estrella ninja y hacer que el auto chocara con una pared - Que Mierda Paso?! - pregunto indignado el chico.

Shredder sonrió.

Camino un poco más y paso por un callejón oscuro, no espero ser jalado hacia el con fuerza y sentir como su boca fue fuertemente tapada.

- Escúchame bien cariño - hablo una ronca voz masculina llena de lívido - Si haces un ruido te lastimare, de acuerdo? - enseño una navaja que Shredder miro con aburrimiento - Solo compórtate cariñosa y todo estará bien - dijo y Shredder soltó un tremendo golpe con su codo al sujeto y lo hiso ir rápidamente hacia atrás - Cof Cof… Que Te Pasa Perra?! - le grito enojado y empuño más firmemente su navaja.

Shredder trono los dedos en respuesta y en ese momento, el bandido supo que estaba en problemas, un grupo de diez ninjas saltaron al acecho desde lo alto frente a él con armas en manos.

Saki salió del callejón con tranquilidad, sonrió al escuchar un grito de dolor que se cortó abruptamente dando a entender que del sujeto no se sabría más.

Finalmente y con estrés llego al lugar acordado, un alto edificio gris que brillaba como la plata, muy elegante pero aun así no llamo la atención de Shredder, con porte camino a la recepcionista y hablo.

- Tengo una cita con el señor Harrison - hablo y la recepcionista tecleo su computador.

- Ah! Si…. señor Oroku - miro la pantalla y miro Shredder con duda, Saki no se inmuto - Debe ser un error del sistema - dijo sonriente la chica - Esta en el piso doce sala siete - dijo y Shredder sin decir más camino al elevador junto con un sujeto nervioso el cual se puso más nervioso al ver una chica entrar con él al elevador.

Saki fue el primero en salir y camino sin ver a los lados hasta llegar a la sala siete la cual estaba al fondo del pasillo, sin esperar nada, abrió la puerta y se encontró con el señor Harrison el cual estaba ligeramente agobiado junto a su abogado.

- Oroku Saki - dijo sonriente el sujeto de apellido Harrison, era un tipo apuesto, poco más de los veinticinco y con una ligera barba bien definida y rubia como su cabello - Esta es la primera vez que lo veo en persona, sinceramente creí que era un hombre - dijo algo apenado y nervioso.

- Arreglemos este asunto rápido - dijo Shredder de forma agresiva y malhumorada.

Los tres sujetos revisaron el papeleo y cuando todo pareció terminado, Shredder se levantó.

- Si eso es todo - doblo el contrato y lo guardo en su bolsillo que estaba dentro de su saco - Me retiro - dijo y salió del lugar.

- Se-señorita Oroku - llamo el señor Harrison y Shredder frunció el ceño al escuchar la primera palabra y solo siguió caminando - Sé que nuestra comunicación es solo profesional, pero le gustaría ir a una cena-

- No - interrumpió Shredder y entro al elevador siendo torpemente seguido por su cliente y su abogado.

- E-está saliendo con alguien más? - pregunto nervioso pero tratando de verse calmado.

- No - le respondió indiferente y el presiono el botón de su piso y el abogado el suyo.

- Entonces no hay problema - siguió insistiendo.

- No lo hay, solo que no quiero - respondió empezándose a enojar.

- Pero-

- Señor - su abogado lo interrumpió - Nuestro piso - dijo y el señor Harrison suspiro y antes de salir del elevador, saco unas tarjetas de presentación blancas, pero le dio una negra a Shredder.

- Mi numero personal, Llámame! - dijo ligeramente desesperado y siendo jalado del brazo por su abogado.

Shredder suspiro de enojo y miro la elegante tarjeta con tres número en plateado en ella para después arrugarla dentro de su puño. Odia que lo traten con una chica, él no es una chica.

Salió del elevado y camino, pero se detuvo al escuchar una charla femenina.

- La señorita era muy joven y linda, me pregunto qué asuntos tendría con el señor Harris - dijo una voz que Shredder reconoció como su recepcionista.

- "Harris?… se refiere a Harrison?" - pensó Shredder y siguió escuchando.

- Seguramente era una chica que prestaba sus "Servicios" si sabes a lo que me refiero - se escuchó otra voz y Shredder siguió escuchando sin inmutarse.

- Si, digo, que tipo de asuntos podría tener el Guapísimo señor Harris con una chica tan guapa? seguramente era un puta - dijo una tercera voz.

- Mmm… No sé, se veía demasiado elegante, seguramente era asuntos de negocios - dijo la voz de la recepcionista.

- Sigues siendo tan despistada como siempre - esta vez se escuchó una cuarta voz la cual era muy nasal - Solo mira al señor Harris, un hombre tan apuesto y rico como el atrae a cualquiera, crees que ella no era una cualquiera? - la charla siguió.

- No creo que todas las chicas lindas sean unas prostitutas - se escuchó de nuevo la voz de la recepcionista y Shredder escucho suficiente de la plática y solo siguió caminando - Mira, es ella - se escuchó a la chica susurrar.

- Sí que es linda, mira ese cuerpo - se escuchó el susurro de otra voz.

- Te lo dije, es puta - la voz nasal se volvió a escuchar.

- Jenny! - le regaño la voz de la recepcionista y Saki hasta ahí escucho.

La charla de señoras no le molesto en lo más mínimo a Shredder, pero si lo puso a pensar un poco, todas las chicas creen que las chicas atractivas son putas? porque?

La respuesta no le interesaba, no tenía porque, no era una chica y problemas así no le correspondían.

Por fin llego a su hogar y encontró a Tiger Claw en la entrada de su habitación. No era sorpresa. El felino miro a su maestro con ligera rigidez y antes de hablar le dedico una respetuosa reverencia.

- Bienvenido maestro - dijo y acerco su nariz a Shredder lo suficiente como para detectar olores pero no lo suficiente como para hacer enojar a su maestro, detecto dos aromas intrusos - Algún encuentro… inapropiado? - pregunto cuidadosamente y Shredder respondió indiferente.

- Dos - Tiger Claw enfureció - Uno está muerto, al otro no le tendré que volver a ver - dijo refiriéndose a su atacante y cliente respectivamente.

Tiger Claw gruño, pero supo que ellos no habían estado más cerca de su maestro más que por un par de segundos, tanto como su aroma era débil como que su maestro no toleraría más tiempo. Se mantuvo en calma a pesar de sus celos e ira.

Shredder entro a su habitación y se sentó pesadamente en su cama. Las mujeres pasan por muchas cosas tanto desagradables como incomodas al salir.

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