Disclaimer: MLB pertenece a Thomas Astruc y su asombroso equipo.


El mejor regalo

Capítulo VIII.

Mientras Adrien gozaba de una tranquila mañana con su hijo, en un lugar no muy lejano, otro Agreste miraba desconcertado la revista de chismes más popular de París que Nathalie había colocado junto a su programa de actividades para el día.

– ¿Qué significa esto, Nathalie? – demandó indignado Gabriel Agreste – ¿Acaso es un tipo de broma?

– No, Señor – Respondió monótonamente, examinando la revista y deteniéndose en una de las páginas que previamente había marcado – Pero me pareció que esto podría interesarle.

Los ojos del hombre se abrieron como platos cuando observó el encabezado del artículo "Adrien Agreste presume a su nuevo bebé", acompañado de varias fotografías del modelo y un infante compartiendo un helado en el parque, y unas cuantas con Marinette al costado, sonriendo a ambos chicos. A juzgar por el paisaje de las imágenes, su hijo se encontraba de regreso en París.

Se levantó molesto, arremetiendo las palmas de la mano sobre el escritorio. No decidía si la cólera que estaba sintiendo se debía a descubrir que su hijo había regresado sin que él supiera, o a que éste había comenzado una familia por su cuenta y no lo quería en ella.

– Nathalie, necesito qué averigües más – dijo Gabriel, recobrando la compostura.

– No quiero llegar a conclusiones apresuradas, Señor – comentó la susodicha ajustando sus gafas y señalando a la mujer de las fotografías – Pero ella es una de sus trabajadoras.

Inclinó la cabeza para encarar a su asistente, que a pesar de todo mantenía el mismo aspecto inexpresivo, después regresó a la página, enfocando toda su atención en la chica. La reconoció y recordó con aborrecimiento un vergonzoso incidente en el que la había felicitado a ella y a su "esposo" cuando a ésta le ofrecieron su licencia de maternidad, a lo que tuvo que responder que, en realidad, era soltera.

– Tráela de inmediato a mi oficina – replicó el hombre impacientemente. Y con eso, Nathalie abandonó la habitación.

Después de lo que Gabriel Agreste consideró como una eternidad, Nathalie entró nuevamente a la oficina, con una tímida Marinette tras ella.

– ¿Quería verme, señor Agreste? – inquirió la joven, procurando no parecer intimidada por su jefe.

Gabriel no respondió de inmediato, en cambio, avanzó hacia el escritorio con los brazos en la espalda y la invitó a hacer lo mismo. Giró la revista de manera que quedara en dirección de la pelinegra y la acercó a ella.

Marinette echó un vistazo ligeramente confundida, pero en cuanto leyó el titular del artículo y observó las fotografías, ahogó un grito y después comprendió la probable y terrible conclusión a la que había llegado su jefe.

– Le aseguro que esto no es lo que parece – Se apresuró a decir, agitando sus manos delante de ella, y antes de que Gabriel pudiera responder, continuó su explicación – Adrien sólo lo estaba cuidando.

– Me podría explicar por qué Adrien, entre todas las personas, lo estaba cuidando – solicitó firmemente – Y lo que es más importante, ¿por qué no me informó que mi hijo está en la ciudad?

Los nervios de Marinette incrementaban con cada segundo, jugaba inquietamente con las manos, mientras formulaba en su cabeza la explicación que le iba a dar a su jefe, sin que éstas pudieran afectar a Adrien de alguna manera.

– Ayer me informaron de un inconveniente que hubo con uno de los diseños, así que tenía que venir, pero no había nadie que pudiera cuidar a mi hijo – dijo lo más rápido que pudo, deteniéndose para tomar una bocanada de aire – El día anterior a ese, le ofrecí a Adrien quedarse conmigo unos días, y él se ofreció a cuidar a Louis a cambio.

El rostro de Gabriel se relajó ligeramente, pero su silencio invitó a la pelinegra a continuar.

– En cuanto a Adrien – comenzó, reuniendo el coraje para confrontar a su jefe – Con todo respeto Señor, pero los problemas que tengan ustedes dos no son de mi incumbencia.

Los ojos del diseñador se abrieron como platos ante la impertinencia de la joven, quien antes se había mostrado tímida y complaciente, por lo que el abrupto despliegue de actitud de su empleada sólo podía indicar que se trataba de una buena amiga de su hijo, y de alguna manera estaba agradecido por eso.

– En ese caso, puede retirarse – le dio la espalda, mientras Nathalie la dirigía a la salida de la oficina – Lamento el malentendido, mademoiselle Dupain-Cheng.

Dejó que pasaran algunos segundos para asegurarse que la chica no escuchara, y se dirigió una vez más a su asistente.

– Nathalie, ¿qué edad tiene el bebé, exactamente? – la aludida revisó en su tableta electrónica los registros de la joven, entendiendo inmediatamente las intenciones de su jefe.

– Casi once meses, Señor.

Gabriel Agreste se demoró sólo un momento en realizar un sencillo cálculo mental, antes de responder.

– Interesante…


Marinette avanzó a un paso más veloz de lo acostumbrado hasta llegar a su propia oficina. Cerró la puerta de golpe, y se desplomó en su silla móvil, sintiendo como la agitación disminuía gradualmente, sin embargo, ésta fue remplazada por angustia. Por su culpa, Adrien se encontraba en un escándalo mediático que lo había metido en problemas con su padre.

De no ser por el familiar tono de llamada de su teléfono junto con la fotografía de Adrien, Marinette continuaría sumida en sus pensamientos.

– ¿Hola? ¿Qué sucede? – inquirió – ¿Todo está bien?

– Hola, Marinette, por supuesto, Louis está tomando una siesta – respondió Adrien al otro lado de la línea – Respecto a esta noche... hablé con Alya y resulta que Nino y ella no pueden cuidar a Louis esta noche.

"¿Cuidar a Louis?" pensó Marinette "¿Acaso no le agrada mi bebé?"

– Pero afortunadamente habló tu mamá, quería saber si le ayudarías a reparar un vestido el fin de semana – continuó el rubio – Pero se sorprendió de que respondiera un hombre, y parecía emocionada cuando le dije que era yo.

La pelinegra se sonrojó, consciente de que su madre aun recordaba el fuerte enamoramiento que tuvo por el muchacho durante la preparatoria.

– El punto es que le conté que tú y yo saldríamos a cenar, y ella parecía más que dispuesta a cuidarlo – Marinette podía imaginárselo frotando su nuca.

– Eso es grandioso – comentó – Ahora tengo que regresar a trabajar. Nos vemos en la noche, Adrien.

Y con eso, colgó, dejando a un rubio sonriente al otro lado del teléfono.

– Nos vemos, Milady.


El resto del día transcurrió agonizantemente lento, pero una vez que terminó, Marinette se apresuró a llegar a casa. Le dirigió un saludo breve a Adrien y se encerró en su habitación. Rápidamente retocó su maquillaje, y enseguida se colocó un vestido que había confeccionado para ella, pero que aún no se había presentado la oportunidad de usar.

– Estoy lista – dijo saliendo de la habitación, capturando de inmediato la atención del rubio, que anteriormente se encontraba sentado en el sillón haciendo muecas a Louis.

En cuanto sus ojos se posaron en ella se quedó boquiabierto. Sabía que era hermosa, pero ese elegante vestido de falda amplia la hacía lucir despampanante.

– Luces hermosa – murmuró, inconsciente de haberlo hecho en voz alta – Es decir, te ves muy linda.

Marinette se sonrojó y rio por lo bajo, avanzando hacia él, contemplando de cerca el modesto traje del muchacho – Gracias, tú también te ves muy bien.

Adrien se incorporó con Louis aún en brazos y tomó la pañalera del bebé – Preparé todo lo que Louis podría necesitar, ¿nos vamos? – La chica asintió dulcemente y juntos se dirigieron a casa de sus padres.

Después de una larga despedida, Adrien consiguió un taxi para llevarlos al restaurante donde había hecho una reservación, y sorprendentemente encontró doloroso dejar a su bebé, claro que no lo admitiría enfrente de Marinette, aún.


N/A: ¡Felices fiestas! Les traigo esta breve actualización, es probable que mañana tenga lista la siguiente parte.

Muchas gracias a los que siguen la historia (significa que son tan clichés como yo xD), les mando muchos abrazos. Y muchas muchas gracias también a los que dejan sus reviews (que me ponen increíblemente contenta), muchos besos :3 Les agradezco por ahí sus buenos deseos y las vibras para romper el asqueroso bloqueo! :D

Saludos!