"Nos alegramos tanto que después de esa pelea se vuelvan a llevar tan bien" Dijo una de las damas presentes a la que prestaban sus servicios del Host Club.

"Nosotros también" Dijeron los gemelos uniendo sus voces, al mismo tiempo que juntaban ambas manos con dedos entrelazados y apegaban las tersas mejillas rozando intencionalmente los rostros, sintiendo el calor ajeno de quien más querían tener entre brazos o entre mano mientras mostraban una radiante sonrisa ensayada en sus rostros. Ya habían vuelto a su color de cabello normal, ese naranja que aunque también era poco usual los representaba tanto. Ellos mismos se alegraban sin necesidad de que los demás compartieran dicha alegría de poder volver a estar tan juntos como siempre lo habían estado y lo estaban "¿Acaso nos extrañaron?" Preguntaron los dos a todas las presentes que eran cinco en total pero antes de que alguna hablara Kaoru interrumpió el intento de las jóvenes.

"Yo sí te extrañé Hikaru" Miró a su hermano con ojos humedecidos y el comienzo de acumulación de falsas lágrimas que en cientos de ocasiones había practicado, apretando más fuerte sus manos entrelazadas continuó hablando "Me sentía tan solo" Parecía que estaba a punto de llorar, un eficaz engaño "No hay que pelear así de nuevo"

"Pero yo ya estoy aquí, no tienes que sentirte así, te prometo no pelear de nuevo" Intentaba consolarlo. Tan dramáticos como siempre Hikaru abrazó a su hermano apegándolo a su pecho.

"¡Kyaaa!" Empezaron las presentes a chillas de emoción con corazoncitos rosados saliendo de ellas a montones y un par de estos en lo que antes eran sus ojos.

Aunque las mujeres no lo supieran o cualquier otra persona Kaoru apreciaba cada segundo entre los brazos donde podía disfrutar del agradable aroma de Hikaru a esencias de baño y perfume, además de su propio olor que nadie más tenía y que inhalaba con cada respiración y deleite de los sentido. A regañadientes se forzó a soltarlo más por decisión impuesta que por gusto. El tiempo que pasaban juntos a solas no era suficiente para ellos cada movimiento de las manecillas del reloj era desesperante mientras el tiempo avanzaba para poder estar nuevamente en privado. Aun tomaban un poco del que tenían en la escuela, incluso con el riesgo de ser descubiertos. De cierta manera eso daba emoción a las cosas, al momento, la situación, las imprudencias, el descontrol, todo conducido hacia la excitación, visto de forma positiva, además proporcionaba una diversión que constantemente buscaban y no los aburría.

"Como compensación por este tiempo de nuestra ausencia tenemos algo especial" Dijo Kaoru mirando las clientas y alejándose un poco de su gemelo.

"Pero primero deben cerrar los ojos hasta que nosotros les digamos que los abran" Completó Hikaru poniendo esa condición engañosa.

Sin pensarlo ni una vez dijeron que sí emocionadas y cerraron los ojos obedientemente. Eso resultó más fácil de lo que habían creído.

Ambos intercambiaron una mirada cómplice para después girar a mirar precavidos en todas direcciones, no había nadie, ni siquiera Kyouya estaba cerca supervisando, las ingenuas clientas escogieron un lugar apartado cerca de los árboles que resultaba perfecto para ellos. Una vez que se aseguraron de no haber nadie a los alrededores se miraron una vez más apremiados por el tiempo y se dieron un apasionado beso en los labios, frente aquellas cinco chicas ignorantes de lo que pasaba. Ese mismo rasgo característico de emoción y adrenalina subiendo se sintió en los toques de sus bocas

Kaoru acariciando la mejilla de Hikaru con el pulgar con ello fueron profundizando su beso haciéndose a cada momento más voraz. Lo que hacían tenía la intensidad del peligro incluida, bastante excitante y estimulante. Esos labios se presionaban con fuerza siguiendo sensuales movimientos, aunque aún ninguno había abierto sus bocas.

"¿A...aun no podemos abrir los ojos?" Preguntó con timidez una de las chicas que habían olvidado.

Con esa inocencia que en lo más profundo les provocaba remordimiento pero... era muy profundo y escondido como para sentirlo y experimentar compasión, encubierto por la vehemencia del momento.

"¡A-Aun no!" Kaoru se separó un poco para decir solo aquello mirándolas de reojo para asegurarse de que no tuvieran los ojos abiertos, por suerte era así.

Hikaru no quería que se separara un segundo, tomó la barbilla de su hermano que giraba a mirar a otro lado con su dedo pulgar e índice redirigiéndolo a un nuevo beso donde Kaoru inclinaba la cabeza hacia atrás. La posición estaba calentando las mejillas del menor siendo dominado por ese nuevo beso que le daba el mayor.

Esto no duró ni pocos segundos aunque el tiempo se hizo lento para ellos mientras disfrutaban de lo más dulce que tenían. Era fácil empezar con las caricias lo difícil era el terminar. Cuando finalizaron su beso con una última caricia de los labios Hikaru cerró los ojos por un breve segundo antes de suspirar con resignación en aquella boca tan amada.

"Ya pueden abrir los ojos" Les dijo a las demás. Había pasado un rato y seguro ya estaban empezando a dudar y ser desconfiadas, no tardarían en mirar por las pequeñas aberturas que harían sus párpados.

"Mmm... que es…" Antes de que preguntaran Kaoru interrumpió.

"Nos disculpamos con todas ustedes pero parece que hemos olvidado lo que teníamos reservado para ustedes" Su tono desanimado le ayudaba a que le creyeran su mentira aunque se debía a razones muy diferentes el descontento.

"Aunque eso no significa que no les podamos regalar algo" Ambos hablaron al mismo tiempo con sonrisas idénticas y gestos iguales.

De la nada sacaron una rosa cada uno sosteniéndola muy cerca de sus rostros, una de color anaranjado y otra azul claro, que les entregaron a las chicas, las cuales recibieron la rosa con mucha alegría y rubores encantadores a la vista.

"Mm... ¿Kaoru-san está enfermo?" Inocentemente preguntó la chica a la que le entraba su rosa el aludido.

"No, ¿por qué?" Con la misma inocencia despistada siguió el comentario.

"Es que sus mejillas están tan rojas que parece que tiene fiebre"

Kaoru se avergonzó de lo que dijo y escucho la risa de su hermano a sus espaldas.

"Kaoru siempre se pone así cuando se siente nervioso o..." Para la decepción de las chicas la última parte de la oración fue solo pronunciada por los labios del mayor cerca del oído del menor y no para ser escuchada por los oídos de ellas "…cuando yo lo toco"

"¡Hikaru!" Se quejó el otro "No digas esas cosas, son vergonzosas" Algo que dijo no intencionado pero que conmovió a toda las presentes que casi se derretían dentro de su mundito de caramelo.

Como si realmente le afectara mucho con gran aire dramático, Kaoru se dio la vuelta para no mirarlo y esconderse en sí mismo. Por otro lado las presentes estaban disfrutando todo el espectáculo

"Lo siento Kaoru" Se disculpó con el mismo dramatismo Hikaru, abrazando a su hermano por atrás, con diablura y picardía se acomodó de tal modo que su boca quedara cerca del oído y sus manos sobre el pecho "Te prometo que esta noche te lo compenso"

Como un rayo que atravesaba su columna Kaoru se tensó.

"Es muy lindo"

"Tiene algo diferente"

"Pero le queda bien"

Los gemelos giraron para saber que eran todos esos murmullos a sus espaldas evidentemente no dedicados para ellos.

"Hola Haruhi" La saludaron con cortesía los dos.

Kaoru se deshizo del abrazo de su hermano con la mayor naturalidad que su autocontrol poseía.

Cuando ella estaba cerca no le gustaba tanto tener encima a su hermano, serían un poco los celos que tenía o la culpa de saber que Hikaru le daba importancia a alguien más pero que esa persona se trataba de su amiga y por ello nunca se podría enfadar.

"¿Qué haces aquí?, no deberías estar en la sala de música con unas clientas" Preguntó Kaoru con la mayor amabilidad de la bienvenida

"¿Viniste a vernos?" Preguntó Hikaru con malicia.

"¿O viniste buscando a Tamaki?" Kaoru tenía la misma sonrisa que su hermano, no podía negar que hacerles bromas era la mejor parte de ser su amigo.

Con cara de que no le hizo chiste el comentario les respondió

"Solo estaba de camino y los encontré, es mejor atravesar el jardín que rodearlo todo, este lugar es como un campo de Fútbol"

"¿Un campo de Fútbol?, ¿qué es eso?" Preguntaron los gemelos.

"Pues... no sabría cómo explicarlo"

"Vamos Haruhi-san, nosotras también queremos saber" Los gemelos se habían olvidado de la presencia de las demás otra vez.

"Como un lugar enorme cubierto de pasto donde pueden jugar con pelotas y corren hacia todas partes"

"Eso me suena más a un capo de criquet, ¿no crees Kaoru?"

"De echo si, Haruhi no te estarás confundiendo"

"No, definitivamente no me equivoco" Lo dijo más para sí arrastrando la voz, no tenía ningún sentido insistirle a las personas riquillas "Y ni siquiera están cerca"

"En cualquier caso..." Kaoru terminó con el tema anterior "¿Hacia dónde te dirigías?"

"Kyouya me pidió que fuera a recoger una entrega de algo para el club y si lo llevaba quizás reduciría un poco mi deuda, tomándolo como trabajo extra"

"Tal vez se trate de disfraces o atuendos" Kaoru le hablaba a su hermano "Quizás utilería o más flores, nuestro Tono tiene un trauma con estas"

"Y las rosas son sus favoritas" Terminó Hikaru "Si quieres podemos ayudarte a llevarlas" Ofreció a Haruhi

"No, pero muchas gracia, me lo pidieron a mí y si quiero que mi cuenta baje necesito hacerlo sola, mmm... sería algo así como responsabilidad" Trato de darse a explicar.

Kaoru la miró con ojo crítico y luego sonrió. Hikaru permaneció viendo esa sonrisa por un momento, rara vez veía a su hermano sonreír con tanta sinceridad, el color rojo espolvoreo un poco sus mejillas en la zona de los pómulos, ignorando a su amiga su atención estaba sobre esos labios delicados y semblante algo angelical, su hermano era muy lindo cuando sonreía de esa forma, difícil resistirse al encanto que des intencionadamente provocaba.

Terriblemente mal estaba pensar de esa forma, en especial de su hermano pero siempre lo había creído y ahora con más razones que antes no podía dejar de sentirse encantado y atraído hacia esos labios y todo de referente a su gemelo. Lo que creyó que podría tener un final próximo se veía más lejos con el avance de cada día y la puesta de sol.

"¿Hikaru-san también está enfermo?" La voz de una dama lo sacó del enfrascamiento de sus pensamientos.

"¿Están enfermos?" Haruhi puso las palmas de sus mano sobre la frente de ambos sin aviso previo "No parece que lo estén, aunque están algo rojos, deben cuidarse del sol"

El rubor en los dos se hizo más grande pero se persuadieron en calmarse.

"Haruhi se vería tan linda con traje de enfermera" Los gemelos la abrazaron uno por cada lado, en su rostros estaba la ilusión de poder meterla dentó de un cosplay de enfermera.

La asfixiaban con su empalagamiento, ella luchaba por respirar y mantenerse en calma mientras los brazos la rodeaban. A Hikaru se le ocurrió algo mejor con alguien que si se dejaría poner ese traje.

"No tengo tiempo para esto" Como pudo Haruhi se zafó y se fue corriendo lo más rápido que podía, los dos la vieron alejarse con sonrisa diabólicas en los labios.

"Vuelvo en un segundo" Hikaru también se fue sin darle muchas explicaciones al menor, este con los ojos abiertos de sorpresa lo vio irse.

Toda sonrisa que tenía fue consumida por esa sobra que crecía dentro del vacío en su pecho, oscureciendo también su semblante y ennegreciendo sus pensamientos.

"¿Kaoru-san está bien?" Aunque dijeron el nombre al azar y acertaron, en su rostro se podía ver lo mal que estaba como para que ellas lo notaran.

"Me siento un poco solo" Respondió sin esfuerzo de crear una máscara pero tampoco mentía.

"¡Aahh!..." Todas hicieron ese sonido que las mujeres hacen como si hubieran visto la cosa más linda del mundo.

...

Hikaru se alejó de su hermano y mientras lo hacía ya estaba presionando las teclas de su teléfono celular escribiendo un mensaje de texto.

"Esto será divertido" Terminó de escribir la última palabra y lo mandó.

Un minuto después de haber estado esperando caminando de un lado a otro por el largo pasillo recibió la contestación.

'Claro, ¿para esta tarde estará bien?'

'Si, muchas gracias' Envió el nuevo mensaje.

Para que necesitaba rodeos si lo que quería estaba muy claro, aunque la otra persona que inconscientemente se volvió su cómplice no sabía mucho de sus propósitos.

"No puedo esperar" Tan emocionado estaba que lo dijo en voz alta.

Fue mucho tiempo el que pasó manteniéndose escondido, debía darse prisa por regresar al lado de su hermano, este no era tonto, por el contrario era una persona muy inteligente, la pregunta de ¿en dónde estaba? o ¿hacia dónde se fue?, la debió haber formulado hacia varios minutos lo que le inquietaba y preocupaba era la pregunta que debió hacerse de ¿con quién estaba?

"Hikaru" Se le adelantó Kaoru que lo buscaba y ya caminaba hacia su dirección.

Después de que pasaron varios minutos en que su hermano se había ido, el malestar de su pecho había acrecentado. Un consejo muy sabio que le gritaban sus pensamientos eran el de dejarlo pasar, no preocuparse porque Hikaru no estuviera cada segundo de su vida a su lado, pero después de lo que escucho en ese almacén hacía pocos días parecía todo lo contrario.

Mas quería acercarse y más quería alejarse y para su maldición no había punto intermedio.

"Lo siento Kaoru, tenía que preguntarle a Haruhi algo y la seguí" Mintió con la excusa más creíble que se le ocurrió.

No sabía porque su hermano tenía la loca idea de que le gustaba Fujioka pero... quizás eso podía funcionar para un futuro, así que alteró ligeramente hasta cierto grado la verdad de sus palabras. Ciertamente Haruhi era linda, muy agradable y humanitaria, tenía grandes cualidades a su favor, tal vez le gustaba un poco, pero no era tan inmunda bestia como para pensar en ella al mismo tiempo que estaba con su hermano no quería caer aún más bajo ante la moral sociedad.

"Está bien... Hikaru ya es hora de irnos" El aludido notó la tristeza de su hermano, no necesitaba gran esfuerzo para suponer a que debía su causa.

"Vámonos" Con una sonrisa se acercó y abrazó a Kaoru también besando rápido esos dulces labios con adictivo sabor "A pasar un tiempo solo los dos" Kaoru veía el pasillo por sobre el hombro de su gemelo con los ojos abiertos más de lo normal.

Odiaba como unas simples palabras siempre podían confortarlo y darle dolorosas esperanzas, odiaba el que le gustara creer en su hermano y en lo que decía, odiaba como en veces era fácil confundir las intenciones de Hikaru y sus acciones en verdaderos actos amorosos, todo eso lo reprimía dentro de él esforzándose por sonreír todo el tiempo a su hermano.

Pronto irían a la playa y el tiempo a solas también se iría, desaprovechar oportunidades sonaba tonto.

"Hikaru" Pronunció con lentitud melancólica.

"Vámonos" El mayor lo soltó y ambos salieron de ese pasillo y del edificio a toda prisa.

Era divertido correr, uno se olvidaba de las cosas, era mentira eso de que se quedaban atrás las preocupaciones, los problemas seguían acompañándolos la diferencia era el que se divertían.

...

"La gente se pregunta por qué estamos dispuestas a hacer estos trabajos, pero la verdad nos pagan bien, aunque uno a veces duda si es suficiente" Una de las gemelas tallaba los pisos de mármol con un cepillo de cerdas suaves para no dañarlo, al mismo tiempo que se quejaba del excesivo trabajo.

"Te quejas tanto, no seas melindrosa, pon tu energía en terminar y no en tu boca" Le pidió la otra gemela haciendo el mismo labor pero ya cansada de sus quejas constantes.

"Nadie pasa por aquí pero tener que limpiar todo los días"

"¡Ya cállate!, vuelve a hablar y te meto el cepillo..."

"Jóvenes Hitachiin" Una sirvienta también en uniforme de doncella pasó a su lado yendo directo a las puertas principales.

La menor suspiró, por fin ya dejarían de trabajar en quehaceres por ese día y su hermana se callaría.

Recogieron los artículos de limpieza y secaron el suelo para que nadie resbalara. Caminó a dejar la cubeta y productos de limpieza en su lugar debido, otra de las sirvientas les dio una nueva orden a obedecer 'Llevar la cena a los jóvenes amos porque habían dicho que querían comer solos'.

Sus padres estaban de viaje y no había nada de malo en su decisión.

"Esto huele apetitoso" Dijo la mayor de las gemelas.

Los aromas que soltaban la comida eran para hacer agua la boca de cualquier persona, se preguntaba que habrían pedido para comer.

"Creo que huele a chocolate" Dijo la menor. Ella llevaba una botella de vino.

Quien les daría vino a estudiantes de primer año, a menos que dichos mencionados hubieran movido algunos hilos entre la servidumbre para conseguir una, además no había gran problema, no tenían historial alguno con la bebida.

"No, yo huelo a fresas"

"También huele a vainilla"

"¿Será helado?"

"Pero a estas horas y de cena"

Se plantaron frente a las puestas de la habitación, junto con el olor de la fresa y el chocolate también estaba el dulce aroma de la mirra mezclada en el aire, aunque no sabían que se trataba de este pues no lo conocían.

Tantos aromas les daban un mal presentimiento pero seguía siendo un banquete para sus narices, dudaron en tocar a la puerta, armada de valor la menor no titubeo en golpear con los nudillos la madera de roble.

El olor se hizo más fuerte cuando las puertas fueron abiertas, delante de ellas estaba solo uno de los hermanos, que salió para después cerrar la puerta tras de sí, con un suspiro de cansancio se dispuso a hablar.

"Voy... voy a necesitar un favor" Se trataba de Kaoru el único de los hermanos que sabía del trato entre ellos.

Los sonrientes rostros de las sirvientas se llenaron de malicia con unas sonrisas que se parecían mucho a las de ellos.

"¿Estaríamos hablando de uno grande o pequeño?" Hablaron al mismo tiempo.

Kaoru tenía un mal presentimiento, lo que preguntaron parecía ser más importante de lo que aparentaban.

"Mediano" Tragó saliva nervioso.

"¿Qué es lo que necesita?" Siguieron hablando juntas y sus sonrisas regresaron a la normalidad escuchando con perturbadora amabilidad.

"Mañana en la mañana muy probablemente..." No encontraba manera de decirlo sin ponerse rojo o que su voz temblara.

"No necesita preocuparse, todo estará limpio" Le ahorraron la vergüenza yendo directo al tema principal.

"Kaoru" El otro gemelo apareció abriendo la puerta "¿Por qué tardas tanto?" Se quedó mirando a las sirvientas.

"No tardo, les estoy pidiendo el favor de que si mañana nos podrían ayudar a ponerle un traje de baño a Haruhi" Esa era su escusa que había planeado con anticipación.

"¡Casi lo óvido!" Las facciones de Hikaru lo reconocieron "Mañana vamos ir a esa falsa selva y estoy seguro de que ella va a llevar consigo un horrible short o algo por el estilo" Se dirigió a las gemelas "Podrían ayudarnos a vestir a una amiga"

"Por supuesto" Asintieron las dos.

Éstas de reojo le lanzaron una mirada a Kaoru que se tensó poniéndose nervioso pero Hikaru no noto nada de eso.

Todo eso le costaría caro a Kaoru, ya estaba imaginando cómo se las arreglaría para pagar esa deuda, no solo Haruhi sufría para pagar sus deudas, el pelirrojo la comprendía.

Dicho eso entraron de regreso a la habitación, el menor seguido por el mayor pero antes de poner un pie dentro las miró.

"¿No ha llegado ningún paquete?"

"¿Un paquete?" Preguntó confundida la mayor de las gemelas.

"Sí, estoy esperando un paquete, si llega tráiganmelo por favor" Asintieron, la puerta se cerró quedándose solas.

En no menos de media hora un mensajero tocaba a las rejas de la mansión con un paquete para uno de los jóvenes hijos de la familia Hitachiin.

"El joven nos pidió que se lo lleváramos" Le decían al guardia para que dejara entrar al mensajero y se los diera a ellas.

"¿De qué crees que se trate?" Le entregaron una caja pequeña con solo una nota pegada en ella que decía 'Espero que les guste'

"Es liviano y no suena nada dentro de ella" La sacudían pero no había sonido.

Tampoco era muy grande, la sostenían perfectamente entre sus manos o tenía alguna cosa que denotara, solo una caja normal de cartón, ni su forma, textura o color, nada, una aburrida caja y solo eso, una decepción para algo que había sonado tan interesante. Obedecieron las instrucciones y estaban de regreso frente a la puerta, pero antes de tocar.

"¿Que podrá ser?" Seguían insistiendo antes de entrar, mirando cada pedacito de centímetro del paquete que sostenía una de ellas.

"Un disfraz de enfermera" Hikaru apareció detrás de ellas, no se había escuchado el sonido de la puerta siendo abierta y se los arrebato entrando rápidamente de regreso a la habitación.

Se quedaron paralizadas del susto semejante que recibieron sin color en el rostro y mirada en blanco, no esperaban algo así, también era muy maleducado lo que hicieron, nunca la servidumbre debía meterse en los asuntos de sus amos, poco a poco lo que dijo fue entrando por los oídos.

"Un disfraz..."

"... de enfermera"

Una imagen aproximada apareció en sus mentes con alguno de los gemelos usando esas ropas blancas y para como son los cosplays, la minifalda demasiado corta apenas cubriendo los muslos mientras apenado intentaba halarla hacia abajo en un intento inútil por hacerla más larga para que cubriera más piel expuesta y que los ojos hambrientos del otro no comieran tanto, pero esos intentos serian en vano, porque esa tela no es para estirarse ni el otro querría que siguiera insistiendo, no era difícil pensar en el rostro sonrojado como tomate de la vergüenza por estar llevando encime ropa de mujer o por culpa de lo mucho que mostraba esa ropa, al mismo tiempo que querría cubrir su vergüenza en el rostro sin mirar a los ojos al otro o cubrirse su propio rostro con la manos una vez que se hubiera rendido por que la falda llegara más abajo en los muslos.

Aparte eso les ayudo a encontrarle sentido a la cena de esa noche, el mayor de los gemelos había planeado una cena romántica con chocolate, fresas y vino, gran clásico pero no por menos detallista y romántico.

Con esas imágenes y otras más censurables a las dos les empezó a sangrar la nariz pero no podían dejar de pensar ello.

CONTINUA…