Abrí mis ojos y sentía un tremendo dolor de cabeza, cada sonido parecía amplificado a la máxima potencia

-¿Tigresa que...-

-Shhh... no hables me duele la cabeza-

Su voz que antes me parecía una hermosa melodía ahora sonaba como si un animal estuviera agonizando y gritando en mis oídos.

Sin decir nada Tai se levantó de la cama y a los pocos minutos volvió con una pastilla y un vaso con agua, me los ofreció y sin siquiera preguntarle que eran me tomé la pastilla y bebí el agua. Pasaron algunos donde comencé a desesperarme pero Tai me acariciaba la espalda tratando de relajarme, cuando pensé que el dolor no pasaría comenzó a desaparecer lentamente.

Entonces escuché que alguien tocaba la puerta principal

-Ve y atiende, yo bajaré en un momento-

-¿Estás segura?- dijo con preocupación en la mirada

-Si anda ve- le regalé una sonrisa para que me creyera

Él me sonrió de vuelta y salió de la habitación, con un poco de pesar salí yo también llevando conmigo el vaso ahora vacío, al llegar a la entrada de la puerta me topé con la "querida" escena de May tirada en el piso torpemente y Tai ofreciéndole la mano para que se levantara, ella aceptó pero justo en el momento en que se levantó se auto-empujó al pecho de Tai lung quien al instante de sentir su tacto la alejó de él. Bien por lo menos no se dejo engañar por esa.

-¡Lo siento mucho, por favor discúlpeme!- suplicó mientras hacia una exagerada inclinación

-Solo ten cuidado- dijo Tai mientras cerraba la puerta y se giraba sorprendido de verme detrás de él

-Tigresa no pienses mal solo...-

-No te preocupes, lo vi todo, no tienes nada que explicarme-

Desayunamos en silencio y el terminar volvieron a tocar la puerta

-Yo voy- me ofrecí a atender mientras Tai lung terminaba de desayunar

Abrí la puerta y vi a varios aldeanos con caras preocupadas

-¡Oh compañera del salvador necesitamos su ayuda!-

Ante esa mención Tai lung apareció detrás de mi

-¿Qué ocurre?- dijo serio

-Oh salvador ayúdanos, aun destruido la presa principal de nuestra aldea y sin ella no tendremos agua ni buenas cosechas-

No necesitaron decir más Tai lung salió de la casa decidido a arreglar aquello

-Quédate aquí- sentenció

-Claro que no, yo iré-

Sin importarme que en todo el camino me fulmino con la mirada caminamos hasta llegar a la presa, se situaba a varios metros lejos de la aldea y se asentaba en una gran montaña. Lo primero que vi fueron troncos partidos por la mitad y algunos estaban arañados, mientras Tai lung hablaba con los aldeanos yo me acerqué a la orilla destruida de la presa y tomé un tronco con garras impresas en el.

Mi sorpresa se dio a notar cuando reconocí las marcas... eran de un panda.

-¿Entonces me ayudarás?- preguntó Tai a mis espaldas

Me gire y le tendí el tronco, él lo examino y llegó a la misma conclusión que yo

-Panda...- rugió involuntariamente la palabra

-Solo hay un panda en todos los alrededores y ese es Po-

-Nos ha estado siguiendo-

Y me preguntaba en mi mente ¿que diablo se le habrá pasado a Po por la cabeza para que nos estuviera persiguiendo? si yo le había dejado muy en claro que no lo amaba y que por sobre todo no me agradaba.

Sin darle más vueltas al asunto comenzamos a reconstruir la presa, yo recolectaba los troncos mientras que Tai los acomodaba para después los dos comenzar a amarrarlos y formar de nuevo la presa.

Cuando terminamos ya era tarde y fuimos a descansar a casa.