Capítulo 7

-Si no es por las buenas… – Raditz sonrió ladinamente, con algo de entusiasmo y diversión, aplicando más fuerza en su brazo mientras preparaba el otro para atacar. -…tendrá que ser por las malas – declaró, levantando levemente su brazo, calculando la trayectoria de su próximo movimiento. Goku, que lo superaba por creces en fuerza y velocidad, estaba listo para aplicar un leve y rápido movimiento y dejar inconsciente a su hermano.

Sin embargo, ni uno de los dos ataques llegó, una mano se posó en el hombro de Raditz y lo jaló hacia atrás sin dificultad. El chico estaba completamente desprevenido para eso, así que casi cae hacia atrás por el movimiento. -¿Qué están haciendo? – preguntó Bardock, cruzándose de brazos y mirando entre uno y otro.

Goku sonrió a salvo por un momento ante su presencia, sintiéndose libre de las intenciones de Raditz. –Este chico… su rostro…- comenzó a decir Raditz, sin despegar su vista de Goku, demasiado perdido en sus recuerdos de la infancia y de todos sus traumas. Aquel rostro que no vio lo suficiente pero ahora no podía olvidar, ese rostro de su padre, parecía reencarnado ahora en aquel muchacho, estaba impresionado, casi en trance.

-¿Su rostro? ¿Qué tiene su rostro? – Bardock preguntó a Raditz, sin embargo, su expresión molesta y recriminatoria se fue en contra del menor de sus hijos, quien borró su sonrisa y le miró a través de la capucha negra con algo de miedo.

"Fue un accidente, pero Raditz miró mi rostro… ahora quiere verlo" explicó Goku por el canal mental, pero el rostro de su padre no tuvo cambios, como si las palabras no hubiesen llegado a él.

-No sé… por un momento… es como si fuera…- Raditz no sabía cómo decirlo, no estaba concentrado en articular nada, solo quería mirar de nuevo bajo esa túnica.

Ni Goku ni Raditz esperaban lo que Bardock hizo, pues tomó al menor de los hermanos con violencia del brazo y pegó su espalda a su pecho, sujetándolo desde atrás mientras con ambas manos subía la túnica negra, dejando ver el rostro de Goku que miró entre impresionado y asustado a Raditz, quien se quedó mirando con la misma expresión. Bardock mantenía la tela pegada a la piel de Goku por sobre las cejas, impidiendo que el otro muchacho mirara más allá.

-¿Qué? ¿Qué tiene su rostro? Es el rostro de un idiota – declaró el padre con molestia, soltando a Kakarotto y jalando el trozo de tela agresivamente hacía el frente, incluso la cabeza de Goku tuvo una leve inclinación por la violencia. Bardock, no satisfecho, empujó al menor del brazo a su lugar, golpeándolo contra una de las sillas en el proceso.

Raditz parpadeó un par de veces, hundido aún entre su confusión, mirando a la nada misma mientras recuerdos y realidades se cruzaban en su cabeza, ya no estaba seguro de que acababa de ver, ni de que había contemplado alguna vez en su niñez. "Padre… ¿Por qué?" Goku comunicó otra vez, mirando al mencionado, quien ya estaba sentado en su lugar original, bebiéndose el Perfum que originalmente le pertenecía a él.

"Déjate de idioteces y quita esa cara de estúpido" Goku generalmente era alguien paciente que no se enfurecía ante los insultos de alguien, pero el comentario de su padre lo ofendió sobremanera. "El lugar es muy oscuro y el muchacho esta ebrio, ¿Acaso piensas que nos descubrirá? ¿Qué se acordará siquiera de tu rostro mañana?" sus miradas se cruzaron, ambas molestas, aunque Goku no entendía el porqué de la de Bardock.

-Sí, no tenía nada…- murmuró Raditz, saliendo de su ensoñación y tallándose un poco los ojos, regresando su vista enfrente y recargando los codos sobre la mesa. –Ahora que lo pienso… si se veía algo afeminado – se burló, pero su comentario pasó desadvertido para ambos, que estaban ocupados retándose con la mirada y sintiéndose frustrados y molestos.

-¿Por qué querías ver su rostro? – preguntó Bardock, despegando sus ojos del menor y mirando ladinamente a Raditz.

-Bueno, por un momento tuve la impresión de que se parecía a mi padre – de nuevo alzó la mirada a Goku, reprimiéndolo una vez más, como si el chico no se sintiera ya lo suficientemente mal.

-¿Y? ¿Se parece? – Raditz hundió las cejas, tratando de comparar los dos rostros, pero le resultó algo difícil, sin embargo, lo único que podía dictar su cerebro es que eran algo distintos, porque debían ser distintos.

-No… creo que no, mi padre tenía el rostro endurecido… además, tenía una cicatriz en forma de equis en la mejilla izquierda – explicó, tratando de convencerse también a sí mismo.

Bardock gruñó por lo bajo, halando más su capucha para cubrir hasta su barbilla, no podía permitir que Raditz mirara ni por error su rostro, esa cicatriz podría delatarlo en cualquier momento. Negó para sí mismo, empinándose completamente el líquido que le quedaba en la botella. –Bien… Karin, ven aquí… tengo que hablar contigo en privado –Goku rodó los ojos ante el nombre erróneo que dio su padre nuevamente, pero al final de cuentas se puso de pie y salió tras él.

-¿Encontraste a Kurt? – preguntó Goku una vez salió del bar, pero Bardock no respondió, continuó caminando hasta dar vuelta en una esquina que daba hasta un callejón, donde se detuvo y se dio la vuelta. -¿Pasó algo? – cuestionó al mirarlo tan callado y molesto, pero no recibió respuesta, al menos no una verbal.

En lugar de palabras un puño se estampó contra su cara, tomándolo completamente con la guardia baja, lo que lo hizo caer duramente contra el suelo. La túnica se cayó de su posición y dejó ver su rostro, para suerte de los dos no había nadie observando, además de que a Goku fue lo que menos le importaba. Bardock bajó su túnica también, mostrando su semblante serio y molesto, volviendo a las miradas llenas de odio.

-Me cago en la puta mierda, Kakarotto – siseó entre un par de dientes apretados, golpeando la pared de un lado y tirándola por la brutalidad. No había nada ni nadie al otro lado más que un feo y oscuro pasillo de piedra, así que su acto pasó desadvertido.

-¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué me golpeas? – Goku se puso de pie, tratando de disimular su dolor y reprimiendo su coraje.

-¿Hasta dónde demonios nos llevará tu enorme estupidez? – No pudo evitar gruñir ante ese nuevo insulto, apretando los puños como si estuviese dispuesto a atacar también.

-¿Me vas a decir por qué demonios estás diciendo eso? ¿Cuál es el maldito problema? – Bardock se impresionó ante el tono retador que uso en su contra, sonriendo irónicamente mientras avanzaba hasta estar frente a su hijo.

-Eres un idiota, sino te hubieras puesto como un marica sentimentalista ahora mismo estarías a salvo… - lo sujeto del cuello de la capucha, agitándolo ligeramente, pero Goku no opuso resistencia, sólo lo miró fijamente, dejando entre ver su interrogante. –Trunks estuvo aquí – habló finalmente al respecto, soltando al muchacho y girando sobre sus talones para darle la espalda, tratando de contener su ira.

-¿Trunks estuvo aquí? ¿Cuándo? ¿Dónde? – Bardock suspiró un par de veces para tranquilizarse, sobándose las sienes en un acto de desesperación.

-Solamente están 23 años en el pasado…- respondió con falsa amabilidad, mostrando nuevamente su mirada enfebrecida.

-¿23… años? – Goku tragó sonoramente, intuyendo todo en su cabeza de golpe, sintiendo más culpa, una que subía y subía, deteniéndose justo al borde del vaso hipotético que contenía ese sentimiento.

-Y todo es por tu culpa, sino hubieses sido un necio… te dije que no podías pensar en ellos, esas personas tendrán el destino que deben tener… ¡Nosotros no debemos intervenir en eso! - la frente del menor se hundió, reprimiéndose a sí mismo y sintiendo como su cuerpo se acalambraba por la impotencia, por la ansia de regresar a su tiempo, de poder saber si todo podría regresar a la normalidad.

-¿No podemos volver ahora? – preguntó por simple inercia, tratando de concentrar su mente en alguna idea para sacarlos de ahí.

-Oh, claro Kakarotto, ¿Por qué no haces los honores y manejas esa mierda? – pidió con sarcasmo y una dulzura que nunca usaría verdaderamente.

-Bien… entiendo… - bajó la cabeza, tratando una vez más de tragarse su orgullo. Bardock pateó un contenedor que ahí había, regando por el suelo lo que para él no significaba más que basura. -¿Qué haremos entonces? – inquirió, tratando de encontrarse con la mirada de Bardock, pero este le seguía dando la espalda.

-Kurt me ha dicho que intentará entender la máquina… nos dirá en 24 horas… - Goku apretó los labios ante la noticia, era demasiado tiempo para él, ya no podía aguantar más toda la preocupación que sentía, sin embargo, era consciente de que no podía hacer nada. -¿De qué estuviste hablando con Raditz? – sacó de pronto, mirando de reojo a su interlocutor.

Goku se lo pensó, no podía decirle que se la pasó preguntándole por Gine, por él mismo y por Vegita, sabía que Bardock no reaccionaría bien ante eso, pues lo consideraba una debilidad. –No de mucho, me contó sobre su vida en el ejército – respondió lo que en parte era verdad.

-Su vida con ese cretino de Vegeta – la furia volvió a Bardock, quien azotó los dientes produciendo un fuerte rechinido, pero volvió a calmarse, tratando de seguir con lo que quería decirle a Kakarotto. –Kurt me dijo que no podemos contarle nada a nadie sobre su futuro, nadie debe saber demasiado sobre eso, así que no le digas nada a Raditz sobre su destino – Goku asintió obediente, y en realidad no tenía ganas de contarle lo que sabía de Raditz al propio Raditz, dar noticias de muertes no le iba muy bien.

-De acuerdo – Bardock sobó su frente con una mano, masajeando en la otra la pieza con las coordenadas de la Tierra, sintiendo la indecisión aún dentro de su mente. -¿Qué haremos hasta entonces, papá? – la palabra no alteró al saiyajin mayor, tenía demasiada mierda pegada en la cabeza como para darle importancia a eso.

-Esperaremos, no tenemos otra opción – se giró de vuelta a la calle, pasando de largo a Goku, quien no dudo en comenzarlo a seguir.

Entraron al bar, encontrando la mesa llena de platos vacíos, unos momentos atrás Goku y Bardock tenían ansias de poder comer también, pero con tantas cosas en la cabeza era algo razonable su falta de apetito, algo raro en ellos, pero no imposible, después de todo, estaban metidos hasta el cuello en mierda. -¿Dónde estaban? Por un momento pensé que se habían marchado… - Raditz se puso de pie, mirando la cantidad de recipientes sobre su mesa. –Eso habría sido un problema, porque no tengo ni un maldito quinto para pagar… por eso me habían sacado del otro bar – comenzó a reír a carcajadas, y Goku tuvo la impresión de que incluso ya había olvidado lo de momentos atrás.

-Prometí pagar – Bardock sonrió a pesar de todo su coraje y despreciable situación, incluso no estaba seguro de si Raditz podía observar ese gesto, pero lo mantendría igual. –Karla y yo sólo hablábamos del hotel donde nos quedaremos – Goku corrigió a Bardock soltando un sonoro "Krillin" pero los otros dos lo pasaron de largo.

-¿Un hotel? Qué fastidio, odio esos lugares, siempre están llenos de ruido, golfas, semen de otros tipos en las sábanas y cámaras clandestinas – Goku se asqueó ante lo mencionado, pero se contuvo de soltar una arcada.

-¿Tú no te estás quedando en un hotel entonces? – Bardock sabía lo despreciable que eran esos lugares, ¡Maldición! Él mismo había dejado su leche regada en el piso, ventanas y hasta en la chapa de la puerta, sabía lo despreciable que resultaba, hasta la celda en la nave de los Time Breakers era más decente.

-Bueno, nosotros siempre que venimos acampamos fuera de la ciudad, aún hay largos pedazos de suelo que no han sido ocupados, resultan mucho más acogedores – Bardock sonrió esta vez sinceramente, eso sonaba mucho mejor que un sucio hotel, así que comprendía muy bien las acciones de su hijo. -¿Por qué no vienen conmigo? Estoy solo en una pequeña montaña, es silencioso y no hay lefa de otros por el piso – Bardock comenzó a reír, estando más que seguro que Raditz sabía muy bien de lo que hablaba. –Claro, a menos que piensen ir al hotel acompañados de alguna buena ramera – Goku se sonrojó, recordando la explicación que su madre y su padre le habían dado en Vegita, cosa que aún era inconcebible para él.

-¡No claro que no! ¡Iremos contigo! – se adelantó a gritar, tratando de quitarse aquella despreciable idea de encima, no se imaginaba teniendo relaciones con alguien más que no fuera su esposa Chi-Chi.

Bardock se impresionó ante la respuesta, pues imaginó que Kakarotto quería librarse de una vez de Raditz, pues había pensado en que fueran a la nave y descansar ahí, pero no podía negarse ante aquel entusiasmo. –Bien, pagaré y nos iremos – Sus dos hijos asintieron, mostrándose los dos sonrientes, quizá uno por vergüenza, pero al final los dos lo hacían, juntos, frente a él.

Se giró bruscamente a otro lado, no queriendo sentir nada al respecto, eliminar el calor que sentía al verlos juntos y tranquilos, así que se recordó a sí mismo la situación más de tres veces mientras caminaba a la barra, sin poder esperar al mesero en la mesa. Pagó la cuenta, que no resultó tan numerosa como pensaba, no sabía cuánto dinero le había dado su papá ni cuánto tiempo debió haberlo estado ahorrando, pero tenía la bolsa prácticamente intacta.

Se reunió de regreso con los dos, abandonando el establecimiento y adentrándose a un par de calles despejadas. –Nunca llegaremos a pie – se quejó Raditz, quien estaba claramente cansado, golpeado y ebrio. -¿Saben volar? – Goku sintió la necesidad de reírse ante aquella pregunta, pero simplemente asintió junto a su padre. –Bien, espero que sean rápidos, síganme – alzó el vuelo, seguido de cerca por los otros dos, quienes apenas habían elevado su Ki.

Aterrizaron en cuestión de nada sobre una pequeña montaña al otro lado del planeta, la punta parecía faltarle y quedaba un claro en su lugar, rodeado de árboles y dando un lugar bastante espacioso. Raditz aterrizó primero, avanzando con normalidad a través del sitio, en donde un tronco yacía a modo de banca al lado de las cenizas y ramas calcinadas, lugar donde seguramente había habido una pequeña fogata. Los dos saiyajins encapuchados se dieron cuenta hasta ese momento que había una nave individual estacionada justo detrás de unos árboles, a muy pocos metros de la banca-tronco y la fogata.

Con un leve rayo azul Raditz encendió fuego de nuevo, andando en la orilla del claro mientras levantaba un par de ramas más. –Por cierto…- dijo Bardock, comenzando a caminar con cautela, buscando con la vista y con su sentido alguna presencia cerca. –No lo había cuestionado hasta ahora, pero… ¿Dónde están Vegeta y Nappa? – Raditz se acercó, lanzando las ramas al centro de las llamas y mirando el fuego subir levemente.

-Ellos están en una misión – respondió con indiferencia, mirando aun la luz brillante que emanaba de la madera haciéndose carbón.

-¿En una misión? Pensé que eran el escuadró saiyajin… y eso te incluía – Raditz se dejó caer sobre el tronco sin ningún tacto, cruzándose de brazos y alzando la vista, como si en medio de alguna de esas nubes densas y oscuras fuese a salir la ayuda y la respuesta que él mismo necesitaba para su situación.

-Vegeta se molestó conmigo por una misión anterior, él decretó que simplemente no me necesitaba esta vez, que le estorbaría… y me dejó aquí – Bardock reprimió un arranque de ira, sus dientes se apretaron al igual que sus puños, pero avanzó con calma hasta sentarse en el otro extremo de la banca.

-¿Dijo que estorbarías? – Raditz lo tomó como si fuese curiosidad, pero Bardock ardía por dentro y no podía creer que hubiese dicho eso de un saiyajin, que hubiese dicho eso especialmente de su hijo.

-Sí, para Vegeta no soy más que un clase baja – torció los labios, molesto él mismo con esa idea.

Tanto Bardock como Goku, estaban impresionados, el primero cargado de rabia ante un racismo que seguía incluso cuando sólo eran tres sobrevivientes, y él otro porque el que una vez fue su enemigo resultaba ser otra víctima en ese juego, un doblegado sin la posibilidad de ascender a más. Goku quizá lo había imaginado, pero no pensó que tanto, Vegeta había guardado un desprecio a los clase baja desde antes, Goku había pasado ese tiempo pensando que Vegeta lo clasificaba e intentaba sobajarlo por el hecho de que era más fuerte que él, pero la verdad siempre daba sorpresas.

-¿Y a dónde fueron? – Raditz bajó la mirada haciendo memoria, estaba ebrio y norteado, pero era esa clase de cosas las que no podía olvidar.

-Al planeta Zero, no está lejos de aquí, partieron hace tres semanas, a estas alturas supongo que ya debieron terminar, así que deben estar por volver – Goku, que permanecía al frente al otro lado de la fogata, miró a su padre, pero éste parecía perdido en su mente.

-¿Están por volver? ¿Ellos vendrán aquí? – preguntó sin mirarlo, paseando entre sus dedos la pequeña pieza tecnológica.

-Sí, el escuadrón fue asignado a otra misión después del planeta Zero… no recuerdo el destino, pero está a seis meses de aquí, en la galaxia del sur – expresó, volviendo su mirada al cielo en donde contemplar las estrellas resultaba imposible. –Así que Vegeta y Nappa volverán, estaremos aquí tres días y después partiremos a aquel planeta – terminó de explicar, sin notar siquiera la desesperación y ansia de Bardock, quien no terminaba de decidirse.

-¿Este es su punto de reunión, entonces? – Raditz asintió, quedándose pensativo unos segundos y soltando un pesado suspiro.

-Será mucho tiempo de viaje, y seguramente Vegeta terminará haciendo todo el trabajo y nos tratará como incompetentes a pesar de que él mismo nos prohibirá pelear… después serán más regaños de Freezer, y volveremos a la base a continuar con toda esa mierda – dejó ir otro suspiro más, remarcando su fastidio y frustración.

-¿Estás harto de ello, no? – Raditz volvió a asentir, juntando sus manos al frente mientras volvía a cuestionarse internamente todo su esfuerzo.

-A veces sólo quiero morir – admitió, dejando sorprendido a Goku, quien se percató que era un saiyajin mucho más expresivo y sincero que Vegeta o Bardock, y que realmente estaba sufriendo, no se imaginaba pasar una vida tan miserable como la que él describía. –Pero no quiero dejar a Nappa solo con todo eso – se permitió sonreír ladinamente, recargando esta vez sus manos en la superficie del tronco a sus costados.

-¿A Nappa? Pero él es el fiel sirviente de Vegeta – ya no le importaba a Bardock si Raditz se daba cuenta de su exceso de información o interés en él, pero debía y necesitaba saber.

-Nappa vive el mismo infierno que yo… si no fuera por él, yo no sé cómo diablos soportaría estar en el escuadrón de Vegeta – Bardock se giró levemente hacia Raditz, sosteniendo la tarjeta en una de sus manos con un poco más de seguridad.

-¿Qué me dices de tu hermano? ¿Crees que valga la pena ir por él? – Goku se crispó ante la mención, mirando fijamente a Bardock en busca de alguna señal al respecto, pero fue ignorado a pesar de que en teoría era el tema de conversación.

-¡Claro que valdría la pena! Si estoy con él ya no me sentiría tan solo, así seríamos dos, y sólo con estar ahí me daría el valor para soportar el maltrato… sobrellevaríamos eso – Goku se desencajó ante aquellas palabras, mirando a Raditz con sorpresa, una expresión que pasó desadvertida para él. –A veces pienso que es mejor que se quede donde este, seguro que cualquier cosa es mejor que soportar los insultos de mi príncipe… pero sé que sería temporal, todo sería temporal hasta que derrotemos a Freezer, además, yo soy su hermano… debemos estar juntos – Goku, jamás en todos los años después de haber conocido a Raditz, había reparado en una idea por el estilo, jamás había considerado siquiera la posibilidad de que esas fuesen sus intenciones. De nuevo, la espuma hipotética aumentó su volumen dentro de su cabeza.

-Raditz… - Bardock, tragando levemente, estiró la mano hacia su hijo, tendiéndole el pequeño objeto negro. –Aquí están las coordenadas de la Tierra, busca a tu hermano – Goku palideció ante eso, al contrario de Raditz, que se puso de pie y el rostro se le iluminó.

-¿Hablas en serio? ¡¿Cómo las conseguiste?! – preguntó, mirando el pequeño pedazo de plástico. -¿En verdad están aquí? – reiteró sin poder creérsela, mirando expectante a Bardock.

-En verdad están ahí, un sujeto me debía un favor – Raditz sonrió ampliamente, muy expresivo, mostrando tantas emociones y esperanzas a la vez que destrozó el pecho de Goku con solo mirarlo.

-Gracias… ahora mismo le llamo a Vegeta, tengo que decirle que finalmente tengo las coordenadas para buscar a mi hermano – avisó, alejándose del grupo y presionando su scouter un par de veces, comenzando a conversar con el príncipe de los saiyajins. Bardock y Goku se quedaron estáticos en su lugar, cada uno perdido en muy diferentes caminos.

La espuma que representaba la culpa se derramó al subir más de la cuenta por sobre el borde, desparramándose y fluyendo a través de todo su interior, llenando todo su cuerpo de la misma sensación. ¿Qué había hecho? ¿Quién era Raditz en realidad? ¿Qué había pasado con él y con los saiyajins en el ejército? ¿Había sido un enemigo real en algún momento? Si lo pensaba bien, no le había hecho alguna clase de daño a Gohan, incluso a él no lo había atacado con intenciones de matar, entonces, ¿Quién había sido Raditz, ese al que había matado sin considerar siquiera otra opción?

No. Negó efusivamente. Debía ser que quizá el Raditz de este tiempo y el Raditz de su universo eran personas diferentes, recordaba bien que el Raditz de su universo quería reclutarlo a toda costa, jamás le dijo ni uno sólo de sus planes, sólo quería que matara inocentes y que se fuera con él. Era verdad que Vegeta había vociferado sus planes después frente a Freezer, los mismos planes que ahora Raditz le contaba, pero seguía sin estar seguro que el Raditz que conoció fuese el mismo joven doliente y soñador que tenía ahí mismo. Tal vez, existía una posibilidad de que, si Raditz le hubiese pedido ayuda para derrotar a Freezer y liberarlos, él hubiera accedido, pero se había acercado con otras intenciones en aparente, no tenía sentido, no entendía por qué…

-Ha dicho que sí – dijo Raditz aún emocionado, acercándose a los otros dos y sacando a cada uno de sus cavilaciones. –Vegeta me dio permiso para ir a buscar a mi hermano – Goku amplió los ojos, tratando una vez más de buscar la mirada de Bardock y encontrar alguna clase de apoyo, pero este lo seguía ignorando.

-¿Tan fácil? Pensé que se pondría en contra – Raditz torció los labios con algo de decepción, pero después dejó ir otra sonrisa.

-Bueno, dijo que no me necesitaba tampoco en la próxima misión, así que podría aprovechar ese tiempo en ir a buscar a mi hermano, que ellos irían solos y me cubrirían ante Freezer – Goku se sintió desesperado, quería decirle que no, quería salvar a ese hombre frente a él, pero sabía que no podía decirle nada sobre su futuro. –Además, dijo que seguro Kakarotto nos ayudaría en la rebelión… sólo espero encontrarlo – Bardock asintió en acuerdo, comenzando a caminar a la par con su primogénito de camino a su nave.

-Supongo que ahí estará, nadie ha ido a buscarlo, ¿o sí? – Raditz negó, apretando un botón lateral en su nave individual y bajando la puerta metálica.

-No, para Freezer no existe, él cree que es absolutamente irrelevante e inofensivo. Vegeta cree que hay más saiyajins por el universo. Ojalá aún haya suficiente comida en la Tierra y mi hermano siga vivo… supongo que los habitantes de ese planeta no resultaron un problema para él, así que seguramente lleva un gran tiempo solo – se metió a la nave, abriendo la interfaz y metiendo la tarjeta para ver los detalles sobre el planeta.

-Pero… ¿Y si no mató a nadie? – habló Goku, acercándose a los otros dos con algo de duda, recibiendo una mirada extrañada por parte de Raditz y otra furiosa por su padre.

-¿Si no mató a nadie? ¡Ja, ja, ja! Que ridiculez, ¿Por qué no lo haría? Sería absurdo – negó con algo de incredulidad, sin poder creer algo tan tonto como eso.

-Bueno, ¿Y si le gustó el lugar? ¿Por qué tendría que matarlos a todos sin razón? – comentó más furioso, asomándose por la puerta y clavando su mirada fijamente en Raditz.

-¿Por qué tendría que matarlos sin razón? ¿Qué idioteces estás diciendo? Fue enviado ahí a matarlos, no a hacerse amigo de ellos o considerarlos, esas criaturas no le interesan, son irrelevantes – Goku se enfadó, dedicando un suave golpe a la superficie de la nave.

-¡¿Cómo puedes decir que son irrelevantes?! ¡No merecen morir! ¡¿Por qué ellos, por qué la Tierra?! – no fue consciente de lo que dijo, estaba alterado por todas las circunstancias, tenía ganas de pelear, de defender, de detener, su cabeza era un caos y no podía ordenar la importancia y las consecuencias dentro de ella.

Las manos de Raditz rodearon su cuello, apretándolo desprevenidamente, lo que le causó un dolor real. Goku subió las manos para liberarse, pero se detuvo al ver el rostro de su hermano, quien estaba a escasos centímetros de él, mirándolo intensamente con sus ojos cristalinos, como si fuese a llorar en cualquier momento. -¿Y qué piensas? ¿Qué me voy a poner a pensar en ellos? Yo no conozco a la gente de la Tierra y no me interesa hacerlo, mi hermano, Kakarotto, él debe seguirme… somos hermanos, somos saiyajins, él tampoco debe pensar en los terrestres antes de en nosotros mismos… - pausó, soltando un leve suspiro para calmarse. –Ellos son irrelevantes para mí, he matado cientos y cientos, porque no me importan, porqué es mi trabajo… yo no los escogí a ellos – lo soltó, fijando su vista en el universo digitalizado en luces naranjas brillantes en el mando de su nave. –Nosotros tampoco merecemos morir – musitó al final, perdiendo su vista un momento en la nada.

Goku palideció ante eso, estaba cegado por lo que sabía y quería, por lo que se había limitado a querer saber. Raditz estaba siendo egoísta, y lo entendía, él era muy egoísta también. No entendió como Raditz podía ser un asesino, pero era verdad que él no conocía y no sabía nada de la Tierra, para él el resto eran irrelevantes. Él sólo quería vivir, como él, como los Terrícolas, como cualquiera. Él sólo quería recuperar a su hermano y dejar de ser un esclavo.

Bardock tomó con salvajismo a Kakarotto, quien seguía de pie en medio de los dos con rostro perdido, lanzándolo hacía atrás y soltando un gruñido por lo bajo. –Estoy seguro que tu hermano estará ahí, seguro que si le dices algo como eso los ayudará – Raditz agitó la cabeza, sonriendo de lado mientras negaba levemente.

-No, Vegeta me ha dicho que no le diga nuestros planes – Los otros dos se sorprendieron, pero Goku con más razones que nadie. –Me dijo que mantuviera el rastreador encendido todo el tiempo, que quería escucharlo todo… si lo tengo encendido y le digo nuestros planes, Freezer podría oírnos y eso resultaría muy mal para nosotros. Le diré que se una a nuestro ejército, nada más eso, le contaré que conquistaremos en el universo planetas, que será divertido. Tiene que aceptar sin replicar – aseguró, viajando sus ojos hacia las lecturas en su panel.

Goku sintió aún más pena, aún más dolor interno. Era por esa razón que Raditz había actuado irracional, por eso es que estaba tan desesperado en que él se uniera a ellos. En realidad, Raditz tampoco había matado a los terrícolas ni pretendía hacerlo, le había pedido unas cuantas muertes de personas que él no conocía y no le importaban, sólo quería ser libre. Que tontos, que tonto reencuentro de hermanos, que poco tacto, tan vigilado por Vegeta seguro no pudo ser más gentil, estaba destinado a la muerte, a una muerte a manos de la persona que más anhelaba ver, con la que más anhelaba convivir. Y Goku nunca lo supo, no se dio cuenta, no hasta ahora.

-Vaya, el planeta Tierra queda a seis meses de aquí… estaré llegando el año que viene… - comentó en un murmullo, pero Goku lo escuchó claramente.

Pensó que no podría tener más sorpresas, pero una idea se le vino velozmente a la cabeza. Estaban en el año 760, un año antes de la llegada de Raditz a la Tierra. Lo entendió entonces, Raditz llegaría en el momento correcto a la Tierra, ellos estaban justamente en los días en el que por alguna razón Raditz encontraría el modo de viajar al planeta Tierra, y ahora, inevitablemente sufriría el mismo destino una vez más. Si él lo hubiese sabido, si lo hubiera entendido, si hubiese habido más palabras y explicaciones en lugar de amenazas y secuestros. Sus ganas de detenerlo aumentaron, pero no debía decirle nada sobre su futuro, y tampoco podía cambiar las cosas a como habían sucedido. Y eso lo hacía sentir peor.

-Vegeta estará a un año de la Tierra… - siguió pensando en voz alta mientras tecleaba las direcciones, dejando más que clara la conclusión de Goku.

-¿Cuándo partirás? – preguntó Bardock, recibiendo una sonrisa alegre en respuesta.

-Ahora mismo, ya no puedo esperar a verle – respondió animado. –Mi madre dijo que lucía igual a mi padre, así que lo reconoceré de inmediato… - Goku y Bardock pasaron un duro trago al mismo tiempo. – Pronto seremos cuatro, y sé que un día Freezer morirá bajo nuestros pies – se ajustó el rastreador en el lado izquierdo, mirando el destino mientras dejaba ir otro suspiro.

-¿Te irás ahora mismo? – la voz de Goku sonó esta vez llena de preocupación y miedo, cosa que no pasó desapercibida para su padre.

-Sí, lo lamento, pero no creo que nos volvamos a ver – le sonrió arrogantemente. –Gracias por las coordenadas, cuando los saiyajins estemos en la punta del universo, tengan por seguro que tendremos consideración con ustedes – contó como si ya pudiera sentir la cima. Extendió su mano en símbolo de despedida, mientras su nave comenzaba a elevarse y la pequeña puerta sacaba vapor, preparándose para cerrarse.

Goku apretó los labios, no deseando dejar que se fuera, pero nada podía hacer, lo sabía, el futuro para él estaba ya escrito y era algo que no podría cambiar. No podía dejar de matar a su hermano una y otra vez, a alguien inocente. Bien, era verdad que era un asesino pero, ¿Había elegido serlo en primer lugar? Vegeta y Bardock también lo eran, al igual que otros que al final se habían reivindicado, ¿Por qué su hermano había sido privado de ese derecho? Él era inocente, victima, obedecía sin poder resistirse, y no quería morir, no hasta verse vengado. "¿Qué he hecho?" se cuestionó a sí mismo, mirando como la puerta se cerraba, dejándole ver a Raditz sonriéndole por última vez, pues la nave se disparó a través de las espesas nubes en el cielo.

Bardock se cruzó de brazos triunfante, siguiendo la ruta de la nave hasta donde ya no le fue posible verla, así que clavó su mirada en algún punto en el cielo, con la misma esperanza que Raditz llevaba al partir. Sin embargo, a su lado, Goku se sentía enrabietado, consigo mismo, con la situación, con la injusticia y la ignorancia, con las cosas que no podía cambiar en el universo y habían representado la mierda en la vida de todos.

-¿Por qué? – preguntó con penumbra, llamando la atención de Bardock, quien le miró extrañado. -¿Por qué le has dado las coordenadas de la Tierra? – preguntó con ánimos de reclamar, con saberse ahora el culpable también de haberlo enviado a la guillotina, presionando los puños con fuerza y tensando todos los músculos de su cuerpo.

Bardock se encogió de hombros y reiteró su sonrisa ladina y confiada. –Bueno, era lo que él quería – contestó sin mucha importancia, más bien con calma y con felicidad, sin entender lo grave de la situación.

-Se suponía que no podíamos intervenir en el futuro de alguien – dijo en un tono más alto y frustrado, estando a nada de gritar, pero Bardock siguió inmutable.

-Raditz iría a la Tierra de todos modos, no cambié nada, además… -lo miró sonriéndole, y Goku notó un brillo que denotaba satisfacción, tranquilidad incluso, amabilidad y paz que asustó al menor. –Prefiero que este contigo en la Tierra que con el cretino de Vegeta – Goku perdió el aire ante eso, no esperaba que esas fuesen las intenciones de su padre, pero era claro, él no sabía nada de lo que había pasado en la Tierra. Toda la ira que sentía se convirtió en culposa espuma que se atragantó en su garganta, susurrándole y recriminándole, lastimándole con sus palabras.

De momento quiso decir algo, pero no pudo, la presión en su pecho era impresionante. Bardock se dio la vuelta, dispuesto a marcharse de ahí, pero no pudo dar ni un paso, la voz de Goku lo frenó en seco. –Fui yo – habló con duda, aplastado por la situación, superado por la propia realidad, destruyendo la fantasía donde había vivido, saltándose la despreocupación perpetua en la que vivía. Un día debía hacerse responsable de sus actos, y ese día era hoy, el día de decirle a su padre la verdad, de decirse a él mismo la verdad. Bardock lo miró con una ceja arqueada, sin entender. –Fui yo… yo soy el responsable de su muerte –.

Confesó, sintiendo ese respeto aplastante hacia Bardock que lo reprimía internamente, sintiendo la espuma hipotética inundar sus pies. Bardock perdió el aliento y sus ojos se desorbitaron ante la noticia, mirando extrañado a Kakarotto, como si hubiesen sido sus oídos traicioneros los que lo hubiesen hecho escuchar semejante tontería.

Goku se puso serio, apretando los puños y mirando a Bardock con mucha más fortaleza y decisión, debía saberlo. – Papá… ¡Yo maté a Raditz! –.

[Punto muerto]

Pasó sus manos por su estómago ante la incómoda mirada de la mujer, quien fruncía el ceño y destilaba incredulidad en cada uno de sus movimientos. La anciana, sin embargo, continuaba con lo suyo, paseando sus manos a través del cuerpo de la Shiniana, cerrando los ojos un par de veces a modo de concentración, soltó un leve suspiro de un momento a otro, retirando sus manos del cuerpo finalmente y poniéndose de pie.

Towa la miró expectante, levantando una ceja y exigiendo con la mirada una respuesta. La mujer de arrugada piel blanca y cabello largo y rosa sonrió de oreja a oreja, para sorpresa de la mucama personal y de la misma Towa. –Felicidades, mi señora – soltó con sincera felicidad, inclinándose levemente ante ella.

-¿Felicidades? ¡¿De qué mierda estás hablando mujer?! – Towa se paró agresivamente, pero su mucama la detuvo, levantando los brazos e interponiéndose entre la anciana y ella.

-Tranquila mi señora…- pidió, y Towa se frenó, lanzando una mirada de fuego a la mujer mayor que seguía sonriendo.

-¿De qué está hablando esta mujer, Virgo, por qué suelta algo tan estúpido en estos momentos? – la joven y esbelta sirvienta se encogió de hombros, girándose a la mujer de edad avanzada con gesto amable.

-¿Qué es lo que tiene mi señora? ¿Por qué has dicho eso? – la otra mujer, lejos de estar alarmada, mantuvo su sonrisa intacta.

-Es lo propio que se debe decir en estos casos – explicó, mirando a Towa directamente. –Usted está embarazada, mi señora – se volvió a inclinar, sin notar siquiera que Towa estaba en shock total.

-¿E-Es eso cierto? – Cuestionó Virgo, mirando a la que alguna vez fue una gran curandera.

-Sí, lo es… tendrá alrededor de un mes, mi señora – Towa seguía sin poder salir de su asombro, sólo se quedó quieta de pie, tratando de digerir lo que acababan de decirle.

-No – declinó, con la mirada perdida y el cuerpo dándole leves espasmos. –No puede ser, no puedo estar embrazada – objetó en contra, mirando a la ahora cocinera como si fuese una loca.

-Mi señora… ¿Usted ha tenido relaciones con el gran Miira, no? – objetó Virgo, como si Towa desconociera que ese era el proceso para hacer bebés.

-¡Eso no tiene nada que ver! ¡Él no puede… es decir… es un androide… bueno, yo le puse… pero él… bueno es claro que él…! ¡Ah! ¡No puede estar pasándome! – se sentó de regreso en su cama, recargando sus codos en sus rodillas mientras sobaba sus sienes con sus manos.

Virgo se acercó con cautela, sin saber qué hacer en un caso como ese, seguro que el genio de Towa no iría nada mejor. –Véalo por el lado amable…- comenzó a decir, pero Towa se puso de pie una vez más, mostrando su rostro inmutable y recto.

-Gracias por tu cooperación, puedes irte – le informó a la mujer mayor, quien tras una reverencia abandonó la habitación.

-Verá que será algo lindo con el tiempo…- la chica de cabello cortó y rosa trató una vez más de animarla, pero Towa la miró con sus ojos de fuego, cerrándole la boca con sólo eso.

-No lo creo, esa mujer seguro falló en su diagnóstico – Virgo estaba segura que no era así, todo concordaba, pero por supuesto que no podía llevarle la contra a una mujer como ella. –No puedo estar embarazada, sencillamente, por eso no puedo creerle – comenzó a caminar a la salida, siendo seguida por la chica.

-Pero… ¿Entonces qué piensa hacer? ¿Qué cree usted que sea? – Towa soltó un leve gruñido, andando a gran velocidad por el pasillo.

-No lo sé, pero no puedo confiar en el diagnóstico de una cocinera – se detuvo en seco, girándose a Virgo y uniendo sus ojos rojos a los azules y grandes de ella. –Cuando lleguemos al planeta Plant me haré un estudio con la tecnología Tsufurujin, y sabremos lo que pasa conmigo, hasta entonces, no puedes decir ni una palabra a Miira – ordenó con hostilidad, mostrando incluso amenaza en sus palabras.

-Lo que usted ordene, mi señora – acordó, inclinándose levemente ante la mujer de cabellos blancos.

Towa siguió su camino a través del pasillo, la nave estaba a nada de caer en aquel planeta, debía prepararse para todo, para nuevas tecnologías, un nuevo viaje, nuevas rutas y nuevas peleas, y por cómo veía las cosas, seguramente debía prepararse también para un bebé. "No" pensó, negando con frenesí mientras giraba en otro pasillo. La llegada de una nueva criatura seguro no sería bueno para ella, la lucha y el ejército. Una de sus manos viajó a su vientre, palpando por sobre su ropa su propia anatomía. Sí era verdad que estaba embarazada, buscaría la forma de deshacerse de ese niño antes de que le causara un problema, y esa solución seguro la encontraría al llegar con los Tsufurujins.

[Año 760, Planeta Kyle]

-¿Qué mierda dices? – Bardock parpadeó, escudriñando el rostro de Kakarotto, quien mantenía la mirada baja. -¿Qué estupidez acabas de decir? – lo retó, soltando esta vez un tono más duro.

-Yo lo maté…- reiteró, levantando la mirada finalmente y uniendo sus ojos con los de su padre, quien los afiló cual animal enfebrecido. –En el planeta Tierra, cuando Raditz llegó… yo lo maté, ¡Yo soy el responsable! – golpeó su propio pecho, expresando con ese movimiento la propia responsabilidad que estaba poniendo sobre sí.

-¿Tú… fuiste tú? – Bardock estaba entre la ira y la incredulidad, sus puños se apretaban cargados de furia, pero al mismo tiempo perdía la fuerza por la impresión del asunto. -¿Cómo pudiste…? ¡¿Por qué?! ¡Él era tú hermano! ¡Eres un idiota! – se alteró presó de la situación, girándose completamente a Goku y tomándolo por el cuello de la túnica.

-Yo no conocía su situación… yo sólo…- recibió un golpe, un muy duro golpe, pero no se resistió, sólo volvió su vista a los ojos del otro.

-¡Me dijiste que él otro había sufrido! ¡¿Por qué no me dijiste que habías sido tú?! – Goku recordó la conversación con su padre en aquella nave, cuando recién había sido capturado. Bardock le había preguntado que sí el que mató a su hermano había sufrido, y él sencillamente respondió que sí sin dar más explicación, sin decir que había sufrido y había sido él mismo.

-Yo… yo también morí, para que Raditz no escapara, yo junté mi cuerpo a él y los dos morimos a causa de la misma técnica… - Recibió otro golpe en la otra mejilla, una que enrojeció su piel y le provocó un sangrado dentro de su boca.

-¡Maldito! ¡Tú…! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?! ¡¿No lo oíste… siquiera lo dejaste hablar?! – Goku no podía creerlo, de nuevo los ojos de Bardock se veían vidriosos, impresionados, perdidos, como esa vez con su madre, en un shock en donde no podía permanecer quieto, en donde ni siquiera era consiente. Ese acto y la impresión en su padre sólo aumentaron su sentimiento de culpa.

-Él no me dijo nada… yo no sabía nada… - Bardock lo agitó, sin poder contener la rabia y sus pensamientos, sin controlarse y mostrar esa calma perpetua e indiferencia que lo caracterizaba, estaba muy cabreado y triste, sentía una traición y decepción indescriptible.

-Dime que hizo él para que lo mataras… ¡¿Qué hizo?! – lo agitó, pegando su frente contra la de él en un bruto movimiento que hirió a ambos.

-Secuestró a Gohan… yo lo consideré un enemigo – explicó con voz forzada, siendo apretado aún por el cuello. –Sólo pensé en Gohan… él es mi hijo…- Bardock lo soltó con violencia, arrojándolo al suelo donde permaneció tirado, mirando como su padre alzaba la vista al cielo y parpadeaba incrédulo.

-Yo… ¿Yo lo mandé a morir? – preguntó, pero no hacia Goku, su preguntaba iba a sí mismo, a la vida, al tiempo, a la nave que ya no podía detener. Pasó una mano fieramente por su rostro en desesperación, girándose con odio a un lado para no ser visto por su hijo menor. –Eres un estúpido, Kakarotto, ¡Maldito bastardo! – gritó de espaldas a él, lleno de rabia cegadora y una llamarada de rencor que no controlaba, ni siquiera estaba pensando lo que decía, sólo dejaba fluir las venenosas palabras que se apresuraban en salir y lastimar, en dañar así como él se sentía. -¡Debiste morir tú! ¡No mereces ser un saiyajin! ¡No mereces ser mi hijo! – no dijo más, alzó el vuelo en dirección a la ciudad, dejando a Goku sobre el suelo, cargado de culpa y miedo, sin saber qué hacer.

Se quedó ahí mismo sobre el suelo, mirando hacia arriba, perdiéndose en la nubosidad por donde había partido su hermano hacía unos momentos y no pudo frenar de ninguna manera. Se abrazó a sí mismo en un acto infantil, no sabía muy bien por qué, pero en ese momento le entraron muchas ganas de ponerse llorar.

[…]

Se revolvió en su cama, no tenía idea de quien pudo haber pertenecido la habitación, seguramente de un alto mando por qué era bastante amplia y cómoda, era incluso igual de amplia que toda su cocina y sala en su pequeña casa en las montañas. Soltó un suspiro, abriendo los ojos y mirando a almohada de su lado, imaginándose a su esposa Chi-Chi recostada ahí, sonriéndole y mirándole, hablándole con su voz suave y chillona, arrugando su nariz cuando se reía, en ese gesto que a él siempre le hacía feliz.

Se sentía especialmente triste, después de muchos años necesitaba un abrazo como nunca. Le dieron ganas de abrazarla, pero sólo se aferró a la almohada suave a su lado, seguro que Chi sería feliz con ese cubrecama grueso y con ese juego de almohadas. Su mente estaba trayéndola a su mente, y estaba comenzando a divagar en cosas como esas, cosas como pequeños detalles que no había considerado jamás, incluso quería llevarla ahí y mostrarle las cosas bonitas en la habitación que seguro la enloquecerían.

La extrañaba, sí, y no como aquella vez que había muerto en la batalla contra Raditz y se había ido un año, ni cuando se fue a derrotar a Freezer y quedó atrapado en otro planeta. No, no la extrañaba como esos días en que era su inspiración para seguir entrenando, en el que sabía que se haría fuerte para ponerla a ella y a Gohan a salvo. No, ahora extrañaba sus delgados brazos tocándolo, rodeándolo tiernamente, con cariño, ese cariño y comprensión que había aprendido a sentir sólo con ella, quería que lo protegiera.

Era algo que Goku nunca había admitido porque ni siquiera él mismo podía explicar, pero cuando Chi-Chi lo abrazaba, a pesar de que ella era mucho más débil y frágil que él, se sentía protegido, a salvo. Ahora mismo estaba urgido de esa sensación, necesitaba saberse querido, sentirse en casa, sentirse tranquilo. Ahí mismo estaba resultando siendo nadie, jamás se había sentido tan solo y tan ignorado en su vida.

Su padre lo dejó ahí en aquella montaña sin siquiera haber querido hablar, y él se había quedado ahí un rato, en completo silencio, agobiado por ese apretado sentimiento mientras se abrazaba a sí mismo, lleno de miedo y confusión. Se sentía revuelto y vulnerable, principalmente porque no estaba seguro de por qué quería llorar. Es decir, no había llorado desde que su abuelo Gohan y él se habían encontrado en el castillo de Uranai Baba, y a lo largo de su vida no había habido razón suficiente para hacerlo llorar una vez más, se había sentido preparado para enfrentar pérdidas nuevamente, problemas que podría enfrentar. Entonces, ¿Por qué se sentía así ahora?

¿Era por Raditz? ¿O era por todo lo que su papá había dicho? "No" negó, "por lo que Bardock había dicho" corrigió en su mente, sin atreverse a llamar padre a Bardock otra vez, sintiendo demasiado reciente su frase, "no era digno de ser su hijo". Ahora que lo pensaba, Bardock le había prohibido llamarle ´papá´ desde el principio, y en Vegita se había enterado que ni siquiera le había querido al nacer, y ahora sus pensamientos llegaban a un punto en donde la respuesta era que no lo merecía.

¿Era que no lo merecía? ¿Sólo por matar a Raditz o también por todo lo demás? Azotó su cabeza en la almohada, tratando de aligerar todos esos pensamientos, tratando de no pensar de vuelta en todas las cosas, pues sus ojos se humedecieron amenazantes, pero él no estaba dispuesto a llorar, al menos no todavía. Pensó en su madre entonces, ella se veía feliz con su embarazo, sabía que Gine quería al pequeño Kakarotto que llevaba en su vientre, seguro quería también a Raditz, seguro de la misma forma que a él.

La idea lo hizo sentirse un poco peor, y de momento también quiso una caricia de ella. Se cubrió la cabeza con las cobijas y apretó los ojos, quería dormir, jamás le había costado tanto trabajo hacerlo, pero era que su cabeza no dejaba de darle vueltas a las cosas. Goku no había tenido tiempo jamás de recapacitar nada en su vida, apenas tenía tiempo de prepararse para una contienda, él trataba siempre de aprovechar los momentos felices y tranquilos, de entrenar duramente en sus viajes para ser más fuerte y proteger a su familia y amigos, no había reparado en la culpa, sencillamente por qué no había tiempo de eso, estaba siempre bajo la presión de una nueva pelea tras otra, sabiendo que si perdía el tiempo las cosas irían peor y no se haría fuerte.

Ahora en cambio no sabía si habría pelea, no sabría si volvería para el encuentro contra los androides, no sabía nada, ni siquiera estaba seguro de si podría volver a la Tierra en su universo y tiempo correcto, no tenía contacto con los dioses ni con nadie más pues debía pasar desapercibido, y ahora su padre le odiaba siendo él ahora su única compañía. Tenía miedo de no volver, de que nadie estuviera a tiempo para enfrentarse a los androides, sabía que a Gohan le faltaba entrenar aún, y se preguntaba si terminarían pronto. Kurt, el anciano que estaba investigando sobre la nave, apenas lo había saludado cuando había llegado rato atrás, parecía muy ocupado, sólo esperaba que la nave estuviera pronto.

Cerró los ojos, queriendo relajarse una vez más y poder dormir, sabía que le hacía falta, su cuerpo estaba tenso y cansado, estar con Raditz tanto tiempo lo había mantenido al límite, y el enfrentamiento con su padre lo había desgastado emocionalmente, ni siquiera le apetecía entrenar, quería quedarse en esa cama de la que se había adueñado y dormir, sólo de eso tenía ganas.

Para su desgracia, cuando estaba a punto de caer rendido, una señal llegó a su cabeza como un trueno. Se incorporó en la cama y viajó su vista en una dirección, sus ojos miraban la pared pero su cerebro podía leer algo mucho más lejano. Era Vegeta. El Ki del príncipe saiyajin estaba entrando en la superficie del planeta, acompañada de otra que pudo relacionar con la energía de Nappa. Recordó que su hermano le dijo que estaban a nada de llegar, pero Goku no se imaginó que fuese a ser tan pronto.

Estaba a punto de recostarse de nuevo y tratar de reconciliar su sueño, pero un aumento de energía lo espabiló. En medio de la ciudad sintió la elevación del Ki de Bardock, quien a toda prisa comenzó a volar en dirección al lugar de aterrizaje de Vegeta. Goku no se habría preocupado en otro momento y habría vuelto a su relajación, pero el Ki de Bardock se sentía agresivo y alterado, ni siquiera estaba siendo precavido con él. Se puso de pie de un salto al recordar el enojo e ira que Bardock había acumulado hacía Vegeta repentinamente, lo herido que seguro se sentía y lo ebrio que no dudaba que estaba.

A Goku sólo le faltaba eso, una disputa estúpida entre Bardock y Vegeta, debía detenerlo antes de que la situación empeorase aún más. Por qué estaba seguro que no acabaría nada bien. Salió de su cuarto y de la nave a toda velocidad, debía llegar a tiempo, pues en un planeta tan pequeño como Kyle, seguro Bardock ya estaba de pie a las espaldas de aquellos dos mercenarios saiyajins.

[Punto muerto]

-¡Maldición, maldición! – soltó otro golpe, abollando una de las paredes internas de la nave.

-Joven Trunks, tranquilícese por favor – pidió Hope con su voz mecanizada, levantando las manos para calmarlo, sin obtener ningún resultado.

-Patear las paredes no traerá a Goku aquí, lo sabes – le avisó la Kaio del tiempo, sentada en una de las sillas del mando y mirando el espectáculo que el mitad saiyajin estaba haciendo.

-¡Eso ya lo sé maldita sea! – gritó en respuesta, pasando sus manos por su cabellera lila para intentar calmarse.

-Oye, cuidado de cómo me hablas, niño tonto – lo reprimió, cruzándose de piernas y dándose la vuelta en su silla giratoria.

-Lo siento, pero no puedo creer que hayamos estado tres días ahí, ¡Perdimos tanto tiempo! – se quejó, comenzando a caminar a través de la nave con impaciencia.

-No seas tonto, Trunks, nosotros no hemos perdido ni un segundo si te refieres a este plano temporal, incluso podríamos estar días más aquí y llegar en el momento y tiempo justo en que Bardock aterrice con la nave – explicó, mirándolo sentarse a su lado por el rabillo de su ojo. –Sólo tenemos que pensar atentamente – agregó, soltando un leve suspiro mientras miraba el mapa en una pantalla holográfica.

-Y… ¿No podemos viajar entonces al planeta Vegita un día antes de donde habíamos llegado? Así los encontraríamos sin duda alguna – opinó Ukatz, quien yacía recargado en una pared a unos metros de ellos.

-No – respondió Trunks, ganándole la palabra a la Kaio de tiempo. –Si nosotros viajamos en ese universo un día atrás de la fecha en la que llegamos crearemos una paradoja, es decir, cuando nosotros aterrizamos en Vegita no había habido una interrupción en el tiempo por nosotros, el señor Namet no nos conocía, el día anterior no había habido otros nosotros, sencillamente no habíamos estado ahí. Si viajamos un día antes no sería el mismo sitio donde viajamos la vez anterior, por qué sería físicamente imposible. Lo que estaríamos haciendo es crear un universo alterno a ese, un universo en donde viajaríamos en una fecha diferente, y en ese universo no estaría ni Goku ni Bardock, habrían partido de todas formas en el universo original a ese – Ukatz torció los labios con extrañeza, levantando una ceja y ladeando la cabeza con interrogante.

-La verdad es que no entendí nada, ¿Cómo crearíamos un universo? – cuestionó, descruzándose de brazos y avanzando un poco hacia sus compañeros.

-Ni nosotros ni los Time Breakers alteramos la continuidad del tiempo o creamos universos, cuando viajamos a un planeta en un tiempo y universo, estamos yendo a un lugar que ya existía – explicó la Kaio del tiempo, siendo atentamente escuchada por la patrulla entera. – Imagínate que es miércoles y estás en el universo A, y queremos atrapar a Goku que está en el universo B, dónde es martes. Viajamos del A al B, pero llegamos justo una hora después de que ellos se marcharon según los habitantes, así que deseamos esta vez ir el lunes para capturarlo. Sin embargo, como creamos una discontinuidad en los acontecimientos, ya que no estuvimos ahí antes, cuando viajemos al lunes estaríamos viajando al universo C, no en el B, a dónde queríamos ir – agrandó su explicación con más detalle, mirando a Ukatz que asintió, habiendo entendido más largamente.

-Espera, espera, espera… - llamó la atención Taino, levantando las manos hacia la Kaio. –Para tu carro mujercita, ¿me estás diciendo que si alguien nos vio en el pasado cuando llegamos a un sitio significa que en el futuro viajaremos al pasado nuevamente y sería posible volver? – la pequeña mujer entendió la mal elaborada pregunta, asintiendo con convicción.

-Así es, si al llegar a un sitio dicen habernos visto con anterioridad, tendríamos un viaje en futuro a ese pasado sin problemas, no habría modo de que viajáramos a otro universo – respondió con calma y orgullo.

-No… no lo entiendo… - murmuró Ukatz, mirando a la Kaio Shin con confusión. -¿Cómo se supone que lograríamos viajar al pasado en el futuro y luego predecir nuestro propio viaje en el pasado hacia el futuro? – preguntó con la mente revuelta, sobándose el mentón pensativamente.

-Bueno, eso es lo que pasaría, pero la probabilidad de que suceda es prácticamente de cero, el viaje en sí sería una paradoja. Qué algo así suceda es casi imposible – Taino saltó de su lugar, mirando con ojos de fuego a la mujer.

-¡Si no se podía entonces para que me echas tanto rollo! – se quejó, cruzándose de brazos y mirando expectante a la diosa del tiempo. –Si eres la Kaio del tiempo deberías poder hacer algo como eso, ¿Por qué te llevamos en nuestra nave en primer lugar? – gruñó, pero la mujer apenas y le tomó importancia a sus provocaciones.

-Precisamente por qué soy la Kaio del tiempo debo seguir las leyes y no alterar la continuidad, además, me mantengo con ustedes para asegurarme de que ustedes también cumplan esas reglas – se giró indignada, soltando un respingo caprichoso.

-Claro que no, estás con nosotros por qué no podrías viajar todo esto tú sola – murmuró Taino, pero la mujer hizo caso omiso a pesar de que Patricia y Dove le siguieron las risas.

-Pero…- siguió Ukatz en voz alta. –Si viajamos al pasado después de eso, nos cuidamos de no ser vistos, no estamos alterando nada, es decir, si no existen registros de que estuvimos ahí, si nadie nos vio y no hay evidencia, podríamos viajar al pasado, ¿No? – La Kaio se lo pensó un poco, cruzándose de brazos pensativamente.

-Tu teoría es acertada, pero existe un gran problema en esto en primer lugar, la principal razón por la cual no podemos viajar al pasado de ese universo para capturar a Goku y Bardock – se giró a ellos, mostrándoles su rostro serio que pocas veces ocupaba su expresión. –Tanto nosotros como los Time Breakers y la nave de Goku, somos los únicos viajando a través de los universos, por lo tanto, aunque volviéramos en ese tiempo sin ser vistos, no volvería el tiempo para Goku y Bardock, por qué ellos no pertenecen a ese lugar, ellos tocaron ese universo y tiempo, pero no cambian con él, ellos son unos organismos externos a la modificación en un lugar tiempo-espacio – ninguno de los tripulantes pareció entender, haciendo que la chica soltara un gruñido bajo. – ¿Son la patrulla del tiempo y ni siquiera saben cómo funcionan las cosas? Qué decepción…- se quejó, pero Trunks interrumpió sus palabras.

-A lo que la Kaio se refiere es que no hay otro Bardock, otro Goku, Towa, Miira, Ukatz, Taino, Hope, Isaas, Recon, Dove, Patricia, Spot o yo viajando a través de los universos y tiempos, nuestros alter ego de los otros tiempos ni siquiera están enterados de lo que sucede. Bardock está muerto en los demás, Miira no existe y Towa se encargó de matarse a sí misma en las otras dimensiones, así que es la única. Por lo tanto, el tiempo no modifica las cosas que hagamos nosotros o ellos si no es nuestro universo. Si volviéramos en el tiempo un día antes en Vegita, Goku y Bardock no volverían a estar ahí por arte de magia, su nave no retrocedería a través del Punto Muerto y olvidarían que ya habían partido de ahí. Ellos se marcharon, ni siquiera están sobre ese universo ya, si volvemos, sólo encontraríamos vacío – explicó con detalles, dejando impresionada a la Kaio del tiempo.

-Oh, por eso dicen que estaríamos en un universo diferente, ya entiendo – comentó Ukatz feliz, golpeando su propio puño en un acto triunfador.

La Kaio rodó los ojos con fastidio, frustrada con que no entendieran su explicación. Sin embargo, no hubo tiempo para más quejas, una alarma comenzó a sonar, e Isaas movió los controles rápidamente. –Encontramos una modificación en el tiempo y espacio… ¡Es en el planeta Vegita, pero muchos años atrás! – expresó con sorpresa, y de inmediato Trunks se pegó a los controles.

-¿El señor Goku habrá caído tan atrás en Vegita? – preguntó extrañado, mirando la pantalla naranja.

-¿Qué tan atrás están? – preguntó la Kaio del tiempo, mostrando nuevamente preocupación.

-Lo suficiente para que el planeta todavía sea nombrado como Plant, es el año 715, cinco años antes de la rebelión de los saiyajins – explicó Trunks, frunciendo el ceño al mirar las coordenadas.

-¿Significa que los Tsufurujin todavía gobernaban el planeta? – comentó Taino, mirando al capitán de la nave.

-Sí… pero… ¿Qué harían allí el señor Goku y el señor Bardock? ¿Acaso cayeron tan lejos? – murmuró con preocupación, fijándose en los controles. -¿Serán ellos? – siseó con duda, recargando sus manos en la mesa de control.

-No hay tiempo para pensar en eso, debemos movernos ahora antes de que sea tarde – miró a Isaas, dándole una orden directamente. –Lleva la nave de inmediato a esa época, no podemos dejar que se vayan otra vez – obedeció sin chistar, configurando la nave de inmediato.

-No podemos fallar esta vez… además, ese lugar podría resultar peligroso para ellos – espetó Trunks, recargándose en su asiento.

-Tal vez, pero a eso es a lo que me refería, Trunks, tenemos que pensar atentamente – le sonrió, pero el joven muchacho apenas respondió el gesto.

Cuando se llevaba mucho tiempo en eso, los días se volvían muy pesados, todo se volvía nebuloso y relativo, cuando tratabas de salvar los universos enteros a diario sin éxito, costaba demasiado tener la felicidad a tu lado. Los nervios estaban por comer vivo a Trunks, si no hacían algo rápido, sería él quien terminaría por perderse.

[Año 760, Planeta Kyle]

La tierra tembló en los alrededores en cuanto las dos naves dieron contra el suelo, creando dos cráteres en la superficie que marcaban perfectamente la forma de estás. La primera nave comenzó a abrirse de inmediato, dejando ir un vapor que se disipó rápidamente en el ambiente del lugar, crujiendo suavemente cuando la puerta llegó a su límite y se detuvo antes de dar contra el piso. La otra nave a su lado hizo lo propio, dejando escapar una nube de humo y dejando al descubierto su contenido.

Vegeta, dentro de la primera nave, mantenía los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre su pecho, mostrando un rostro tranquilo e infantil, tan calmo que incluso podría pasar por una criatura indefensa. La poca claridad del exterior le dio de lleno en el rostro, y sin hacer un gesto de molestia los abrió con lentitud, mirando con sus dos ojos ébano la penumbra frente a él, esa que ya conocía y también estaba acostumbrado. Con sus manos enguantadas tomó los bordes de su nave, dando así impulso a su cuerpo para ponerse de pie.

Con una expresión más dura y fría que una piedra inspeccionó los alrededores con un rápido vistazo, encontrando las ramas aún humeantes en dónde solían colocar la fogata en ese planeta. Se detuvo a unos pasos de esta y contempló el entornó unos segundos, pasando sus manos a su espalda a modo pensativo. Detrás de él, una grande figura se alzó, mostrando su perfecta musculatura resaltando entre las sombras.

-Ya no alcanzamos a ver a Raditz – comentó Nappa, dando una larga zancada y llegando a posicionarse tras su príncipe en un solo movimiento.

-Está bien, ya había estado de holgazán una semana en este sitio, partir inmediatamente también era lo mejor para nuestros planes – respondió con un tono de voz que mostraba absoluta sabiduría y control en el asunto.

-¿En verdad crees que su hermano esté vivo? A veces suena como un loco cuando lo dice – Vegeta pateó una piedra frente a él, abriéndose paso mientras comenzaba nuevamente su andar.

-No lo sé, pero más le vale que así sea… estoy arriesgando mucho – habló en singular, refiriéndose nuevamente a su única participación en todo el asunto.

-Sería genial que ese tal Kakarotto esté con vida, ¡Ya no sólo seríamos nosotros cuatro! – soltó con emoción, pero Vegeta siguió inmutable.

-Como sea, no sería más que un clase baja… así que no nos serviría de mucho tener otro Raditz en el equipo – se burló, sonriendo ladinamente en un gesto temible que sólo él podía figurar.

-Bueno… eso es verdad… pero un saiyajin más no estaría mal – Vegeta torció los labios, restándole importancia a su comentario. –Pobre Raditz, será muy duro para él cuando el Gran Freezer se entere de su viaje… seguro le pondrá una paliza. Ahora que lo pienso, si Kakarotto está vivo no servirá de mucho, Raditz será asesinado por la paliza de Freezer y seremos de nuevo tres – dejó ir una leve risa, que sonó más bien nerviosa que divertida.

-Yo tomaré la responsabilidad – espetó el bajito, sorprendiendo fuertemente a Nappa, quien soltó una leve exclamación incrédulo. Vegeta giró levemente su cuello hacía su vasallo, mirándolo a través del rabillo de su ojo, repitiendo sus palabras para darle más credibilidad. –Yo tomaré la responsabilidad por él – se giró de nuevo al frente, avanzando nuevamente en dirección al tronco que ocupaban como banca.

-¿Recibirás tú el castigo de Freezer en lugar de Raditz? – preguntó Nappa con tono escéptico, siguiendo de cerca a su príncipe.

-Así es como debe ser, después de todo, yo mandé a Raditz a buscar a su hermano, así que soy el responsable de que hubiese desobedecido las órdenes en primer lugar – dio un giró sobre sus talones, mirando de frente a Nappa. –Además, dudo que el inútil de Raditz sobreviva a algo como eso, así que seré yo quien reciba el castigo de Freezer, de todos modos, ya estoy acostumbrado – agregó como si nada, escondiendo a la perfección su orgullo herido al decir eso último.

-Vaya, digno de mi príncipe – elogió Nappa, como sólo él sabía hacerlo. Vegeta se sonrió, dándose la vuelta y dispuesto a sentarse en la banca a tomar un descanso, pero un corte en el aire lo sobre saltó, poniéndolo alerta.

-Nappa… ¿Escuchaste eso? – preguntó en voz baja, recorriendo los alrededores con su vista, sin embargo, al no obtener respuesta por parte de su compañero, se giró a sus espaldas, encontrando el escenario completamente vacío. -¿Nappa…? – no dijo nada más, su cuerpo cayó inconsciente en el suelo sin ninguna clase de resistencia.

-¿Así que recibirías la paliza en lugar de mi hijo? – preguntó Bardock con tono sarcástico, de pie al lado del cuerpo inconsciente de Vegeta. –Vaya, que amble de tu parte – pateó el cuerpo del inconsciente saiyajin, mandándolo a volar un par de metro. –Es una lástima que Raditz no regresó, habría sido fantástico que Freezer te diera esa paliza – recitó mientras caminaba de nuevo al cuerpo del otro, quién permanecía con el rostro enterrado en el suelo.

Levantó su pie sobre Vegeta, azotándolo contra su pecho sin ninguna clase de miramientos, moviendo su talón como si pisara un pequeño insecto en el suelo. Aunque Vegeta hubiese estado consciente, no habría logrado escapar del agarre de Bardock, quien lo levantó en el aire sujetándolo de los cabellos, alzándolo hasta que estuvo a la altura de su rostro. A pesar de que Vegeta mantenía los ojos cerrados, Bardock le sonrió con falsa amabilidad, una amabilidad que se convirtió en sádica en un par de segundos.

-Ya que Freezer no podrá darte una lección, tendré que tomar su lugar en asunto – advirtió, soltando un rodillazo en el abdomen de Vegeta, quien se convulsionó levemente por inercia. –Te enseñaré que es el dolor, príncipe – lo arrojó con violencia, y el cuerpo se estampó contra unos árboles en la lejanía. –Te enseñaré lo que puede hacer un clase baja – continuó, avanzando con lentitud. –Te ensañaré lo que se siente ser paleado, ¡Lo que se siente ser humillado por uno de tus congéneres! – levantó su mano derecha, la cual comenzó a brillar con un fuerte tono azul. -¡Te enseñaré lo que es comer polvo todos los días! ¡Lo qué es estar solo, lo que es temer! ¡Te enseñaré lo que hacías a Raditz! – la esfera se formó en su palma, relampagueando por su enorme poder a pesar de ser tan pequeña. -¡Muere, estúpido cretino! – la lanzó a donde el cuerpo del príncipe yacía, en donde seguramente no se habría podido parar y huir, no sólo por la gravedad de las heridas, también por la cercanía de esa técnica.

El ataque explotó en un brillante azul, arrasando a su paso la mitad del monte y árboles que se desprendieron alrededor. Bardock bajó la mano, un poco más satisfecho, sin embargo, su gusto no le duró nada, pues en el cráter no había rastro alguno del cuerpo del saiyajin. La técnica había sido poderosa, pero no lo suficiente como para haber pulverizado el cuerpo de Vegeta.

El humo comenzó a desvanecerse, dejando ver la figura de Goku a unos metros de la explosión, llevando entre sus brazos el cuerpo de Vegeta inconsciente. Bardock frunció, mirando como Kakarotto tenía la respiración agitada, había llegado justo en el momento indicado a salvar a Vegeta. -¿Qué haces, idiota? hazte a un lado – le ordenó, agitando su brazo derecho a un lado, reafirmando sus palabras.

-No papá, no puedes matar a Vegeta – replicó el menor, aun con su rodilla clavada al suelo, manteniendo el otro pie sobre el suelo, hundido entre los bordes de tierra que había dejado fuera su rápido movimiento tras su llegada.

-¡Hazte a un lado, maldita sea! – gritó, levantando su mano nuevamente y apuntando en su dirección. –Voy a acabar con él de una maldita vez – Goku apretó su expresión, angostando la mirada retadoramente.

-Tú mismo me dijiste que no podíamos hacer algo en este tiempo que cambiara las cosas, ¿Qué pretendes? – reclamó, pero su padre sólo colocó un rostro mucho más fiero.

-¡A la mierda con Vegeta! Su existencia me la suda, no me interesa que pase con él – se tambaleó un poco, pero lo disimuló abriendo el compás de sus piernas y tomando una pose más firme.

-¡Pero a mí sí! – Bardock entreabrió la boca ante esas palabras, ante el hecho de que Goku le estuviese gritando otra vez. – Vegeta es importante en todo lo que pasa después, él no puede morir – Bardock levantó el rostro ante eso, mostrando los dientes cual animal rabioso.

-¡No me importa si Vegeta es importante en el futuro! ¡Ese maldito hijo de puta merece morir aquí y ahora! – bramó enfebrecido, reuniendo energía en su mano, comenzando a hacer brillar el centro de su palma.

-Vegeta salvó a Gohan y a Krillin en Namekusejin, peleó contra Freezer y no se volvió en nuestra contra, además, Vegeta es el padre de Trunks, ¡Vegeta no puede morir! – apretó el cuerpo de Vegeta contra su pecho, mirando desde su lugar de cuclillas en el suelo la bola de energía crecer en la mano de su padre.

-¡Esas no son razones para mí! ¡Ahora hazte a un lado o…!- no terminó su amenaza, Goku levantó el rostro con valentía, interrumpiendo sus palabras con un grito.

-¡¿O qué?! ¡¿Vas a matarme también?! – lo interrumpió, clavando duramente sus orbes en las del mayor, mostrando su determinación. -¡Bien! ¡Entonces hazlo, adelante! ¡Si vas a matar a Vegeta moriré junto con él! – Bardock se impresionó, soltando un respingo y mirando a Kakarotto como si estuviera loco.

-¡Deja de decir tonterías y muévete! – sus dientes volvieron a hacerse presentes en su retorcida expresión, marcando en cada facción su disgusto.

-¡No lo haré! ¡Si Vegeta muere aquí el futuro de este tiempo no tendrá significado! ¡Entonces no vale la pena que sigamos peleando por salvar las cosas en mi universo cuando éste estará hecho mierda! – Goku no alcanzaba a ver el rostro de su padre a causa la luz del ataque que le daba de lleno en la cara y le impedía mirar alrededor, lo que resultó algo bueno para Bardock, pues gracias a eso logró esconder su reacción, ya que de pronto lució inesperadamente sorprendido, como si ni siquiera hubiese considerado esa posibilidad, sin embargo, reafirmó su ataque, aumentando el tamaño de su esfera de energía, trayendo de nuevo todos los recuerdos a él, reafirmándose la idea de eliminarlo.

-¡Tú te ahorrarías mucha más mierda sin él! – le aseguró, sintiendo su mano temblar por la cantidad de poder que en ella había.

-¡¿No lo entiendes?! ¡Simplemente Vegeta no merece morir! – Bardock perdió el aliento medio segundo ante esas palabras, sintiendo con más fuerza esa presión en su pecho, sintiendo esa humedad odiosa en los ojos y la sensación de ser apuñalado de la forma más ruin a sus espaldas.

-¡¿Y es que acaso Raditz lo merecía?! – el ambiente quedó en absoluto silencio, sólo las chispas azules que brotaban de la esfera de poder en la mano de Bardock siseaban repetidamente.

Los ojos de Goku se abrieron como platos al entender, mostrando su rostro desencajado a la luz azul frente a él, dejándolo al descubierto para cualquiera, menos para sí mismo. La razón cayó en él, la impotencia que seguro su padre sentía se transmitió a su propio cuerpo, y el sentimentalismo que lo agobiaba momentos atrás regresó de lleno y se incrustó en lo profundo de su pecho, apretando con mano dura, respirar le resultó difícil inclusive. No podía ver el rostro de su padre, pero escuchó un respingo, y luego otro, como si aquel hombre quisiera tragarse el llanto que seguro lo estaba poseyendo.

Apenado, bajó la mirada, clavando su vista en la oscura tierra bajo él, soltando un largo suspiro y tratando de calmar sus pensamientos que brincaban en direcciones incluso estúpidas. No sabía si estaba llorando otra vez, pero sintió frío en sus mejillas repentinamente, avanzando conforme volvía a levantar la cabeza.

-Lo siento – habló, bajando el cuerpo de Vegeta al suelo y enderezando su espala levemente. –No lo merecía – respondió a la pregunta, agudizando una vez más su mirada hacia la silueta de su padre. –Pero entonces, si alguien merece morir aquí soy yo, no él – Bajó las manos y las colocó en el suelo, a sus costados. –Dispara, ¡Dispárame a mí! – exclamó con decisión, mirando fijamente la luz brillante a unos metros frente a sus ojos.

Sin embargo, la luz sólo se desvaneció lentamente, dejando contemplar con mucha más claridad la figura del hombre mayor, quien con desgane bajó su mano y con ella la mirada. –Que estupideces dices, si te mató, estar aquí en primer lugar no valdría la pena – le respondió en un tono mucho más tranquilo, levantando el rostro al cielo, cayendo en cuenta de su pensamiento irracional y trayendo de vuelta su racionalidad, con esas palabras incluso logró sentirse un poco mejor, logrando incluso entender las cosas y los sentimientos de su hijo menor en ese momento.

-Papá…- murmuró Goku, mirando fija y claramente a Bardock, quien al parpadear dejó ir un rastro de humedad a través de sus mejillas, una que parecía el corte perfecto de una espada en el rostro del guerrero, reflejando una luz que tenía la impresión de llevarse sobre la piel. Dentro del pecho de Goku creció más ese sentimiento, ese que aún no lograba interpretar como la admiración y el respeto total que era. –Yo… - comenzó a decir, buscando las palabras adecuadas para disculparse, para charlar sobre aquel difícil tema, para explicar, sin embargo, Bardock cortó sus palabras apenas abrió la boca.

-No digas nada, Kakarotto – no dejó de mirar al cielo, sabiendo que detrás de esa pared nebulosa se encontraban las estrellas. –No hace falta que digas nada – agregó, sonriendo amargamente a las alturas.

Goku bajó la guardia y se dejó caer sobre el suelo, llevando sus ojos ónix sobre su cabeza al igual que su padre. Quizá es que estaba loco, quizá es que tantos golpes le habían dañado la vista, pero ahí, mirando la oscuridad perpetua de ese planeta en las alturas, le dio la impresión de que las estrellas habían saltado a los ojos de su padre y a los de él mismo, brillando y marcando su camino, desbordándose en ese momento a través de sus rostros sin hacer el más mínimo ruido, aligerando sus cargas como nunca lo habría imaginado. Llorar no se sentía tan mal después de todo, y por la sonrisa de su padre, supuso que él pensaba lo mismo.

[…]

-Bien… ¿Y ahora que vamos a hacer? – preguntó Goku, mirando el cuerpo de Nappa y Vegeta inconscientes en el suelo.

-Mmm… se me ocurre dejarlos aquí y largarnos a tomar un descanso a la nave – opinó Bardock con despreocupación y desinterés.

-No podemos hacer eso, si Vegeta despierta así pensará que alguien en este planeta lo golpeó y no estará tranquilo hasta saber quién o qué fue, seguro que armará un alboroto… no podemos dejar que haga alguna cosa como esa – Bardock se lo pensó un poco, lanzando una mirada despectiva al príncipe de los saiyajins, seguramente Kakarotto conocía lo suficiente al tipo como para opinar al respecto.

-Tal vez… pero es natural que alguien quisiese golpearlos – se cruzó de brazos, pasando sus ojos de un individuo a otro. –Son agresivos y necios, llenos de un orgullo falso, no son más que un par de ebrios y…- Bardock frenó sus palabras, ampliando los ojos cuando por su cabeza cruzó una idea. –No son más que un par de ebrios, Kakarotto – se giró a su hijo, quien levantó una ceja en incomprensión. –Es posible que lo que les pasó fue una alucinación suya, porque estaban muy ebrios – Goku ladeó la cabeza pensativamente, mirando el cuerpo amoratado de Vegeta.

-¿Y cómo es que estarían ebrios? Están golpeados e inconscientes en este lugar, ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? – Bardock rodó los ojos ante la falta de "experiencia" de su hijo ante esos temas, mirando de vuelta a Vegeta y sonriendo con algo de nostalgia.

-Cuando yo venía a este lugar no era nada más que un ebrio necio y agresivo igual que ellos, mi escuadrón y yo de alguna forma u otra terminábamos con los cuerpos cargados de alcohol metidos en alguna riña. Muchas veces nos agarrábamos a golpes con cualquiera por ninguna razón, perdimos muchas de esas veces por que no podíamos ni ponernos de pie, y quedábamos inconscientes a mitad de alguna calle abandonados por nuestros rivales – explicó de un modo que parecía orgulloso de sus actos. –Muchas de esas veces también nos peleábamos con nosotros mismos, en una ocasión, cuando tu madre recién se había integrado a nuestro escuadrón, estaba demasiado ebria, era la primera vez que tomaba así que se nos había adelantado por mucho. Era un asco en la batalla, y cuando se lo dije me retó a intentar golpearla para demostrar su fuerza. Sabía que no lograría esquivarme, pero aun así lo hice, la golpeé, y lo hice unas cuatro o cinco veces más hasta que me percaté que tres golpes atrás había quedado inconsciente y su cuerpo se sostenía en la pared de detrás– sonrió ante el rostro extrañado de su hijo. – Al día siguiente ella despertó con el rostro lleno de moretones y el cuerpo adolorido, ella no recordaba que había pasado, no sabía siquiera que había sucedido después de la primera copa – se rió con diversión, como si recordarla así resultara muy divertido.

-¿Y ella sabe eso? – cuestionó Goku, encontrando el relato de Bardock bastante pasado, pero el mayor sólo rió más, negando levemente.

-Claro que no, jamás se lo dije. Me sentí mal por ella después de eso, por ser tan torpe y despistada la había golpeado y ella no recordaba nada de la noche anterior. Entonces, para tratar de compensarlo la protegí en las batallas posteriores a esa – Goku sonrió también, examinando el rostro perdido que mantenía Bardock. –Y la muy tonta pensó que era por mi gran amabilidad, ja, ja, ja, ja – comenzó a reír con más fuerza, y a pesar de que parecía que se burlaba de ella, su sonrisa se veía más bien emocionada.

-Eso lo explica – murmuró el menor, recordando las palabras de su madre cuando le contó sobre Bardock en aquella ocasión, ya sabía él que Bardock no parecía ser de esos que ayudan por nada, se sentía bien conocer la historia completa. Se sonrió también, sintiendo una extraña complicidad naciente entre padre e hijo por primera vez en ese viaje.

-En fin – terminó su risa, soltando un suspiro. – Pensarán que estuvieron ebrios y se tomaron a golpes, y estaban tan ebrios que no recuerdan absolutamente nada – Goku asintió, mirando sorprendido como Bardock sacaba una botella de entre su túnica y comenzaba a abrirla con los dientes.

-¿Llevabas eso ahí? – cuestionó, pero Bardock sólo echó una sonrisa, mirando por el rabillo del ojo a Kakarotto mientras le daba la vuelta a la botella y comenzaba a tirar el líquido sobre los dos sujetos inconscientes.

Bardock se puso en cuclillas, procurando verter el contenido en partes iguales, sin desperdiciar ni una gota humedeció las partes superiores de sus ropas y la tela que portaban. Levantando un poco el cuello de la botella metió la punta en la boca de Vegeta, quien tragó por reflejo, pero la mayoría se desparramó por sus mejillas. Hizo lo mismo con Nappa, quien logró dar un sorbo más grande cuando Bardock presionó su nariz para obligarlo a tragar. -¡Ya está! Con eso basta…- se elogió, sacudiendo la botella sobre ellos y arrojándola a un lado con desinterés.

-Bien, arrimémoslos cerca de la fogata – opinó Goku, imaginando que sería un sitio mucho más convincente para haber quedado inconscientes.

No tuvieron que arrastrarlos mucho, lo suficiente para que al despertar tuvieran la idea de haber dormido alrededor del fuego. –Venga, tengo una idea…- Bardock se agachó, comenzando a manipular los brazos de Vegeta a su conveniencia, al igual que los de Nappa, dejándolos en una pose bastante comprometedora. El mayor comenzó a reír fuertemente al contemplar la pose final, a diferencia de Goku quien más que gracia la escena le dio escalofríos. -¡Cuánto amor se tenían estos dos! – se burló, continuando con sus carcajadas.

-Seguro que Vegeta se enfadará al despertar – masculló el menor, observando el rostro de Vegeta recargado en el pecho de Nappa.

-Seguramente, en una de esas le entran ganas de matar a Nappa – se cruzó de Brazos, si poder borrar aún la sonrisa de su rostro.

-¿De verdad crees que funcionará? – Goku colocó sus brazos en jarras, mirando con duda la escena.

-Bueno, hagamos esto más convincente si así lo quieres – propuso el mayor, obteniendo la inmediata atención de su hijo, quien le observó con curiosidad.

Bardock se acercó a los dos sujetos, parándose justo por sobre ellos. –Tú serás el primero – se sonrió, comenzando a subir su túnica y a bajar sus pantalones.

-¡¿Qué rayos estás haciendo?! – exclamó Goku, mirando como su padre sacaba su miembro y apuntaba al inconsciente cuerpo de Vegeta.

-Pensarán que se hicieron encima, no te preocupes – no terminó su frase cuando comenzó a orinar, vaciándose sobre el príncipe de todos los saiyajins.

-Pero… - Goku se sonrojó, dándose la vuelta para no mirar aquella vergonzosa escena.

Bardock continuó riendo y orinando, abogando que con tanto alcohol le habían entrado ganas de hacer pis. Goku había pensado en detener sus locuras, pero era verdad que resultaba gracioso, y que Bardock se reía como un niño al hacer una loca travesura, cosa que lo tranquilizó sobremanera. Se quedó de brazos cruzados de espaldas a su padre, contemplando las luces lejanas de la ciudad, una loca y misteriosa ciudad que albergaba los más grandes misterios, pero también, guardaba grandes historias y recuerdos, de sus padres, su hermano, y ahora también de sí mismo. Resultaba gracioso el hecho de que así fuera, de que un sitio así pudiese guardarse tan profundamente en sus memorias.

Sonrió para sí mismo, pensando que había habido más saiyajins pisando esa tierra, muchas más razas esclavas también, muchos que están ahí más por cumplir órdenes que por mera diversión. Quizá era cierto eso de no juzgar antes de saber la historia completa, eso es lo que había aprendido duramente ese día, con Raditz y con ese lugar, con cada uno de los que ahí había. No todos eran malos, supuso, incluso un habitante del planeta les estaba ayudando en ese momento a tratar de regresar a su tiempo. Significaba que debían regresar pronto a la nave, y no tanto porque ya tuviesen que irse, sino, porque definitivamente no quería estar ahí cuando Vegeta despertara.

[…]

-¿Y entonces? – preguntó impaciente, golpeándose el brazo repetidas veces mientras miraba al viejo desde la espalda.

-No pude averiguarlo – respondió, dándose la vuelta en la silla giratoria.

-¿Qué es eso de que no pudiste averiguarlo? ¿Esta mierda es tan difícil? – señaló el mando, incrédulo con aquella respuesta.

-No es que lo sea, entendí el ochenta por ciento del teclado, y ahora tengo una idea de cómo funciona – respondió con calma, pero Bardock parecía una fiera.

-¡Perfecto! Me quedo con ese ochenta por ciento, mándanos de vuelta a la Tierra – Kurt suspiró algo cansado con su actitud, negando con tranquilidad.

-Tal vez podría hacerlo, pero existe un ochenta por ciento de probabilidades de que lo hagan, y un veinte de que terminen en otro lugar – Goku se crispó, pero a Bardock todo se la sudaba.

-El ochenta es más grande que el veinte, ¿Cuál es la parte mala en todo esto? – Kurt apretó los labios, mirando la pantalla de su ordenador.

-El veinte por ciento que no puedo controlar es el universo, está en un idioma desconocido para mí – se giró al panel de control, señalando una gran gama de botones. –Para poder partir tenéis que introducir diez diferentes códigos de entre las diez categorías de botones – señaló el primer grupo, donde había una numeración del cero al nueve con un símbolo extraño sobre el recuadro que los diferenciaba. –Aquí se selecciona la coordenada en X, aquí la coordenada en Z, y está en Y – señaló otros dos grupos de botones. –Aquí deben teclear el año, mes, día y hora – pasó de dedo a otro lado. –En este punto deben introducir el cuadrante en ´X´ y ´Y´ del planeta, es la ubicación donde desean aterrizar – indicó el último grupo de teclas, todas escritas con signos incomprensibles para todos. –Este es el panel número diez, donde deben elegir el universo… - pausó, mirando seriamente a los dos hombres. –Aunque configuremos lo anterior, no sé leer este tipo de letras, no sabría cómo conducirlos al lugar correcto – Bardock se lo pensó un poco, mirando todos los botones confusos frente a él.

-Kakarotto, ¿De qué universo vienes? – Goku no se esperaba la pregunta, así que se encogió de hombros levemente.

-Ese es otro problema, pero aunque lo supieras, no sabría cómo introducirlo al panel – se dirigió directamente al saiyajin menor, quien tragó con dificultad.

-¿Entonces qué? ¿Nos vamos a quedar aquí para siempre? – bramó Bardock, moviendo con más histeria sus dedos.

-Mandarlos sin saber a qué universo sería muy arriesgado – Bardock torció los labios y Goku bajó la mirada con preocupación, sintiéndose lejos de lo que hacía unos momentos ya podían palpar. –Pero yo no he dicho que todo este perdido – los dos fijaron sus miradas de vuelta en el hombre, quien trataba de sonreír lo mejor posible. - ¿Recuerdas que me dijiste que con sólo un botón habían cambiado la configuración anteriormente? – Bardock asintió, deteniendo el golpeteo constante con sus dedos. –Pues descubrí el por qué – se movió frente al mando, avanzando hasta quedar frente a otro grupo de botones. –Estos de acá son comandos de configuración, básicamente es un menú que muestra opciones del sistema, funciones, herramientas, y también tiene algo que ellos llaman "Recent" – Goku y Bardock compartieron una mirada, una que mostraba la incomprensión de ambos.

-¿Eso qué significa? – preguntó Goku, con mucho más tacto que su padre.

-Eso significa que su nave tiene memoria, y de este modo recuerda las coordenadas de todos los lugares a los que ha ido – presionó un botón, mostrando en la pantalla principal unos símbolos. –Esta nave tiene guardados cada uno de los sitios en donde ha estado. Cuando escaparon de la Tierra aquella vez y llegaron a Vegita, presionaron por accidente esta configuración. Eso significa que los Time Breakers habían estado en ese lugar y en ese tiempo con anterioridad, por eso la nave guardaba el registro – Los dos saiyajins asintieron, sonriendo de lado ante aquella idea.

-¿Eso significa que allí están las coordenadas de dónde sacaron a Kakarotto? – Kurt asintió ante la pregunta, provocando en los otros dos una sonrisa. -¡Bien! ¿Qué estás esperando entonces? Andando – apresuró contento, pero Kurt negó, desilusionándolos una vez más.

-No es tan fácil. Estuve revisando cada uno de los registros, y los Time Breakers han estado muchas veces en la Tierra, no sé cuál de todas es de donde vino Kakarotto – Goku volvió a bajar la mirada con desgane, cansado de todo ese trama de estar perdido.

-Pues no nos queda otra que intentar – abogó Bardock, completamente decidido. –Tiene que ser alguna de ellas, de eso no hay duda, así que probaremos todas – Goku se impresionó ante eso, asintiendo con la misma determinación inmediatamente.

-Eso pensé que dirían… - se giró al monitor, tecleando las opciones hasta encontrar la primera que indicaba como destino el planeta Tierra. – Kakarotto, ¿Qué día y que mes era? – el mencionado rascó levemente su mejilla, encogiéndose de hombros un momento después, completamente ignorante de su propia información.

-Ahórrate toda esa chorrada, probaremos en todos los que digan que van a la Tierra – Kurt asintió en acuerdo, dejando sobre la pantalla negra de letras blancas un símbolos desconocidos para los saiyajins.

-Ahí dice planeta Tierra – señaló un punto en el texto, siendo una de las cosas que el anciano alcanzaba a comprender. –Y si tienen problemas y necesitan regresar, esto es lo que tienen que hacer – les mostró los botones a presionar, anotando en una hoja de papel los símbolos tal cual mostraba el panel en las letras. –La nave me muestra toda la información referente a su ubicación actual, así que sólo necesitan seleccionar la opción donde aparezcan todos estos caracteres juntos – se levantó, recogiendo sus cosas velozmente.

-Bien, yo espero que no necesitemos volver – comentó Bardock, tomando la hoja con las coordenadas de vuelta a ese lugar. –Pero por si acaso…- la guardó en su armadura, rebuscando entre esta al mismo tiempo. –Has sido de gran ayuda, Kurt – el anciano sonrió levemente, levantando su maleta en una mano.

-Lo hice por tu padre, era un buen amigo – Bardock asintió, sacando el saco de monedas de su ropa.

-Mira, te hará más falta que a nosotros seguramente – Kurt la recibió sin entender, encontrando una fuerte cantidad monetaria en el saco.

-¿De dónde has sacado tanto dinero? – Bardock sonrió, negando una vez y empujando sus manos para obligarlo a recibir el dinero.

-Bueno, nosotros partiremos ahora mismo – anunció, recibiendo un asentimiento entusiasmado por parte de su hijo.

-Bien, supongo que ya saben cómo despegar – tras un asentimiento, bajó de la nave por la escalerilla, deteniéndose a unos pasos lejos de la nave.

-Espero que no nos tengamos que volver a ver – dijo Bardock a modo de despedida, cerrando la escotilla un momento después.

Los dos saiyajins se sentaron frente al monitor, siendo Bardock el que dejara en selección la primera opción hacia el planeta Tierra, presionando finalmente el comando de despegue. Se notaba la emoción en el rostro de los dos hombres ante una nueva posibilidad, enfrentando con miedo equivocarse, pero a la vez sintiendo curiosidad por hacerlo. Pero nada podían hacer al respecto, sólo les quedaba esperar y ver por ellos mismos los resultados.

Goku esperaba poder acabar con eso y seguir con su entrenamiento para derrotar a los androides, y Bardock esperaba poder regresar a su hijo a su tiempo y poner a salvo el universo. Sin embargo, una parte de ellos, quizá una parte muy loca y retorcida deseaba fallar, ver un poco más allá las locuras del universo y sus tiempos.

En una de esas, cualquiera de los dos podría llevarse una gran sorpresa.


Creo que no tardé tanto esta vez :D alrededor de una semana. Espero poder seguir así un tiempo, pues siguen alargándose los capítulos y la historia, suena siempre más corta en mi cabeza xD.

Bueno, gracias a Lyla, Diosa de la muerte y Frances Killer por sus comentarios, espero verlos en el siguiente! Saludos y suerte!