No sabía si por la cerveza o por la constante proximidad de la rubia moviendo las caderas de una forma deliciosamente sexy, o quizá por las dos cosas, pero a cada minuto que pasaba las ganas de Jane de besar a Maura aumentaban más y más. La forma en que se apartaba el pelo sin romper el contacto visual con la detective y cuando se mordía el labio inferior la estaban volviendo loca. Maura estaba cansada, habían estado bailando durante un buen rato pero no quería parar. Ver como la morena no podía quitarle el ojo de encima le resultaba extrañamente excitante. Nadie antes había causado ese efecto en ella con solo mirarla.
Maura acortó la distancia que había entre ambas y rodeó el cuello de Jane con sus brazos empujándola más hacia ella, a lo que la detective respondió poniendo sus manos en la cintura de la rubia. Ambas sonrieron. Maura se acercó más quedando a escasos centímetros de los labios de Jane, que bajó más sus manos. Ambas se miraron a los ojos unos instantes hasta que la morena se rindió y bajo su mirada hasta los labios de Maura. Eso hizo que la respiración de esta se acelerara y cuando sus ojos se volvieron a encontrar, verde oscuro se enfrentó a marrón casi negro. La rubia se mordió el labio sabiendo que había sido ella la que había causado esa excitación en Jane. Poco a poco Maura se acercó a esos labios que tanto se le habían resistido, tan perfectos y difíciles de ignorar. Cuando los rozó con los suyos una corriente la atravesó de arriba a abajo, llegando a cada rincón de su cuerpo.
-¡¿Qué coño haces besando a mi novia?!- Una voz grave las interrumpió apartando a Jane de un empujón.
Era Jack.
Jack cogió a Maura del brazo y la arrastró entre la gente hasta los baños. Jane tardó unos segundos en analizar todo lo que acababa de pasar y en menos de una milésima de segundo corrió tras Maura.
-Jack te he dicho miles de veces que fue un error.- Maura parecía tranquila.
-¡Tú fuiste la que se quiso acostar con migo Maura!- Alzó la voz.
-Estaba borracha, Jack. ¡Fue un puto error déjame de una vez!
-No te atrevas a dejarme ¿me oyes?- Dijo Jack apretando más el brazo de Maura.
-Jack suéltame, ¡me haces daño!- Intentó zafarse sin éxito.
-¡Suéltala!- Jane cogió el brazo con el que Jack sostenía a Maura y lo apartó de un golpe seco.
-Esto es entre ella y yo. Apártate zorra o-
Jane le pegó un puñetazo.
-Si te vuelves a acercar a ella te juro que será lo último que hagas porque como le vuelvas a tocar un solo pelo me encargaré personalmente de que te encierren y no durarás ni una puta noche.- Dijo mientras lo esposaba a un retrete. Jane llamó a un coche patrulla. Cuando se dio la vuelta Maura seguía sin moverse.
-¿Maura estas bien?- Le cogió el brazo y pasó sus dedos por la marcha que le había dejado Jack.- Lo siento mucho Maur, tenía que haber tardado menos y- Maura la abrazó, lágrimas cayendo por sus ojos. Hundió el rostro en el cuello de Jane, que la abrazó más fuerte.
-Gracias.- Susurró contra el cuello de la morena.
-Estas a salvo, Maura.- Jane le acarició el pelo.- No permitiré que te pase nada, te lo prometo. La rubia se separó de Jane y la miró a los ojos, Jane le secó las lágrimas que le quedaban con el pulgar y pasó su brazo alrededor de su cintura. -Vamos a esperar al coche patrulla fuera, ¿vale?- Maura asintió apoyando su cabeza en el hombro de Jane.
Ambas salieron fuera, dos minutos más tarde llegó el oficial de turno, Jane le dijo al chico donde había dejado a Jack y el joven entro y lo sacó en un abrir y cerrar de ojos y lo metió en el coche patrulla.
-Oficial.- Llamó al joven policía, que en seguida se presentó delate suya.- Asegúrate de Cavanaugh sepa lo que ha intentado hacer y con quien.
-Será un placer.- Y con un gesto con la cabeza se despidieron.
Jane llevó a Maura a casa, cuando entraron lo primero que hizo la rubia fue servirse una copa de vino, se la bebió de un trago y la dejó en el fregadero.
-¿Estás segura de que estas bien?- Insistió la detective
- Antes -Dijo ignorando completamente la pregunta de Jane.- me has llamado Maur...- Esto último lo dijo más bajo.
-Ah.- Jane pasó su mano por su pelo.- ¿T-te ha molestado?
-No, no-Se apresuró a decir la rubia.- Es que... nadie me había llamado así antes.
-Oh- Jane bajó la mirada a sus pies.-Supongo que siempre hay una primera vez para todo.- Rio nerviosamente
Las dos permanecieron en silencio, Jane auto regañándose por haber dicho una cosa tan estúpida, ya que desde que la rubia había aparecido en su vida parecía que solo sabía decir estupideces, estupideces y más estupideces, y Maura pensando en las "sensaciones" que experimentaba cuando la detective estaba cerca, o lo segura que se había sentido entre sus brazos.
-Oh mierda.- Maura no se dio cuenta de que lo había dicho en voz alta.
-¿Qué pasa?
-Oh, eh nada. ¿Qué hora es?
-Las tres menos cuarto.- Hizo una pausa.-Oh mierda...
-¿Qué pasa? -Mañana tenemos que estar en el museo a las ocho.- Jane suspiró profundamente.- A las siete arriba.- Miró a Maura alzando ambas cejas.-Vestida.- Maura sonrió.
-A sus órdenes detective.- Le siguió el rollo.
-Ya veremos.- Jane le dedicó su famosa sonrisa Rizzoli.- Buenas noches.
-Buenas noches, Jane.
Ambas se fueron a sus respectivas habitaciones. Maura se sentó al borde de la cama y se concedió un momento para poner nombre a lo que le estaba pasando. ¿Era posible que a Maura Isles le gustara la detective Jane Rizzoli? Porque lo que había empezado como un simple juego para ella ahora era algo más, uno no siente esas cosas que sentía ella al estar cerca de la morena porque si ¿O no? Puede que lo que sentía aun no tuviera un nombre concreto, pero Maura sabía que Jane Rizzoli era especial, bastante especial.
