Lucha de Poder

"¿Cuándo tenemos que esperar?" Preguntó Andrés a Norman.

"En cualquier momento Slaking aparecerá y lo más probable es que sabremos de inmediato cuando podamos seguir."

Los cuatro rescatistas: Andrés, Norman, Arthur y Batuo se encontraban al acecho cerca de la cabaña, no muy lejos del bosque en donde descansaba el macho alfa. Solo podrían seguir cuando el slaking de Norman entrara en acción ya que al frente suyo se encontraban decenas de slakings preparándose para dormir ya que acababa de anochecer.

"Creo que siento el aura de Slaking… Solo queda esperar un poco más…" Mencionó Batuo que se encontraba concentrado usando visión de aura.


Al otro lado de ellos, en el otro extremo de la manada, los matorrales del bosque cercano se agitaron y los machos centinelas se pusieron en guardia. De la espesura salió el slaking de Norman.

"¿Qué haces aquí, forastero?" Le preguntaron dos de los slaking centinelas.

"He venido a visitar el lugar, he escuchado que aquí se ha establecido una manada que vive en un paraíso donde hay agua y comida a montones, además de no tener que hacer ningún esfuerzo para conseguirla."

"Te han informado bien, nuestro macho alfa nos ha llevado a este paraíso pero no creo que acepte a nuevos machos." Le contestó uno de los dos.

"Tú sabes, más machos es igual a mayor competencia. Aunque quizás necesitemos más centinelas para proteger este paraíso de posibles invasores y para mantener vigilados a los esclavos…" Pensó el otro.

"Tienes razón." Le contestó el primero. "Iré a consultarlo con nuestro alfa antes de que se vaya a dormir, quizás aún esté de humor para visitas."

El slaking se dirigió a la zona boscosa donde residía el macho alfa y el slaking restante más otros tres lo rodearon para que no haga nada inesperado. Tras un par de minutos, un gigantesco slaking, al cual apenas le llegaba hasta el pecho, se aproximó con una guardia de varios slaking centinelas. El slaking de Norman no pudo evitar sentirse un atemorizado ante la imponente presencia.

"¿Tú eres el forastero?" Preguntó el alfa.

"Así es." Contestó Slaking.

"Normalmente no habría permitido que alguien me interrumpiese a esta hora, pero hoy me siento especialmente de buen humor ¿Así que te quieres unírtenos? No tendría problemas en aceptar a un centinela más, contempla a tu alrededor. "

El slaking de Norman observó la zona: se veía a la manada preparándose para dormir, las hembras acurrucando a sus slakoth y otras disciplinando a sus vigoroth que chillaban diciendo no querían irse a dormir tan temprano. Destacaba también los lotad, que tal como describió Jack, servían comida y bebida a los que lo deseaban.

"Este lugar se ve muy bien ¿Cómo has conseguido encontrar este lugar?" Quiso averiguar el slaking de Norman.

El alfa sonrió.

"Supongo que hace varios días atrás sentiste ese gran dolor para luego entrar en un frenesí ¿Verdad? Desde hace varios días que tenía este lugar fijado como un posible lugar para asentar la manada, pero no estaba seguro si atacar a las humanas que vivían o no. Pero después del frenesí y de recuperar el conocimiento, recordé esas palabras que sonaron en todas nuestras mentes antes de que todos nos desmayáramos ¿las recuerdas?"

El slaking de Norman cerró los ojos y se puso a meditar, efectivamente, antes de desmayarse, había oído una misteriosa voz, la que confirmó en su momento que todos los pokemon de la caravana la habían oído también.

"Te he entregado el poder para tomar de vuelta nuestro mundo de los humanos. Mata a cualquiera que se te oponga…" Contestó.

"Exacto, sea quien sea el que nos entregó este poder, decidí que debíamos de utilizarlo tal como la voz nos indicó. Este lugar lo conocíamos de antes pero hasta sea quien sea nos dio este regalo, no me había atrevido a arrebatárselo a esas humanas. Decidí atacar, pero tuve piedad de ellas: serían útiles para poder mantener las plantas de bayas y así comer siempre, además de poder mantener a raya a esos debiluchos lotad para que trabajen como nuestros esclavos. Tan débiles que no se atreven a atacarnos mientras tengamos a las humanas ¡Todos los pokemon débiles que no pueden vivir sin los humanos morirán o se volverán nuestros servidores o morirán!" Tras decir esto soltó una carcajada.

"¿Y qué dices?" Continuó el alfa. "Si quieres unírtenos, tendrás que jurar conocerás tu lugar en la jerarquía de la manada: yo soy el que tiene la preferencia a la hora de comer, yo soy el que se queda con todas las hembras y yo soy el que da todas las órdenes. A cambio, defenderás y vigilarás a la manada con tu vida y podrás servirte cuando quieras de los lotad cuando te dé la gana ¿Has entendido?"

Slaking cerró los ojos. Sabía a que había venido y por mucho que le atemorizara la idea, tenía que desafiarlo si es que quería que Norman y los demás pudiesen rescatar a las hermanas. Tras armarse de valor, tomó su decisión.

"Sabes, ahora que lo pienso, mirando semejante paraíso en el que me encuentro, pienso que debería ser mío."

Nadie dijo nada por unos instantes, pero tras unos momentos el alfa y los centinelas comenzaron a reírse a carcajadas.

"¿Tú? ¿Adueñarte de la manada?" Le contestó el alfa mientras seguía riéndose.

"Estoy hablando en serio." Le contestó de vuelta.

Todos los demás se callaron y el alfa lo miró con aprensión.

"¿Pero qué bicho te ha picado? Vine de aquí de buen humor y dispuesto a darte un lugar de la manada ¿Y ahora me dices que quieres echarme de mi puesto? ¡No estoy dispuesto a que alguien me esté tomando el pelo! ¡Vete de aquí y no vuelvas! ¡Aprovecha ahora que no tengo ganas de matarte a aquí mismo!"

El alfa estaba dispuesto a volver a sus aposentos y los centinelas fueron ordenados a que escoltaran a Slaking afuera del perímetro de la manada.

"¿Acaso tienes miedo?"

El alfa se detuvo de golpe.

"¿Qué has dicho?"

"¡¿Qué acaso tienes miedo? ¡¿Miedo de que un simple Slaking como yo te humille y te quite tu preciado puesto?"

El alfa, todavía de espaldas, apretó los puños y se dio vuelta, su mirada cambió a una de furia.

"Y pensar que me habías caído bien al principio… ¡Pero ya las has cagado! ¡Primero desafías mi autoridad y luego te burlas de mí! ¡Como desees! ¡Acepto tu desafío y juro que te mataré de la forma más lenta y dolorosa posible para imponer ejemplo a todos los presentes! ¡Nadie me insulta y sale vivo!"


"Creo que va a empezar… La manada se está congregando alrededor de tu slaking y del macho alfa, Norman." Informó Andrés que observaba con los binoculares.

"Es hora, rescatémoslas rápido y así Slaking no tendrá que pelear demasiado tiempo."

Los demás asintieron, Arthur y Batuo tomaron la delantera con sus espadas desenfundadas.


La manada se había congregado alrededor de los combatientes, formando un gran círculo para que ambos tuviesen espacio. Sabían que ahora los ataques eran más destructivos y era mejor asegurarse. Tantos los slaking como vigoroths gritaban y vitoreaban emocionados ante el inminente combate mientras que los Slakoth reposaban tranquilamente con los ojos tornados a los dos luchadores.

"Las reglas son simples ¡Pelearemos hasta que uno se rinda o muera!" Le gritó a su rival en un tono amenazante.

"¡Por mi está bien! ¡Estoy listo para hacerte suplicar!" Le contestó de vuelta el slaking de Norman.

Furioso, el alfa arremetió tomando la iniciativa. Para Slaking, el alfa parecía como una montaña que se le venía encima. Slaking evitó la embestida corriéndose a un lado a último momento. El alfa, deteniéndose y girando cerca del público, se dedicó a provocar a su enemigo.

"¡¿Qué te pasa? ¡¿Acaso vas a estar escapando todo el rato como un skitty asustado?"

Slaking empezó a correr mientras preparaba un ataque de Megapuño. El alfa también preparó un ataque igual. Ambos corrían en dirección de choque y ambos extendieron sus puños que brillaban en una luz blanquecina. Los dos ataques colisionaron, el impacto fue tan poderoso que una ráfaga de viento agitó la hierba alrededor y ambos contrincantes salieron volaron hacia atrás.

"Maldito… ¿Cómo es posible que nuestros ataques se repelieran? ¡Se supone que yo soy más grande y fuerte!" Gritó furioso el alfa mientras se levantaba para volver al combate

Slaking respiraba de manera agitada, sus nudillos le dolían como los mil demonios pero agradecía el hecho de que no se hubiesen fracturado. Lentamente se puso de pié otra vez.

"¡De esta no te escapas!" Gritó el líder de la manada mientras se arrojaba otra vez.

Ambos corrieron otra vez, esta vez sin usar alguna técnica, sus puños se encontraron otra vez sin que alguno de los dos fueran afectados en gran cosa. El alfa contraataco con su otro brazo pero Slaking se agachó a tiempo, en ese instantes, atacó con un poderoso gancho que golpeó debajo de la mandíbula de su oponente. El alfa sintió como su cabeza era sacudida por el impacto pero sus huesos resistentes lograron que su mandíbula no se fracturara mientras caía hacia atrás. Slaking saltó e intentó atacar con otro Megapuño intentando acabar la pelea de inmediato, pero su enemigo giró en el suelo y el ataque terminó dejando un pequeño cráter en el suelo. Su enemigo se levantó y corrió hacia él para golpearlo con su cuerpo, el ataque resultó, dejando su guardia abierta. El macho alfa aprovechó de agárralo y lo levantó sobre su cabeza en una proeza de fuerza espectacular.

"¡Muere!" Gritó.

El alfa dio un salto en el aire y utilizó Movimiento Sísmico, dio un giro en el aire mientras sostenía a Slaking y lo arrojó con todas sus fuerzas al suelo. Esté calló violentamente y tras impactar el suelo rebotó un par de veces más para terminar girando hasta detenerse, dejando grandes marcas de deslizamiento en la hierba.


Los cuatro rescatistas se dirigieron a la arboleada en donde Batuo había sentido el aura de las tres hermanas y la entrada era vigilada por un slaking centinela. El maestro monje agarró velocidad y atacó velozmente al pokemon que se encontraba absorto mirando el círculo que formaba la manada alrededor de le pelea y no tuvo oportunidad de defenderse. De un solo corte la cabeza del slaking se desprendió cayó al suelo. Norman y Andrés no pudieron evitar sentir como se les revolvió el estómago y apartaron la mirada del cuerpo sin cabeza. Arthur en cambio, sabía que había sido necesario.

"Es por aquí." Afirmó Batuo "Síganme."

Los cuatro entraron a la arboleada, encontraron un gran lecho rodeado de bayas y al fondo se encontraban tres siluetas que no se distinguían bien en la oscuridad.

"¿Quiénes son ustedes?" Preguntó una voz.

"Ustedes no parecen slakings…" Acompaño otra, su voz sonaba como el de una niña.

"¿Y que es todo ese alboroto allá afuera?" Preguntó la silueta restante.

"Tranquilas." Empezó a explicar Norman. "Nos hemos enterado de que eran prisioneras de los slakings y hemos venido a rescatarlas. No hay mucho tiempo para explicaciones ¡Tenemos que irnos rápido!"

Norman sostuvo el brazo de la hermana más cercana, Arthur hizo lo mismo con otra, Andrés tomó en brazos a la más pequeña y Batuo corrió hacia la salida para asegurar la zona. Las hermanas no pudieron evitar quejarse un poco al instante de ser agarradas por los cuatro rescatistas misteriosos, además que tampoco olían muy bien que digamos.

Tras salir de la arboleada, todos pudieron ver mejor quienes estaban. Norman llevaba tirando del brazo a la hermana mayor, como había descrito Jack, de máximo treinta años, de cabello azul y ojos color verde. Arthur llevaba a la hermana del medio, de cabello verde y ojos azules mientras que Andrés llevaba en brazos a la más pequeña.

Todos se detuvieron y las dos hermanas mayores aprovecharon de recuperar el aliento por la corrida y las tres pudieron ver a sus rescatistas, la más pequeña levantó la mirada y se quedó plantada viendo el rosto de Andrés que se encontraba recuperando el aliento.

"¿Pero como han podido entrar con todos los slakings?" Preguntó la hermana del medio.

Su respuesta fue respondida al instante que vio la silueta del macho alfa en el aire arrojando a otro con Movimiento Sísmico más el vitoreo de la manada.

"¡Slaking! ¡Batuo, avísele que ya puede retirarse!" Gritó Norman preocupado por su pokemon.


Slaking empezó a levantarse lentamente. Mientras se levanta, sentía como todo su cuerpo le dolía. Poco a poco el dolor que sentía se transformó en ira y sentía como si su sangre hirviese por todo su cuerpo. Vio a su enemigo que se acercaba lentamente.

"¿Aún sigues vivo? Debo reconocer que para ser tan debilucho, has demostrado que no eres un slaking cualquiera. De todas formas, prepárate para morir aquí mismo." Le dijo el alfa en tono amenazante.

El líder de la manada se detuvo y miró a los ojos del oponente: se encontraban cargados de ira y sed de sangre.

"¿Así que estás comenzando a sentirlo? ¿No sientes como la ira llena tu mente? ¿Sientes también como si tu sangre fuera fuego en tus venas? Esa sed de sangre es también uno de los regalos que nos ha dado sea quien sea que nos ha bendecido con más poder."

Slaking sintió como la voz de un anciano que conocía le hablaba a su mente.

"Ya puedes retirarte, hemos rescatado a las hermanas y regresamos al campamento."

Pero Slaking tenía otros planes, con un gran rugido, expulsó la presencia de Batuo de su mente. Ahora solo deseaba una cosa: acabar con su adversario. Nada se lo impediría, nadie, ni siquiera Norman.

"Esto se va a poner interesante ahora…" Pensó el alfa.


Batuo emitió un quejido de dolor y retrocedió un par de pasos.

"¿Qué ha pasado?" preguntó Norman.

"No tengo idea, pero la mente de tu Slaking se ha llenado de una intensa sed de sangre." Comenzó a contestarle. "Me ha rechazado violentamente y por lo visto ha decidido pelear hasta la muerte."

"¡No!" Contestó Norman "¡No es posible! ¡Debemos sacarlo de ahí!"

"¿Estás loco Norman? ¡Ni con todos nuestros pokemon podrías enfrentarnos a una manada entera de Slakings!" Le contestó Andrés.

"¡El tiene razón y tú lo sabes mejor que nadie!" Le siguió Arthur.

"¡No! ¡No voy a permitirlo! ¡Slaking me ha acompañado desde mi primer día como entrenador y no pienso abandonarlo! ¡Hagan lo que ustedes quieran pero yo no regreso sin él!"

Norman comenzó a correr hacia la manada.

"¡Norman! ¡No!" Gritaron casi al unísono Arthur y Andrés.

Batuo, pensando que no había otra solución. Aceleró y rápidamente alcanzó a Norman de manera impresionante para su edad. Utilizando la empuñadura de una de sus espadas, golpeó en la nuca a Norman y este se desplumó en el suelo. Las tres hermanas respondieron con una expresión de horror.

"Lo lamento Norman, pero no puedo permitir que una familia se quede sin su padre…" Le dijo Batuo mientras levantaba el cuerpo inconsciente de Norman y lo colgaba sobre sus hombros.

Arthur, Andrés y las hermanas se quedaron quietos mirando como el anciano lograba levantar el cuerpo de un hombre adulto.

"¡¿Qué esperan? ¡Debemos irnos de aquí y avisar a los lotad!" Les gritó.

"¡Síganos!" Les ordenó Arthur mientras este y Andrés corrían en dirección al campamento. Las hermanas obedecieron al instante.


Slaking cargó energía en su boca y disparó un Hiperrayo, la descarga de energía chocó en su enemigo y se levantó una nube de polvo. Tras disiparse, apareció macho alfa intacto ya que había utilizado Protector.

"¿Podrías tener más cuidado?" Empezó a decir mientras se disipaba la barrera. "No me gustaría que desintegraras a algún miembro de mi manada."

Slaking volvió a cargar energía y disparó otro Hiperrayo.

"Parece que se te ha fundido el cerebro… No sacas nada repitiendo ese ata…" Dijo mientras se disipaba el polvo tras protegerse de nuevo con protector.

Pero mientras estaba con la guardia baja, vio como Slaking se encontraba en el aire y caía hacia él con la mano en posición vertical y golpeaba la barrera con Demolición. El escudo se rompió en pedazos y mientras aún se recuperaba del ataque, Slaking atacó con Megapuño el torso de su enemigo. El macho alfa sintió como su caja torácica se hundía y como una o dos de sus costillas se rompían. En un instante, el alfa contraatacaba de vuelta y golpeaba con toda la fuerza posible la cabeza de su enemigo. Slaking retrocedió y el alfa aprovechó de tomar su brazo izquierdo y forzar una llave en él.

"¡Eso que acabas de hacer me ha dolido!" Le dijo mientras forzaba su brazo en la dirección contraria a la articulación de su codo y Slaking se quejaba de dolor. "¡Ahora sentirás uno todavía mayor!"

El alfa tiró con más fuerza, hasta que la articulación cedió y el brazo se torció en una dirección no natural. Slaking gritó de dolor con todas sus fuerzas mientras el público alrededor se enardecía creyendo ver que el combate terminaría pronto.


Arthur se acercó a la orilla y le gritó al Pokéglov el nombre de Lucy. La lanturn salió del guante a la espera de órdenes.

"¡Lucy! ¡Avísale a los lotad de que hemos rescatado a las hermanas! ¡Pero Intenta encontrar la forma de que no ataquen al Slaking de Norman!" Le gritó su amo.

Lucy asintió y de un salto se sumergió en el agua.

"¡Sigamos!" Gritó Andrés para reanudar la marcha.

Lucy avanzó a las profundidades del lago y un gran grupo de lotads la recibieron.

"¡Las hermanas están a salvo! ¡Pero el slaking que distraía a la manada se ha quedado luchando con el alfa y no ha querido regresar!" Les dijo.

"¿Pero entonces como sabemos cuál es el alfa?" Preguntó uno de los lotad.

"¡El alfa está al centro del círculo que la manada ha formado y es considerablemente más grande que nuestro amigo! ¡Iré con ustedes por si acaso! ¡Intenten no atacarlo por equivocación!" Les contestó Lucy.


El alfa levantó a Slaking por el brazo dislocado y lo arrojó hacia adelante. Slaking intentó levantarse, a duras penas por el dolor de su brazo. Vio como el macho alfa abría la boca y disparaba un rayo de energía azul a sus piernas, las que se congelaron dentro de un casquete de hielo.

El alfa viendo a su enemigo inmovilizado por el ataque de Rayo de Hielo, comenzó a hablarle una vez más mientras sostenía con una mano la zona cercana a sus costillas quebradas.

"Admito que ese último tuyo me ha sorprendido bastante, lástima… Pudiste haber sido un centinela útil, quien sabe… Incluso podrías haberte convertido en mi mano derecha… Pero ya es tarde y ahora pagarás con tu vida tu descaro."

El cuerpo del macho alfa genero una pantalla de energía naranja que se transformó en un campo púrpura rodeado de chorros de energía naranjos en espiral. Slaking levantó la mirada para ver a su oponente que se preparaba para rematarlo. Sintió que su mente se había despejado, la sed de sangre, do donde sea que había venido, había desaparecido.

"¿Qué he hecho? Me he dejado cegar completamente por la ira… ¿Qué rayos pasó?"

El alfa comenzó a correr.

"Maldita sea, esto ha sido mi culpa… No obedecí cuando tuve la oportunidad de retirarme y ahora todo ha acabado…"

La mente de Slaking fluyó hacia sus recuerdos, toda su vida pasó frente a él: cuando salió del huevo, cuando fue presentado a un chico de diez años llamado Norman, recordó los viajes por Hoenn con él, también recordó cuando conoció a esa mujer, Caroline, y cuando ambos se casaron. También recordó cuando Norman obtuvo el título de líder de gimnasio, ese día había sido tan feliz para todos. Recordó sus sus batallas, las gran cantidad de victorias y algunas de las derrotas también. Pensó en algunas de ellas, se acordó de la pelea contra el equipo de ese amigo de Max de nombre Ash, y la pelea que alguna vez tuvo esos dos entrenadores que están en la carava: Arthur y Brendan.

"Lo lamento… Les he fallado a todos…"

El alfa saltó en el aire, dando inicio del ataque de Gigaimpacto. Si ese ataque conectaba, estaba acabado. Slaking recordó lo que había sucedido los últimos días, de cómo el mundo había cambiado y de cómo Norman y Max habían estado en constante peligro.

"No… No puedo morir aquí… Norman y su familia me necesitan… ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer ahora?"

El alfa seguía avanzando rodeado en un campo de energía de la muerte.

"Norman…"

Entonces la mente de Slaking lo transportó a otro recuerdo. Era de uno de los entrenamientos con Norman. Él le había intentado enseñar un ataque, uno que nuca le había resultado bien ¿Por qué pensaba en eso en ese instante? ¿Acaso sería…?

"Debo intentarlo… Es mi única esperanza…"

Levantó el brazo derecho, se concentró con todas sus fuerzas y un campo de energía celeste empezó a formarse en la palma de su mano.

"Por favor… Funciona… Tiene que funcionar… Debo seguir protegiendo a Norman y a los demás…"

La energía de la mano comenzó a moldearse, formando una figura, tras concentrarse lo suficiente, logró formar una esfera.

"¿Lo he conseguido…?" Se preguntó asombrado.

"¡Muere!" Gritó el alfa dentro del torbellino de energía, en cualquier instante lo golpearía.

Slaking juntó fuerzas y arrojó la esfera de energía, esta voló por los aires y golpeó al alfa, estallando en el campo de energía del Gigaimpacto. El retroceso del ataque desvió al alfa y se estrelló en el suelo, provocando una explosión que levantó una nube de polvo y que golpeó lo suficiente lejos a Slaking como para no causar grandes daños. Tras disiparse la nube, se vio los efectos del ataque: había quedado un gran cráter en el suelo y el público guardó silencio. Del cráter emergió el alfa, lleno de moretones y rasguños. También le corría un hilo de sangre por la boca.

"¿Qué?... ¿Qué ha sucedido?..." Exclamó estupefacto.

Slaking, aprovechando la oportunidad, juntó fuerzas de nuevo y formó de nuevo otra esfera de energía.

"¡ESTO ES POR NORMAN!" Gritó y arrojó el ataque de Onda Certera otra vez.

La esfera golpeó el pecho del alfa y atravesó su cuerpo casi sin oponer resistencia. Esta continuó su trayectoria, desviándose en el aire formando una parábola y explotando lejos de ellos y el público. El macho alfa bajo la vista y vio que en donde antes estaba su corazón y gran parte de sus pulmones había en vez un gran forado circular el cual desprendía humo y olor a carne quemada. Intento decir algo, pero posiblemente por falta de fuerzas o por el daño a sus pulmones no pudo decir nada. Soltando unos pequeños quejidos de asombro, se desplomó.

"Lo he conseguido… He ganado…" Pensó Slaking.

La manada estaba enmudecida, no podían creer lo que había sucedido. De pronto, uno de los slakings empezó a gritar y a señalar al lago: incontables cantidades de lotads emergían y comenzaron a atacarlos con chorros de agua a alta presión. Los chorros delgados perforaron a algunos slakings a la altura del corazón y cayeron muertos al instante. Otros, heridos superficialmente, emprendieron la huida. Las madres desesperadas tomaron a sus hijos y se unieron a la retirada. La mezcla de la confusión por la muerte de su macho alfa sumado los Lotad hizo que cundiera el pánico general hasta que solo quedó un slaking en la zona mientras que los demás huyeron al bosque.

Lucy, avanzando a pequeños saltos, se acercó a un slaking inconsciente, de la cintura para abajo inmovilizados en una prisión de hielo y con un brazo completamente dislocado.

"Slaking…" Dijo esta en un susurro.


Los rayos del alba emergieron y la caravana preparó sus cosas para iniciar las actividades del día. Tras el rescate de las hermanas, que se presentaron como Nicole, Rita y Natalie, el alcalde decidió que la caravana descansaría ese día para poder bañarse en las aguas del lago y lavar toda la ropa sucia.

Muchos de los integrantes habían tomado la precaución de llevar traje de baño y bien temprano en la mañana ya había gente nadando y chapoteando. En una parte, decenas de personas se encontraban limpiando la ropa en una orilla más lejana.

"¿Max, habrás visto a Andrés por aquí?" Dijo la voz de una niña en un tono serio.

El chico, que se encontraba tomando sol en la orilla junto a Grovyle y Breloom, abrió los ojos para fijarse quien le hablaba. Era Natalie, vestida con un traje de baño de una pieza, lista para bañarse en el lago. Llevaba también uno de esos flotadores que se llevan en los brazos para poder nadar.

"Está en el lago junto a Arthur y a Brendan ¿Por qué preguntas?"

Se puso un poco nerviosa antes de contestar.

"No… No es nada… ¡Solo te estaba haciendo una simple pregunta! ¡Adiós!" Dijo cortando la conversación de manera abrupta.

Antes de que se pudiese meter, Max la interrumpió una última vez.

"¿Acaso ya te has olvidado de Brock después de que Andrés te rescatara?" Le preguntó con una ligera sonrisa.

Ella se quedó quieta, en caso de que se hubiese dado media vuelta, la habría visto sonrojarse. Pero en lugar de eso, siguió mirando hacia adelante.

"¡Cállate!" Gritó mientras se arrojaba al agua de un salto.

"¿Ven chicos? Ella no ha cambiado en nada todo este tiempo…" Le dijo a sus dos pokemon mientras suspiraba.

Tras rescatar a las hermanas, ellas lo reconocieron al instante. Habían preguntado por Ash, May y por Brock, Natalie especialmente por Brock. Max tuvo que contestarles que no sabía: Ash y Brock estaban en Sinnoh y May en Johto la última vez que supo algo de ellos. También fueron informadas de la situación actual, de lo que había pasado en los últimos días y sobre lo que conocían de los limitadores. Rita se encontraba también tomando en la orilla no muy lejos de él, cerca de donde se encontraban las toallas de Alex y Katrina que también se encontraban bañando. Jennifer se encontraba ayudando en la limpieza de la ropa junto a Caroline, Felicia y la madre de Andrés.

"¡Oigan! ¡Hemos traído bayas!" Escuchó una voz gritar.

Max levantó de nuevo la cabeza y vio que era Nicole que traía una cesta con bayas junto a otros que habían ido a ayudarla. Las hermanas habían decido unírselos ya que a pesar de que el lugar era bueno para vivir, las bayas no durarían para siempre y la caravana necesitaba más comida y suministros de lo que podían disponer de la zona. Los slaking podrían regresar cuando se recuperen de lo acontecido ayer, aunque no sabrían de ellos un buen tiempo ya que de seguro habrá empezado una guerra entre los machos de la manada para decidir quién sería el nuevo alfa. Las hermanas también encargaron a los lotad cuidar el huerto de bayas para poder preservarlo en caso de que algún día ellas regresaran.

Max se levantó y junto a sus pokemon fue a juntarse con Nicole para pedirle si podía comer unas cuantas bayas.

Brendan se encontraba flotando en el agua, una de las pocas veces que se le veía sin su gorro, revelando su cabello corto de color negro. Aun lado suyo, Arthur y Andrés charlaban mientras nadaban.

"Oigan chicos…" Les dijo a ellos Brendan "Creo que aquí viene ella de nuevo…"

Andrés giró la cabeza hacia la dirección que señalaba Brendan y su rostro adoptó una mueca de horror.

"¡Andrés! ¡Andrés! ¿Cómo estás Andrés?" Le decía Natalia que nadaba en su dirección.

"¡No! ¡Otra vez no!" Gritó Andrés mientras huía nadando a toda velocidad para escapar de ella.

"¿Qué pasa Andrés? ¿Por qué huyes? ¡Ven aquí ahora mismo!" Le decía mientras trataba de alcanzarlo.

Cuando los dos se alejaron lo suficiente, Brendan se acercó a Arthur.

"¿Cómo es que había dicho Rita?" Le preguntó.

"Amor a primera vista, dijo." Arthur suspiró "Parece que esta niña cree enamorarse de cualquier hombre que llame su atención"

Ambos vieron como Andrés seguía nadando para huir de ella mientras le gritaba que lo dejara en paz.

"¡Aléjate de mí! ¡Me has estado acosando desde que te traje al campamento!"

"Pobre…" Comento Brendan con una pequeña risa.

"Si… Pobre…" Le siguió Arthur de la misma manera.

Mientras tanto, en medio del campamento, se encontraba Norman sentado. Estaba deprimido debido a la situación de ayer.

"¿Cómo está Slaking?" Le preguntó Batuo tras verlo así junto con Medicham.

"Estará bien… Sus heridas sanarán con el tiempo utilizando Descanso pero tardará varios días en recuperarse…"

Batuo se quedó contemplándolo unos momentos.

"Te pido disculpas por ese golpe que te di ayer."

"No, no te culpo de nada. Yo fui un estúpido… ¿Cómo se me ocurrió hacer semejante tontería? Podría haber acabado muerto y me tiré sin siquiera pensar en mi familia... Los he decepcionado a todos… Si no hubiera sido porque me dejaste inconsciente, podría haber quedado un desastre…"

"Slaking fue tu primer pokemon ¿verdad? Entiendo lo que debiste haber sentido y no dudo que hayas estado a punto de cometer un gran error. Pero son este tipo de situaciones las que nos hacen reflexionar sobre nuestras prioridades y aprender de nuestros errores. Me alegro de que esto no haya pasado a mayores."

Norman cerró los ojos.

"Sé que a fin de cuentas, si alguno de nosotros tiene que sacrificarse por la supervivencia de los otros. Mis pokemon estarían más que dispuestos a hacerlo. Me dejé llevar por la situación y pasará un tiempo antes que pueda hacer las paces conmigo mismo. Gracias por todo señor Batuo. ¿Qué les dijiste a Caroline y a Max sobre esto?"

"Les dije que en el camino de vuelta te habías tropezado y golpeado en la cabeza. Al menos no dudaron de mi versión y es bastante certera a lo que pasó en realidad. También he hablado con las hermanas mayores para que no digan nada sobre el asunto."

"Ya veo… Se lo agradezco otra vez y espero que no vuelva ocurrir algo así de nuevo. Nos vemos señor Batuo, creo que iré al lago."

Ambos se despidieron y Batuo se dirigió a un prado junto a Medicham para meditar los dos juntos.

El día transcurrió y cayó la noche. Todos se preparaban para dormir y algunos ya lo hacían. Jennifer caminaba en dirección hacia su madrina llevando a Happiny entre sus brazos que ya estaba durmiendo. Avanzando un poco más, se encontró con Brendan. Su padre, el profesor Birch, ya dormía en su saco y este se encontraba absorto mirando su gorro mientras lo sostenía con ambas manos.

"¿Brendan?" Preguntó ella en voz baja.

Brendan volteó su cabeza y vio quien era.

"Ah, hola Jennifer." El chico continuó mirando el gorro.

"Siempre te veo con ese gorro todo el tiempo ¿Acaso tiene algún significado especial para ti?" Le preguntó mientras se sentaba al lado suyo.

"Bueno… No suelo hablar mucho del tema… Ni siquiera lo he hablado con Arthur cuando estuvimos de viaje. Me lo regaló mi madre hace muchos años atrás."

"¿Tu madre? Y ella…"

"Te preguntaras donde está ahora ella ahora ¿verdad? Ella… Murió hace años… Cuando tenía siete… De una enfermedad terminal… Poco antes de que la ingresaran definitivamente al hospital me compró este gorro…"

"Yo… Lo siento… No pensaba que…"

"No te preocupes. Tan solo no le hables del tema a mi padre, que para él, el tema es todavía muy delicado."

Ambos se quedaron en silencio sin saber que decir.

"Y bueno… ¿Cómo era ella?"

"No sabría que decir aparte de lo típico que diría uno sobre su madre. Pero en mi parte, opino que era hermosa, cariñosa, preocupada por lo que me pasaba y por supuesto, la quería mucho. También reconozco que tuvo que haber sido paciente como para aguantar todas las salidas de campo de mi padre, que a veces duraban semanas para hacer sus investigaciones sobre hábitats y ecosistemas. Debo admitir que en algunos momentos parecía un extraño en la casa y fue recién después de la muerte de mamá qué empezó a preocuparse más por mí. Cuando ella enfermó, fue el mayor tiempo que estuvo en familia después de mucho tiempo. La enfermedad de mamá empeoró rápidamente y finalmente murió.

Fue difícil para nosotros… La casa se sentía vacía sin ella… Y mi padre entró en una profunda depresión… Debió de haberla querido mucho ya que decidió que no saldría más de viajes de investigación ya que quería compensar el tiempo perdido conmigo. Fui yo el que lo convenció de que podía seguir haciendo sus viajes, de que era necesario para su trabajo, de que cuando recibiera la licencia de entrenador, no se tendría que preocupar tanto por mí y podría volver a salir.

A pesar de que volvió a sus investigaciones cuando salí de viaje como entrenador, nunca volvió a salir a expediciones de larga duración y solo salía por poco tiempo, además de decidimos mantener contacto constantemente. Creo que debí de haber heredado ese gusto por viajar ya que he seguido entrenando por años viajando por distintas regiones, especialmente participando en las distintas Torres de Batalla que he encontrado, como me encantan esos lugares… En fin… Este gorro es lo único que me queda de mi madre y por eso siempre lo llevo. No sé qué haría si lo perdiera…"

De súbdito se escuchó un ronquido, los dos voltearon la cabeza y vieron que venía de Arthur.

"¿Tu habías viajado con él, antes? ¿No?" Le preguntó la chica para cambiar de tema.

"Si ¿sabes? De seguro que debes verlo como alguien bastante misterioso, imagínate como fe para mí cuando lo vi. No conozco a nadie que haya empezado su viaje pokemon a los dieciséis años. Mucha gente a esa edad ya está pensando o estudiar una carrera profesional o dedicarse de lleno en el mundo de los pokemon en algo como investigador, líder de gimnasio, criador, etc. Pero él con dieciséis, no solo me alcanzó en habilidad cuando ya había estado varios años viajando, también logró quedar en segundo lugar en la Conferencia Colosalia.

De lo que he podido conversar con él cuando viajamos juntos, me enteré de que a los diez años decidió ponerse bajo la tutela del señor Batuo y que cuando cumplió dieciséis, pidió permiso para irse de viaje. Nunca me ha explicado el porqué decidió ponerse a entrenar con Batuo en vez de salir de viaje como todos los demás. Nunca ha querido decir algo al respecto y siempre me va con evasivas como viste hace unos días ¿Qué le habrá sucedido para tomar semejante decisión?" Se preguntó Brendan.

"No se… Esa vez cuando le pregunté, me respondió de forma críptica. Algo así de que cuando la vida lo golpea a uno, que uno no debe quedarse parado sin hacer nada o algo así." Le contestó la joven Joy.

"Golpear a uno como una piedra en la cabeza… Eso había dicho… ¿A qué se habrá referido? Realmente Arthur es una caja de misterios."

"Y cuando le pregunté a Andrés. El me informó un poco, dijo que prometió no decir nada sobre el asunto hasta que Arthur mismo lo hiciera por su cuenta. Mencionó algo de un incidente hace siete años atrás tan terrible que su vida corrió peligro y que lo marcó profundamente."

"Ya veo… Así que Andrés sabe algo del asunto. Sé que son amigos desde muchos años. Así que fue algún tipo de incidente… ¿De qué habrá sido?"

Jennifer observó de nuevo a Arthur, fijándose también en Lucy que dormía junto a él.

"Arthur y su Lanturn lucen muy cercanos." Comento ella.

"Es cierto, se puede decir que sus dos pokemon más cercanos son ella y su Blaziken. Bruce lo siguió desde el principio pero también ha desarrollado una relación bien cercana con Lucy. Aún me acuerdo cuando los vi la primera vez cuando eran un combusken y chinchou respectivamente. Probablemente sea porque Lucy es la única hembra del grupo."

"¿Por qué dices eso?"

Brendan suspiró antes de responder.

"Desde que evolucionó a lanturn, ella se ha mostrado celosa cada vez que una chica se le acerca mucho a Arthur. Le dan unos ataques de celos y el debe detenerla si no quería que le mandase una descarga eléctrica."

"Insinúas que…"

"Es normal que los pokemon sientan celos por su entrenador ya que muchas veces les gusta acaparar su atención. He visto varios casos en mis viajes, pero probablemente el hecho de que ella sea la única hembra del grupo ha intensificado las cosas ya que normalmente ella no tiene ningún tipo de competencia. Se ha convertido en la regalona de Arthur debido a su condición femenina, debiendo ella considerarse algo especial. Hasta yo dormía con Swampert cuando era un mudkip."

"Si es cierto, yo duermo todo el tiempo con Happiny, no es nada extraño." Dijo mientras miraba a la criatura entre sus brazos

Brendan asintió y se quedaron otro momento en silencio.

"Bueno, creo que ya es hora de que me vaya a dormir, hasta mañana."

"Hasta mañana Jennifer".

Tras irse la joven Joy, Brendan preparó sus cosas y se metió en su saco de dormir, mañana llegarían a Ciudad Férrica, el destino final actual de la caravana.