La siguiente historia es una traducción del fanfic The Keys of Fire de la autora LoneStorm, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.

Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.


Capítulo 8

– No entiendo por qué me dieron a mí un puñetazo en la cara. ¡Fue idea de Bixlow! – Natsu reclama por décima vez.

Lucy suspiró. Ella y Natsu estaban sentados en su cama, el sol de la mañana se colaba a través de la ventana de forma cálida y Levy dormía en la cama frente a ellos. Lucy se encontraba limpiando un profundo corte en el brazo, la sangre en su mandíbula que había fluido por el cuello hacia su bien definida clavícula y manchado su bufanda, y la herida abierta en la frente del peli rosa, su nuevo kit de primeros auxilios acababa de ser estrenado. Happy ronroneó, durmiendo en las piernas dobladas de Lucy.

– Tal vez si no hubieras seguido con una idea que tú mismo pensabas que era estúpida, no habrías sido golpeado por Erza. – Lucy señaló agudamente, envolviendo cuidadosamente desde la muñeca hasta el codo. – ¿Quién es más tonto: el tonto, o el tonto que lo sigue? –

– Lo que sea, Obi Wan*, – Natsu se quejó cruzando los brazos. – todavía creo que recibí una mayor paliza que él, y él lo merecía más. –

– Entonces, ¿por qué no sólo vas a la enfermería, si estás tan fatalmente herido? ¿Por qué ensangrentar toda mi cama? – ella explotó. Sabía que en ese momento su enfado con el chico no tenía razón de ser, pero él había arruinado su impresionante fiesta. – ¡Y deja de moverte tanto! ¡Controla tus dosis de TDAH* por lo menos durante sesenta segundos! –

– La enfermería ya está llena con los otros chicos – respondió él, quedándose quieto como le fue pedido. Lucy vio que sus ojos seguían sus manos mientras untaba ungüento curativo sobre el corte en la cabeza y colocaba un gran curita* sobre ella.

Sentándose cómodamente con un resoplido, Lucy lo fulminó con la mirada. – ¿Estás herido en otro sitio? –

Él movió los hombros, como si probara su cuerpo. – Unos cuantos golpes molestos, pero creo que no se puede hacer nada al respecto. ¡Gracias por ser un médico impresionante, Luce! –

Ella no pudo evitar ablandarse. – De nada. Sólo confía más en tu juicio la próxima vez, ¿de acuerdo? –

– Estaba bajo una severa presión de grupo. – explicó Natsu como si no fuera la gran cosa.

– ¡Hiciste que te dieran una paliza! ¡Uno pensaría que aprendiste a no ceder ante la presión grupal! – regañó Lucy entre dientes. – Sin mencionar, que arruinaste totalmente lo que iba a ser una noche de diversión. Y en verdad manchaste con sangre mi cama. – Subió las sábanas para mostrarle. – De todos modos, ¿por qué has venido conmigo? –

– Habría recibido una paliza peor con Laxus. Elegí el menor de dos males. – Natsu frunció el ceño al ver su sábana. – Vaya. Sí, lo lamento por eso. – Se rascó la parte posterior de su cuello, pensando. – Bueno, supongo que sólo vine porque los amigos cuidan de los amigos, ¿sabes? Sabía que podía contar contigo. –

– No es que realmente yo tenga un problema con eso, pero tienes otros amigos. –

– Bueno, sí, pero ellos no son tú. –

Por alguna razón, esto hizo que sus mejillas se enrojecieran. – ¡Me acabas de conocer hace unos días! –

Natsu se recostó en su cama y sonrió. – ¡Sí! Y quise traerte aquí porque eres muy agradable. –

– Gracias, pero todos en Fairy Tail son agradables, creo. – dijo ella confundida.

– Sí, pero... – hizo una pausa. – No lo sé, tú no me llamaste fenómeno o estúpido o me golpeaste cuando me conociste al igual que los otros lo hicieron. Probablemente estabas muy asustada y me críticas a veces pero... te tomas el tiempo para ser agradable conmigo de todos modos, ¿sabes? Me gusta eso. –

Los ojos de Lucy estaban muy abiertos. – Oh – dijo en voz baja, cambiando su mirada hacia sus pies que se balanceaban a un lado de la cama – Gracias. –

Pero él le restó importancia. – Sólo te digo las cosas como son, Luce. – Se deslizó hasta el borde de la cama y se apoyó en los codos.

– Oye... quieres decir que... los otros niños realmente... ¿te llamaban todas esas cosas y te golpearon la primera vez? – preguntó la rubia tentativamente.

Natsu se encogió de hombros. – No los culpo por enloquecer cuando ven mi cabello o lo que llamas mi "fetiche por el fuego", supongo. Y sí, mi boca no tenía un filtro como lo tengo ahora, aunque no lo creas. En realidad yo no me daba cuenta cuando decía algo que no le gustaba a alguien y luego ¡BAM!, un golpe tipo Hulk directo a la cara –

– Eso no lo hace correcto. No deberían de haber sido malos contigo. –

Él le dio una mirada lateral que probablemente habría hecho que cualquier mujer detuviera sus pasos. – ¿Ves? Eres agradable. –

Lucy se escondió detrás de su cabello. – T-tú también eres agradable. –

– Gracias. – respondió con la voz más suave de lo habitual.

Se miraron a los ojos durante unos momentos en lo que fue un silencio intenso, antes de que Natsu rápidamente mirara por la ventana y se aclarara la garganta. – Entonces... ¿qué harás hoy? Yo haré algo de entrenamiento. –

– Yo, – dijo, alcanzando los presentes a los pies de la cama y mostrándole la colcha – voy a dormir. Estoy agotada. –

– ¡Vamos, eso no es divertido Luce! – se quejó. – ¡Podrás dormir cuando estés muerta! Vamos a desayunar. –

– Natsu, estoy cansada. Si trato de bajar las escaleras, voy a quedarme dormida a mitad de camino y rodaré el resto. –

– Te atraparé. –

– Natsu. –

– ¿Sí? –

– Cállate y ve a comer. –

Él suspiró, poniéndose de pie y dándole un saludo reverencial. – Como desee, princesa. – dijo jovialmente, citando un pasaje que, obviamente, había leído de su novela. – Que tengas un sueño agradable, ¡pero ven a buscarme cuando despiertes! Podemos jugar. –

Ella puso los ojos en blanco. – Claro que sí, ¡Temible Pirata Dragneel! Oh, espera. – Por segunda vez, le metió un papel en la mano. – Ahora te puedes ir. –

Sonrió, guardándolo en el bolsillo para leer más tarde. – Nos vemos luego, Luce. –

Se dirigió a la izquierda de la habitación…

– ¡A través de la puerta, Natsu! Nat… ah, no importa. – dijo ella, rindiéndose cuando lo vio salir por la ventana (la camisa se le alzó en el proceso, no que ella se haya dado cuenta por supuesto) y subir a la pared.

Lucy se puso de pie para sacar su nuevo juego de cama, olvidando al gato en su regazo. Happy maulló en protesta cuando salió volando hacia la alfombra.

– ¡Lo siento, Happy! – La rubia dijo con aire de culpabilidad, preguntándose por qué se molestaba en pedir perdón a un gato. – Wow... ¿Natsu realmente se fue sin ti? Pobre bebé... –

Después de que hubo ordenado las sábanas y el edredón sobre la cama y colocó sus nuevas fundas para almohadas, Lucy levantó a Happy del suelo. – Puedes quedarte conmigo hasta que él regrese. – le aseguró ella, cerrando las cortinas para mantener la luz del sol fuera y poder descansar. – No pienso ir detrás de ese tornado viviente que tienes por dueño. Él puede venir de nuevo por ti si quiere, pero tú serás mi compañero de abrazos. –

Happy ronroneó nuevamente y se acurrucó contra su pecho mientras ella se acostaba, tirando de las mantas sobre los dos y cerrando los ojos.


– ¡Tú, loca secuestradora de gatos! ¡Regrésamelo! –

Lucy, atontada, parpadeó para abrir los ojos. – ¿Qu-qué? –

Una mano grande agarró sus cortinas y las abrió, causando que la luz del sol inundara la habitación. Levy ya no estaba. – ¡Buenos días solecito!* ¡Ahora devuélvemelo! ¡¿Dónde lo estás escondiendo?! –

Una bufanda blanca escamosa colgaba delante de ella. – ¿Natsu? – se levantó lentamente, bostezando y frotándose los ojos. – ¿Qué está pasando? ¿Qué hora es? –

– Poco después del mediodía. Ahora ¡¿DÓ Á. ?! –

Ella parpadeó hacia la cara enfadada del chico, recordando. – ¡Oh, Happy! Sí, no te alteres; él está aquí. – Levantando las sábanas, Lucy reveló al pequeño gato azul durmiendo pacíficamente a su lado.

Natsu se relajó ante la vista de su gato estando a salvo. – Ah, vale. –

– Tú lo dejaste aquí tonto. Así que tomé una siesta con él. – aclaró ella, deslizando a Happy con cuidado sobre su regazo y acariciando sus orejas. – ¿Por qué es azul? –

Natsu tomó su lugar habitual en la cama junto a ella. – Así es cómo lo que encontré. El refugio de animales dijo que probablemente alguien lo tiñó de ese color, pero no sale con nada ya que ha estado así durante seis años; al parecer es permanente. – Natsu se levantó de nuevo, esta vez agarrando a su gato. – ¡Levántate, Lucy! ¡Voy a entrenarte para ser un ninja! –

– Pero tengo hambre Natsu. – Gimió, cubriendo los ojos con sus brazos mientras se inclinaba hacia atrás en la pared. – Los ninjas no pueden tener hambre. –

– Tienes razón, – estuvo de acuerdo Natsu. – así que ve a comer a la planta baja y luego reúnete conmigo en el dojo con tu Gi*. ¡Voy a estar esperando! –

Con eso, una vez más, saltó por la ventana.


Lucy dio las gracias a Mira por el plato de ensalada que le había pedido, frotándose los ojos completamente despierta. Mirajane se apoyó en la barra, limpiando un vaso, y dijo alegremente. – ¿Te divertiste anoche, Lucy? –

– ¡Sí! – le aseguró. – Esa fue una sorpresa increíble; gracias de nuevo chicas. –

– ¡No hay problema! Me encanta planificar cosas. Y gente también. –

Lucy levantó una ceja, girando su tenedor. – ¿Gente? –

Mira suspiró y miró soñadora más allá de Lucy. – Quién debe salir con quien, etcétera. Algunas parejas sólo necesitan un pequeño empujón. –

Con los ojos muy abiertos en aprehensión, Lucy mordió su almuerzo, pensando, Mavis, necesitaré cuidarme de ella. – Hmm. Interesante. – Fue su única respuesta.

Con una risa ligera, Mira se inclinó hacia delante. – Tenemos un montón de chicos guapos aquí. ¿Alguno de ellos ha llamado tu atención? –

– No, es demasiado pronto para decirlo. – Contestó, tratando de ser razonable y educada mientras que en privado pensaba: y si alguno lo hiciera, serías la última persona a quién se lo diría.

Mira cogió otra taza. – Te he visto con Natsu. –

Lucy hizo todo lo posible por mantener su voz normal. – Sí, es lindo de su parte mostrarme todo. –

Con una risita, Mira dijo – Es tan adorable. Es una pena que nunca ha tenido novia. He tratado de juntarlo con algunas chicas un par de veces, pero nunca ha captado la indirecta realmente. Creo que necesita madurar un poco. Pero con suerte la chica adecuada hará que eso suceda, ¿no crees? –

– Creo que sí. – Apoyó Lucy, con la esperanza de sonar al margen. Debería cambiar de tema... En cambio, comenzó a comer más rápido antes de que Mirajane empezara a hablar de nuevo sobre relaciones. No es que a Lucy no le gustara su dosis de chismes y lindas conversaciones románticas de vez en cuando, pero discutir la (inexistente) vida romántica de Natsu cuando él parecía confiar tanto en ella, la hacía sentir extrañamente incómoda.

– Entonces, – insistió Mirajane lentamente, observando a Lucy dejar su plato limpio y pasar la comida con un poco de agua, – ¿piensas que es atractivo? Me refiero a Natsu. –

Lucy se atragantó con el agua, tosiendo y golpeando el puño sobre su pecho. Después de otro trago de agua para aclararse la garganta, Lucy se quedó sin aliento, – Sabes, se me olvidó… ¡Tengo que estar en otro sitio! ¡Gracias por la comida, Mira! – Lucy saltó de su taburete, agarró su mochila con los regalos de Erza, y prácticamente corrió por el pasillo de la izquierdo hacia el dojo.


Cana y Mira la observaron marcharse. La morena tomó un trago de su vodka. – ¿Qué le pasa ahora? –

Mira sonrió.

Esto provocó una mueca en la morena. – Oh, no. No esa cara. Deja a la pobre Lu en paz por lo menos dos semanas antes de que empieces de casamentera, ¿quieres? –

– Tengo una nueva OTP*. –

– ¿Y eso que significa? – Cana se quejó a sí misma sobre su taza. – Mira, creo que aterrorizaste a la chica. ¿Qué le has dicho? –

– Sólo le pregunté si creía que Natsu era atractivo y escapó. – Respondió soñadora la peli blanca, con los ojos brillantes.

Cana hizo una mueca burlona. – ¡Así que ella es tímida acerca de esas cosas! No hagas que suene como si significara algo, o sólo vas a espantarla. Déjala ser, en serio. –

Mira suspiro. – Aww, no eres divertida Cana. Bien, pero voy a mantener esto en mente para después. No me daré por vencida con esos dos. –

– Caray, creo que a tres días de haberse conocido es el emparejamiento más rápido que hayas hecho nunca – se burló Cana.

– ¡Creo que están destinados a estar juntos! –

– Mira, cariño, ponle candado al asunto, ¿de acuerdo? –

– ¡Tienes que admitir que es algo lindo! – Mira protestó.

– Apenas hay un "algo". Ellos apenas se conocen. Estoy de acuerdo en que hay una chispa, pero deja que se encienda sola. – sugirió Cana, encogiéndose de hombros.

– Está bien, pero todavía los shippeo*. –

–…yo también. –


Lucy se asomó dentro del dojo. Era muy amplio, tenía una pista, varios tapetes de combate, sacos de boxeo, muñecos de entrenamiento, objetivos y un montón de gruesas cuerdas negras que colgaban hacia abajo, en las paredes y se tejían a través del techo. Ella asumió que eran para escalar.

En la pared de la puerta por dónde acababa de entrar, había de cientos de armas y artilugios colgados: bastones, estrellas ninja, nunchackus, dagas, espadas, mazos, garfios, algo que parecía una extraña trampa de decapitación y varias cosas más que Lucy posiblemente no sabría nombrar. También había dos máquinas expendedoras, un tanque de agua y bancos, como una especie de zona de descanso.

Alrededor de quince personas se encontraban ahí, repartidas por todo el lugar. Un par de chicas estaban luchando con bastones en el tapete más alejado de la izquierda. Algunos compañeros se reían mientras que tenían una especie de carrera de escalada por las paredes. Lucy observó a dos personas, que conversaban con toallas sobre sus hombros, salir de a una puerta en la pared de la derecha que, según alcanzó a ver, parecía conducir directamente al gimnasio de la escuela y a la sala de pesas.

Natsu no fue difícil de encontrar; Happy yacía sentado a un lado, observando como Natsu golpeaba sin parar un saco de arena.

Lucy se acercó hasta que estuvo detrás de él, con los ojos muy abiertos seguía el ritmo de su espalda al golpear. Alguna vez intento cargar una de esas cosas en su clase de gimnasia, y eran obscenamente pesadas. Este tipo aparentemente era mucho más fuerte de lo que parecía.

Por supuesto, ella nunca lo había visto cómo estaba ahora, es decir, sin camisa.

Sí, ella trató de no pensar en la flexión de los músculos de su espalda y brazos. Sin embargo, no funcionó tan bien. Mejor apartó la mirada pues el rojo crecía en su cara. En tanto, esperó a que él notara su presencia. Su bufanda, atada a la cintura, no ocultaba la V de sus caderas, lo cual era un gran distractor.

Él se fijó en ella sólo unos pocos segundos más tarde, cuando se puso rígido y se volvió con una sonrisa. – ¡Hey, Lucy! Te tomó bastante tiempo. Comes muy lento. –

– ¡No me tardé tanto! Y además, Mira estaba platicando conmigo. – aclaró ella, observándolo desenvolver la tela blanca alrededor de sus manos que estuvo usando para proteger sus nudillos.

Natsu terminó asintiendo. – Oh. Ella habla de cosas raras. Supongo que eso te llevó mucho tiempo. –

– ¿Qué quieres decir? –

– Bueno, hace unos días por ejemplo, cuando me dijo algo así como, "Natsu, tienes diecisiete y eres bien parecido. Tienes que ampliar los horizontes de tus relaciones". – Natsu resopló, lucía confundido. – Fue extraño. Es como si ella hablara un idioma diferente o algo así. –

– ¡S-sí, totalmente! – Lucy chilló de nuevo, frotando sus mejillas y todavía sin mirarlo.

Por el rabillo del ojo, lo vio fruncir el ceño. – ¿Algo va mal? Te dijo algo extraño a ti también, ¿verdad? ¿O hay algo en mi cara? –

– No, no y no. – Lucy dijo en broma, obligándose a mantener el control y mirarlo a los ojos. – Está todo bien. – Respiró hondo. – Entonces... ¿cómo iniciaremos mi entrenamiento, Sensei*? –


*Obi-Wan Kenobi, no creo que deba decirlo ¿o sí? Dos palabras: Star Wars.

*TDAH - Creo que ya les había mencionado algo, pero aquí está una definición más apropiada: El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual. Se trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada a grave, periodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas.

*Curita = bandita, o como le llamen a esas pequeñas tiras auto adheribles que tienen un área esponjosa y se colocan sobre las heridas.

*Le dice otra frase que no entiendo muy bien: Up an' at'em! Creo que es común en el inglés, como Rise and Shine, pero como no la entiendo mucho y colocar una traducción apropiada sería muyyyy larga, dejamos lo que escribí. Realmente no es importante, sólo la está despertando XD.

*Gi – La túnica blanca que le regaló Erza, el karategui o en inglés karategi o karate-gi.

*OTP – One True Pairing. Algo así como tu pareja favorita. Es muy común que hasta en español usemos está expresión, pero pocos saben que significa XD.

*Mira utilizó la expresión "ship it", no sé si abran escuchado el termino shippear (shippeo), viene de Shipping que es un término anglosajón que deriva de la palabra "relationship" ("relación", en inglés). En español sería una larga frase como: Yo los apoyo, o yo los quiero juntos, no sé, es difícil pensar en una traducción cuando el término "shippear" ya es de común uso en los fandoms. Espero no les moleste.

*Sensei – Maestro en japonés, pero se usa en las escuelas de karate sin importar el idioma.

Gracias otra vez a Wikipedia por su servicio. Pregunta, ¿les molesta que escriba estás notitas aclaratorias? Algunas son bobas, pero no quiero dar por sentado que todos conocen cada cosa, por eso lo hago, pero puede que sean molestas.


Bien, estoy de prisa ya que hoy trabajé en las dos historias, mmm no hay mucho por decir. Gracias por sus comentarios, son los que me recuerdan que debo hacer esto, jajaja.

Voten en mi perfil, no quiero que los dados decidan! Por favor u.u

Cuídense

PD: Tal vez, tal vez, los capítulos sean dobles algunos, para acelerar esto, lo pensaré. Hay uno seguro como regalo por la trivia anterior, aún no decidó cual.