Siguiente reto... Esta vez va de sentimientos y pensamientos :D


8 - Una Escena Perdida De "Iron Man"

(Pepper)

Pepper suspiró profundamente de nuevo, embutida en el maravilloso vestido azul eléctrico con la espalda al aire. Volvía a tener sensación de frío. Era raro porque hasta aquel instante lo que había tenido era calor, demasiado calor. Debía de haber pasado mucho tiempo desde que Tony se marchara a por las bebidas. ¿Dónde demonios estaría? Miró el reloj de pulsera, media hora. Las luces de Los Ángeles parpadeaban en el horizonte mientras ella se acariciaba los brazos con ambas manos intentando entrar en calor. Tenía más frío cada vez. Dejó pasar un poco más de tiempo y finalmente se rindió a la evidencia. Seguramente se habría encontrado con alguna aspirante a modelo o actriz en la dichosa fiesta. O con cualquier otra mujer que tuviera un cuerpo de escándalo y no fuera su asistente personal, a la que tenía que mirar cada mañana a la cara, pasara o no pasara algo entre ellos. Y era mejor que no pasara, obviamente.

¿Cómo podía haber sido tan tonta? ¿Cómo se había atrevido a creerle cuando se le acercó diciendo todas aquellas cosas de que estaba y olía genial y toda aquella sarta de sandeces? ¿Cómo se había expuesto tanto, hasta el punto de intentar besarle? ¡Ella! ¿Pero cómo había perdido el control de esa manera? Pepper tembló ligeramente, no por el frío, sino pensando en lo vulnerable que se sentía en aquel instante y en lo poco que le gustaba.

Ella siempre se había jactado de saber mantener sus sentimientos a ralla. Pero hoy… Tony no era tonto, habría notado algo, y sólo pensar en la cantidad de bromas e indirectas que debería aguantar a partir de mañana, la hacía replantearse seriamente el renunciar a su trabajo. Seguro que a él no se le olvidaría aquello fácilmente. Puede que ahora estuviese retozando con alguna mosca muerta sin cerebro, pero seguro que cuando la enésima distracción temporal hubiera salido de su mente, ella volvería a ser el centro de atención de sus flirteos nada sutiles. ¿Y con qué cara lo iba a mirar ahora? Toda aquella noche había sido un grandísimo error, y no sabía qué hacer, como repararlo. Como dar marcha atrás. Tenía que haberse quedado quieta, negarse a aquel baile, pero él la acorraló en la pista y ya no pudo huir.

Seguro que mañana me toca sacar la basura… pensó apesadumbrada. ¿Cómo será esta vez, rubia, morena, alta, delgada? No quería que le molestara, que la apenara. Solo quería sentir indiferencia. Pero una no manda en su corazón.

Toda la culpa era suya. Maldito Tony. ¿Por qué había actuado de manera tan extraña aquella absurda noche? ¿Por qué la había sacado a bailar?

Siguió dándole vueltas a la cabeza mientras atravesaba la pista de baile abarrotada de gente, mientras se despedía de los accionistas, los compañeros de trabajo, los conocidos… mientras atravesaba las puertas abiertas del Disney Hall, mientras regresaba a su apartamento en un taxi y sólo era capaz de pensar en una cosa. Sentía celos. Celos de la mujer que estuviera en esos momentos en brazos de Tony, porque aquella noche debería haber sido ella. Aunque hubiera estado mal, aunque después se hubiera arrepentido.

Debería haber sido ella.

Pero todos estos pensamientos dejaron de importar a la mañana siguiente. Cuando llegó a la Mansión de Malibú con mil explicaciones preparadas de por qué sería lo mejor que ella renunciara a su trabajo. Pero, en contra de sus suposiciones, aquella mañana tampoco había basura que sacar. Tan sólo Tony, en su taller, envuelto en una especie de traje metálico lleno de agujeros de bala. Y todo lo demás dejó de importar, porque Tony estaba loco, pero renunciar no era una opción y ella lo tenía que ayudar. Porque ella tampoco tenía a nadie más.


(Tony)

La mirada de Tony se había quedado clavada en la espalda de su asistente personal mientras ella salía de su vista, rumbo a realizar, casi en contra de su voluntad, la misión que él acababa de encomendarle.

Se recostó mejor sobre el respaldo de la silla, y mientras intentaba recomponer su mente, dejó de prestarle atención a la armadura. Momentáneamente.

Potts, su pequeña Potts. No estaba seguro de querer verla en una situación tan peligrosa como aquella, pero su conciencia no le permitía mirar hacia otro lado mientras su compañía seguía asesinando impunemente gente al otro lado del mundo. Y sólo podía confiar en ella. En Pepper.

Cuando todo esto terminase intentarían aclarar lo que había pasado anoche entre ellos, o lo que podría haber pasado, en esa fiesta benéfica. Juntos.

Le gustaba como sonaba. "Yo tampoco tengo a nadie más" se recreó en saborear mentalmente las seis palabras que habían vuelto a activar aquella especie de agradable sensación en su interior. No estaba seguro de saber lo que era, o quizá si, pero no estaba preparado para admitirlo. Había deseado tantísimo besarla.

Estaba resplandeciente en aquel precioso vestido azul, su hermoso cabello rojizo, la chispa en aquellos maravillosos ojos azules… Recordó perfectamente que incluso había sido él el primero en ofrecerle salir a tomar el aire a la terraza porque ambos habían empezado a tener serias dificultades para respirar en aquella sala tan cargada.

Pero el motivo no era la gente que los rodeaba, el motivo era ella. Y su perfume intoxicante.

Tony seguía ligeramente confuso, porque había deseado antes a otras mujeres, a muchas mujeres. A casi todas las había tenido, a otras no. Pero incluso cuando esa rara circunstancia se había dado, en ninguno de los casos se había sentido tan vulnerable y tan nervioso. Tan paralizado como cuando Pepper Potts se inclinó hacia él en aquella terraza para ¿besarle? Es que ni tan siquiera ahora podía creerlo.

Quizá había sido un imbécil, pero le pareció que no debería haberse aprovechado de la situación cuando precisamente Potts acababa de decirle que lo del baile no había sido correcto, que era raro. Y si ella estaba tan preocupada por eso y por lo que la gente pudiese pensar…

Nunca le haría daño a Pepper, nunca. Eso era algo que tenía completamente claro. Y dar ese paso habría sido… ¿raro?

No, majadero habría sido increíble, el mejor momento de tu vida. Pensó enfadado consigo mismo. ¡Mierda, Stark! ¿En qué demonios estabas pensando? ¿Por qué la dejaste escapar?

Pero esa mujer, esa maravillosa mujer, lo dejó paralizado como una estatua. No había conocido nunca y estaba seguro de que jamás conocería a otra persona que tuviese ese poder sobre él. No se trataba sólo de amistad y confianza ciega, no se trataba sólo de deseo, era la prueba fehaciente e irrefutable de que tenía corazón. Y no estaba dispuesto a admitir esa palabra, la que le venía a la mente en aquel mismo instante, mientras intentaba aclarar sus ¿sentimientos? Ni siquiera a su subconsciente porque ¿y si ella no sentía lo mismo por él?

Quizá sería lo mejor. Porque él no la merecía. Eso si que lo tenía claro. Pepper no merecía sufrir. Y mucho menos por su causa. Seguro que tarde o temprano lo fastidiaba todo. Eso en el mejor de los casos. Y él no estaba seguro de poder hacerla feliz… felicidad, que palabra tan extraña.

Pero quizás ahora podría… quizás… dejó que la posibilidad bailara dentro de su cabeza durante unos segundos más. Nunca permitiría que la apartaran de su lado y con el tiempo, quizás sería capaz de hacerse merecedor de ella. Ahora era un hombre nuevo y trataría de ser mejor para los demás y también mejor para ella. Porque esa también era una de las razones de su existencia. Aunque nunca lo supiera. Porque estaba convencido de que jamás reuniría el valor suficiente para decírselo. Para decirle lo que sentía, si sentía. Por ella.

Esbozó una media sonrisa torcida de satisfacción mientras volvía a concentrar su atención en la armadura para realizarle un par de ajustes más, aquí y allá.


He añadido el punto de vista de Tony a este drabble porque una lectora me hizo saber que podría ser interesante conocerlo y estuve completamente de acuerdo.

Gracias por leer. No creo que a partir de ahora pueda seguir actualizando con la misma regularidad de drabble por día. Ya se me están terminando las vacaciones. Hay que volver a ponerse a estudiar. Nos vemos en cuanto pueda. ^^