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—Aún de pie —rió Toneri— ¿por qué no te rindes?, porque no entiendes que nunca podrás ganarme, soy más fuerte que tú, nunca podrás vencerme.
—Lo sé —dijo el rubio, haciendo callar a Toneri— sólo estoy siendo egoísta —dijo mirando a Hinata que se mantenía en pie en gesto indiferente.
"Sólo estoy siendo egoísta".
"Egoísta".
"Egoísta".
"Egoísta".
La mente de Hinata repitió esas palabras como un eco, sin poder evitarlo, ¿qué eran esas palabras? ¿Por qué no podía quitárselas de la cabeza? ¿Egoísta, quién? ¿Egoísta, por qué? Hinata no entendía nada mientras su cabeza parecía más pesada y le punzaba con dolor, y entonces, hubo un flash en su cabeza: Un lugar destruido, la presencia de tres personas...
— ¿Qué? —dijo Toneri sin entender las palabras del Uzumaki.
—Estoy aquí porque yo quiero.
Otro flash, un hombre vestido con una capa negra, una persona herida en el suelo, una persona que la necesitaba, ¿quién era?, ¿quién era? No podía verle el rostro. Su mente empezó a desesperarse, y a perder su frío modo.
—Esta vez, yo te salvaré, Hinata —dijo Naruto mirando fijamente a Hinata y tratándole de transmitirle todo lo que sentía por ella.
— ¿Que dices? —Toneri no llegaba a entender que es lo que decía el rubio. Acaso, ¿deliraba?
Hinata cayó de rodillas. ¿Quién era la persona que la necesitaba? ¿Quién era? ¿Quién? Su mente se debatía indecisa entre querer saber y el miedo de recordar. Esas palabras, ¿Qué eran? ¿Por qué ese chico las repetía? Quería verle el rostro, quería saber…
—Es por eso que yo no tengo miedo a morir si es protegiéndote, Hinata. Porque yo…
Otro flash: ella parada defiendo a alguien y protegiéndolo de aquel hombre de cabellos rojos, ella sin miedo confesándose a alguien.
—…te amo —completó Hinata, y entonces en su mente estalló el recuerdo de Pain, la aldea destruida, su confesión antes de intentar salvar a Naruto.
Naruto, ese nombre estalló en su mente con todos sus recuerdos, Naruto y sus ojos azules, Naruto con su ropa naranja, con su sonrisa brillante. Naruto apuntó de morir frente a sus ojos por las manos de Toneri…
…su cuerpo reaccionó solo y sin poder evitarlo, se interpuso ante ataque de Toneri.
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Capítulo 8: DOLOR-MUERTE-DESTRUCCIÓN
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Toneri retrocedió lentamente en estado de shock. Miró sus manos llenas de sangre, sangre de Hinata, de su futura esposa. Sin poder soportarlo el Otsutsuki escapó.
Naruto pese a sus heridas se arrastró hasta llegar hasta Hinata, su Hinata. El cuerpo de la chica estaba totalmente herido y lleno de sangre y Naruto no pudo evitar derramar lágrimas al verla en ese estado, era su culpa, Hinata siempre estaba herida por su culpa.
—Porque lo hiciste, Hinata. Porque llegar a ese estado por mí —le gritó el rubio, reclamándole a la Hyuga— Hinata tonta, tonta, tonta.
—L-l-lo sé —le contestó la voz rasposa de Hinata, respirando entrecortadamente— s-soy m-muy t-tonta. E-s q-que n-no p-podía d-dejar q-que t-te h-hiciera d-daño.
—Hinata calla, por favor —le rogó el rubio, desesperado— Sakura-chan llegará, Sakura-chan te salvará, ella…
Hinata lo miró directamente a los ojos y negó.
—Y-ya n-no h-hay…h-hay t-tiempo, d-debes d-dejarme a-aquí y-y b-buscar a-a T-toneri, é-el p-planea…
— ¡No me importa! ¡No me importa si quiere destruir la tierra o a los shinobis! ¡No te voy a dejar aquí! —le dijo Naruto lleno de dolor y rabia en su interior, sintiéndose lleno de impotencia al no poder hacer nada por la chica que amaba.
—V-v-ete —Hinata tosió sangre y Naruto pese al dolor en su pierna fracturada y los golpes que había recibido, la tomó en sus brazos.
— ¡No, nunca te voy a dejar!
—L-lo s-siento, N-naruto-k-kun, s-siento h-haberte l-lastimado. S-sólo e-es q-que n-no p-podía r-recordarte.
—Hinata, calla, por favor. Sakura-chan vendrá muy pronto, lo sé.
—S-siempre s-soy u-una c-carga —Hinata tosió sangre— y-yo s-sólo…y-yo s-sólo s-siempre h-he q-querido p-protegerte, p-pero s-siempre f-fui u-una i-inútil.
—No es cierto, Hinata —Naruto la apretó en sus brazos, llorando— yo lo fui, fui un ciego, un tonto, porque siempre estuviste allí para mí y nunca me di cuenta. Yo…
—P-pero, a-ahora m-me s-siento m-muy f-feliz p-porque p-pude s-salvarte, —pese a sus heridas Hinata sonrió y le tomó la mano— p-pude p-protegerte y-y t-tomar t-tu m-mano s-sin m-miedo, c-como s-siempre l-lo s-soñé.
—Hinata —lagrimas caían de los ojos de Naruto, mientras veía extinguirse la vida de Hinata en sus brazos.
—N-no ll-llores, N-naruto-k-kun —le consoló la ojiperla— n-ni t-te s-sientas c-culpable, p-por f-favor. Y-yo t-te p-protegí p-porque q-quise. P-porque y-yo…y-yo t-te a-amo.
—Hinata.
—S-sé f-feliz, N-naruto-k-kun, c-cumple t-tus s-sueños, v-vuélvete h-hokage y-y v-vive…v-vive p-por m-mí, p-por f-favor —Hinata sonrió por última vez mirándolo con sus ojos perlados fijos en él, hasta que la luz de su mirada se apagó.
—No, Hinata. Hinata, reacciona. ¡Hinata! —la sacudió pero los llamados de Naruto jamás llegarían a la ojiperla. Desesperado, aferró el cuerpo de la chica en sus brazos, llamándola, inútilmente.
Mientras, su mente, su alma y su corazón se negaban a aceptar lo que sus ojos veían: que Hinata, su Hinata estaba muerta.
Y esa fue la primera vez que Naruto lloró por Hinata.
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— ¡Debemos evacuar la aldea con la mayor rapidez posible! —Tsunade gritaba a los shinobis a sus órdenes—. Debemos protegerlo, esa es nuestra consigna.
— ¡Hai!
— ¿Cómo vamos? —Consultó Kakashi a su asistente.
—Aún faltan muchas personas para evacuar, hokage-sama. Necesitamos más tiempo.
Kakashi suspiró, cansado.
— ¿Cómo va el equipo de Lee?
—Sigue frenando los fragmentos de la luna, —la asistente se mordió los labios—, pero no creo que sus técnicas puedan seguir deteniéndolas. Su chakra se encuentra demasiado bajo para frenar los fragmentos de la luna.
—Sólo un milagro nos salvará en estos momentos.
—No creo que yo sea precisamente un milagro, Kakashi —el peliplata se quedó asombrado cuando vio aparecer a Sasuke Uchiha en su improvisada oficina.
— ¡Sasuke! —El Uchiha hizo un ademán como saludo— pero, ¿qué…?
—El dobe anda muy ocupado en estos momentos, así que he venido a ayudarlos.
—Pero, ¿cómo llegaste?
—No creo que eso sea de mucha importancia en estos momentos, Kakashi —señaló Sasuke, la situación de la aldea—. Lo mejor será que me digas en que puedo ayudarlos.
Kakashi miró sorprendido a su anterior estudiante, pero asintió.
—Sígueme, Sasuke.
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Sus lágrimas mojaron a la Hyuga quien se mostraba inerte entre sus brazos.
—Hinata —Naruto la apretaba contra él, tratando de sentirla, tratando inútilmente que lo escuchará—. Es mi culpa, es mi culpa. Deje que te hiciera daño, no te protegí, no te salvé —se culpaba el rubio, acariciándole el rostro con suavidad— pero voy a hacerlo sufrir —la mirada de Naruto se oscureció— voy a hacerle pagar por todo lo que te hizo.
Acurrucó el cuerpo de la Hyuga en el suelo y quitándose la chaqueta, cubrió a Hinata con ella.
—Te vengaré, Hinata.
Entonces dejó que el manto de Kurama lo rodeará, y que una rabia indescriptible lo llenará: iba a matar a Toneri. Aunque él mismo muriera en el proceso.
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Mientras en otro lado…
—Deprisa chicos, apresúrense —decía Sakura delante de todos— Naruto nos necesita.
— ¡Hai! —pese a sus heridas y el cansancio el grupo de shinobis corría tratando de llegar a su rubio amigo.
Pero, Naruto la necesitaba, como bien había dicho Sasuke antes de su partida.
—Sasuke —llamó la chica al ver a Sasuke reuniendo energía—. ¿Estás seguro de esto? Aun es peligroso para ti regresar a la aldea.
—Lo sé —Sasuke la miró de reojo— pero debo proteger a la lo debo a Naruto—. Entonces, debería ir contigo.
— ¡No! —La miró el Uchiha directamente— en estos momentos Naruto no está pensando bien las cosas, podría cometer una locura si le sucede algo a la Hyuga. Debes ayudarlo.
— ¿Cómo sabes que podría cometer una locura?
Sasuke la miró.
—Cuando se ama verdaderamente a alguien y existe la posibilidad de perderla, la rabia inunda todas tus acciones y te enceguece —dijo el Uchiha mirándola fijamente y recordando el bosque de la muerte y el peligro mortal en el cual estuvo la pelirrosa cuando lo protegió a él y a Naruto de los ninjas del sonido— y genera odio. Busca a Naruto, no permitas que nada dañe su corazón.
Sakura, asintió, decidida.
— ¡Vamos, apuremos el paso, Shannaro!
— ¡Hai!
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— ¡Sal ya! —Gritaba Naruto, mientras una bijudama explotaba en la superficie de la luna—. ¡Sal ya, cobarde! ¡Sal, para hacerte pagar por Hinata! —otra bijudama cayó en el lugar y esta vez Toneri tuvo que cubrirse para evitar los posibles daños.
— ¡Basta! ¡Destruirás el lugar!
— ¡No me importa, si con ello logró que mueras, maldito!—Naruto le dio un golpe en el mentón haciendo que el Otsutsuki saliera rodando por el golpe tan fuerte y potente del rubio.
— ¿Crees que golpeándome, Hinata regresara contigo? —Toneri se limpió la sangre que corriera de sus labios—. ¿Crees que matándome, mitigaras el dolor?
— ¡Cállate! —Naruto le dio otro golpe—. Tú tienes la culpa de todo. Tu enfermizo amor por ella, hizo que…que… mi vida era mejor antes que tú aparecieras. Mi vida estaba bien en paz. Tenía a Hinata a mi lado. Tú lo arruinaste todo.
— ¿Crees que no existirán más personas que no quieran esta paz momentánea que has creado?
— ¡Cállate, maldición! —hubo una fuerte explosión cuando Naruto liberó más chakra de su cuerpo y trozos enormes de la luna empezaron a desprenderse. Haciendo peligrar la existencia de la luna.
Pero, a Naruto ya no le importaba.
Ya no le importaba, nada.
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Acabé, fue difícil y duro pero acabé y antes que me quieran asesinar les dejo el adelanto del siguiente capítulo.
ESCENAS DEL PROXIMO CAPITULO
— ¡Hinata! —Sakura exclamó cuando vio a la chica en el suelo, con la chaqueta del rubio puesta encima. Entonces, levantó la chaqueta y vio una profunda herida en el pecho de la chica.
— ¡Llegamos tarde! —gritó Kiba, sin poder creer el estado de su mejor amiga
Shino a su lado no decía nada, pero su rostro se mostraba carente de emoción.
— ¡Onne-san! ¡Onne-san! ¡No, no! —Hanabi, se tomaba de la cabeza—. No, Onne-san, tú no, tú no —la chica trató de correr al cuerpo de su hermana, pero Konohamaru no lo permitió y la tomó en sus brazos. — ¡Déjame, déjame, quiero ir con mi hermana! ¡Quiero estar con ella! —la chica se debatió entre los brazos del Sarutobi, pero éste no la soltó—. Déjame, por favor, déjame. Hinata, Hinata —Hanabi lloraba en el hombro de Konohamaru, derramando lagrimas silenciosas.
—Hinata, lo lamento, llegamos tarde —decía la pelirrosa, viendo lo pálida que se había puesto la Hyuga—. Lo siento, lo siento —Sakura daba golpes al suelo, llena de frustración. Se suponía que esto no debía pasar, se suponía que Naruto sería feliz con la Hyuga, no esto, no era justo, después de todo el tiempo que Hinata había estado enamorada de Naruto, cuando él finalmente le correspondía, sucedía esto.
De repente, hubo una fuerte detonación y apenas los ninjas pudieron protegerse del estallido. Sakura se arrojó encima de Hinata protegiéndola con su cuerpo.
— ¿Qué fue eso? —preguntó Sai, cuando el estallido se detuvo.
—Es Naruto —dijo Shikamaru, mirando la batalla que ocurría afuera entre el rubio y Toneri—. Está peleando con el Otsutsuki y está fuera de control, puedo sentir su intento asesino desde aquí.
—Debemos detenerlo —dijo Sakura.
— ¿Por qué? —Preguntó Kiba dolido—. Ese tipo fue el causante de todo. Hizo todo para que Hinata sufriera. Si tuviera más chakra lo mataría yo mismo. No debemos tener misericordia con ese tipo…
—Hinata está viva. Puedo sentir su pulso —reveló Sakura sorprendentemente—. Es débil, pero puedo sentirlo —dijo tomando el brazo de Hinata, donde se podía ver un perceptible pero estable pulso.
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COMENTARIOS FINALES
Sí, dios, sí. Hinata está viva, jejeje. Lamento haberlos asustado a todos. Pero es que simplemente no puedo matarla, Hinata es mi personaje favorito, por dios.
Ahora, se viene lo mejor, sólo espero publicar lo más rápidamente posible. Porque ya estamos llegando a la recta final: solo tres capítulos más y acaba esta aventura.
Nos leemos en el siguiente capítulo titulado: Naruto vs. Toneri.
