Aquí teneis el capítulo ocho, como dije casi a la vez que el siete. Os repito lo del anterior, aún con el paradójico hecho de no reescribirlo. Disfrutad la historia
El Legado Prohibido de los Uzumaki
Capítulo 8. La Villa Oculta del Remolino.
Suigetsu no cabía en sí de la emoción, tenía ante sí la última espada en posesión de sus dueños originales. Él había conocido a Chojuro antes de desertar de la villa y ser capturado por Orochimaru, y sabía de las capacidades de este: junto a su hermano y él mismo eran los considerados la nueva generación de Espadachines de la Niebla. Este se había quedado en la villa y había obtenido la Espada Gemela, tras la carnicería de Dai Maito y su desmantelamiento, sólo esa espada se mantuvo en la Niebla, y algo más tarde la Espada del Ejecutor volvería hasta llegar a manos de Zabuza, héroe suyo. Ahora él poseía dos de las siete espadas, y tenía ante sí a Hiramekarei la segunda espada más poderosa tras Diente de Tiburón, la espada que blandió Mangetsu Hozuki antes de morir.
─ Hola Chojuro, un placer verte, ahora si no te importa deja tu espada en el suelo y vete. Esto es cosa de mayores.
─ Déjate de ironías Hozuki. La maestra Mizukage me dio un encargo secreto si te encontraba; en cuanto el albino comentó tu presencia tenía que buscarte, eliminarte y recuperar cuantas espadas tuvieses. Ya veo que hallaste a Pulverizadora y a la espada-martilo, pero eso no cambiará nada ─ dijo confiado el ninja de pelo azul ─, apenas fuiste capaz de blandir correctamente la Espada del Ejecutor, mucho menos esas dos. No tienes lo que hay que tener para ser un Espadachin de la Niebla, quizá pudieras haberlo tenido, pero te echaste a perder. Eres el último Hozuki, la sangre del segundo maestro Mizukage corre por tus venas, y no has hecho más que traer deshonra a su clan y su villa.
─ Cállate, no eres más que un perro de Mei. La Aldea de la Niebla Sangrienta es la aldea a la que yo juro fidelidad, no a la Villa Oculta de la Niebla. Sólo me interesa obtener las espadas de la niebla, y tal vez así alcanzar renombre para ser recordado. Estos ninjas renegados me han revelado dónde se halla escondida Nuibari y con la tuya ya tendré cuatro de las siete, además de saber perfectamente dónde se escoden las otras tres.
─ Das demasiado por sentado que tendrás mi arma ─ respondió envalentonado Chojuro desenvainando su arma ─. Demuestra que eres merecedor siquiera de una de esas espadas.
─ Encantado ─ gritó Suigetsu creando un clon de agua al que pasó Pulverizadora como si de un palo se tratase, lo que pareció incomodar al ninja de la niebla.
El sádico renegado entendía bien esa inquietud; sus datos en el Libro Bingo no habían sido muy impresionantes los últimos años. Las misiones de Orochimaru se habían vuelto demasiado infrecuentes y discretas como para darse a conocer, pero se habían pasado el último año matando y secuestrando aldeanos de un pueblo fronterizo de las tribus del noroeste que nadie echaría en falta, y muchas más misiones como la principal fuerza de choque. Los tres de su grupo habían aumentado considerablemente su poder, una vez que Orochimaru había cejado en su búsqueda de poder individual y había comenzado a potenciar su ejército de shinobis. El primer sujeto había sido el propio Suigetsu.
Recordaba esa experiencia, en un primer momento se negó, tras haberse pasado tres años encerrado en un tubo de agua tratando de buscar la clave de su Técnica acuosa de barrera de sangre como Hozuki no quería volver a ser un sujeto de experimentos. Sin embargo la vida con Orochimaru era a la que se había visto abocado tras desintegrarse Taka y redimirse Sasuke. Ni Juugo ni Karin tenían un hogar al que regresar, y él no quería volver a la Villa Oculta de la Niebla; actuar como renegados por su cuenta no era la mejor de las ideas en ese nuevo mundo pacifico. Por lo que regresaron al cubil de Orochimaru, el único lo bastante listo y poderoso como para medrar en el mundo del hampa. El nuevo objetivo del Sanin era desconocido incluso para ellos, pero Suigetsu sabía que alcanzaba el nivel de osadía que el de poseer el Sharingan.
Los nuevos experimentos a los que fue sometido el espadachín consistieron en implantarle células de Hashirama, para que se fusionasen con su potencial oculto de Hozuki, que despertase el poder del segundo Mizukage: un hombre capaz de derrotar al segundo Tsuchikage, el mejor usuario del elemento polvo. Y efectivamente las células del primer Hokage potenciaron estas, otorgándole una enorme reserva de chackra y una mayor fuerza; tenía el potencial para invocar a la almeja de las ilusiones, pero ni estaba interesado ni tenía ningún contrato con el bivalvo. Pero sí llegó a ser capaz de crear su Muñeco de Vapor, aunque ese estilo de lucha a distancia tan indirecto no entusiasmaba al Hozuki, quien disfrutaba cortando las cosas por la mitad, y ahora incluso se estaba aficionando a cortar gente y hacerlas explotar con Pulverizadora; o a aplastar cabezas con la espada martillo, aunque era un incordio que los sesos manchasen su ropa.
El duro entrenamiento que se había autoimpuesto a medida que obtenía esos poderes había terminado de forjar su habilidad actual, tan sólo un peldaño inferior a la de Orochimaru, llegando a poder crear cinco copias de agua capaz de cargar el peso equivalente de una espada de la niebla y blandirlas en condiciones óptimas. Paralelamente había ayudado a Juugo y Karin a aumentar su poder de combate: en el caso del pelo de zanahoria sus entrenamientos se basaban en liberar poco a poco el chackra natural del sello maldito sin perder el control, tarea en la que mejoraba cada semana y que Suigetsu era cada vez más capaz de controlarle. El caso de la pelirroja fue más complicado: relativamente incapaz de emplear cualquier táctica ofensiva más allá de unas nociones de taijutsu y algo de puntería ambos se esforzaron porque ella aprendiese alguna técnica útil, o de apoyo. Pensando en Sakura, quiso Suigetsu que alcanzase su mismo control de chackra para aumentar su fuerza, pero no lo lograron, en parte por el resentimiento que tenía esta contra la Haruno, por haberse quedado al final con el Uchiha. Al final esta recordó una vieja técnica que se usaba en la Villa Oculta de la Hierba, con la cual se exhalaba veneno, con el tiempo la dominó, y pasó a ser su principal técnica ofensiva.
En todo ese tiempo "algo" había surgido entre ellos; Juugo los dejaba siempre para dar sus paseos por la naturaleza, y esta se acomodaba contra él, sin soltarle alguna de sus barbaridades y portándose bien con él en general. Ninguno de los dos se sentía cómodo con sus sentimientos; ambos habían perdido a sus seres más queridos, él a su hermano y ella a su madre, de forma injusta ambos. Empezaron a hablar de esas cosas, y alcanzaron un alto grado de intimidad que hacía feliz al Hozuki, impulsivo y sarcástico la mayor parte del tiempo. Y ella era bastante atractiva, siempre le miraba el trasero cuando se daba la vuelta, quedando fascinado por sus curvas y la voluptuosidad de sus caderas; así como de su escote y su brillante pelo escarlata. Todo eso junto excitaba a Suigetsu, quien sólo esperaba una muestra de correspondencia para arrojarse como mejor sabía.
Karin, Juugo y las Siete Espadas de la Niebla se había vuelto su vida, y quería luchar para protegerlo y cumplir su afán. Tenía reservada a Nuibari para la pelirroja, así como Samehada para Juugo, cumpliendo ambos los prerrequisitos para blandir esas espadas en concreto; mientras que él se esforzaría, o mejor dicho se moldearía a sí mismo para poder usar las siete, tal y cómo hacía su hermano, y así poder manipular las cinco restantes. Era una suerte que hubiese enviado a sus dos compañeros a perseguir a los fugitivos, quedándose él a solas con Chojuro, quien sólo se preocupó del portador de las Espadas de la Niebla.
─ Este es el momento de la verdad, ahora comprobaras todo mi poder, verás cómo he superado a mi predecesor.
Suigetsu realizó dos clones de agua más que crearon unos dragones de agua con la que repitieron la táctica uno de aparecer en los dragones desde arriba. Pero Chojuro cortó a los dragones por la mitad, convirtiendo su hoja en un gigantesco mandoble y frustrando su ataque, Las tres armas chocaron sonoramente, mientras que el Anbu de la Niebla apretaba fuerte con las dos manos para contrarrestar el choque de las dos hojas. Afortunadamente para el shinobi de pelo azul el chackra emitido por Hiramekarei neutralizaba las explosiones; pero por el otro lado los otros dos clones rodearon al mismo y ejecutaron sus técnicas.
─ Técnica Oculta de Agua, bala de agua ─ gritaron a la vez disparando un pequeño proyectil acuoso a la velocidad del sonido.
─ Técnica Oculta, técnica de la niebla ─ respondió Chojuro a la vez que rompía el enlace y se sumergía en la niebla milesismas de segundos antes que los proyectiles impactasen dónde había estado su espina dorsal.
Suigetsu nunca había llegado a dominar su oído como para guiarse en medio de la niebla, el cual era uno de los requisitos para convertirse en Chunin de su aldea; pero él tenía su propia arma secreta para esos casos, dejo los tres clones haciendo de señuelos y se convirtió él mismo en partículas de agua en estado gaseoso, haciéndose uno con la niebla, y pronto localizó al anbu, quien acababa de segar al segundo clon, y cuando se acercaba al tercero se materializó detrás y usó un puño con su habilidad de hidratación; pero antes de poder golpearle este trazó un arco con su arma que le corto parte del brazo derecha, o al menos el agua que había en su lugar, y acto seguido Chojuro pronunció lo peor que podía hacerle.
─ Técnica Oculta de Rayo, electrocución perpetua.
Al ninja de chaleco morado le recorrieron cientos de vatios de potencia eléctrica que se canalizaban a partir de la propia niebla, ahora entendía que el usar la niebla servía a esos dos propósitos: camuflarse ante sus disparos de agua y aumentar la humedad del aire, convirtiéndolo en una jaula eléctrica hasta que la tensión desapareciese o hiciese toma de tierra. Su traje no ayudaba para ello, ya que ni sus botas servían. No tardó mucho en desvanecerse, maldiciendo su suerte y el haber despachado a Karin y Juugo en busca de los ninjas de Konoha.
Sai, Hinata y Naruto volaban en dos aves de tinta los escasos kilómetros donde había dejado a Chojuro. La expedición con la que había empezado el día por orden de Shikamaru había sido bastante provechosa y encontró el navío de la Villa Oculta de la Niebla a menos de media hora de vuelo, pero grande había sido su desasosiego cuando le comunicaron que sólo tenían una dotación de veinte shinobis, liderados por Chojuro, el, según la inteligencia de Konoha, principal aspirante para suceder a la Mizukage. Y los demás eran cuatro jonin, seis chunin y diez genin; pidiéndoles que se adelantaran y contando los nuevos datos se apresuró a regresar. No sin antes ser acometido por el ninja de élite de la Niebla para que lo llevase con él; tras volver al campamento ya destrozado y sembrado aún de tullidos y ninjas malheridos siguieron rastreando el bosque volando a ras de suelo, hasta que oyeron unos casi imperceptibles sonidos y Chojuro se lanzó hacia abajo, alegando que allí se encontraban su objetivo.
La mente analítica del ex-Anbu acordó que era mejor buscar a Naruto e Hinata para aumentar su capacidad de supervivencia, y aupando a su ave remontó la distancia y encontró el enfrentamiento colosal del Kyubi con el líder de estos renegados. Permaneció volando en círculos, para evitar daños, hasta que el combate pareció terminar y encontró a la pareja observando el arroyo que había sobrevivido a la técnica de Kuroyagi, desde el aire pudo observar unas ramificaciones que profundizaban en él mismo, pero no les prestó demasiada atención, más preocupado por sus compañeros, especialmente de Lee, de quien no sabían nada acerca de su paradero.
Ahora los tres montando las aves de tinta no tardaron mucho en localizar a los shinobis en retirada, quienes eran ahora hostigados por Asuka, Kontomaru, Karin y Juugo juntos. Shikamaru lanzaba continuamente trampas de sombra para ralentizar a sus perseguidores, y el Aburame usaba grillos para paralizar unos instantes a los mismos. Luchaban de forma desesperada, ayudándose mutuamente. El pintor se sorprendió a sí mismo saltando del pájaro de tinta y desenrollando uno de sus pergaminos para dibujar unos seis tigres que se interpusieron entre los perseguidos y los perseguidores, paralizando el combate en retirada. Tras él cayeron Hinata y Naruto, ambos en posición de combate.
─ Al fin llegasteis ─ apostilló un agotado Shikamaru.
─ Descansen, nosotros nos encargaremos ─ afirmó decidida Hinata ─. Naruto, encárgate de dos, dejanos a Sai y a mí los otros dos.
─ Yo también puedo luchar ─ incluyó Shino retirándose las gafas de sol y mostrando sus ojos de ermitaño ─. En la huida he podido criar suficientes insectos devoradores de chackra natural como para restaurar mi estado ermitaño.
─ Guau, te has quitado las gafas. No dijiste que no lo harías ─ dijo divertido Naruto.
─ Mi visión es entorpecida por ellas en ese estado.
─ Tú y tu lógica infalible ─ añadió la Hyuga, riendo todos momentáneamente, mientras los renegados los contemplaban expectantes.
Una pequeña oleada de envidia corroyó al artista, incapaz de mantener una conversación tan anodina en un momento como ese; aún así se esforzó por creerse dentro de ese grupo y de la broma. Habría hecho algún comentario, pero en una situación de combate como aquella sólo podía pensar en los enemigos: ya conocía a Juugo y Karin, supusó que Chojuro había logrado retener a Suigetsu y se lo agradeció en silencio; y por otro lado Asuka y Kontomaru, a quienes no había visto hasta ahora, pero sí leído y aprendido el detallado informe realizado por Shikamaru, desechando el de Lee por su poca información. Sabía que la situación podría tornarse rápidamente lo bastante peligrosa como para tener que usar su nueva técnica.
─ Terminaré con esto rápido ─ dijo Naruto creando dos clones en su modo capa de chackra y cargó un Rasen Shuriken lo bastante grande para derrotar a los cuatro enemigos.
Pero antes de poder lanzarlo se desvanecieron él y los clones en una pantalla de humo. Había sido todo el rato nada más que un clon, pero donde estaba el autentico Naruto entonces, un veloz vistazo hacia Hinata le manifestó que ella tampoco lo sabía, ya que tenía los labios muy apretados y una expresión furiosa en su Ojo Blanco. Esta le había contado como había matado a la tal Sarukai, y ciertamente en esos momentos le asustaba lo qué podía hacer. Su poder ocular, sus técnicas centenarias del Puño Blando y sus nuevas técnicas elementales la convertían en la kunoichi más peligrosa de la Hoja, por mucho que Ino se enfadase si le oyese hablar. Y una mujer enamorada se convertía en un arma difícil de tratar, tal y como estaba la Hyuga, esta era una persona a la que mantener en confianza. Naruto iba a pagar caro el haberle mentido.
─ Ja, sin el niñato Uzumaki no sois nadie ─ afirmó burlón el llamado Kontomaru.
─ No los menosprecies ─ añadió la pelirroja ─. La mujer está acumulando mucho chackra, y tiene una naturaleza extrañamente parecida a la de Naruto y Sasuke; en cuanto a los demás, ya habeis visto el poder del maestro de los insectos. Pero me cuesta leer al albino.
En otros momentos se habría sentido insultado por lo de albino, pero ahora quería concentrarse, sin Naruto las tornas habían cambiado bastante. Decidió hacer uso de su nueva técnica secreta para al menos librarles de uno o dos ninjas.
─ Arte Ninja, Pergamino de las Cuarenta y cinco Colas.
Y desenrollando un pergamino en el que había dibujado previamente a los Biju dio los últimos trazos, despertando el chackra de cada una de las bestias con cola, donado por su amigo y lanzó una miniatura de cada una de las Bestias.
─ Ichibi ─ dijo mientras un mapache de una cola chocaba contra el impávido Kontomaru, dañándolo en realidad, ya que cada golpe de esos tenía el poder de un Rasengan por lo menos, menos el final que alcanzaba el nivel de un Bijudama ─ Nibi.
El gato flamígero de dos colas se lanzó contra la pelirroja, quien comenzó a correr pserseguida por esa minibestia de tinta; la tortuga de tres colas impactó directamente contra Juugo, transformado totalmente tras el golpe; e hicieron falta dos impactos más por parte del Yonbi y el Cinco Colas para derrotarle. El Rokubi falló al tratar de golpear a Asuka, quien logró paralizarlo con su cal, pero el insecto de siete colas si pudo darle por la espalda. El Hachibi dio de lleno a Kontomaru, o eso pensó Sai, pero este se lanzó a atacarle, habiendo rechazado al pulpo con su técnica de polvo, pero el Kyubi de tinta surgió del pergamino y apenas tuvo que moverse para acertar al osado ninja, y este ataque terminó de debilitarlo.
─ Sa…Sai, Ha sido increíble ─ dijo Hinata con la boca abierta ─ ¿Esa era la técnica que aprendiste con Naruto?
─ Si, con su amistad con los Biju pudo darme parte de su chackra para crear algo más que simples copias de tinta. Ni yo mismo esperaba que fuera a ser tan potente.
─ Ha sido asombroso ─ añadió Shikamaru.
─ Ciertamente, y yo pensando que mi arte de ermitaño era especial. Has derrotado a cuatro ninjas renegados con un único ataque. Ahora deberíamos atraparles y retenerles. Les pondré mis insectos para que se coman su chackra.
Aún con el pragmático comentario de Shino, todos correspondían a su acción; luchar por proteger a los amigos era la lección que no terminaba de comprender. Pero ahí podía sentir toda la camaradería que todos sentían entre sí. Ahora tocaba atrapar a los enemigos y buscar a Lee, por lo que asumió momentáneamente el mando diciendo:
─ Si, Shino. Tu y Shikamaru quedaos encerrando bien a esos tres, son muy fuertes así que id con cuidado. Hinata, necesito… digo, necesitamos que busques a Karin, la apresemos y luego busquemos a Lee. Sé que querrías localizar a Naruto pero…
─ Sé perfectamente lo que hemos de hacer. Estamos en territorio hostil y nuestro amigo está perdido, dios sabe dónde. Debemos encontrarle, ya llegará Naruto cuando tenga que hacerlo, nadie está más seguro que él ─ interrumpió Hinata activando su Ojo Blanco, ya exhausta de usarlo tanto tiempo ─. La pelirroja está inconsciente a quinientos metros de aquí, por lo visto el Nibi la atrapó ahí. Iré a por ella, tú descansa, que necesitaremos tus aves de tinta.
Esta se fue a la dirección que había señalado a la vez que el Aburame encaminaba sus pasos hacia Juugo, el más peligroso. Shikamaru usó su lazo de sombra para acercar a Asuka junto a él, sentado ahora en un tocón.
─ Y decía el Sexto Maestro Hokage que yo diera las órdenes ─ bromeó el Nara, apoyado a horcajadas en un tronco ─. Aunque quiero encontrar a Lee, no puedo evitar pensar qué estará haciendo Naruto.
El Naruto real fue capaz de colar a su clon como el original antes que nadie pudiera notarlo. Sabía que Hinata se cabrearía si se enteraba, pero era algo importante para él, con su clon podrían derrotar a quien fuera, exceptuando quizás a Kuroyagi. Él, a diferencia de otros héroes, no esperaba encontrar enemigos poderosos, no tenía esa férrea voluntad para probarse a sí mismo, le recordaba eso a un antiguo héroe de pelo amarillo del que le habló Son Goku, quien convertía a sus enemigos en amigos y siempre combatió por su planeta. Las aspiraciones de Naruto siempre fueron que el resto del mundo le pudiera aceptar y ganar renombre; para ello fue adquiriendo una serie de principios que le permitieron salvar el mundo y a su amigo Sasuke, destruyendo la maldición Uchiha-Senju. Ahora en su vida adulta sus aspiraciones fueron otras, principalmente formadas por su felicidad con su ahora prometida; pero cada vez que pensaba en formar una familia siempre le retorció una parte de sí mismo que le decía que él no tenía clan, y no podría ser un Hyuga, por mucho que se casase con la heredera de la rama principal.
El clan Namikaze de su padre estaba casi tan extinto como el de su madre, pero el legado de Minato fue más que aprovechado conociendo el Rasengan, la técnica del Dios del Relámpago Volador y el control del chackra de Kurama, además del título de hijo del cuarto Hokage, cargo que nunca llegó a vivir en su infancia. Pero el legado Uzumaki era un completo secreto; las preguntas que hacía ahora a Tsunade o a Kakashi no podían ser respondidas más que por sus padres o su padrino, nada quedaba más allá de un puñado de huérfanos ignorantes o no de su gran poder, como fue Nagato. El rubio se prometió a sí mismo que no tendría hijos hasta que pudiera educarlos en el nuevo legado Uzumaki y refundase el clan, como estaba dispuesto a hacer su amigo Sasuke con el Uchiha. Y esa misión era la oportunidad perfecta, quitando el hecho del problema con la naturaleza ying del Kyubi o las mentiras que se estaban dando la pareja entre sí.
Naruto siguió inspeccionando el lago, ni con su modo capa de chackra podía sentir cerca a la kunoichi que Hinata había herido; pero sí sentía a Kuroyagi alejarse del campo de batalla herido. El conducto que Hinata había encontrado parecía extenderse en espiral alrededor del pequeño lago, adentrándose en él, hasta un lugar en que su vista ya no podía seguir. La decisión obvia era introducirse en él y bajar, a saber dónde, para descubrirlo. Sin pensarlo dos veces, y obviando los potenciales peligros, el rubio se sumergió y buscó la entrada del tubo, lo bastante ancha para que entrase incluso Choji, pero bastante baja, lo justo para que una persona cupiese tumbada y se pudiera infiltrar. Como medida de seguridad había dejado un clon arriba, que se deshiciese para cargar sus pulmones de aire pero pronto se cercioró de su falta de necesidad. A los pocos metros avanzados dentro del túnel entró una corriente que empujó al ninja hacía abajo a una gran velocidad; fue girando poco a poco, descendiendo en espiral. En menos de un minuto cayó a una cubeta de agua que se iba llenando constantemente a través de la cascada que se formaba al final del tubo.
La nueva cámara en la que se encontraba apestaba a humedad. Un sistema hidraúlico de recogida de aguas abandonado hace muchos años inundaba la sala. Junto a la cubeta en la que cayó Naruto había otras quince por lo menos, todas ellas igual de llenas y rezumando el agua que contenían a un suelo parcialmente inundado, donde unas anegadas rejillas apenas filtraban el agua caída. Una puerta de piedra, con el emblema de los Uzumaki grabada en ella estaba entreabierta al fondo de la cámara. De unos saltos la alcanzó el ninja y pudo abrirla fácilmente con la fuerza del chackra de Kurama, para acceder a un largo corredor subterráneo que el tiempo había maltratado duramente: charcos, grietas y goteras favorecían la humedad que carcomía la piedra con la que se había construido todo el complejo. Un rastro de sangre empezaba a verse, una vez que el agua había desaparecido, y tras seguirlo un poco encontró a la agonizante kunoichi de la Lluvia.
─ Oh que apropiado, el niñato de la profecía viene a darme muerte. Igual que mataste a Nagato , hazme lo mismo que le hiciste a él. Así me encontraré con él.
─ ¿Qué estas murmurando? ─ preguntó sorprendido que esta conociera a Pain ─. ¿De qué conoces a Nagato?
─ Yo le amaba; pero él nunca me aceptó, siempre estuvieron antes Akatsuki, Yahiko y Konan. Estuve años entrenandome para poder entrar al nuevo Akatsuki y así complacer a Nagato. Pero tú le mataste, si no estuviera a punto de morir te atacaría. Matarte ha sido mi principal ambición desde que me arrebataste a Nagato. Pero ahora sólo mátame.
─ Te estas equivocando del todo. No sabes cómo murió Nagato. Yo le derroté si, cuando atacó Konoha acabe con los seis Pains y le localicé. Tuve una conversación con él y terminé convenciondolo para que abandonase la organización. Entonces él resucitó a todos los asesinados durante su ataque, y el chackra se le agotó, matándolo. Sabía que moriría si hacía eso, pero murió haciendo lo que creía correcto, por mi objetivo.
─ Mientes, tú le asesinaste a sangre fría para convertirte en el héroe de tu aldea.
De forma concisa pero sobre todo con gran celeridad Naruto le relató toda la historia de Nagato Uzumaki, desde que Madara Uchiha le implantó sus ojos con el Rinnegan hasta su segunda muerte tras la resurrección impura. Ella pudo incluir nuevas etapas de la vida de Nagato en el primer Akatsuki, en el que ella era una de las ninjas menos dotadas para el combate. En el momento del exterminio de Akatsuki por parte de Obito, Danzou y Hanzou ella se hallaba en una zona fronteriza, evaluando las aldeas y haciendo informes, siendo la única Akatsuki superviviente. Ella se había enamorado de Nagato tras un fallido ataque de bandidos a su aldea natal; este la salvó, siendo ella nada más que una infeliz genin en aquel mundo que lloraba; y desde entonces no hizo más que tratar de ganarse su afecto, compitiendo con el amor fraternal que sentía por Yahiko y Konan. Tras el exterminio ella vagó por el Pais de la Lluvia durante meses, hasta que dio comienzo el nuevo orden, en el que Hanzou había sido eliminado y Pain se había convertido en el líder de la Villa Oculta de la Lluvia, pronto se reencontró con Konan y habló con Pain. Trató de unirse a la nueva Akatsuki, pero fue rechazada fríamente por su amado. Tras lo que volvió a vagar sin sentido hasta que conoció a Kuroyagi.
Él prometió entrenarla si se unía a él y sus Renegados, y habían seguido así los últimos años. Hasta que se entero de la muerte de Nagato y la IV Guerra Shinobi, tras la cual sus objetivos volvieron a cambiar. La conversación comenzó de forma algo violenta, pero a medida que comprendía el sacrificio que realizo el Uzumaki por decisión personal ella se calmó. Entretanto la poca sangre que le quedaba iba borboteando poco a poco por la herida; aunque Naruto se ofreció varias veces a intentar curarla con el chackra del ermitaño perfecto esta rehusó todas ellas, alegando que quería morir.
─ No he sido feliz desde hace años. He vivido aferrándome a mi odio, a mi resentimiento, a mi autocompasión. Ni siquiera mis compañeros Renegados me aguantan, y yo no estoy a gusto con ellos.
─ Puedes venir a Konoha con nosotros, allí podrás ser feliz. Puedo ser tú amigo, igual que lo fui de Nagato.
─ Ya no necesito redención, ni amistad. Sólo quiero descansar. No podrás curar mi alma, déjame morir. Tampoco os ayudaré a vencer a mis aliados renegados; no serán santos, pero no son malvados, al menos no la mayoría.
─ No voy a dejarte morir. No mientras pueda intentarlo.
─ Naruto ─ interrumpió la voz interna de Kurama ─. No puedes acceder al modo ermitaño perfecto, cortaré mi chackra si lo intentas; liberarías a mi naturaleza ying si lo hicieras.
─ Pues si se despierta la volveré a encerrar ─ gritó Naruto en voz alta mientras concentraba chackra natural.
Obteniendo el estado tocó la herida de Sarukai e intentó inyectar su chacrka en ella; era casi tan horrible como curar a Gai tras abrir la octava puerta, pues todos los órganos de la herida habían desaparecido. El estomago y gran parte de las tripas estaban destruidos o aún peor diseminados por la sala de las cubetas; ya que al ser herida y caer al lago la corriente la empujó de forma violenta, desparramando sus órganos, por lo que no debía quedarle mucho tiempo de vida. Aún así Naruto se esforzó en hacerlo, tratando de acceder al poder secreto del Sabio de los Seis Caminos. Al contrario que el Rinnegan de Sasuke él no podía activar ese poder de forma consciente, y ni siquiera estaba seguro de tener acceso a ese poder sin ayuda del Sabio. No obstante de repente el chackra del zorro se bloqueó, causando un desfase en su resistencia, uno que eliminó al clon que andaba con Hinata en una situación algo comprometida que preocupó al rubio.
─ Lo siento chico, hay que hacerlo así. Si la persona fuera Hinata u otro de tus amigos quizá te dejaría intentarlo, pero por un enemigo no.
─ Maldito Kurama.
La vida se fue apagando en los ojos de Sarukai, titilando débilmente en su pupila mientras terminaba de morir. No tardó mucho en cavilar su testa hacia atrás y exhalar su último suspiro. Naruto no pudo más que velarla hasta entonces, rogando a los dioses de la muerte que guiaran su alma para que se encontrase con Nagato. Aún recordaba su muerte, cuando conoció por primera vez a Hagoromo y le pareció bastante placentera, aunque según le contó Sakura no fue demasiado agradable para ella; y menos mal que no se enteró Hinata de eso. Tras unos minutos tratando el cadáver lo mejor que pudo, Naruto continuó explorando las ruinas.
A la noche cerrada regresó el shinobi al enclave de sus aliados; sumamente intrigado por todo lo que había descubierto en las cámaras secretas de la Villa Oculta del Remolino: la fortaleza secreta que se escondía bajo ese lago y se extendía durante kilómetros de túneles comunicados por eje axial. Naruto pasó casi seis horas rondando por la fortaleza, e incluso había logrado detener a los monstruos nocturnos; que eran convocados cada noche por los pergaminos abiertos de un almacén de los que conectaban con la superficie. Incluso había localizado el corredor que llevaba a las cámaras más secretas, pero no lo había abierto aún, decidiendo regresar con sus compañeros. Ya en el campamento contempló los desastres del anterior combate: la primitiva cárcel construida por Yamato tenía nuevos inquilinos, entre los que distinguió a los antiguos compañeros de Sasuke en su época de vengador, y algunos más desconocidos, con un aspecto horrible. Y pronto salió Hinata, con su técnica ocular activada mirando a Naruto de arriba abajo con expresión bastante severa.
─ Antes de que digas nada, yo…
─ Calla, no digas nada. Sólo ven y mira lo que ha pasado porque tu decidiste abandonar a tus compañeros.
La bella Hyuga le cogió de las manos con una fuerza y una presión desconocidas para él, más acostumbrado a sus dulces caricias, y tiró de él llevándolo a una de las viviendas que quedaban en pie tras las arrasadoras técnicas de Kontomaru. En su interior se habían apilado las pocas camas de las que disponían, donde descansaba Rock Lee, envuelto en vendas purulentas y sufriendo espasmos de dolor. Junto a él, no en mejor estado físico, estaban Shino y Shikamaru con un aspecto horrible. Sai hacía guardia junto a Chojuro y sólo Hinata estaba lo suficientemente bien como para defender el enclave.
─ Nos atacaron de forma brutal. Lo poco que he podido entender de Lee es que una espía intentó matarle, pero logró derrotarla, no sin ser atravesado por una lanza en el abdomen. Ga estado arrastrándose con el arma dentro durante dos horas, hasta que finalmente le encontré. ¿Dónde estabas tú qué valía más que la vida de Rock Lee? Ahora necesito que le cures.
─ Yo no sabía que pasaría esto. Ha ocurrido algo bueno, por las noches no sufiremos el acoso de los monstruos. Ah, y no voy a poder curarle aún, no puedo acceder bien al chackra de Kurama.
A Hinata le relampaguearon los ojos e hizo algo que nunca había hecho queriendo; dio un bofetón a Naruto. No era nada que le hubiese dolido, y aún estaba acostumbrado a los puñetazos de Sakura, pero le chocó bastante ver la firmeza en sus ojos, mezclada con un poco de rabia, culpa y sobre todo reproche.
─ ¿Quién eres tú y qué has hecho con Naruto? El chico del que yo estoy enamorada jamás abandonaría a sus compañeros o se negaría a ayudarles, aún a pesar de su salud. Tú no eres esa persona.
─ A lo mejor esa persona se ha cansado de ser el apoyo de los demás. Ha llegado el momento de que me preocupe por mis propias necesidades y ambiciones, que te incluyen a ti. Mi futura esposa ─ dijo en voz alta delante de los demás, que alejaron aún más la mirada.
─ Yo no puedo prometerme a alguien así ─ respondió la morena abrazándose a sí misma en afán protector ─. Démonos un tiempo.
─ Pero Hinata… ─ dijo sin poder terminar antes que esta saliese corriendo.
Fin de capítulo
Hasta aqui el capítulo 8. Os subiré el 9 el dia siguiente, donde desvelaré la última sorpresa de esta historia. Hasta ahora espero que os gusten las habilidades que estoy dando a los ninjas que aparecen. Quizá me tomo demasiadas libertades con ellos. ¿Vosotros que pensaís?
