Mystic Messenger y sus personajes pertenecen a Cheritz.

Universo Alterno; las cosas no serán tal cual en el juego.


Velvet.

VIII.

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—Acepto su propuesta. Iré a Corea con ustedes.

Los presentes miraron a Jade con curiosidad. Si bien eso era lo que preferían, jamás habrían pensado que lo diría en tales circunstancias.

—Jade. —V se acercó lentamente a ella. —¿Estás segura?

—¿Qué? ¿No eran ustedes los que se encontraban tan insistentes en eso?

—Bueno, de cierta forma, sí. Pero sabemos que en este momento hay muchas emociones fluyendo en ti. No queremos que tomes una decisión tan importante de forma tan precipitada.

—No estoy precipitando nada; es mi última elección. Si la toman o la dejan… Eso ya recaerá en ustedes.

Jade se puso de pie y se dirigió a la salida. Irene rápidamente fue tras ella.

—Intentaré hablar con ella. —Le dijo a V antes de desaparecer tras la puerta.

Jade se sentía demasiado abrumada en ese momento. Quería desaparecer, o al menos simplemente despertar de aquella cruel pesadilla a la que llamaba "vivir".

"¿De verdad esto es vivir?" Pensó. "Tener que prostituirme desde joven, ver a mi madre en prisión por protegerme, mi padre muerto… Y ahora también mamá".

Sintió como las lágrimas brotaban nuevamente. Hacía muchísimo tiempo desde la última vez que se sintió de aquella manera. Siempre intentaba mantener la compostura por su futuro.

Pero su futuro ahora se veía demasiado oscuro.

—¡Jade! —Escuchó el grito de Irene detrás de ella. —Cariño, espera.

Se detuvo abruptamente.

—¿Qué pasa, Irene?

—¿Estás segura de lo que acabas de decir?

—Para nada.

—¿Entonces?

Jade suspiró.

—Irene… Quiero acabar con esto. Quedarme en Seattle significa estar constantemente sumergida en toda esta miseria.

—¿Crees que ir a Corea es la salida?

—Tampoco lo creo. —Pasó su mano por su frente, desacomodando un poco su castaño flequillo. —No tengo la más remota idea de qué hacer con mi vida ahora, Irene. Se fue lo único que tenía en esta vida; ya no tengo más que perder.

—No hagas las cosas solo por eso, Jade. Si vas a tomar esa decisión no lo hagas buscando que tu vida termine pronto o cualquier otra cosa. Hazlo pensando en que estás haciendo lo correcto. Hazlo porque estoy segura que ambos, tu madre y tu padre, hubieran querido que tú salieras adelante. Si esas personas te están dando una oportunidad, tómala por el mejor lado.

Jade suspiró.

—Bien.

—¿Lo harás?

—Sí. Lo intentaré.

Irene se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo.

—Te prometo que las cosas mejoraran, querida.

—Eso espero.

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—Estos son tus documentos. Como sabrás, no podremos conseguirte la ciudadanía Coreana de forma inmediata, aún y cuando lo intentemos con algunos de mis conocidos. Lo mejor es llevarlo todo de acuerdo a la ley.

—¿No era necesario el idioma?

—Por ahora no. El inglés es suficiente. Mi asistente se ha encargado de que ingreses a una de las mejores instituciones para aprender el idioma, además podrás inscribirte a la universidad.

—Wow, ¿en serio?

—En efecto, no te mentiría en eso. He conseguido agilizar el proceso para la expedición del permiso de residencia. Después de la muerte de tu madre y al ser ya legalmente mayor de edad tanto aquí como en Corea, lo que nos restaba era solamente el hecho de que pudieras mantenerte por cuenta propia.

—Y ahí está el problema.

—No hay problema con eso. —Jumin la miró fijamente. —Digamos que trabajaras temporalmente en mi empresa.

V rio al ver la cara de Jade. Zen solo suspiró.

—Bien, supongo. Pero dejando de lado todo esto… ¿qué pasa si algo sale mal? ¿Me detendrán y me harán volver?

—¡Tranquila! —Seven se veía totalmente relajado. —Solo deja eso en mis manos.

—Créeme. —Zen se plantó a su lado. —Algunas veces este niño rico funciona de buena manera.

Jumin solamente puso los ojos en blanco y prosiguió.

—¿Ese es todo tu equipaje? —Jumin se impresionó por la ligera valija que Jade había preparado.

—Pues no tengo más que esto. Todo lo que veas aquí era propiedad de la dueña del edificio. Yo solo tenía lo más esencial.

—Entonces, ¿nos vamos? El coche está esperándonos. —Zen tomó el equipaje de Jade y le sonrió. Ella le devolvió la sonrisa.

—¡Estoy muy emocionada! Muero de ganas porque conozcas a mi primo y a Jaehee, son personas maravillosas, te llevarás muy bien con ellos.

—Bien, vayamos al aeropuerto.

—¿Pueden adelantarse? Quiero revisar si no olvidé nada. Además tengo que dejar el último pago de la renta a la dueña y…

—El pago está hecho. —Dijo Seven, guiñándole un ojo.

—Oh… Gracias, supongo. Igualmente, quiero revisar.

Todos comprendieron. Sabían que dejar atrás todo, por más horrible que haya sido la situación, era difícil.

Una vez sola, Jade comenzó a recorrer todo. Había decidido no comprar nada para adornar aquel departamento para evitar encariñarse, pero aun así lo había hecho. Aquel lugar había sido su hogar por años, su espacio para sentirse segura. Recorrió todas y cada una de las habitaciones, y no quedaba nada de ella en él. Cuando volvió a la sala de estar escuchó un pequeño sonido en el ventanal.

—¡Coffee! —dijo abriendo la puerta de cristal, dejando al pequeño gato entrar. —¿Vienes a despedirte? —El felino ronroneaba a su alrededor, dejando que lo acariciase. —Seguro tienes hambre, ¿cierto? Afortunadamente tengo un poco de alimento que pensaba dejarle a tus horribles dueños. Tengo miedo de que una vez que me vaya te suceda algo por su descuido. —Puso un poco de comida en el suelo y el gato comió rápidamente. —Sabes, te extrañaré demasiado. Quisiera llevarte conmigo pero no puedo.

—¿Jade? ¿Vienes ya? —Escuchó lejana la voz de Irene.

—Sí, voy saliendo. —Con cuidado, tomó al gato y lo puso en el ventanal, junto con la comida restante. —Espero que encuentres a alguien que te cuide como mereces. Adiós, Coffee.

Dio un pequeño vistazo nuevamente al apartamento y al ventanal donde Coffee la veía aún. Cerró la puerta esperando que ahí se quedaran todas sus preocupaciones.

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Si había algo que siempre había querido era viajar en avión, pero jamás se esperó que su primer viaje en avión fuera en uno privado.

—¿En serio iremos en eso? ¿Solo nosotros?

—Bueno, Jumin no es una persona a la cual verás viajando en un vuelo comercial. Yo creo que ese tipo ni siquiera conoce un avión que de ese tipo. —Dijo Zen, divertido.

—Por supuesto que lo conozco, e incluso los he utilizado. C.&R. es accionista de una de las aerolíneas más grandes de Corea.

—Todos ustedes están a un nivel totalmente diferente.

—Claro que no, solamente Jumin. —Dijo Seven. —Puede ser que yo también, de cierta forma, pero créeme que yo conozco la comida rápida.

—Jumin es un caso distinto, efectivamente. Pero es una increíble persona. —Rika guiñó un ojo a Jade. —Él ha hecho mucho por todos nosotros.

—Podemos abordar ya. —Dijo V. —Despegaremos de inmediato.

Mientras los demás subían, Irene aprovecho para acercarse a Jade.

—¿De verdad no vendrás?

—No puedo, linda. Pero te prometo que estarás bien.

Jade la abrazó fuertemente.

—Te extrañaré mucho.

—Yo también. Nos veremos pronto, te lo aseguro.

Zen se acercó a ellas una vez que lo vio conveniente.

—Jade, tenemos que abordar.

La chica asintió.

—Zen. Por favor, cuida de ella.

—Se lo prometo, Irene.

Con un simple gesto, ambas se despidieron nuevamente para evitar hacer más pesada aquella despedida.

Jade pensó que nada podía impresionarle más ahora, pero ver aquel transporte por dentro era otra cosa.

Tenía más lujos de lo que ella jamás tendría en su vida.

—Esto es demasiado impresionante. Siento que cualquier cosa se dañará una vez que la toque.

Zen rió.

—Tranquila, no pasará nada. Y si sucede, el niño rico se encargara de todo.

—Jumin y tú no se llevan muy bien, ¿cierto?

—No es eso exactamente. —Zen acompaño a Jade a su lugar, ocupando él el que se encontraba a su lado. —Es solo que es exasperante en ocasiones.

—Entiendo. —dijo Jade entre risas. —Dios, estoy comenzando a sentirme nerviosa.

—No te preocupes. Tanto el despegue como el aterrizaje causan una sensación extraña, pero tranquila.

Una vez que la azafata se encargó de verificar que todo estuviera en orden, el avión comenzó su despegue. Zen se dio cuenta de cómo Jade apretaba fuertemente su asiento y cerraba los ojos con la misma fuerza, por lo que posó su mano sobre la de ella en señal de apoyo.

Ella le sonrió levemente.

—¿Seven va en el mismo vuelo? —Preguntó Jade.

—Claro, es el copiloto. Ese chico puede hacer de todo.

—Que increíble. Yo apenas y soporte el despegue.

—Seven es todo un caso. La asistente de Jumin, Jaehee, ella también es increíble. Creo que se llevaran muy bien.

—He escuchado cosas muy buenas sobre ella y el primo de Rika… em…

—Yoosung.

—Él. Lo siento, no me familiarizo aun con los nombres y la pronunciación.

—Tranquila, como te pudiste dar cuenta, los únicos que tienen una buena pronunciación del inglés son Seven y Jumin. Todos los demás no lo manejamos tanto.

—Tu pronunciación no es mala. Créeme, he escuchado personas cuyo idioma natal es ese y aun así no lo saben hablar.

—Cambiando un poco de tema… ¿Cómo te sientes, Jade?

—¿Perdón?

—Ya sabes. Odio sacar el tema nuevamente pero…

—¿Por mi madre?

—Sí.

—Mentiría si te dijera que no siento un dolor terrible cada vez que la recuerdo pero… quiero intentar seguir adelante por ella, ¿sabes? En cualquier otra circunstancia hubiera actuado de una forma muy estúpida. Y además quiero ver con mis propios ojos cuando caigan las personas que hicieron eso.

—Te aseguro que Vanderwood y Seven los encontrarán.

—Gracias. De verdad que no sé cómo pagarles todo lo que han hecho por mí.

—Saliendo adelante. Y por supuesto, sonriendo y siendo lo más feliz que puedas.

—Zen…

—No hace falta que nos pagues nada, Jade. Te viste envuelta en todo esto por nuestra culpa. Si desde el principio nos hubiéramos mantenido al margen respecto a ti… Probablemente no estuvieras pasando por tanto dolor.

—Mamá me dijo en muchas ocasiones que las cosas siempre tienen una justificación, buena o mala. Quiero pensar que todo ese dolor es justificación de que algo bueno está por venir.

—Me alegra escucharte decir eso.

Se habían sumergido tanto en aquella conversación que ninguno de los dos se dio cuenta de que sus manos seguían unidas.

Aún y cuando ambos cayeron rendidos al cansancio.

El sonido de aterrizaje próximo los despertó.

Jade se sentía mareada de repente. Supuso que era por el movimiento y probablemente por el cambio de país.

Fue cuando se dio cuenta: había llegado a Seúl. Cuando se dio cuenta que su mano seguía unida a la de Zen, sintió un repentino calor en el rostro y, con mucho cuidado, la alejó sin que pareciera que se había espantado.

Una vez en tierra, se hicieron presentes algunos hombres, eran todos altos y llevaban trajes negros muy elegantes. Escuchó a los chicos decir algo, pero se sintió muy agobiada al escuchar a todo el mundo hablando el idioma.

Se sintió tan pequeña y estúpida por un momento. No sabía a donde dirigirse, así que simplemente se quedó parada, esperando que alguien se diera cuenta de sus nervios.

Una mujer de cabello muy corto y castaño se acercó a Jumin. Este la hizo algunas señas en su dirección y la mujer asintió. Jade se impresionó de cuan bella era. Lo mismo había pensado de Rika la primera vez que la vio.

Aquella mujer se presentó ante ella haciendo una pequeña reverencia. Jade se impresionó cuando le habló con un inglés de excelente nivel.

—Me presento. Soy Jaehee Kang, asistente del Sr. Han.

—Hola. —Dijo con nervios. —Soy Jade.

—¿Jade…?

—Bradley.

—Mucho gusto, Jade. Cualquier cosa que necesites, no dudes en decírmelo.

—Mil gracias. Em… Jaehee.

La mencionada rió un poco.

—No tienes por qué sentirte nerviosa.

—Mi pronunciación es un asco.

—Bueno, estás pronunciando un nombre en un idioma que jamás habías hablado antes, es normal que te sientas así. Cuando comencé a trabajar con el Sr. Han, tuve que aprender español, francés, italiano y alemán en menos de seis meses. Créeme, fue demasiado estresante.

—¿Tantos idiomas?

—C&R maneja negociosos en varias países, por lo que era necesario. El Sr. Han es un tanto… especial, por así decirlo.

—Bien, gracias por tu comprensión, y de verdad es un gusto conocerte.

—Igualmente. Nos está esperando nuestro vehículo, vamos por aquí.

—¿Ya no hace falta que intervenga en nada?

—No, todo estaba arreglado para tu llegada.

Al igual que el avión, aquel vehículo era simplemente increíble. Tenía todas las comodidades que jamás había imaginado.

Ahora entendía porque decían que Jumin se encontraba en otro mundo.

Se unieron a ellas V y Rika. Zen, Jumin y Seven viajarían en otro vehículo.

—¿Lista para tu nuevo inicio, Jade?

—Algo así.

—Te llevaremos a tu nuevo apartamento. Era mío anteriormente, pero como yo ya vivo con V decidí que sería buena idea que tú estuvieras ahí. Es completamente seguro.

—De verdad no tengo como agradecerles tanto.

—No te preocupes por eso. Has sido de gran ayuda para nosotros, lo creas o no. Y al contrario. Creo que te debemos una disculpas por todo lo que ha sucedido a tu alrededor.

Jade simplemente asintió. Quería evitar los malos pensamientos, su cabeza ya dolía bastante y su estómago era un caos ese momento.

Pero aquellas sensaciones estaban mezcladas con una emoción inmensa al ver la belleza de aquella ciudad. No podía dejar de ver por la ventada como si se tratase de una niña pequeña. Era la primera vez que salía de Seattle y del país en general.

Había edificios enormes, promocionales de mil cosas. Logró reconocer publicidad de uno o dos grupos que eran muy populares en todo el mundo.

—¡Es todo tan increíble! Es simplemente hermoso.

—Prometo llevarte un día a conocer la ciudad. —Dijo Rika, emocionada. —Hay lugares simplemente hermosos, además de los templos, e incluso podría llevarte a las empresas más grandes de música.

—¿En serio?

—¡Por supuesto! Jaehee podría acompañarnos.

—¡Oh! Me encantaría, pero desgraciadamente tengo mucho trabajo por hacer. Quizá Yoosung podría.

—No te preocupes, Jaehee. Me encargaré de hablar con Jumin.

—Señor Kim. —habló el conductor. —Hemos llegado a su destino.

—Muchas gracias.

—¿En este edificio es el apartamento?

—Claro.

—¡Es enorme!

—No te preocupes, no es como si el apartamento se encontrara en el último piso. Es solamente el séptimo.

—Eso es bastante alto, a decir verdad.

El edificio, al igual que todo lo que había visto hasta ahora, era bastante ostentoso. Tenía unos enormes ventanales en la entrada y un pequeño jardín. La gente entraba y salía de forma ordenada.

El elevador se encontraba al fondo. Rika pulso el botón con el número 7.

—Solo necesitas eso para entrar, y esto. —Le tendió una pequeña tarjeta. —Esta es la llave.

—¿Está tarjeta?

—¡Claro! Si la olvidas solamente necesitas la clave. —Esta vez le dio una pequeña hoja. —Viene escrita ahí. Intenta aprenderla o traerla siempre contigo por si acaso.

Rika se encargó de mostrarle cada rincón del apartamento. Intentó que todo fuera rápido y concreto para que Jade pudiese descansar lo más pronto posible.

—Bueno, de verdad esperamos que todo sea de tu agrado. Cualquier cosa que necesites, puedes usar el teléfono del apartamento. Mañana Seven se encargará de entregarte un teléfono móvil completamente nuevo y funcionáble aquí.

Jade asintió y agradeció.

A diferencia de todo lo que había visto, el apartamento no era lujoso y eso le agradaba. Era un lugar bastante cómodo, nada demasiado elegante ni mucho menos.

Una vez que todos se fueron se dejó caer en la cama. Sus parpados pesaban demasiado y se quedó dormida profundamente.

Solo pudo soñar con su madre acompañándola en ese momento.

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Los tacones que usaban en aquel momento causaban eco en aquel silencioso lugar. Por cada lugar que pasaba, cualquier persona que se encontrase en su camino inmediatamente se inclinaba en reverencia hacía ella.

Pero ella los ignoraba rotundamente en su andar.

Salió al jardín y ahí lo encontró.

—Ray. —Le llamó. —Ven aquí.

El joven de cabellos blancos y un hermoso traje magenta se acercó a ella.

—Mi señora. —dijo mientras tomaba la mano de la mujer y la besaba con respeto. —Ha regresado.

—Lamento la tardanza. Todo está en orden ahora.

—¿La chica está aquí?

—Está en el apartamento. Sabes lo que tienes que hacer ahora, Ray. Intenta averiguar lo más que puedas sobre ella y sobre lo que sabe. No podemos dejar que ellos descubran todo lo que hemos hecho, ¿verdad?

—Por supuesto que no, mi Señora. Yo me encargaré de que esas personas estén fuera de nuestro camino.

—Muy bien. Una vez que todas las piezas estén en su lugar, podremos traer a Jade aquí. Ella por fin será libre.

—Por el paraíso eterno.

La mujer asintió y acarició el cabello del joven.

—Sí, por el paraíso eterno.


¡Último capítulo del año!

Este es nuestro segundo fin de año~ aunque el año pasado aun estaba un poco ausente. Agradezco mucho que me hayan acompañado a lo largo de este año, espero que sigamos leyéndonos.

Sin más, les deseo un gran fin e inicio del año, mis mejores vibras para ustedes.

¡Hasta luego!

~JK.