|| Crónica de Doce Muertes ||

Escrito por : Anairb Kenlover

(Muchisimas gracias a todos los que han leído este fic - me alegra decir que está exactamente en la mitad. Sobran otros seis capítulos, y son los mejores de todos! Empieza la cuenta regresiva.. Quiénes creen que se quedarán al final?? Por favor sigan enviando reviews! Disfruten!)

|| Capítulo Séptimo: Sé Fuerte ||

+POV:Hikari Yagami+

Cuándo desperté, estaba de nuevo en un cuarto oscuro y frío, casi sola.

Pero, cuando aún no podía entrar en razón, pensé que estaba muerta... perdida en un abismo, sin nadie cerca de mí, y que tal vez jamás volvería a despertar. La última escena registrada en mi mente, me convenció de lo contrario, cuando recordé de como Ken me tomó del brazo y me empujó a correr a su lado... Daisuke nos dijo que corriéramos, y mientras casi me alejaba del puente veía a lo lejos una figura que se paraba en la barda del puente. Takeru... mi Takeru...

"¿Hikari? Háblame por favor..."

La voz de mi hermano me susurraba al oído cuando el aire del abanico me dio en el rostro delicadamente y me di cuenta de que estaba en el hospital. Sentí como mi hermano me tomaba la mano entre la suya, y alguien susurraba a su lado... era Koushiro.

Abrí los ojos como pude, registrándose como primer objeto el techo pintado de blanco sobre mi, y después la mirada cautelosa de Koushiro que me miraba a un lado de Tai, y observé cómo colocó una mano alrededor de los hombros de mi hermano y lo sacudió suavemente. Tai se incorporó de la cama, soñoliento, y sus ojos resplandecieron con lágrimas cuando me vieron despertar.

Ya no recordaba lo que había sucedido... Ken corriendo, Daisuke corriendo tras nosotros... caímos al piso y Daisuke gritaba por TK... hubo un gran desastre.

Escuché el ruido de la puerta y entró Sora, quien se asombró al mirarme despierta e inmediatamente se acercó por el lado derecho de la cama. Cuando estuvo reclinada sobre mí y me sonrió, quise devolverle el gesto, pero me sentía demasiado débil. En lugar de eso miré hacia donde Tai temblaba al lado mío, su cabeza escondida entre las sábanas, y su mano estrechando la mía. Alcancé a ver su muñeca y las dos cicatrices horizontales marcadas en ella. Entonces, una pregunta pasó por mi cabeza. ¿Qué había sido de Miyako, de Iori, y de Takeru? ¿Habían tenido el símbolo, al igual que Matt, Joe y Mimi?

"Hermanita... hermanita, te encuentras bien... estás a salvo... ¿puedes escucharme?"

Comprendí que Tai estaba triste... muy triste. Sentí unas enormes ganas de abrazarlo, de contestarle dulcemente, pero no tenía fuerzas para nada. Intenté hablar, abrir los ojos con claridad, ver a mi alrededor. Pero también tenía que preguntar por los demás, y no podía quedarme en mi ignorancia.

"Tai... te escucho". Observé como me sonreía en una expresión de alivio y de angustia al mismo tiempo. "¿Qué pasó, Tai?"

Esta vez Izzy me respondió, aunque escuché que hablaba con tristeza. "Estábamos preocupados por ti... hubo una explosión en el puente, y tienes algunas heridas... no son muy graves"

"¿Dónde están... Dai-chan y Ken?"

Sin pensarlo, no podía mencionar a Takeru. Tenía miedo por él y por lo que podían decirme...

"Daisuke tuvo una hemorragia y está en coma...Ken estaba en coma también, pero ha despertado hace unas horas...tiene un brazo roto. Nos dijo que lo dejáramos unos momentos, y hemos venido a verte" explicó Izzy, con la misma voz callada y extraña.

"¿Horas? ¿Cuánto tiempo he estado aquí?"

"Es otro día, Kari".

Reparé en las ventanas, y en el tímido reflejo de los rayos del sol que apenas nacían cerca en el horizonte. Aun no había amanecido, y era muy temprano por la mañana. Los pájaros empezaban a cantar por entre los arboles, y apenas se asomaba la luz del día.

"Tengo que ver a Ken y a Daisuke" dije, llevándome una mano a la cabeza.

"Aun tienes que descansar" me dijo Sora.

"Tengo que ir con ellos"

Tai me miró, sin embargo, su expresión era seria y sin remordimientos. Izzy y él me ayudaron a salir, para finalmente quedar sentada en la silla de ruedas que estaba al lado de mi cama. Salimos del cuarto, y los pasillos que ya tan bien conocíamos estaban iluminados por una luz nueva y brillante, y parecía que nadie estaba allí mas que nosotros. Me figuré que Tai y los demás habían pasado la noche allí.

Eran pocos cuartos los que había de diferencia entre la habitación de Ken y la mía, y el doctor nos dejó pasar sin hacernos precauciones. Ken descansaba en la cama, viéndose mas agotado que nunca, y me le acerqué sin la ayuda de Tai con mi silla de ruedas. A un lado de él, escondí la cara entre las sábanas.

Me incorporé y toque su frente fría con mi mano, mientras inesperadamente abría los ojos, y sus pupilas azules brillaron radiantes en contraste con su tez pálida.

"¿Estás bien?" fue lo primero que me dijo al despertar y al mirarme.

Asentí con la cabeza, aunque algo insegura. "Lo estoy".

"Qué bien" suspiró débilmente, mientras yo descansaba mi cabeza al lado suyo y él empezaba a acariciarme el pelo. Después de estar un rato en silencio, le oí decir, "¿Dónde está Dai?"

Aquel susurro casi me pareció un sollozo. "No lo sé exactamente" contesté, cerrando los ojos suavemente. "Tai me dijo que tenia una hemorragia y se encontraba en coma".

La respiración de Ken se tensó, cuando su mano empezó a temblar, y tragó saliva inseguro. "Desearía poder verlo"

"Ahora no... necesitas descansar"

Nos quedamos descansando en silencio por unos cuantos minutos.. minutos que fueron horas. Tai, Izzy y Sora esperaron en la habitación por las noticias de Daisuke, ansiosos por la llegada del doctor.

Pero yo no creía que Daisuke pudiera sobrevivir esta vez.

Dieron las nueve de la mañana en el hospital, y cuando Ken pudo salir de la cama, quedamos esperando al doctor hasta que nos dijo que Daisuke había sido transferido a una habitación ya que la hemorragia estaba resuelta, pero no sabíamos si despertaría.

La mañana se fue mientras nosotros esperábamos alrededor de la cama de Daisuke, observando como dormía con respiros breves y débiles. Casi me parecía que dejaría de respirar, y que la máquina del ritmo cardiaco dejaría de emitir el sonido una y otra vez para prolongarse... pero Tai estuvo conmigo todo el tiempo, aunque sabía que tenía el mismo temor que yo.

¿Por qué Daisuke tenia que morir allí? ¿En una cama de hospital? Estaba segura de que él no quería eso. Recordé los días en la escuela primaria, cuando vivíamos de sus locuras... cuando peleaba en batallas indeseables con Take-chan. También recordé cuando estábamos en la preparatoria y me dijo que no quería morir como un fracasado. Quería morir como una verdadera persona, y me dio tanto dolor verlo allí que no pude evitar empezar a repetir la misma frase muchas veces.

"Daisuke, despierta, por favor..."

Me quede repitiendo lo mismo por unos minutos, hasta que rompí a llorar. Mi esperanza se había ido. Takeru se había ido. Finalmente acepté lo que en un principio no quería recordar. Takeru se había quedado en el puente mientras nosotros corríamos. Se había quedado en el puente. Estaba muerto. ¡Muerto!

Así como él me había dejado Daisuke también lo haría... nunca mas podría ver su sonrisa cálida, jamas podría disculparme con él por todas las cosas que le hice... y lo peor de todo, esto era lo que menos quería Daisuke. Sabia a la perfección que el no quería morir en tales condiciones, sin despedirse de nadie, sin decirle a nadie lo que sentía por las personas quienes quería.

Estaba atrapado sin hacer nada, y yo también. Sentí la urgencia de tomar a Daisuke por los hombros y sostenerlo, hacer que despertara con una cachetada, pero me fue inútil.. todo.

Aunque me sentí destrozada, sabía que tenía que ser fuerte. Por Daisuke y por Takeru. Tomé la mano de Dais, y mientras dejé de llorar poco a poco, me enfoqué en pensar que Daisuke despertaría y estaría con nosotros mas tiempo... mucho más tiempo.

Mientras estreché su mano débil entre la mía, observé como Daisuke despertó lentamente. De inmediato Ken colocó una de sus manos en su cabello, empezándolo a acariciar, mientras Dai nos miraba con ojos confundidos y casi ciegos. Por fin comprendí, cuando despertó, que él sí recordaba lo que había sucedido, por la mirada tan triste con la que me observó las lágrimas y como sus labios secos se partían.

"¿Kari?..."

"No, por favor no... todo esta bien" respondí, mis mejillas ya húmedas.

"No... no esta bien..." contestó con una voz seca y breve, su tez pálida y el cabello cubriéndole la frente mientras Ken lo acariciaba, mezclándose entre sus dedos el fino cabello castaño obscuro. "Lo siento tanto... no pude salvar a Take... pensé que si hablaba con él... él vendría con nosotros..."

"No ha sido tu culpa, Dais" le dijo Ken suavemente. "Takeru lo sabía".

Daisuke pareció escuchar las palabras de Ken, pero sin sentirse mejor. Noté cómo Dai trataba de retener las lágrimas mientras Ken intentaba consolarlo. Fuimos alejándonos despacio, suponiendo que quería tiempo para pensarlo todo de una vez, y salimos del cuarto, prometiéndonos que saldría en unos momentos.

Izzy y yo nos dirigimos al jardín... Tai y Sora decidieron quedarse en la sala de espera por Ken y Dai. Izzy empujó mi silla de ruedas por el camino del jardín, el sol del mediodía no era tan fuerte en aquella época del año. Había flores de todos tipos alrededor de los grandes y frondosos arboles, verdes en toda su atracción de primavera. El aire era fresco, sin ser demasiado intenso. Izzy yo teníamos mucho tiempo para pensar.

"Siempre has sido muy fuerte, Kari" Izzy agregó después de unos momentos en silencio. Lo miré extrañada. "Me he dado cuenta de que ahora ya no eres la misma de antes. Has sido más fuerte, y ya no eres una niña".

Sonreí al pensarlo – la niña que todos cuidaban había desaparecido. "¿Supongo que no lo soy?".

Él me miró por un momento, pero después sus ojos se concentraron en el cielo claramente azul, así como yo lo hice. "Eso es algo que sólo tu puedes responder".

Me quedé pensativa. "Miyako me dijo alguna vez que yo era la persona más fuerte que ella conocía... desde aquel día jamás dejó que me sintiera sola". Recordé aquellos buenos momentos, y de pronto una lágrima apareció en mis manos que descansaban en mi regazo, y sonreí débilmente. "Era una buena amiga; estoy segura de que aún nos cuida, desde cualquier lugar en donde esté".

Sentí de pronto que Miyako podría haber sido el objeto de las afecciones de Izzy; en todos los momentos que recordé haberlos escuchado, verlos juntos, había algo entre ellos que era especial. Jamás me di cuenta de cómo Koushiro reaccionó ante la muerte de Miya pocos meses antes.

Pero Koushiro me miró solamente, sus ojos esta vez llenos de compasión. "¿Lo ves? Yo sé que eres fuerte, Kari. Tienes que serlo, por el bien de todos... si no resistes ante esto, no podremos reunirnos de nuevo, ¿sabes?"

Casi entendí las palabras de Izzy, pero intenté no hacer preguntas al respecto. En lugar de eso me enfoqué en hacer lo que él me decía, confiando en su sabiduría tan grande que siempre había tenido. "Ser fuerte como Tai... eso siempre lo intento".

"Tai estará orgulloso de ti. Tienes que salvarnos, Kari".

"¿Qué quieres decir?"

Una ráfaga de viento sopló, y esta vez lo sentí frío a comparación de la brisa cálida de hacía unos momentos. Koushiro no me dijo nada... quedó en silencio como si nada hubiera sucedido. Lo único que quedó de nuestra conversación fue su mano descansando en un hombro mío, que me acariciaba el pelo con frecuencia suavemente.

Pero la promesa de Koushiro me hizo sentir más fuerte, y así mismo aceptar que tal vez era todo el destino. Sin darnos cuenta, pasó una semana. Y todos –Ken, Daisuke, Sora, Tai, Izzy y yo- crecimos nuevamente juntos. Nuestra sensibilidad desaparecía lentamente para ser sustituida por algo que nos hacía más valientes. Cada vez teníamos menos miedo a la muerte, y a lo que estaba por llegar. Incluso Ken se mudó a Odaiba, decidiendo quedarse con nosotros hasta el final. Crecimos como un alma. El y Daisuke nos visitaban todos los días.

Cinco meses pasaron. Los cumpleaños fueron olvidados, para ser recordados solamente las muertes de nuestros amigos, esta vez sin llanto ni dolor. Y después de que nadie parecía haber tenido las visiones, me dirigí con Izzy al lugar en donde el puente estaba siendo reconstruido.

Mis ojos estaban secos. El lugar de la muerte de Takeru estaba devastado. Siendo poco a poco reconstruido, había gente por todas partes que trabajaba sin descanso. El agua parecía brillar con un nuevo tono de plata; Izzy y yo quedamos viendo por lo que parecieron horas.

Izzy me sostuvo de los hombros todo el tiempo mientras pensé en lo dura que había sido la vida. Pero eso era todo lo que era; era sólo la vida. Nada que pudiéramos detener.

Y de pronto, mientras pensaba en el camino recorrido y en mis amigos muertos, escuché un alarde de gritos detrás de mí; gritos desgarradores, que cortaban el aire por la mitad. Algo pasaba en los edificios de atrás, y no me atreví a voltear. En lugar de eso, Izzy me sostuvo en sus brazos, y escondí el rostro en su camisa.

Se trataba de un asalto. Cuatro personas vestidas de negro salieron corriendo del edificio, lanzando disparos con sus armas, sin importarles a quien dispararían. Algunas personas cayeron muertas detrás de nosotros – fue entonces cuando comprendí que uno de nosotros iba a morir.

Y viendo como Izzy me protegía todo el tiempo... la respuesta era clara.

Finalmente caímos al piso, y mientras cierro los ojos con fuerza, siento un lago de sangre detrás de mí. Tengo miedo. No sé quien de nosotros ha sido herido, y para cuando estoy descubriéndolo, siento que desaparezco de este planeta... Pero, no...

La respuesta era clara... Koushiro estuvo conmigo siempre.


+¿Continuará?+