Disclaimer: Naruto no me pertenece, es una obra Masashi Kishimoto... Pero la historia es original de mi persona.


Frustración

Pergaminos, pergaminos y más pergaminos; notas personales de mi padre y libros de jutsus de exploración de mente. Esos fueron mis dos días después de la fiesta de recuerdos de Naruto.

No soy una persona quejumbrosa, ese es Shikamaru. Siempre he sido alguien que cuando recibe una misión la acepta sin quejarse y la cumple, por más frustrante que resultase… Y sucede que esta misión, la de recuperar las memorias de Naruto; caía en esa categoría. Quizás, más que frustrante… la palabra adecuada sería "desalentadora"

Cada vez que terminaba de leer algún pergamino suspiraba al no encontrar algún antecedente con respecto a la situación de Naruto… ¿Y cómo era posible que no lo hubiera? Me costaba creer que no hubiera un caso registrado donde las memorias de un individuo desaparecen de la forma en lo que lo hicieron las de Naruto. Tenía un montón de información con respecto a daños por traumas, sellado, bloqueo, hasta "borrado". Inclusive en este último, el daño no se comparaba con el de Naruto, y en esos casos las memorias resultaban recuperables.

Era de noche y yo vestía mi kimono para estar en la casa, me encontraba sentada en los jardines una vez más, quien sabe por qué enésima vez; acompañada por una taza de té caliente y un pergamino de notas que había recopilado. Suspiré mientras daba un sorbo a mi té y alzaba la mirada a la luna ―. Qué clase de técnica usaste sobre Naruto… ―a quien le hablaba, no tenía idea; solo sabía que Naruto había ido a dar a luna para rescatar a Hanabi, y el culpable de esto se encontraba ahí arriba.

Una suave brisa se hizo presente, cerré mis ojos al tiempo que se marcaba una sonrisa en mis labios; el sonido de las copas de los arboles meneándose en el viento y las flores embriagándome con sus aromas siempre ha sido mi bálsamo preferido.

―No seas tonta ―me dije con una sonrisa, golpeando suavemente mis mejillas para animarme. ―No seas derrotista, ¡esto aún no comienza y ya te estás dando por vencida! ―agregué enérgica regresando mi mirada a la luna una vez más. ―No sé qué le abras hecho a Naruto, pero voy a reparar el daño que le causaste, ¡Eso tenlo por seguro!

.

oOoOo

.

Un nuevo día había llegado, era un cuarto para las ocho cuando iba llegando al hospital y la voz de Sakura resonó a la distancia, inmediatamente volteé para saludarla con una sonrisa y encontrarla corriendo hacia mí. Vi como ladeó la cabeza, probablemente confusa al ver el enorme bolso cargaba a cuestas.

―Buenos días Ino… eh, ¿Que llevas ahí? ―cuestionó haciendo una mueca de confusión. Reí divertida mientras giraba para abrir el mismo, revelando la gran cantidad de pergaminos que llevaba conmigo. Vi los ojos de Sakura abrirse de la impresión.

―Y estas son mis notas… ―acoté, consiguiendo un expresión de sorpresa de parte de mi amiga― Si me trajese los pergaminos de mi casa, sería cuando menos el doble o triple de esto.

―¿Tanto? ―preguntó con incredulidad a lo cual asentí. Se cruzó de brazos encarándome― ¿Realmente esta tan mal Naruto? ―agregó, yo negué con la cabeza.

―No es que este mal, en términos generales está bien. La cuestión es que no tengo… ―y mi estómago gruñó… y un momento de mutismo nos calló encima. Yo me encogí sonrojada y Sakura soltó una pronunciada y sonora carcajada― ¡De que te ríes frentona! ―repliqué molesta. Ella se limitó a limpiarse las lágrimas que le salían.

―Y, ¡¿y piensas atender a Naruto de esa manera!? ―renegó sonriente―. Ven, te invito el desayuno. Vamos a buscar a algunos de tus parientes, seguro que llenamos tu estómago con ellos. ―. No puedo negar que la respuesta de Sakura me desconcertó, necesite analizarla por un instante para poder entender su significado.

―Esa es nueva… ―dije al aire, girando a Sakura quien ya me llevaba parte del camino recorrido a la entrada.― Pero igualmente no pienso comerlos de desayuno ―agregué mientras seguía a Sakura. El desayuno avanzó sin mayores inconvenientes y cuadramos para almorzar juntas una vez que terminara de atender a Naruto.

Para cuando llegué al salón eran las ocho y cuarto, solo quince minutos antes de que Hinata trajera a Naruto para mi primer intento de recuperar las memorias de este. Me senté en mi sillón, saqué algunos pergaminos y me puse a revisar algunas notas para matar algo de tiempo… y maté de más. Cuando me día cuenta, eran casi las nueve.

―Qué extraño, Hinata no es de las que llega tarde ―quince minutos no se verá como mucho, pero Hinata suele ser muy puntual. Estaba por comunicarme con Kurama cuando escuché la voz de Naruto por el pasillo, un golpe seco y a Hinata preocupada. Suspiré y negué con la cabeza.

La puerta de se abrió revelando a una agitada Hinata y Naruto… y su imagen hizo que levantara la ceja ante el atuendo deportivo que llevaban ambos… más Hinata que Naruto, el de este siempre ha sido de ese estilo.

―Lo, ¡Lo siento Ino-chan! ―se disculpó Hinata de inmediato haciendo una reverencia― ¡No vi el tiempo pasar! ―agregó mientras Naruto caminaba con una sonrisa tonta en su rostro.

―No hay problema Hinata, no es que tuviera mucho tiempo esperando tampoco ―pronuncié mientras me levantaba, mirándolos con extrañeza. El atuendo deportivo de Hinata y le hecho de que ambos estaban sudando…― ¿Estaban entrenando? ―Naruto asintió de inmediato.

―¡Sí! ¡Hinata me dijo para que entrenáramos y de verdad que ha sido algo asombroso, no tenía idea de todo lo que era capaz Ino-chan! ―Hinata levantó la mirada entregándome una mirada nerviosa:

―Espero no halla problema, Ino-chan… ―enarqué la ceja divertida ante su respuesta.

―¡Para nada! ―¿Y porque habría de haberlo?, que Naruto entrenara por su cuenta no resultaba del todo malo si lo que se buscaba era regresarlo a un estado activo. Además que dicha actividad, que pasaran tiempo juntos era mucho mejor… En especial si Hinata sabía jugar sus cartas, cosa que tristemente sabía no haría, o sería muy tímida para ello.

Cuando pregunté acerca de que avances había tenido Naruto, me enteré que había otros involucrados, lo cual de hecho me dibujo una sonrisa. Me parecía estupendo que estuviera interactuando con otros. Ya me daría cuenta si esto había tenido efecto alguno o no en sus memorias.

.

oOoOo

.

Lo primero que hice al entrar en la mente de Naruto, aparte de saludar a Kurama; fue preguntarle porque no me dijo acerca de que Naruto había comenzado a entrenarse por su cuenta.

―Me dijiste que te notificara acerca de cosas relevantes a los recuerdos de Naruto, no lo sus actividades. ¿Qué tiene de importancia que Naruto se entrene? ―su tono mezclaba tanto arrogancia como diversión. Yo me crucé de brazos y negué con la cabeza.

―Como gustes ―pronuncie resignada―, no te quito tu diversión. ―acoté mientras formaba algunos sellos con mis manos y nos introducíamos de nuevo en el desastre que era la cabeza de Naruto, y Kurama adoptaba una vez más la forma antropomórfica que le había dado. Nuevamente aquella desolada y destrozada biblioteca se alzaba ante nosotros.

―No ha cambiado en lo absoluto este lugar ―pronunció Kurama.

―No, no lo ha hecho ―pronuncie mientras caminaba buscando algo que contradijera mis palabras. Mientras lo hacía, no pude evitar preguntarle a Kurama que tanto había progresado Naruto con sus entrenamientos.

―Acaso no te lo gritó hace unos momentos. Bien puedes revisar sus memorias ―replicó Kurama de manera soberbia. No le di mucha importancia a su tono y respondí:

―Ahora mismo, Naruto es impresionable, cualquier cosa que haga va hacer producirle un "¡wow!" masivo ―Kurama admitió que no podía rebatir ese argumento―. Prefiero una opinión más crítica, cercana y sobre todo… "Intima" de sus avances ―no lo pude ver, pero sentí algo fulminándome la espalda en ese momento… Si bien quería fastidiarlo, no voy a negar que se me olvidó en ese momento a quien fastidiaba. Y por lo visto, esta vez había tocado un nervio sensible.―. A, ¡Además, sabes que las memorias recientes de Naruto no son las que nos interesan! ―acoté nerviosa.

Hubo un silencio incomodó, no se cuento tiempo pasó pero un suspiro de Kurama alivió toda mi tensión cuando empezó a darme información que la había solicitado. El progreso de Naruto no era malo, y Guy-sensei tenía razón cuando hizo referencia a los reflejos… lo cual no voy a negar que abrió un poco el abanico de posibilidades acerca de la recuperación de las memorias de Naruto.

Suspiré y finalmente volteé para encarar a Kurama― Dime Kurama, ¿Alguna vez has usado algún jutsu de exploración mental? ―enarcó la ceja confundió.

―No, ¿porque lo preguntas? ―sonreí al confundido zorro, llevé mi índice y mi a mi sien, sacando de esta un pergamino, lanzándolo al aire el cual creció hasta tener un tamaño de unos cinco metros de alto, cayendo sobre el suelo y desenrollándose frente a nosotros, revelando el intricado diagrama de sellos que tuve que memorizar― Porque a partir de hoy en adelante serás mi compañero.

―¿Y porque no traes gente de tu clan para esto? ―preguntó altanero… no voy a negar que: O bien lo había molestado con mi comentario anterior, o es que hoy estaba de muy mal humor a diferencia de las veces anteriores. Aun así, simplemente me limité a entregarle una sonrisa… algo arrogante, no lo voy a negar.

―¿Les dejarías llegar hasta aquí?. Hoy apenas y me toleras ―una mueca divertida se marcó en el alargado hocico de Kurama ante mi comentario. Seguidamente dio un par de pasos dentro del pergamino.

―Veo que me entiendes. Muy bien Ino, ¿Qué hacemos? ―ante sus palabras sonreí, agradeciendo su cooperación.

Durante las siguientes horas, Kurama y yo llevamos al límite los dos primeros jutsus que había seleccionado con el fin de localizar y recuperar las memorias de Naruto, ninguno dio resultado.

Aparte de esto, estaba sobrepasando mis propios límites y empezaba a sentirme exhausta. No por el hecho de usar estas técnicas como tal, sino por usarlas fuera de mi cuerpo por periodos tan prolongados de tiempo.

―Te vez cansada ―escuché pronunciar a Kurama.

―Lo estoy ―repliqué mientras me dejaba caer sobre mi espalda―. Tengo que pedir una máquina de comunicaciones… y adaptarla para estas terapias. ―suspiré mientras me volvía a sentar.― Obviamente nada de lo que hicimos hoy dio resultado. Sigamos después ¿Te parece?

―Como quieras, sabes que por mi puedo seguir todo el día ―replicó con soberbia Kurama. Yo le sonreí divertida.

―Aunque es tentadora tu oferta, necesitaría supervisarte todo el tiempo. ―suspiré mientras formaba un sello con mis manos―. Es todo por hoy Kurama, descansa y mantenme al tanto de cualquier cambio en Naruto. ―, dicho eso; abandone la mente de Naruto.

.

oOoOo

.

Cuando salí de la mente de Naruto, era cerca del mediodía; y tras lidiar un poco con este mismo y su tan agradable como incomodo interés en mi persona… Pude terminar por despedirlos a ambos para proceder hacer unas anotaciones personales. Cuando y tan pronto Hinata y Naruto salieron; Sakura se hizo presente con dos almuerzos. Dos ramens de Ichiraku.

―¿Y que tal tu exploración de hoy Ino? ―preguntó mientras colocaba el ramen sobre mi escritorio. Hice aún lado mis cosas y acepte su oferta sin oponer resistencia.

―Solo diré que quemamos dos jutsus el día de hoy ―pronuncié sin mucho entusiasmo. Suspire―. Gracias por el almuerzo.

―Me debes ―sonreí divertida ante su comentario, levanté la mirada para ver como ella ya comenzaba con su comida.― Por cierto, dijiste… ¿Quemamos?

―Kurama, el Kyubi ―aclaré para Sakura quien dudo conociera su nombre―; me está ayudando con la canalización de los Jutsus… ―y con eso me recosté un momento en mi sillón. De verdad que estaba cansada, cosa que Sakura notó y terminó por preguntar, yo asentí―. Tengo que hacer la solicitud… ―mustié mientras me enderezaba y apremiaba tomar mi ramen, me estaba volviendo loca el aroma y mi estómago empezaba a descontrolarse.

Solo había probado unos fideos y algo de la carne cuando Sakura realizó aquel comentario que… en cierto modo fue liberador poder hablar un poco de eso, aunque en su momento resultó bastante estresante ―Ino, Naruto… parece interesado en ti―. Me congelé, apreté mis dientes cortando los fideos que colgaban de mis labios. Suspiré recostándome a mi espaldar.

―Lo se…

Sakura guardó silencio por un momento, pero podía sentir aquella mirada llena de intriga, aquellos ojos que me leían como aún libro abierto ―Un segundo, acaso… ¿Te gusta Naruto?― su voz reflejaba una sorpresa tan grande como la misma que yo tenía ante mi propia respuesta.

―No es que me guste… ―fue lo primero que dije, procedí a encararla para encontrar aquella expresión que había descrito―. No niego que me gusta esa extraña atención que me da, pero no deja de ser pesada, latosa, se siente…

―Te sientes como si fueras Sasuke cuando nosotras éramos pequeñas ―pronuncio divertida… y no lo negaba. En verdad se sentía de esa manera… claro que a diferencia de Sasuke, yo disfruto de la atención.

Y no es que no haya tenido ese tipo de atención en el pasado, chicos que me persiguieran y buscasen y quisieran ser mi novio. La diferencia estaba que de ellos podía deshacerme rápido, pero no Naruto; soy su médico. Pero ese no era el verdadero problema, no; Sakura no tardó en atinarlo con un tono de voz apagado―. Es Hinata no es así… ―asentí, y una extraña opresión me invadió al hacerlo.

Siendo honesta, en cualquier otro escenario y a este punto, Naruto ya hubiera alcanzado el límite de mi paciencia, es decir: o lo hubiera lanzado por los aires, o hubiera aceptado salir con él aunque fuera una vez… Y como sabiendo que lo primero no me lo quitaría de encima, no tendría de otra más que salir con él… y eso en este caso era imposible, muchos factores me detenían solo para darle el gusto y se quedara quieto.

Primero que nada tenemos su condición actual, este Naruto no es "Naruto" propiamente dicho, pero esta es una información que solo un puñado de personas conoce.

Lo segundo sería mi ética profesional, por Kami ¡Soy su médico!. Si alguien me viese salir con mi paciente mientras este lo es… pondría en tela de juicio mi carrera profesional en el hospital. Cuando un medico se involucra sentimentalmente con su paciente, debe hacerse aún lado porque deja de ser imparcial y sus sentimientos pueden afectar su juicio y tratamientos. Basta con decir que es un tabú para un cirujano operar a un familiar o relativo muy cercano… no seré cirujana, pero la misma lógica aplica en este caso.

Y por último y no menos importante, se encuentra Hinata... Yo no soy del tipo de mujeres que se contenga porque el chico que me gusta esta con otra. Si me gusta, ¡voy a por él! Me importa muy poco su novia… Pero aquí las cosas eran diferentes. Hinata es una gran amiga que respeto y que admiro su devoción a Naruto… sin mencionar que le prometí devolvérselo. Solo por esto, Naruto, alguien que jamás considere como posible novio… estaba fuera de mi alcance, en más de un sentido.

Suspiré profundamente y aplaudí, sorprendiendo a Sakura ―¡En fin! Una guerra no se gana en la primera batalla, y eso lo sabemos por experiencia― pronuncie animada, consiguiendo una mirada sorprendida de Sakura― Aún tengo muchas cartas para jugar, esto no ha hecho más que comenzar. ¡Esto aún no se acaba! ―Sakura sonrió y asintió enérgica. Ambas regresamos a comer y así, terminó ese día.

Lo que dije no era mentira, una guerra no se gana en una batalla… pero cuando el resultado se empieza a repetir una y otra y otra vez… la moral del soldado lentamente merma hasta eventualmente desvanecerse… Y este, era mi caso.

Después de un mes y medio, trece consultas y más de veinte jutsus de mi clan quemados de manera infructuosa en el proceso de recuperar las memorias de Naruto... No era de extrañarse que me sintiera deprimida y agobiada. Aunque esa solo era parte de la razón de mi estado para ese momento.

Aquella noche estaba en mi habitación, recostada en mi cama con mi vista fija en el techo. Me encontraba tan ensimismada que no sentí el momento en el que mi madre entró en mi habitación hasta que se sentó al lado de mi persona. ―Ino-chan― me llamó con un tono apagado acariciando mi mejilla, yo suspiré. ―¿Que sucede? ¿Porque tan triste? Y no digas que no es porque no has podido recuperar las memorias de Naruto, esto va más allá de eso.

Era mi madre, no necesitaba técnica alguna para leer mis sentimientos… y era verdad. ―Prefiero no tocar ese tema por ahora― le respondí cerrando mis ojos y acomodándome en mi cama, girando en dirección a mi madre, su mano acariciando mi rostro se sentía tan bien; me sentía como una niña pequeña y no quería que esa sensación terminara por ahora.

―Deberías tomarte un descanso Ino. Quizás tengas el chakra para seguir, pero tu mente está dispersa y cansada, no por el tratamiento…

―No sigas. ―la interrumpí―. Por favor, no sigas. ―mi voz no estaba quebrada y no sollozaba, pero no faltaba mucho para sucediera. Sin embargo le sonreí y admití que su idea no era mala. Necesitaba descansar, apartarme unos días de los pergaminos y las bibliotecas, tenía que relajarme. Mi madre sonrió.

―Te espero mañana en la tienda. No te atrevas a llegar tarde ―me dijo con tono gentil antes de levantarse.

―Primero tengo que notificar en el hospital a Tsunade-sama, luego iré a la tienda. ―dije animada. Mi madre se detuvo frente a la puerta de mi habitación, sonriéndome.

―Tienes hasta diez minutos después de abra la tienda, después eso será tarde ―y con eso, dejó mi habitación.

Aunque había aceptado las palabras de mi madre, esa noche mis pensamientos se mantuvieron igual de tormentosos, debatiéndome si debería continuar y mantener mi promesa… o abandonar y poder regresar a ser mi propio ser.