El rubio camino por las calles con tranquilidad, un mapa en sus manos.
A pesar de la oferta de Darien, Yu no desea molestar al otro.
Y No puede dejar de pensar que el de cabello ébano empezaría a sospechar (si no es que ya lo hace) de el si le pidiera que lo llevara al templo Hikawa.
Así que el elige tratar de encontrar el camino, con el mapa nuevamente.
Esta vez se asegura de llevar suficiente dinero para tomar un taxi de ser necesario, es decir si termina perdido nuevamente.
Lleva un sencillo pantalón de mezclilla negro, zapatos deportivos y una franela azul.
Pero esta vez, milagrosamente, el rubio logra encontrar su camino, sus ojos recorren las escaleras del templo Hikawa.
Recuerdos invaden su cabeza, y una parte de él quiere salir corriendo. Porque dar un paso más adelante significa que todo es verdad, que es real.
El no entiende como no siente que es real después de ver a Darien y aquel otro chico, pero sabe ciertamente lo que significa subir esas escaleras.
El da un paso tentativo y luego otro, a medida que avanza sus pasos se vuelven mas y mas firmes.
Cuando mira el templo en frente de él respira hondo antes de dar un último paso.
Pero tan pronto como lo da, escucha el sonido del graznar de un cuervo.
Casi instintivamente pone sus brazos al frente para protegerse.
Pero en lugar de empezar a picotear el cuervo se posa en su brazo, como si nada.
Otro se posa en su hombro con el mismo desinterés en picotearlo
Decir que Yu está sorprendido seria un eufemismo. El parpadea hacia el cuervo en su brazo, que ladea la cabeza en un gesto de pregunta.
Yu se pregunta si no se está volviendo loco. Luego deja que esa idea en particular invada su mente.
Y se ríe "¿Hasta ahora se me ocurre pensar en eso?" Pero el esta lamentablemente seguro de que no está loco.
A pesar de que ambos cuervos le observan como si lo estuviera.
-¿Estáis entrenados?-el bromea mirando hacia el cuervo en su brazo, el de su hombro parece haberse ofendido; pues su respuesta es picotearlo cerca de su oído- ¡Ay! ¡Bromeaba! ¡Bromeaba! ¡Era una broma!- cuando el cuervo en su hombro finalmente se detiene, el mira al que está en su brazo –Siempre has sido mi favorita- él le informa con seriedad.
El parpadea al darse cuenta de lo que ha dicho.
En primer lugar él está seguro de lo que acaba de decir. Y tiene una idea bastante buena de lo que "siempre" significa, además; ¿favorita?
El parpadea nuevamente, el cuervo en su brazo está mirando decididamente satisfecho, mientras que el otro tiene su cabeza hacia abajo en un gesto que grita disgusto.
Antes de que el pueda empezar a cuestionarse su cordura por tratar de relacionarse con un par de cuervos, un anciano vestido de sacerdote aparece justo en frente de él.
-¿Quieres trabajar como sacerdote, joven? -el le pregunta- Seguro que serias muy bueno en ese trabajo, hasta los cuervos de mi nieta; quienes pueden ver en el corazón de los demás, te consideran digno, ¡Es tu destino!
-Errr… me temo que tendré que rechazar su ofrecimiento –él se las arregla para murmurar cortésmente.
-¡Tonterías!-el anciano exclama, y antes de que pueda siquiera procesar lo que está pasando, se encuentra a si mismo vestido en blanco y azul -¡Te queda perfecto!- y el anciano se aleja, luciendo absolutamente satisfecho, y llevándose la ropa de Yu con el.
El rubio, aun pasmado, toma unos pocos segundos para reaccionar y salir detrás de él anciano. Pero para entonces ya está completamente fuera de su vista, el mira por el lugar confundido, un graznido llama su atención y se encuentra mirando a los dos cuervos de nuevo -¿No habrán visto por donde se fue, o si?-el pregunta, y el está seguro de ver a los cuervos asentir, pero ninguno hace ademan de querer mostrarle por donde se fue-Y no me lo van a decir- el frunce el ceño hacia ellos.
Así que en su lugar empieza a caminar en busca de aquel anciano.
El empieza a estar molesto después de un rato, y no puede decir que su molestia no aumenta al encontrarse con un hombre de pelo castaño alborotado, que empieza a gritarle acerca de la invasión a la propiedad y robo.
El está a punto de dejar salir el mal carácter que lo caracterizo por la mayor parte de su vida, cuando ella aparece.
Es la mujer mas hermosa que el jamás ha visto (y ha visto muchas) El cabello negro es tan oscuro como ha de ser posible, sus ojos son de color violeta oscuro y no puede dejar de mirarla directamente hacia ellos, el todavía esta prendado en ellos cuando ella deja caer lo que esta en sus brazos (su ropa el nota distraídamente) y empieza a tantear en su propio uniforme de sacerdotisa en busca de algo, cuando por fin encuentra lo que busca Yu desea que no lo hubiese hecho.
-¡Rin, Pyo, Tou, Sha, Kai, Jin, Retsu, Zai, Zen! ¡Espíritu maligno, desaparece!- Ella murmura antes de lanzar varios trozos de papel hacia el.
Y al sentir el papel impactar en su rostro y pegarse en su frente, el rubio siente su enojo regresar ante de sus palabras –Si me dejas tomar mi ropa, que el anciano monje me arrebato, estaré feliz de desaparecer, Miko-sama- el espeta tratando de mantener su tono cortes, a la vez que expresa su furia.
El arranca el papel de su cara sin miramientos, antes de agacharse a recoger su ropa.
-¡Oh! ¡Oh, dioses…! Yo lo siento tanto…- ella murmura antes de agacharse, pero Yu toma su ropa sin darle ninguna oportunidad de recogerla.
-No necesito vuestra ayuda Miko-sama -el murmura- Si me disculpáis, necesito cambiarme y desaparecer –El sabe que el no está lo suficiente enojado con ella para hacer lo que está haciendo, pero la situación en si aumenta su enojo.
Así que sin mirarla a los ojos, el rubio camina fuera de la vista de aquellos dos, cuando está seguro de que no hay nadie alrededor se cambia velozmente.
Cuando vuelve a encontrarse con la Miko en busca de la salida, el arroja aquel uniforme hacia ella. No se molesta en mirarle.
El todavía esta terriblemente enojado cuando logra salir del templo Hikawa, tan enojado que ni siquiera se da cuenta del cuervo que le sigue.
Sosteniendo el uniforme contra su pecho, Rei todavía esta bastante pasmada.
Ella había estado caminando por el templo, cuando encuentra a su abuelo corriendo con algo de ropa en sus brazos. Teniendo en cuenta la sonrisa del anciano ella puede decir mas o menos lo que hizo, así que se las arrebata, y empieza a caminar en busca del dueño de aquellas prendas, una disculpa ya preparada en sus labios.
Al escuchar los gritos de Nicolás, Rei adivina que el ha encontrado al dueño de las prendas con las que ella carga.
Pero ella no está preparada para lo que encuentra cuando dobla la esquina.
El es más alto que Nicolás, tiene el cabello de color rubio y esta terriblemente desordenado, sus ojos azules parecen estar brillando en molestia contenida, no es precisamente delgado, pero tampoco gordo o corpulento, siendo su complexión solo un poco mas ligera que la del castaño a su lado.
Aquellos ojos azules se fijan en ella, y parecen parpadear con asombro.
Rei no puede contener su asombro propio, y antes de detenerse a pensar que aquellos ojos no se ven en absoluto como los de su torturador, deja caer la ropa en sus brazos y empieza a tantear su propia ropa en busca de sus ofudas.
Ella realiza el hechizo con una velocidad proveniente de la práctica, y los lanza. Pero a diferencia de la última vez que lanza el hechizo al rubio, este no parece tener el menor efecto, a parte de avivar su ira, por supuesto.
Su ofuda solo se queda pegado en la frente del rubio, mientras este parpadea su enojo encendiéndose nuevamente.
-Si me dejas tomar mi ropa, que el anciano monje me arrebato, estaré feliz de desaparecer, Miko-sama- el pronuncia de alguna forma manteniendo su tono tan cortes como furioso, sus ojos azules centellando hacia ella.
El rubio se agacha a recoger su ropa, y cuando lo hace es que Rei por fin se da cuenta de que ella le lanzo un hechizo a alguien inocente, y exactamente como debió haber sonado para el rubio.
-¡Oh! ¡Oh, dioses…! Yo lo siento tanto…- ella murmura, tratando de agacharse a recoger la ropa.
Pero otra mirada furiosa del rubio la detiene -No necesito vuestra ayuda Miko-sama -el murmura- Si me disculpáis, necesito cambiarme y desaparecer- esta vez ella se estremece antes sus palabras, no es que el rubio se da cuenta, pues ya no la mira.
Y tampoco la mira cuando le encuentra una vez más, solo tirando la ropa de monje sin miramientos hacia ella.
Ella le observa al salir, siente un ligero peso en su hombro y se da cuenta de que Phobos se posa allí.
No puede dejar de mirar sorprendida al notar que Deimos se marcha del santuario siguiendo al rubio furioso.
Son las tres de la tarde cuando finalmente regresan a la casa Tsukino. Habían almorzado fuera y mientras Serena lleva un par de bolsas ligeras, Kazu llevaba una carga pesada.
Aun así es mejor, en comparación con cantidad que había estado llevando por todo el centro comercial, cuando la otra rubia se había marchado Kazu en realidad había suspirado de alivio. No porque la rubia se marchara, (aunque posiblemente hizo el tonto delante de ella, el no siente ningún deseo de que la rubia se aparte de el. De hecho el que Minako Aino hubiese estado presente probablemente fue lo único que hizo que valiera la pena la tortura. Eso y la sonrisa feliz en el rostro de su prima) si no porque se había llevado lo que el estaba seguro eran varios kilos en ropa con ella.
Cuando el se desploma cansado en el sofá, el pequeño paquete de maldad se acerca ofreciéndole un vaso de limonada fría que su tia probablemente preparo.
Ella lo mira aun sonriendo y le pregunta- ¿Te agrado Mina?-
"Agradar no es la palabra correcta…" la voz suave se desliza en su mente y le toma unos segundos el darse cuenta de que su propia voz proyecta el pensamiento.
Sus ojos se abren como platos, y mira como la sonrisa de Serena se vuelve mas ancha.
-¡Lo sabia!- ella suelta, y luego pone sus dos manos en las mejillas y empieza a girar con un gesto soñador- ¡Mina-chan y tu se verían tan bien juntos!- ella chilla felizmente.
Kazu le permite hacerlo unos minutos, antes de romper su ensueño con sus palabras- Como si alguien como ella pudiera fijarse en mi-
Serena frunce el ceño hacia el, pisando el suelo en un gesto infantil que no logra que quitar lo intimidatoria que ella parece.
El se pregunta por qué no puede simplemente mantener la boca cerrada, porque había sido fácil de hacer hasta ahora.
El se encuentra repentinamente de pie y fuera de la casa, Serena se pone de pie, todavía frunciendo el ceño- Ve a caminar- ella ordena- y no vuelvas hasta que pienses con claridad- y con eso cierra la puerta dejándolo abandonado.
Después de unos segundos el decide obedecerla.
Olvidando que él no conoce la ciudad en la que está actualmente, empieza a caminar.
Cuando vuelve a ser consciente de este pequeño hecho, esta en frente de un edificio de apartamentos, y observa como un pelinegro (que se siente mas familiar que lo que debería) arrastra a un rubio (que también le resulta muy familiar) con un cuervo en su hombro.
Sin saber porque el decide quedarse allí.
-Con un poco de suerte Darien volverá a salir- el dice en voz alta, queriendo justificar sus acciones.
Durante todo el tiempo que se queda allí hace lo imposible para ignorar cuando una parte de el empieza a sentir la inmensa necesidad de subir al edificio.
Después de lo que parece ser una hora el sentimiento es demasiado fuerte y sin importar que la pequeña parte racional le insta a marcharse, el entra al edificio, subiendo las escaleras en a un ritmo casi inhumano.
Porque a cada paso que da siente la necesidad aumentar la velocidad.
El finalmente se detiene, jadeando, en frente de una puerta. Todavía ignorando la pequeña voz en su cabeza que le dice que deje de ser absurdo.
"Podría estar pasando algo malo" la voz suave se justifica y él se siente de acuerdo, aunque no tiene idea de por qué habría de estar pasando algo malo.
Cuando solo unos segundos más tarde, antes de que el pueda tocar la puerta, escucha a Darien gritar algo. El entra sin chistar.
Al ver a Darien cernirse preocupado sobre un rubio inconsciente en un sofá, una lámpara en llamas, un par de sofás pequeños ligeramente quemados y una mesa con un mantel chamuscado, el se siente muy, pero muy, justificado.
Muy bien aqui esta, me disculpo por el retraso he estado un poco atareada u.u
Espero hayan disfrutado el capitulo :D
