Capítulo 7 - ¿Seguro que son profesores?
Las luces se encendieron repentinamente, cegándolos, dejando ver a todos los alumnos, que yacían en el suelo, acurrucados unos contra otros, algunos contra la pared, todos, excepto cuatro, que se mantenían de píe, con las varitas en la mano, tres de ellos pegando sus espaldas, y un cuarto al frente del salón, también con la varita en la mano, preparado para el ataque.
Vladimir no podía ver bien, estaba cegado tras la repentina aparición de luz en el aula, esperó a que se le aclarara la vista, podía ver una silueta al frente del salón, en posición, preparado para el ataque, era el atacante, todos estaban en el suelo menos Bellatrix, Scorpius y él.
-Ahora- gritó el hombre que se paraba al frente de todos, al momento que lanzaba un hechizo a los tres alumnos que se encontraban de pie. Rompieron la formación para evitar que el hechizo les diera, quedaron separados por dos metros el uno del otro, mientras que el atacante preparaba un segundo ataque.
Bellatrix fue la primera en reaccionar, dando un paso al frente, tratando de no pisar a nadie.
-Expeliarmus- gritó la chica, apuntando al hombre desconocido.
-Protego- dijo, saliendo del alcance del hechizo sin mucho esfuerzo.
A los ataques de Bellatrix se sumaron Scorpius y Vladimir, tratando de atacarlo por todos los ángulos, mientras que corrían de un lado a otro, esquivando los hechizos del atacante.
Los expelliarmus y los protego resonaban por toda el aula, comenzaban a sentirse cansados de atacar y correr para evitar ser impactados, sentían el sudor correr por su frente, cayendo dentro de sus ojos y dejando una sensación de ardor, el atacante ni siquiera parecía cansado, se veía fresco, tal y como había comenzado el combate.
-Expelliarmus!- gritó el hombre, una y otra vez, tratando de alcanzar a los tres jóvenes.
-!Hey!- gritó Scorpius, al momento que su varita salía disparada de su mano a la del hombre que estaba frente a ellos, que la tomó en el aire, sin mucho trabajo.
-Scorp, detrás de mí- exclamó Vladimir, al momento que esquivaba un destello rojo. El rubio se puso a la espalda de su compañero, esperando no ser un problema.
-Bella- gritó Vladimir - separémonos más, tenemos que llegar por dos lados, no podrá con eso- la chica obedeció, y se alejó, hasta llegar a tener la espalda contra el muro, Vladimir hizo lo mismo.
-Expelliarmus- gritaron los dos jóvenes a la vez, el hombre en frente de ellos se movió a la derecha esquivando el primer ataque, y lanzando un protego para parar el segundo.
-!Haaaaa!- resonó la voz de Scorpius, que se dirigía corriendo directo contra el hombre, lo alcanzó y logro taclearlo, haciéndolo caer al suelo, dejando caer su varita y la que le había quitado a Scorpius, este, rápidamente se puso de pie y tomo ambas varitas.
-!Suficiente!- gritó una voz desde la esquina del cuarto, al momento que un muchacho, de cabello azul, se materializaba de la nada, los tres chicos se pararon uno junto a otro, con las varitas en alto.
-Tranquilos- dijo el hombre que acababa de aparecer -Ennervate- dijo, apuntando a los alumnos que estaban desmayados -bienvenidos a su primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras- saludó - soy el profesor Ted Remus Lupin, espero no haberlos asustado mucho- se disculpó, aunque de manera inútil, ya que la mayoría de los jóvenes seguía en shock -siento lo que acaba de ocurrir, es mi primer año en esto, y no sabía cómo comenzar... así que se me ocurrió esto- este de aquí es James Sirius Potter- dijo, al momento que señalaba al "hombre" tirado en el suelo y lanzaba un hechizo, que hizo que su apariencia fuera la de un joven de trece años.
-¿Potter?- sonaron los murmullos entre los alumnos.
-Hola chicos de primero- saludó, con la voz un tanto quebrada por los nervios. No obtuvo respuesta.
-Vamos James, acabas de batirte en duelo con tres magos ¿y te apenas al hablar en público?- dijo con tono burlón Lupin, no recibió respuesta de James, éste se giro y pudo ver bien a los chicos con los que se batía en duelo.
-James Potter, gusto en conocerlos... y hacer un duelo con ustedes- dijo, con la mejor de sus sonrisas.
-Vladimir Parker- devolvió el saludo el más alto de los tres, llegaba a la estatura de James sin problema.
-Bellatrix Lestrange- se presentó, un poco ruborizada, la chica de cabello negro.
-Scorpius Malfoy- se presentó el rubio, al momento que estiraba la mano para estrecharla con Potter, pero no recibió respuesta de éste.
James Potter se quedó petrificado, no esperaba que un Malfoy lo derrotara en duelo, y menos un Malfoy que acababa de entrar a primer año, no, no se quedaría así.
-Tres contra uno...- dijo James más para sí que para los demás -gran cosa- y sin decir más, salió del aula lo más rápido que pudo.
-Bueno, ahora que todo está aclarado - volvió a hablar Ted, aunque no estaba para nada seguro de lo que decía después de ver la reacción de James - creo que es buen momento de comenzar la clase- anunció, al momento que James salía del aula - chicos, pueden ir a sentarse- dijo, y apareció mesas y sillas suficientes para todos.
Los tres bajaron y tomaron asiento en la mesa más cercana.
-Casi lo olvido, 30 puntos para Slytherin - dijo sonriente -excelente su duelo chicos, y Scorpius !qué manera de atacar! - dijo, asombrado -no se me hubiera ocurrido jamás. Ahora - dijo, dirigiéndose a todos y agitando la varita para aparecer chocolate enfrente de todos - coman un poco de chocolate, les hará bien.
-¿Profesor? - preguntó una chica de Ravenclaw desde el fondo - ¿por qué comenzó la clase de esa manera?- finalizó su pregunta, aún no había superado la experiencia anterior -
-Bueno, espero que no se molesten, pero como decía un antiguo auror conocido de mi padrino "tenemos que estar siempre alerta" - dijo, recordando las historias que Harry le contaba de Alastor Moody - ya sé que no estamos en tiempos de guerra ni mucho menos, pero siempre es útil saber defenderse y saber defender a los que nos importan- dijo, viendo a Vladimir y a Scorpius.
La clase comenzó de verdad después de eso, todos los alumnos sacaron sus varitas y pusieron atención al profesor Lupin, que explicaba cómo hacer un expelliarmus.
Vladimir, Scorpius y Bellatrix pasaron el resto de la hora ayudando a sus compañeros de clase a lograrlo, claro está que primero ayudaron a los Slytherin.
Antes de salir del salón, Lupin les dijo que el examen sería parecido a lo que vivieron ese primer día, pero con algunos cambios.
Llegaron al gran comedor, hambrientos después de haber estado practicando toda la clase anterior, se sentaron en la mesa y comenzaron a comer.
-Fue genial cuando embestiste a Potter- estaba diciendo Vladimir -no esperaba que lo hicieras, creía que nos vencería-
-Bueno, estaba asustado y sin varita, hice lo primero que se me ocurrió- contestó Scorpius con modestia.
-Bellatrix, tampoco estuviste mal, es verdad lo que dijiste de los duelos, se requiere energía y práctica, ha sido difícil, y éramos tres contra uno- siguió diciendo Vladimir, emocionado por lo que acababa de suceder.
A pesar de que era el primer día, la diferencia de puntos entre las cuatro casas ya era más que notoria, Slytherin iba a la cabeza por 25 puntos, debajo de ellos estaba Ravenclaw.
La hora de la comida pasó rápido, poco a poco el gran comedor se fue quedando más y más vacío, hasta que la mayoría de los que quedaban eran de Slytherin, en ese momento, faltando 10 minutos para la siguiente clase, los Slytherin de primero se pusieron de pie, dispuestos a ir a clase, pero antes de que llegaran a la puerta, se les acercó un grupo de estudiante, también de Slytherin, pero de quinto año, entre ellos iba el prefecto.
-!Hey! chicos, esperen- los llamó el prefecto, ellos se detuvieron y esperaron a que los alcanzaran.
-¿Qué pasa Marcus?- preguntó Scorpius.
-Nada, sólo queríamos agradecerles por la gran cantidad de puntos que llevan en el primer día- los felicitó, se lograba ver el orgullo en su cara.
-Bueno, no es nada - dijo con modestia Vladimir- pero no podemos ganar todos los puntos, necesitamos ayuda de todos los cursos-
-Sí, claro, cuenten conmigo y con mi curso, lo haremos lo mejor que podamos-
-Gracias, y si puedes convencer a los otros grupos sería fantástico, ya es hora de que Slytherin sea el bando ganador ¿no creen? - terminó Vladimir, con una pregunta.
-Claro, el bando ganador - dijo Marcus, y todos corearon esa frase - bando ganador, bando ganador -
Se dirigieron a la clase de pociones, pero antes de que pudieran avanzar mucho, otro alumno de quinto año los alcanzó.
-Chicos, esperen- los llamó- una cosa más, tienen pociones ¿cierto?-
-Cierto- respondieron todos.
-Bueno, el profesor Slughorn adora a las mentes brillantes o a los allegados a familias importantes, no se guarden nada, recuerden que aunque sea el jefe de nuestra casa, no nos da preferencia, sólo ayuda a los que pueden serle útiles en el futuro ¿de acuerdo?-
-De acuerdo- respondió Scorpius.
Se dirigieron a las mazmorras, en busca del aula de pociones, al llegar, la mayoría de los Ravenclaw ya estaban ahí, entraron al aula, y se sentaron, como los grupos eran números impares, le tocó a Diana sentarse con un Ravenclaw.
El profesor apareció poco tiempo después de que todos los alumnos estuvieran en el aula, llego a su escritorio y comenzó a pasar lista.
-Señorita Wen Lee- se detuvo un momento.
-Presente, profesor- contestó una niña, de cabello negro, largo y silueta delgada.
-¿No estará relacionada con Xian Lee, la celebridad de las pociones?- preguntó Slughorn con una sonrisa pícara.
-Sí, señor, es mi padre- contestó la niña, algo tímida.
-Vaya, vaya, tenemos a la hija de una celebridad entre nosotros- dijo Slughorn -¿quién es tu madre? si no es molestia responder- preguntó el profesor, esperaba a una hija de dos celebridades.
-Su nombre es Cho Chang, usted fue su profesor-
-!Oh! claro, Chang, la recuerdo bien, estuvo en la batalla de Hogwarts, y por lo que sé, ahora se dedica a la medimagia ¿me equivoco?-
-Vaya, es verdad lo que nos dijeron, no se le pasa ni una- susurró Scorpius a Vladimir.
-Ocurre algo señor...- preguntó Slughorn a Scorpius.
-Scorpius Hyperion Malfoy, señor- respondió, esperando una reprimenda.
-Oh, un Malfoy, recuerdo a su padre, la verdad es que no era bueno en pociones, no lograba prepara ni una sola correctamente- dijo Slughorn, la cara de Scorpius comenzaba a ponerse roja de la vergüenza y la ira- espero que usted demuestre mejores habilidades- terminó el profesor, al momento que se giraba y continuaba pasando lista.
La clase finalizó, con un Scorpius muy molesto, el profesor no sólo lo había humillado a él, sino que se había atrevido a hablar mal de su padre, eso no lo podía permitir. Sí, sabía qué había hecho, pero eso ya había sido hace muchos años.
-Miente ¿sabes? - le dijo a Vladimir, cuando estaban solos en la sala común, haciendo los deberes, Vladimir lo miró, preguntando a qué se refería - mi padre no es malo en pociones- dijo Scorpius - en realidad es bastante bueno, cuando lo dejaron sin varita después de la derrota de Voldemort, era lo único que podía hacer para sentirse mago, es bueno, lo he visto trabajar, hace cosas increíbles- dijo el rubio, ruborizado de nuevo.
-Tranquilo, yo te creo, al que tenemos que convencer es a Slughorn, debe de haber alguna manera- dijo Vladimir, consolando a su amigo.
Ambos se quedaron pensativos durante unos minutos, como no se les ocurría nada, decidieron volver a los deberes.
Ese día los deberes habían sido pocos, tan sólo una redacción de transformaciones, otro tanto de historia de la magia y un ensayo para pociones, el profesor Lupin no les había dejado tarea, ya que no todos se habían recuperado de la sorpresa de su clase. Tal y como había prometido Scorpius, dedicó un poco de tiempo a ayudar a Diana con sus deberes, aunque todos la estaban ayudando en general.
Era casi la media noche, todos en el dormitorio estaban dormidos, no se escuchaba más que el sonido de las respiraciones de los cuatro chicos, y de vez en cuando, el roce de las pijamas contra las sábanas, cuando se movían.
-Lo tengo- dijo Vladimir en voz baja, despertando de golpe y poniéndose de pie, dirigiéndose a la cama de Scorpius, lo movió un poco por el hombro, tratando de despertarlo - Scorpius - dijo en un susurro, el rubio despertó - tengo una idea- dijo, con una sonrisa que era cubierta por la obscuridad de la habitación -ya sé cómo puedes caerle bien a Slughorn- terminó Vladimir, esperando la reacción del rubio.
-Cuéntame- fue lo único que respondió Scorpius.
