TITULO: CALAMITOSA BELLA

TITULO ORIGINAL: CALAMITOSA CLARISSA

AUTORA: Lynsay Sands

ADAPTADO POR: MARS992

GENERO:HISTORICO, COMEDIA ROMANTICA

CONTEXTO : Inglaterra, 1720

PROTAGONISTAS: Edward Cullen y lady Bella Swan

PERSONAJES DE: STEPHANIE MEYER

SIN FINES DE LUCRO…

CAPITULO 6

— Un tal de lord Hale está en la puerta y quiere saber si las ladies Swan están en casa, para visitarlas.

Bella levantó la cabeza del respaldo del sofá en el que estaba sentada y , parpadeando varias veces, intentó ver por encima de la figura del mayordomo, quien estaba en la puerta.

— Quién dijo que es, Foulkes? — preguntó Sue.

— Lord Hale — el mayordomo repitió, con aire aburrido.

Bella se mordió el labio y se controló para no parecer demasiado eufórica . Mowbray estaba cumpliendo lo que había prometido . Su primo había venido en su lugar. Con los dedos cruzados, ella comenzó, internamente, a rezar para que su madrastra no lo despachase y estropease todo.

Por la voz, Sue parecía estar confundida:

— Pensé que ya conocías a lord Hale.

Bella entendió la intención. Si ella ya había tenido un primero encuentro con él, por qué diablos él la buscaría nuevamente?

— Si, lo conozco. Él es un hombre muy agradable.

— Lo sé ! — Sue no pareció muy convencida. — Podría jurar que oí decir que él…

Cuando hizo una pausa, lady Havard que había venido a tomar el té con ellas y comentó :

— También yo oí comentarios de que él es ... que le gusta la juerga, Sue, pero creo que son chismes de pura maldad. Envidia, muy probablemente. Él proviene de una buena familia y es bastante amigo del rey.

Bella entendía muy bien la razón por la cual lady Havard alentaba a Sue a permitir las atenciones de Hale. No había duda que era por celos que sentía por Newton. Pero a ella eso poco le importaba. sólo podía agradecer la interferencia de la amiga de su madrastra y, con la respiración contenida, se quedó aguardando el veredicto.

— Muy bien , Foulkes, hazlo entrar.

— Como no, mi lady — Foulkes murmuró, retirándose de la sala.

Bella aguardaba con impaciencia, rogando para que el truco saliese bien y pronto pudiese estar con Mowbray nuevamente. Se hizo un súbito silencio en la sala, a la espera de que Foulkes abriese la puerta y confirmase que las damas estaban.

— Muy bien! Déjeme entrar entonces! — una voz alegre reverberó.

El visitante continuó expresando, aparentemente, su satisfacción de que estuviesen en la residencia, sin que Bella lograse entender lo que decía.

— Ah, mi ladies! — Las palabras fueron pronunciadas calurosamente.

Bella enderezó la espalda, intentando oír lo que o visitante decía.

Sue, se mostraba encantada y se levantó para recibirlo.

— Lord Hale, qué gentileza venir a visitarnos.

— Ah, no digas nada. El placer es todo mío. — Cruzando la sala, él se encaminó hacia la anfitriona y se curvó para saludarla con un besa mano. Después , se volvió hacia el lado en que Bella estaba sentada. — Ah, lady Bella, siempre tan encantadora. Muy encantadora. — Tomándole la mano, la llevó también a los labios y la besó, dirigiendose entonces a lady Havard. — Qué placer verla, lady Havard! Qué hombre de suerte soy. Tres lindas mujeres en una sola sala.

— Lisonjero , mi lord — Sue se derritió , — Te gustaría tomar un té?

— Claro, claro. Muy amable.

— Siéntate .

— Gracias .

Hubo un momento de silencio, cuando todos se acomodaron en sus poltronas, a excepción de Bella quien no se había movido de su lugar, y después de un intercambio general de sonrisas.

— Qué sorpresa, mi lord . A qué debemos su visita? — Sue preguntó, sirviéndole el té.

—Deber? — preguntó él, mostrándose asombrado. — No me deben nada. Nunca cobro por mi presencia, por más placentera que sea.

El lanzó una carcajada de un modo casi femenino, haciendo que Bella abriese los ojos horrorizada.

Dios del Cielo! Ella era casi ciega; pero no sorda. Ese hombre tenía el mismo tono grave de voz de su primo. Sus palabras habían sido mas que adecuadas. No era el mismo lord Hale que ella había conocido, se dijo a sí misma al oír la reacción alegre de su madrastra y su amiga ante la broma de él.

Pero.. quién sería entonces, Bella se preguntó . Con certeza, se ese no fuese el verdadero Hale, Sue y lady Havard, que tenían una excelente visión, reconocerían al intruso, pero ninguna de las dos se mostró alarmada. Todo en lo que Bella podía pensar er que se trataba del auténtico lord Hale, representando un personaje , aunque no lograba entender el por qué de estar comportándose de esa manera. Francamente, él más parecía un poco ... medio ... bastante afeminado.

Cuando eso se le ocurrió , Bella se acordó que le había preguntado a Mowbray si su primo no era un libertino y de t haberle avisado que, si lo fuese, su madrastra jamás permitiría que saliese con él. Estaba claro que los dos habían decidido sosegar los temores de Sue con ese personaje afeminado.

Bella se maravilló con las dotes actorales de Hale, quien hablaba a las mujeres en un tono confidencial:

— En realidad , estoy estrenando mi nuevo saco y un nuevo sombrero, y me sentía curioso por saber que efecto causarían en las más encantadoras damas de Londres. — Después de dar la explicación, Jasper se levantó y dio una vuelta, para exhibir mejor su traje.

Sue y lady Havard se rieron como dos niñas ante el galanteo y la exhibición.

— Qué creen? — él preguntó, apostándose delante de Bella. — Un buen corte, no?

Bella forzó la vista , intentando captar algún detalle de la ropa, pero todo lo que veía era un borrón verde . Fue Sue quien rompió el silencio para salvarla del papelón.

— Muy elegante, mi lord . Me gustaría tener el nombre de su sastre para dárselo a mi marido.

— Es muy notable — lady Havard concordó.

Aparentemente satisfecho con los elogios, Hale volvió a sentarse con un suspiro de satisfacción.

— Siempre intento estar a la moda. También creo haber combinado la camisa con los pantalones, qué creen?

—Está perfecto — Sue murmuró indecisa, siendo respaldada por lady Havard con la misma entonación de voz de quien no sabe bien qué decir.

Pero Bella no contuvo su curiosidad :

— De qué manera, mi lord ?

Hale le explicó pacientemente, y Bella levantó las cejas al imaginarlo usando camisa amarilla , pantalones color caki, combinando con el saco color verde.

El obviamente notó la expresión sorpresa de ella y, apenas disimulando la voz de quien se estaba divirtiendo con la situación, trató de aclarar:

— Creí que usar todo del mismo color sería exageración, por eso opté por la camisa amarilla. No gusta gastar mi dinero y parecer un payaso.

— Naturalmente. Te queda muy bien así, mi lord — Sue dijo como si estuviese muy al tanto de las tendencias de la moda.

Bella comenzó a preocuparse pues temía que después de esa conversación superficial , Sue no permitiría que saliese con Hale, a pesar de los esfuerzos de él. Pero en ese instante, él sacó el reloj de bolsillo y enderezó su cuerpo en la poltrona.

— Oh, mi reloj dice que es hora de partir — Hale anunció, y Bella pensó que él estaba comenzando a exagerar su manierismo.

— Ya? Apenas acabas de llegar . — A pesar do comentario, Sue parecía aliviada.

— Es hora. En verdad , no planeaba quedar mucho. Mi intención era preguntar si lady Bella podría acompañarme en un paseo por el parque. Quiero exhibir mi nuevo figurín en público, pero no me gustaría cabalgar solo, no queda bien.

— Bien… — Sue vaciló por un momento y miró a lady Havard.

Bella casi podía oír los pensamientos de su madrastra. No había duda de que estaba confrontando los rumores sobre el comportamiento libertino de Hale con el caballero amanerada sentado en la sala.

— Sue, déjalos ir — lady Havard interfirió cariñosamente. — Lord Hale sabrá cuidar muy bien de los dos.

Aparentemente la representación de Jasper había convencido a su madrastra de que no había nada que temer, pues, de otro modo, nis siquiera la interferencia de lady Havard habría surtido efecto.

— Muy bien — ella concordó, sacudiendo la cabeza. — Pero tengan cuidado con no…

Eufórica ante la perspectiva de volver a ver a Mowbray, Bella escuchó las indicaciones de siempre. No tocar nada, no caminar sin que lord Hale la guiase, etc, etc, etc. Bella ya había oído tantas veces esas recomendaciones que las sabía de memoria. Con cada una, sacudía la cabeza en asentimiento.

Lady Havard los acompañó hasta la puerta y después se apresuró a ir abrir la puerta del carruaje, estacionado en la calle en frente de la residencia de los Swan, y Bella fue alzada al asiento por Hale.

— Gracias a Dios que se acabó!

Bella oyó el comentario aliviado de Hale al tomar las riendas de los caballos. El inesperado tono grave y mucho más masculino de su voz actuó como un catalizador, liberando su risa ante toda esa situación. Una carcajada espontánea brotó de sus labios y su rostro se enrojeció .

— Lo siento mucho, mi lord — Bella dijo entonces en un sólo aliento. — Debes considerarme terriblemente malagradecida, y eso lejos de mí. Pero es que estaba imaginando la consternación de mi madrastra por intentar acompañar tu conversación sobre moda y no conseguirlo. Ella odia parecer una ignorante.

— Esa es la mayor estupidez — Jasper retrucó de inmediato.

Bella pensaba en lo que había oído cuando él agregó :

— Trata a Edward con cariño. Él tiene muchas cicatrices y no todas son visibles.

Bella iba a preguntar qué significaban esas palabras enigmáticas cuando el carruaje se detuvo . En el mismo instante, otro carruaje se emparejó con el de ellos. Era un carruaje cerrado. Bella observó ansiosa la puerta ser abierta y un bulto saltar de adentro.

— Veo que todo salió bien.

Bella reconoció de inmediato la voz de Mowbray y no se molestó en hacer pregunta que le gustaría haber formulado a Hale. Ella sonrió cuando Edward se aproximó y con la respiración contenida fue sacada del carruaje y colocada en el suelo .

— Estás en deuda conmigo, primo — murmuró Hale desde su carruaje.

— Lo sé — Mowbray concordó, y Bella sintió la risa en su voz. — Nos vamos a quedar cerca, Jazz, así nos encontrarás fácilmente a la hora de llevar a Bella a su casa.

— De acuerdo — Hale respondió, sacudiendo las riendas para hacer que el carruaje se pusiese en marcha.

Cuando el vehículo desapareció a lo largo del parque, Edward propuso que caminar un poco.

— Creo que es preferible a desfilar con el carruaje y quedar expuestos a las miradas de los o nobles, aunque hoy traje el carruaje cerrado — él explicó.

Bella vaciló por un momento y, esbozando una sonrisa tímida, aceptó :

— Hiciste bien . No estoy interesada en "estar expuesta" a la mirada de los otros nobles, como parece ser la moda; de cualquier forma, ellos me verían a mí pero yo nunca conseguiría verlos . Además, creo que no sería nada prudente ser vistos en un carruaje cerrado , pues si mi madrastra se llegase a enterar …

— Pero estamos usando las máscaras a la moda — Edward la interrumpió rápidamente. — Nadie nos reconocería.

Bella inconscientemente llevó su mano a la máscara que su madrastra había insistido que trajese. Estaba a la moda, en aquella temporada, cabalgar usando máscara, y lo que fuera que estuviese de moda Sue la obligaba a usar.

— No crees que mi mala vista va a causar algún problema?

Edward tomó la mano de ella y la colocó sobre su brazo.

— Quédate tranquila, lady Bella, no permitiré que ocurra una calamidad.

Bella se relajó en el mismo instante ante la actitud de él y se sintió feliz al caminar por una alameda, cuyos árboles y flores lamentablemente no lograba ver en detalle. Agudizando los oídos, después de algún tiempo, ella interrumpió el silencio que ya comenzaba a incomodarla.

— Es ruido de agua lo que oigo, mi lord ?

Edward miró a su alrededor.

— No me parece — comenzó a decir e hizo una pausa. — Ya hace un buen tiempo que no vengo aquí, por eso no recuerdo bien si estos jardines tienen cascadas o fuentes. —

Pero en el mismo instante, se volvió hacia ella y dijo sonriendo: — Tienes un excelente oído, mi lady. Aunque yo no consiga oírla, acabo de acordarme que hay una fuente cerca de aquí. Vamos a intentar encontrarla!

Pocos minutos después , él vio la fuente y condujo a Bella hasta ella. Permanecieron allí por algún tiempo, ambos sintiéndose extrañamente incómodos.

Bella fingió estar contemplando el agua delante suyo, pero su mente estaba toda concentrada en el hombre a su lado. Era una agonía estar tan consciente de la presencia de él, y una agonía mayor , el silencio que se interponía entre ellos como una barrera. Ellos parecían haberse entendido tan bien en el baile en que se habían conocido y ahora que estaban solos nada tenían para decir. Era muy desconcertante. Ella buscaba, desesperadamente, en su mente algo para decir cuando Edward soltó una pequeña carcajada.

— Qué pasa ? — ella preguntó, levantando curiosamente su rostro hacia él.

— Nada… — dijo Edward, agregando después : — Apenas estaba pensando que soy un idiota, parado aquí casi en estado de pánico, buscando desesperadamente algún tema para conversar, pero parece que perdí toda la capacidad de hablar. — Antes de cualquier protesta, Edward agregó : — Cuando estoy cerca de vos, lady Bella, me pongo nervioso como un adolescente.

— Yo también me siento así — Bella admitió tranquilamente. — Y me resulta extraño. No hubo ningún problema las dos veces que estuvimos juntos y no entiendo la razón de que esto suceda ahora.

— Ni yo — Edward concordó. — Pero, afortunadamente, no soy tan idiota como parezco , por eso traje algo para nos distraernos.

Delicadamente, él volvió a colocar la mano de Bella sobre su brazo y comenzaron a apartarse de la fuente. Observando la expresión curiosa de su acompañante, él metió la mano en el bolsillo y sacó un objeto oscuro, colocando la mano de ella sobre el mismo.

— Un libro? — Bella preguntó sorprendida.

— Si, un libro. Voy a leerte.

— Leerme?

— Recuerdo que me habías dicho que, entre todas las cosas, lo que más extrañabas de no tener los anteojos era de poder leer. Entonces pensé en leerte algo. No sé si te va a gustar.

— Estoy segura que me va a encantar — Bella se apresuró a decir, no solamente conmovida por la atención de él, sino también agradecida de que hubiese encontrado un modo de quebrar el silencio incómodo . — Y dónde será esa lectura? — ella quiso saber.

— Allá hay un árbol que nos va a dar sombra mientras te leo.

— Qué libro elegiste? — ella preguntó curiosa, cuando Edward eligió un banco para sentar.

— Traje El Rapto de…

— Alexander Pope.

— Eso — él confirmó, obviamente sorprendido de que ella lo conociera. — Te gusta él?

Bella sonrió y asintió con la cabeza.

— Bien, entonces voy a comenzar.

Aquí les dejo otro capitulo!

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