Bien esta vez actualize sn poco tiempo, y eso es debido a que me mudare, aunque siga de trotamundo de un lado para el otro. mis padres me dan mi independencia...vivinedo en casa de mi hermana X.X ahi ni computadora hay! asi que no se cuando sera el siguiente pero les juro que buscara un ciber en cielo mar y tierra cercano.
D G M no me pertenece de lo contrario me acosarian a morir
Gracias a: Satii, ZakuryMinashiro, KURAI, Yu Okawa y LilyVongola. por tomarse la molestia de dejar sus rewierts ¡No soy una sadica! .
0.8.-Antes: 10 por ciento
Miro el papel como si no lo hubiera hecho ya muchas veces antes entre sus manos temblorosas, arrugándolo. El doctor Wong se disculpo silenciosamente saliendo de la habitación ante su oscuro semblante. Lavi observo otra vez los resultados deseando cambar ese número, pero, el ya había desde antes que algo así pasaría. Leyó de memoria la frase en el papel, grabadas las letras en su cabeza haciendo un hoyo en su corazón.
-Posibilidad de recuperación…diez por ciento-susurro con voz quebrada
Tembló, su mandíbula se tenso. La horrible angustia fluyo por él, juntándose como picos en su garganta e estomago. No creía poder llorar. Y entonces las palabras dichas por Allen volvieron a su cabeza con arrolladora tensión.
"Pero no lo entenderás hasta que te pase a ti"
El 10 porciento lo golpeo con crueldad, lo que una vez fue una lejana y ridícula pasibilidad se presentaba ahora ante el cobrando terreno. Grito lleno de rabia y arrugo el papel en su mano hasta hacerle añicos.
Fin 0.8
8.-Antes: Pequeño abismo
Había pocas cosas de las cuales Kanda estaba seguro.
La primera era…que los ladrones eran idiotas.
De manera simple dio con los ladrones del material, los muy idiotas habían vuelto vestidos de la misma manera con el fin de llevarse el otro carrito, en el fin del turno, el momento más estresante para cualquier trabajo de hospital. Para cuando termino con ellos pudieron darse el lujo de saber lo que era ocupar una cama en ese hospital. Pero al sacar información del otro carrito surgió un gran problema de ello. Quién diría que las mantas y esponjas de un hospital (hasta hace un año) tan respetable estaban siendo negociadas en l mercado negro; fue todo un caos, pero con tres días y medio se encargo de los involucrados, aunque el material debió ser incinerado después de eso. Muchas personas estaban enserio enfermas de la cabeza.
La segunda cosa era que la mitad (al menos) de los hombres eran unos estúpidos.
El ultimo director renuncio a la semana de su cargo, colgando un cartel en la consejería, lo cual acarreo un desastre general. Como él se suponía llevaba las finanzas y los sueldos de los doctores, estos para asegurarse no ser despedidos no hicieron nada, las únicas que no tomaron importancia fueron enfermeras y doctoras (mayormente ya entradas en años) a las novatas no esperaba que hicieran algo de todos modos. Pero los hombres fueron lo suficientemente tarados para no mover un dedo sin la autorización del desaparecido hombre o una autoridad mayor y como no estaban ni él ni el primer vejete las consultas y cirugías se acumularon de manera desastrosa; hubo crisis por los que salían a la hora de pagar en cifras blancas y números rojos. Tuvo que pasar dos días enteros sin pegar ojo para armar el desbarajuste. Y el nuevo cuarto director llego al quinto día de todo eso.
"Condenado vejete" pensó
Como las doctoreas e enfermeras trabajaron de mas esos días les dieron un descanso, lo que quintuplico su trabajo diario, siguiendo el mal día llego tarde a la cafetería, unos gorilas habían arrasado con la comida y Jerry no pudo acabar hasta que su descanso acabo, el elevador se daño en el piso diez y como él era el único dentro nadie lo noto hasta dos horas después, en la tarde los niños de pediatría hicieron una guerra de pintura para su desgracia acabo en medio del campo de batalla, luego de regañar a los escuincles tomo una ducha, pero dada su mala suerte esa mañana el agua se fue a la mitad, tuvo que usar de un garrafón –no quería ni acordarse como tuvo que ir de un piso al otro solo con una toalla y el cabello rojo- y para rematar al no tener la ropa de cambio por faltar el fin de semana anterior tuvo que tomar prestado el de un novato, el suyo termino en la basura.
Pero sin lugar a dudas la cereza del pastel fue el Moyashi. Apenas abrió la puerta y le vio de pie, le regaño, este por responder a su voz giro con brusquedad, iba a caer era obvio, pero no solo caería, antes de tocar el piso su cabeza se impactaría con los fierros de la cama torciéndola hasta hacerla girar, una muerte instantánea seguramente. No razono ni pensó por el extraño miedo que le embargo, ese que le hizo correr y lanzarse para atraparlo, el que lo llevo a empujar con la mano contraria y parte de su cuerpo la cama para que los dos quedaran a salvo en el suelo; ni el por qué le reclamo con enfado como si fuese alguien es su vida además de su simple oficio. Por un breve instante se sintió feliz al notar que todo ese tiempo de caos el chico lo extraño, pero todo se echo a perder cuando lo mandaron freír espárragos. Su humor había alcanzado el límite, no quiso verlo ni oírlo y por ello se ausento al día siguiente…
…por que le dio la gana…
Después de todo eso, ya más tranquilo volvió al trabajo, en la mañana se preparo el almuerzo por si acaso lo de hacía dos días; distinto a la que pensó el hospital se normalizo, el nuevo había contratado a un grupo de intendentes y a otro de enfermeras que dejaron el hospital rechinante de limpio. Los del tueno nocturno hacían tan bien su trabajo que debía esperar hasta la tarde para tener algo que hacer, eso o alguien realmente herido salpicando todo el piso y las paredes. Por supuesto ni loco querría eso. Fue dando vueltas por el lugar y sin darse cuanta termino frete a la habitación del Moyashi.
En lugar de gastarse las neuronas intentando, inútilmente, entender que paso; entro con lentitud. Estaba dormido, ya eran las once pero seguía durmiendo: arropado hasta el cuello, hecho casi bola y usando toda la sabana ya arrugada. Estaba tan profundamente dormido que no le oyó entrar, ni siquiera cuando le hablo o se sentó en la cama a falta de otro lugar -había oído que mandaron las sillas remplazar- suspiro para sus adentros, estar ahí era mejor que tener que soportar a la loca y chillona enfermera rubia que seguro le esperaba ya en lo lockers marcando con plumón rojo su número sobre cualquier superficie reflejante; el día en el que le idiota se lo marcara en la cara, sería el día que tendría que acompañar a Bak al juzgado bajo el cargo de homicidio en primer grado.
Se rasco el pelo con exasperación, no debía adelantar los hechos, quien sabe quizás algún día la tipa conseguirá cerebro y le dejaría tranquilo. Giro a ver al albino, nada, seguía sin inmutarle su presencia ¿Por qué estaba tan cansado? Ahí noto la base de sueros a mitad de la habitación, y sus rodillas sin tapar raspadas, el idiota seguía intentado caminar por su cuenta en ese suelo duro y frio. De verdad que era terco, quizás si saldría en un mes, pero, quizás, solo quizás…
Recordó la cara que puso cuando le vio llegar luego de la larga ausencia, como se le iluminaban los ojos con clamo entusiasmo; y por lo que sabía aparte suyo los doctores y el personal no recibía visitas desde hacía un muy largo periodo. Lo que le decía que se estaba carcomiendo la cabeza, los nervios y huesos para intentar salir de esa cárcel de vendas y alcohol. El Moyashi necesitaba respirar aire no desinfectado, recibir algo de sol y comer algo decente, si quería evitar que se pusiera mas irritable aun.
No tenía ni la más mínima intención de encargárselo a alguna enfermera, con lo descuidadas que era lo perdían y ni hablar de las locas que seguro lo sacaba del hospital para llevárselo a sus casas para tenerlo como muñeca o algo peor. Y llevarlo con Jerry en silla de ruedas era demasiado contraproducente. Fastidiado fue a la ventana quitando las cortinas para dejar pasar un poco de sol, fijo la vista en el patio trasero, donde pacientes de todas las edades, especialmente niños, paseaban olvidándose de sus preocupaciones, las medicinas, cirugías y el aburrimiento.
Chasqueo la lengua, el Moyashi era un niño después de todo; sin nadie de su familia a mogos alrededor, un niño triste, decidido, pero que muchas veces olvidaba sus razones para seguir consumiéndose en el pasado. Salió rumbo a la cafetería esperaba que Jerry le hiciera un favor.
El Moyashi había reaccionado bastante bien, estaba seguro que de no ser por la silla de ruedas se hubiera echado a correr. Chasqueo por cuarta vez la lengua al notar que el otro no le oía pero basto insistir para captar su atención. Después le vio preguntar el por qué por lo que señalo la obviedad; después todo fue más simple, solo comían y eso estaba bien, sin discutir por tonterías y el verlo feliz r sonriente era agradable, si no fuese por la jodida manta cuadriculada que hacía parecer esa pequeña salida como un picnic estaría mejor, o solo no le agradaba que el Moyashi comiera de lo suyo, su sazón no era algo que envidiar y tampoco quería que se hiciera una idea equivocada en la cabeza. El no era Jerry y nunca lo seria.
Pero no duro mucho tampoco la paz, tan pronto terminaron empezaron a discutir, era imposible no quererlo hacer rabiar, su cara de enfado en esa tez infantil no intimidaba ni a un gato, era demasiado divertido. Pero no espero que se pusiera en pie solo por eso. Si su habitación no era segura menos aun el patio, había muchos baches e irregularidades además del pasto húmedo por la llovizna de la mañana. El otro era terco, procuraba no moverse para no instarlo ir más lejos del plano terreno, pero ya había ganado la confianza suficiente para seguir por la pequeña pendiente. Espero que se tropezara o cayera para desistir pero no paso, opto por darle la razón, si estaba conforme dejaría todo eso, aunque el otro insistiese que no estaba tan alto. Sabía que era porque no había visto al otro lado. Detrás del chico se extendía un amplio e irregular camino, lleno de piedras, enredaderas, zarzas y donde a veces los visitantes tiraban la basura cuando nadie les veía, además de dos pedruscos irregulares e afilados que fueron removidos para que el arroyo circulara. Por un momento aprecio que logro pararle, pero pronto supo que no fue cosa suya, el albino miraba al frente como si hubiese visto un fantasma.
-Me oíste o te haces el idiota dije que bajes ahora
Estaba por gritarle que si no se bajaba lo llevaría de vuelta a su habitación a rastras, pero otra voz se le adelanto.
-…qué bueno que estas bien Allen-kun, Te invitare a mi casa.- decía una chica de azul rodeando el lago alzando la mano entusiasmada-¡Como no pudiste ir te enseñare el video de mi boda en lo que Lavi llega del trabajo! ¡Te agradara conocerlo!
Arqueo una ceja, la mujer le conocía, igual al idiota que lo planto y por lo que oyó estaba casada con él. Recordó de golpe donde estaba el Moyashi en esos momentos y como de rayo una imagen de el llorando hablando de la felicidad de "ellos" que tan mal lo ponía…tenía que bajarlo de ahí antes de que…
Lo que temía pasó, sus piernas se doblaron en un santiamén y se fue hacia atrás. Se quedo congelado en su sitio viendo como todo pasaba en cámara lenta, como su pequeño cuerpo se precipitaba al vacio, lo siguiente que supo es que estaba corriendo, intentando evitar algo que no podía ya. Una horrible sensación le corrió alno poderlo alcanzar.
-¡Moyashi!
-¡Allen-kun!
No presto atención a nada mas, incluyendo a la chica que corría aterrada hasta el lugar, se lanzo colina abajo derrapando, sin caer, hasta ver el instante en el que chocaba y con ello todas las botellas se rompían en muchos fragmentos; le vio moverse apenas y nada más.
-¡Moyashi!
Apenas le toco sintiéndose temblar, giro su cuerpo para recostarlo boca arriba y lo que vio le aterro, sangre, sangre en su cara, en su cuello y en su cuerpo, heridas frescas que no se detenían, la bata blanca ahora era casi por completo roja, su cabello estaba manchado mínimo la mitad, se desangraba, apenas respiraba. Con inusitada velocidad subió con ayuda de unos escalones más a la derecha, tenía que recibir atención médica urgentemente. A medio camino noto que mantenía un puño cerrado, le costó pero lo abrió, un gran cristal verde cortaba su palma de un extraño al otro, aun intentaba con su escasa fuerza cerrarlo…como si quisiera morir. Arrojo el vidrio lo más lejos que fue capaz, viendo al fin la cima del lugar y el camino más rápido al hospital.
Mientras corría la chica de azul se le unió, se veía terriblemente angustiada.
-¿Cómo se encuentra? ¿Está bien? ¿Qué sucedió?
Apenas iba a responderle, cuando sintió al albino removerse, aferrarse con fuerza a su uniforme azul.
-Tengo que llevarle a dentro es urgente-articulo apenas
-¿Puedo acompañarlo? Quiero saber cómo…
-¿Eres familiar?
-No. Soy una amiga de la infancia- apretó un puño-No lo veo desde hace años y...
-No la dejes…-susurro bajito el Moyashi, temblaba-Por favor no la dejes…no quiero verla…por favor…
Apenas le vio levantar el rostro sangre y lágrimas se deslizaban por este, incluso lagrimas de sangre. La chica por ser más baja que él no vio nada de eso.
-…Solo se permiten parientes, familia. Usted debe esperar-notifico con aire serio
-Pero…Yo soy la única que está aquí. Somos amigos por dios, déjeme
-¡No es no! Son las reglas. Hágase a un lado y no estorbe
Le aparto dejándola fuera del camino, la chica no insistió más, se quedo parada, con la mano extendida intentando alcanzar al chico pero sin éxito, termino por bajarlo al borde del llanto, apretando los puños con suavidad.
-Allen-kun…-susurro suevamente
Apenas entro al lugar corrió al elevador apretando el botón 20 con prisa, las puertas se cerraron lentamente para su exasperación. Las puertas se abrieron antes de tiempo en el piso 4, con una fuerte maldición alejo a los usuarios, las puertas se cerraron y apretó el 20 tan fuerte que casi lo rompió, Allen no dejaba de sangrar, ya se había creado un charco a su pies, estaba perdiendo la paciencia, las puertas volvieron a abrirse en el 6.
-¡Maldita sea!
Par quienes pensaban abordar el elevador lo que vieron fue a un sujeto cubierto de sangre sujetando a su víctima con la más mortífera de las miradas asesinas.
-¡Demonio!
Con susto corrieron en estampida, Kanda no lo tolero mas, se bajo del ascensor yendo directo a unas puertas con placas plateadas, pateando sin consideración la que decía Bak Chang hasta derribarla. De una puerta contigua una enfermera de rosada cabellera entro bramando.
-¡¿Qué demonio le hacen a la puerta?!...Oh Kanda eres tú
No le respondió depósito al albino en una camilla, la chica se acerco para evaluar su estado.
-¿Traigo a un doctor?
-Como si fuese de utilidad
Con prisa hurgo en un cajón sacando un par de pequeñas tijeras para cortar el blusón del pecho hasta el estomago. Los vidrios habían hecho heridas profundas, varios se cortaron a la mitad dejando apenas visible el borde y las heridas en su mayoría sucias por la sangre no eran alentadoras.
-Esto se ve feo-Fou arrugo el ceño-No solo suturar, también necesita succión y desinfectantes, sería malo si hay gérmenes en su torrente sanguíneo con su constitución. Debes ir a un quirófano, yo voy por Baka Bak y un par de enfermeras
La de rosa apenas dio un paso y le sujetaron el brazo.
-No hay tiempo, lo hare yo, y tu sirves más que todas esas inútiles juntas
-…eso es un halago muy grande viniendo de ti.- giro-Bien vamos al quirófano
-Los jodidos ascensores son lentos
-No digo que vayamos al piso 20, aquí hay uno
El japonés le miro interrogante a lo que ella resoplo y se explico
-¿Recuerdas la construcción que quedo pendiente desde el director 2? Pues bien el nuevo la mando terminar, no solo esa también las otras dos, por lo que oí tiene pensado hacer otros quirófanos cada 3 pisos para cazos de emergencia que no puedan esperar, y algo así como un ascensor auxiliar
-Primer idiota que hace algo bien
-Eso dices ahora, pero como van las cosas ese tipo empezara a recortar personal para contratar a gente nueva. Los enfermeros seremos de los primeros en irnos, así que…por que...no
-Te recuerdo que este Moyashi se esta desangrando, si tienes tiempo de decir estupideces tienes tiempo de trabajar
-Ya entendí-bufo-Como sea la sala esta al final del pasillo recién ayer la esterilizaron-fue a una gaveta-Con esto nos bastara
Puso un lienzo de instrumentos quirúrgicos sobre la camilla y después ambos sujetando los extremos salieron directo a un sala blanca que tenia escrito "solo personal autorizado"
Allen abrió lentamente los ojos. Noto que se encontraba en una habitación que no era la suya, debía tratarse de otra pues la mayoría de los muebles parecían los mismos. Dos personas al pie de la cama hablaban, solo reconoció a Kanda, la segunda una chica la cual se le hizo remotamente conocida, pero no estaba para recordar; ambos discutían ajenos a el.
-¿Cómo le harás para callar a los del segundo piso? Dicen que la nueva gerencia es poco tolerante a lo que se refiere a cirugías
-Los del segundo piso saben muy bien que si abren la boca os mato y unas suturas no cuentan como cirugía
-Si son como 30 yo creo que si
-Che. Como si los doctores hoy en día lo pusieran en su informe.
-No seria más fácil si tú vas con el director y…
-¿Bak te mando insistir con el tema?-gruño-Ya he dicho media docena de veces que no
-El hospital se cae de poco en poco Kanda, y tú en tu posición actual nada relevante podrás hacer, el viejo cascarrabias pone candidatos mas difíciles de tratar y si contratan gente como ellos…-resoplo –Aunque consigas que los demás te obedezcan tardo o temprano eso se acabara; pronto ni tus amenazas servirán
-Fou, estas así de cerca de hacerte mi remplazo para bajarme el estrés
-Eso no funciona conmigo-canturreó-Y si hablas de Baka Bak ya está reservado, tú solo puedes golpearlo cuando te haga algo, para lo demás pídeme permiso
-che. Hablando del idiota ese…Deberías volver ya que, te recuerdo falta la puerta
-¡Rayos lo olvidaba, espero que nadie entre!
Tras esto la chica se fue sin despedirse. Allen se incorporo con dificultad
-Kanda…-llamo, apenas el oriental le vio frunció el ceño
-Mo-Ya-Shi…-tembló-¡¿Qué crees que hacías allá arriba?!-estaba totalmente furioso-¡Esta es la estupidez más grande que has hecho! ¡Como rayos pudiste subirte allá cuando claramente te dije que bajaras! ¡Casi te mueres imbécil!
-Pe-perdona-dijo asustado por la inesperada violencia
-¡Si con perdón bastara no haría falta un hospital, porque si estamos en un hospital, da gracias! ¡Sabes que por poco no la cuentas! ¡Para la próxima te mato primero yo que la caída!
-No deberías de decir eso-miro a otro lado-Soy un cualquiera después de todo, es normal si se muero y ya, a nadie le importara
-¡Que no entiendes que me preocupe por ti!-le tomo por los hombros-¡Casi haces que me de un ataque!
-¿Tu...te…Preocupaste por mi?-sentía las lagrimas formarse en su ojos
Repentinamente Kanda le soltó y se dio la vuelta.
-Tengo trabajo que atender
-¡Porque siempre me haces esto!-grito arto, llorando, apretando los puños-¡Haces o dices algo que me confunden y luego sin más te vas! ¡Es entretenido para ti verme sufrir o eres tan imbécil para querer apostar a cuanto me puedes callar!-cerro los ojos apretó los dientes.-¡Ya estoy arto, arto de oír mas mentiras. Ya no juegues así con migo, no me digas que te preocupo si es mentira. Ya no quiero amistad si es falsa ni mucho menos esperanzas porque estoy destrozado! ¡Debiste dejarme morir!
Sintió algo en la mejillas, quizás estaba adormecido aun porque penas le sintió, eso fue una bofetada; Kanda le miraba con el rostro contrariado.
-¡No digas estupideces, es idiota querer morir para deshacerte del dolor! Si mueres ¡¿Crees que no me importara?!
-Yo sé que no te importo, a nadie le importo-clamo dolido
-¡¿Qué no me importas dices?! ¡Me importas más de lo que crees! ¡Tu…
Se detuvo, frustrado miro otra dirección.
-No puedes entender. Esto está mal
-Si lo sabes-lloro mas.- No insistas y vete
-¡Maldita sea!
Fua directo hacia el, lo tomo por los hombros con brusquedad.
-Kanda que…
Pero de todo lo que pensó nunca espero eso. Ser tomado por el mentón y al instante siguiente besado…
¡Kanda lo estaba besando!
Fin 8
Niko:buajajjajajajaja ¡Quieren Lime!
X: Pues no lo tendrán! XD
Niko:¬¬….quizás solo un poquito…aunque presiento que el 99 por ciento me matara
X: De hecho si n3n
Niko: …temo por mi vida DX help
X:rewierts para que escriba mas?
