Capitulo VIII

Al parecer todos descansaban ya, Jade había ido a verla antes de irse a dormir y le había preguntado si quería comer algo, y la muy tonta le dijo que no. Y ahora, su estomago no oía explicaciones.

Tal vez un paseo a la cocina le despejaría la mente, realmente necesitaba pensar en otra cosa. En lo que sea, incluso, en la marmolería.

Cuando bajo las escaleras, vio a Arti sentado aun lado de la puerta... ¡Dios! ¿Qué hora era? Temprano definitivamente no. Ese hombre si que se toma en serio su trabajo ¿que insensato podía llegar a esa hora solicitando audiencia con algún habitante de la casa? Nadie lo suficientemente cuerdo, claro esta.

Al pie de la escalera, se le quedo mirando. Arti no la había visto, por lo que se sorprendió al girarse en dirección a ella y verla ahí.

- voy a la cocina – le dijo Kagome - ¿quiere algo?

- no, gracias - uso ese mismo tono duro de la mañana. Tal vez él habla así.

- ¿seguro? No me molesta - y al ver que el hombre un poco dudoso frunció el ceño, pero aun así no contesto, por lo que agrego al aire - bueno, pero aun así dejare un poco de leche sobre el mesón de la cocina, y tal vez algunas galletas, solo en caso de que alguien en mitad de la noche desee comer algo.

El hombre se quedo en la misma posición y ella solo se encogió de hombros antes de encaminarse a la cocina.

Se pregunto si alguno de la familia ¿alguna vez abría pisado ese lugar? Ya lo creía de la señora George, pero dudaba de los otros integrantes, en especial el idiota de Inuyasha.

¡Dios! No podía estar pensando en él otra vez ¿Qué demonios le sucedía?

Casi con verdadera irritación, sacaba y sacaba cosas de las gavetas y de la alacena. Leche, pan, jugo, jamón, queso, galletas y uno que otro recipiente de dudoso contenido; pero aun así lo dejo sobre el gran mesón. Por culpa de Inuyasha Taisho, subiría de peso.

- pero que tenemos aquí, una asaltadora nocturna de despensas.

Levanto la vista y ahí estaba, con su maldita sonrisa derrite hielos y muy apoyado contra el marco de la puerta de brazos cruzados ¡por Dios! Como podía ser tan apuesto.

Kagome mantuvo una mirada inescrutable mientras terminaba de tragar la galleta que tenia en su boca y tomaba un sorbo de leche para pasarla.

Se limpio la comisura de los labios quitando los restos de galleta y leche que se había acumulado ahí, y enarcando una de sus cejas le dijo:

- valla, tan temprano - soltó con sarcasmo - y yo que creía que los de tu tipo llegaban como mínimo al amanecer.

¡Dios! Con que cara podía decirle eso, cuando ella lo hacia por lo menos tres veces a la semana, pero él no lo sabia así que no cuenta.

Inuyasha rio con descaró ante su "agradable" comentario.

- al parecer conoces bien a los de… mi tipo - Inuyasha se acerco y le robo un trozo de queso que ella se iba a llevar a la boca, para luego devorarlo con ganas y la joven lo miro con desagrado al verlo hacer eso.

- lo suficiente como para mantenerlos a raya - corto un pedazo de jamón y se lo llevo a los labios con rapidez antes de que el susodicho se lo quitara.

- eso es algo realmente lamentable de oír, en verdad, ya que somos los que mejor nos divertimos.

- no lo dudo, los calaveras como tu siempre saben como y con que divertirse.

- ¿siempre vas a tener una replica para todo lo que diga?

- por lo visto, estas acostumbrado a las muchachitas que oyen y hacen sin protesta alguna todo lo que dices.

- si es verdad. Pero eso no quiere decir que me gusten más - Inuyasha le sonrió con picardía - La verdad es que me encantan las mujeres de carácter, representan… un mayor desafío y no todos los días te encuentras con una.

¿Se estaba refiriendo a ella? Al ver la maldita sonrisa que casi la dejaba pegada a ella y al ver como sonrió divertido el muy imbécil, atino a beber de un solo sorbo todo el contenido de su vaso para despegarse. El muy idiota se había dado cuenta al parecer que le afectaba, por eso mismo casi la quemo con la mirada.

- lo que realmente me sorprendió de ti, fue la vehemencia con la que te plantaste en el muelle y eso me hiso pensar ¿si serás igual de apasionada… - la observo de pies a cabeza - en otros ámbitos?

- ¿esa es la manera de referirte a una señorita? - trato mostrarse indignada.

- una señorita, no dormiría con eso.

Kagome bajo la vista a su busto y pudo ver como su bata se había abierto permitiéndole ver su lencería y un prominente escote a causa de que el pequeño laso de este se había desabrochado. Cerró su bata con brusquedad.

- ¡por favor! no cubras esa preciosidades - le dijo sin despegar la vista del busto de la joven con sentido pesar.

- oh… si, perdón, tal vez debería quedarme así - dijo con fingida inocencia.

Abrió su bata dejando ver su atuendo para dormir, e Inuyasha no pudo dejar de mirarla con sorpresa. Por lo visto Kagome no tenía ningún tapujo en mostrar su cuerpo, a pesar que era ropa para dormir que solo las mujeres casadas utilizan.

Valla, valla… Kagome Higurashi, era algo que no se esperaba. Lo ambarino de sus ojos destellaban con la luz de las velas recordándole un felino al acecho y él en esos instantes se sentía la presa ¡por el amor de Dios! que su cabello lo llevara suelto hacia uno de sus hombros no ayudaba a que su mente dejara de divagara sobre asuntos carnales; al parecer necesitaría un baño de agua fría, muy fría.

- si me disculpas, me retiro a descansar - se llevo la galleta a la boca y sonrió con sorna cuando paso aun lado de Inuyasha que todavía estaba con la boca abierta y con un trozo de queso apunto de llevárselo a los labios, a lo que no pudo evitar cerrársela y quitárselo para devorarlo con tranquilidad, dejándolo en su estado.

Pequeños ruidos la despertaron. Pero sus ojos no querían abrirse, por lo que de mala gana levanto un poco la cabeza ¿quien era el que provocaba tanto escándalo?

- Jade… - la llamo un poco molesta al comprobar que era ella - ¿Qué crees que haces?

La joven se giro hacia ella y sacudió otro vestido de Kagome antes de llevarlo al enorme cuarto de vestir.

- ordenando tus cosas - contesto con simpleza.

- deja ahí, hay servidumbre para eso… - giro sobre la cama y exclamo -¡Dios Jade! ¿Aun aquí no aprovecharas de descansar?

- claro que no, sabes que me gusta atender tus cosas personalmente.

- pero acá no es necesario ¿que van a decir si te encuentran ordenando como del servicio?

Jade solo se encogió de hombros y continúo con lo mismo.

- ¡Dios! - exclamo al mismo tiempo que de un salto se levantaba.

- al parecer no dormiste bien.

- la nada misma… - dijo con voz cansada.

- la falta de sueño nunca te había afectado tanto.

Hasta ella lo pensaba. Sus salidas nocturnas como mínimo eras tres veces a la semana y regresaba antes del amanecer para dormir unas cuantas horas antes de salir al campo.

Pero el pensar toda la noche en el joven Taisho no era una forma agradable de trasnochar, ya que solo una hora antes de que Jade la despertar, había logrado dormirse.

- si solo fuera falta de sueño… - musito mientras se sentaba en el baúl a pies de su cama y abrazaba sus rodillas y apoyaba su mentón sobre ellas.

- ¿bajaras a desayunar? la mayoría esta en pie.

- si… - contesto de mala gana - ¿Inuyasha ya se levanto?

- no, y por lo que me dijo lady… la señora George dudo que lo haga temprano, a más tardar pasado del mediodía.

Holgazán. Resoplo y sonrió satisfecha, y de un brinco se levanto y le arrebato el vestido que Jade sacudía para luego besar la mejilla de la muchacha. Jade solo rolo los ojos y tomo el corsé de Kagome.

- ¡que buena noticia me acabas de dar! - tiro el traje sobre la cama y se sujeto al pilar de la cama con ambas manos, mientras Jade colocaba alrededor de su cintura el corsé sin dejar de hablar para ella misma.

- tener que verle además la cara tan temprano habría sido algo realmente desagradable… suficiente tuve anoche, si por mi fuera que se quede dormido hasta que nos debamos ir… ¡Jade! - exclamo luego de que la muchacha tirara con fuerza las amarras ciñéndole el armazón a su cuerpo.

- disculpa.

- ¡Dios! esto es un arma de tortura, el descriteriado que lo creo… hay… que matarlo - y con un ultimo tirón, Jade lo ato.

- ¿te lo ajuste demasiado?

Kagome se irguió un poco y trato respirar acompasado, cosa que se le dificultaba.

- si te… si te digo que no… ¿me lo podre sacar?

- tal vez te lo pueda soltar un poco.

De que serviría mas suelto, si aun así lo tendría puesto.

- no, esta bien así.

Claro que no estaba bien, con suerte y podía respirar. Moda ¿Cómo podía llamarse moda? Suplicio ¡tortura! El corsé era una manera de mantener a las mujeres sumisas, si estaban pendientes de respirar, no tendrían que abrir la boca para opinar.

- es de esperarse que te moleste llevarlo - le dijo Jade - por mas de tres años que ya no lo usabas; pero a pesar de todo, considero que tienes una muy bonita silueta.

- eso es gracias a ti Jade, todo gracias a ti.

Ambas rieron en complicidad. Las clases secretas que la joven árabe le daba por las noches permitieron que la figura de Kagome se volviera con los años envidiable y deseable sin necesidad de aparataje.

Kagome se sentó enfrente de su tocador y Jade con delicadeza peino su cabello, y la mente de la joven Higurashi comenzó a trabajar. Necesitaba pensar en cualquier cosa y mantener su mente ocupada, demasiado tiempo libre ¡Demasiado para pensar en Inuyasha! suficiente había tenido en el barco, casi se había leído todo los libros del camarote de los Anderson más los que Jade había llevado, todo para distraerse de su futuro y ahora que estaba a solo unas habitaciones de la de él, estaba comenzando a rayar fuera de la cordura ¿Qué iba hacer para distraerse?

En la finca se levantaba unas horas después del alba, dependiendo que había echo esa noche o si tocaba arreo de ganado quedándose fuera por semanas, cosa que dejaba con el alma en un hilo a Jade y en especial a Antonia al imaginarla rodeada de hombres en la nada misma, pero mantenía su mente y tiempo completamente ocupado.

Y no temía quedarse con los trabajadores a solas, ya que ellos respetaban y querían a la ruda y salvaje Kagome o "La Higurashi" como la llamaban entre ellos, protegiéndola y cuidándola, se comportaban como verdaderos caballeros, y todo esto lo provocaron los hermanos irlandeses que llegaron hace un año, y ambos le enseñaron el arte pugilístico y perfeccionaron el manejo de los cuchillos de la joven Higurashi, volviéndose más temida aun, evitando que los hombres al sentirse demasiado necesitados al estar tan lejos de casa, quisieran que ella los ayudara en ello.

Cuando estaban fuera, ambos hermanos Murray la cuidaban y protegían su espalda como paga por dejarlos trabajar en sus tierras cuando nadie le daba trabajo, y Kagome los acepto simplemente para provocar más habladurías, consideraba que hablaban demasiado poco de ella.

Aidan y Trevor Murray se mostraban risueños y siempre dispuestos a la camarería, no obstante cuando le buscaban pleito, ellos respondían con gusto; tal vez por ese motivo a ella le agradaban, y ni decir que eran agradables de admirar, altos de espaldas anchas y muy bien formados. Aidan era de unos ojos verdes azulados y Trevor un poco más alto que su hermano mayor, de unos dulces ojos color miel. Bastante guapos, y a pesar de las constantes atenciones del menor de lo Murray hacia ella, no pudo quitarse de la cabeza a Inuyasha Taisho. Incluso, llego a pensar en colocar sus ojos en John, pero no podría, y no por el amor de años de la que llamaba su hermana, si no por que lo veía como su hermano, y de solo pensarlo le daba asco.

Una sonrisa se dibujo en su rostro al imaginar lo gracioso que seria ver como John se las enfrentaría con los colorines irlandeses pisándole los talones en cada decisión que se refiera hacia la finca. Nunca se llevaron bien, ya que el humor acido de los Murray no era del agrado de John, y todo por que era en contra de él; el hecho de que Kagome siempre lo defendiera no era muy beneficioso para que ellos dejaran de molestarlo, todo lo contrario.

Apreciaba la compañía que ambos jóvenes hombres le proporcionaban, ya que con John ya no podía contar desde que se había ido a Georgia estudiar medicina y solo lo veían para sus vacaciones y ahora que el joven llevaba solo una semana en casa, ellas se tuvieron que marchar. Pobre Jade, por todo un año esperándolo y tener que dejarlo por acompañarla.

En el comedor se encontraba toda la familia, menos Inuyasha, que como le había contado Jade, debía seguir durmiendo. Pero bueno, debía aprovechar ese día y evitar topárselo para no llegar a tener ningún contacto con él.

- buen día - oyó decir desde el ingreso del comedor.

Maldición, el que Anthony Taisho se le pareciera, no ayudaba mucho a sus planes, en especial con tener que verlo a él cuando el susodicho no esta. Estaba segura que estaba pagando por algo, pero no tenia idea que.

- nos acompañas.

- no cuñadita, gracias. Vengo a robarme a tu marido.

James se limpio las comisuras de su labio al mismo tiempo en que se levantaba de su sitio.

- espérenme almorzar - le dijo James a su esposa para luego depositar un beso en sus cabellos.

George se limito a negar con la cabeza. De seguro iban al Knighton's Hall a reconciliarse a su estilo ¡Dios! Todavía no entendía esa fascinación de los hombres a los golpes. Y ellos que se llamaban tan civilizados, y se atrevian a tratar a sus hermanos de barbaros, pero que se le iba hacer, no lo iba amar menos por lo mismo, le encantaba su lado rudo.

Desayunaron con tranquilidad, los gemelos se retiraron con su niñera, quedando solo las cuatro mujeres en la mesa.

- si me disculpan, me retiro - dijo Kagome mientras se levantaba.

- ¡¿vas a salir? - se apresuro en preguntar Jack.

- ¡Jacqueline! - la reprendió con la mirada su madre al entrometerse en las cosas de Kagome, a lo que la muchacha bajo la mirada avergonzada.

- voy a ver a Sansón - la observo unos segundos y al ver que la muchachita la miraba casi con suplica, le dijo:

- ¿quieres acompañarme?

Jack brinco de su asiento y corrió a un lado de ella. Kagome sonrió con dulzura al verla tan eufórica con solo acompañarla. Al parecer si quería ir.

Anthony siguió a su hermano con calma hasta la cuadra. Lo había esperado durante una hora en el Knighton's Hall como habían quedado el día anterior, pero al ver que este no se mostro, decidió ir el mismo a buscarlo para cumplir con lo prometido, ya que el mismo James se lo exigió a causa de un par de comentarios ácidos que hiso su hermano menor en contra de él, y por este motivo Tony no tuvo ningún problema en recordárselo.

- por lo visto, cachorro - le dijo Tony - olvidaste que teníamos una cita en Knighton's Hall esta mañana - y con una sonrisa maliciosa agrego - La perdida de memoria es un fuerte indicio de los que están ya seniles.

- eso quiere decir viejo, que tu ya entraste a esa fase. Muchas cosas se te olvidan últimamente, en especial que te puedo romper la cara de un puñetazo.

- no ahora viejo, guardémoslo para el cuadrilátero - el relinchar y el constante resoplar desde el fondo de la cuadra llamo la atención del menor de los hermanos Taisho a lo que pregunto - ¿Qué demonio tienes allá atrás?

- la muchacha trajo su propio corcel; por lo que Inuyasha me conto, es una verdadera bestia, hasta nuestro pariente americano sufrió daños durante el viaje.

- ¿nuestro querido Warren? - soltó Anthony con ironía - ¿no me digas?

- te lo digo. Es de esperarse que haya sufrido estragos, las bestias y los barbaros no tienen modales para entenderse unos a otros. Pero el saber que no se salvo de una que otra herida, me causa una gran satisfacción; asegúrate de recordármelo la próxima vez que lo veamos.

- con mucho placer viejo.

Volvieron a escuchar al caballo resollar y golpear el suelo impaciente.

- yo creo que no esta domado, por eso tiene tal escándalo - comento Anthony.

- te parece que dejemos nuestra cita para mañana, siento la fuerte necesidad de verificar si lo que dices es cierto - le propuso James.

- no me molesta en lo absoluto. Lo mismo te iba a proponer yo.

Un monto de murmullos, risas y en especial de maldiciones, las hicieron desviarse de su camino a la cuadra, avanzaron un poco mas a lo que era un corral que se utilizaba para preparar los caballos para la monta, para asearlos y para ejercitarlos un poco a trote.

Reconoció de inmediato el relinchar de Sansón por lo que acelero el paso siendo seguida por la joven Jack. Y apenas llegaron, intercambiaron miradas al ver como el padre de la muchachita trataba colocarle la montura, y Sansón por lo visto por fin se estaba dejando, ya que el pantalón negro del Lord Taisho demostraba que no había sido el primer intento; pero Kagome sabia que eso era parte de lo que tramaba el corcel, varios habían pasado por eso, John y los hermanos Murray no habían sido la excepción, y mucho menos lo iba a ser el señor Taisho.

Todo parecía perfecto, el caballo lo dejo subirse e incluso lo dejo regodearse contra su hermano al verse todavía sobre él, pero apenas sir Anthony lo desafío a hacerlo correr, Lord James lo espoloneo en respuesta. Kagome negó con la cabeza al ver el grave error que acababa de cometer, ya que Sansón hiso todo lo contrario. Se quedo quieto unos segundos impacientando a su jinete, y cuando Lord Taisho se despreocupo, el corcel corrió enajenado y brinco dando patadas como loco. Le sorprendió que hubiera soportado tanto sobre el, luego de un minuto cayó de trasero contra el suelo.

Anthony se carcajeo de lo lindo en contra de su hermano, esto se iba quedar guardado en su memoria para siempre y se iba asegurar de que su hermano también lo hiciera.

- déjalo muchacho – le dijo Tony a su hermano - ya te demostró lo suficiente que no quiere nada contigo. Reconócelo viejo, has perdido tu don de mando ante un caballo.

- una bestia no me va vencer tan fácil - se sacudió el pantalón y camino hacia su hermano.

- te has puesto a pensar ¿que dirá la muchacha si se entera de esto? - le pregunto mientras se sacaba la chaqueta y luego arremangaba las mangas de su camisa.

- nos lo agradecerá, desde luego, le estamos haciendo un favor al domarlo.

- me gusta tu punto de vista - Tony salto la cerca y se encamino hacia el corcel; por lo visto era su turno de tratar doblegarlo a su voluntad.

Kagome espero que Sansón hiciera lo suyo y cuando vieron a Anthony Taisho contra el suelo y tener que corre luego que Sansón se lanzara contra él, Kagome y Jack no pudieron aguantar la risa atrayendo la atención de los dos hombres, y la risa fue mayor al verlos tratando disimular lo apenados que estaban.

- ¿Qué opinas Jack? ¿Debería sentirme agradecida? - le pregunto Kagome.

La jovencita lo medito un segundo.

- yo creo que lo estarías si no estuviera domado, claro - contesto la muchachita.

- toda la razón, pero aun así, me siento profundamente complacida. No todos los días Sansón encuentra amigos con quien jugar, han representado una muy buena distracción para él.

- por un… - Anthony se guardo el resto de su exclamación debido a que Jack estaba ahí.

- así que estaba jugando con nosotros - musito molesto James mirando al corcel que a trote calmo se acerco a la joven Higurashi, como si nada hubiera sucedido.

- desde luego, y deberían sentirse afortunados, ya que Sansón tiende a ser bastante cruel a la hora de castigar a alguien. Deben estar agradecidos que estuviera de buen humor.

- ¡por un demonio! - musito con un hilito de voz Anthony, mas para él que para que lo escucharan - no quiero ni pensar como será de mal humor.

- ¿estas asustado cachorro? - le pregunto burlón James.

- ¿asustado, yo? - soltó un bufido antes de tomar su chaqueta.

- me sorprende que a vuestra edad hagan este tipo de cosas - dijo Kagome con absoluta inocencia.

- ¡¿a nuestra edad? - exclamo casi indignado James.

- al parecer, nos acaba de decir viejos - le dijo con seriedad Anthony a su hermano.

- tu estarás viejo, en cambio yo, estoy en la flor de la vida - aclaro James.

- recuerdas que tu eres mayor que yo, viejo.

- y tu recuerda que es solo por un año.

Kagome y Jack rieron por lo bajo ante tan absurda discusión, pero ya la muchacha le había aclarado que tanto su padre como sus tíos, no eran felices si no estaban discutiendo, una forma extraña de demostrar su aprecio, consideró la joven Higurashi, sin embargo ella hacia lo mismo con su hermana Antonia.

Sansón se acerco todo lo que le permito el corral a la joven y ella se acerco y lo acaricio con delicadeza, y dejo que el garañón apoyara su cabeza en el hombro de la muchacha. Ahora entendía por que Inuyasha dejo ver cierto grado de admiración cuando le conto lo del muelle. Pero una cosa era que el caballo se mostrara así con Kagome y otra es que se dejara con otras personas, en especial con su hija, y no se iba arriesgar por nada del mundo.

- no quiero que te acerques a él - le ordeno James a su hija antes de alejarse a zancadas, y ella mostro dispuesta a oponerse, sin embargo solo arrugo la nariz y resoplo mientras se giraba molesta.

Anthony lo siguió mas calmo, y reía divertido rememorando todo, en especial la caída de su hermano.

Cuando vio que se habían alejado, observo a la pequeña, estaba con el ceño fruncido y suspiraba constantemente mientras miraba al garañón y al ver que no había nadie mas que ellas, le pregunto:

- ¿quieres tocarlo?

Jack se giro sorprendida, pero una orden era una orden, por eso se lo recordó.

- pero, mi padre…

- tienes razón… -la interrumpió - hummm… - lo medito por un rato hasta que con una sonrisa trato disimular lo que estaba pensando - es una lastima… una verdadera lastima… - fingió un gran pesar - ¡pero! - Jack levanto la vista hacia Kagome esperanzada por que haya encontrado una solución, ya que se moría de ganas por tocarlo - si el se acercara a tu mano… - se refirió a Sansón - sin que tu lo hayas provocado, claro esta; para algo así, no estarías desobedeciendo, todo lo contrario, estarías cumpliendo al pie de la letra lo que te ordenaron. Digo, en caso de que Sansón se te acercara.

Le guiño un ojo y abrió la reja de la cerca dejándolo salir, él se mostraba tranquilo y exigía constantemente que Kagome lo siguiera acariciando.

- ¿Qué opinas Sansón? - el caballo resoplo como respuesta - vez, él opina exactamente lo mismo.

La muchachita rio divertida, pero luego la inquietud nublo su sonrisa.

- ¿no me hará nada? - pregunto preocupada.

- ¿le quieres hacer daño? - Jack negó de inmediato - entonces no te sucederá nada, todo lo contrario, él quiere que lo acaricies, se le nota, no te ha quitado la vista de encima.

Y era cierto, sin embargo no podía decirle que Sansón siente la fuerte necesidad de proteger a un niño y de jugar con él, ya que a la pequeña Jack no le gustaría que la trataran como tal, a ella no le gusto a su edad.

En Tsalagi le indico al corcel que se acercara a la muchacha, pero que no hiciera nada como para asustarla; y él a paso tranquilo con la cabeza gacha se acerco a ella, pudo ver como la pequeña se quedo estática mientras Sansón con suavidad colocaba la cabeza bajo su mano y la levantaba para recibir cariño.

Jack, nerviosa observo hacia la casa, y al comprobar que no había peligro lo acaricio con más soltura y Sansón restregó su cabeza contra el vientre de la joven Jack provocando en ella una dulce risita. Al verla le recordaba a ella a su edad y no pudo evitar sonreír ante ello. Que agradable le seria tenerla como hermana.

Kagome aprovechando que estaban con el caballo, se dedico a regalonearlo, lo peino, tanto su crin como su cola hasta que quedaron lo suficientemente brillantes y suaves. Y con la ayuda de Jack, lo cepillaron de cuerpo completo.

Se dio cuenta de las constantes miradas que la jovencita le daba, y ahora que lo pensaba no era la primera vez que lo hacia, cada vez que estaban solas la descubría mirándola fijo, como si buscara indicios de alguna malformación en su rostro.

- ¿Que sucede? - le pregunto por fin.

- nada - Jack al ser descubierta, desvió la mirada hacia lo que hacía.

- ¿segura? - replico.

- es que… - comenzó un poco dudosa - es que no eres ceñuda.

Kagome levanto ambas cejas sorprendida por tales palabras, ¿de donde las habria sacado?

- ¿a que viene eso? ¿Te parezco que lo estoy? - pregunto divertida tocándose la frente.

- no - rio nerviosa - todo lo contrario, te encuentro muy bonita, es solo que…

- ¿que sucede? Dímelo ¿Qué tan malo puede ser?

- es que no quiero que te enojes con él… se colocara triste, y no quiero que lo este.

Kagome enarco una de sus cejas, tenia la fuerte sensación de saber de quien hablaba.

- ¿con él?

- si… es que mi hermano dijo que eras ceñuda… pero solo de broma… lo se, ya que ahora no cree lo mismo.

- ¿por que lo dices?

No preguntes, no preguntes, eso no te interesa. Pero a pesar de que se repitiera eso, era algo superior a ella ya que si quería saber.

- por que luego de que te retiraste, hablo casi toda la noche de ti y lo que sucedió con Sansón, y más de una vez mi padre le dijo: "ni lo pienses" - imito el tono de voz de su padre - y eso solo lo usa cuando no quiere que él haga algo, bueno lo usaba.

- ¿algo...? algo ¿como que?

- algo referente a una mujer.

- ¿a una mujer?

- Así es… - Por lo visto Jack sabia más de lo que demostraba, y los adultos no se daban cuenta. Típico.

- ¡Por favor Kagome! no lo regañes por mi culpa.

- tratare evitarlo, pero lo dudo.

¿Qué se referían a ella? ¿"Ni lo pienses"? ¿Qué pudieron estar hablando como para que Lord Taisho le dijera eso a su hijo? Ni idea, y lo mejor era no pensar sobre ello, ya que nada sacaría aparte de otro dolor de cabeza, y ya sentía que se acercaba. Volvió a tomar el cepillo y continúo cepillando al corcel.

Por lo visto, esa noche no podría dormir como se debe. Para variar.

El resto del día no tuvo que preocuparse por evitarlo, apenas Inuyasha se levanto, salió, supuestamente a trabajar, así que pudo pasearse por la casa sin cuidado alguno, pero aun así estaba alerta a su regreso, ya sea inconsciente o consciente, daba lo mismo, cualquier caballo que pasara cerca significaba un dolor de cabeza para la joven, dolor que parecía en aumento a medida que trascurría el día, sin embargo la visita de los Anderson a la hora de la cena la hiso pensar en otras cosas, Amy representaba una fuerte distracción a su desdichada existencia.

- cuéntenme – dijo Amy - ¿Cómo fue vuestro primer día aquí? Desagradable no creo.

- la familia es muy agradable, todos en general - contesto Jade, afable como siempre, pero sin querer miro de reojo a Kagome despertando la curiosidad de Amy y ella no se molesto en dejarlo ver.

- y tu Kagome ¿todos agradables como dijo Jade?

- si la gran mayoría - contesto con demasiada naturalidad y como Jade estaba sonrojada, por solo Dios sabe que, Amy le dijo:

- por lo visto tuviste problemas con algún integrante de la familia. Me pregunto: ¿con quien?

- con nadie que valga mi atención - contesto secante.

- querida, de esa forma cultivas mas mi interés en saber quien es, y mucho más al ver que Jade esta tan nerviosa… mmm… vamos cuéntame que sucedió - Kagome se mantuvo igual, suspiro sin interés en la conversación - como no estas dispuesta a decir quien, adivinare - Kagome se acomodo a su asiento y miro con tranquilidad como los gemelos Anderson jugaban unos metros mas allá - Haber… mmm… con George lo dudo, no siento que el problema sea de por ahí… la pequeña Jack, menos, ella es un verdadero encanto. Haber ¿Quién podrá ser…

Sentía en la forma en como hablaba, que Amy Anderson ya sabia a quien era el causante de su sombrío comportamiento, y hacia todo eso solo para provocar suspenso en el asunto ¿por que no decia de una y la dejaba en paz?

- podría ser con mi tío, por como te trata, dudo que tengas problemas con él.

- ¿por que lo dices? - entre curiosidad y ganas de desechar el tema la impulso a preguntar.

- por la forma en como te recibió, él te ve, te siente y te trata como una hija, nunca lo había visto recibir a alguien de la forma en que él lo hiso contigo, con nadie que no sea de la familia claro esta. Lo que demuestra que tu padre y él eran o son muy unidos.

La vio reír con picardía y espero que soltara.

Entonces… el ultimo que me queda es mi primo. Estoy en lo correcto.

- no me gusta que seas tan perspicaz Amy Anderson - le dijo seria la joven Higurashi con un dejo de ironía.

- claro que si te agrada, eso es lo que nos hace tan compatibles - Kagome dejo una mirada inescrutable, a lo que Amy rio divertida - acerté por lo visto, o ¿me equivoco Jade?

- no sabría que contestarte Amy, y prefiero mantenerme al margen - contesto la muchacha y llevo la mirada a cualquier rincón de la habitación para evitar ser atacada con preguntas que no quería contestar, y que estaba segura que haría si Amy Anderson lo hacia, tenia una facilidad para hacer que la gente se abra a ella impresionante.

- acerté, lo se, aunque no me quieran decir nada, ya que sospecho que todavía estas molesta por lo que haya ocurrido con él; no creo que sea por lo del muelle, algo mas sucedió como para que estés de tan mal humor.

- solo la halague querida primita, pero por lo visto, ella no esta acostumbrada a ese tipo de cosas, lo que me parece impresionante debido a lo hermosa que es.

Inuyasha no había podido evitar acercarse a las jóvenes y en especial cuando se escucho nombrar por su prima, preguntándose: ¿que seria lo que Amy hablaba con tanta avidez? Y al llegar al sofá de ellas se quedo detrás escuchando y observando las lacónicas y casi mudas respuestas de la joven Higurashi.

- y yo que creía que me consideraba ceñuda, joven Taisho - Kagome rio por lo bajo al verlo levantar la frente y fruncir el ceño incomodo.

Por lo visto lo que menos se esperaba era que ella se enterara de eso, y mucho menos que se lo lanzara así, pero valla, si que iba a disfrutar ese momento.

Se volvió altiva dándole la espalda y continuo su discusión en esa posición, e Inuyasha no hiso movimiento de rodear el sofá y hablarle de frente, encontraba mucho mas divertido discutir con ella de esa manera y ver como lo miraba de reojo de vez en cuando.

- y con respecto a sus halagos - comenzó a decir Kagome - si decir que: le gustaría conocerme en otros ámbitos, por favor guárdaselos para otra persona que si demuestre interés en cumplírselo.

Amy levanto ambas ceja sorprendida ante tal aclaración y se hubiera reído por la cara momentánea que coloco su primo de asombro, para luego dejarse oír reír; comprendió que ya se estaba acostumbrado a la forma de ser de Kagome e incluso que lo había hecho a voluntad.

Kagome resoplo sin mirarlo y dijo:

- no entiendo el gusto de usted en interrumpir conversaciones, en especial si no ha sido invitado a participar en ellas. Lo que demuestra su mala educación.

- no, no, no querida, no es necesario las formalidades entre nosotros, anoche no las tuvisteis, me hablaste con todo grado de confianza ¿no recuerdas ya? - Inuyasha rio malicioso, al verla acomodarse en su sitio comprendió que si lo estaba haciendo - y volviendo al tema anterior, para mi defensa, estaban hablando de mi persona, y al escuchar mi nombre me sentí con la libertad de hacerlo, creyendo que me llamaban.

- creyó mal - dijo de mala gana.

- por lo visto no estas dispuesta a tratarme de tú - suspiro y dijo - que lamentable, pero bueno…

Kagome estaba tan ensimismada que ni cuenta se había dado que Amy arrastro a Jade al otro extremo del salón, solo, para dejarlos en su discusión y para observar mejor el espectáculo, a lo que Inuyasha aprovecho y se acerco mas al respaldo de la joven sin que ella se diera cuenta.

- tengo la vaga impresión de que me odia, señorita Higurashi, y de que hace todo lo posible para hacerlo, si es que no.

- ¡Dios! ¿Que lo llevo a sacar esa conclusión? - le dijo con exagerada inocencia fingida.

Por lo visto, Kagome tenía la peculiaridad de hablar con sarcasmos, a lo que él sin ningún problema se sumo a ello.

- puede ser a causa de sus constantes dulces replicas.

- se equivoca en lo absoluto, odiarlo… requeriría de tiempo, cosa que no estoy dispuesta a malgastar. En cambio Indiferencia es una palabra que describiría mejor lo que siento por usted.

Hiso Inuyasha un cómico sonido de dolor y dijo:

- un poco cruel ¿no cree? Me pregunto: ¿cual será la causa de tanto malestar hacia mi persona?

- por lo visto se le olvido lo del muelle y ni hablar de sus insinuaciones poco decorosas.

- ¿decoro? No creo que quiera usar esa palabra, señorita Higurashi, luego de ver tan agradable demostración de impudicia por parte de usted, no lo digo solo por su atuendo para dormir (a lo que debo decirle que lucia despampanante con el) - susurro para ella - también lo digo por como defendió a su demonio. Cualquier dama lo habría dejado morir o como mucho habría mandado a un sirviente a salvar la situación.

- yo no soy como las otras damas, creo que ya se lo había dejado claro.

- me lo dejaste bien en claro anoche querida, así que no te preocupes en volver a demostrarlo; no, me corrijo, me causaría un gran deleite que me lo volviera a demostrar, y quien sabe si yo le enseño un par de cosas que de seguro serán de su agrado.

- usted no tiene vergüenza alguna, de un disoluto como usted no se puede esperar mas que palabras desvergonzadas.

- ¿palabras desvergonzadas? Claro que no, mi dicción es lo bastante amplia como para hacerle desfilar un gran repertorio de palabras, aparte claro esta, de palabras desvergonzadas como acaba de decir, es solo que prefiero en esta circunstancia en particular utilizar palabras que sean simples para un mejor entendimiento.

Kagome guardo silencio, pero estaba que ardía en ira y hacia todo lo posible por contenerse. Pero le era casi imposible cuando el muy majadero seguía con su habla, sin embargo de manera estoica se contuvo de sacar sus cuchillas y ¡metérselas por…!

No podía perder de esa forma la cordura, pero como contenerla si el mentecato este la trato casi, no casi, sutilmente le dijo ¡estúpida!

- pero es interesante ver como tiende usted, señorita Higurashi, a tergiversar lo que digo, buscándole un significado más… desvergonzado.

Inuyasha sonreía mientras veía como Kagome se contenía de soltar toda clase de improperios en su contra y una muestra clara de ello, era como tenia los hombros encorvados hacia arriba y su cuerpo en una posición de absoluta rigidez, y su sonrisa fue mayor al pensar en una forma de descolocarla para que ella bajara la guardia, para lo que dijo:

- se me acaba de ocurrir la palabra perfecta que describe lo que me provoca, y seria mucho mas agradable si sintiéramos, pero eso se puede arreglar.

- así ¿Cuál seria tan maravillosa palabra? Ya que se me ocurren varias que lo describen a usted a la perfección - dijo continuando con el sarcasmo y con su evidente irritabilidad, controlandose ya que lo minimo seria insultarlo, ya que lo unico que queria era !matarlo!

Con voz ronca y sensual, Inuyasha le susurro al oído:

- deseo - apenas sintió su aliento y voz grave en su oreja, experimento como su piel se erizo y sintió cosquilleos por todo su vientre ¿acaso esa eran las famosas mariposas? No, no, no… debía ser por que se le acalambro el estomago por la falta de alimento, eso debía ser.

- mmm… - musito tratando calmar sus emociones - deseo… si, podría ser… pero hay diversos tipos de deseos; y ahora que lo pienso, el único que despierta en mi en este preciso momento, es el deseo de matarlo.

- no me molestaría que lo hiciera, si es de matarme de pasión, ya lo creo. Que mejor forma para entregarse a la muerte ¿no cree? - le dijo con ensoñación.

Se hubiera reído, realmente lo hubiera hecho, ya que era agradable escucharlo desplegar su juego de seducción en ella. ¡En ella! El idiota quería seducirla. Kagome perturbada corrió la mirada ya que sus mejillas se estaban tornando de un suave tono rojo de pura irritación.

- luces tan adorable enfadada… - comenzó a decir.

- pasemos a la mesa - pidió George levantándose de su asiento, a lo que Inuyasha se interrumpió solo un momento hasta que su madrastra dejo de hablar.

- claro - continuo - que no la e visto en ninguna otra vertiente como para decir: "eres verdaderamente adorable" pero no lo dudo, querida mía - Kagome se bufo ante su comentario y se levanto para encaminarse al comedor e Inuyasha todo caballeroso le cedió su brazo para llevarla a la mesa. Kagome enarco su ceja al verlo.

- debe estar bromeando - soltó con ironía y avanzo sola

El joven rio a carcajada limpia y la siguió de cerca.

De vez en cuando Kagome se giraba para quitarle la mano que tendía constantemente a tomar su cabello o para exigirle que la dejara en paz, ya que él le soplaba cerca de la oreja colocándole los cabellos de punta. Se iba a volver loca, y estaba segura que eso era lo que él quería.

E Inuyasha que lo hacia por el simple gusto de molestarla, le encantaba verla así, y era un gusto que no se iba a dejar quitar tan fácilmente.

Más de una vez Amy lo sorprendió mirando a Kagome mientras que esta trataba mantenerse concentrada en su comida, pero no era una mirada cualquiera, esta estaba cargada entre pasión y ternura, como la que sus tíos le daban a sus esposas, y su esposo a ella. Le agradaba lo que veía y estaba dispuesta a apostar por lo que su cabecita comenzaba a maquinar.

Continuara…


N/A: Espero que les allá gustado. Este capitulo es mucho mas largo que las anteriores, y el siguiente también lo será, ya que creo que vale la pena lo que se avecina

Jajajaj

Suerte a todas y gracias por sus comentarios.

Avance:

- Kagome - se oyó llamar desde lo alto de la escalera - ¿vas a salir?

Suspiro y se giro.

- así es, quiero sacar a Sansón un rato.

- espero que le hayas pedido a Inuyasha por lo menos que te acompañe.

- la verdad es que… - comenzó a decir cuando Inuyasha la interrumpió dejándola desconcertada, ya que no podía creer lo que oía.

- yo iba a salir justo cuando Kagome me suplico que la acompañara. Ya sabes padre, no es bueno que una señorita cabalgue sola sin tener como deshacerse de las aves de rapiña.

¿Como tenia el descaro de usar la palabra "suplico"? ¡Dios!

- es bueno que tengas claro que no puedes salir sin el acompañamiento adecuado - le dijo lord Taisho a Kagome.


Un viento frio soplo y él solo llevo la vista al cielo.

- ¡ Kagome! - la joven se giro a verlo y este le señalo el cielo - ¡va llover!

- ¡lo se! ¡Puedo olerlo!

¿Qué puede olerlo? Por un demonio. No sabía si reír o concedérselo simplemente.

- ¡será mejor que regresemos! - le grito Inuyasha.

A trote calmo se acerco a él y una sonrisa burlona se dejo asomar en sus labios.

- no me digas que le temes a un poco de agua, Inuyasha Taisho.

Que lo aspen si temía un poco de lluvia; pero al escuchar el trueno que casi partió el cielo, desde luego que no seria un poco de agua. Y del dicho al hecho.

- por un demonio - mascullo molesto, solo en cosa de segundos quedo completamente empapado, y mientras seguía maldiciendo llevo la vista hacia Kagome dispuesto a obligarla a marcharse y también para gritarle una que otra cosa, y al verla, al instante dejo de lado su malestar.

Nos leemos