¡Lo prometido es deuda! Aquí el nuevo capitulo de Dark Star.
Quiero dedicarlo a Hitomi Akera porque ayer (hace una hora :v ) fue su cumpleaños. Ella me animó para que publicara el fic, y ha estado esperando el capi desde ¡Uh! así que, aunque todo el fic esta dedicado para ella, este capi lo esta más (?)
¡Y por supuesto que también se los dedico a ustedes, hermosas lectoras! Porque siguen esta historia, y me animan con sus hermosos reviews.
Ahora sí, les dejó que lean.
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ESTRELLA OSCURA
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Se había cuidado completamente de soltar la primera pregunta como si de pronto le hubiese llamado la atención ese hecho en especial. Natsu lo miro inquisitivo en primer lugar, pero luego pasó por completo del hecho, tomándolo como si fuese algo normal y pasándose los brazos tras la cabeza.
Había contestado en forma cada una de las preguntas, sin detenerse y como si realmente ya conociera la esencia de cada cosa en el mundo.
Incluso cuando él había comenzado a adentrarse en más personas y menos objetos, Natsu siguió con su actitud despreocupada y de grandeza, quizás sintiéndose demasiado poderoso porque él, que nunca preguntaba nada, le estuviera cuestionando nimiedades.
—Erza huele como a fresas y acero, y Lucy a vidrio quemado por el sol ¿Sí has olido el acero y el vidrio verdad? —preguntó, y el asintió automáticamente—En cambio Wendy huele a dulce de leche.
— ¿Y Gajeel? — y una mueca de semidesagrado se deslizó por su boca—Siempre me he imaginado que ese sujeto huele como a fierro oxidado.
—Eso es porque huele a fierro oxidado—contesto Natsu, como si después de todo fuera algo obvio—Pero también un poco a humedad, como si siempre estuviera siendo mojado por algo—Natsu parecía pensativo cuando lo dijo, pero después volvió a la normalidad.
Luego de eso, de esa diminuta referencia a la humedad y cosas mojadas, él pensó que el momento de preguntar lo que desde un principio quería preguntar, había llegado. Se estaba preparando mentalmente para hablar, ajustando las articulaciones de su cuerpo para la normalidad y el desinterés que se aparenta pero no se siente.
—Oye, Natsu…—pero su voz se atoro casi cuando ya iba a soltarlo, Natsu pareció no notarlo y él lo agradeció, si Natsu no lo miraba con sospecha sería más fácil preguntarle— ¿Y Juvia? —y el nombre parecía feliz por salir de su boca— ¿A qué huele Juvia?
Entonces Natsu sí que lo miro, deteniendo su andar animado casi como si hubiera chocado con algo repentinamente. Gray se preparó para las risotadas del DS de fuego, para el barullo de él, y por supuesto, para las diminutas garras de Happy y su audaz lengua enroscada. Pero ninguna de esas llego.
Quizá porque Happy estaba muy entretenido comiendo pescado, o quizá porque no había preguntado por Charle. Pero eso no explicaba que Natsu pareciera de pronto, sin palabras.
— ¿Juvia? —repitió el pelirrosa, y Gray asintió como si no fuera la gran cosa—Bueno, ella huele a…—y se volvió a quedar callado.
— ¿No sabes a qué huele Juvia?
Claramente Natsu tomo eso como un golpe a su olfato de Dragón Slayer.
— ¡Claro que sé! —rezongó, y Gray le lanzo un mirada perspicaz—Es que Juvia…
—Juvia es agua y no tiene olor—replico Gray, ya casi convencido de que era natural esa respuesta.
—Te equivocas, hielitos—la sonrisa en la boca de Natsu irritó al Fullbuster por algún motivo—Veras, es difícil definir el aroma de Juvia porque…como dices, ella es agua, el agua no debería tener olor, pero Juvia los tiene.
— ¿Los tiene? —repitió él.
—Sé cuándo se trata de Juvia porque huele como a muchas cosas que no pensabas que tendrían olor. Huele como varias cosas que sabes que existen pero no de ese modo—Gray noto que Natsu hablaba seriamente, pero con esa irreverencia de siempre, y como si quisiera explicarle pero sin saber cómo—Juvia huele como a la tierra húmeda, tiene olor a frescura. Pero a veces, Juvia huele al mar, y un poco a sal. Pero, también a la orilla de un río ¿Si sabes cómo, no?
—A mojado—simplificó.
—Que bardo eres—replicó el otro, mirándolo casi con flojera—No sólo a mojado, sino a tranquilidad. Pero ¿sabes? —Natsu miró más allá de él y el camino que seguían, casi como si estuviera viendo a la persona de la que hablaban—Cuando llueve, y en los días despejados, ella mantiene un aroma característico.
Gray detuvo los demás sonidos para sólo escuchar lo que Natsu tenía que decir, porque notaba que eso era algo que hacía sonreír de forma más infantil al DS. Gray supo que lo que escucharía a continuación, era la verdadera respuesta a lo que necesitaba saber, y a aquello que lo aquejaba desde que habían salido del gremio. De ahí dependería que tan indiferente se iba a seguir comportando ante aquello que ya sospechaba.
— ¿A qué? —incluso él noto esa urgencia en su voz— ¿A qué huele Juvia?
—Si tuviera que definirlo, Juvia huele como a los rayos del sol, los rayos del sol y el mar.
En el pasado, aquello había resultado revelador, aquello le había abierto los ojos sobre las intenciones de la persona que ahora sujetaba por el cuello a Gajeel, y lo miraba con furia mal disimulada.
Gray tomó una pesada bocanada de aire, y su puño se cerró sobre la barra de madera.
En el presente, bastaba ver la actitud de Laxus para develar cualquier duda. Ahora lo sabía. Y las palabras del DS del rayo eran también una respuesta a lo que pasaba repentinamente con Natsu. Sus ojos viajaron a las puertas del gremio -estorbos en la vista hacia el exterior- y casi pudo ver de nuevo la silueta azul que escapaba por ella. Porque esa era la verdad absoluta: Juvia había escapado. Escapado ante Natsu y su olfato, y posiblemente también del de Laxus.
Por eso lo había ignorado abiertamente.
Porque sobretodo, estaba huyendo de él.
El coraje se vacío en su paladar, y saboreo la repentina amargura. Sentía que la boca se le entumía, y que sus dientes se negaban a separarse y dejar salir las palabras. Pero necesitaba sacarlo, necesitaba que todo adquiriera la transparencia que solía tener ella. Y comprender. Porque nunca le había agradado sentirse ajeno a cosas que lo involucraban.
Y lo que estuviera pasando ahora, definitivamente lo involucraba.
Gray combatió contra esa frustración e impotencia anticipada, contra la imagen de Laxus y Gajeel discutiendo, contra la atención que ponían sobre ellos los demás magos del gremio, pero más que todo eso, contra las ganas de salir de ahí y buscar a Juvia -y sus sonrisas y lloriqueos- hasta por debajo de las piedras.
Trago saliva, que se pegaba a su garganta pero la dejaba seca, y apretó los dedos, ya de por sí agarrotados. Y entonces habló.
— Natsu.
Pero el otro pareció no escucharlo.
— Natsu —repitió ásperamente, y su voz fue dura y un ruego— ¿A qué…a qué huele Juvia?
A su lado, Natsu levanto el rostro. Su expresión fue sombría
— A una estrella oscura.
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Los ojos se clavaban como espinas en los ojos del otro, cada respiración era representación de coraje. Pero Gajeel soporto las garras que querían degollarlo, y los reclamos y miradas furibundas.
— ¿De qué coño estás hablando? —soltó en completa calma, guardándose las emociones innecesarias.
— Sabes que lo sé —refuto Laxus, un extraño diálogo a los ojos de los otros— No puede ocultarlo de mí, así que es mejor que me digas quién fue.
— Ella no es nada tuyo, Dreyar —masculló Gajeel, lento y claro, para que cada palabra entrara a los oídos del otro— Ella no es tu mujer — recalcó— Así que no interfieras en esto.
Laxus esbozo una sonrisa burlona, que le amargó más el rostro a Gajeel.
— Demasiado tarde —y a continuación, sus manos se encendieron en luz dorada y Gajeel tuvo la certeza de que seguiría esa pelea si de eso dependía guardar una verdad absurda.
— Laxus —la voz llego de arriba, del segundo piso, y fue una clara advertencia— Gajeel —las respiraciones de ellos se detuvieron un instante, y se siguieron mirando, sintiendo a su vez, la mirada que les caía encima— Pensé que las peleas entre compañeros eran parte del pasado.
Laxus gruño antes de soltarlo con un empujón. Él levantó apenas los ojos, mirando agriamente a su abuelo. Makarov seguía impasible y Laxus se dio la vuelta, caminando con paso firme y rápido por el pasillo en medio de las mesas. Notaba la sensación de algo quemándole la nuca, como si le hubieran amarrado hielo y este lejos de derretirse fuera helando más y más. Luego abrió la puerta, emergiendo al ambiente frío y lluvioso que azotaba la ciudad.
Gajeel no tuvo tiempo de seguirle, apenas iba a dar el primer paso cuando la voz del maestro resonó arriba suyo, ordenándole –porque había sido una orden– que subiera a su despacho. Gajeel chasqueo la lengua, frustrado por no poder evitar que Laxus fuera a buscarla.
Con la impotencia aferrada a sus cuerdas vocales, Gajeel se volvió hacia las escaleras. Su bota toco el primer escalón, y este rechinó potentemente en el espacio quieto del gremio. Gajeel levantó la rojiza mirada, clavándola en los rostros expectantes de los demás. Allá, en un banco frente a la barra, estaban Natsu y Gray.
El rostro de Natsu, se fijó Gajeel, estaba amarillo como una hoja desgastada por el tiempo. Y sus ojos lívidos daban el aspecto de que iba a desmayarse en cualquier momento; Gray no tenía mejor cara. Su expresión era vacía, sus ojos parecían piedras aceradas, talladas en una superficie plana, sin posibilidad de moverse o expresar algo. Pero contrario a esto, Gray posó sus irises grises en los rojos de Gajeel, y el Dragón Slayer sintió que así era como se sentían las estalactitas de hielo enterrándose en los ojos.
Había amenazas y exigencias en la mirada de Gray, pero Gajeel se recordó que él no tenía por qué darle explicaciones a quien por mucho tiempo le estaba escondiendo respuestas a la misma persona por la que ahora cuestionaba. Gajeel respiro, sacando pecho, irguiéndose más y mostrando esa altura que intimidaba y que dejaba claro que no se iba a doblegar.
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Corrió por los senderos empedrados de Magnolia –una flor bajo tempestades– hasta que sus pulmones se vaciaron y la garganta le ardió. Sus pies recordaban tan bien el que ya no necesitaban que los ojos les guiarán por dónde ir. La luz de las farolas hacía brillar la lluvia que, como luciérnagas suicidas, se iban a estampar contra el piso en sonidos sonoros y tupidos. Lo que eran pasos veloces se fueron transformando en pasos lentos, y el agua se resbalaba por debajo de su ropa.
Había dejado la mirada de ellos atrás. Había huido, sí, pero podía llegar a casa con la esperanza de no despertar y no dar explicaciones.
Juvia envolvió sus brazos con sus manos. Mientras abría los ojos, y la oscuridad los lastimaba como si fuera rayos de sol, como si sobre ellos estuviera cayendo ácido. Parpadeo un par de veces, mientras la irritabilidad seguía punzando en sus orbes. Siguió avanzando, acompañada del torrencial que caía.
Sus pasos se perdían en el agua que corría, entre las personas y sus voces que se quejaban de la lluvia, mientras se escabullían en busca de un refugio. Apremió el paso. Quería alejarse de la multitud, de sus estridentes voces, sus gestos de desagrado. De todo. No quería ver a nadie, quería encerrarse, deshacerse y secarse en los adoquines, en la alfombra de su recámara, en la tierra, o en donde fuera. Pero quería secarse y no volver a surgir.
Por primera vez quería ser agua con todo lo que eso significaba. Agua que una vez tirada, ya no se puede recuperar, agua que se evapora, agua que se va para siempre.
Todavía llegó frente al gran portón de entrada a Fairy Hills, y lo cruzó con la calma de un cielo en tinieblas. Se limpió los pies en el tapete delante de la puerta, porque no quería ensuciar los caros tapices, ni el suelo de madera, con su miseria.
Subió las escaleras que no rechinaron, que no se quejaron ante su presencia. Camino por el pasillo, finalmente abrió la puerta de su habitación.
Le recibió el aroma a vacío. La absurda sensación de que todo daba vueltas, que miraba a la nada. No, que era la habitación la que la miraba. Que habían pasado épocas. La lluvia del otro lado de la ventana terminó y comenzó de nuevo. Se fue el verano, llego el otoño, luego el invierno, pero nunca más fue primavera.
Y Juvia seguía de pie en el umbral. Mientras sus rodillas se destornillaban y sus huesos crujían, el primer rayo cruzó el firmamento. Luego la habitación se desplomó, como gajos de una bellota podrida.
Avanzó lentamente, mientras el perfume a paredes húmedas la rodeaba. El viento azotaba el cristal de la ventana, la lluvia amortiguada en la calle era un recordatorio de que, si dormía ahora, cuando despertara la realidad no sería diferente. Y aun así ella se descalzó, se desnudó con la parsimonia de una niña con frío, y entro a la ducha de agua como hielo. Cuando salió el piso bajo sus pies descalzos seguía siendo el mismo, sus pertenencias seguían donde mismo, la ropa olía al detergente de siempre, y su cama era mullida como lo recordaba.
Y sin embargo tenía la sensación de que era la habitación de una extraña, que alguien había venido y lo había cambiado todo por niebla y cenizas, y que nunca más se iba a remediar.
Cuando se metió bajo las sábanas, reconoció que no era cómoda. Era como acostarse sobre una plancha de piedra y cubrirse con lija. Pero ahí se quedó, mirando las vigas del techo. Afuera el cielo tronaba y la corriente del río era veloz. Pero Juvia estaba segura de que, lo que los demás veían allá afuera, no podía ser comparado con el holocausto que se estaba llevando a cabo ahí dentro.
Un holocausto privado. Un holocausto suyo.
¿Rogue se sentiría mejor que ella? ¿Estaría sobre su cama entre espesa negrura viendo como la lluvia se desprendía del techo? Porque ella sentía que la tormenta de afuera se había trasladado a esa recamara, y sus gotas eran negras y le manchaban el rostro.
No se inmuto ni cuando escuchó golpes en la puerta. Golpes alarmados, preocupados y suplicantes. Nadie le suplicaba a Juvia. Juvia había dejado de ser alguien a quien se le suplicara, recordó. Se había hundido en esa cóncava desesperanza que le daba su lecho de piedra.
— Juvia-san ¿Está ahí? —escuchó la voz infantil— Juvia-san, el maestro Makarov me pidió que la revisara que…que usted se encuentra… mal…
A Wendy se le atoro la voz. Wendy también lo sabía. Wendy y su gran olfato que no dejaba lugar a secretos. Juvia se apretó más contra sus almohadas, deseando que estas la fueran engullendo lentamente hasta hacerla desaparecer.
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— ¡No entiendo nada, Charle! —la niña se desplomó frente a la puerta de aquella habitación que de pronto parecía una amenaza.
Sabía que Juvia no olía sólo a ella. Había en su cuerpo, combinado con su versátil esencia, ese aroma a tinta. Un aroma que ella ya conocía, que había aprendido en los Grandes Juegos Mágicos y que sólo tenía una persona. Wendy experimentaba una mezcla de vergüenza y tristeza cuando su mente le sugería de qué iba todo aquello, y el porqué de que Natsu pareciera tan consternado y Gajeel estuviera enojado.
Aunque Wendy descubrió con pesar que la palabra "enojo" no llegaba a describir lo que Gajeel sentía. Y luego estaba la actitud de Laxus, también. Y para variar Gray. Aunque Wendy no sabía qué tanto podría saber Gray.
Porque ella, como una maga sanadora, podía distinguir ese hilo negro enredado en la muñeca de Juvia. Cambiada para siempre, todo negro, negro del todo. Pero ella no se explicaba qué o por qué era. Sólo sabía que estaba ahí, navegando entre la sangre de la maga de agua. Era Juvia como una rosa perdida en medio del mar.
— En todo caso no es asunto tuyo, Wendy —dijo la blanca exceed. No sabía porque habían terminado envolviendo a Wendy en ese lío, cuando la pequeña no tenía la culpa de lo que sea que hubiera hecho Juvia en su misión.
— ¡No digas eso, Charle! Juvia-san es nuestra compañera y ella…realmente se ve mal…
— ¡Sí, sí! —la felina movió la pata despreocupadamente— Entiendo que te preocupes, Wendy, pero ya se le pasara. Ahora es mejor que vayamos a dormir, ha sido un día largo.
Wendy se puso de pie con trabajo. Pero antes de marcharse dirigió una última mirada a la puerta de madera, reconociendo del otro lado la respiración insegura de la maga elemental.
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Laxus se detuvo frente a la ventana, clavando sus ojos verdes en el cristal. La lluvia era férrea y había relámpagos iluminando la noche como un espectáculo de fuegos artificiales. Pero un espectáculo enclenque.
Se quedó quieto frente al mismo sitio durante unos minutos, casi como si, de tanto mirar, la figura de ella fuera a asomarse. Él no hacía eso. No era la clase de hombre que se paraba delante de una ventana todas las noches anhelando ver a alguien. Pero ya se había mantenido ajeno durante mucho tiempo a las sensaciones volátiles que ella le provocaba, y en ese último segundo frente a aquel impertérrito cristal empañado, cubierto de gotas frágiles –que le recordaban a ella– pensó que, si no hubiera tardado tanto en aclararse las cosas el mismo, ella no estaría pasando por lo que pasaba ahora.
No era su culpa, lo sabía. Y no podría nunca ser culpa de ella lo que ahora se ceñía alrededor de su mano como una cuerda de maldad. Era oscuro, y era malo. Lo olía.
Y olía que ella se estaba sintiendo desgraciada, porque, en ese breve momento a la salida del gremio, cuando el delicado cuerpo de Juvia chocó contra el suyo, y sus manos temblorosas se colocaron por milésimas sobre su pecho, vio el ahogo, y noto que el sol que brillaba en los ojos de ella se había eclipsado. Y él se había atribulado, pero sus ojos la cuestionarón, pero ella se hizo agua y escapó.
Laxus no sabía toda la historia de Juvia, ni del océano que llevaba como cabello, pero sabía que parte de esa historia estaba cubierta de lluvia, como la que caía en esos instantes. Y aunque el agua le volvía letal a él, no quería que ella se hundiera en el fango de desolación que aquello iba a provocarle.
Y como una sentencia, cuando Laxus comenzó el camino de vuelta a su casa, se topó con una cabellera negra y mojada. Ojos que le miraron con recelo y amargura. Con una promesa afilada, y declaraciones de guerra. Laxus comprendió que no era el único al que la rabia había acogido.
Sólo que a diferencia de Gray, Laxus no actuaba sin pensar.
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¡Chan, chan, chan, chaaaan!
Eso es todo por hoy. Espero que lo hayan disfrutado, que este capi no decepcionará. Me disculpo por las faltas horrograficas que puedan haber, y ya saben, agradezco que me las hagan ver y así pueda corregirlas.
Sobre el capítulo: Ahora ya saben quienes lo saben, quienes sospechan y quienes la van a regar. Laxus es un estuche de monerias, pues como se daran cuenta que sabe que algo "va mal". Pero Gray (a quién no pongo como un Devil Slayer por aquí) no tiene ni idea y pues...las cosas se pondrán intensas. Rogue no aparece diirectamente en este capi, y en el proximo probablemente tampoco haga aparición explicita. Pero volverá con toda la fuerza del Dragon Force, para coraje de Gajeel (?) Por cierto ¿Creen que estuvo muy corto? xD
Reviews, Reviews, Reviews...
Megan0810: ¡No mueras! La verdad, agradezco mucho tus palabras, y el hecho de que estés disfrutando el fic. Yo también la paso mal con lo que les sucede a Juvia y a Rogue. Y ¡Pff! lo que se le viene a mi waifu es muy difícil también. Y ese Laxus xD ya Gajeel le dejo caer un gran "Turn down for whats!" xD Y como ves, no sólo lo saben Natsu y Laxus, también Wendy, y todos aquellos con un olfato activo. Espero que este capi te guste igual, y te envio muchos saludos.
Juvia: Para mi también fue difícil poner la despedida entre Rogue y Juvia, pero no te preocupes que se volverán a encontrar, lo prometo. Y será intenso (?) En cuanto a lo de Sting, puedes pensar que él estaba interesado también en Juvia pero que no lo dijo para no crear más conflicto, el fic da para eso, y a mi no me molesta, sólo que si lo pongo puede quedar demasiado sobrecargado y quiero evitar eso xD En cuanto a la opinión de Natsu, ya la veremos abiertamente más adelante. Y sigo sin saber con quien dejaré a Juvia xD Así que despreocupate de eso momentáneamente. Espero que disfrutaras también este capi, y que sigas dejando tus lindos reviews ¡Te mando abrazos!
Miss.D: Eso de la caza masiva de DS por parte de Laxus me recordó a Acnologia xD Y bueno, entrando en materia, ya quedo un poco más claro que Laxus sabe que algo anda mal por ahí, pero faltan muchas cosas feas todavía. Juvia no la tiene nada fácil u.u En cuanto a Rogue, no aparecera en el proximo cap, pero cuando lo haga, veras el grado de emocidad(?) que ha alcanzado. Espero que este capi no te defraudara, y debo decirte que me encantas tus reviews *fangirlea* ¡Abrazos!
Lymar Vastya: Laxus es macho pecho lampiño que se respeta (?) xD Pues bueno, como vez Gajeel no se dejo intimidar por nuestro sensual rayito. Y Gray no necesito mucho para saber de que va la cosa, aunque *no puedo dar spoilers* no va a reaccionar de la mejor manera. Y en definitiva, Juvia no sabe lo que se le viene encima u.u ¡Muchas gracias por tu review, espero seguir leyendote! Te envio muchos saludos n.n
Zukilove: La waifu es demasiado sensual y Laxus no pudo resistirse a ella xD Como ves, Laxus se topó con ella cuando ella salió del gremio, pero nuestro rayito se quedó tan estupefacto que no supo que hacer en primer lugar xD Ojala que disfrutarás este cap, y que haya saciado esa emoción que transmite tu review ¡Saludos!
Sin nada más que decir, sólo el seguir agradeciendo sus reviews y adiciones a favoritos y follows, me despido.
¡Besos y abrazos!
ammipime.
