7. Literatura

-Bueno chicos, espero que hayáis tenido un día excepcional.-El Sr. Martin, profesor de literatura, sonrió con su franqueza habitual en la abarrotada clase de la reserva. Era la última hora del jueves y los chicos ya tenían ganas de terminar.-Ahora viene el momento de relajar nuestras mentes y abrazar a la literatura.-El Señor Martin abrazó de manera teatral la obra que había elegido para los chicos.-Pero antes voy a pasar lista, aunque creo que toda la fila está completa.

Era cierto. Emma estaba en primera final entre su padre y su madre que se ignoraban mutuamente. De no ser por su existencia, hubiera pensado que era francamente imposible o muy poco frecuente que esas dos personas llegaran a quererse, o mejor aún, a ser cordiales uno con el otro. La tensión estaba en el aire... ojalá fuera atracción encubierta.

Su madre era una chica enérgica y decidida. Rennie era demasiado intensa y apasionada en sus convicciones y chocaba como un tren sin frenos contra el decidido y determinado Jacob que pensaba de manera radicalmente distinta. Era una oportunidad única el verlos de esa guisa. Para ella, siempre habían sido una pareja locamente enamorada. De pequeña, cuando se fingía dormida, observaba las miradas de cariñoso anhelo que ambos compartían. En cambio, en esta realidad todo era tristemente diferente...

¿O quizá no?

-Y Wallace. Muy bien. Me enorgullece que mi clase sea a la que más gente asiste.-Sonrió el profesor-Vamos a comenzar con una lectura fascinante. Hoy leeremos "Lorna Doone" de Richard Doddridge Blackmore. Una gran historia de amor.

Las chicas suspiraron, entre ellas Rennie que sonrió. Emma sabía que era una de las novelas favoritas de su madre. Jacob ni se inmutó.

El profesor Martin continuó.

-En la década de 1660, en Inglaterrra, amor, guerra y luchas familiares se entremezclan mientras la aristócrata familia Doone aterroriza a toda la comunidad de Devon, en especial, a la familia del joven John Ribb. A pesar de esto, John se enamora locamente de la joven Lorna, hija de sus más acérrimos enemigos y se la llevará consigo, aunque su familia está en desacuerdo. Sin embargo, la joven resulta ser pariente del mismo rey de Inglaterra y deberá dejar a Ribb. El muchacho irá a la guerra donde conseguirá con honor, un alto rango que le permita casarse con su amada.

Jacob soltó un resoplido. "Otro idiota dando mal ejemplo de los hombres".

Rennie oyó el comentario y por su cara, Emma supo que tendría problemas para unir a ese par de tercos. Francamente, cada uno con su estilo estaba provocando el antagonismo del otro. Ella mostrándose fuerte y autoritaria y él... como un lerdo macho que su hija sabía que no era.

Otro problema más, suspiró abatida. En el otro frente, las cosas tampoco iban bien. Bella no mostraba ningún interés por Edward, porque directamente, no coincidían. Desde el ataque, el padre de EJ ya no iba al instituto y se mantenía todo lo alejado de Forks que podía. Y Emmett.... bueno, su tío favorito estaba en disputa con su yo pasado por Rosalie.

Sólo quedaban EJ y ella luchando juntos contra el tiempo. Los dos contra todo. Juntos. Ese pensamiento le despertó una sonrisa muy brillante...

-Ésa es la actitud.-Emma parpadeó y sintió los ojos del profesor Martin.-La literatura está hecha para que se sueñe despierto.

La clase irrumpió en carcajadas e incluso sus padres sonrieron. Emma se sonrojó.

-Ahora vamos a leer un fragmento y quiero que os esforcéis al máximo. Va para nota. Empecemos con... la primera fila. Jacob quiero que vayas a la página ciento veinte, donde John se reencuentra con Lorna y cree que ella lo ha olvidado por las riquezas de palacio.

Jacob obedeció y buscó la página requerida. Iba para nota así que puso interés en hacerlo medianamente bien. Con su voz profunda empezó a leer.

-"Mi señora Doughart".-Su voz rezumaba desprecio.

-Alto. Jacob debes mostrarte enfadado, pero con ansia.-Le interrumpió el profesor.

-"Mi señora Doughart".-Ahora su voz sonó mucho más controlada.

-Estupendo. Ahora necesitamos a una Lorna. Rennie, tu serás Lorna.

Los ojos de ambos mostraron el desconcierto. No se hablaban y ahora tenían que tener un diálogo. Rennie fue la más rápida en reponerse.

-"¿Por qué no me llamáis Lorna?"-Rennie habló con un tono melodioso que dejó al profesor con una gran sonrisa.

-Excelente Rennie, ahora quiero que sigáis el diálogo juntos y seguido. Recordad él cree que ella ha cambiado porque no responde a sus cartas y ella cree que él es quien no la quiere pues la trata con demasiada distancia y tampoco manda cartas.

Ambos asintieron y la magia comenzó.

-"Mi señora Doughart"-Jacob susurró.

-"¿Por qué no me llamáis Lorna?"-Ella respondió, su voz con un matiz de desconfianza e intensidad.

-"Si usted lo ordena"- La voz de Jacob sonaba despreocupada pero con el falso control que le había indicado el sr. Martin.

-"¿Ordenar?"-Rennie levantó la mirada hacia Jacob, que la estaba mirando y por primera vez no apartó la mirada hasta que la volvió al texto.- "No hay lugar para las órdenes entre viejos amigos".

-"Pensaba que alguna vez fuimos más que viejos amigos".-Jacob sintió algo extraño al decir esas palabras y otras diferentes vinieron a su mente. El pensamiento de nunca lo ha habido y nunca lo habrá lo abrasó sin razón. Afortunadamente se aclaró los pensamientos.

-"No más que yo".-Respondió Rennie sintiendo también algo en su memoria, algo que no podía explicar con palabras.

Emma lo notó, ella podía percibir cosas en los demás a un nivel muy profundo y eso le dio esperanzas.

-"A lo mejor, los dos nos equivocamos".-Su rostro confundido miró a Jacob quien instantes antes, la había estado mirando.

-"Eso parece".-Jacob dijo esas palabras mientras volvía a mirarla. Su mirada dejó de ser intensa y pasó a ser cínica. -"Ya veo que tienes una casa preciosa".

-"Pertenece a mi tío".

-"¿Por qué me has mandado llamar?"-La furia cubrió el tono de Jacob. Las sensaciones que experimentaban eran cada vez más extrañas y no le gustaba. No le gustaba que en el fondo le gustaban tanto.

-"Pensé que querrías verme otra vez".-Fue la respuesta que sonó con un suspiro.

-"Hubo un tiempo en el que hubiera dado cualquier cosa por estar a tu lado."-La ternura del tono sorprendió al mismo Jake e hizo que Rennie lo mirara... apreciativamente.

-"¿Y ahora?"-Ella leyó con la sonrisa dibujándose en su rostro.

-"¿Para que desear algo que puede provocarme dolor?"-A Jake le costó sacar las palabras que tenía que leer, como si su interior las rechazara.

-"Si mi presencia te ofende tanto, quizás deberías irte"-La furia, y el dolor, sonó en la voz de ella.

-Y ahora John se va hacia la puerta-El profesor Martin miró a Jacob y le indicó la puerta de clase con la mano. Jake gesticuló y el profesor asintió. Jake obedeció, se levantó y caminó hacia la puerta y el señor Martin le indicó a Rennie que continuara con su interpretación, se levantará y lo encarara.

-"John, ¿Cómo puedes ser tan cruel?"-Rennie siguió a Jake entre los pupitres entre el silencio absoluto de sus demás compañeros. Todos estaban absortos en la historia. Se quedo junto a su espalda con el libro en la mano.

-"Me rompes el corazón y luego me acusas de crueldad"-La voz de él sonó dolida. Jake la encaró.

-"He esperado mucho tiempo una respuesta a mis cartas"-Dijo ella.-"Todos estos días y meses horribles sin saber nada de ti"-Otra vez los sentimientos extraños la inundaron.

-"¿Me escribiste?"-Jake se estaba peligrosamente metiendo demasiado en el papel. Ansiaba saber si ella lo había estado esperando. Si para ella, él significaba algo.

-"Docenas de veces"-La voz de ella era extrañamente sincera.

-"Nunca me llegaron. Y todas mis cartas para ti me las devolvieron".-Sus miradas se volvieron a cruzar sin artificios.

Y el profesor Martin interrumpió.

-Ahora es cuando los amantes se dan cuenta que ha habido un malentendido. John le entrega sus cartas devueltas a Lorna.

-"Me las mandaste"-Dijo Rennie, pero sentía que ya no estaba hablando de cartas.

-"Fielmente".-La palabra salió de lo más profundo de Jake. Como si su ser, fuera fiel a ella.

-"¿Entonces que pasó?"- Dijo ella. De pronto esa pregunta cobró mucha importancia.

El profesor Martin explicó que como en algunas otras obras, las criadas solían meter las pezuñas con interés particulares y las de Lady Lorna habían manipulado el correo.

Ni Jake ni Rennie prestaron atención era tal su estupor que ni siquiera prestaban atención más allá del otro.

-"Deberías saber que no podría ser capaz de hacerte algo así"-La voz de ella sonó convencida y lo miraba con franqueza.

Jake se rascó la cabeza y la miró con impotencia. -"No sabía que pensar".-Dijo él.

-"Nunca vas a ver cuánto te quiero"-Ella dijo las palabras acercándose a él y de pronto todos en la sala aguantaron la respiración.

Siguiendo el guión, aunque con una gran emoción en el pecho, la rodeó con sus brazos e hizo algo que no estaba en el guión. La besó. Ella se lo devolvió con la misma pasión.

Todos aplaudieron y el señor Martin los felicitó por sus buenas notas interpretativas y por improvisar el beso, cuando éste se acabó.

La clase terminó y cada uno se fue por su lado.

Pero a Emma no la engañaron, ni por un segundo. Su amor, aunque olvidado, seguía igual de fuerte unido a sus respectivas almas y con ese pequeño teatro y ese inocente beso, las llamas en sus corazones estaba vovliendo a arder. Había esperanza para el futuro.