Capitulo 8
"Segunda Misión"
Autor: Tiff Dincht
Disclaimer: Los personajes de Bleach pertenecen al troll Tite Kubo que me esta desesperando porque quiero ver mas accion en el manga y por supuesto IchiRuki(?)
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¿En que demonios estaba pensando?
Ichigo Kurosaki...conocido como el 'Asesino Ingles', era sin duda uno de los criminales más famosos de la ciudad, perfilándose en la lista de los más buscados para estar en el primer lugar. Asesino en serie, que nunca dejaba ver su rostro en sus crímenes, que denunciaba su propio trabajo por diversión, y que se entrevistaba con el jefe de la policía para retarlo a que lo atrapara cada vez que alguien nuevo obtenía el puesto...frío, despiadado, sádico, vengativo y cruel. Una descripción muy acertada para calificar su perfil...
Pero, en esos momentos, parecía que la biografía asignada perspicazmente por la policía, no cuadraba con el joven que actualmente respondía a aquel nombre.
Por vigésima vez en casi dos horas, los ojos miel del joven homicida, habían distraído su atención del libro que sostenía en sus manos, para dirigirlos a cierto rostro dormido en un sillón a unos cuentos pies de su asiento. (con esa extraña sensación en el pecho siempre que lo hacia).
¿Quién diría que una mujer podía reclamar su vista tan continuamente?
Rukia...la mujer de menuda figura, con su rostro sereno, sus brazos pálidos bajo su cuello y su cabello azabache acariciando su rostro, parecía una criatura sacada de algún cuento. Una ninfa, un hada, un ángel...tantas cosas que podrían describirla, y que a la vez le quedaban tan cortas...
¿Que demonios estoy diciendo?
Una persona a la que apenas conocía, y que sin embargo, se encontraba dormida dentro de su casa en su sillón favorito.
¿Que le había hecho llevarla hasta allá? Podía haberla dejado sola en cualquier hotel, podría haber dejado que se la llevara la policía, que se sometiera a un extenso interrogatorio, y que después fuera mandada con sus padres, a algún lugar lejos de su casa.
Pero no...en lugar de eso, estaba ahí. Con él. En un lugar tan privado, que solo una persona había pisado (Ishida), y que ahora ella estaba invadiendo con su presencia desconocida.
Su culpa y conciencia (y pensaba que ya no tenía una desde hacía mucho tiempo) lo habían hecho pronunciar esas palabras fatales.
Puedes quedarte en mi casa...
Gran estrategia, era la primera vez que decía algo sin pensar, y se arrepentía. No porque su presencia resultara desagradable, le parecía indiferente, sino porque en una hora más o menos, llegaría a ese mismo lugar, cierto chico pelinegro con gafas.
¿Porque le incomodaba tanto esa idea? ¿Que no había compartido su casa con él tantas veces? ¿Porque era diferente en aquella ocasión?
Pues muy simple. Detestaba la idea de darle a Ishida un motivo para hacerle burla. Aborrecía el hecho de oír su risa y sus comentarios mordaces...¡Cuantas veces lo había fastidiado ya con esas observaciones! (ciertas pero molestas de todos modos)
'¡El frío Ichigo Kurosaki con una chica!'
'Oye ¿Quien es tu ángel de luz?'
...
Estúpido Ishida, se las pagaría algún día...
Ishida había pasado como pocas veces, una tarde fantástica. Una hermosa chica pelinaranja de ojos grises, había logrado hacer su día diferente, sin siquiera proponérselo.
Hacía unas horas la había dejado justo en la puerta de su casa, despidiéndose de ella cortésmente. Cosa muy rara en él. Le sorprendía mucho que no estuviera en su casa, con ella entre sus brazos enrollados en las sabanas vírgenes de su cama. Por primera vez, se había despedido solo con una sonrisa al atardecer, y no con un gesto despectivo al despuntar el alba.
Su inocencia era algo que él tenía miedo de robar, lo había hecho muchas veces, pero con ella era distinto. ¿Porque? Porque esa niña no era como las demás.
¡Quien sabe que cosa le había dado para que no parara de pensar en ella! Una sola tarde a su lado, y no podía sacar su sonrisa de sus pensamientos...
¿Porque se sentía de repente tan confundido? ¿No se había prometido a si mismo el no dejarse atrapar jamás? ¿Como era posible, que él, Ishida Uryuu, perteneciera solamente a una persona?
No se podía imaginar enamorado (ó mas bien no quería) con todas esas cursilerías que las personas con ese problema hacían, cartas, poemas, chocolates, matrimonio...¿Matrimonio? Ja, de solo pensarlo, le daba risa. ¡Pobres hombres que ligaban su vida con una sola persona para siempre! En cambio él podía disfrutar del cambio, de las libertades, de todos los placeres que le ofrecía la vida del eterno célibe. ¿Que más podía pedir después de un trago, una mujer y una despedida sin lagrimas (de su parte)?
...
...
Talvez un poco de amor...
...
Pero no ese amor carnal por el que él se desvivía. No ese en donde solo son caricias, palabras y besos fugaces. En donde ninguna promesa se cumple, en donde la eternidad solo dura una noche, en donde las palabras se esconden al amanecer... no ese con una mujer que apenas conoces, ó ese que solo es inspirado por un instinto salvaje.
Quería algo más profundo. Algo con lo que pudiera despertar al otro día, y toda su vida se alegrara con solo ver a esa persona a su lado, algo que lo hiciera comprender el silencio como cualquier otra conversación, que le brindara el valor para decir un 'acepto' al momento de estar junto a alguien frente a un altar, con la esperanza vívida en su corazón, de pasar una eternidad a su lado...
De nuevo te estás poniendo sentimental Ishida...deja de soñar...
...
Ya no debía perder sus pensamientos de esa manera, si les daba rienda suelta, algún día llegaría a creer en ellos, y ese, sin duda era su peor temor.
Inculcarse una falsa esperanza de una vida diferente, con una mujer a su lado, con una familia... prefería no sumirse mucho en sus divagaciones para poder salir de nuevo a la realidad, sin tener que acobardarse ante el mismo despertar. Le temía a su propia mente, al impacto que pudiera causar al dejar al descubierto sus deseos, al tratar de ser feliz...y no poder conseguirlo.
Ya cállate Ishida, estás apunto de realizar una misión, no es tiempo de hablar de temores...
Por fin vio frente a si, ese edificio tan familiar. ¡Había estado ahí tantas veces! Casi podía llegar al departamento de su amigo y entrar sin tocar, vaciar el refrigerador, y luego sentarse a ver la televisión con un buen coñac en la mano... por eso le encantaba ir a ese lugar, y parecía que a Ichigo no le importaba, claro, con tanto dinero por su trabajo, y además su vasta fortuna, ¿Quién se quejaría por cosas tan insignificantes como una botella?
Además conocía a casi todas las personas que vivían en los pisos de arriba y de abajo, siempre encontraba a alguien, y lo saludaba con cortesía.
Por ejemplo, la mujer que vivía en la parte baja Yoruichi Shihoin. Una persona extravagante en verdad. Tenía atuendos muy raros, y su forma de ser la diferenciaba de todas las personas que él había conocido. Tenía un carácter alegre y despreocupado para sus treinta años de edad, y una sonrisa gatuna tan jovial que apenas aparentaba ser una jovencita. Le encantaba cocinar, y más de una vez había llegado a tocar a la puerta con uno de esos platillos extraños que tanto le fascinaban, y aunque no quisiera admitirlo frente a ella, que quedaban deliciosos.
Además, y talvez lo que más la destacaba de las otras personas, es que era la única persona (además de Ishida) que podía hablar con Ichigo sin preocupación. No exactamente hablaban, sino que ella podía sacar el más raro tema de conversación y hacer que un Ichigo gruñón respondiera. Pasaba varias veces por su casa, y cada vez que lo hacía, llevaba a una visita diferente. Todas ellas chicas lindas y carismáticas, según ella con la esperanza de encontrarle a Ichigo, una persona con la cual pudiera enamorarse.
Él nunca había hablado con ninguna de ellas. Abría la puerta, y tan pronto examinaba a su nueva pretendiente, sin ser de su agrado, azotaba la portezuela sin ninguna delicadeza. Yoruichi no lo tomaba como una grosería, sino como una forma amable (entonces no quería conocer el lado descortés de Ichigo) de decir 'No me agrada tu elección'.
La chica del piso de arriba, en cambio, era una completa pesadilla. Era admiradora indiscutible de Ichigo, y trataba de entablar conversación con él siempre que lo veía. Senna. Una pelinegra de ojos ambarinos unos cuantos años mayor a ellos, pero sin duda con una belleza incuestionable. Con su dulce voz y maneras femeninas, había tratado por muchos medios el seducir al joven ojimiel, pero en todas esas ocasiones, había fallado deplorablemente. Y aun con todas las negativas rotundas del chico, y una que otra despedida descortés, ella no se había rendido, tratando aún de conquistar su amor.
¿Quién más?... unos ancianos muy amables del quinto piso, una solterona amargada con obsesión de las plantas en el sexto, un chico universitario muy asediado en el séptimo y...una casa vacía en el primer piso.
Al subir al elevador se encontró con la cincuentona, que le lanzó un gruñido como respuesta a su saludo. Ya estaba acostumbrado.
Al llegar al tercero, se encontró con la insistente Senna de regreso hacía su casa, con una cara de decepción.
-¿Que pasó Senna? ¿De nuevo te cerró la puerta en la cara?- preguntó burlonamente. Esa mujer no le caía nada bien, y él a ella tampoco.
-Pues no se a que vas. No está en su casa.-
-Mejor di que no te quiso abrir.- respondió antes de que la puerta del ascensor se cerrara, alcanzando a observar una seña no muy propia de una dama.
Abrió la puerta con su siempre útil llave, y entró a la casa sin hacer sonido alguno.
Estaba apunto de gritar el nombre de su compañero, cuando entró a la sala... quedó boquiabierto.
Se acercó para ver si su vista no fallaba, y observó con detenimiento. Ichigo en un sillón, dormido con uno de sus libros sobre el pecho, y en el otro, una mujer.
Se arrodilló a su lado, y quedó encantado con la vista. Una mujer de belleza sin igual permanecía dormida mientras era bañada por la luz de la luna, aumentando la palidez en su piel. Sus mejillas sonrosadas, y su cabello negro que cubría un poco su cara, mientras una sonrisa juguetona permanecía en sus labios inexplicablemente.
Rozó con sus dedos el rostro dormido, embelesado por su perfección, recordando por un momento a la chica pelinaranja...
-¿Que haces?- inquirió una voz a su lado, con un tono duro.
Ishida salió de su ensimismamiento, retiró la mano de la chica y se levantó rápidamente, mientras encaraba al pelinaranja, que lo miraba extrañamente. No respondió.
-¿No te bastó con tu presa de hoy?- preguntó él chico de una forma ruda, levantándose de su asiento para dirigirse al lado de su compañero, anteponiéndose sin querer de forma protectiva entre él y Rukia...
Sus ojos miel se ensartaron directamente en los azules, de una forma desafiadora. Nunca había mirado de esa manera a su compañero en todos los años que llevaban de conocerse.
-Lo siento Ichigo yo no sabía...que, bueno ella...- contestó Ishida tartamudeando, encontrándole un interés especial al suelo.
-Cállate- rezongó Ichigo cortándole la frase. -Es hora de irnos.- sin más, le dio la espalda al pelinegro, dirigiéndose a su habitación, para recoger sus cosas.
Sentía una punzada en la cien, mientras recogía sus cosas. La imagen de Ishida tocando a Rukia, le venía una y otra vez a la mente, haciendo que esa molestia permaneciera perturbándolo. Hacía mucho que no tenía esa sensación...
¿Eran...celos?
Ishida vio como se retiraba Ichigo a su habitación, con un paso firme y una mirada amenazadora, tumbando a su paso una pequeña mesa sin que se diera cuenta.
¿Que había sido eso? Nunca había visto clavar en él esa mirada llena de rencor, de amenaza, de...celos.
Pero no podía ser. ¿Ichigo celoso? Sino hubiera estado tan asustado de la mirada asesina que le había mandado, se hubiera echado a reír a carcajadas (claro, no perdería esa oportunidad luego).
El ojimiel salió de su habitación, y tomó su gabardina del perchero, sin dirigirle una sola mirada.
-Vamonos-
Una camioneta blanca llegó diez minutos después de que ellos hubieron bajado, deteniéndose apenas para que los dos subieran.
Cerraron la puerta corrediza tras de sí, y el vehículo arrancó a toda velocidad.
Los dos jóvenes se encontraron dentro a sus compañeros de equipo, que tantas veces los habían acompañado en ese tipo de misiones.
Sentado frente a los monitores y todo el equipo electrónico, se encontraba Hitsugaya Toushiro, un chico peliblanco experto en el mundo de las computadoras, y los sistemas de seguridad. Podía infiltrarse en cualquier red, y conseguir los archivos más secretos de cualquier compañía ó del gobierno. Su especialidad no era la de asesino y solo sabía utilizar la pistola beretta para una defensa personal. Estaba casado con una linda mielina embarazada , y por tanto había deseado retirarse por mucho tiempo.
El conductor Urahara Kisuke, era uno de los mejores al volante dentro de la compañía y un as en la mecánica. De extraña personalidad, y con cierta afición a las mujeres, pero sin duda confiable y leal. Apreciaba mucho a Ishida Uryuu, ya que éste lo había salvado de morir en una ocasión distante, y le había quedado eternamente en deuda. En sus ratos libres ó días sin trabajo, se dedicaba a reparar automóviles, en un taller que tenía clandestinamente.
Y por último, y el más joven de todos Yamada Hanataro. Un chiquillo de alrededor de veintidós años, apenas entrado en el negocio. Era el alma del equipo. Con una sonrisa en su rostro infantil, y una mirada curiosa de sus ojos verdes a todo lo que veía, aliviaba siempre la tensión del ambiente antes de una misión. Tenía una flexibilidad increíble, y ayudaba mucho cuando se trataba de infiltrarse a un lugar casi impenetrable, además de que era un espía excelente, al no levantar sospechas. Ichigo cuidaba mucho de él, al sentirse responsable por su seguridad, lo trataba como a un pequeño pupilo, siempre dándole instrucciones acerca del siguiente movimiento, y asegurándole nuevas formas para mejorar su trabajo. Era huérfano de padre, y necesitaba trabajar para pagar las operaciones de su madre. Tenía una linda novia menor a él, que no sabía nada de su profesión nocturna.
Ese era el grupo principal de la compañía (contando a Ichigo e Ishida). Cualquier misión importante, y en donde se jugaban fuertes cantidades de dinero -miles de dólares principalmente- le era asignada a Ichigo y su equipo, que como ya se conocía su fama dentro de la organización, nunca habían fallado una misión.
Ichigo revisó los papeles de las victimas, que incluían detallados expedientes (desde sus nombres hasta su comida favorita, ó su horario fijo) y fotos de cuerpo completo y rostro, cada uno de ellos acomodado en un fólder por separado. Tres victimas esa vez.
Una familia al parecer. Un hombre, una mujer y un niño...odiaba matar niños, pero por ellos se le otorgaba un precio especial.
¿Que familia era? Ah! Una influyente claro, y muy conocida por su renombre en la ciudad, y un antiguo trabajo.
Otros Kuchiki.
Saguro Kuchiki: 56 años. Tesorero de los emporios Kuchiki. Segundo hermano de cuatro. No lleva buenas relaciones con los demás hermanos, al ser de naturaleza avara. A estado acusado en varios casos de lavado de dinero, pero nunca se a podido comprobar nada. Sigue al cargo del dinero de las empresas, al llevar una conspiración secreta con Seguchi Kuchiki (primogénito) huérfano de padre y madre a los 25 años. Esposo y padre.
Marie Kuchiki: 54 años. Ama de casa. Hija única de una familia influyente de los Estados Unidos. Su matrimonio fue más un arreglo de dinero, y su relación con su esposo es mera imagen. No sabe nada de los negocios de su esposo, y no le importan mucho, se a visto engañada muchas veces, pero ella paga de igual manera. Esposa y madre.
Ashton Kuchiki: 16 años. Primogénito de la familia. No puede hablar de nacimiento. Tuvo un accidente a los 11 años que lo dejo paralítico y ciego, es la adoración de su padre, y su madre no se hace cargo de él. No podrá manejar las empresas de los Kuchiki, como se tenía pensado desde su nacimiento, dejando el puesto al siguiente primogénito de la familia.
Quien quisiera acabar con ellos, tenía un interés muy especial en sus empresas, ya que era lo único por lo que se pagaba así, para después conseguir más. No le cupo duda después de ese caso, que tendría que acabar con todos los Kuchiki, y que la paga por esas misiones, sería jugosa. ¿Cuantas familias eran? Le parecía que cuatro. Cuatro trabajos bien pagados...y dos ya casi cobrados.
La camioneta se detuvo a unas cuantas calles de la gran mansión. Y el equipo de Ichigo se preparo para las instrucciones acostumbradas de su líder.
-Toushiro, esta casa tiene unas dimensiones enormes -empezó, mientras todos lo escuchaban atentamente.- así que no creo que nuestro acostumbrado equipo funcione para dejarla sin energía, si nada funciona, y el tiempo de acaba, utiliza el pinch.- el peliblanco asintió.
-Urahara, necesito la camioneta frente a la barda trasera, en el cuadrante 6,7- señalo con su dedo a la computadora.- exactamente a la 1:30 sin retrasos, no antes, podría resultar sospechoso, te largas a la 1:35 sin esperar a nadie, y esta vez sigues las reglas.- dijo amenazadoramente, recordando la última vez que lo habían esperado más de lo normal.
-Hanataro- se detuvo para mirarlo.-No quiero actos heroicos está vez ¿entendido? Limítate a tu trabajo. La mujer debe de estar ahora descansando en la tercera ventana de la derecha, no fuerces la cerradura ni rompas la ventana, para eso tienes el equipo, no será difícil acabarla sino te ve antes, hazlo sigilosamente por favor.-
-Ahora Ishida, tu y yo vamos al estudio, él debe estar ahí, y no esta dormido. Ya sabes que pueden ponerse un poco difíciles antes de terminar, así que tenemos que hacerlo rápido. Ya sabes como funciona esto, sin gritos y sin explicaciones si es posible, no queremos levantar a toda la servidumbre. Después yo me encargo del niño.- Ishida respiró aliviado. No le gustaba matar a personas así, y aunque la victima ya no era un niño (tenía alrededor de 16 años) el lo seguía viendo como tal.
-Muy bien, tienen experiencia en lo que hacen. Ustedes dos -se dirigió a Hitsugaya y a Urahara.-Ya lo saben, si escuchan a la policía, se largan. Nosotros nos las arreglaremos para escapar. Y ustedes -continuo diciéndoles a Ishida y Hanataro.-Su rostro no puede ser visto, ó esa persona queda aniquilada. Tenemos diez minutos antes de que la luz regrese, y cinco para salir de la mansión, sino llegan se quedan. ¿Entendido todos?.-
Los cuatro acompañantes asintieron decididos, admiraban la capacidad de su líder, y lo preciso que podía ser en todo cuanto decía, además de cierta frialdad en sus expresiones al mencionar los asesinatos.
-1:15, cinco minutos para llegar, luego se corta la luz. ¿Listos? ¡Vamos!-
Tres sombras salieron apresuradamente de la camioneta, sin mirar atrás, y se distribuyeron entre diferentes calles, corriendo para alcanzar su destino.
Desde diferentes ángulos observaron la mansión, silenciosa y enorme, con la vista fijaron sus objetivos. La luz se apagó de repente, y ellos saltaron la barda sin dificultad. Uno subió al segundo piso gracias a su agilidad, y anduvo sobre el tejado, hasta una de las ventanas oscuras. Los otros dos anduvieron por el césped, buscando la entrada a la casa, y el otro al estudio.
Hanataro cortó el vidrio silenciosamente, y abrió la ventana por dentro. Se introdujo en la habitación, mientras la alfombra amortiguaba el ruido de sus botas. Miró a la cama, y ahí estaba su víctima. Sumida en el sueño más profundo con uno de esos antifaces sobre los ojos. El joven se rió discretamente al escuchar un ronquido, pero después, su expresión se tornó seria de nuevo, recordando el objetivo de su 'visita'...
Ishida se situó frente a la ventana del estudio, enfocando su mirada en la oscuridad. Esperaba que Ichigo llegara por el otro lado, para entrar él.
Ichigo mientras tanto, recorría los pasillos y volteaba en las esquinas con su excelente visión nocturna, recordando el mapa de la casa que había visto en la computadora nítidamente. Dos, tres puertas, y ahí estaba. Sacó su arma y la tensó entre sus manos, toco un botón en uno de los aparatos en su cinturón, y este se encendió, dándole a Ishida (al ver la luz roja en su aparato también) la señal para entrar.
La puerta se abrió de golpe, y la ventana se rompió. Pero ninguna alarma sonó, y el sonido fue opacado por el silencio. Los dos hombres entraron a la habitación, rodeando desde las únicas salidas, a un sorprendido hombre regordete de pelo entrecano, sentado en su silla frente al escritorio.
-Buenas Noches Sr. Kuchiki.- dijo Eriol siseando, con su siempre elegante acento inglés y modales impecables. -Supongo que tuvo usted un día muy largo ¿No es hora de que descanse?- el hombre estaba a punto de pararse, pero fue sorprendido por la asombrosa rapidez de sus dos captores.
-¿Que quieren?- dijo el hombre en un susurro al sentir la opresión que Ishida ejercía en su nuca, mientras sujetaba sus brazos por detrás.
-Nada que usted nos pueda dar Sr. Kuchiki.-contestó Ichigo mientras se acercaba sigilosamente a los dos. -De hecho le estaremos haciendo un favor.-
Antes de que pudiera saberlo, el gran empresario, estaba siendo asfixiado con un delgado hilo que se había enredado a su cuello con destreza. Frente a él, la sonrisa y los ojos miel de un hombre, mirándolo con sadismo. La última visión, y el último quejido.
Ichigo no se movió de su lugar, después de sentir como el hombre se había desvanecido y dejaba de forcejear. En lugar de eso, permaneció ahí, con los brazos rígidos.
Ishida, en cambio, se había quedado petrificado. Sus brazos aun sostenían al hombre que caía por su propio peso, pero su mirada estaba fija en un lugar en uno de los rincones de la habitación. Ichigo lo miró, y descubrió un gesto de sorpresa y angustia.
Volteó su mirada sin aflojar su arma, y también quedó sorprendido.
Ahí, en medio de la oscuridad, una figura se trataba de esconder entre las sombras, no un niño, pero tampoco un hombre. Los miraba a los dos con ojos desorbitados, testigo sin duda del crimen que acababan de cometer.
Ichigo soltó al empresario, y este cayó pesadamente al suelo, sin Ishida sosteniéndole. Miró al joven, y empezó a acercarse a él, con el arma preparada.
-Espera.- oyó que le decían desde atrás. -No es necesario que lo matemos.- dijo Ishida angustiado.
Tenía razón. El joven, por lo que había leído, había sufrido un accidente hacía pocos años que había afectado su columna. El chico estaba paralítico, y no podía ver ni hablar.
-¿Que sugieres que hagamos entonces?- respondió el pelinaranja perdiendo la paciencia.
-Déjalo.- contestó Ishida decidido. -No puede hacer nada.-
-Nos pagaron para que lo matáramos. ¿Sabes lo que hará el jefe cuando se entere?-
-No tiene porque enterarse.-
-¿Como sugieres que se lo ocultemos?-
-Conozco a alguien que puede sacarlo del país esta misma noche, lo llevara lejos, y nunca se sabrá su identidad.-
El Inglés miró al de lentes con ira, y después observó al joven. Sintió compasión por él. Su mirada asustada, aunque no podía ver, y su boca contorsionada en un grito mudo.
-Sino quieres que lo mate llévatelo tú.- Ichigo se dio la media vuelta, y salió por la puerta, sin darle otra mirada al muchacho. Ishida sonrió, y cargó al niño entre sus brazos, sin recibir ninguna protesta.
Corrieron hacía la puerta, se habían llevado más de lo que esperaban en esa pequeña discusión. Dos minutos y la luz volvía, electrizando lo alto de las bardas de nuevo.
Se encontraron en su huida con Hanataro, que regresaba a la camioneta airoso de su misión, pero después de haber tenido algunos problemas al tratar de salir. Traía una mano sangrando.
-¿Todavía no aprendes a utilizar tu equipo?- le dijo Ichigo mientras corría. Suponiendo el mal uso del aparato al cortar el cristal.
-¿Donde quieres que practique? Mi abuela me mataría si lo utilizo en sus ventanas.- miro a su alrededor, y distinguió también la sombra de Ishida...cargando a alguien más, pero no preguntó.
Los tres saltaron la barda sin dificultades, y se precipitaron a la camioneta. Les quedaron unos minutos. La misión estaba completa.
Continuara...
Kyaaaaaaaaaa~ este es uno de mis caps favoritos primero porque ICHIGO SE PUSO CELOSOOOOOOO! *^* jajajaja aiishh es que me emociona ver al naranjita asii asdhfasdf y bueno aqui la misión, obvio invente a los integrantes de la familia Kuchiki xD porque en el manga no aparecen muchos que digamos y en la historia si deben de aparecer...jaja bueno, le meti mas hermanos a byakuya lol.
En fin espero les haya gustado y repito DEJEN REVIEWS! se los agradeceria asi de muchote xD Ah! espero les haya gustado el relato de la mision xD no se, a mi me gustan esas partes donde describen su trabajo, ademas un equipo como ellos, ¿raro verdad? xD pero a fuerzas quería meter a mi Shiro chan en la historia y bueno, ahi esta jajaja
Nos leemos pronto!
Lizz Elric de Kim
