Tenía la cabeza hecha un lío, las explicaciones de su senpai no le habían dado total luz sobre lo que debía hacer. Tampoco tenía a quién preguntar. Todo lo que tenía era su intuición y mucha curiosidad. Empacó rápidamente sus cosas para marcharse a su casa. Quería quedarse con Aiichiro pero tenía miedo de no actuar como era debido. Todo este asunto del amor lo estaba volviendo loco. En el momento en que estaba por salir de la habitación llego aquel chico que le volteaba el mundo de cabezas.
-Hola-dijo tímidamente sin mirarle a los ojos, temía que si lo hacía se lanzaría sobre él, y no quería asustarlo. Aprovecharía esa noche para aprender a ser el hombre que el peliplata necesitaba a su lado.
-Hola Momo-kun - saludo avergonzado. Se sentía incapaz de mirarle a los ojos directamente, pues los recuerdos de la otra noche atacan su mente con solo estar cerca del pelirrojo- ¿Ya te vas?-inquirió al ver que muchacho cargaba un bolso de viaje en su hombro. Por un momento una fuerte tristeza invadió su pecho, no quería que el chico se fuera. Pero comprendía perfectamente que era inevitable separarse el fin de semana.
Nitori esta noche estaría solo, pues no se iría a su casa por este fin de semana, ya que no había nadie en su casa esperando, así que no tenía motivos por el cual regresar.
La voz de Nitori se escuchaba triste ¿acaso no quería separarse de él? Mejor era no hacerse falsas esperanzas. Cuánto deseaba quedarse esa noche en el instituto y pasar junto a su amado.
-Sí ¿Tú te quedarás cierto?
-Sí, yo me quedo-respondió forzando una sonrisa- Que tengas un buen viaje Momo-kun, cuídate de regreso a casa. Y envíale mis saludos a Mikoshiba-san
-Se los daré- tomó el pomo de la puerta dudoso, se sentía tan mal irse y dejarlo solo. -Aiichiro etto… ¿Quieres que me quede?
-¿Ah?- ¿Había escuchado bien? ¿Es que el chico había sido capaz de ver a través de él?- No es necesario, a ti tu familia te espera no te han visto en mucho tiempo, deben extrañarte.
Era un mentiroso, cómo le encantaría que se quedara a hacerle compañía, pero simplemente no podía ser tan egoísta como para pedirle que se quede.
Nitori luchaba internamente con sus pensamientos, entre lo que él quería y lo que era mejor. Se sentiría muy solo estos días sin su compañía, si tan solo se le ocurriera algo para poder pasar más tiempo con el chico que poco a poco le estaba robando el corazón. ¡Eso era, como no lo había pensado antes!
-Ettoo... Momo-kun- alcanzó a decir antes de que este diera la vuelta para marcharse- ¿Mañana, mañana te gustaría salir conmigo? Po-podemos ir al parque de diversiones- Pregunto con las mejillas sonrojadas, mirándole; esperando expectante por su respuesta.
El pelinaranja no pudo más, su máscara de control se vino abajo al ver los ojos de su novio con un brillo que le indicaba que el chico estaba conteniendo las lágrimas. Soltó la puerta y corrió adonde se hallaba el chico encerrándolo entre sus brazos mientras, su maleta caía al piso.
Aiichiro era una tentación andante, con esa mirada triste y sus mejillas arreboladas. Acercó sus labios a los de este dándole un casto beso.
-Donde tú quieras, iré yo. Será nuestra primera cita -respondió estrujándolo más contra su pecho.
Se sentía feliz de que el peliplata lo invitara, era señal de que poco a poco estaba ocupando espacio en el corazón de aquel chico al que tanto amaba. Tal vez no era lo mejor para sus planes, pero no podía dejar Aiichiro solo.
-No quieres ir a tu casa porque tus padres no estarán ¿Qué te parece ir a la mía? Puedo decir que me ayudaras con una tarea que no entiendo. -le dio una sonrisa cálida al más bajo.
Nitori luchaba por contener las lágrimas, se sentía tan feliz. Momotarou le estaba dando el amor y el cariño que tanto deseaba sentir, desde hace mucho tiempo. Algo que ni sus padres le habían dado por completo, ya que, para que a él no le faltara nada, trabajaban como locos y eso no les dejaba mucho tiempo para compartir en familia, aun así había aprendido a apreciar cada cosa que ellos hacían por demostrarle lo importante que era.
Ya no le encontraba sentido a seguir con las dudas en su cabeza. Momo era todo lo que podía pedir, incluso más. Ya no podía imaginar una vida lejos de su lado. Aiichiro ya estaba enamorado. Y fue tan tonto que no lo había notado hasta ahora. En un impulso, tomó el rostro del chico y le beso. Un beso inocente, pero lleno de sentimiento, uno que dejaba claro lo que sentía. Amor.
-Si no soy una molestia, me encantaría ir- respondió con una sonrisa cargada de felicidad. Al fin había puesto en claro sus sentimientos por el chico que estaba frente a él. Momotarou Mikoshiba se había adueñado de su corazón, ya no había vuelta atrás.
Los dorados ojos de Momo, se abrieron a más no poder, estaba totalmente sorprendido. Aiichiro lo había besado por iniciativa además había aceptado irse con él a su casa. Ahora sí que su fin de semana sería muy feliz.
No sabía ni como le iba a hacer para llevar su investigación acerca de cómo cuidar a Nitori en el acto, pero de alguna manera se las apañaría. Ciertamente si tenían deberes que realizar para la escuela y que se habían postergado por andar jugando al papá y la mamá.
Las imágenes de los besos y de las caricias entre los dos, de las expresiones magnificas del más bajo al ser acariciado por él, estaban tan frescas en su memoria que casi podía sentir aquel calor abrazador desprendiéndose del cuerpo de ambos. Ahora no podía dar rienda suelta a su imaginación o terminaría cometiendo la locura que no quería hacer, no sin saber plenamente como cuidar a su amado peliplata, no quería lastimarlo al tener sexo con él. Anhelaba que la experiencia fuera mágica para ambos.
-Si me besas así, tal vez no salgamos de aquí hoy. -dijo con su mirada cargada de deseo -Mejor empaca tus cosas y yo te espero -propuso sentándose en la parte inferior de la litera.
Aii se sonrojó bajó la mirada de su novio, cada vez que este lo hacía le era imposible no estremecerse por ello. Realmente no había sido consciente de sus acciones hasta que ya las realizó, se había dejado llevar por sus emociones.
Avergonzado tomó uno de sus bolsos y guardo en el lo necesario, como su cepillo de dientes, su pijama y una muda de ropa limpia… ¡Ah, sus cuadernos y textos de estudio! De una forma milagrosa y para nada ordenada todo eso cayó en su equipaje. Nunca solía llevarse muchas cosas a casa, pues desde el año pasado tenía dos cosas de todo para evitar cargar con tanto, pero esta vez no iría a su casa. Esto le hacía sentirse rebelde, por no consultarlo con sus progenitores antes de tomar la decisión; y emocionado porque sería la primera vez que alojaría en casa de un amigo, bueno eran más que eso.
-Ya estoy listo- dijo una vez cerrado su bolso, Nitori no era consciente de lo feliz y alegre que era su expresión, solo pensaba en lo bonito que parecía ser todo ahora junto a Momotarou.
-Genial, podemos irnos. Te parece si primero pasamos a comprar algo de comida. Mis padres llegan tarde del trabajo y Seijuro sabrá a qué hora llegará de la universidad, si acaso primero no pasa por Iwatobi a buscar a Gou-san. Mejor te cocino algo, no soy muy experto, pero se hacer algunas cosas -dijo lleno de emoción. -Dicen que un hombre se conquista por el estómago - sonrió alegremente -Te hare arroz frito o pescado con verduras al vapor y arroz ¿Que prefieres?
-Pues yo quiero ayudarte, se cocinar algunas cosas- pues como había dicho a un hombre se le conquistar por el estómago, entonces él también quería cocinar para su novio. Además algo había prendido cuando se quedaba solo en casa.- De hecho poder compartir la cena contigo, para mi es más que suficiente.
El pelinaranja lo abrazo mientras le daba un pequeño beso en la nariz.
-Aiichiro hoy no te he dicho que eres hermoso, cada día me enamoro más de ti. Vamos antes que se oscurezca.
Media hora más tarde se hallaban en un mini mercado, Momo se sentía muy feliz. No solo compartiría tiempo con el peliplata sino que conocería más detalles del chico.
-Hoy el cerdo esta en promoción ¿Quieres comer cerdo o prefieres pescado? -preguntó mostrando las dos bandejas en sus manos.
-El cerdo está bien, podemos prepararlo al sartén… O hacerlo curry- Nitori hablaba a medida que revisaba las bandejas de carne, fijándose en las etiquetas.- ¿Cuantas personas son en tu casa? Podríamos preparar la cena para todos.
¿El peliplata, como podía ser tan adorable? Sintió un fuerte deseo de besarlo, se acercó al chico y cuando estuvo a milímetros recordó donde se hallaban. Se apartó abruptamente con las mejillas al máximo del rubor.
-Solo seremos tres, mi hermano, tú y yo. Mis padres siempre llegan tarde, así que cenan por fuera. ¿Puedes buscar algunos refrescos? Yo iré a buscar otras cosas que necesitamos.
Se acercó a la sección de revistas, se sentía tan tentado a comprar algunas, tal vez allí podría encontrar la información que necesitaba, pero el miedo a que Nitori o su hermano encontrara tales revistas le hizo desistir de la idea. Recordó la conversación de algunos compañeros de curso, que hablaban de marcas de condones y de que no había nada mejor que el sexo con un buen lubricante. Alejándose del lugar fue por lo que hacía falta por completar la cena. En unos minutos ya estuvo de regreso al lado del más bajo llevando algunos postres.
-Creo que ya tenemos todo lo que hace falta -dijo observando la canasta de compras y dirigiéndose a la caja.
-¿Aiichiro puedes pagar mientras yo compro algo en la farmacia? -pregunto entregándole el suficiente dinero para cancelar las compras.
El paliplata no alcanzo a decir ni una palabra antes de que el chico saliera y le dejara en la fila de la caja ¿Porque iría la farmacia? ¿Se encontraba enfermo? Desde que salieron de la academia Momo está actuando un poco raro. Realmente se estaba preocupando por ello.
-¿Te encuentras bien, Momo-kun?- pregunto en cuanto estuvo enfrente de él, le pareció ver el rostro del muchacho más colorado de lo común - ¿Te has enfermado?- y en su inocencia puso una de sus manos en la frente de su novio, para comprobar su temperatura, sintiéndose aliviado de que no tuviera fiebre. -Qué bueno, no tienes fiebre.
-Etto… no es nada grave… es solo… ya vengo. No te preocupes -sonrió forzosamente, se sentía mal de no contarle la verdad a su novio, pero si lo hacía podida pasar por acosador. No es que quisiera forzar las cosas entre ellos ,pero era mejor estar preparado. Entre los besos y las actitudes inocentes del peliplata aumentaban el deseo que tenía por el chico.
Eso de aprender a controlarse, le estaba siendo más difícil de lo que pensaba. Además esa noche dormirían en el mismo cuarto lejos del ambiente del Samezuka. Prepararían la cena juntos. Nada más imaginar a Aiichiro con delantal le daba ganas de que no llevara nada debajo.
Compro rápidamente en la farmacia algunos preservativos, y el lubricante más caro que vio, al menos el dinero que invertido debía mostrar la calidad del producto –pensó convencido de ello -y como para calmar la tensión compro algunos analgésicos para la indigestión.
Nitori, luego de pagar por la compra, fue a la farmacia en busca del chico, si estaba enfermo no era bueno que estuviera sin compañía. Antes de llegar al lugar Momo ya estaba saliendo, se apresuró a su encuentro. Momo al regresar con su novio noto la cara de preocupación de este.
-No tengo nada grave, solo que podemos comer más de la cuenta y quise comprar algo para prevenir -dijo mostrando la bolsa con los medicamentos. Los otros artículos comprados ya los había escondido en su mochila
Que extraño que momo-kun estuviera actuando tan precavido, usualmente no se preocupa por cosas tan triviales. ¿Tal vez era algo que no quería decirle? ¿Por qué no confiaba en él? Tal vez no sea de mucha ayuda, pero podía ayudar y cuidar él.
-¿Estás seguro que te encuentras bien? ¿No me estás ocultando nada?- no pudo evitar que su voz sonara molesta, aunque no fuera el caso, solamente se estaba sintiendo excluido. ¿No era normal preocuparse y querer ayudar a tu pareja, y mucho más cuando esta pasa por un mal momento?
-Bueno si me pasa algo, te ves tan adorable que quiero besarte, pero aquí no se puede. Vamos a casa mejor. -no era mentira que anhelaba besarlo, pero no le estaba contando toda la verdad y eso le hacía sentir culpable.
Caminaron un rato, pasaron por un pequeño bosque y luego por un parque infantil. Momo le contaba como esos dos sitios eran sus favoritos, en el bosque encontraba muchos de sus ejemplares, aunque su madre siempre la había obligado a devolver los insectos a su hábitat natural nuevamente.
No pudo evitar reír, con lo que momo le contaba. Se imaginaba lo asustada que debe haber estado su madre al ver los insectos que llevaba a casa. Bueno cosas así eran lo que hacían a Momo la persona que era.
-Si yo fuera tu madre hubiera hecho lo mismo, por ejemplo no soporto ver una rana. De pequeño un compañero de clases me molestaba cada vez que podía y no se le ocurrió nada mejor que echar una rana por el cuello de mi camisa. Desde ese día les tengo fobia- le contaba a medida que atravesaban el parque. Muy pocas veces tenía la oportunidad de hablar así con alguien y ahora lo estaba disfrutando un montón- Pero a las arañas siempre les he tenido miedo.
Dirigió su vista hacia Momo, y este le miraba fijamente. No pudo evitar sonrojarse por ello, agradeció que ya fuera de noche y no hubiera mucha luz así su sonrojo no sería descubierto con facilidad.
-Menos mal la semana pasada libere a Mika-chan mi madre me dijo que no podía seguir teniéndola en casa, le aterraba y estando en el instituto me cuesta alimentarla. Es una lástima porque conseguir una araña de su especie es muy difícil. - pudo ver los ojos de terror de su novio. -Te prometo no volver a coleccionar arañas ni nada que te asuste, solo insectos pequeños.
Aprovechando la soledad de aquel parque le dio un pequeño beso en la frente. Amaba poder conocer detalles sobre el peliplateado y contarle también sobre él. Por aquel chico sacrificaría una de sus más grandes pasiones. Aiichiro era más importante que cualquier araña.
Llevó su mano al lugar que fue besado por su novio, sin poder evitar sentirse avergonzado, podía apostar que toda su cara estaba roja. No se esperaba es sutil gesto, es más nunca creyó que Momo tuviera tal delicadeza con él. No sabía qué hacer, de verdad estaba siendo amado ¿No era un sueño? Claro que no, si no su corazón no estaría latiendo como loco justo ahora. Él también quería demostrarle lo importante que se había vuelto para vida. Armándose de valor, e ignorando el si había alguien cerca o no. Tomó la mano de Momotarou, entrelazando sus dedos entre los suyos.
-Momo-kun… Te quiero- dijo en un suave susurro. Los ojos de momo el más bajo le había dicho las dos palabras más hermosas. Esas que tanto deseaba escuchar.
-Yo te también te quiero Ai-chan.-su pecho se inflaba de felicidad - Vamos a casa, quiero estar solo contigo.
Caminaron lo que restaba del camino tomados de la mano, realmente no le importaba si los vecinos lo veían. Aiichiro era la persona que amaba y no le importaba si era chico o chica. El no ocultaría al su pareja, más bien quería decirles a todos que este muchacho a su lado era quien le llevaba el pecho de felicidad.
(G-chan~ muere de la ternuraaaa *-* pero revive para continuar con el fic XD)
Espero que este capi les haya gustado! Viva el MomoAi! y que vivan las farmacias XD! Esta Momotarou esta muy hormonal, pero quien no lo estaría con un chico como Nitorii? ... Pero no todo sera color de rosas para ellos muuuajajajaj, ya le dije a mi queria Xiang que quiero algo de drama... Lo sé, soy malota XD ... Aun asi todo es para mejor lol
El próximo capi estara muy prontoo! pero para quienes desen leerlo con anticipación este ya ha sido subido en nuestra pagina de facebook "Yo adoro leer fic" :3
Hasta pronto!
