Capítulo 6
El anochecer ya estaba a punto de caer sobre Wayra y sus acompañantes. El chico de pelo negro se encontraba más callado de lo habitual, mientras que con una piedrita escribía en el suelo, justo en el lugar donde hace unos minutos había estado parado aquel extraño ser que los defendió de los Geolitas, una pequeña frase para recordar la pérdida de aquel sujeto, que al menos él alcanzó a considerar como amigo.
- Descansa en paz, y gracias por defendernos, ButterMonster; siempre se puede cambiar en el último momento para ser mejor persona - susurró en voz alta Gost, mientras terminaba de escribir la frase.
- Pi, Pikachu - concretó también apaciguado el Pokémon ratón, depositando una pequeña flor silvestre en la improvisada tumba. La pequeña Wayra, no entendía mucho qué estaban haciendo tanto el chico gracioso cómo la pequeña vizcacha, pero sí comprendió bien que era un momento de estar tranquila, y que una pena tras que desapareciese el niño sucio en dirección del papa sol, se apoderó de todos.
- Em, Gost - le señaló Nor que estaba justo en la cabeza del fantasma - paz se escribe con z y no con s - apuntó el miniko, provocando que el chico hiciese un puchero.
- ¿tú también me criticarás por eso?- refunfuñó mientras se ponía de pie y se alejaba un poco de su obra - pero ñe, lo dejo así.
- Insistiré en que se ve mal - Continuó Nor quien estando en la cabeza de Gost volvió a su tamaño normal. Lyl y Yer, estaban sobre Clocky sobre el hombro de Wayra.
- Nor, ya déjalo, lo que importa es la intención - interrumpió Lyl, hablando con el megáfono de Yer, para que Nor la oyese.
- ¿ves? Ella sí me entiende - comentó Gost graciosamente, mientras se acercaba hasta donde estaba Wayra y le tendía una mano - ¿vamos?
- ¡Pika pi! - exclamó Pikachu, mientras señalaba al cielo; no se habían percatado, pero desde que salieron de la posada, y el combate con los Geolitas ya se les había hecho bastante tarde; además, un par de bostezos por parte de Wayra, les dejaba claro que tenían que buscar un lugar donde dormir.
- Será mejor que busquemos un lugar para descansar - apuntó Gost mientras se estiraba, y sin querer le daba un manotazo a Nor, quien enfurruñado estornudó y le dio un golpe en la cabeza para después volver a montarse en la cabeza de Gost - lo mejor será que nos internemos un poco en el bosque.
- ¿Para que no nos pillen? - Intentó completar la Frase Yer desde lejos.
- No, porque quiero otra vez ir al baño - respondió Gost lo más serio posible, pero la pequeña Lyl no aguantó la risa… además de que se llevó de regalo un desatornilladorazo de parte de Nor por el mal chiste - ¡Pero si es enserio! - la respuesta fue otro golpe - jo.
- Creo que fue buena idea ponerme aquí - comentó Nor, mientras le seguía dando golpecitos a Gost con el desatornillador; es más, curiosamente Nor iba manejando a Gost mediante golpes con la herramienta en diferentes lados de su cabeza.
Tras que Nor los encaminase un poco más hacia el interior del Bosque, alejándose lo más posible de la posada, mediante quejas del fantasma y risas por parte de Lyl y Wayra, además de suspiros de frustración de Pikachu, Nor tras un jalón de pelo hizo que Gost se detuviera. Wayra solita se soltó de la mano de Gost, y curioseó al lugar al cual habían llegado.
- ¿Dejarás ya de manejarme? - preguntó Gost haciendo pucheros.
- Silencio, yo estoy a cargo - contestó Nor, dándole otro golpecito a Gost.
- ¿Cómo fue que lo dominó? - le preguntó Lyl a su hermano Yer, quien sólo respondió encogiéndose de hombros.
- Ni idea, supongo que es como una máquina - comentó riéndose del fantasma, quien Nor estaba haciéndolo bailar como robot y con los pies, despejar un poco el suelo.
- ya Nor, déjalo en paz - exclamó Lyl, mientras instaba a Yer a que volase a Clocky hasta el hombro de Gost, donde se bajó, y subió a la cabeza de éste, para quitarle el desatornillador a Nor - lo estás haciendo sufrir mucho.
- ¡Gracias! - exclamó alegre Gost - ¡al fin alguien que me aprecia!
- Te salvas por ahora, pero no hagas tonterías - sentenció Nor a Gost, mientras iba con Lyl hacia Clocky, el cual tras un par de aleteos bajó hasta el suelo.
- ¿pi pi?- preguntó Pikachu a Gost, mientras miraba para todos lados.
- ¿Cómo que qué donde está Wayra? - dijo Gost mirando para todos lados, sin ver a la niña - ¿Wayra? ¡Wayra!- en eso Gost se desesperó y empezó a correr en círculos buscando a Wayra - ¡Dios! ¡perdí a la niña! ¡Nadia ahora me matará! ¡Dirá que no soy responsable! ¡Que no puedo ser padre! ¡qué pierdo a los niños! ¡que no tengo un buen desempeño! ¡Buscará un abogado y me pedirá casarnos para luego divorciarnos! ¡Y soy muy joven para divorciarme si ni si quiera me he casado! ¡buaaaaaa! …
- Pi… ka chuuu - murmuró Pikachu con una gotita de sudor en la frente, mientras le dirigía una mirada reprobatoria a Wayra, quien estaba descansando en la rama de un árbol justo sobre la cabeza de Gost; ésta sólo se reía por el baile que le parecía gracioso.
- ¿ven? - dijo Nor a sus compañeros mientras apuntaba a Gost con un alicate - Sabía que si lo soltaba se iba a estropear.
- A mí me parece chistoso - comentó Lyl mientras veía como el fantasma comenzaba a marearse tras correr todo el rato en círculos.
- Yo creo que mete demasiado ruido - apuntó Yer, mientras elevaba a Clocky y lo dejaba parado entremedio de las ramas del mismo árbol donde Wayra estaba recostada.
- ¡pi! ¡pikachu! - Reprendió Pikachu a Gost, tras darle una descarga, y de un manotazo, moverle la cabeza hacia arriba. Gost abrió los ojos como platos al ver a Wayra plácidamente recostada en una ramita de un árbol, saludándole con la mano, y riendo suavemente.
- ¡jijiji! ¡gostchai! ¡Tusuy Tusuy!- exclamó sonriente, mientras se acomodaba en la rama y daba un profundo bostezo.
- Quédate ahí Wayra - dijo Gost ya calmado y con una sonrisa - será bueno que duermas un rato.
- ¿pika? - preguntó Pikachu preocupado. Se notaba en los ojos del Pokemon que tenía sueño, pero una determinación para permanecer despierto si era necesario.
- Descuida Pikachu, yo vigilo, tú duerme un rato. Lo necesitarás - comentó Gost con calma, para luego acariciarle la cabeza a Pikachu. El ratón en un principio, por la complicada y estresante situación en la cual estaban pasando pensó en apartarse y no recibir la caricia, a modo de signo de rebeldía, pero luego se dio cuenta que el chico estaba pasando por su misma situación; por lo que el recibir el gesto era una muestra de confianza mutua.
- ¡Chu! - aceptó el eléctrico con un bostezo, para luego subir al árbol donde estaba Wayra, y recostarse a un lado de la niña; ésta sólo abrazó al Pokémon y juntos rápidamente se quedaron dormidos.
Al ver esto, Gost se acercó al Árbol donde estaban subidos todos, y se sentó en el suelo apoyando su espalda en el tronco. Cerró los ojos y se puso a meditar, expandiendo cuidadosamente su mente; quizá podría detectar los pensamientos de algunos de sus compañeros cerca para poder comunicarse… Aunque, no conocían las capacidades de los Geolitas, por lo que tampoco era prudente hacer una búsqueda profunda.
Estando concentrado en esto, sintió como unas pequeñas patitas se colocaban en su cabeza distrayéndolo totalmente, haciendo que abriera los ojos.
- ¿Te molesta si te acompaño? - le preguntó desde su sesera Nor, quien se había sentado en la cabeza del fantasma. Medía más o menos lo que un meñique.
- No, de hecho ¿me rascas la cabeza? - preguntó sonriente Gost - ¿no puedes dormir?
- Realmente no - respondió el Miniko, mientras con unos pequeños palillos se ponía a tejer unos calcetines - Lyl y Yer se durmieron juntos, pero… No me gusta cómo está esta situación; por lo que te vine a acompañar con la guardia.
- Gracias, supongo que entonces tú puedes vigilar un rato - preguntó el ojiazul, mientras de su bolcillo sacaba una consola de videojuegos portátil y se ponía a jugar - por mientras intentaré pasarme una etapa en este juego ¡está difícil! ¡maldito Bowser!
- Juega tranquilo, cualquier cosa te entierro el palillo - respondió Nor, mientras continuaba en su tejido.
Tras eso, el completo silencio del bosque los envolvió a todos. No se oía nada más que el teclear de los dedos de Gost en su juego, o los palillos de Nor moviéndose con maestría en el calcetín que poco a poco cogía forma. Ni una hoja se movía, y ni la más mísera brisa de viento corría. Era un silencio profundo, como el preludio a un día siguiente muy activo. Un día, que de seguro sería digno para recordarse.
En el crucero de batalla, la cosa no era tan tranquila como en el apacible bosque con los Minikos.
Una vez hubieron acabado de comer a los Geolitas, Dickar, Músico y RoddBass se quedaron un rato más a la salida de la nave, esperando que la fogata se apagase. para amainar el rato, RoddBass fue al interior de la nave, y husmeando entre las cocinas de ésta, encontró varias latas de cerveza las cuáles llevó a los otros.
- En serio chico, te digo que este es mi Best seller - le comentaba Dickar subido un tanto de tono a músico, sobre los problemas que estaban pasando, mientras este estaba tarareando una canción - pronto, despegaremos en esta nave, e iremos a atrapar a ese hijo de puta de padre… Luego, me despertaré y volveré a mi oficina, para seguir escribiendo en mi amargada vida sobre mi mierda policial; no, si yo te digo Sanders, que aunque sea mierda, la gente la compra.
- Mira, no sé amigo, pero yo creo que esto es culpa de la resaca - comentó músico, mientras desaparecía en su garganta de un solo trago el contenido de su decimosegunda lata de cerveza - fíjate… ¿no vez como ese árbol de en frente baila al ritmo de mi música? Mira, mira. Árbol, árbol cha cha cha.
Sin embargo, el árbol que estaba en frente de músico, no era otro que RoddBass , quien estaba golpeándose de manera desesperada con sus manos la cara. La idea de traer cerveza era tomar un poco para despejarse y estar más a menos, pero tampoco la idea era pasarse de copas como estos dos que tenía en frente.
- Arbolitooo, baila arbolito - músico intentó tararear y cantar una canción, pero por su estado estaba bastante desafinado; Dickar por su parte estaba empinándose su quinceava lata de cerveza, y susurraba cosas acerca de su esposa, y que todavía le dolía la nariz por culpa del maldito pequeño zorro.
Notando que la situación ya no daba para más, RoddBass hizo desaparecer de en frente de ellos las pocas cervezas que quedaban, para luego, sin mayor problema, con sus fuertes brazos coger del pescuezo tanto al músico como al escritor, para llevarlos al interior de la nave.
Recorrió con ellos a cuestas un par de pisos del edificio, hasta que llegó a unas habitaciones con varias camas; se aseguró que no hubiese cerca de ellos alguna cajetilla de cigarros extraños como los anteriores (no le convenía estar volando en el caso de que viniesen más criaturas desagradables) y sin contemplación arrojó a los beodos sobre éstas. Ellos ni se percataron, porque con el vaivén del viajecito en brazos de lo que según ellos era una sexy morena de pechos voluptuosos, se fueron derechito a los brazos de Morfeo.
Una vez dejó a ese par en la habitación, RoddBass salió de aquel lugar y fue al exterior de la nave. Lo mejor sería esperar en las sombras por si alguna cosa interesante sucedía.
…
Aeron se encontraba sólo en aquel momento, meditando y observando a todos dormir plácidamente. Notaba como todos estaban tristes o afectados seriamente por lo ocurrido en la que se suponía iba a ser una jornada llena de alegrías.
Con sólo mirar a los que ahora, eran sus compañeros de grupo, podía determinar quiénes al menos alguna vez, habían tenido un contacto con experiencias fuertes; sabía que ellos, tales como el joven guerrero Will, o el mago Orbbit, o el zorrito plateado Aeren habían tenido que luchar en más de alguna ocasión por salvar sus propias vidas o las de terceros, pero… ¿qué sería de aquellos como Mith, Danot o Kaira? Notaba la inocencia en esos tres, no sabía cómo reaccionarían ante hechos difíciles… ¿si tenían que pelear a muerte con alguien para recuperar su libertad? ¿Si alguno fallecía en combate? Ver morir a alguien petrificado era una cosa. Pero ver a alguien partido por la mitad por una espada, era algo muy diferente; y él como guerrero, lo sabía muy bien.
En medio de sus cavilaciones mientras afilaba lentamente su fiel espada, la noche avanzaba poco a poco. Se oían ruidos desde las profundidades del bosque, y leves susurros de animales que pasaban cerca de él alertaban sus experimentados oídos por breves instantes. El crepitar de las brasas que yacían encendidas en los restos de la otrora fogata pauteaban un curioso ritmo al vaivén del afilamiento de su espada, y del hilo de sus pensamientos que iban desde un análisis de sus actuales compañeros, hasta repaso de sus experiencias pasadas.
Un crujido más fuerte que los anteriores alertó completamente a Aeron, quien sin perder la calma ni la serenidad se puso de pie, y empuñó firmemente su espada. Con paso tranquilo se dirigió al lugar de donde oyó aquel sonido, el cual fue muy cercano a donde estaban apiladas las estatuas. Una vez estuvo al lado de éstas, miró con calma todo el perímetro. La tenue luz de la noche le daba una distorsionada apariencia al frondoso bosque, dibujando sombras en medio de la oscuridad, entremedio de las entramadas ramas negras. Aeron se fijó con calma en el suelo, en los árboles, en el cielo, incluso en las vibraciones del aire, pero no había nada. Todo estaba tan quieto como hace unos minutos, sin el más mínimo indicio de alguna perturbación. Sin embargo, seguro de sus propios sentidos, revisó lo último que le faltó por mirar. Las estatuas. Con parsimonia las examinó una por una: desde el armadillo con zarpas, la pequeña pony pegaso de otrora crin multicolor, el pony periodista, la lagartija alienígena que incluso conservaba su gorrito navideño, pero nada. Todas las estatuas estaban completamente iguales.
Resignado, volvió a su puesto de guardia, a un costado de sus durmientes compañeros, pero algo más intranquilo. Era consciente de que algo había sucedido allí, y no supo, ni pudo detectar que fue, ni dónde.
Al poco tiempo, Aeron avistó a Will que se levantó del lugar donde estaba reposando, y raudo se dirigió hacia su posición.
- ¿Qué sucede muchacho? - le preguntó tranquilo Aeron a Will, mientras dirigía su mirada hacia el firmamento - todavía no pasa mi tiempo de guardia, deberías seguir descansando.
- No puedo dormir - admitió Will, encogiéndose de hombros mientras examinaba a su alrededor - sigo bastante intranquilo por todo lo que nos ha ocurrido, en especial cómo nos afrentaremos a un enemigo que nos engañó demasiado bien la primera vez ¿Cómo puedo saber que esto no es parte de otra treta?
- Por lo menos si yo fuese parte de la treta - contestó Aeron entendiendo el punto al cual el Mediviano quería ir - ¿no crees que ya habría actuado, en el momento en que supuestamente todos estaban dormidos?
- Sí, capto tu punto. Pero si tú también estás engañado ¿y están esperando sorprendernos con la guardia baja?
- Al menos ahora somos dos los que estamos vigilando mientras los demás descansan, si es que eso te alivia un poco - respondió Aeron. No es que no confiase en Will, pero sabía que la inseguridad del chico podría acarrearle problemas - mira, en esta situación lo más importante es que nos mantengamos serenos; tengo la esperanza de que ustedes podrán traer de vuelta a sus compañeros. Y en mis múltiples aventuras, muchas veces me topé con problemas que ni yo supe o pude resolver. Siempre una respuesta o una ayuda llegaba al fin… ¿qué fue eso?.
Aeron se vio totalmente interrumpido, cuando un fuerte crujido de piedras resquebrajándose se oyó por toda la zona. Instantáneamente Will y Aeron se pusieron en guardia cogiendo cada uno sus respectivas armas, y disponiéndose a ir en la dirección de donde vino aquel ruido. Los demás si se despertaron con el sonido, no lo demostraron quedándose totalmente quietos.
- El ruido que sonó antes, fue similar a este - comentó Will, dándole a entender a Aeron que efectivamente jamás estuvo dormido - tú espera aquí, iré a ver.
- Será mejor que tú esperes y yo vaya, podrás defender mejor a los demás si intentan atacarnos mientras investigamos - contradijo Aeron a Will. Una recia mirada de competencia se interpuso entre ambos, intercambiando con la mirada la decisión de quien iría y quien permanecería, pero otro crujido más débil al anterior se volvió a oír. Sólo que en esta ocasión fue claro el punto de origen de este.
- Viene de las estatuas - susurró Will, mientras iba a ver. Aeron no hizo nada por detenerlo.
Will presuroso caminó hacia donde se encontraban éstas, y con espada en alto revisó los al rededores de las petrificadas figuras. Pero al igual que le sucedió a Aeron unos momentos atrás, no encontró ningún movimiento ni en el bosque, en el suelo, el aire. Ni si quiera en la lejanía se vio nada. Lo único que oyó fueron los pasos de Aeron que se acercó hacia él, y le puso una mano en el hombro.
- ¿qué crees que sea? - le preguntó Will, cuando sintió que el hombre ya estaba totalmente al lado suyo - aquí no hay absolutamente nada.
Aeron no alcanzó a responder. Sonó otro crack justo en frente suyo, y vieron como de la estatua de la lagartija con el gorrito de navidad comenzaba a escurrir por los poros de la piedra, un extraño líquido viscoso verdusco, con múltiples manchas blancas en él. Viendo esto, Will quiso acercarse a la estatua para ver que ocurría, pero el brazo de Aeron lo detuvo.
- No hagas nada. Ni te acerques, ni te alejes - dijo calmado el guerrero experimentado - ante lo desconocido, hay que ser cauteloso. En especial, si no sabes si eso desconocido es un amigo o un enemigo.
- Al menos tiene muy mala pinta - comentó Will. De la roca continuó saliendo este fluido poco a poco, acumulándose en pequeños charcos a los pies de la escultura.
Otro crack más débil sonó, claramente proveniente de la estructura. Vieron como esta comenzó a agrietarse, y de las grietas más de este fluido verdusco comenzaba a salir.
- ¿crees que? - Will tragó saliva antes de continuar - ¿Crees que eso sea su sangre, y simplemente esté muriendo definitivamente? ¿Le pasará lo mismo a los demás? - preguntó con un dejo de pena, mientras miraba especialmente a la estatua de su hermano, que seguía totalmente intacta.
- No, no es eso - susurró en voz Baja Aeron mientras daba un paso hacia atrás y con un tirón, alejaba a Will de la estatua. Por si acaso echó una mirada hacia donde estaba el resto de los demás, dándose cuenta de que habían despertado. Aeren estaba revolcándose en el piso sujetándose la cabeza.
- ¡mierda! - exclamaba el Pokémon, mientras con ayuda de Danot se ponía de pie, e intentaba caminar hacia donde estaba Will y Aeron - ¿qué… qué pasó? - preguntó con dificultad a los dos guerreros, que ahora extrañados miraban al zorrito que se notaba como que algo le estuviese molestando en la cabeza.
- Mira lo que ocurrió - le comentó Will al Eevee, señalándole la estatua del Zergling. Ésta sólo estaba más agujereada que antes, aun goteando ese líquido extraño.
- ¿Vio materia? - se consultó el Eevee para sí mismo, y sin preguntar más, se acercó con dificultad hacia donde se encontraba, para examinarla con más de cerca. Will al ver esto intentó detenerlo tal cómo Aeron lo detuvo a él, pero otra vez el viejo guerrero lo sujetó.
- ¿Y ahora por qué no me dejas detenerlo como tú me detuviste a mí? - preguntó contrariado Will al moreno, mientras le arrojaba una mirada de disgusto.
- ¿Sabes qué es eso? - le contestó con una pregunta Aeron.
- No ¿pero acaso el sí?
- Sí, sí sé que es - le respondió Aeren volteándose y mirándolo de vuelta, trayendo una gran sonrisa en el rostro, con lo que Will se vio contrariado - de hecho, apreciad, el milagro de la genética.
- ¿qué? - preguntaron la mayoría, mientras el Eevee se alejaba de la estatua y se colocaba a un costado de Aeron mientras se volvía a sobar la cabeza.
la estatua había culminado de gotear, y se notaba en ella que estaba muy destruida. Múltiples agujeros por muchos lados, hasta incluso un par de las extremidades de la escultura se habían desprendido, quedando suspendidas en la extraña masa viscosa en la cual se había convertido el líquido a los pies de la escultura.
Éste, comenzó a burbujear levemente, mientras su volumen aumentaba poco a poco. Comenzó a estirarse e inflarse como si fuese una especie de globo hecho de chicle, el cual rodeó por completo a la estatua del Zergling, dejando ahora a la vista, en vez de la estatua, algo parecido a un huevo. Un huevecillo de color verdusco, con múltiples protuberancias blancas estaba en frente de ellos, teniendo como base una alfombra hecha de aquel extraño material. El huevecillo se hinchaba y relajaba parsimoniosamente, como si siguiese los latidos del corazón de la criatura que estaba dentro.
- Eso está claramente vivo - apuntó Orbbit, junto con que se acercaba para examinarlo con cuidado de más cerca - es como… El huevo de una especie de insecto, en Bión hay un par de cosas similares… Pero ¿qué es?
- Es Zergling - respondió con naturalidad Eevee mientras seguía masajeándose las cienes con sus patitas delanteras, la jaqueca lo estaba matando - saldrá en un par de minutos.
- Ham… ¿estás bien? - Le preguntó Mith, al ver como el Pokémon se masajeaba con insistencia la cabeza.
- Sí, gracias Mith, ya se me pasará - respondió tranquilo, mientras la chica le daba una leve caricia en su cabeza.
El resto del grupo claramente con lo sucedido ya no pudo seguir durmiendo. Se quedaron por ahí observando el lugar, todavía envuelto por las sombras, y recordando a sus seres queridos estando junto a las estatuas. Aeron desde un buen rato estaba callado, y nadie había querido preguntarle qué era lo que esperaban para moverse. ni si quiera Will o Jex, quienes se veían un tanto impacientes.
- ¿Jex, quisieras quedarte quieto de una buena vez? - le preguntó Will algo exasperado al desordenado chico, que estaba caminando literalmente en círculos.
- ¿qué weá quieres que haga? ¿Si de hace rato estamos parados aquí como aweonaos sin hacer nada! - exclamó medio enfadado - ¡dashie podría ir perdiendo posibilidades de revivir por cada segundo que pasa, y yo aquí como pinshi pendejo dando vueltas en círculo esperando que el huevo duro se rompa cuando podríamos estar sacándole la madre a!...
- ¡cállate Jex! - lo cortó el Eevee enfadado, haciendo explotar una pequeña esfera negra que lanzó desde su hocico hacia los pies del mago, haciendo que este trastabillara - ¡Todos estamos desesperados por hacer algo, pero en momentos hay que detenerse a pensar!
- Aeren - susurró Mith cerca de él.
- ¡en estos momentos, estamos a punto de sacar la clave para saber cómo regresar a nuestros amigos, y tú aquí berreando como becerro en celo! - continuó gritando Aeren a un Jex que no le hacía caso.
- Aeren - repitió Mith un poco más fuerte para que le hiciera caso.
- ¡no Mith! ¿Lo que pasa que este no entiende! ¡se lleva quejando y dando vueltas todo el rato! ¡cuando podría estar ayudando a pensar, a montar guardia, o hacer algo por la persona que dice que ama y…
- ¡Aeren! - le gritaron todos para que voltease hacia el huevo, interrumpiéndolo en medio de su discurso.
- ¡qué mierda pasa, no ven qué estoy… o ¡genial! - exclamó al ver como el huevecillo que otrora era la estatua de Zergling, comenzaba a moverse progresivamente más y más, a la vez que volvía a hincharse.
- bueno, aquí veremos si revivió o no - apuntó Orbbit, mientras por precaución tomaba su bastón, al igual que el serio Aeron y Will empuñaban sus espadas. Aunque la sonrisa en Aeren era una buena señal.
El huevo permaneció unos segundos manifestando esas pequeñas convulsiones al mismo tiempo que crecía un poco más, pero luego comenzó a agitarse bruscamente como si estuviese teniendo un ataque epiléptico. No tuvo que moverse demasiadas veces para que la queratina que lo recubría comenzase a resquebrajarse, revelando poco a poco a la criatura que tenía en su interior.
En un principio, la gran mayoría creyó que el huevo seguiría abriéndose así, poco a poco hasta culminar con el alumbramiento, pero no fue así. Se oyó por todo el bosque un espantoso chillido que le puso a todos los pelos de punta, para después de un estallido salir volando todos los trozos de huevo que todavía recubrían a la criatura.
Una vez se hubo liberado completamente, se reveló ante sus espectadores. Les tomó un poco de tiempo en reconocerlo, porque la mirada agresiva y salvaje que les arrojó en un primer momento que los vio, les hizo creer que era una criatura diferente. Pero la subsiguiente sonrisa amplia que les dedicó con sus afilados colmillos, y el que cogiera del suelo su ahora maltrecho gorrito de navidad y se lo pusiera en su cabeza, les dejó claro quién era.
- Em, perdón por el mal rato, señores - dijo con su característica voz amable, apacible y alienígena Zergling, mientras les daba una reverencia al grupo, y empezaba a lamerse a sí mismo para quitarse del cuerpo los restos del líquido que le quedaban.
- ¡Cabrón! Como te liberaste! - exclamó Jex eufórico. Seguido de él, la gran mayoría quiso bombardear de preguntas al Zerg, pero el que no dijo nada, pero mostró el acto más efusivo, fue Aeren. Que simplemente se acercó y abrazó a su compañero.
- Sabía que te podrías liberar - dijo contento el Pokémon al Zerg, quien ahora estaba casi igual que cuando lo conocieron, con la leve diferencia de que en algunas partes de sus escamas, pareciera como que todavía estaban petrificadas, y parte de las garras de sus extremidades superiores, o de sus dientes, seguían siendo de roca.
- Gracias por creer en mí señor Aeren - respondió con calma Zergling, mientras se acercaba a Aeron - pero yo no hice nada, fue gracias simplemente a lo que soy.
- Por cierto - continuó Aeren, mientras se volvía a sobar las cienes con sus patitas - me diste un dolor de cabeza atroz.
- A, discúlpeme, no era mi intención.
- YO tengo una duda - comentó Orbbit, acercándose al Zergling y examinándolo - que me imagino que es la que tiene todo el resto ¿cómo te liberaste?
- Em… ¿señor Orbbit? - preguntó el Zerg, a lo que el conejo asintió - básicamente mi raza está acostumbrada a trabajar con elementos tóxicos, venenos, y asimilar a otras especies. Digamos que nos alimentamos muchas veces del cómo son los demás y los absorbemos - Will al oír esto hizo una mueca, pero Orbbit se quedó tranquilo, le sonaba esta forma de actuar de ciertos insectos de Bión - por lo que básicamente, mi cuerpo tras consumir el veneno, logró retenerlo a mitad de proceso, y hasta ahora generó un antídoto el cual me liberó.
- ¿Entonces si tú generaste un antídoto podrías producirlo? - preguntó Danot, entendiendo lo que ocurría.
- Sí, por lo visto puede - interrumpió Aeron con un gesto serio, el cual apagó rápidamente la sonrisa que empezaban a gesticular los demás - pero viendo el mecanismo con el cual regresaste con nosotros, doy por hecho que ese antídoto no funcionaría con los demás.
- Bueno, funcionaría, pero a la vez no, am… - el Zergling intentó desenredarse para dar una explicación; tantas personas mirándolo seriamente, esperando que les diese la clave para generar un antídoto que les repararía un buen daño en sus vidas lo tenía más que nervioso. En su poco tiempo de libre albedrío, esta era la primera vez en que tantos dependían de él. El cambio, de ser un simple brazo, una simple célula de un ser superior, a ser un ser totalmente libre era algo realmente fascinante. Y ahora que tenía las riendas de un asunto y una responsabilidad tan grande como esta sobre sus hombros, era que empezaba a tomarle el verdadero peso de su libertad. Y era abrumador; en especial de que había reencarnado de la muerte hace apenas unos minutos. - Los Zerg por lo general no morimos. Si nos destruyen, podemos reencarnar en la colmena más cercana, pero aquí no hay ninguna - se adelantó a cualquier pregunta, viendo que Kaira iba a abrir la boca para preguntar algo - pero, por lo que veo, para liberarme del antídoto, mi propio cuerpo se autodestruyó, para volver a generar un huevo, y hacerme nacer otra vez. Por lo que técnicamente mi cumpleaños el próximo año sería hoy - intentó hacer un chiste, pero no le funcionó - El punto es, que si usásemos la fórmula que mi cuerpo generó en los demás, lo único que haríamos sería matarlos y disolver sus cuerpos. Pero eso no significa que no se pueda modificar el antídoto - todos lo miraron con esperanzas - el problema, que necesitamos el veneno original para eso… Em… lo siento - la respuesta a ello, fue un facepalm al unísono, Aeron incluido.
- Genial, entonces el plan inicial de un ataque a desmadre no se descarta - dijo Jex resignado mientras se echaba en el suelo, apoyándose en las raíces de un árbol - ¿ y ahora bien?
- ¡lo que necesitamos amigos, es un gran ejército para nuestra batalla! - Comentó Kaira enérgica, volviendo repentinamente a su jovial actitud de un inicio - ¡si ya vimos que un soldado se liberó, entonces hay esperanzas para todos los demás! - dijo con fuerza, mientras abrazaba a cada una de las estatuas, deteniéndose especialmente en las de Sakura, Wilfre y el resto de sus compañeros
- ¡Nosotros amigos ya somos un pelotón, y juntos podremos ir a la aventura!
- Aventura, pelotón, ejército, criadero - meditó el Zergling - ¡eso es! ¡sí tenemos un ejército!
- ¿A qué te refieres? - preguntó Will, haciendo un rápido conteo a los que estaban ahí - apenas somos unos diez aproximadamente, y algunos sin capacidades de luchar.
- ¡No, no es eso! ¡podemos generar un ejército! ¡además de que tenemos armas en la nave!
- Em - Aeren interrumpió a Zergling de golpe - lamentablemente no sabemos dónde está el crucero, además de que otros que estaban con nosotros se fueron… realmente no fueron un ejército.
- Señor Aeren ¡podemos crear uno! - exclamó con júbilo el Zerg, mientras apuntaba a la biomateria donde antes estaba su huevo, justo a un costado de las estatuas - ¡La mente de todos los que fueron petrificados está intacta, y funciona!
- O sea - Will lo pensó antes de decirlo - ¿mi hermano en este momento está pensando?
- Bueno, piensa sí, el problema es que no siente - comentó Zergling.
- ¡Cómo no me di cuenta antes, es cierto! - exclamó Aeren, mientras aparentemente escaneaba la mente de las estatuas, recibiendo una respuesta desde ellas… inclusive un regaño cuando pasó por la de Nadia y Edelweiss.
- Entonces definitivamente están vivos - comentó Aeron, quien sonrió por compartir la alegría de sus compañeros. De hecho, Jex se alegró tanto por ello que de manera repentina e impulsiva, le dio un fuerte abrazo a la estatua de Rainbow Dash. Conjuntamente, Zergling y Aeren se miraron maliciosamente, e hicieron que Jex viese en su mente lo que pensó la Pegaso al ver esa escena… El resultado, el mago asustado se alejó de la pegaso.
- ¿qué pinche fue eso? - exclamó, mientras todavía no se quitaba la cabeza la imagen que de repente le llegó a su cerebro de Dashie torturándolo.
- Digamos que cuando la abrazaste, le mostré a ella lo que vi en ese momento, y eso fue lo que ella pensó a modo de respuesta… y eso que aligeré la imagen, la original creo que incluía un cuchillo - comentó Aeren con risas. El resto, no pudo evitar contagiarse.
- A eso le llamo amor, quien te quiere te golpea - comentó Orbbit, mientras golpeaba suavemente con la punta del bastón a Jex.
- Pinshe Dash ¿No le dijiste lo que dije antes? - Preguntó preocupado.
- Ahora que me lo recuerdas, se lo digo - respondió con malicia, pero el mago se abalanzó sobre él.
- ¡no mamí wey, no le digas la wea de que la amo! ¡la pinche Dash me va a matar si lo sabe! -
ambos empezaron a revolcarse en el suelo, con Aeren intentando quitarse al mago de encima de él, que era bastante más grande que el Eevee por obvias razones, mientras que Jex intentaba cogerlo fútilmente, para impedir que le dijese a Dash lo que sentía por ella. Continuaron así por unos minutos, hasta que un pisotón de la bota de Aeron, los hizo volver a la calma.
- Arg hombre, si no le voy a decir - comentó Aeren mientras se ponía de pie, y con su fuerza psiónica empujaba a Jex lejos - no era tampoco para que te me tiraras encima.
- Hay que ser precavido - respondió el mago, mientras el Eevee le sacaba la lengua. En esos momentos, Mith tomó en brazos al pequeño zorrito, quien se quedó a gusto en los brazos de la chica.
- Hmmm bien, entonces yo le diré a la tal Edelweiss que te estás dejando apapachar por otra chica - respondió con malicia Jex, pero Aeren a modo de respuesta le sacó la lengua. Will suspiró y se pasó una mano por la frente, realmente estos lo iban a matar con sus cambios de humor y seriedad tan drásticos. Aeron por su parte, estaba inmutable.
- Y nos desviamos del tema otra vez - apuntó Will, aunque las risas le habían servido para bajar la tensión que se estaba acumulando en sus hombros. El alba asomaba poco a poco en el bosque - ¿a qué te referías lo del ejército?
- A, eso - continuó Zergling, intentando retomar el hilo de su idea - donde la mente de ellos funciona, pero no se pueden mover por mientras, lo que se puede hacer, es aprovecharla para aumentar mi capacidad de control psiónico, y poder transformarme en una colmena y generar nuestro propio pelotón… Si es que quieren, claro.
La respuesta de todos fue un levantamiento de cejas al unísono, clara señal de que no entendieron nada.
- Con palabras más simples - intervino Aeren, que el pobre bichito ya se estaba volviendo a poner nervioso - se pueden aprovechar las estatuas de nuestros compañeros como focos de energía para que Zergling pueda transformarse en una … cosa, que permitirá generar un poco de ayuda, pero… Zergling ¿no necesitarías recursos para eso?
- Ese es el peor de los detalles, señor Aeren - contestó deprimido - necesitamos una beta de mineral.
- ¿Qué clase de mineral? - preguntó Orbbit pensativo - conozco un hechizo para rastrear minas de algunos minerales sencillos.
- Cualquier cosa que se parezca al hierro básico funciona - respondió Zergling - claro que si puede ser cristales de Krisón… pero, da, da lo mismo. Y un geiser de gas.
- Veamos qué encontramos - comentó Orbbit, mientras daba un golpe con su bastón al suelo, y cerraba los ojos concentrándose. Los demás expectantes, guardaron silencio.
Segundos después, la punta del bastón del conejo comenzó a brillar tenuemente, con un leve fulgor rojizo.
- Encontré algo, no sé si pueda servir - comentó Orbbit sin abrir los ojos, para no perder la concentración - el problema que no está tan cerca, está a unos dos kilómetros de aquí.
- Bueno ¿qué hacemos? - Preguntó Aeren mirando a Will y Aeron - Ustedes deciden si nos movemos para intentar esto, o…
- Cualquier cosa que nos sea útil servirá - respondió Will, mientras envainaba su espada, y se disponía a cargar una de las estatuas; Aeron sólo lo siguió - que esperan, no las puedo cargar yo solo.
Rápidamente el resto intentó coger las demás estatuas de sus amigos, las más livianas con las manos, cargando alguna sobre sus espaldas, y los que podían usar magia o poderes sobrenaturales como Aeren o Jex, las llevaban levitando algunas, mientras que cargaban otras en sus hombros; el único que no llevaba nada era Orbbit que no había abierto los ojos en todo el rato.
Orbbit hizo un gesto con su bastón que seguía fulgiendo, para indicarle a sus compañeros que lo siguieran. Caminaron a través del bosque siguiendo al conejo, que tan sólo era guiado por el flujo mágico del hechizo que había conjurado.
Se cansaron bastante cargando todas las estatuas, pero para su suerte no tuvieron ningún contratiempo. Fueron unos 30 minutos en total de avance, con un par de paradas para que Orbbit recalibrase su hechizo, y los demás pudiesen descansar, pero finalmente llegaron a su supuesto destino.
Era tan sólo otra parte de aquel enorme bosque, sólo que en esta ocasión, los árboles habían dado paso a un enorme claro en el cual había un poco de hierba, y una que otra Flor. Will puso mala cara al ver un espacio abierto tan poco protegido.
- Aquí es - señaló el mago conejo tras abrir sus ojos, y dar un suspiro de cansancio - vaya, no estoy acostumbrado a hacer este tipo de hechizos; me canso menos incluso estando con alguna hembra - al decir esto intentó apoyarse en Mith, pero justo y sin darse cuenta esta lo evitó, al acercarse a Aeren, quien se había arrojado al suelo tras depositar las estatuas en el piso; la chica lo levantó y le dio un par de caricias al Eevee - maldito suertudo - susurró el mago.
- Bueno ¿y ahora? - preguntó Will observando a sus al rededores, mirando con atención el aparentemente normal bosque, con el Sol a punto ya de salir.
- Señor Orbbit ¿cuál era el punto exacto? - preguntó el Zergling al conejo, mientras depositaba las estatuas que traía en el piso.
- Todo esto - señaló Orbbit, haciendo un arco gigante con su bastón - o debajo de esto, si soy exacto.
- Entonces hay que romper - apuntó Aeren - eso no será un problema… am, Jex, necesitamos tu ayuda, y Will.
- ¿para qué? - preguntaron ambos acercándose.
- Fácil, hay que destruir esto - Dijo el Eevee mientras se ponía en el centro del claro - ¿Me captáis la idea Orbbit?
- Sí, perfectamente.
- Es simple. Will, levantas tu espada al cielo, y Jex, descarga un rayo sobre ella, y no, no pongas esa cara, este es un crossover, a Will no le pasará nada y mega efectos especiales ocurrirán. Y tú Will, con la espada lista, golpeas el suelo justo en el momento que Orbbit y yo ataquemos ¿entendido? - todos asintieron.
- Entonces ¡a la una! - exclamó Orbbit.
- A las dos - continuó Aeren, mientras alrededor suyo, un aro de energía grisácea se formaba.
- ¡Y a las tres! - exclamó Will, levantando su espada al cielo.
- ¡por el poder de Grayskull! - Exclamó Jex mientras alzaba los brazos para provocar una descarga eléctrica que descendió del cielo, que impactó en la espada de Will. Orbbit había levantado su bastón, envuelto de magia para ejecutar un hechizo, pero se detuvo de golpe al ver a Aeren tirado en el suelo revolcándose de la risa. Esto distrajo también a Jex y Will, quien terminó medio chamuscado por causa del rayo.
- … ¡Cómo se te ocurre decir eso! - exclamó Aeren sin parar de reír - jajajaja, me muero, en serio, ese chiste es de Gost, pero que lo hayas imitado, jajajajajajaja - tras revolcarse un par de veces, se volvió a colocar de pie, y le dio un pisotón a Jex - perdón, la culpa fue de este tonto que me hizo reír.
- ¿Con qué no iba a salir chamuscado he? - los regañó el Mediviano, mientras intentaba arreglarse el pelo que le había quedado en puntas.
- Bueno, ahora sí - dijo Aeren preparándose, cargando a su alrededor el aro de energía gris - y Jex, cierra el pico.
- Pinche aburrido - contestó el Mago, a la par que alzaba los brazos junto a Will, para generar la descarga.
En el momento que la electricidad cargó el arma de Will, Orbbit golpeó fuertemente con su bastón en el suelo, haciendo estremecerse la tierra en todo aquel lugar; el resto tuvo que afirmarse de los árboles cercanos. Por su parte, el aro que rodeaba al Eevee generó en su circunferencia varias esferas del mismo tono, que en el momento de más intensidad del sismo, las arrojó contra el suelo.
- ¡ahora Will! - Exclamaron el conejo y el Pokemon. El chico no se hizo esperar, y con su espada golpeó el mismo punto donde iban a impactar las esferas del poder oculto del Eevee. El resultado, fue una gran explosión que empujó a los cuatro un par de centímetros y levantó bastante polvo.
Nadie podía ver nada, pero el sonido de piedras resquebrajándose y tierra deslizándose les dio la idea de que al menos, pudieron destruir algo… sin embargo.
- felicidades, sí que levantaron su buen polvo - los felicitó Mith con una media sonrisa en la cara. Lo único que habían logrado con ello, era hacer una pequeña rayita en medio de la tierra, donde había impactado la espada de Will, además del polvo levantado.
- ¿Qué es lo que debería haber pasado? - preguntó Danot, al ver que todo estaba casi igual.
- buen trabajo chicos, pero les faltó un pequeño detalle - respondió Aeron serio, mientras caminaba hacia el punto donde había sido la explosión. Simplemente, cogió su espada, la clavó en cinco puntos aparentemente al azar, y luego con su bota dio un pisotón. El resultado, gran parte del claro se desplomó hacia un agujero gigante, con Aeron incluido. Al principio con miedo todos intentaron mirar, pero el moreno estaba tranquilamente parado en medio del ahora gigantesco agujero, con su mismo gesto impasible - tarán.
- Creo señor Aeren que está perdiendo su talento para calcular excavaciones - apuntó Zergling, mientras miraba hacia al agujero. dentro de éste, y en todas sus paredes, estaba repleto de un extraño cristal de color dorado, que resplandecía con los tenues rayos de sol que le estaban llegando - por lo menos sí es mineral, y del bueno.
- Los agujeros no son lo mío, son de Sandl - contestó ofendido, mientras le daba un golpecito a la estatua del armadillo - por cierto, no necesitaríamos un geiser de ¡wwwwwa!
No alcanzó a completar su frase, porque justo debajo de él se abrió un boquete en la tierra, del cual salió expulsado a alta presión un gas caliente que lo hizo salir volando.
- Juro solemnemente que yo no fui - se excusó Orbbit cruzándose de brazos - lo juro que yo no fui… o bueno, tal vez sí.
- por lo menos hay mucho mineral y gas - dijo el Zerg sonriendo - bueno, por lo menos está todo lo necesario para hacer lo que les propuse ¿lo hacemos?
- ¿no les pasará nada a las estatuas? - preguntó Aeron serio.
- NO, quedarán se podría decir en un lugar seguro… o por lo menos seguro mientras los Geolitas no lo puedan destruir; al finalizar el proceso serán liberadas, y si encontramos el antídoto durante todo esto, serán liberados nuestros amigos . respondió Zergling emocionado.
- Pinche geiser - se quejó Aeren, quien se acercó medio adolorido - y tú Jex, que me contagias tu mala labia.
- No me eche la culpa de la wea a mí - respondió el Mago cruzándose de brazos - por cierto ¿eso es oro?
- No todo lo que brilla es oro, joven Jex - le dio a modo de Respuesta Aeron, ante lo que todos los demás asintieron.
- Zergling ¿estás seguro? - le preguntó Aeren - Digo, nunca antes habías hecho esto.
- Sí señor, estoy seguro. Por nuestros amigos. Si todos lo aprueban, procedo.
A modo de respuesta, todos asintieron, o le dieron un gesto positivo. Con la aprobación ya concretada, Zergling tomó cada una de las estatuas, y las apiló a un costado del boquete en el cual estaban todos los minerales (dígase de paso que Orbbit estaba sacando unos pocos y guardándoselos, hasta que Will le echó una mirada reprobatoria). Una vez las hubo agrupado todas, se fijó en el espacio disponible que había entre ese lugar, y la arboleda. Tras hacerlo y verificar que era más espacio del que necesitaría para hacer lo que iba a hacer, sonrió.
- Bueno, aquí voy - dijo más para sí que para los demás - Señor Aeren, le pido que vigile todo el proceso, ya conoce a mi raza, en caso de cualquier descontrol…
- Tú tranquilo, ya he lidiado con los tuyos más veces de las que me gustaría recordar - respondió el Eevee, temblando un poquito.
Sin decir más, el Zerg se puso en frente de las estatuas, tras lo cual cerró sus ojos. Al segundo después, su cuerpo comenzó a retorcerse poco a poco, borboteando hacia el suelo, el mismo líquido viscoso de la otra vez. Parecía como que si su cuerpo entero, empezase a deshacerse en esa extraña masa.
- ¿Eso no le duele? - preguntó Mith algo asqueada mientras desviaba la vista, pero su intuición e inocencia le dijo que ni si quiera para el Zerg era agradable.
- Los de su raza acostumbran a mutar - susurró Aeren, quien también tenía los ojos cerrados, pero su mente la tenía enfocada en vigilar el proceso - sin embargo, el dolor no es algo que sea su mayor preocupación. Por lo que sí, cada transformación es un dolor inimaginable para él… Pero siempre los aguanta y se los calla, en especial si es para ayudar a alguien.
El líquido terminó por disolver por completo al cuerpo de Zergling, y comenzó a extenderse por gran parte del suelo, principalmente en el cual estaban paradas las estatuas. Rápidamente estas empezaron a ser envueltas por el líquido completamente, el cual iba tomando una apariencia bien diferente a la de la última vez. Permaneció en un estado medio líquido por un tiempo, pero rápidamente se envolvió todo en una especie de capullo, que comenzó a esperar que madurase lo que estaba en su interior.
No tardó mucho en aumentar su volumen drásticamente, para luego esta coraza romperse en su totalidad. Lo que quedó a la vista de todos era una especie de panal gigante, con múltiples protuberancias y salientes por todo su contorno, además de extraños tubos como venas que salían desde esta estructura hacia la masa viscosa que quedó en el suelo, expandiéndose hasta llegar casi a los pies de los chicos. En la base de la estructura, asomaban sus cabezas algo que parecían pequeñas larvas.
- Criadero completado - oyeron todos en su cabeza, una extraña voz múltiple. Una voz rasposa e insectoide, pero que se notaba que mezclaba los tonos de voz de toda la gente que había sido convertida en estatua. Como si ellos fuesen los que estuviesen manejando todo - base esperando órdenes de los comandantes Will y Aeron.
Con esto último, Aeren casi se cae de espaldas, al igual que Will se vio sorprendido
- ¡Pero por qué él! ¡Si no sabe cómo! -exclamó enfadado el Eevee.
- ¿yo? - se preguntó Will, pero rápidamente el criadero leyó sus pensamientos y le respondió.
- Tienes la capacidad de dirigirnos a todos hacia nuestro objetivo, y sabes ser centrado. Sincero, y capaz de dar órdenes precisas - respondió la voz del criadero. Will sentía en su cabeza, como si esa estructura, formase parte de él; como que si pensase en una instrucción eso le obedecería como parte de su propio cuerpo. Y se sentía, poderoso.
- Calma, Will - le dijo Aeron poniéndole la mano en el hombro; sintió la ansiedad que comenzó a manifestar el muchacho - y bueno Aeren ¿qué hacemos con… esto?
Antes de que Aeren respondiese, Will en su mente supo qué hacer. No sabía cómo, pero su intuición ahora aumentada por aquella extraña cosa, le indicaba o le mostraba cuales eran todas sus posibilidades. Entendió que para poder hacer, primero había que recolectar. Obedeciendo ante sus pensamientos, las larvas en la base del criadero, se transformaron en huevecillos similares a los de Zergling, los cuales tras madurar un rato, eclosionaron en unas criaturas diferentes. Unos insectos con grandes pinzas en sus extremidades, los que se acercaron a los minerales para extraerlos y arrojarlos de vuelta dentro del criadero. Otro, se transformó en una extraña estructura sobre el gas, para empezar después otro a sacar pequeñas cápsulas con gas procesado.
- Will - preguntó Aeren, mirando al guerrero que estaba medio asustado y medio fascinado por lo que estaba haciendo. Era consciente de que eso lo hacía él, y sólo él - ¿sabes qué estás haciendo?
- Em… no - respondió con sinceridad - sólo sé que es extraño, es como que… todo esto fuese una extensión, parte de mí - dijo esto, y uno de los obreros como siguiendo las palabras de Will, se detuvo en su trabajo, e hizo el mismo gesto que Will con los brazos - pero no sé cómo funciona, ni qué es. Sólo sé que lo hago.
- Déjame continuar a mí - dijo Aeron mientras caminaba por el lugar. Will notó como otra presencia empezaba a controlar lo que según su percepción era ahora parte de su cuerpo, pero se dio cuenta que era sólo Aeron a quien también todo ese complejo se había conectado.
- Es extraño, pero fascinante - le comentó Orbbit a Aeren, quienes estaban sólo mirando. El resto se había alejado un poco - es curiosa la simbiosis que ejercieron todas estas… instalaciones con Will y Aeron, es como…
- Reacciona todo como si fuese ahora parte de ellos ¿no? - le preguntó el Eevee, mientras veía como otro de los obreros terminaba de generar una nueva estructura. Tanto el conejo como el Pokémon estaban derechamente parados sobre la biomateria sin asco, pero el resto, a excepción de Will y Aeron, no se atrevían a pisar ese terreno.
- Además de eso - comentó Orbbit, enterrando su bastón en la biomateria - es como que todo esto estuviese vivo, y sintiese. - Tras lo dicho, generó una pequeña bola de fuego con su bastón, la que arrojó a una de las estructuras. Cuando impactó, un pequeño gesto de dolor en Will le confirmó al conejo el nivel de simbiosis y sensibilidad de todo aquello - O, lo siento Will.
Una vez listas las últimas estructuras, y que estuviesen ahora dando vueltas por el aire otro tipo de criaturas, aparecieron otros huevecillos en el criadero similar al del cual salió Zergling. Pero al eclosionar, todos se llevaron una gran sorpresa.
Fueron varios los que se reventaron, pero de estos en vez de salir otras criaturas iguales a Zergling, eran sólo parecidas. Los reptiles en esencia eran similares, pero tenían notorias diferencias. Cada uno, y de manera aleatoria, traía en su cuerpo alguna característica de los que todavía eran estatua. Eran Zergs con crines, otros con caparazón con púas en la espalda, otros que en vez de sus cuchillas en sus extremidades traían ballestas, uno incluso tenía en sus ojos algo parecido a anteojos. Unos pocos con alas azules, y otro tipo de variaciones de la misma clase.
- OK, eso es nuevo - comentó Aeren divertido, al ver como un Zergling que tenía alas azules y una crin de color arcoíris, comenzaba a perseguir a Jex - al menos siente lo mismo que a quien representa ¿lo hicieron ustedes?
- No - respondieron al unísono Will y Aeron que estaban anonadados. Lo único que sabían, era que habían pedido refuerzos, pero no con esos resultados.
- ¡pinche copia de Dash, deja de perseguirme! - exclamó Jex, mientras corría por todo el complejo Zerg escapando de la criatura, incluso se metió por los túneles de los edificios, pero igual siempre el Zerg le daba caza.
- Disculpen por esto - escucharon todos en su mente - pero la mayoría de las unidades de combate tendrán características de nosotros, por el cómo fue creado este criadero, perdonen los inconvenientes.
- Eso explica… muchas cosas - dijo Eevee - quizá no sea buena idea subir mucho más allá de Zerglings, sino no sabemos que podría salir.
- ¡oigan! ¡díganle al pinche bicho que deje de perseguirme! ¡a, la wea! - exclamó Jex, mientras intentaba electrocutar al Zergling, pero con una maroma esquivaba la descarga, y tras golpearlo con una cuchilla se alejó - pinche bicho.
- Al menos en un rato más tendremos suficiente apoyo - observó Kaira viendo la escena, pero luego se asustó al ver algo gigante en el cielo - ¡oigan un pájaro gigante!
- ¡pero qué dem! - exclamó Aeren al mirar al cielo y ver como el crucero de batalla venía en dirección de ellos. NO alcanzó a gritar o avisar, porque el crucero se fue en picado y se estrelló a un costado del criadero. En el techo de este venía RoddBass tocando música con su bajo, y tras luego abrirse la puerta, la niña Wayra saltó hacia el exterior corriendo, y Gost detrás de ella para atraparla.
Sin embargo, no pudieron celebrar la reunión. Porque justo por el otro lado, un grupo bastante numeroso de máquinas con Geolitas en su interior, y unas extrañas criaturas como golems metálicos, se venía acercando al lugar. Al parecer, habían detectado tanto movimiento.
Al ver esto, Will solo sonrió. Estiró el brazo en dirección de ellos, y todos los Zerglings salieron en pos del enemigo junto con él. No tuvieron que decir nada más, todos salieron en dirección de pelear, incluso los recién llegados.
Fue cosa de minutos en que los Geolitas tuviesen que salir de retirada, claramente habían perdido esa batalla por mucho, pero no la guerra. Ahora, se venía el conflicto en serio.
