Aclaraciones del capitulo:

Muy bien, el primer extra de los 5 que pienso escribir (y no más! XD que se que tardare por la escuela)

El primero será un D18, que resolvera la duda de lo que le paso a Hibari despues de lo sucedido en el bar.

Les dejo leyendo.


Una incandescente luz pasaba a través de las verdosas y transparentes cortinas, el halo luminoso choco contra los ojos del que dormitaba en esa habitación; eso lo despertó, rasco sus ojos un poco molesto mirando a su alrededor, no conocía este lugar. Una voz familiar le saco de la incertidumbre.

-al fin despiertas, llevabas dos semanas durmiendo.-distinguió la silueta de la persona recargada.- me tenias preocupado.-esa voz, la reconocía bastante bien

-¡Cavallone!- grito Hibari, trato de levantarse pero el dolor lo impidió; ahora que lo recordaba, no sabia que fue lo que paso después de que aquella mujer enmascarada le apuñalara.

-deberías descansar un poco más.- le sonrió.- trabajar de policía es muy peligroso, deberías dejarlo Kyoya.

-jumn, yo no me rindo por lo que me gusta, no como otras personas que conozco.- miro afiladamente a Dino, sonreía orgullosamente al saber que eso le había afectado.

-¿veo que jamás olvidaras lo de la preparatoria verdad?- se rasco la cabeza nerviosamente.- es solo que me di cuenta que vigilar y castigar no eran mi vocación.

-¿entonces lo es ser un mafioso?

-ah, golpe bajo.- volvió a rascarse.- no, siento que soy un inútil incluso en ello, pero saber que lo que hago beneficia a mi familia y a mis seres queridos es suficiente como para seguir adelante.- sonrió como un niño torpe ante eso, un gesto inocente raro en ese tipo de profesión.

-no has cambiado en nada.- volteo hacia otro lado, molesto ante tal actitud.

-lo mismo debería decir.

-quiero irme.

-será después, aun estas muy débil, te quedaras aquí mientras.

-… quizás.- sintiendo como sus ojos volvían a cerrarse.-solo un poco…

Volvió a ser abrazado por Morfeo, el cansancio fue más poderoso que él, Dino se le acerco aprovechándose de su estado, acaricio con mucha delicadeza las hebras negras para después aspirarlas; la mirada que poseía en ese momento era relajada y melancólica.

-tal vez tengas razón, siempre me rendí aun por lo que me gustaba.

Las siguientes dos semanas pasaron con normalidad, Hibari Kyoya no había observado ninguna clase de actitud criminal en Dino o en sus subordinados, eso era extraño, y en cierta forma decepcionante. Ser el prisionero de un integrante de la mafia era bastante aburrido.

Pero un día eso cambio.

El conejo de la luna saludaba desde lo más alto a todos los terrestres, la fría brisa pasaba por las ventanas despertando de nueva cuenta a cierto moreno peligroso. Tomo su camisa y se levanto, los pantalones al menos tenia fortuna de tenerlos puestos, a saber que había pasado en esos días que durmió.

Camino por entre aquellos pasillos, creyó escuchar voces, se acercó al origen del sonido y vio al mafioso platicando con una hermosa pero al parecer peligrosa mujer de cabello azul y extrañas marcas.

-le garantizamos que protegeremos sus negocios, Mirch.- en el sillón del jefe se encontraba Dino, en una pose de gran líder, estaba rodeado por sus hombres de trabajo.

-más les vale que para eso les pago.- respondió la mujer bebiendo de su copa de vino tinto.

-nosotros la mafia de Cavallone lo aseguramos.- sonrió, pero escucho un ruido, miro complacido al espía.-

Hibari se quedo escuchando toda la conversación hasta que se detuvieron, corrió a la anterior habitación antes de que lo vieran. Pocos minutos después el rubio entro.

-Kyoya, no deberías escuchar a escondidas las pláticas de otras personas, es de mala educación.

-eres un delincuente y por ello.- tomo las dos tonfas que habían guardado.- ¡te morderé hasta la muerte!

-sigh… todo siempre se resuelve de esta forma, ¿verdad?

Se le lanzo al ataque pero Dino había logrado detenerlo solamente con su látigo, Hibari seguía golpeando pero el otro evadía fácilmente los ataques; "¿en qué momento Cavallone se había vuelto tan fuerte?" eso se preguntaba Hibari al sentir que su energía iba a terminar. En un último golpe casi cayó al suelo pero fue detenido por el otro.

-de verdad que no has cambiado.- le tomo del mentón, beso aquellos tiernos labios.

-¡aléjate!- tratando de separarse de él.- ¿Qué te pasa?

-Kyoya, desde la preparatoria tu me gustabas pero nunca me hiciste caso, siempre estabas más ocupado por vengarte de Rokudo-kun.- escuchar ese nombre solo provoco que la sangre del moreno hirviera.

-no me molestes.- trato de separarse pero de nuevo fue jalado.- suéltame

-no, no más Kyoya.- lo tumbo a la cama y dejo su gabardina sobre una silla cercana.- esta vez no me rendiré.

-tú… -al moreno le había sorprendido el cambio brusco de su pasado amigo, y peor aún, le gustaba el sentirse dominado en semejante situación.

Iba retrocediéndose pero fue atrapado por la cabecera de la cama, Dino revelo algo que escondía en sus bolsillos, eran las esposas del policía las cuales las coloco con mucho esfuerzo en las muñecas de su cautivo.

Abrió la camisa de un solo golpe, los botones escaparon de la prenda como aves migratorias, el bello cuerpo estaba adornado con vendajes; Dino se relamió los labios ante esa vista y con ellos beso y mordió aquella piel que se erizaba ante la rasposa textura de su lengua, sus manos estaban impacientes, pues para entonces se había deshecho de esos pantalones y las yemas de sus dedos tocaban la suave piel del muslo.

Toda la ropa fue arrojada al suelo en un instante, dejando dos cuerpos cálidos sudando por la pasión.

-Kyoya… tú siempre me…- Dino fue callado por los labios de Hibari quien reclamaba nuevamente que su hambre fuera saciada.

-wow, enséñame de lo que eres capaz.- sonreía como chiquillo juguetón.

-no me des ordenes.- respondió con el mismo gesto, jalándole los cabellos para demandar un beso más intenso.

Mordió la piel a su disposición, especialmente las partes más pequeñas y sensibles, las piernas del pasivo le abrazaron; debían admitirlo, ambos estaban deseosos de lo que pasaría en esta noche.

Las manos lastimaban la piel del otro, la sangre emanaba de viejas heridas, se trataba de arrancar las sabanas, el aliento se evaporaba desapareciendo de aquella escena tan sofocante.

Ambos cuerpos temblaban por el placer proporcionado del otro, en un momento en que las caricias parecían quemar al otro, el cuerpo del esclavo fue liberado de esas torturosas esposas que impedían que los deseos se cumplieran.

Cavallone si que sabia moverse, con las yemas de sus dedos proporcionaba placeres que Hibari jamás hubiera llegado a conocer; y viceversa, los dientes del moreno sabían estratégicamente donde marcar la piel tatuada. Paso bastante tiempo para que con la piel conociera mejor la silueta del dueño de su edén.

En un instante, ambos se unieron en uno solo.

En cualquier momento, creyeron desvanecerse ante la paradisíaca sensación.

La gama de colores se mostraba en su amplia diversidad. La verdad borraba las mentiras. Los gritos corrompían al silencioso mundo exterior.

Más…

Cada vez se deseaba más…

Se estaba volviendo una droga, un elixir prohibido pero de exquisito sabor, el cual beberían hasta la última gota.

Piel chocando contra piel, mostrándose como realmente eran; se sonreían, eran un par de niños traviesos que exigían mas caramelos aun después de los que devoraron.

-rómpeme si lo deseas, ¡pero más fuerte!- se sujetaba del cuello de su amante arrancándole las final hebras doradas, sus piernas demandaban lo mismo.

-es difícil satisfacerte, ¿verdad Kyoya?- aumentaba la velocidad, sentía como las delicadas gotas de agua mojaban su piel; beso una vez más el exquisito muslo que tenia a su alcance antes de seguir con el vaivén. Se sentían tan bien el experimentar el cálido y estrecho interior de ese cuerpo.

Competían para ver que grito resonaría con más fuerza en la habitación, se dejaron llevar únicamente por el instinto, después de todo eso es lo que querían.

El adonis de ojos cobrizos toco un punto donde ambos alcanzaron un espacio de divina blancura, se dejaron llevar más por la placentera sensación.

Bastaron unos golpes más en ese estratégico punto donde ambos abandonaron la mortalidad y vieron en la oscuridad como bailaban miles de puntos coloridos.

Cayeron exhaustos a la cama, se abrigaron mutuamente para que el calor de sus cuerpos no se escapara. Mañana observarían como cambio el mundo.

A la mañana siguiente…

Ambos se quedaron aun un rato más acostados en la cama, Dino abrazaba a Kyoya mientras ambos recordaban tratando de arreglar cosas del pasado, además de algunas cuestiones presentes.

-humm, así que te siempre te gusto la ley por tu padre, ahora lo comprendo todo.

-sí, aunque nunca se ha necesitado del dinero, es un gusto buscar siempre oponentes más fuertes, y que mejor forma que siendo aliado de la justicia.- tomo un vaso con agua, lo necesitaría para el medicamento que aun tenía que seguir.

-si, me di cuenta; especialmente cuando debíamos encargarnos de los delincuentes que venían a retarnos de otras escuelas.

-eras fuerte, no entiendo porque no seguiste…

-¿tu mismo rumbo?- Dino paso dudosamente un dedo sobre su mejilla.- mnm, no me interesaba mucho, debo confesar que solo lo hacia por estar contigo.- sonrió ampliamente, causando que su pareja levemente se sonrojara ante el comentario.- ja, pero nunca te diste cuenta, además tu vista ya estaba en Rokudo-kun.

-¿lo sabias?- dijo con tristeza Hibari.

-sí, desde el principio, parece ser que solamente ustedes dos no lo notaban.- sonrió sintiendo una gota de resbalar de su frente.

-ya veo, aunque él ya tiene a otra persona, no importa.

Ambos se quedaron así un poco más de tiempo, luego se arreglaron y vistieron para salir de compras, al hambre se le tiene que hacer caso.

Justo en su camino, encontraron a la persona de la que anteriormente estaban hablando.

-sigh, estúpido Byakuran, ¿Cómo puede acabarse una caja de malvaviscos en menos de una semana?

-Kyoya, ve a hablar con él.- Dino puso un hombro sobre Kyoya en señal de apoyo.- arregla lo que realmente sientes.

-… lo intentare.- se alejó para ir en dirección a Mukuro.

-además, ¿Qué piensa hacer con esto?- viendo en su lista de despensa ropa interior de sabor.- no quiero saberlo… ¿oya?- miro hacia el frente y su vista se cruzo con la de Hibari, se sorprendió pero se sintió aliviado de verlo sano y sano.- Hibari Kyoya, veo que sigues vivo, kufufu.

-… ¡KAMIKOROSU!- saco sus tonfas y de inmediato se le lanzo al ataque.

-¡espera yo no he hecho nada malo!- pero aun así se fue corriendo.

El rubio solo se quedo mirando como su queridísimo moreno le daba una mega tremenda paliza a su anterior amor, no hizo nada por detenerlo, no quería salir dañado. El policía se fue tranquilamente de nuevo a con Dino ya cuando sintió que su alma ya estaba en paz, aunque para ello dejo toda magullada la fruta…

Paso una ultima semana y Hibari Kyoya estaba completamente recuperado, tomo sus cosas y se disponía a irse cuando se detuvo al ver a Dino en la salida.

-algún día detendré tu negocio Cavallone.- le amenazo con su tonfa, aunque estaba feliz.- y entonces te morderé hasta la muerte.

-si claro.- ladeo su sonrisa.- y si yo te gano te obligare a quedarte conmigo, ¿simple no?

-es una promesa.

Dio unos cuantos pasos más cuando noto algo extraño, en la puerta había un cristal que servía de espejo por lo que logro notar un curioso objeto en su parte baja posterior: una nota que tenía escrito "Propiedad de Dino Cavallone Vn_nV". Una presencia hostil emergió ese momento.

-¿no te gusto mi pequeña broma, Kyoya? Jajajaja.- sudando varias gotitas por el miedo que le causaba el aura negativa que presenciaba.

-… ¡KAMIKOROSU!

Y comenzó una nueva persecución donde el policía en cuanto alcanzara al mafioso le mataría y lo cortaría en miles de cachitos.

Uno de los discípulos de la familia vio como su jefe huía del enigmático moreno.

-¡Romario ayuda!, ¡Aaaaaaah!- corriendo a todo lo que le daban las piernas.

-hay jefe, actuando tan genial, pero sigue siendo el mismo de siempre jajaja.

Y después de otra golpiza que dejo al jefe con canaritos volando sobre su cabeza; el policía pudo regresar más tranquilo a su trabajo, no solo por la pelea, sino que Dino había cubierto un lugar el cual ahora Hibari estaba consiente de proteger.


Notas finales:

Muy bien! el siguiente en la lista será el XS, es decir, el especial de Varia y como fue que fundaron ese bar.

Espero leerlos en futuros trabajos, les dejo los links de otros fics 10069 que ando escribiendo:

Un placentero infierno

Finalmente serás mío

Además proximamente esperen dos nuevos one shoots y más cuentitos tipo A-la´Dino nOn

Cualquier duda, sugerencia o comentario ya saben que respondo en su review u

Bye bye!