Como ya lo saben ni la historia, ni los personajes me pertenecen. La historia pertenece a Abbie Glines y los personajes a la gran Stephanie Meyer
Que disfruten...
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Capítulo 14
Bella
No estaba segura de cuánto tiempo más mi papá iba a ser capaz de sentarse en su sillón reclinable y hablarme. Estaba de mal en peor rápidamente. Algunos días nunca salía de la cama. Y mi estómago se estaba mostrando ahora. No podía continuar escondiéndolo. Mis holgadas blusas no iban a funcionar por mucho más tiempo. Le pedí a Seth que viniera después de la cena. No iba a cocinar más comida. Papá no podía comerlo. Raramente lo hacía. El tubo de alimentación que la enfermera del hospicio le puso lo mantenía alimentado casi todo el tiempo.
Iba a decirles sobre el bebé esa noche. Estaba preocupada sobre si debería contarle a mi papá o no. No quería que se preocupara, pero quería que supiera. Uno de mis padres necesitaba saber que iba a ser abuelo. Incluso si no era la situación ideal.
Hubo un rápido golpe en la puerta de tela metálica antes de que Seth entrara en la cocina. Me sonrió, pero la mirada en mi cara borró su sonrisa. No quería estar cometiendo un gran error. Quizás contarle primero y ver lo que pensaba que debería hacer sería lo mejor. Necesitaba una segunda opinión.
—Estoy embarazada. —Espeté, tapándome la boca con las manos en shock. No había querido hacer eso.
Seth cogió la silla más cercana a él y se sentó con una mirada de incredulidad en su rostro. No me quitó los ojos de encima, y continué cubriendo mi boca por miedo de lo que diría si la destapaba.
—¿Cómo? —preguntó, mirando horrorizado.
Dejé caer mis manos y las retorcí nerviosamente frente a mí. —Edward. Lo he sabido por unos pocos meses. Solamente… no sé si debería decírselo a papá. Quiero que sepa que va a ser abuelo. Pero no quiero preocuparlo. ¿Qué debería hacer? —pregunté, esperando que Seth supiera algo que yo no.
Bajó la cabeza y luego la sacudió mientras se permitía digerir la noticia. No le había facilitado exactamente las cosas. —Mierda, Bella. No lo sé. Quiero decir, debería saberlo, pero no está muy bien en estos momentos.
—Lo sé —dije, sentándome en la silla frente a la suya—. Lo sé —repetí.
Nos sentamos en silencio por varios minutos. Luego Seth levantó la mirada hacia mí con un brillo de determinación en los ojos. —Él querría saberlo. Merece saberlo. Va a preocuparse por ti si haces esto sola. Puedo arreglarlo. Cásate conmigo, Bella. Antes de que tu papá muera, cásate conmigo.
No tenía palabras. Sentada allí y mirándolo fijamente como si se hubiera vuelto loco, porque lo estaba. ¿Casarme con él? ¿En qué estaba pensando? ¿Cómo podía casarme con él?
—¿Qué? ¿Cómo? No… —Negué con la cabeza y me puse de pie—. Absolutamente, no. No me casaré contigo para que pueda solucionar mis problemas. No está bien. Tú tienes una vida, Seth. ¡Una vida! No voy a quitártela. —Tuve que esforzarme para evitar levantar la voz. No quería que mi papá me escuchara.
Seth se puso de pie, alcanzó mi mano y tiró para acercarme a él. Más cerca de lo que había estado cuando no lloraba o abrazándolo. Era… diferente. —Sé que tu corazón no está disponible. Sé que podría nunca estar disponible nuevamente. Estoy bien con ello. Funcionamos bien juntos, Bella. Te conozco mejor que nadie. Te amo. Claro que no estamos enamorados, pero nos queremos el uno al otro. Tenemos algo más fuerte que la mayoría de los matrimonios cuando empiezan. Puedo ser feliz contigo, Bella. Pienso que conforme pase el tiempo nuestros sentimientos cambiarán también. Déjame hacerlo. Déjame hacer esto por ti, el bebé y tu papá.
No. No lo haría. No podría. Quería darme demasiado esta vez. Seth no era un objeto que podía usar para arreglar mis problemas. Era un hombre que se merecía amar tan profundamente como yo había amado y sentir ese mismo amor ser correspondido. No le impediría tener eso. Debe tener sus propios niños. Debe tener la chica de sus sueños caminando al altar hacia él algún día. No a mí.
—No te puedo hacer eso a ti. No lo haré. Te quiero mucho por ofrecerte. Por creer que podría funcionar. Todo el tiempo eres el que da. Nunca te lo he devuelto. Pero esta vez no te dejaré renunciar a tu felicidad por mí.
Seth tragó tan fuerte que pude oírlo. —Mierda. En realidad no quise decirte esto. Quería guardármelo porque es lo que hay que hacer. He decidido que me importa una mierda qué es lo correcto. Estoy enamorado de ti, Bella. He estado enamorado de ti desde que teníamos cinco años. Simplemente escogiste a otro hermano. Luego Edward entró en tu vida y vi cómo tan fácilmente te sentiste atraía hacia él de una manera en que nunca me miraste. Lo acepté. Di un paso atrás y le dejé tenerte. He vivido toda mi vida siendo el único al que no correspondías con tu amor. Estaba bien. Entonces Edward te falla y me dejo llevar. Me permito amarte. Completamente. Así que cuando te pido que te cases conmigo, estoy preguntándoselo a la mujer de la que estoy enamorado. Estoy malditamente seguro que te amaré hasta que me muera. Te he amado desde que puedo recordar.
¡Guau!
Oh, Dios mío.
Estaba entumecida. Esto no ha pasado.
—Yo… yo… ¿me amas? —Asimilando la parte más difícil.
—Sí.
—Pero estoy embarazada de Edward Cullen —dije en voz baja, sonando como si estuviera susurrando.
—Tú dices sí y ese bebé es mío.
¿Cómo puedo responder a eso?
—Siento interrumpirlos —dijo la enfermera del hospicio—. Pero tu papá está pidiendo ir a la cama. Sé que quieres hablar con él antes de que le dé sus medicinas esta noche.
Asiento. —Ya voy.
Me da una pequeña sonrisa y se retira de la habitación.
—Ibas a decírselo esta noche. —No era una pregunta. Era una afirmación, pero asiento otra vez de cualquier modo.
—Entonces podemos decírselo juntos.
—No sobre el matrimonio. No he dicho sí. Pensar que estás enamorado de mí no lo hace correcto, Seth.
No discutió. Simplemente se detuvo allí. Caminé rodeándolo y dirigiéndome hacia la sala donde mi papá esperaba por nosotros.
Sus ojos estaban hundidos en su cabeza y su una vez gran y fornido cuerpo, se encontraba ahora consumido y débil. Verlo marchitarse lentamente era tan difícil. Se volvía más difícil cada día. —¡Hola papá! —dije mientras me acercaba a darle un beso en la frente.
—Hola, mi niña.
—¿Te sientes bien esta noche? —pregunté, sabiendo que mentirá. Podía ver el dolor grabado en su rostro. Todos los días que vivía ahora eran una lucha. Y aquí estaba yo, a punto de contarle que estaba embarazada y sin estar casada. ¿Podía hacerle eso? No. ¿Podía dejarle morir sin saber del bebé que llevaba en mi interior? ¿Uno que sería su herencia? No. Miré hacia Seth. ¿Podría amarlo un día? ¿Era el amor y la amistad suficiente para ser más?
—Le he preguntado a Bella si quiere casarse conmigo —Le dijo Seth a papá.
Los ojos de mi papá se abrieron como platos mientras me observaba. —¿Bella?
Le lancé una mirada a Seth. ¿Qué hacía? No era lo que habíamos acordado.
—Mi niña, ¿vas a decir algo? Porque lo que estoy escuchando no suena bien.
El ceño fruncido de papá arrugó su frente y su pálida piel pareció haber palidecido más. Ha sido una mala idea. Contárselo. No debería habérselo dicho allí. Debería haberlo llevado a su cama esta noche.
—Bella, dile. —Seth me animó. Quería taparle la boca con mi mano. Necesitaba callarlo. Ya había dicho demasiado.
Miré a los cansados ojos de mi papá. El marrón oscuro estaba ahora desvanecido y pálido como su piel. No podía mentirle ahora. Sabría que lo hacía. Se preocuparía sobre cuál era la verdad.
—Estoy embarazada, papi. —Las palabras salen en un sollozo.
Mi papá no miró a Seth con juicio en los ojos. Estaba preocupada de que asumiera que el bebé era de Seth. En su lugar, me tiró en sus brazos y me sostuvo. Dejé salir las lágrimas que había estado conteniendo mientras sus largos y ahora débiles manos me dan palmaditas en la espalda y tratan de tranquilizarme. Amé a este hombre. Era mi ancla en el mundo. Nunca me había dejado. Nunca se había apartado de mí. Incluso cuando le hice enfurecer. Ahora yacía aquí enfermo y me consolaba.
—¿No es el bebé de Seth, verdad? —dijo con voz cansada. ¿Cómo lo sabía?
No podía mirarlo. Negué con la cabeza que aún estaba enterrada en su pecho. No olía más como aire libre y a la colonia picante que solía usar. Sollocé mientras el descubrimiento se asentaba en mí.
—Edward te amaba. Lo vi en sus ojos. —Se detuvo, y la respiración sibilante en su pecho me dolía mientras se forzaba por tomar una profunda respiración—. No dejes que tu terquedad te diga lo contrario. Puedes elegir no corresponderle, pero no dudes que te ama. Pudo haber sido un sinvergüenza y no es alguien a quien hubiera escogido para ti, pero te amaba con fiereza. —Papá se detuvo y se forzó a respirar otra vez. Quería hacerlo por él. Luego tomó mi cara en sus temblorosas manos—. Siempre supiste eso. Y si escoges casarte con Seth, es un buen hombre y sé que también te ama. Esa es tu elección, pero no mantengas un hombre por su hijo. Permite que Edward sepa sobre el bebé. Incluso si no lo escoges.
Papá dejó salir un profundo suspiro y cerró los ojos. —Necesito dormir algo. Sabes que te amo. Y asegúrate que el bebé sepa cuánto lo amo. La habría mimado demasiado si se me hubiera dado la oportunidad.
El cansancio de mi papá cuando respiraba había estado aumentando días atrás. Está noche simplemente pareció empeorar.
—Necesito llevarlo a la cama. Necesita su medicina —dijo la enfermera, regresando a la habitación. Asentí y coloqué un beso más en su cabeza.
—Te amo, papi. Y te prometo que me aseguraré que sepa que su abuelito la habría amado.
La enfermera lo condujo fuera de la habitación, retrocedí y la observé llevárselo a su cama.
—¿Cómo sabe que es una niña? —preguntó Seth detrás de mí.
Me encogí de hombros. —No sé qué es aún. No tengo mi ultrasonido hasta la próxima semana.
Nos quedamos allí en silencio por varios minutos. —Va a ser una niña, ¿no? —preguntó Seth. Sabía que realmente no quería una respuesta.
—Probablemente —dije con una triste sonrisa antes de voltearme a mirarlo.
No me había presionado o dicho nada sobre lo que mi padre dijo de Edward. No estaba segura de que Edward quisiera saberlo. Papá me amaba y pensaba que todos me amaban. Creía que deberían amarme. No sabía lo que Edward había hecho. No podía contarle eso. No necesitaba saberlo.
—Si lo dijiste realmente en serio… entonces mi respuesta es, sí —dije sin pensar más sobre ello. No quería casarme con él antes que papá se fuera, pero por lo menos cuando lo hiciera, dejaría este mundo sabiendo que había un hombre que me ayudaría a cuidar de mí. Calmaría su mente. Y quizás… quizás también podría amar a Seth como más que un querido amigo. Quizás tenía razón. Quizás conforme el tiempo pasara las cosas cambiarían. Pero hasta que ellas cambiaran, no habría una boda. No me casaría con Seth a menos que estuviera enamorada de él.
Seth cerró la distancia entre nosotros y se detuvo justo frente a mí. —Lo dije en seri
La semana siguiente descubrí que efectivamente tendría una niña. No llevé a Seth conmigo. No estaba lista para eso todavía. Estuve de acuerdo en casarme con él, pero mi bebé tenía un padre. Antes de poder permitir a Seth ser parte de la vida de mi bebé, tenía que darle a su padre real una oportunidad. Si quería ser parte de su vida, entonces le dejaría. Si no lo hacía, entonces se lo dejaría a Seth. Nunca se sentiría rechazada.
Contarle a Edward que estaba embarazada era otra cosa. No podía solo decírselo. No estaba segura de que incluso viniera a casa si se lo pedía. Había una gran posibilidad de que no respondería mis llamadas. No podía exactamente dejarle esta información en un mensaje de voz o un texto. Pero me aseguraría de que lo supiera. Entonces podía decidir lo que quería hacer. En el fondo temía que no hiciera nada. Si ese era el caso, podría simplemente romper mi corazón otra vez. Si había dejado algo que romper.
Dos semanas después mi papá falleció mientras estaba sentada en su cama, sosteniendo su mano y cantando para el viejo himno de la iglesia "Amazing Grace". Había sido su última petición.
Edward
Tener una temporada baja y sin vida social significaba que mis calificaciones estaban más altas de lo que había estado nunca. Mi entrenador parecía feliz. No solamente había reemplazado a su lanzador estrella, sino que tenía excelentes calificaciones. Deseaba que me importara. De alguna manera me las arreglé para funcionar sin sentimientos. Era un jodido robot.
Había pasado por alto el ir a casa para Acción de Gracias. Al me había rogado que fuera, pero no podía. El año pasado lo había pasado con Bella. Ir a casa por vacaciones no sería posible para mí. Salvo que el bebé de Al naciera. Tenía que volver por eso. Pero no iría a mi apartamento. Me quedaría en un jodido hotel.
Mi teléfono sonó diez veces antes de que finalmente me rindiera y contestara. Echando un vistazo a la pantalla, vi que era el número de Al. O estaba tratando de conseguir que fuera a casa al último maldito minuto para Acción de Gracias o estaba de parto.
—¿Estás bien? —pregunté.
—Sí, esto no es sobre mí —respondió.
—¿Sobre qué es entonces? Porque diez malditas llamadas son muchas. Has debido de llamar tres veces seguidas, por lo menos.
Al tomó una profunda respiración y cambié mi relajada posición en el sofá, sentándome derecho. —El papá de Bella falleció, Seth me llamó de su teléfono. Sabía que ella no me llamaría. O tú. Pensó… Nosotros… Deberías saber.
Sentí como si alguien me hubiera pateado en el estómago. Maldición. Justo en Acción de Gracias. Ella amaba Acción de Gracias. —¿Cómo está? —pregunté. No sabía nada y eso solamente me lastimaba más. Quería saber. Quería saber cómo manejó el hecho de que su padre muriera lentamente frente a ella. ¿Tenía un hombro sobre el que llorar? ¿Me necesitaba? ¿Pensaba incluso en mí?
—Seth dijo que estaba preparada para ello. Tenían una enfermera en la casa con ellos. Logró pasar mucho tiempo con él al final.
—¿Cuándo es el funeral? —pregunté, poniéndome de pie. No quería verme. Pero, ¿Cómo podía no ir? La dejé manejar todo esto sola, pero tenía que ir al funeral. Había sido un buen hombre. Me había dado una oportunidad cuando nadie más quiso dármela.
—Sábado. Bella quería esperar hasta después de Acción de Gracias. Es un ataúd cerrado.
Tenía que ir. Incluso si ella no me quería allí. Tenía que ir. Podría no quererme allí, pero, maldita sea, le había dado lo que quería y no estaba volviéndose más fácil. Mi vida no era nada. No significaba nada.
—¿Puedo quedarme contigo? —No tenía que explicarle a Al lo que necesitaba. Sabía que no podía entrar al apartamento que compartí con Bella. Con su piano ahora ausente, me sentiría perseguido por los recuerdos. En realidad se había ido. No podía.
—Claro. Maneja con cuidado.
—Te veo el sábado —respondí. No podía ir antes. Necesitaba tiempo para prepararme y verla. Tener a mis amigos haciendo un millón de preguntas sobre mi vida desde que los visité este verano, no era algo que tuviera ganas de hacer.
Mi teléfono timbró otra vez, lo miré y vi el nombre de Al nuevamente.
—No he cambiado de parecer —Le dije.
—No te he dicho una cosa más que Seth me dijo. No iba a hacerlo, pero Jasper me está haciendo llamarte y contártelo. Dijo que necesitabas saberlo antes de venir.
—¿Qué?
—Bella está comprometida, Edward. Está comprometida con Seth.
No escuché nada de lo que dejo después. Mi cuerpo estaba completamente entumecido. Respirar se hizo imposible. Mi visión se volvió borrosa. Bella era mía. Nunca la imaginé con alguien más. Nunca. A pesar de que habían pasado seis meses, ni siquiera había mirado en dirección de otra chica. Bella había sido todo lo que podía mirar. ¿Cómo podía estar comprometida? ¿Con Seth? Ella no amaba a Seth de ese modo. ¿O sí?
Al no estaba hablando más en mi oído, bajé la mirada para ver que mi celular roto en mil pedazos en el suelo y había una abolladura en mi pared. La negación me desgarró dejándome la garganta irritada. Entonces me dejé caer en el sofá y, por segunda vez, lloré por Bella Swan.
Capítulo 15
En la actualidad
Bella
Me encontraba de pie frente a la Iglesia, mirando los rostros solemnes de mi familia y amigos. Estando aquí, donde todos podían mirarme, no era lo que quería hacer. Quería acurrucarme en una bola al lado del ataúd y llorar como un bebé. Todo parecía tan injusto. Ya hice esto antes: estar frente a una multitud de caras manchadas por las lágrimas, hablando de un hombre que amé, y que fue alejado de mí.
Ahora me encuentro aquí de nuevo. Esperando poder hablar. Poder decir algo sobre el hombre frente a mí. En quien confiaba con mi vida. Al que me aferré y sobre quién lloré cuando me enteré que sería madre soltera. Quien yo sabía que nunca me dejaría. Quien ahora se fue.
Miré a Seth, de pie usando su traje y corbata, observándome atentamente. Todavía seguía aquí. No me dejaría. Todavía lo tenía. Me dio una silenciosa inclinación de cabeza, y sabía que si yo se lo pedía, vendría aquí y tomaría mi mano mientras hacía esto. Mantuve mis ojos en él cuando abrí mi boca para hablar. Verlo allí me daría la fuerza que necesitaba para seguir adelante.
—En la vida uno nunca espera perder a sus seres queridos. No tenemos planes de estar delante de nuestros amigos y familiares y hablar de alguien que significaba el mundo para nosotros, y que ya no está. Pero sucede. Duele. Y nunca se hace más fácil. —Me detuve y tragué el nudo que tenía en la garganta. Seth dio un paso hacia mí y negué con la cabeza. Quería hacer esto sin él. Tenía que hacerlo.
—No se nos prometió un mañana. Papá me enseñó eso cuando era una niña y no entendía por qué mi mamá no venía a casa. Cuando perdí al chico con quién pensé iba a envejecer, recordé eso una vez más. La vida es corta. —Dejé de mirar a Seth. No podía mirarlo cuando hablaba de Jacob. Ver el dolor en sus ojos hacía que quisiera llorar más.
—Tuve la suerte de conocer lo que es el amor incondicional. Lo tuve dos veces en mi vida, con dos hombres diferentes. Me amaron hasta el día de su muerte. Voy a mantenerlos cerca de mí por el resto de mi vida. Sólo espero que el resto del mundo sea tan afortunado como yo lo soy. —Las puertas traseras de la iglesia se abrieron y dejé de hablar. El mundo a mi alrededor parecía moverse en cámara lenta.
Los ojos verdes de Edward encontraron los míos en tanto permanecía de pie en la parte trasera de la iglesia. No esperaba verlo. No esperé volver a verlo nunca. No me encontraba preparada para enfrentarlo. Especialmente hoy.
El brazo de Seth me rodeó y lo oí susurrar algo, pero no podía concentrarme en sus palabras. La mezcla de emociones en los ojos de Edward me mantenía congelada. Pasaron seis meses desde que vi por última vez su rostro dolorosamente hermoso. Incluso más tiempo desde que estuve envuelta en sus brazos. Fue la decepción más grande de mi vida. Pensé que era el indicado. Me equivoqué. Ahora sabía que sólo se te da un amor para toda la vida, y cuando Jacob murió, también lo hizo mi oportunidad de ser amada incondicionalmente.
—Vamos a sentarnos. —Finalmente registré las palabras de Seth. Estaba preocupado por mí. Sin embargo, terminaría esto primero. La aparición de Edward Cullen no me detendría de terminar esto. Ya me detuvo de demasiadas cosas. No le dejaría controlar esto también.
—No existirá ningún día en el que no piense en mi papá. Su recuerdo permanecerá escondido cerca en mi corazón. Algún día seré capaz de decirle a mi hija todo acerca de su abuelo. El buen hombre que era. Cuánto la habría amado. Nunca iré a la cama por la noche sintiéndome no amada, porque me amó uno de los hombres más grandiosos que conocí. —La mano de Seth apretó en mi cintura. Bajé la mirada, al anillo de diamantes en mi mano izquierda, y mi pecho se oprimió. Papá se sintió tan aliviado el día que Seth puso ese anillo en mi dedo. Se la pasaba preocupado de que me quedara sola cuando se fuera. Seth alivió ese miedo.
—Te amo, papá. Gracias por todo —susurré en el micrófono.
Seth me colocó cerca de su lado mientras me sostenía cuando caminamos de regreso a nuestros asientos. No pude mirar de nuevo a Edward. No ahora. No había duda de que estaba embarazada. Una vez que salí de detrás de ese podio lo habría visto. Lo sabría.
Se lo iba a decir. Solo que no ahora. Primero tenía que hacer duelo. Deseaba sentarme en mi casa y recordar a mi papi. No quería lidiar con Edward y su reacción hacia mi embarazo. Ni siquiera sabía si tendría una reacción. Tal vez estaría aliviado de que Seth se hubiera acercado y ofrecido no solo a ser mi esposo sino también a ser el padre de mi bebé. No estaba segura de en dónde se encontraba la cabeza de Edward en estos días. Había tenido mucho tiempo para superarme… superarnos.
—¿Quieres que salga primero, arrincone a Edward y lidie con él? —susurró Seth en mi oído mientras el pastor comenzaba la oración final. Lo siguiente sería salir para ir a enterrar a mi papi. Verlos enterrar a Jacob en el suelo me había conmovido. ¿Sería igual de duro de mirar cómo enterraban a mi papi? Había tenido tiempo de decirle adiós. Estuvimos juntos en el final. Tuve una paz con la muerte de mi papi que no conseguí con la de Jacob. Mi papi no me había sido arrancado.
—No estoy lista para enfrentarlo, pero incluso si ya no me ama, no creo que vaya a tratar de acercarse en este momento. No haría eso. Puede que esté aquí solamente para presentar sus últimos respetos y después se vaya. El verme de esta forma lo podría hacer huir.
Seth frunció el ceño y miró hacia la parte de atrás de la iglesia. —No creo que vaya a salir huyendo. Se dio cuenta de que estabas embarazada. La cara del tipo está pálida.
Oh, Dios. No hoy. No hoy. No quería hablar con Edward sobre esto hoy. Lo haría mañana. —Tal vez deberías ir a hablarle. Dile que si quiere hablar conmigo, necesitará esperar hasta mañana.
—Creo que es una buena idea. Te encontraré afuera —susurró mientras nos poníamos de pie. Rápidamente hizo su camino hasta la parte de atrás antes de que todos los demás salieran al cementerio de detrás de la iglesia.
Edward
Estaba embarazada. Mierda. Estaba embarazada. Mi pecho se sentía tan apretado que no podía tomar una respiración profunda. Estaba forzando la entrada de oxígeno en mis pulmones al tiempo que miraba hacia la parte del frente de la iglesia. A la parte de atrás de la cabeza de Bella mientras hablaba con el pastor. Tenía que llegar a ella. Ese bebé era mío y ése anillo de diamantes en su mano no estaba jodidamente nada bien para mí.
—Afuera. Necesitamos hablar —dijo Seth cuando se detuvo delante de mí y asintió hacia la salida. Mis manos eran puños cerrados en mis costados. Este era el hijo de puta que se iba a casar con mi mujer y me quitaría a mi hijo.
—No sé si estar solo conmigo sea una idea inteligente para ti —gruñí, quitando mis ojos de la cabeza de Bella para poder mirarlo.
—Edward, es el funeral de su papá. Sé que notaste el estómago de Bella, pero necesitas recordar que este es el día más difícil de su vida.
Tenía razón. Maldito sea. Me las arreglé para asentir y calmar la ira balanceándose en la superficie. Luego lo seguí afuera. Continuó caminando hasta que llegamos al estacionamiento y estuvimos lejos de la multitud que caminaba hacia el cementerio.
—No voy a dejar que tomes lo que es mío.
Seth metió sus manos en los bolsillos y dejó escapar un suspiro de cansancio. —Pensó que verías su estómago y saldrías corriendo. Le dije que no lo harías. Supongo que tenía razón.
—¿Pensó que huiría? ¿De dónde mierda sacó esa idea? —No solamente no confiaba en que no la había engañado, tampoco se fiaba de mí con respecto a que quería lo que era mío. ¿No me conocía en lo absoluto?
Seth levantó sus ojos para mirarme directamente. —¿Por qué debería pensar en forma diferente? Edward, han pasado seis meses. No ha escuchado ni una palabra sobre ti. ¿Qué se suponía que tenía que pensar?
¡Ni hablar! No me iba a vincular con toda esta mierda. Él fue quien me buscó con una pistola, diciéndome que nunca más me le acercara de nuevo. No es que eso me detuviera. El que Bella me dijera que había terminado con nosotros… eso fue lo que me detuvo.
—Ella lo terminó. Le di lo que quería. No confiaba en mí. Ni siquiera me dejó que le explicara maldita sea.
Las cejas de Seth se alzaron como si estuviera sorprendido con mis palabras. —¿Edward, en serio? ¿Con eso vas a salir ahora? Porque con la chica con la que estabas lidiando no era solo con Bella. Era Bella con una depresión y pena profunda porque veía como su padre se ponía más enfermo cada maldito día. Lidiaba con el hecho de que su padre iba a morir. Esa era la chica con la que hablaste ese día. No con la Bella que se hallaba segura de tu amor. Sus emociones se encontraban malditamente mezcladas en un desastre. Nunca trataste de comunicarte de nuevo. Solo te fuiste.
Lo odiaba.
Odiaba lo que decía.
Odiaba que tuviera tanta maldita razón.
—Ese bebé es mío —dije, necesitando escuchar que lo admitiera. No había manera de que fuera suyo. Bella no podría haber dormido con él o con ningún otro tan pronto después de nuestro rompimiento para estar así de embarazada.
—Nadie está diciendo que no es tuyo. Incluso ella dice que es tuyo. Le dijo a su papá que lo era. Solo necesita que le des un día. Déjala llorar hoy. Permítele despedirse de su papá. Mañana hablará contigo. Está lista.
Iba a hablar conmigo. Llevaba a mi bebé.
Y estaba usando su anillo de mierda en la mano.
—¿Por qué está usando tu anillo?
Seth movió sus pies, y por primera vez desde que habíamos salido afuera, lucía nervioso. —Le pedí que se casara conmigo. Dijo que sí. La amo. Lo hago desde que éramos niños.
Lo había visto desde el principio. Especulé al respecto, pero estaba de acuerdo con eso porque ella no lo veía de esa forma. Lo quería como a un hermano. Lo que aún me confundía muchísimo más era el por qué estaban jodidamente comprometidos. ¿Era porque estaba embarazada?
—No voy a dejar que te la quedes.
Los hombros de Seth se pusieron rígidos ante mis palabras. —Esa es su decisión. No tuya.
—Voy a pelear por ella y por nuestro bebé. Me ama. Puede que me haya olvidado, pero en el fondo lo sabe. Lo que tenemos… será eterno. Ella y yo… nosotros estaremos para siempre juntos.
Seth negó con su cabeza y miró hacia atrás a la multitud congregada alrededor de la tumba recién cavada. —Edward, algunas veces una herida va demasiado profundo. —No me miró de nuevo. Se dio la vuelta y se dirigió hacia Bella. Sus hombros se hundían y se sacudían suavemente mientras lloraba en un pañuelo. Deseaba estar ahí para abrazarla. Para calmarla. Pero no me quería. No ahora.
Me aseguraré de que me vuelva a querer. Pasaré el resto de mi vida asegurándome que me quiera de nuevo. Sin embargo, tendría que esperar hasta mañana. Me quedé ahí de pie y la observé apoyarse en los brazos de Seth, al tiempo que colocaba una rosa blanca en el ataúd de su padre cuando lo bajaban dentro de la tumba. Continué ahí mientras la multitud lentamente empezó a irse. Esperé. Esperé hasta que levantó la mirada y finalmente se rindió y volvió sus ojos hacia mí.
Su cabeza se inclinó hacia un lado mientras me estudiaba. Pude ver confusión en sus ojos desde aquí. Pensó que la había superado. Mi mirada cayó hacia su estómago y a su mano descansando allí. El diamante atrapó un rayo de sol y se burlaba de mí yaciendo ahí sobre mi hijo. Nuestro hijo.
Mañana. Hablaríamos mañana.
Al me trajo una cerveza y se sentó frente a mí. Afortunadamente no estaba trepada al regazo de Jasper. De momento no me encontraba de humor para ser testigo de la felicidad de otras personas. Quería mandar todo a la mierda.
—No puedo creer que esté embarazada —dijo Al por tercera vez desde que había entrado por la puerta y anunciado que Bella llevaba a mi bebé.
—Apesta que no te lo dijera cuando lo descubrió —dijo Jasper, sacudiendo la cabeza mientras se movía más cerca de Al para colocar el brazo a su alrededor.
—No se enteró exactamente cuando se encontraba en un buen estado mental. Ella y Edward habían roto, su papi estaba enfermo… quiero decir, tuvo que haber sido muy duro para ella. —Al iba a defenderla. Me hallaba un poco sorprendido de que no estuviera de mi lado.
—El embarazo se mete con tus hormonas. No piensas con claridad la mayoría del tiempo. Te hace emocional y muy vulnerable. Entonces combina eso con las emociones de ver a tu padre morir lentamente de cáncer. No me lo puedo imaginar. En serio no puedo. Debió haber sido un desastre.
Bueno, a la mierda. Ahora me sentía peor, y no hubiera pensado que eso sería posible. Ya la había enviado a los brazos de otro hombre. Perdió a su papá y lloró en el hombro de otro hombre. La había perdido. No… No. No iba a pensar así. Nunca podría arreglar eso, pero podría recuperarla.
—Al menos estarás a siete horas de distancia y no tendrás que verla con él. Supongo que la distancia ayudará —dijo Jasper, tomando otro trago de su cerveza.
—No voy a volver —repliqué. No podía irme ahora. Si me iba, la perdería para siempre. ¿Entonces para que valdría mi vida? Sin Bella, mi futuro me importaba una mierda.
—Edward no puedes estar hablando en serio. Tienes que regresar. Piensa en tu futuro…
—Mi futuro no importa si Bella no está en él —interrumpí a Al. No iba a escuchar de cuánto necesito terminar de estudiar. Estaba cansado de escuchar esa mierda. Había perdido a Bella porque me fui. Si hubiera estado ahí, nada de esto habría pasado. No se encontraría usando el maldito anillo de Seth en estos momentos; estaría usando el mío.
—Pero este semestre casi ha terminado —dijo Al, sentándose en el borde del sofá como si estuviera lista para rogarme para que terminara de estudiar.
—Al, tengo un 4.0. Tomaré mis exámenes por internet y eso será todo. No voy a regresar. Buscaré un préstamo estudiantil y lo transferiré al Sur para el semestre de otoño. Necesito este siguiente periodo para centrarme en Bella.
Al dejó escapar un largo suspiro que hizo que su flequillo revoloteara en su frente, luego se volvió a sentar contra el pecho de Jasper. —¿Eso es lo que realmente quieres hacer?
—Sí.
—Pero…
—Nena, olvídalo. Si yo estuviera en sus zapatos haría lo mismo. Su futuro ahora es Bella y su bebé. Algunas veces los sueños cambian. Los suyos lo han hecho.
Miré a Jasper Withlock y me di cuenta de que podría ser la primera cosa inteligente que jamás había salido de la boca del tipo.
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Laury D: Tuviste mucha razón, Ace arruinó todo, y si en el capitulo anterior odiaste a Seth, en este lo vas a odiar más.
¿Qué piensan de Seth, pidiéndole matrimonio a Bella cuando estaba mas vulnerable?
¿Están felices porque Edward por fin reacciono, o como yo piensan que debió haberlo hecho desde el principio?
Una última cosa, ¡hay actualización DOBLE! Un regalito de navidad adelantado.
Si les gustó el capítulo, ya saben dejen review…
Hasta el próximo capitulo
Elisse CG
