Amanece en la era feudal, Sengoku, 500 años en el pasado, donde encontrarse con un demonio es habitual, seres sobrenaturales asechando día y noche siempre, teniendo un líder que gobernara en cada uno de los puntos cardinales. Siendo humanos seres inferiores y débiles, que no hubiesen sobrevivido sin la protección de monjes y sacerdotisas…todo tranquilo, hasta que un griterío con intento de homicidio amenaza con destruir la paz.
-¡Kuso!(N/A: Según una amiga es "mierda") ¡Todo es tu culpa!
-Tranquila Sango-Defendió Miroku
-¡No me voy a clamar! ¡Por su culpa ella no quiere regresar con nosotros!
Desde que había regresado explotó-literalmente-gritando todo tipo de insultos y ofensas hacia el hanyou que escuchaba cabizbajo, no tenía como refutar o defenderse. En efecto, el cargaba la mayor culpa.
Kikyo seguía con una expresión impávida observando todo tranquilamente, a ese paso se llevaría a InuYasha al infierno, donde su alma pertenecía, porque de allí fue sacada para vagar por el mundo terrenal con un cuerpo hueco y con rencor.
-¡También es culpa de ella!- Su ira era incontrolable, y ahora apuntaba a Kikyo-¡La reemplazaste!
-Llegamos-Sonrió aliviada
-¿Se va?
-Voy a regresar a mi époc…casa-Corrigió, recordó algo-Rin ¿Y tu familia?
-A mis padres los mataron unos bandidos
-Lo siento…
-No importa, el señor Sesshomaru y el señor Jaken son mi familia ahora-Recibió una mirada triste de Kagome- ¿Qué le sucede?
-Nada
-¡Kagome!
-¿Eh? InuYasha…
-Kagome-Shippo intenta acercarse a ella
El piso comienza a sacudirse y temblar, provocando un gran movimiento en la superficie.
-¿Un terremoto?
Aparecen unos tentáculos del suelo a unos centímetros de Kagome.
-¡Naraku!
El brazo apuntó y se dirigió hacia la joven, quien comenzó a correr separándose rápidamente de Rin, para evitar que la atacara a ella también, yendo inconscientemente hacia el pozo. El otro fue hacia la niña y alcanza a capturarla antes que un ataque de Tokijin lo partiera.
Los hermanos fueron a su rescate, ya estaba en claro que era Naraku, había salido por fin de su escondite.
Sesshomaru cortó al que aprisionaba a Rin , pero con el impacto del brazo al chocar violentamente contra el suelo, y la poca distancia al pozo, ambas humanas fueron lanzadas directamente hacia el pozo.
Aparentemente los únicos que lograban viajar a través del pozo eran Kagome e InuYasha, pero, para sorpresa de todos, Rin también logro transportarse por medio de este.
-¡Kagome!
-¡Rin!- Gritó Jaken con el rostro desencajado
Para cuando llegaron habían desaparecido, pero aun quedaba Naraku.
-Ay… ¿Dónde estoy?-Giró el rostro y encontró un pequeño cuerpo cerca de ella, inconsciente- ¿Rin? ¡Rin!
-¿Señorita? ¿Dónde estamos?
-¿Hermana?- Preguntó Sota muy, muy sorprendido
-Sota, por favor trae la escalera
-Sí-Lo vio irse- Estamos en mi casa
-Pero caímos en este pozo
-Aquí esta hermana-Dejó caer la escalera
-Listo, Rin hay que subir- Dijo acomodando bien el objeto
Así, subieron después de explicarle a la niña como se utilizaba.
-Wau-Se sorprendió al ver la amplitud de la casa donde resaltaba el enorme árbol que se levantaba cerca de ellas. Ellas estarían en peligro al otro lado del pozo, debían permanecer allí un tiempo, por el bien de Rin.
-H-hermana estás viva—Sota seguía en estado de shock
-¿Qué sucede?
-Pero e-estabas muerta
-InuYasha les dijo ¿Verdad?-Entristece-La verdad es que
-¡¿Kagome?!
-Mamá…
La madre va a abrazarla. Kagome le cuenta a su familia todo lo que pasó, que Naraku les hizo pensar que había muerto, y el porqué de la presencia de Rin. A todos les alegro mucho saber que aún conservaba su vida.
Rin estaba fascinada con todo lo que veía, la "cocina", "computadora", "televisión", todo era nuevo para ella. Había salido y todo era tan irreal, le encantaban los dulces y los juegos. Al principio pensó que los "edificios" eran gigantes de acero y le extraño la ausencia de unos seres.
-¿Y los Youkais?
-Ellos desaparecieron, no hay seres malos aquí-Mintió
-¿Estás segura?
-¡Rin!
-¡Maldición!
-Rin fue a la época de la señorita Kagome
-Su excelencia, ella logró pasar
-Ese desgraciado escapó
-Tranquilo InuYasha, ellas están bien, después de todo, están vivas
-Debo hablar con ella
-No
-Sango-Se extrañó Miroku
-No te acerques a ella, le has hecho mucho daño, cada vez que te largabas con ella-Señala a Kikyo, quien se mantenía imperturbable- Yo la veía llorar mucho por eso, ya no la vas a hacer sufrir más, tiene todo el derecho a no querer volver, tú…¡Jugaste con ella!
Sesshomaru estaba de-aburrido- espectador, esta humana le estaba gritando su vida, y según lo que-aunque no quisiera- había escuchado. Confirmo que su medio hermano, no, ese sucio híbrido era más idiota de lo que pensaba, aunque para él su grado de idiotez ya era muy alto.
-Sango contrólate- Tanto de detenerla el monje, si algo había aprendido es que "hablando se entiende la gente"
-El puede estar con quien desee, y me escogió a mí, su vida siempre me perteneció- Afirmó descaradamente Kikyo, con la misma frialdad impregnada en cada sílaba.
-Maldita…
-No le hables así a Kikyo, Sango
Y así el hanyou se condenó a sí mismo, Sango volvió a estallar y, furibunda, comenzó a corretearlo con su boomerang listo para estrellarse en su cabezota, mientras este corría por su vida…y su cabeza.
-¡Rin!
-Me llevaré a esta linda niña…y a ti también, podrás entretenernos
-¡Suéltame!-Maldijo el haber ido por una calle desolada, le regaló un codazo en el estómago, haciendo vacilar su agarre-¡Rin, huye!
-No la dejaré
-¡Corre!-Sintió la punta de una navaja casi tocar su cuello, se paralizó- Dejen ir a Rin, llévenme a mí, no le hagan daño a ella
-Lo siento- Se disculpó con hipocresía- Pero no tienen escapatoria
-¡Señor Sesshomaru!- Gritó con todas sus fuerzas- ¡Señor Sesshomaru!
Se estaba cansando, esa taijiya seguía persiguiendo a InuYasha y ya había perdido la gracia, no le había golpeado o algo, le habían dicho que donde se encontraba Rin era seguro…y si habían mentido, los mataría a todos.
¡Señor Sesshomaru! , esa voz era de…Rin, y sonaba al otro lado del "seguro" pozo, sonaba desesperada ¡Señor Sesshomaru!
-¿Rin?-Sango paró de correr
-Su voz viene del…
-Excelencia, viene del pozo
Suficiente, Sesshomaru se lanzó al pozo siguiendo la vocecilla que provenía de este. Vio que todo se cubría de una extraña luz y de pronto al mirar hacia arriba, ¿No se veía el cielo? ¿Por qué había un techo?
-¡Sota ven a comer!, ¿Kagome aun no vuelve?
-No…salió con esa niña y aun no regresa-Se escuchaba esa conversación levemente.
-¿Dónde demonios estoy?
¡Señor Sesshomaru!
CONTINUARA...
