Hola!

Bueno sé que estoy desaparecido hace un buen timpo, la verdad es que mi vida se complicó y deje los ficsd, pero no sé son como una adicción porque regresé a ellos y leís y como que me vino la inspiración para hacer este cap, no sé si es lo que esperan después de tanto tiempo, pero, en verdad espero q les guste, creo que está historia se va aponer interesante, no la haré muy larga para así poder terminarla pero, en verdad creo que la trama va a estar buena!

Bueno no fastidio más, solo agradecer a todas mis lectorias, a las nuevas que me escribieron, todas muchas gracias! Les dedico el cap a todas ustedes y por fa dejen RR!

Me harían muy muy feliz!:D

Diluz


Rose se encontraba echada en su cama con un semblante triste, dentro de un momento tendría que arreglarse para ir a la Madriguera, ese día su familia le estaba haciendo un almuerzo a Scorpius, no quería ir, ella sabía que no quería ir porque se sentía muy triste, el no se acordaba de ella y aunque por una parte pensaba que era mejor porque así se le haría más fácil a ella olvidarlo, no podía y más cuando ella misma había escuchado susurrar su nombre antes de despertar. Rayos, como lo necesitaba, como deseaba volver a estar con él y que nada hubiera ocurrido ese día en el tren. Aun lo amaba, lo amaba demasiado pero lo mejor sería seguir su camino, tenía a Will y el era muy lindo con ella, la quería mucho y ella había logrado tener una buena relación con él que no quería perder y dejar todo por Scorpius que tal vez nunca vuelva a recordarla.

- Rose – llamo su madre - ¿puedo pasar?

- Pasa – dijo la pelirroja sin ánimos

- Hija, sé que no quieres que hable del tema, pero me preocupa mucho verte así – le acariciaba el cabello – sé que Scor y tu tuvieron algo, por Merlín, con las miradas que se mandaban era imposible que no se viera – sonrío al recordar los tiempos en la Madriguera y la mirada de los jóvenes – no sé qué sucedió para que terminaran pero al parecer, aun no lo olvidas y no trates de engañarme Rose Weasley – le dijo antes de que Rose le refutara lo dicho – te conozco demasiado pequeña.

- Mamá perdóname – dijo Rose al borde del llanto – nunca les dije nada por temor a lo que me iban a decir el un Malfoy, yo una Weasley, mi padre me iba a odiar, yo… nosotros les íbamos a decir saliendo del colegio pero… - no lo pudo reprimir más y lloró como una niña – el me engaño mamá, me engaño, me dijo que me amaba que íbamos a luchar por nuestro amor y yo… yo lo vi, besándose con esa descarada de Zabini, me dolió, mucho…mucho

- Oh mi niña – dijo Hermione abrazando a su hija – no sabía todo eso, pero él no te dijo nada, debe haber una explicación lógica, yo me daba cuenta de sus miradas, él de verdad te quería y no entiendo porqué hizo eso, además no creo que tu primo Albus por muy amigo que fuera de él, le siguiera hablando si te hizo daño ¿no crees qué haya sido algo más? ¿No te explicó?

- Sí mamá – dijo Rose – el me quiso explicar pero yo no quise, le dije que lo odiaba y que no quería saber nada más de él, que no me importaba – lloró – pero me importa y aun me duele.

- Rose, a veces me recuerdas tanto a tu padre cuando actúas de una manera tan impulsiva, sobre todo cuando estás molesta – le acarició el rostro – hija debiste escucharlo, no siempre las cosas son como parecen.

- Pero yo lo vi mamá – dije un poco desesperada – no trates tu también de defenderlo

- No lo defiendo hija – le dijo seriamente – solo que estoy segura que él no haría eso, hay muchas cosas que no cuadran, en el peor de los casos que no te hubiera querido como te dijo, creo que por respeto a tu primo, su mejor amigo por años, hubiera terminado contigo de una buena manera y no engañándote.

- No lo sé mamá – dijo Rose aun derramando lágrimas – el caso es que el ya no me recuerda, así que, digas lo que digas, creo que se terminó.

- Ay Rosie – dijo mirándola con un poco de ternura – piensa bien las cosas antes de hacerlas, no quiero que te arrepientas por doble y vamos, alístate que tenemos que ir, no creo que quieras que tus abuelos y tíos pregunten por tu ausencia.

- Ahhh mamá – dijo sonriendo – está bien, mientras se paraba y se iba a bañarse.


- Hijo ya estás listo – dijo su madre entrando en el dormitorio de su hijo.

- Sí mamá – dijo Scorpius que estaba sentando en su cama, muy cerca de su mesa de noche, tenía en sus manos la foto en la que él y Rose salían abrazados.

- La foto – dijo su madre al ver lo que tenía Scorpius en sus manos, se habían olvidado de sacarla de ahí – hijo…

- No entiendo mamá si es que tanto amé a esta pelirroja, por qué no la recuerdo, no entiendo, no puedo, trato y trato de recordarla y no puedo – dijo desesperado – Albus me dice que la amaba, que aún la amo, pero no sé es extraño, no puedo recordarla.

- Hijo, si amabas mucho a Rose, tal vez aun la ames – dijo sentándose a su costado – el problema no es que la recuerdes, el problema es que tal vez no la quieras recordar – lo abrazo tiernamente – estabas muy deprimido porque ella no quería hablarte, después del suceso en 7mo curso – no quiso decir tan directamente el engaño que cometió su hijo – al surgir este accidente que tuviste, de repente no quisiste tener recuerdos de ella para no seguir sufriendo más – lo miro a los ojos – yo creo que aun la amas hijo, solo necesitas tiempo para que tu corazón deje de temer al sufrimiento y empiece a luchar por lo que quiere – le dio un beso en la mejilla.

- Eso espero madre – dijo con semblante triste – pero si decidí olvidarla, quizá fue lo que más me convenía.

- Tiempo al tiempo hijito - se paró de la cama al igual que Scorpius – ahora vayamos con tu padre que se volverá loco de solo pensar qué va a hacer en la madriguera con tantos Weasley's – se rio al igual que su hijo – a veces tu padre sigue siendo un niño.


En la madriguera todos los Weasley's y Potter's con sus respectivas familias y parejas ya se encontraban reunidos esperando al invitado de honor.

- Mamá es que no entiendo por qué haces esta comida, ni por mi cumpleaños haces tanto festín – dijo un pelirrojo siguiendo a su mama queriendo coger un pedazo de pastel.

- Ni se te ocurra ponerle la mano encima al pastel Ronald Weasley – dijo su madre como si estuviera regañando a un niño – y ya te dije que Scorpius es como de la familia, es amigo de Albus y siempre lo hemos querido en esta familia – lo miro molesta.

- Ya lo sé mamá – dijo Ron con un semblante cansado – el huroncito me cae bien pero también tenías que invitar al hurón – dijo poniendo una cara de molesto como un niño cuando lo castigan.

- Ronald Weasley a veces me pregunto cómo diablos una mujer como Hermione es tu esposa si sigues siendo un niño – dijo la madre regañándolo.

- ¿Por soy muy guapo? – respondió Ron haciendo reír a todos los presentes.

- Ronald – dijo Hermione – será mejor que vengas a ayudarme con esto antes de que tú enfurezcas a tu madre con tus comentarios.

La puerta sonó en ese momento y Lily se apresuró en abrir la puerta, ahí parados estaban los tres Malfoy's, Astoria con una linda sonrisa, Scorpius con un mirada curiosa y Draco con el semblante serio pensando en dónde se había metido.

- Buenas tardes – dijo muy educada la señora Malfoy saludando a una efusiva Molly que se acercaba saludarlos – muchas gracias por su invitación para nosotros es un honor estar aquí y saber cuánto aprecian a nuestro hijo.

- Oh querida – dijo Molly sonriendo – muchas gracias por venir – abrazo efusiva a Scorpius que miraba a toda la familia con cierta curiosidad ya que no recordaba casi nada, aunque al pisar esa casa sentía una sensación extraña, ese sentimiento confortante de que ya había estado ahí y había pasado momentos increíbles – Scorpius pero que bien te ves, ¿Cómo estas hijo?

- Muy bien señora – dijo educadamente pero sonriendo con sinceridad, había algo en esa mujer que le inspiraba cariño – muchas gracias por la invitación.

- Buenas tardes – y el saludo más esperado de todos, el de Draco Malfoy no se hizo esperar, aunque probablemente todos pensaban que iba a estar con una cara de asco para todo, se porto muy cortésmente, lo que no sabían es que Astoria lo tenía amenazado – no queríamos venir con las manos vacías a esta… - se quedo mirando a todos los Weasley's en especial a cierto pelirrojo que lo miraba con la misma mirada, hasta que su esposa lo codeó – invitación tan cortés que nos han hecho.

- Oh muchas gracias querido – dijo la Sra. Molly – No debiste de molestarte, pero pasen, pasen, siéntanse como en casa.

- Esto será difícil - murmuro Draco – felizmente solo fue oído por su esposa que le dio otro codazo.

- Comportate Draco Malfoy – dijo Astoria – sino ya sabes lo que conseguirás.

Saludaron a toda la familia, fue muy particular cuando se saludaron Ron y Draco ya que se apretaron la mano como un desafío hasta que sus mujeres tuvieron que regañarlos, Draco ahora se llevaba de una manera civilizada con Potter y platicaban sobre Scorpius, al igual que Ron que se unía un poco a la conversación más que nada para mandarle comentarios molestos a Draco y así comiencen a discutir como niños otra vez.

Astoria por otro lado, conversaba con Ginny y Hermione, era una mujer muy agradable que se llevó de las mil maravillas con todos los Weasley's y por momentos soltaban chistes de los niños que podían ser sus maridos.

Scorpius estaba por otro lado con los jóvenes de la familia, Rose estaba muy nerviosa al verlo, desde que había salido del hospital no lo había visto y casi habías pasado dos semanas de eso, se moría de tristeza de saber que el rubio no la recordaba pero otra parte de ella le decía que era lo mejor. Will que estaba a su lado en ese momento la abrazó fuertemente en un acto de celos, al ver como el rubio se acercaba a saludarla y ella se tensaba.

- Buenas tarde Rose – dijo educadamente, Merlín esa pelirroja era muy bonita, ya entendía por qué estaba enamorado de ella, pero no entendía como no podía recordarla y ese que estaba a su costado debía ser su novio, era lo más probable, de la forma en que lo veía y como tenía a Rose, sí era su novio.

- Hoo hola Scorpius ¿Cómo estás? – dijo Rose muy nerviosa recibiendo la mano que la estaba dando el rubio a mano de saludo, cuando se la estrecharon sintió una corriente eléctrica que al parecer el rubio la sintió más que ella porque se quedó con la mirada perdida un rato, instantáneamente ella le solo la mano - ¿te encuentras bien?

- Sí todo bien – trató de sonreir pero en ese momento se le había venido recuerdos de cuando estaba en Hogwarts, sus primeros años, recordaba un Albus y Rose pequeños pero prefirió no decir nada – Buenas tardes – volvió a decir ahora extendiendo la mano a Will.

- Will – respondió Willian tratando de ser lo más educado que podía debido a sus celos - ¿Qué tal?

- Scor ¡pero qué bien que te vez! - dijo una entusiasmada Lily – si parece que no te hubiera pasado nada – oh perdón no sé si me recuerdes soy Lily, la hermana de Al.

- Claro que sí Lily – sonrió Scorpius con ternura, sintiendo por esa pequeña pelirroja un cariño fraternal - ¿Cómo estás?

- Bien, muy bien ya sabes feliz porque estas con nosotros – lo abrazó y Rose, a pesar de saber que el corazón de su prima le pertenecía a Frank, sintió celos, de cómo él la miraba, la recordaba.

La cena paso sin nada interesante, unos comentarios salidos de sitio del padre de Ron, las respuestas de cierto rubio que se comportaba como niño. Rose con una semblante triste y Will tratando de mostrarle su cariño de más, Scorpius sonriendo y hablando con esa familia que le había caído tan bien, miraba de momentos a la pelirroja porque le parecía muy bonita, pero no podía recordar, porqué no la podía recordar.

Rose había despedido a su novio que aunque no quería irse, tenía que hacerlo, tenía trabajo pendiente que entregar al siguiente día. Se fue y ella se quedo parada fuera de la casa mirando las estrellas, sumida en sus pensamientos.

- Hola querida – sonrió Astoria - ¿Cómo estás?

- Sra. Malfoy – dijo Rose nerviosa, la verdad nunca había hablado con Astoria Malfoy sola, Scorpius le decía que su madre era muy buena, que se la presentaría pero eso nunca llegó a suceder – bien, bien, todo bien.

- Astoria por favor, querida, si lo preferies Tory – le cogió el hombre de una manera amable – sé por lo que estás pasando, solo debes ser fuerte, sé que nunca hemos hablado antes, pero yo creo que eres perfecta para mi hijo, entiendo porqué se enamoró de ti – sonrío de manera maternal.

- Señora – se corrigió cuando vio la mirada de la hermosa mujer – Astoria, perdón – dijo nerviosa y avergonzada por lo que le había dicho – yo… yo… no sé de qué me habla.

- Vamos Rose – le volvió a sonreír de manera curiosa – la manera en la cual Scorpius hablaba de ti cada vez que regresaba de Hogwarts, la manera en que cambio de: es la fastidiosa prima de mi amigo Albus, siempre me para fastidiando no la soporto (que lo decía todos los días, porque no paraba de hablar de ti), luego paso de un somos personas maduras, tratamos de llevarnos mejor, para decir no entiendo que le ven a Weasley los chicos en el colegio, es una niña pelirroja sabelotodo, para finalizar con un somos amigos, Albus es su primo y mi mejor amigo, ahora nos llevamos bien, Weasley es una buena chica. Era demasiado gracioso ver todos los estados por los que pasaba pero para una madre no es difícil saber cuándo una chica es importante para tu hijo – le acarició la cara – y para él, tú lo has sido todo, sabes, no debería de decir esto, pero a mi esposo también le agradas, a pesar de la pelea de niños que tenga con tu padre – las dos rieron a carcajadas.

- Astoria – se sintió rara llamándola así – yo… la verdad es que el no me recuerda, pasaron muchas cosas en nuestro pasado y tal vez que no se acuerde de mi sea una señal – sintió los ojos acuosos.

- No querida, el de verdad te ama – sonrío – sé que algo paso entre ustedes antes de salir del colegio, la verdad Scorpius no la pasó nada bien, pasó muchos días en su dormitorio sin querer hacer nada y no te digo esto para que sientas lástima de él, entiendo tu posición en lo que le sucedió y la verdad, él no me lo dijo, estaba muy preocupada por su estado y yo, no pude soportarlo y vi sus recuerdos, vi ese día, creo que, cualquier mujer hubiera reaccionado como tú, pero sabes, equivocarse es de humanos, pero mucho más es perdonar, Rose, yo sé que eres una gran persona.

- Es que no entiendo por más que lo perdoné, el no se acuerda de mí, no sabe quién soy, no sabe lo que vivimos – lo miró con una lágrima cayendo por su mejilla – me olvidó para siempre.

- No lo creo hija – sonrió y limpió la lágrima de Rose – un amor como el de ustedes no se olvida y si la verdad, quieres saber algo – la miró muy seria – creo que él si te recuerda, en las noches cuando duerme, dice tu nombre, al parecer sueña contigo, pero cuando despierta no recuerda y se frustra, hemos hablado con el medimago y nos dice que puede ser un reacción post- trauma, eres lo más importante para él, pero a la vez desde que no quisiste saber de él, sufrió mucho y en su inconsciente, él quiso dejar de sufrir, por eso obliga a su corazón a no recordarte, para no seguir sufriendo.

- Sí lo que me dice es cierto – dijo con mirada triste – la respuesta está dada señora, el no quiere saber más nada de mí, creo que será lo mejor.

- Rose – dije mirándola con paciencia – no dejes que el impulso y el dolor te hagan actuar así, que después de que hayan tenido ese problema y hayan pasado años y siguen amándose, dice mucho – sonrió – lo suyo es en serio y me alegra mucho que seas tu.

- No lo sé Sra. Perdón, Astoria – dijo Rose – yo… - sintió sus mejillas enrojecer – yo estoy saliendo con alguien ahora y…- no pudo terminar la oración porque ni siquiera ella sabía que seguía.

- Lo sé Rose, yo lo vi, es un chico muy apuesto – a pesar que Rose creyó que Astoria reaccionaría mal, todo lo contrario, le habló como una amiga – y entiendo que después de ese suceso – no podía decir la palabra engaño – hayas querido re hacer tu vida, eso es bueno, se ve lo valiente que eres para seguir adelante, pero Rose, yo quiero que pienses, te imaginas de aquí a unos años y estés con ese chico, ¿te imaginas? Tendrías una familia tal vez y estarías contenta con los logros pero jamás feliz si no es al lado del hombre que amas – le acarició la cara y le sonrió – piénsalo Rose.

Rose estaba hecha un dilema, es que acaso no sabía que ella se ponía a pensar en eso todos los días, a cada momentos, a cada segundo que el rubio se le venía a la cabeza y sabía que ya no estaba con ella, que ya no era para ella, le dolía y demasiado y ahora más, después de las palabras de Astoria Malfoy no podía estar más insegura de sus decisiones. Volvió a mira en cielo, Astoria había vuelto a entrar en la casa, ella se sentía sola y desesperada, ¿qué debía de hacer? ¿Estar con Scorpius hasta que la recuerde? ¿Y si no la recordaba nunca? ¿Hacer una vida con Will? ¿matarse por la vida que tenía? – Dame una señal, por favor – dijo una desesperada Rose al borde del llanto – entró a la casa subiendo rápido las escaleras para que nadie vea su estado. Camino muy rápido hacia el cuarto que había sido de su padre abrió la puerta y entró tan rápido hasta quedarse recostada en la puerta cerrada hasta sentarse en el suelo y no pudo soportar soltar esas lágrimas que tanto habían esperado por salir.

- ¿Te encuentras bien? – esas preguntó sobresalto a Rose que había estado tan nerviosa que ni siquiera había reparado con que cierto rubio que la volvía loca estaba en ese cuarto sentado en la cama pensando antes de que ella llegara. Al verla entrar de manera tan alocada lo sobresaltó pero lo que él no pudo entender fue ese sentimiento que le causo ver a esa linda pelirroja llorando de esa forma, era una mezcla de angustia, dolor, preocupación. Maldecía Merlin por sentir algo por una persona que ni siquiera recordaba. Camino hasta ella y se sentó a su costado.

- Yo – dijo nerviosa y algo sonrojada al tenerlo tan cerca – sí, estoy bien – se trató de secarse las lágrimas rápido - ¿Qué hacías acá? – quiso cambiar el sentido de la conversación.

- Yo bueno – sonrío – iba al baño, pero cuando comencé a subir, solo pude seguir mis pasos, hay algo en este cuarto que se me hace tan familiar, no sé, lo siento – hizo una mueca de frustración como de un niño que no consigue salir a jugar antes de comer que a Rose le pareció demasiado adorable – me estresa demasiado no poder recordar.

- Tranquilo – le dijo Rose y por inercia le cogió la mano en muestra de apoyo y al darse cuenta de su reacción se sonrojó y quiso soltarlo inmediatamente pero él ya había entrelazado sus dedos, lo que hizo sentirse más nerviosa a la pelirroja.

- No sé que tienes – le sonrió con sinceridad y eso alegro un poco a Rose – pero haces que me sienta bien cada vez que estoy cerca de ti, eres como una paz increíble – se sonrojó por el comentario que hizo.

Rose por un momento no pudo contestar nada, Merlín como podía ser tan adorable, cómo, cómo – ahhhh el cuarto, se te hace familiar porque cuando venías a pasar los veranos, te quedabas acá con Albus – sonrío al ver como el chico miraba el cuarto – es por eso que te debe ser tan familiar, debes de tener muchos recuerdos – se sonrojó recordando una tarde en ese cuarto, los dos solos – deja de pensar Rose Weasley – se reprendió mentalmente. Al ver otra vez la cara de frustración del rubio por no poder recordar le presionó la mano que tenían entrelazadas dándole apoyo – ya verás que te acordarás todo – le sonrío la pelirroja y le contagió la sonrisa a él y en esa muestra de apoyo esas manos entrelazadas y esa sonrisa volvió a recordar más como imágenes en la Madriguera, de él y Albus de pequeños, el peleándose con la pelirroja de niños y luego vio una que lo hizo acalorarse, él tenía a la pelirroja contra esa puerta y la besaba con demasiada pasión.

- Scorpius, Scorpius – dijo Rose cogiéndole el rostro con la mano que tenía desocupada - ¿estás bien? ¿Qué tienes?

- Estoy bien, gracias – dijo amablemente pero muy sonrojado, además que tenía a Rose muy muy cerca y esos labio rojos carmesí que lo atraían de una manera tan loca que no podía entender – no te puedo recordar y no entiendo por qué – le dijo mirándola intensamente – si cada vez que estoy cerca de ti me siento increíble, siento que eres demasiado importante en mi vida Rose Weasley, lo siento y no me detendré hasta que recuerde cada segundo contigo, te lo prometo – Rose estaba que lo miraba intensamente y la respiración se le hacía entrecortada por la cercanía y por la mirada de él y por todo el maldito momento que estaban pasando, Scorpius se fue acercando a Rose, ella ya tenía los ojos cerrados esperando ese momento con demasiada ansiedad – te me haces realmente irresistible Rose – susurró muy cerca de sus labios lo que hizo a Rose sonreír aun con sus ojos cerrados como tonta, ya casi no había distancia entre ellos.

- SCOR – escuchó un grito que provenía de su querido primito que ya tenía tantas ganas de matarlo, los dos sobresaltados, se alejaron y aunque Scorpius no quiso soltar la mano que tenía entrelazada con la suya, ella lo soltó.

- Mi primo te busca – dijo Rose cortando todo momento que había pasado – creo que deberías ir – cambió su semblante a una más serio.

- Lo sé – dijo el rubio seguro de sí – pero esto no ha terminado aquí – sonrío de esa forma irresistible que Rose odiaba y amaba a la vez, se paró y la ayudó – tenemos muchas cosas que hablar Rose Weasley – y inesperadamente se acercó al rostro de la pelirrojo que abrió los ojos con asombró pero le dio un beso en la mejilla – te vez linda cuando te sonrojas – y abrió la puerta del cuarto dejando a una pelirroja echa lío.

Rose como zombi solo pudo caminar hasta la cama y echarse, rayos eso había sido demasiado intenso - Scorpius Malfoy por qué haces esto en mi y si no me recuerdas nunca que voy a hacer yo, pero, Merlin, estoy demasiado confundida – se tapó la cara con sus manos – pero rayos eres tan lindo – sonrío bobamente al recordar lo que había estado a punto de pasar.