8esE Los personajes no son míos, tampoco los conceptos, son de MasamiKurumada
No planeo ni obtendré ningún beneficio monetario por esto, solo matar el tiempo y entretenerlos.
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Advertencia: este capítulo contiene momentos fuertes… (Es sólo un reglón) pero se recomienda discreción.
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Kirie Toroimen no Shirabe
Sus ojos se fijaban en la partitura pero la realidad era que su mirada se perdía en el vacío, su mente navegaba en el tiempo mientras sus dedos se deslizaban por cada una de las teclas del piano y la melodía surgía por si sóla de sus manos. Le gustaba aquel instrumento, la música era algo tan hermoso ante sus ojos, la vida de cada composición era tan eterna como lo era su capacidad para quedar grabada en la conciencia y el deseo de quien la escuchara…
Todas las notas de la melodía morían tras ser tocadas para volver nacer nuevamente de los dedos de quien las mataba… Como un fénix inmortal que volaba de artista a artista, de mano a mano a través de los siglos de y de los años. Hoy, él revivía una sonata que había nacido hace más de doscientos años. Moonlight, la sonata que como un ser inmortal se paseaba por nuestro mundo, tan joven como la primera vez que Beethoven la dejo salir del papel, una etérea musa que dejaba sentir su presencia con cada nota que sus manos asesinaban y su memoria inmortalizaba...
La música, la más sublime creación de la existencia, era sonido creado para desaparecer en el aire o habitar por siempre en un corazón… Quizás, en su inmortal corazón
Se detuvo bruscamente y cerró sus ojos, con tranquilidad se aparto del piano de cola blanco para arreglar su traje negro. Odiaba las visitas no deseadas, sobre todo a aquellas horas de la madrugada.
–Mi amado hermano, Sariel… O ¿Quizás debería llamarte Azrael?
La voz profunda e imponente se escucho fácilmente en la habitación, a escasa distancia de él la silueta de un hombre se apoyaba cómodamente sobre las blancas paredes de su salón de música. Soberbio ejemplar de ser humano, un adonis de marcada musculatura y severos ojos azules que acomodo con su mano los castaños y claros risos que poseía, para luego regalarle una coqueta sonrisa.
–Tienes tantos nombres, Anubis, Sariel, Azrael, parca, santa muerte… ¿Con cuál quieres que te llame esta vez?
– ¿Yo soy el de tantos nombres? –Le contesto el arcángel con una sonrisa mordaz. – ¿Y tú, hermano? Metatrón, tú que eres el adversario, la bestia, el dragón, la estrella caída, Satanás… El diablo.
El hombre le sonrió cálidamente a Azrael. Sin más se incorporo de la pared y camino hasta quedar a una corta distancia de su hermano, dejando ver el hermoso traje blanco que portaba.
–Sabes perfectamente, que de todos los nombres que me han dado en este mundo el que más me gusta es Lucifer.
– "El portador de luz", supongo que es único que se nivela con tu orgullo Metatrón. –Le contesto secamente. – ¿Qué haces en mis territorios?
–Sabes que no puedo atacarte mi amado hermano… Por lo menos no aun, mientras las puertas no estén completamente abiertas no puedo invocar a mi dulce Ruina para arrasar con este mundo, debo atenerme a las reglas igual que tú.
– ¿A qué has venido? –Le volvió No tengo ganas de preguntarte toda la noche.
–Me encanta verte cuando tocas.
–Y a mí me encantaría ver tu cabeza empalada en la entrada ¿A qué has venido Lucifer?
–Que agresividad –Le contesto de manera serena el más infame de los demonios. –. Antes no me tratabas así, antes tú y yo nos entendíamos bien… –Le dijo al tiempo que se acercaba. –Extraño tenerte a mi lado, mundos, galaxias, universos ¿Acaso no recuerdas el hambre de aquellos tiempos? Todas aquellas vidas con las que a diario te alimentabas… Las vidas con la que ambos nos alimentábamos.
–Tú mismo has elegido que yo te desprecie, hermano.
En el rostro de Lucifer se formo una mueca de fastidio.
–Sigues chillando por eso.
La temperatura de toda a habitación cayó bruscamente, los vidrios de las ventas se escarcharon bajo las heladas garras del frio que empezaba a extenderse por las paredes y devoraba toda la habitación con una fina capa de hielo blanco. Los ojos azules de Lucifer se enfocaron en los carmesí de su hermano, inmediatamente todas señales de alarma se activaron y retrocedió, esquivando por sólo centímetros el puño que su hermano incrusto en la pared.
Azrael estiro su otra mano y materializo a Agonía, criatura que desde su creación serbia fielmente a su amo, ya sea como su emblemática montura o su arma de guerra. La guadaña poseía un enorme filo, en cuyo centro se encontraba el enorme ojo rojo que poseía y el cual no dudo en fijar sobre la estrella caída para mirar al demonio con el mismo odio que poseía su amo. Lucifer sonrió y Azrael clavo la cuchilla del arma a su lado, dejando el cuello del más poderoso de los serafines atrapado entre el filo de su guadaña y la pared… El diablo no se movió, ni dejo de sonreírle a la muerte.
–Reglas…–Le dijo con total tranquilidad. –Malditas que reglas que no atan cuales perras al servicio de nuestro amo, esta despreciable naturaleza que hemos tenido y alimentado. –Contemplo a su adorado hermano, viendo como los dientes de Azrael se presionaban con tal fuerza que podrían romperse, todos los musculas de su hermano se tensaban bajo la misma furia con la que apretaba el mango de su guadaña... Sabia que la muerte anhelaba con todo su ser el poder destrozarlo. –Como una pobre maquina que no puede ir en contra de su programación, una desgraciada criatura dominada por su celo… Patética, patéticos y atados a nuestros instintos, ni siquiera podemos atacarnos en este momento, ya deberías saberlo hermano… Por mucho que te esfuerces, no puedes golpearme.
Tras una fatídica sonrisa decido desviar su atención a otra cosa, levanto su mano y con total tranquilidad acaricio la cuchilla del arma.
–Agonía…–Le dijo, reconociendo fácilmente a la eterna compañía de su hermano. – Es tan parte de ti como Ruina lo es de mí. Recuerdo que tú fuiste el primero en poder hacerlo, en darle vida a Agonía así como más tarde yo le di vida propia a Ruina, ambas nacieron de nosotros pero nunca dejaron de ser parte de nuestro ser…
Sus ojos celestes siguieron el suave movimiento que su mano trazaba por la hoja del arma, no contento con aquel gesto se acerco y con total descaro paso su lengua por el filo de la muerte. Azrael retiro inmediatamente a Agonía de la pared y retomo distancia de su hermano, por dios, Lucifer era el único que sabía cómo enfurecerlo.
– Imbécil, tú me quitaste todo lo que amaba… Lárgate de este mundo, Diablo.
Le contesto secamente Azrael, para esas alturas el frió de la habitación ya empezaba a corroer las entrañas de los muebles y hubiera dejado inerte a todo ser vivo que pusiera un pie en ella.
– ¿Amar? –Le pregunto con sorna su hermano. –La muerte no puede amar, las criaturas mortales son menos que un parpadeo en nuestra existencia inmortal, todo lo que existe y existirá tarde o temprano te dejara… Tu eres el imbécil que sigue empecinado en luchar una guerra sin final, que negó su raza inmortal para vivir rodeado de criaturas que veras morir ante tus ojos–Su voz subía de tono, al tiempo que su tranquilidad se reemplazaba por la ferocidad de sus palabras. – ¡Negaste los cielos para vagar por los infiernos y dejaste los infiernos por unas alas que nunca volaran en el cielo!
En menos de un segundo, Lucifer estaba justo frente a él, sosteniéndolo entre sus manos para obligarle a enfrentar su miraba y la furia de su alma.
– ¡Nos abandonaste a todos por tu mero capricho!
– ¡Buscar la verdad no es un mero capricho!
Le grito Azrael, al mismo tiempo que con una feroz patada alejo a su hermano.
–Yo, existiré donde quiera, seré libre de buscar mi camino donde, cuando y como yo quiera ¿Lo comprendes? Tu y el resto de nuestros hermanos deben entender que ni el cielo ni el infierno me interesan, sólo los mundos donde existo me importan y este mundo es uno de ellos. Ángel del caos y la destrucción, yo no te dejare consumirlo…
– ¿Por qué no? ¿Por qué te gusta vivir en él y seguir al lado de tus mascotas?¿Por qué deseas devorarlo tu sólo?
Le pregunto Lucifer, quien se incorporaba para sonreírse de él.
–Pobre, pobre hermano… Como si el cariño de estos mortales pudiera saciar el vació que realmente sientes, sólo la muerte llena tu vació, Sariel… Eres igual de ingenuo que nuestro hermano Miguel ¿Por qué no te das cuenta de la verdad? ¿Por qué no aceptas la realidad y prefieres seguir con esas vendas en sus ojos? Nos dejaste para buscar a un padre que no existe y tras fracasar preferiste esconderte entre patéticas criaturas mortales que volver a nosotros.
–Tú creador no está en este mundo, no está en ninguno de los mundos que has pisado y que con furia has defendido de tus propios hermanos… Ángel de la muerte y la locura, deja de luchar con tus hermanos y contra ti mismo, tú quitas la vida de los mundos no eres quien la protege.
–Yo hago lo que quiero. –Le respondió Azrael.
–Entonces volvamos a matarnos, hermano. –Le contesto con sadismo Lucifer. –Volvamos a desangrarnos en combate, vuelve a ver como destrozo a todos los que amas, vuelve sufrir por esa emoción inútil y superflua que tanto admiras.
Lucifer camino directamente hacia él, dejando que sus pasos crizaran la escarcha que había devorado el suelo… Llegando a quedar justo en frente de Azrael, el diablo y la muerte se miraron fijamente sin que ninguno de los dos estuviera dispuesto a ceder.
–El amor no es algo que la muerte pueda tener, ni la muerte ni la destrucción pueden amar otra cosa que no sean sus propias naturalezas, mi querido Sariel.
La encantadora sonrisa del rey de los infiernos contrastaba con la ferocidad de sus palabras, más Azrael sólo le regalo una mirada retadora…
–Yo decido como cumplir mi naturaleza, Hermano.
Y la soberbia sonrisa que se formo tras sus palabras.
Lucifer gruño, ya cansado de tener esa eterna disputa con su ingenuo hermano menor. Maldecía el momento en que dejo que aquella idea se instalara en la mente de Azrael, por toda la eternidad odiaría al mundo que propicio la destrucción del lazo que el ángel de la muerte tenia con la Eternidad y con ellos. El amor por lo mortal era algo despreciable, un sentimiento efímero que arrastro a ángeles y demonios hacia su destrucción y que ahora les arrebataba a su más cercano y amado hermano…
–Destruiré este mundo, igual que a todos los anteriores.
–No–Le contesto Azrael. –. Mi querido hermano, ya aprendido a luchar mejor mis batallas y se sacar al monstruo que tiempo atrás lucho a tu lado.
–Entonces, volveré a dejar otra cicatriz sobre tu cuerpo… Mi amado enemigo.
Sin decir más Lucifer se dio vuelta, Azrael lo vio caminar y desaparecer en el aire. Suspiro, su hermano no estaba completo sin Ruina y su cosmos evitaba que alguien pudiera usar una técnica de teletrasportación sin su consentimiento. As ique, alguien más había ayudado a Lucifer a venir esta noche, la misma persona que ahora lo había retirado… Solo existía otra criatura además de él capaz de teletrasportar a un ser tan poderoso como lo era su hermano de un lado a otro mientras enmascaraba y escondía el temible cosmos que este poseía, y que podía hacerlo gracias a que él le había cedido una de sus alas.
– ¿Por qué hiciste esto, Miguel?
Pregunto al aire más suspiro ya sabiendo la respuesta, él no iba a volver a su mundo, ya suficiente con que visitara de vez en cuando al inmortal o a la serie de mortales laberintos que escondía bajo las enormes arenas del desierto del olvido. Se alejo y se sentó sobre uno de los sillones congelados mientras que su cuerpo inmóvil empezaba a cubrirse con el frio hielo de su cosmos, estático en el centro de la sala cual rey en su trono de hielo. El ángel de la muerte cerró sus ojos.
–Ama a tus enemigos y ora por los que te persiguen… Quizás mi dios si me ha abandonado, pero yo sigo aquí. hermanos...
Sus cosmos extendían y daba forma al frio de su alma, el hielo se alzaba por el aire, se elevaba como delgados y hermosos hilos labrados por la más fina cincelada, los trazos de un pintor desesperado por liberar las pasiones que le atormentaban y que se extendían desquiciados por toda la sala. Azrael sonrió tristemente, al tiempo que desde estos mismos hilos brotaban flores de hielo, hojas, rosas y extrañas plantas que este mundo no conocía… Ni conocería jamás…
–Es hermoso…
La voz llamo su atención y abrió uno de sus ojos con pereza, viendo al joven de cabellos verdes había entrado con cuidado en la sala y que con sorpresa se encontraba contemplando aquella singular escultura que tomaba vida frente a sus ojos.
–A veces me aburro y me pongo a dibujar…
Le contesto Azrael. El ángel estaba ligeramente curioso por la forma en la que Shun contemplaba embelesado su creación, los ojos verdezulados del demonio poseía un brillo extraño… Uno verdaderamente nostálgico.
–Tenía una amiga que realmente adoraba las rosas, las amaba tanto como yo las odiaba. –Le dijo mientras observaba de cerca una rosa de traslucido hielo.
– ¿Las odiabas? –Pregunto ya un curioso Azrael.
–Tuve malas experiencias con ellas. –Menciono Shun, sin aclarar que había visto como estas flores se podían convertir en la más hermosa y peligrosa de las armas. –Adoraría que…–Se detuvo en seco tras notar en lo que pensaba.
– ¿Qué adorarías? –Le pregunto curioso.
–No es nada… Es un imposible. –Contesto Shun, desechando la idea de que alguna vez sus hermanos pudieran ver el hermoso espectáculo frente a sus ojos, que ellos conocieran estas enredaderas de hielo que nacían del cosmos de la muerte para extenderse y generar flores heladas. –Sabes–Rápidamente decidió cambiar de tema para mitigar la curiosidad nata de Azrael. –, esto es realmente bello, no sabía que los ángeles podían hacer esto.
–Los demonios que dominen el hielo también pueden hacerlo.
Shun se alejo de la delicada rosa. El joven no creía las palabras de la muerte, la flor que sus ojos veían era tan fina y tan real que hasta podría jurar que podría oler el perfume de sus pétalos…. Un monstruo como él no podría crear algo tan bello como esto.
–Los demonios no tenemos corazón para crear algo tan hermoso.
– ¿Y quien dice que yo lo tengo? –Le pregunto Azrael. –En este mundo soy llamado ángel, pero en muchos otros fui llamado demonio, dios de la destrucción y fin de la vida.
Shun lo miro con cierta curiosidad, nunca antes había escuchado a Azrael hablar así. Hasta parecía raro no contemplar aquella soberbia sonrisa en su rostro, no, el ángel de la muerte estaba tranquilo… Y hasta podría decir con una sonrisa triste adornando su rostro.
–Pero sólo algo que puede apreciar la belleza es capaz de recrearla… –Le dijo. –Quien no valora la vida no podría hacer unas flores tan hermosamente vividas a partir del frio hielo, como podría crear la ilusión de la vida a partir de un material muerto, como el agua, sino amaras.
Azrael siguió con sus ojos fijos en el joven de cabellos esmeraldas, podía notar como este seguía cautivado con su creacion, embelesado por aquellas simples flores de hielo, acariciándolas e incluso queriendo oler una imaginario aroma. Sonrió, con el tiempo el joven demonio le había ganado más confianza, la suficiente como para mostrarle aquel lado humano que tenia y empezar a buscarlo cuando quera algún consejo o tenia dudas relacionada con su naturaleza inhumana.
– ¿Si no la amara?... –Rio levemente por la ocurrencia de la cría. –Sí tú crees eso, entonces yo creo que un demonio si podría crearlas, él mismo demonio que sabría apreciar lo bellas y vivas que parecen estar.
Se paro, deteniendo en seco el crecimientos de las emblemáticas enredaderas y camino hasta el joven demonio.
–Los ángeles y demonios somos lo mismo.–Dijo al tiempo que extendía su mano y le arrebataba a las enredaderas de hielo una rosa de cristal–, de distintos colores, de distintas y vibrantes naturalezas no humanas. – Las negras alas de la muerte empezaban a aparecer de la nada, con sus negras plumas de obsidiana recubiertas de una blanca y cristalizada escarcha. –Naturaleza que nos dio la inmortalidad, la inteligencia y el poder del cosmos... El cosmos que es la energía del universo en nuestras manos, la capacidad de moldear la realidad, de destruir la existencia átomo por átomo… O de protegerla y recrearla.
Le extendió la delicada flor de hielo al demonio, Shun la tomo con sus manos y Azrael tranquilamente le sonrió. Las negras alas de la muerte se batieron en un feroz aleteo que hizo que Shun cerrara los ojos y sintiera el frio corte del viento helado en su rostro...
Cuando abrió los ojos, la habitación estaba exactamente igual a como recordaba, sino fuera por la helada rosa que sostenía en sus manos, hubiera podido decir que nunca había visto aquella hermosa escultura de hielo en una pieza de instrumentos congelados. Azrael pasó por su lado, ya dibujándose en su rostro la soberbia sonrisa que siempre poseía y con sus alas desvaneciéndose nuevamente en la nada.
–Tú violín puede sonar mal por el frio, creo que deberías cambiarles las cuerdas, o puedes decirles a Iris que lo arregle antes de usarlo para tu practica…
Sin decir más dejo a Shun solo en la habitación, el joven demonio de cabellos esmeraldas bufo, el ángel tenía un carácter muy raro a veces.
Sus ojos verdeazulados volvieron a contemplar la rosa que sostenía en sus manos…
¿Quién lo diría? La muerte podía hacer cosas realmente hermosas.
Fin…
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Este cap es solo un delirio de nocturno gracias al tema, ahora si creo que no actualizare por n tiempo mientras preparo los finales, solo que este cap me atormentaba y no me dejaría hasta que lo escribiera, espero que les haya gustado n.n/
Jen 32 no sé si te guste Azrael, pero la muerte tiene una larga historia que no he contado y que no contare, pero siendo criaturas no humana me ha costado el mantenerlas a rallas no obstante el es uno de los ángeles con caracteres más humanos por vivir tanto tiempo entre mortales y humanos… Con Lucifer, Lucifer es simplemente una quimera de emociones cambiante y muy difícil de manejar, corresponde a su naturaleza caotica, pero me da buenos dolores de cabeza hacerlo aparecer.
