Capitulo 8:

Por fin la noche tiñó el bosque de sombras mientras la luna se posaba en las alturas, pura e inalcanzable. El bosque era inundado por los sonidos de pequeños animales nocturnos que jugueteaban entre la nieve. El sonido del viento cantaba junto con las hojas de los arboles que se mecían suavemente. La nieve comenzó a caer suavemente como plumas de plata.

En una casa, construida dentro de un gran árbol, descansaba Canek. Su cuerpo desnudo yacía sobre una pequeña cama improvisada, en realidad era un pequeño montoncito de paja recubierto con una frazada, sobre este colchón improvisado, y cubierto por una segunda frazada gruesa, donde lo habían colocado. La tenue y cálida luz de unas brazas lo acariciaban manteniéndolo caliente. El lugar era una habitación principal con un caldero en el centro, el cual se había puesto a un lado de las brazas para permitir que el calor de estas inundara la habitación. El lugar estaba lleno de frascos y botellas, algunas descansaban en estantes en la pared, mientras que otras colgaban mediante pequeñas cuerdas del techo, además, el lugar estaba decorado con motivos tribales y mascaras largas de madera. Por fin, poco antes de la media noche, Canek recobró el conocimiento. Su cuerpo se sentía débil e incapaz de colocarse de pie, se le había inflamado la garganta casi al punto de costarle respirar, la nariz le goteaba, los huesos le dolían de sobremanera y tenía un fuerte sabor amargo en la boca que se corría hasta la garganta.

-"¿Dónde estoy ahora?"- se pregunto Canek mientras se sentaba en su lecho y observaba con dificultad sus alrededores. La tenue luz de las brazas apenas alcanzaba a dibujar el contorno de los objetos que lo rodeaban. Perdido en la penumbra Canek comenzó a toser violenta e incontrolablemente, se dejo caer sobre el colchón de paja, canek sentía una presión fuerte sobre el pecho y le costaba un poco el respirar. En ese momento escucho unos pasos que se acercaban hacia él, cuando estos llegaron cerca, escucho una voz susurrante que detrás de él decía:

-así que por fin de tu sueño despertaste, sin embargo en mover no deberías esforzarte, tu cuerpo y mente débiles deben estar, es por eso que de ti yo voy a cuidar– Canek ni siquiera se molesto en observar quien le hablaba, además su adolorido cuerpo y la tenue luz le impedirían ver claramente, pero obviamente sería algún pony. Después de esta palabras le contestó -¿gracias por salvarme, quien eres?- Canek tenia la voz áspera y agotada, apenas y podía decir palabra.

-Zecora es mi nombre - contesto la susurrante voz- pero me temo que yo no fui quien salvo a este hombre…- la manera de hablar de este pony era un tanto curiosa para Canek.

-si no fuiste tú, ¿quien fue?- en ese momento, entraron las tres cmc apareciendo entre las sombras tímidamente.

-me temo que tus salvadoras se encuentran indispuestas, sin embargo, ya habrá tiempo de preguntas y respuestas…- cuando Canek giró su cabeza, en un intento por ver quien le hablaba, sintió el fuerte casco de un pony que lo ayudaba a sentarse de nuevo sobre la cama. El dolor invadió nuevamente su cuerpo, ahora hormigueaba.

Haaa…!- se escucho el grito sordo de Canek.

-el agua helada y el veneno sus estragos han hecho, tu cuerpo devoraba y colapsaban tu pecho. No te preocupes, el antídoto ya los has bebido, pero necesitas un poco más antes de festejar el haber sobrevivido- diciendo esto Canek elevó su mirada y pudo apreciar el rostro de Zecora y algunas franjas de los que se podía distinguir de su cuerpo.

-eres una cebra…!- dijo Canek sorprendido al ver a zecora, acercándole un cuenco lleno de una sustancia morada y espesa a sus labios, mientras le sostenía la espalda con el otro casco. Canek dio un pequeño sorbo, sin embargo al primer contacto con sus labios un horrendo sabor amargo se corrió por su boca, haciendo que este girara la cabeza y escupiera salpicando todo el piso, ahora entendía el por qué tenía una sabor amargo en la boca cuando despertó, seguramente le habían hecho beber eso mientras estaba inconsciente.

-el remedio amargo es, y el sabor perdura, pero si sobrevivir es lo que buscas, beberlo debes con premura.- Canek, con una mirada desalentadora, asintió con la cabeza y bebió todo el contenido de golpe. El sabor era horrible, era amargo, y a la vez sabia como a cebollas podridas, sin embargo de inmediato sintió un calor que le envolvió el cuerpo, sus huesos comenzaron a dolerle menos, su temperatura comenzaba a regularse rápidamente, y comenzaba poder moverse mejor, hasta que ya no necesito de zecora para que le sostuviera la espalda. Canek no dejaba de sorprenderse con las habilidades de esto seres. El remedio era casi mágico, salvo por el horripilante sabor en su boca.

-yo no recuerdo haber comido nada, ¿cómo fue que me envenené?

-en los lechos del estanque, una alga peligrosa existe, que con fiera toxina envenena al contacto, a todo aquel que con su cuerpo la moleste- Canek caía ahora en cuentas, el lecho del estanque estaba lleno de unas pequeñas algas que habían tocado su rostro.

-el veneno adormece y paraliza, hasta que la víctima se ahoga en el agua, o en la superficie sus pulmones fallan y se asfixia- el joven humano ahora comprendía la gravedad del asunto.

-si no fuiste tú quien me salvo ¿Quién fue?- Canek estaba realmente intrigado, aunque seguramente serian Twilight y las demás.

-¿puedes ponerte de pie?- Canek asintió mientras torpemente, y apoyándose en el lomo de Zecora, se puso de pie. Su cuerpo no estaba del todo recuperado, y el dolor aun estaba presente. Caminaron unos metros en la obscuridad hasta una puerta. Del otro lado había un cuarto con una lámpara que alumbraba tenuemente el lugar. En la habitación había una cama, y sobre estas, cubiertas por una cobija con motivos tribales, estaban tres potrillas, eran las cmc!

-"¡son esas ponis…!"- pensó Canek al recordarlas en su primer día en ponyville. Sus ojos reflejaban un gran pesar, tenían ojeras y el rostro desanimado. Al ver a Canek, como si de un gran esfuerzo se tratara, se dibujo una sonrisa mal hecha en sus rostros.

-¡lo pudimos rescatar...- dijo Applebloom interrumpida por un fuerte toz.

-no obtuvimos nuestras marcas, pero es bueno saber que esta bien señor Canek- dijo con voz dulce pero debilitada sweetie belle.

-pero nos basta con haberte ayudado…- dijo escootaloo mientras tomaba un pañuelo de una mesita contigua a la cama, y después de vaciar un fuerte estornudo prosiguió- tal vez cuando nos curemos… obtengamos nuestras marcas – se dibujo una esperanzadora sonrisa en Scootaloo mientras Canek extendía su mano para tomar el pañuelo sucio y tirarlo en la basura que había fuera de la habitación.

-bien niñas intenten dormir, mañana otro día será- pese a las palabras de zecora, esto era una enorme mentira, y Canek se enteraría de la peor manera.

-muchas gracias chicas…de no ser por ustedes…-

-no fue nada señor Canek…- dijo una vez mas Applebloom mientras sus ojos comenzaron a cerrarse suavemente.

Canek y zecora salieron de la habitación cerrando suavemente la puerta tras de ellos.

-¡¿Qué es lo que tienen?!- le susurro a zecora preocupado

-ha comenzado… y no se detendrá…- le contestó zecora sin quitarle la mirada al pañuelo que tenia Canek en las manos.

-¡¿a qué te re…?!- cuando Canek extendió el pañuelo, pudo entender la gravedad de la situación. El pañuelo estaba levemente salpicado por sangre y flemas.

-ellas al igual que tu, están envenenadas- zecora dejo de hablar por un momento en rima como lo había venido haciendo y con un gesto de desaprobación Canek le dijo ¡¿y por qué no has usado el antídoto en ellas?!-

-el veneno que corre por sus venas es diferentes, ellas fueron víctimas del látigo carmesí- dijo zecora tristemente

-¿látigo carmesí?

-es una enredadera cubierta de espinas que trepa en espirales por los arboles forrando sus troncos con estas, sus espinas están cargadas de un potente veneno. Desde que llegue al bosque, he eliminado todos los látigos carmesí que hay cerca de mi hogar y de las zonas donde los ponis del exterior se adentran, en un intento por protegerlos de esta planta, pero algunas debieron haber crecido cerca de aquí en este invierno. Seguramente se pincharon cuando venían para acá arrastrándote por la nieve. Primero comienza con una fiebre, después no te deja moverte por una misteriosa fatiga, estornudas y toses. En sus fases finales, comienzan a toser sangre… y después…- las lágrimas de Zecora se deslizaron silenciosas.

¡¿Tiene cura eso?!- Canek estaba destrozado, por su culpa las potrillas estaban en un terrible peligro, y todo por salvarlo.

-sí que lo tiene, en el pasado se descubrió que el "manto de sol", una flor que crece en las cuevas, custodiado por osos salvajes. es la cura contra el veneno, pero el antídoto se me ha agotado, lo use en más de una ocasión cuando accidentalmente me pinche con las espinas.

-tenemos que ir a un hospital…-

-eso no servirá… no hay en los hospitales dicho antídoto… pocos son los aventureros, y no ha habido alguien en mucho tiempo que se envenenase con esta horrible planta, además, si fuéramos a ponyville aun tendríamos que buscar la planta en el bosque, ir a ponyville representa perder tiempo valioso- zecora entonces lo miro fijamente a los ojos.

-mañana al medio día, mientras los osos duermen, iré a la cueva donde habitan a recoger la flor, espero que no sea demasiado tarde…- zecora sabia que este veneno era veloz y mortal.

- por ahora es mejor que descanse, deberías hacer lo mismo…- diciendo esto zecora desapareció en la obscuridad mientras se dirigía a su habitación.

Mientras tanto en la biblioteca, azotada por la ventisca, Twilight y las demás, junto con su majestad, habían estado, en torno a la mesa de la cocina, acompañadas de una taza de té por cada una, discutiendo sobre que hacer respecto Canek. La conversación se extendió hasta altas horas de la noche.

-chicas, creo que es suficiente por hoy- dijo por fin Celestia cansada – no importa cuánto discutamos las acciones para buscar a Canek, la ventisca no dejara hacer nada- todas estaban de acuerdo con eso, será mejor que esto lo hablemos mañana.

Durante el día no había importado cuanto se habian esforzado los pegasos por retirar las nubes que congestionaban el cielo, estas siempre regresaban y se reagrupaban de nuevo, con lo cual, el cielo de esa noche seguía congestionado de nubes y la ventisca continuaba con fuerza.

La cama de Twilight fue bajada a la biblioteca, y mediante un hechizo, fue hecha lo suficientemente grande para su majestad, quien dormiría en la primera planta, resguardada por dos de sus guardias más cercanos y leales, mientras que las demás dormirían en la habitación de Twilight. La ventisca parecía que continuaría toda la noche. Los guardias, que acampaban fuera de la biblioteca, de no ser por su entrenamiento y las fogatas que se desplegaban alrededor de la biblioteca, no podrían soportar la noche. Twiliht, arrullada por el sonido del viento, comenzó a cerrar los ojos lentamente hasta quedar profundamente dormida.

Sin saber cuándo, ni como, Twilight se encontraba de nuevo en el ponyville obscuro, al que Twilight le apodó "el pueblo gris". Se encontraba muy nerviosa, cada visita que daba en este mundo sombrío se encontraba con algo aterrador.

Esta vez, en vez de ir al centro del pueblo, decidió visitar su biblioteca, se refugiaría ahí hasta que el sueño pasara. Cuando por fin llego a la entrada, se dio cuenta de que la puerta se encontraba abierta, pero no le dio mucha importancia, después de todo era un sueño, sin embargo, cuando entro, vio un bulto ensombrecido sentado sobre una silla al fondo en la cocina. Al observar con detenimiento vio que era ese ser de la otra noche. Sus codos sobre la meza y su cabeza entre sus manos denotaban cansancio y preocupación.

-¿señor….óscar?- al escuchar esto, la silueta de óscar la volteo a ver rápidamente, mientras Twilight se acercaba lentamente.

-¿eres tu… Twilight?- contesto pesadamente óscar sin poder ponerse de pie. Cuando Twilight estuvo lo suficientemente cerca, observo sobre la mesa una maleta similar a la que tenia Canek a su llegada, además de tener su fornitura con el arma en ella. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de óscar, se percato de que su frente sangraba, la piel de su rostro estaba en negrecido con polvo y tierra, su ropa estaba en pésimo estado y le faltaba una manga, exhibiendo un brazo lleno de pequeñas heridas, hollín y tierra revuelta con sangre. En su pierna izquierda tenía atada la manga, que era más un hilacho que nada, empapada en lo que parecía sangre. El suelo tenía un pequeño charquillo formado por las gotas que habían caído de su pierna. Twilight tuvo la misma sensación que cuando Canek la salvo interponiendo su cuerpo entre ella y la bestia que la había atacado, era una especie de melancolía, y no podía saber por qué.

-¡¿Qué te sucedió?!, ¡¿te atacó esa cosa?!- grito desesperada Twilight al ver el estado de óscar, pero este negó con la cabeza -¡vas a estar bien te lo prometo!- Twilight comenzó a sentirse desesperada. Oscar intento ponerse de pie, pero cayo secamente sobre Twilight.

-lo siento…nos descubrieron…- después de esto óscar quedo inconsciente. Twilight se quito de encima el pesado cuerpo de óscar, el olor a carne quemada mezclada con sangre le inundó la nariz a Twilight, pero estaba decidida a ayudarlo, en un intento desesperado, Twilight lo abrazo, así como abrazo a Canek, manchando su pelaje con un poco de la sangre de óscar, y cerró los ojos. Sintió débilmente los latidos de óscar que lentamente comenzaron a tranquilizarse, su respiración agitada se calmo. Twilight tuvo una extraña sensación al entrar en contacto con Òscar, como si su cuerpo se sintiera más ligero. Al igual que con Canek, su cuerno comenzó a brillar, y Twilight comenzó a sentir que caía lentamente en un abismo.

Eran cerca de las 4 de la mañana en ponyville la ventisca se detuvo de golpe, dejando que un silencio casi absoluto se apoderara de la región, sin embargo a los pocos minutos de que la ventisca se detuvo, una serie de desgarradores y sordos rugidos despertaron en la obscuridad a las ponis que dormían hasta ese momento apacibles en la biblioteca, sin embargo los rugidos no duraron mucho antes de pagarse completamente.

-¿Qué fue eso?- murmuro pinky con un gesto de terror poco común en ella.

-se escucho como una bestia salvaje…- dijo Spike, quien buscaba a tientas la vela que usaban por las noche para alumbrar la habitación.

En ese momento el sonido de una poni sollozando contrasto con la escena. Cuando Spike por fin encontró la vela y la encendió no pudieron dar crédito a lo que sus ojos veían.

-¡necesitamos un medico, rápido!- dijo Twilight entre sollozos mientras sostenía el cuerpo de Òscar que comenzaba a manchar de color carmesí el suelo. A un lado de ellos se encontraba una maleta negra idéntica a la que tenía Canek.

-¡un humano!- grito Rarity despavorida, al ver el estado en el que se encontraba.

No tardo mucho tiempo antes de que Celestia, acompañada de los guardias llegaran para averiguar que sucedía.

-no puede ser… otro más…- dijo entre dientes Celestia mientras con un ademan daba la orden de que le quitaran fornitura y todo lo que tenia encima.

-¡tengan cuidado cuando lo hagan, estos seres tienen armas muy peligrosas!, ¡todo lo que tenga póngalo sobre la mesa y que nadie lo toque!- en efecto, el capitán de la guardia no tardo en encontrar una de esas armas, era un tanto diferente que el revólver que Canek le dio a la princesa, pero la forma y algunas partes eran similares, como el gatillo.

El blanco plumaje de uno de los guardias pegasos se vio manchado al cargar a Òscar en su lomo, mientras otros dos se aseguraban de que no callera.

-¡rápido!, ¡llévenlo al hospital!- dicho esto, bajaron las escaleras con Òscar encima, y al salir de la biblioteca emprendieron el veloz vuelo hacia el hospital.

Twilight yacía en el suelo desmayada, mientras que las demás la rodeaban intentando ayudarla, la impresión había sido demasiado fuerte para Twilight. Celestia reviso que Twilight estuviera bien y al percatarse de que lo que tenía en su pelaje era la sangre de oscar, usando su magia, la transporto a la cama donde la colocó suavemente.

-cuiden de ella hasta que despierte, después vengan al hospital.- dijo Celestia preocupada, mientras salía a toda velocidad de la biblioteca.

Spike preparaba un té de manzanilla, mientras Rarity le colocaba un paño húmedo en la frente a Twilight. Todo había sido tan repentino que nadie sabía que pensar. Al poco tiempo de que Celestia abandonara el recinto, a lo lejos se escucho un segundo rugido bestial, que a todo erizó el pelo, que rápidamente se apagó.

Mientras tanto, en el hospital, a la llegada de Òscar, las enfermeras colocaron lo colocaron diligentemente en una camilla, mientras lo canalizaban con suero intravenoso, y lo llevaron directamente a quirófano, pues este no dejaba de sangrar de la pierna.

-parece que tiene quemaduras de primer grado en el "casco" izquierdo- haciendo referencia a su brazo- y quemaduras leves en la parte izquierda del rostro, además de una contusión leve en la cabeza- comenzó a decir el mismo medico que había atendido a Canek, mientras miraba atentamente cada parte de su cuerpo –parece que tiene pequeños trozos de "algo" incrustados en el brazo- el médico retiro el torniquete improvisado que tenia óscar en la pierna, y ahí pudo ver un orificio que no dejaba de sangrar, sin embargo gracias al torniquete Òscar tenia una oportunidad de sobrevivir, pues gracias a este no había perdido demasiada sangre. Las enfermeras que auxiliaban en la cirugía rasgaron velozmente sus ropas con tijeras muy afiladas, revelando de esta forma, que parte de su torso tenía también pequeñas herida e incrustaciones negras, además de que comenzaba a tener un color amoratado en ese costado. El poni comenzó, auxiliado por unas "pinzas" quirúrgicas, a buscar la fuente de la hemorragia para contenerla, sin embargo en el proceso, encontró un pequeño pedazo ovalado de metal que se había alojado en lo más profundo de la pierna y el hueso. El médico la retiró y continúo la cirugía.

Óscar duró más de 3 horas en quirófano, la cirugía se había complicado a pesar de usar magia. Descubrieron de mala manera que este tenia dos costillas rotas, que en conjunto con la pérdida de sangre y otras circunstancias, hicieron que sufriera un paro respiratorio, pero gracias a la diligencia del cuerpo de cirugía pudo salir adelante. Las incrustaciones resultaron ser pequeñas esquirlas metálicas, que pacientemente retiraron las enfermeras, una a una. Limpiaron las heridas y el cuerpo maltrecho de oscar y colocaron un ungüento en sus quemaduras. Después de la dura cirugía, y de la aplicación de un "tratamiento mágico" similar al que recibió Canek, pudieron reparar la mayoría de las heridas importantes, dejando las más pequeñas para que sanaran de manera natural. Despues de esto solo lo vendaron y lo dejaron en uno de los cuartos del hospital.

Celestia aguardaba intranquila en la sala de espera, resguardada como era de costumbre por sus leales guardias. En la sala de espera era adornada por algunas macetas con frondosas plantas, iluminadas por el sol matutino que alumbraba a través de las ventanas que había en esta. Twilight y las demás llegaron una hora después, mientras su leal estudiante se veía intranquila y con los casco temblorosos.

-su majestad, ¿Cómo esta Òscar?- preguntó Twilight mientras tomaba asiento en uno de los sofás de la sala.

-no lo sé… el médico no ha salido, y hace poco ha habido un escándalo entre las enfermera y otros médicos que entraban y salían de la sala de cirugía.

-eso no puede ser bueno…- dijo Rarity quien pensaba lo peor.

-pero seguramente se pondrá bien, ¿no es así su majestad?, y cuando se recupere, ¡le haremos una gran fiesta para festejar que saliera bien de la operación!, ¡con pastelillos, ponche, confeti!, ¡ah! ¡Cierto! ¡globos, muchos globos! -pinky daba saltitos mientras con su mímica describía sus planes para Òscar.

-lo que no entiendo, es como llegó aquí, ¿twilight podrías explicarnos que sucedió?- le preguntó Celestia intrigada a Twilight, quien comenzó a describirles todo, desde como conoció a Canek en sueños, pasando después por su encuentro posterior con Òscar, quien le había dicho que era amigo de Canek y que había intentado contactarla para que lo guiara hasta Canek, sin embargo en su último encuentro él ya estaba herido, y lo demás era historia que ellas conocían.

-Todas se sorprendieron al enterarse de que era un amigo de Canek, pero lo que más los inquietaba, sobre todo a Celestia, era el cómo sabía que Canek estaba en este lugar y el cómo contactar con Twilight.

Por fin, cuando Twilight terminó el relato, el cirujano entró y se puso frente a ellas para darles las noticias de la operación.

-esta ha sido una operación realmente difícil- comenzó a decir el médico mientras, como suelen dar las noticias los médicos, con una cara seria y viendo a otro lado a la ves que se quitaba el cubre bocas, prosiguió- en mi carrera no había visto a alguien en tan mal estado. En su cuerpo encontramos varias piezas metálicas alojadas en su carne, mientras que una estaba alojada en lo profundo de su pierna- todas recibieron con pesar las palabras del doctor que continuó hablando con voz cansada –lamento informarles que el paciente sufrió un paro respiratorio…- todas quedaron boquiabiertas al escuchar la noticia, Twilight casi derrama unas lagrimas por la noticia, pero se contuvo valientemente –sin embargo, pudimos reanimarlo…- se escucharon suspiros de alivio entre las ponis quienes ya esperaban lo peor- está en muy mal estado su majestad, tiene una contusión severa en el tórax, si no tenemos cuidado, seguramente sufra alguna infección peligrosa, pero me temo que no tenemos el equipo necesario en este hospital para atenderlo adecuadamente…

-eso no es problema, prepárenlo para viajar en una camilla, lo llevare en el carruaje real-dijo Celestia con firmeza al doctor, después se dirigió con uno de los guardias que la resguardaban – envíen un mensajero a Canterlot, necesito que preparen una habitación del palacio para recibir a un paciente, que preparen la habitación con el equipo que se necesite, consigan doctores y enfermeras- las palabras tomaron por sorpresa a todos

-su majestad, puedo preguntar ¿por qué razón lo alojará en su palacio?, el hospital está equipado y listo para usarse.

-la llegada de Òscar seria un escándalo en Canterlot y los curiosos no dejarían de llegar al hospital, es mejor que esté en un lugar tranquilo hasta que se recupere, es lo menos que podemos hacer por nuestro invitado Canek- la princesa se comportaba de manera extraña, y más cuando mencionaba el nombre de Canek. Los guardias salieron junto con el médico, quien les explicaba que equipo y cosas necesitaban.

Celestia, al sentir las miradas extrañadas de sus súbditas, cambio rápidamente de actitud y con suaves palabras les dijo

-tendré que regresar a Canterlot, pero dejaré un grupo de mis guardias para que sigan con la búsqueda de Canek, en cuanto lo encuentren, infórmenle de la situación, y escóltenlo hasta el palacio- las tres asintieron e hicieron una reverencia, mientras Celestia abandonaba la habitación rumo al carruaje real para acompañar a Òscar en el viaje.

Ese día había sido muy agitado para las ponis quienes ya se sentían cansadas pese a que faltaba todavía algunas horas para la noche, sin embargo, los días venideros serian más difíciles, mientras una gran amenaza seguía extendiendo sus largos y sombríos dedos, sobre equestria, y el mundo de los humanos.

Hasta aquí el capitulo, espero les guste. Me disculpo de antemano por la tardanza en sacar este nuevo capitulo, pero me esforcé en escribir un capitulo de mejor calidad. Agradesco a todos aquellos que me han dado sus valiosas sugerencias para la historia, y que sepan que los tendré en cuenta para capítulos futuros. Aprobecho este espacio para preguntarles, que es lo que les gustaría que tuviera el siguiente capitulo, ¿drama y tristeza, acción y aventura, un dia común y corriente en la vida de canek en la sociedad de ponys en Canterlot?, o ¿Por qué no?, un poquito de todo (o de lo que alcance a meter en un capitulo), estare a la espera de sugerencias. Espero no dejen de comentar y recomendar la historia a sus amigos, si es que les ha gustado, hasta la próxima! ^^