Chasing Perfection

Autora: SweetMercy

Traductora: Alisevv

Parejas SS/HP y SB/RL

Disclaimer: Todo esto es de Rowling.

Advertencias: Esta historia contiene Slash, es decir, relación hombre/hombre, y tiene también Mpreg. Si no te agrada el tema, éste es el momento de retroceder. Si te gusta, bienvenid

Chasing Perfection

Persiguiendo la perfección

Capítulo 8/18

El amor es todo lo que importa

Snape llegó a la habitación que sabía era la de Harry y desaceleró su paso. Todavía echaba humo por las palabras de Black y estaba más dolido de lo que hubiera sido capaz de admitir; había necesitado de todo su autocontrol para abandonar la sala sin causar a Black un daño permanente. ¡Todavía no podía creer que el hombre lo hubiera llamado pedófilo! Esa palabra le producía una sensación asquerosa… Ser descrito de ese modo lo enfermaba.

¿Podría el resto del mundo verlo de ese modo? Distraídamente, empezó a preguntarse si al salir con Harry, accidentalmente había mordido más de lo que podía masticar. Pero luego recordó que amaba al joven y el otro pensamiento fue rápidamente desechado.

Alisó su túnica y tocó la puerta de madera. Al no obtener respuesta, intentó mover el picaporte y descubrió con alivio que no estaba cerrada. Entró. Su primer pensamiento mientras inspeccionaba la habitación fue que un tornado había pasado por allí. Cajones llenos de calcetines y ropa interior yacían esparcidos a través de la habitación, y entre ellos divisó varias plumas rotas y potes de tinta vueltos añicos. Una de las puertas del armario colgaba precariamente de sus bisagras y una silla estaba caída a sus pies, patas arriba. Severus alzó una ceja.

—¿Mala noche?— preguntó.

Encontraba bastante adorable que su amado no hubiera podido controlar su carácter. A diferencia de él, Harry estaba en contacto con sus emociones, lo que significaba que cuando hacía las cosas, las hacía con pasión.

El chico en cuestión estaba…

Severus se avergonzó. Aunque el joven y hermoso Harry siempre sería un 'chico' para él, le mataba el pensamiento de que ahora no era capaz de usar la palabra sin escuchar a Black gritar 'pedófilo' en su cabeza. Frunció el ceño y miró a su pareja.

El hombre en cuestión estaba sentado en medio de la cama, con las piernas cruzadas. Estaba mirando a Severus como si no supiera qué hacer con su presencia. Sus ojos estaban rojos e hinchados, y el mayor entendió enseguida que había estado llorando. Una oleada de furia renovada fluyó a través de él.

—¿Él te encerró aquí?— exigió, horrorizado. Había escuchado historias sobre la vida que el joven había llevado con sus parientes muggles y no entendía cómo Black había podido hacerle algo así.

—No— contestó débilmente—. No estaba encerrado en mi habitación. Sólo en la casa.

Eso todavía no era una buena cosa, pensaba Severus con irritación.

—Harry— musitó con cuidado—, ¿estás bien?

El aludido sonrió amargamente.

—He estado mejor— contestó. Luego, con más sentimiento, preguntó—: ¿Por qué lo hiciste?

Severus estaba confundido.

—¿Hacer qué?

—Enviar esa maldición a Sirius.

Ah. Así que Harry lo había observado todo. Por lo visto, había escuchado el jaleo y había seguido la escena desde la ventana de su habitación. ¿Ahora, cómo iba a explicarle todo a su pareja? ¡El idiota había encerrado a su ahijado en la casa y éste todavía sentía compasión por él! ¿Dónde estaba la lógica en eso? Le irritaba como el demonio que Harry no pudiera ver como era realmente Black.

—Él empezó— se defendió, molesto—. ¡No hubiera hecho nada como eso si no hubiera intentado lanzar una imperdonable contra mí! ¡Podría regresar a prisión por eso, que sepas!

Sus palabras parecieron irritar a Harry, quien había descruzado las piernas y estaba arrodillado sobre la cama. Una mirada de incredulidad plasmada en su rostro.

—¡Severus! ¡Intentaste matarlo!

"¡Matarlo! ¡Ja! ¡Ojalá!"

—No intenté matarlo— dijo con irritación, pero Harry no estaba de acuerdo.

—¡Si Dumbledore no hubiera aparecido, él hubiera muerto!

Oh, sí, Dumbledore… el héroe poderoso; salvando a Black del desagradable Profesor de Pociones. Contuvo la urgencia de poner los ojos en blanco.

—Eso es ridículo— espetó, irascible—. ¿Honestamente crees que hubiera dejado que tu amado padrino aguardara la muerte?

—¡Bien, ciertamente no parecía que estuvieras apurado por salvarlo!

Severus bufó ante esto. ¡Por supuesto que no había estado apurado por salvarlo! Era Sirius Black… ¿quién lo estaría?

Miró al joven con irritación. No parecía entender, ¿cierto?

—Harry— dijo serenamente pero con fuerza—. Acabas de pasar la noche prisionero en esta casa dejada de la mano de Dios. Yo vine aquí a verte y fui recibido por un muy violento Black… Un Black que, permíteme recordarte, ¡pasó siete años de su vida haciendo de la mía un maldito infierno! En Hogwarts, fui intimidado por ese hombre que tú llamas padrino, ¡así que perdóname por preocuparme cuando no recibí una carta tuya diciendo que estabas bien!— su voz había aumentado hasta gritar y temblaba ligeramente, la rabia que sentía burbujeando en la superficie—. Estaba bajo la impresión de que necesitabas ser rescatado, una vez más. ¡Me disculpo por hacerte perder tu tiempo!

Sin dejar que Harry replicara ni una palabra, giró sobre sus talones y, presuroso, caminó a grandes zancadas hacia la puerta. Cuando estaba a punto de abrirla, una almohada golpeó un lado de su cabeza.

Detuvo sus pasos y se congeló. Luego, mostrando una mirada feroz, se giró lentamente para enfrentar a su pareja.

—Te amo— musitó Harry. Y sus palabras derritieron la mirada de furia en el rostro de Severus—. Es sólo que me disgusta verlos peleando de esa manera— explicó, bajándose de la cama—. No sé que haría si pierdo a cualquiera de ustedes.

Severus suspiró, sintiendo que su amado necesitaba consuelo. El amaba estar cerca de Harry y ser capaz de tranquilizarlo, pero no estaba seguro de que su consejo sirviera de algo. Y en lo que se refería al hombre allá abajo, pensaba que era prácticamente inútil. Así que dijo la única cosa que pudo pensar, aunque en una forma bastante torpe.

—No me importaría si te quedaras conmigo.

Harry se animó.

¿Quedarme contigo…?— repitió lentamente.

—Sí— dijo el hombre con rigidez—. Por el tiempo que quieras. Te lo aseguró, no me importará tu presencia.

Por todo el tiempo que yo… Severus,— musitó—, ¿estas pidiéndome que… ya sabes…?

¡Demonio con Harry por hacerlo tan difícil!

Respiró profundamente. Él podía conseguir esto.

—Si quieres venir y quedarte conmigo indefinidamente, entonces no me opondría a la idea— habló rápido—. Aunque puede que necesitemos un lugar más grande, mi casa actual es demasiado pequeña para…

Pero nunca terminó su oración, al verse abrazado repentinamente por un emocionado Harry. Malditos adolescentes.

ººººººººº

Dos días después, Harry y Severus decidieron que era el mejor momento para ir a recoger las pertenencias del Gryffindor a Grimmauld Place. Fue un proceso bastante sencillo, ya que eran capaces de empacar casi todo con un simple pase de varita.

A pesar de los eventos recientes, Harry estaba bastante excitado mientras observaba como sus cosas se guardaban a si mismas en las maletas que había traído Severus.

Estaba bastante sorprendido de lo que sentía. Siempre había imaginado que mudarse con su amado sería un proceso bastante desalentador, y a decir verdad, en cierto modo lo era; pero no se sentía para nada nervioso al respecto. De hecho, apenas podía aguardar por el inicio del resto de su vida. Se iba a mudar con Severus Snape y pronto encontrarían un sitio juntos, un lugar que fuera completamente propio. No podía evitar que la sonrisa acudiera a su rostro cuando pensaba en ello.

—Listo— dijo Severus, paseando por la habitación—. Ya están empacados todos los enseres de tu baño. ¿Ya terminaste aquí?

—Casi— contestó, dirigiendo su varita hacia su baúl escolar. El mayor sonrió y comenzó a encoger las maletas llenas.

Pronto, todo estuvo embalado y encogido a un tamaño manejable, y todo lo que quedaba ahora era instalarse. Pero había una pequeña cosa que tenía pendiente. Aunque podía entender la actitud de Sirius, había llamado a su bebé 'el engendro de Satán' y eso era algo que no le iba a perdonar fácilmente. Sin embargo, lo amaba, aunque estuviera profundamente resentido por el momento, y no quería marcharse sin decirle adiós.

Severus pareció saber lo que estaba pensando.

—Has lo que debas— dijo con un suspiro derrotado.

Harry sonrió suavemente.

—¿Vienes conmigo?— preguntó.

—¿Y transformar al hombre al modo psicótico?— bufó—. No, gracias.

—Por favor— suplicó Harry suavemente—. No tienes que verlo. Basta con que te pares en el otro lado de la puerta.

Sabiendo que cuanto más pronto lo hicieran, más pronto podrían irse, Severus aceptó. Se aseguraron que todo el equipaje estuviera en sus bolsillos y se dirigieron escaleras abajo. El fuerte olor a humo de cigarrillo llegó a sus narices mientras doblaban la esquina de la cocina.

Sirius estaba sentado a la mesa y lucía terrible. Había círculos oscuros bajo sus cansados ojos y su cabello estaba hecho un desastre. Las sombras grises en su rostro indicaban que había renunciado a afeitarse. Todavía vestía los jeans y la franela que llevaba el día que había peleado contra el Profesor de Pociones, aunque ahora estaban manchados con una mezcla de comidas y bebidas. Mientras Harry y Severus observaban, la ceniza del cigarrillo que estaba fumando cayó en la mesa y él gruñó distraídamente.

—Siempre creí que la vanidad sería lo último que perdería— comentó Severus, y Harry pudo sentir la sonrisa en su voz, pero no le hizo caso.

—¿Sirius?— musitó, entrando en el recinto. Cómo era previsible, el hombre lo ignoró—. ¿Sirius?— trató de nuevo. Todavía estaba enojado con su padrino por el modo en que lo había tratado y verlo así no ayudaba mucho. Parecía que su padrino ni siquiera estaba haciendo un intento por enderezar las cosas. De hecho, estaba tan consumido dentro de su depresión que se había hecho ieso/i a si mismo. Harry no podía imaginas cómo Remus estaba lidiando con él.

-Sólo quería decirte que me voy a mudar con Severus— le comunicó—. Y que… quiero agradecerte por dejarme quedar aquí… y… y decirte que te extrañaré, ya sabes. Sólo porque me voy no significa… bien… — Harry estaba haciendo todo lo posible por evitar que su temperamento se desbordara. ¡Conseguir una respuesta de Sirius era como intentar sacar sangre de una piedra!

-Así que, me voy a ir…— continuó—. Te veré después, ¿si?

Sirius dio una calada a su cigarrillo y lanzó el humo en dirección de Harry. Fue el único esfuerzo que hizo para reconocer la presencia de su ahijado.

Y de repente, Harry descubrió que él no le importaba un comino.

ººººººººº

Cuando Harry despertó la mañana siguiente, pasó media hora simplemente acostado en la cama, mirando a Severus. Se había despertado un gran número de veces al lado de su amado, pero esta vez era diferente; esta vez estaban viviendo en pareja.

Sabía que para Severus había sido un gran paso pedirle que se mudara con él, y proponerle que luego consiguieran una casa mas grande para ambos. Había estado consciente que vivir separados una vez que naciera el bebé no era práctico, así que se había imaginado que en algún momento a lo largo del embarazo podría proponer la idea de mudarse juntos, o quizás esperar a que Severus trajera el punto a colación. Pero nunca había imaginado que el hombre se lo pediría tan pronto, y eso le complacía más que cualquier cosa.

Apartó los ojos de la figura dormida y los paseó por la habitación. Ya había pasado muchas noches allí, pero ahora que sí era la habitación de ambos, apreciaba todo mucho más. Era más pequeña de lo que había sido su habitación en Grimmauld Place pero eso no le importaba ni un poquito. Incluso podría vivir con el gastado papel tapiz y los desvencijados muebles viejos.

Habiendo pasado la mayor parte de los últimos dieciséis años en Hogwarts, era comprensible que Severus hubiera descuidado un poco el estado de su casa. ¿Por qué gastar tanto dinero y tiempo en algo que se utilizaba tan poco? Había visitado varias veces los aposentos de su pareja en Hogwarts y sabía que el hombre era extremadamente ordenado; excepto los objetos raros, todo había estado siempre en su lugar, y la decoración del lugar estaba por encima de los estándares medios. Recordaba la primera vez que había puesto un pie en la salita de estar del profesor y se había sentido asombrosamente complacido al descubrir cuan moderna y cómoda se veía la habitación. Sabía que cuando consiguieran la casa para ambos sería un reflejo de aquello, aunque estaba decidido a hacer algo sobre los colores; los muebles negros podían llegar a lucir seductoramente elegantes, pero eran demasiado deprimentes para un ambiente familiar..

A su lado, Severus comenzó a moverse y Harry giró la vista hacia su amado. Se veía tan en paz cuando dormía, tan diferente al intimidante Profesor de Pociones que una vez había conocido. Alargó el brazo y le apartó un mechón de cabello del rostro, y se encontró pensando en toda la clase de cosas que le encantaría hacer con él.

Habían pasado juntos prácticamente todas las vacaciones de verano pero, por alguna razón, se habían refrenado en la cama. Harry no se quejaba del sexo porque era alucinante. Pero deseaba intentar otras cosas, ser un poco más aventurado de lo que era habitualmente; el problema radicaba en que él era demasiado tímido para sugerir esas cosas. Y dado que Severus no había insinuado nada tampoco, suponía que no deseaba que se sintiera incómodo… o que no aprobaba tales cosas, aunque eso era altamente improbable.

Su pareja se movió un poco más y Harry sonrió, dándole los buenos días. Sus ojos brillaron. Severus gruñó.

—¿Cuánto tiempo llevas despierto?— preguntó mientras se frotaba los ojos.

—Un rato— contestó, antes de informar—: Tengo un regalo para ti.

El hombre inclinó la cabeza a un lado y miró su rostro alegre.

—¿Si?

—Sip— se inclinó y le besó los labios—. Cierra los ojos.

Severus estaba suspicaz.

—¿Por qué?— indagó cautelosamente.

—Sólo hazlo— le pidió, sonriendo. A regañadientes, el hombre hizo lo que le pedía.

Harry alzó el edredón y se enderezó hasta colocarse entre las piernas de su pareja. Mientras se retorcía para ponerse más cómodo, su erección mañanera rozó la espinilla de Severus y el hombre gimió. Al momento que el joven dejó un beso en su cadera, sus ojos se abrieron.

—Harry, no tienes que hacer esto— musitó, pero el aludido alzó una ceja en un estilo muy similar al del Profesor de Pociones y sonrió.

—Eso no es lo que tu polla está diciendo.

Severus se enderezó, apoyándose en los codos para poder verlo mejor.

—No quiero que sientas que tienes que hacer esto. Entenderé completamente si decides que mejor no.

Así que había tenido razón al suponer el por qué el Sñlytherin no había sugerido nada diferente; lo deseaba pero no quería que él se sintiera incómodo. Se preguntaba, excitado, que otras cosas disfrutaría su pareja en la cama.

—Severus— dijo, mirando su rostro—. Te amo. Quiero probar cada pulgada de ti. Así que, por favor, acuéstate, cierra la boca, y déjame chupártelo.

Y eso fue exactamente lo que el hombre hizo.

ººººººººº

Harry tenía el espíritu extremadamente alto cuando se reunió con Ron y Hermione esa tarde. Le había escrito a sus amigos la noche anterior, diciéndoles que deseaba contarles algo, y ellos le habían contestado con otra carta, pidiéndole que se encontraran en la zona exterior de la Estación de Trenes Piccadilly, en Manchester. Dado que nunca había estado en Manchester, le tomó un rato Aparecerse satisfactoriamente en el lugar, pues primero apareció en el centro de la ciudad de Birmingham, y luego en el medio del Mar de Irlanda, antes de lograrlo finalmente.

Era comprensible que sus amigos hubieran preferido reunirse en un sitio muggle, donde había menos oportunidad de ser descubiertos, pero la razón de que hubieran elegido Manchester era algo que no conocía. No tuvo que esperar mucho tiempo, pues cinco minutos después de su arribo, divisó a Ron y Hermione caminando hacia él.

—¡Uh, Harry!— Hermione habló efusivamente tan pronto como estuvo lo suficientemente cerca como para ser oída—. Supimos lo que pasó con Sirius. Lo siento tanto.

—Bien, no fue exactamente inesperado— replicó mientras ella lo abrazaba—. Quiero decir, siempre supimos que no iba a aceptarlo.

—Pero el modo en que reaccionó…— sacudió la cabeza y lo miró con ternura—. Si hay algo que pueda hacer…

—Estaré bien— le dijo Harry con sinceridad; a pesar que extrañaba a Sirius, no iba a permitir que dañara lo que había construido con Severus. Cuando su padrino quisiera hablar él estaría más que dispuesto, pero hasta entonces… no iba a ser quien hiciera el primer movimiento. Él no era quien lo había estropeado.

Decidido a no dejar que su ánimo decayera, cambió de tema.

—Entonces, chicos, ¿por qué Manchester?

—Porque, de hecho— rezongó Ron mientras andaban—, nos hemos estado Apareciendo en todos los lugares desde ayer en la mañana. Liverpool, Oxford, Glasgow, tú sólo nómbralo. Esta mañana estuvimos en Bournemouth.

—¿Por qué todos esos viajes?— indagó.

—Asuntos de Hermione— dijo burlonamente. Harry rió; debería haber sabido que todo eso estaba relacionado con su amiga y su búsqueda del trabajo perfecto. Desde que terminaron los exámenes, ella había estado enfocada en eso. Incluso los arreglos para su boda habían ocupado un segundo lugar.

—¿Ha habido suerte?— preguntó, sabiendo muy bien cuál sería la respuesta.

—No en realidad— replicó la chica—. Aunque estoy cerca de descubrir la clase de carrera que me gustaría.

—Déjame suponer— pidió Harry, mientras cruzaban la calle—. Quieres hacer algo que valga la pena— puso los ojos en blanco, ella siempre sería igual.

—Por supuesto— Hermione sonrió—. Simplemente, todavía no sé en cuál área de 'hacer el bien' quiero trabajar. Parte de mí quiere ayudar a los animales y a las criaturas consideradas erradamente como 'bestias', pero sé que haría un trabajo mucho mejor en el Departamento de Aplicación de la Ley— explicó—. Pero, realmente, no me siento cómoda con la idea de ser parte del Ministerio mientras se encuentre en su actual estado. Es por eso que estoy buscando entrar a trabajar para un Consejo Mágico local.

—¿Hay consejos locales?— indagó Harry—. Pensaba que sólo estaba el Ministerio.

—Por supuesto que los hay— exclamó Hermione, como si ya todos supieran eso. Harry miró a Ron, que se limitó a sacudir la cabeza detrás de ella. El moreno no pudo evitar admirar a su amigo por tolerar a su loca prometida.

Habían llegado a una calle larga y adoquinada en la que múltiples bares, clubs y restaurantes se abrían al público. Como era un soleado y caluroso día de verano, la calle estaba muy concurrida y tuvieron que detener su conversación mientras avanzaban entremedio de un grupo de hombres jóvenes. Finalmente, después de haber cruzado hacia otra calle, llegaron a la otra mitad de la calle adoquinada que, afortunadamente, estaba menos poblada.

Los chicos siguieron a Hermione hacia una mesa al aire libre.

—¿Y que hay contigo, Ron?— preguntó Harry, sentándose y tratando de ignorar al guapo chico que acababa de pasar frente a su mesa—. ¿Has aplicado en algún sitio?

—Sí— dijo con orgullo—. He aplicado para ser Auror. Sé que se requiere una A en Pociones pero Fred y George me convencieron de que usara mi posición en la Orden para ver si lo conseguía.

—Sí— murmuró Hermione con desaprobación—. ¿Y sabes lo que pienso de eso? Dile que está mal, Harry.

—Bueno, si eso le consigue a Ron un buen trabajo…

El pelirrojo rió y palmeó la espalda de su amigo. Todos sabían que el moreno sería incapaz de usar su propia fama de esa manera, pero no veía problema en que Ron usara la suya para su provecho.

—Entonces, ¿qué querías contarnos?— preguntó Hermione, no quería provocar una discusión por seguir con el tema.

Harry sonrió, radiante.

—Bien— dijo lentamente, para originar expectación—, tengo dos semanas de embarazo. Y antes que pregunten— se apresuró a agregar—, no, no fue planeado, sí, Severus y yo estamos realmente felices, y sí, Sirius y Remus lo saben. ¡Oh! Y me mudé con Severus y vamos a conseguir una casa, juntos.

Para el tiempo en que finalizó, era incapaz de eliminar la sonrisa de felicidad que lucía su rostro, y tampoco querría hacerlo. Se sentía bien escuchar eso: Juntos. A pesar de la reacción de Sirius, las cosas habían dado un giro muy positivo en su vida amorosa.

-Entonces— miró a sus amigos con expectación—, ¿qué piensan?

Si escuchaba las palabras 'demasiado pronto' o 'demasiado joven' estaba convencido que se volvería loco. Aguardaba en silencio. Esperando.

—Estoy feliz por ti, Harry— Hermione sonrió—. De verdad lo estoy.

Eso era todo lo que deseaba escuchar.

ººººººººº

—¿Qué tal tu día?— preguntó Severus esa noche. El joven sonrió y dejó a un lado la revista sobre embarazos que había estado leyendo.

—Fue fantástico— le contó—. Ron y Hermione están muy felices por mí.

—Me alegra que las cosas funcionaran— el mayor sonrió.

—Yo también— concordó Harry—. ¿Y qué hay de ti? ¿Disfrutaste tu día?

—Estuvo bien. Pase por Hogwarts para desocupar mi habitación, así que vamos a tener que acomodar un poco las cosas por aquí para que entre todo.

—Mañana no tengo nada pendiente, podemos hacerlo entonces.

—Claro— Severus asintió y Harry le sonrió antes de regresar a su revista. Era lindo, reflexionó, estar simplemente sentados en la cama y hablar tranquilamente de lo acontecido en el día.

Mientras hojeaba distraídamente la revista, notó que Severus salía de la habitación, para regresar poco después trayendo unas bolsas de plástico blanco con él.

-Hoy conseguí algo para el bebé— comentó, sentándose en la cama al lado de Harry.

—¿Si?— sonrió, dejando de nuevo la revista a un lado—. Pero aún tenemos ocho meses de tiempo.

—Lo sé. Pero estaba en Hogsmeade, y pasé al lado de esta nueva tienda para bebés y no pude resistir.

Y entonces, sacó de la bolsa de compras un peluche blanco, con la forma de lechuza.

—¡Awww, es tan lindo!— arrulló Harry, tomando el peluche en sus brazos—. Oh, es adorable. ¡Una mini Hedwig! El bebé lo amará— besó al peluche antes de levantar la vista con ojos de cachorrito—. Yo quiero uno.

Severus se echó a reír.

—Pensé que podrías decir eso— sonrió—. Y es por eso que...— revisó dentro de la bolsa—… ¡traje dos!

Con una enorme sonrisa en el rostro, Harry se arrodilló y lanzó sus brazos alrededor de Severus.

—¡Eres tan atento, te amo!

¿Y qué si no tenía a Sirius? Tenía los mejores amigos del mundo, un novio increíble y un bebé en camino. Y eso era todo lo que le importaba.

Continuará…

Proximo capítulo: Saliendo adelante

Hola a todos

Un abrazo inmenso a todos los que me leen, en especial a:

por tu comentario

Lupita, mil gracias, si no fuera por ti, este capítulo hubiera quedado muy solito.

Por cierto, ¿a nadie más le gustó el capítulo? Tanto la autora como yo agradeceríamos enormemente un comentario, aunque fuera chiquitito.

Hasta la próxima actualización

Besitos