Capitulo 7
Llevaba un par de semanas sumergida en una nube de completa felicidad. Después de entregar el último artículo de corazón a Mike, el cual sorprendentemente le encanto, me había volcado en aquello que me apasionaba. Disfrutaba escribiendo e investigando más que el año anterior todo junto, y según habíamos comprobado, desde mi cambio la venta de periódicos había subido un 10%. Y por no decir de mi relación con Edward, abrir el corazón era un ejercicio que solo había practicado con tres personas en mi vida, y entregarme así a alguien sintiendo tanto amor me hacia ver todo desde otra perspectiva donde el siempre estaba conmigo.
-Bella- escuche una voz que me llamaba desde algún sitio lejano. –Bella- note esta vez un poco más cerca de mí. Gire la cabeza como si me hubiese despertado de repente de algún sueño y gire mi cabeza en busca de la voz. Era Alice. Y no es que ella estuviese lejos, esa era yo. –Te esta sonando el móvil- me dijo señalándolo y volviendo a leer la revista de moda, su manual de investigación. Cogi el móvil para ver un mensaje. La sonrisa fue instantánea al ver el nombre del mensajero.
"Te espero donde siempre cuando termines de trabajar. No preguntes, es sorpresa. Te quiero. EC"
Tanto sus mensajes como la manera en la que estaba registrado en mi móvil era EC, decía que era simple precaución, que si perdía o me robaban el móvil seria mejor que no hubiese un claro Edward Cullen. Me sorprendió aquel mensaje, desde que habíamos comenzado a salir nuestros encuentros se limitaban a los viernes por la tarde y fines de semana que dedicábamos a salir a cenar y pasar tiempo con nuestros amigos. No era algo ni profundo ni romántico, pero era para lo que nos daba el tiempo, aunque siendo sincera, daba igual donde o con quien estuviésemos, mi atención solo tenia un único objetivo, y ese era el. Termine mi artículo y espere a que Mike le diera el visto bueno. Desde que empecé no se lo tenia que mandar e irme a mi casa a esperar, no, esta vez el lo leía en mi presencia y las correcciones se habían de manera instantánea, quería un trabajo serio y lo tenia, no había mas problema. Salí lo mas deprisa que pude del edificio buscando con mal disimulada impaciencia el volvo plateado.
-¿Cómo esta mi periodista favorita?- me pregunto mientras se inclinaba y pasaba su brazo por mi cintura para acercarme y darme un beso.
-Ahora perfecta. ¿A que viene todo esto?- pregunte atándome el cinturón mientras salíamos a la carretera principal.
-Quería… quería preguntarte una cosa-.
-Al grano Edward. Una pregunta se puede hacer por teléfono. No te asustes, que hasta ahora no me comí nunca a nadie- dije riéndome viendo como su cara se perlaba de sudor ante los nervios.
-Esta bien. ¿Quieres ir este sábado a comer a casa con mis padres?-.
-¿Eso es todo lo que te asustaba? Claro que si, tengo muchísimas ganas de conocerles, por lo que me hablaste tienen que ser unos seres encantadores- y era cierto. Nunca entendí porque las personas se ponían tan histéricas a la hora de conocer a los padres de su pareja, ni que fuesen el ogro, además, que si habían tenido a Edward muy malos no podían ser. -¿Eso era todo?-.
-¿Eso es todo lo que vas a decir? ¿Qué quieres conocerles? ¿No me vas a decir que mejor otro día, que este sábado tienes compromisos o que si te van a comer?- dijo levantando sus manos del volante intentando comprender mi reacción. -¡Te han dicho alguna vez que tu cabeza funciona al revés que la del resto del mundo?-.
-No hace falta que nadie me lo diga, eso ya lo se yo-.
-Madre mía- dijo riéndose sin todavía comprender mi respuesta.
-Eso era todo?-.
-Me conoces demasiado bien, en demasiado poco tiempo- dijo mientras continuaba riéndose. –No, quiero que vengas a comer conmigo, y que pasemos la tarde juntos-.
-¿Pero tu no tenias que trabajar?- pregunte emocionada ante tal proposición.
-Si, pero eso no quita que tu también estés-.
-Espera-dije comprendiendo de repente la situación, -¿quieres que te acompañe al set de grabación? Edward, ya hemos hablado de ello, no estoy preparada todavía para esto…-.
-No te tienes que preocupar por nada. Toda la gente que esta dentro a firmado contratos de confidencialidad, lo que pasa dentro se queda dentro. No fotos, ni filtraciones, nada. Yo no pondría en peligro esto por un simple capricho. Asíque, que me dices, ¿vienes?-.
-Si me lo pides así, ¿Cómo puedo decirte que no?- dije como si me hubiese convencido, aunque nada mas lejos de la realidad, moría de ganas de compartir un minuto mas con el en cada momento, y amaba que el quisiese lo mismo. -¿Y que voy a presenciar hoy?- dije entusiasmada, no tenia ningún sentido que siguiese con aquella tontería cuando podía ir corriendo ahora mismo a aquel lugar con la alegría que me corría por las venas mientras veía como el no perdía la sonrisa de la cara y me echaba miradas cómplices que ambos sabíamos que significaban, amor.
-Una pelea. Hoy me toca grabar una discusión con el padre de la chica en cuestión. Nada demasiado complicado, lo que pasa es que hay muchos actores y tardan en hacerse las cosas-. Continúo comentando la escena con lujo de detalles, y sinceramente me quede impresionada de que todo lo que me dijo estuviese escrito tal cual en un guión. Hasta el color de la ropa venia especificado. Llegamos y después de pasar varios controles, aunque según me dijo Edward, normalmente son más exhaustivos con gente que no es actor, llegamos a lo que parecía un parking de coches de lujo, asíque supuse que aquello estaba solo reservado por actores y director.
-Ven- dijo cogiéndome de la mano mientras me llevaba hacia una especie de nave, donde se veía gente saliendo y entrando continuamente con pelucas, carros llenos de ropa, maniquís… aquello era una completa locura. Después de que Edward saludase a cada una que se le cruzaba y yo me ganase un par de malas miradas, llegamos hasta lo que parecía un despacho. -¿Se puede?- pregunto Edward asomando la cabeza solo.
-Claro cariño- se escucho la voz desde dentro de una señora mayor. Edward tiro de mi mano para que fuese yo la que pasase primero y este cerrase la puerta.
-Lucy, te presento a Bella. Bella, esta es Lucy, la directora de vestuario y mi segunda madre-.
-¿Esta belleza es Bella?- dijo Lucy impresionada de no se que cosa como si esperase aquel momento desde hace tiempo. –Cariño, eres mucho mejor de lo que Edward decía. Encantada de conocerte cariño- me dijo mientras me abrazaba y yo no podía evitar devolvérselo a pesar de no saber todavía muy bien quien era.
-Igualmente- dije sin saber muy bien como responderle sin mentir y sin ser grosera.
-¿Qué tengo para esta tarde?- pregunto Edward volviéndome a coger la mano.
-Esta tarde te toca moverte entre trajes querido. Esmoquin- dijo dándole una funda cerrada, donde se suponía que iría su esmoquin. -¿Va a quedarse en las grabaciones?- pregunto señalándome mientras Edward la sonreía y asentía con la cabeza. -¡Ay querida, no sabes la alegría que me da que estés aquí! Nos vemos luego que aquí una tiene que continua trabajando- dijo dándonos un beso a cada uno y pasando tras un biombo mientras llegaba a mis oídos el ruido de una máquina de coser.
-¿Por qué no había escuchado de ella hasta ahora? No tienes ni idea de que situación mas incomoda me acabas de hacer pasar- dije mientras nos dirigíamos hacia su camerino, el cual era un trailer que ya quisiese yo tener semejantes dimensiones para mi casa.
-Pues sinceramente no lo se, supongo que no habrá salido el tema hasta ahora, se me paso completamente. Lucy lleva a mi lado desde mi primera película. Ella era la directora de vestuario, y nos cogimos tanto cariño que hasta aquí hemos llegado. Esme, a veces, llega hasta estar un poco celosa, pero se le pasa enseguida- me contaba mientras se reía como si estuviese recordando algún episodio pasado de celos maternos que me hicieron a mi sonreír. –Hemos legado- dijo abriendo la puerta y pasando delante de mi y esperando a que entrase para cerrar la puerta. Aunque aquello era enorme, si decoración de basaba en una mini cocina, una cama, un sofá de tres plazas con una mesita pequeña y una mesa-tocador donde estaban diferentes aparatos electrónicos, lo que debía de ser el guión y alguna colonia y desodorante. Lo demás, era un inmenso pasillo central, que supuse seria, para tener más espacio a la hora de ensayar y relajarse.
-¿Es un poco impersonal?- le dije mientras me sentaba en el sofá.
-No acostumbro a decorarlo. Apenas estoy aquí 2 o 3 meses y a ratos y temporadas. Es esto en LA o un hotel en otra ciudad. No hay ni tiempo ni ganas sinceramente. ¿Qué prefieres de comer?-.
-Solo fruta. Pues yo creo que si tienes que sentirte aquí como en tu casa deberías de tratar a este lugar como tal- dije mientras el se sentaba a mi lado y me pasaba un par de manzanas.
-Hablas igual que mi madre- me dijo sonriendo.
-Tu madre es una mujer inteligente-.
-La vas a encantar-.
-A mi ella ya me encanta- dije dando un bocado a mi manzana. -¿Cuándo empiezas a grabar?-.
-Dentro de una hora, pero tengo que cambiarme y pasar por maquillaje. Demás de repasar el guión- dijo echando su cabeza para atrás y resoplando. –Vamos, de todo menos estar un rato tranquilo contigo-.
-Deja de decir tonterías- dije dejando la fruta encima de la mesa y pasando una pierna l otro lado de su cuerpo mientras quedaba encima suya y con su cara en mis manos. –No tienes ni idea de lo feliz que me has hecho trayéndome aquí. Demuestras que quieres estar tanto conmigo tanto como yo quiero estar cerca de ti- dije mientras mordía su labio inferior y el pasaba sus manos por mis caderas.
-Bella- dijo girándose mientras empezaba a besarme el cuello. -¿No querrás que llegue tarde verdad?-.
-¿Y por que tendrías que llegar tarde?-.
-Porque aquí hay cosas mejores que me están entreteniendo, ¿sabes?- dijo dándome un pequeño mordisco en el cuello, que me volvió completamente loca.
-Pues…-.
Toc toc
Nos separamos como si de repente una fuerza invisible cogiese de nuestras espaldas y nos echase para atrás mientras colocábamos nuestra ropa.
-Edward, en un cuarto de hora en maquillaje- dijo una voz desde fuera que hizo que Edward se tirase de los pelos con serio riesgo de arrancárselos.
-En mi vida odie tanto a una persona, te lo juro- dijo echándose para atrás en el sofá y resoplando. Disimuladamente pude ver cono el bulto de su pantalón bajaba poco a poco, pero me sentí tremendamente orgullosa de ser yo quien provocaba eso en el. –En los descansos no pienso separarme de ti, ¿vale? Disculpa esto- dijo señalando la puerta en dirección al hombre que nos había interrumpido, -la confianza da asco-.
-No pasa nada- dije restando importancia a la interrupción. Yo sinceramente casi lo agradecía, si hubiésemos seguido por el mismo camino, probablemente tuviese que haber sido yo quien hubiese frenado la situación.
-Claro que pasa Bella, claro que pasa- dijo levantándose dirección a la funda del traje y sacándolo.
-Edward, creo que hemos equivocado cosas. O creo que he sido yo quien te ha hecho ver cosas diferentes. No hubiese pasado nada Edward- dije bajando mi mirada mientras notaba como el calor decidía instalarse en mi cara.
-¿Cómo que… nada? Bella, estaba todo muy claro hace apenas 5 minutos- dijo dándose la vuelta con los ojos fuera de si casi.
-Ya te he dicho que lo siento, que quizá me pase un poco-.
-¿Y se puede saber por que no hubiésemos hecho nada? ¿Te doy asco, te lo tienes que pensar mas…?-.
-Edward te estas pasando- le advertí levantando mi mirada. Bastante avergonzada estaba ya con pensar que a mis 23 años todavía era virgen como para escuchar de nuevo la sarta de tonterías que debía de tener preparada ya en la punta de la lengua.
-¿Pasando? No Bella, la que te has pasado eres tú-.
-¡¿Y que quieres Edward? ¡Soy virgen! ¡No hubiese pasado nada porque soy virgen! Y si, quiero hacerlo contigo, pero este no es el mejor lugar. Por eso no hubiese pasado anda, no porque yo no hubiese querido. ¿Estas un poco más contento? ¿Cómo se sale de este sitio?- dije cogiendo mi bolso y esperando en el pomo de la puerta para salir de allí.
-Bella, espera, ¿tú… tú eres…?-.
-Si Edward, soy virgen, ríete si quieres-.
-¿Y por que me tendría que reír?-.
-Hace menos de un minuto has estado a punto de llamarme de guarra para arriba. Debería de hacerte gracia conociéndote-.
-Pues no y lo siento, siento como me puse antes. Discúlpame una vez mas. Además-dijo acercándose a mi y cogiendo mi cara con las manos mientras me daba un pequeño beso en la comisura de mis labios, -has dicho que lo quieres hacer conmigo-.
-Claro que quiero Edward-.
-Eso quiere decir que confías en mi tanto como para entregarme lo más preciado para ti-.
-Eso ya lo sabes Edward, claro que confío en ti, y claro que te quiero. Jamás te haría daño ni me reiría de ti en ningún sentido-.
-Hare que sea lo más especial de tu vida, te lo prometo-.
-Con que sea contigo me da exactamente igual Edward- dije pasándole las manos por su espalda acariciándosela.
-No te merezco, eres demasiado buena- dijo sonriendo.
-Deja de decir esas cosas y vístete. ¿No querrás llegar tarde?-dije esta vez, riendo yo mientras el se separaba e iba hacia su traje. –Te espero fuera, ¿vale?-.
-¿Para que?-.
-Para que te vistas, intimidad y esas cosas-.
-Siéntate en el sofá anda- dijo mientras se quitaba la camiseta. –No vas a ver nada que no hayas visto antes-. Podría ver a Edward sin camiseta millones de veces que siempre me quedaría embobada mirándole.
-Esa frase me la decía mi padre cuando me rompí el brazo con 14 años y necesitaba ayuda para bañarme- dije recordando aquel bochornoso episodio de mi vida mientras escuchaba las carcajadas de Edward, que tuvo que apoyarse en la mesa para no caerse al suelo de las risas. –A mi no me hizo ninguna gracia-.
-Seguro que a tu padre tampoco- dijo secándose una lagrima. -¿Qué tal estoy?- me dijo una vez cambiado y dando vueltas sobre si mismo para que pudiese contemplarle desde todos los ángulos, un gesto que agradecí internamente. Edward, era sin ningún tipo de dudas, al hombre que mejor le sentaba el traje. Era una realidad desde aquel momento.
-Estas impresionante- dije levantándome y dirigiéndome a su posición para colocarle la pajarita correctamente.
-Siempre es Lucy o Esme las que se encargan de esto- dijo mientras le hacia el nudo correctamente.
-Ahora si que estas impecable- dije dándole un pequeño golpe y sonriéndole.
-Gracias- dijo besándome. –Vamos- dijo caminando hacia la puerta mientras volvíamos a salir al caos de set. Volvimos a entrar en la enorme nave hacia la dirección contraria al despacho de Lucy y allí vi como al menos una veintena de personas estaban delante de un espejo y una persona le daba los últimos retoques a su maquillaje. –Espera un segundo aquí- dijo acercándome una silla a la pared, -no tardo- dijo sonriéndome y dándome un pequeño beso en la nariz mientras se sentaba en uno de los tocadores y le ponían una pequeña toalla para no manchar el traje.
-Disculpa-me dijo una voz a mi lado. -¿Qué haces sentada? Llevo esperando un rato a que me maquillen mientras tu te quedas quieta, ¿Por qué?- mi mirada iba de arriba hacia abajo observando el impresionante vestido que llevaba la duela de aquella voz y esos modales tan desagradables. Vi su cara y me sonó de una manera alarmante, aunque no caía en el nombre.
-Disculpa pero yo no trabajo aquí-.
-Decir mentiras esta muy mal. Si no quieres trabajar y eres una vaga, vete. Aunque de despedirte me encargare yo-.
-Me encantara verlo- dije sonriéndole. Aquello, en verdad, era una situación muy divertida.
-¿Y encima te atreves a reírte de mi?- dijo levantando la voz mientras yo seguía sentada mirando a ninguna parte.
-¿Algún problema por aquí?- dijo esa voz tan esperada por mi.
-¡Edi!- dijo la tipa tirándose a su cuello y abrazándole mientras Edward solo se imitaba a poner caras de incredulidad y cogerla de la cintura para apartarla. -¿Dónde estuviste? Pregunte y me dijiste que te habías ido. Quería ensayar la escena, ya sabes-.
-Ya Jane, te dije que no era necesario, el director la vio y dijo que estaba perfecta-.
-Pero Edi…-.
-Edward Jane, Edward- dijo inclinando la cabeza y con una sonrisa mas que forzada que hacia que la mía fuese de lo mas natural.
-Lo que sea, que poco sentido de la superación-.
-¿Nos vamos?- dijo mirándome y esta vez, siendo sincero con la sonrisa.
-¡Claro!-dijo la tal Jane dando un saltito e intentando cogerlo de la cintura mientras yo me levantaba.
-No te lo decía a ti-.
-¿Y entonces…? ¿A esta? ¿A la maquilladora vaga y fea?-.
-¿Qué maquilladora?- me dijo Edward preguntándome por la situación sin comprender nada y haciendo caso omiso de la última parte de la frase de Jane.
-Ya le he dicho que no trabajo aquí, pero no me hace ni caso-.
-Jane ella no trabaja aquí, y no te consiento ni un descalificativo más hacia ella. Ella es mi novia, Bella-.
-¿Qué? ¿Tu con novia? Edward por favor, que nos conocemos. No eres precisamente alguien a quien le gusten los compromisos-.
-Pues pareces no conocerme muy bien Jane. Hasta luego- dijo cogiendome de la mano y arrastrándome hacia fuera de la nave dejando a la chica con cara de impresión. –Olvida lo que dice, que una resentida obsesiva- dijo besándome el dorso de la mono y pasándolas por mi cuello.
-Olvídalo, no pasa nada, es mas, ha sido hasta divertido por momentos. ¿Pero quien era? Me suena muchísimo su cara pero no…-.
-Jane Vulturi-.
-¿Esa era Jane Vulturi? Con razón me sonaba su cara- dije recordando el primer momento en el que su nombre llego a mi conocimiento. Era mi segundo artículo, dos jóvenes promesas del cine en creces. Uno totalmente desconocido hasta ahora, ella, hija de mayor productor de películas en Italia, ambos pillados en un conocido local de Los Ángeles en una actitud algo mas que cariñosa. A ella la acababa de dejar atrás, el estaba en aquellos momentos a mi lado. –Mejor lo olvido si- dije quitándome de la cabeza la idea del primer momento donde empecé a coger cierta manía al tipo que ahora tenía a i lado y que amaba más que a cualquier cosa. -¿Qué personaje tiene ella en la película?-.
-Ella… Ella es… hace de…-.
-Vale. Ahora la parte de la cama tiene mas sentido- dije comprendiendo que su personaje no era exactamente el de una monjita de pueblo.
-Bella, te juro que no hay nada de real es esas escenas. Un par de besos, un revolcón mas que coreografiado y un par de caricias y palabras bonitas. Nada mas.-
-Edward, es tu trabajo, no tengo porque pensar lo contrario. Además, se nota que no te cae especialmente bien-.
-Es odiosa-.
-¿Y por que trabajas con ella entonces?-.
-Porque hasta ahora no hay más posibilidades. Su papel era de otra chica cuando firme, pero su tío pago y mira donde esta ahora-.
-Eso es injusto-.
-Esto es cine, y es tal y como es la vida fuera de este set. ¿Preparada para comenzar grabaciones?- dijo acercando su cara a la mía mientras seguíamos andando.
-Mucho-. Continuamos andando entre bromas y besos que no pasaban desapercibidos por nadie con el que nos cruzábamos. Ya podían ser caras que más o menos reconocía como cualquier otro trabajador del set. Mi tranquilidad, que ninguno de ellos podía abrir la boca sobre lo que veía, y apostaba más de un dedo de mi mano a que algunos les daban hasta dolor el no poder contar lo que sus ojos veían. Según Edward, hasta esta tarde apenas un puñado de personas sabía que tenía novia, pero que todos le veían más feliz de lo normal y así se lo había echo llegar. Ahora todos sabían el motivo. Entramos dentro para encontrarme con un decorado que bien podía ser en realidad lo que intentaba simular, un gran salón de celebraciones, como si en algún punto de aquella historia se desarrollase una boda y la gente lo celebraba.
-Quédate por aquí y disfruta, ¿vale? Vendré en cada corte preciosa- dijo cogiendome la mano y besándola.
-¿Desde cuando tienes a esta hermosura a tu lado Edward?- dijo un hombre a nuestro lado mientras empezaba a coser algo en la solapa del chaqué del traje.
-Demasiado poco me parece a mí. Bella te presento a Rodrigo, el ayudante de Lucy en vestuario. Ro esta es Bella, mi novia-.
-Encantada- dije levantando mi mano saludándole para no distraerle de su trabajo.
-Espera- dijo parándose y mirándome detenidamente. –Me suena muchísimo tu cara niña. ¡No! Edward, ¿estas saliendo con una periodista?-.
-¿Me conoces?- dije sorprendidísima.
-No es por desilusionarte querida, pero no es porque lea tu artículos, sino los de tu compañera, Alice Brandon. Esa chica si que tiene verdadero arte para la moda- me dijo volviendo a su trabajo mientras Edward y o no podíamos disimular nuestras sonrisas.
-Es mi mejor amiga. Te la puedo presentar cuando quieras-.
-¿Me estas hablando en serio?- dijo mirándome mientras hundía una de las agujas en la piel de Edward y este hacia un gesto desagradable. –Edward estate quieto, no puedes manchar la camiseta blanca de sangre. Chico, te has llevado a la joya de la corona-.
-Lo se- dijo mirándome-.
-Aunque quería siento comunicarte que pienso seguir luchando por semejante macho. En el fondo aunque no lo quiera admitir siente algo por mi- dijo guiñándome un ojo de manera cómplice mientras la cara de Edward cambiaba a desesperación. –Ya esta machote, a actuar que yo me quedo aquí con tu novia-.
-A ver si al final el que vas a sentir algo por ella vas a ser tu- dijo Edward dándole con el puño de manera floja en el hombro.
-Si no me gustases tanto tú, lo consideraría- dijo mientras yo ya no podía contener más la risa. Este tal Ro le daba mil vueltas a Edward con las contestaciones, y la última era mejor que la anterior.
-Hasta ahora- dijo arrastrando las palabras mientras me daba un pequeño beso y se iba con el resto del reparto para ensayar posiciones y escena.
-¿Y para mi no hay?- replico Ro en voz alta, mientras Edward ponía las manos detrás de su cabeza sin darse la vuelta, y con un dedo le decía lo que pensaba. –Si es contigo no tengo problema- dijo aun mas alto para responderle, a lo que Edward solo pudo correr un poco mas rápido hacia su lugar antes de responderle con algo poco agradable. –Espero que no te moleste, es solo un juego- dijo mucho mas bajito mientras se sentaba a mi lado en el suelo.
-Oh no hay problema- le conteste todavía con la sonrisa en la cara.
-Asíque el gran Edward Cullen saliendo con una periodista, y encima del corazón-.
-Me cambiaron hace poco a la sección de política que es lo que quería. Deje los malos tiempos atrás-.
-Te voy a decir un secreto que espero que sepas apreciar. Jamás, y cuando te digo jamás, es que en todo el tiempo que trabaje con el le vi feliz, pero feliz de verdad, no de esas sonrisas que se tienen después de echar un polvo o haberse pillado la borrachera del año, feliz de que esas chispas que se tiene en los ojos de cuando se esta enamorado la primera y mas intensa vez. Por favor, si estas con el por mera información, te suplico cono amigo que te vayas y le olvides, en cambio si u sientes lo mismo que el, quédate a su lado para siempre. Aguántale los miles de berrinches de estrella que tenga y dale cariño de verdad, de ese que tanto le falta en este mundo- aquel discurso lo pronuncio mientras miraba hacia mi misma dirección, a un Edward preparándose para hacer su trabajo como el sabia.
-Es lógico que vengas esas dudas, cualquiera en tu lugar y en el suyo las tendría. Pero puedes estar tranquilo, estoy con Edward como la Bella que conoció a una persona llamada Edward. Esto para mi es tan importante y serio como para el. Y te diré un secreto, yo escribía sobre el y odiaba a Edward Cullen, por reventarme las tardes con sus constantes ligues, y yo no podría estar con alguien a quien odio- dije mirándole para comprobar que el también lo hacia y me estaba sonriendo de manera sincera, asíque no pude mas que devolvérsela.
-Me alegro mucho por el, y por ti. Pareces buena persona, y hacéis una pareja envidiable-.
-Muchas gracias- dije mientras el director mandaba silencio en la sala y empezaba el rodaje. Ambos estuvimos en silencio sentados observando como transcurría el rodaje. De vez en cuando el se levantaba para ayudar a Lucy con algún traje al que se le había saltado alguna costura, algún dobladillo mal cosido o un escote demasiado pronunciado. Edward apenas podía llegar a nuestra situación sin tener que darse la vuelta a mitad de camino porque el directo exigía su presencia mientras decía en silencio un "lo siento" cada vez que esto pasaba, y yo no podía mas que sonreír restando importancia.
-Una ultima vez y terminamos por hoy señores- anuncio el director mientras todos volvían a sus posiciones metiéndose en su papel.
-No te ha quitado ojo en todos los descansos niña. Se os ve muy enamorados- dijo Lucy mientras se ponía a mi lado apoyada en la pared mientras yo hacia lo mismo y la sonreía son poder evitarlo. –Iba a ser yo la que te dijese lo que te dijo Ro, pero como ya me lo contó solo te diré que me hace muy feliz que mi niño haya encontrado por fin a alguien que le merezca-.
-Nunca ha sido mi intención, ni lo será hacerle daño, de ningún tipo. Yo también arriesgo mucho con esto, y quiero que salga bien-.
-No te preocupes por eso, saldrá, claro que saldrá, se os ve en la mirada que os queréis con locura. Eso debería de bastar-.
-Ya termine- escuche como alguien se ponía en frente mía y me cogia de la cintura elevándome y dándome un beso en la mejilla sacándome una sonrisa. -¿Me dejas llevármela?- pregunto a Lucy que tenia la misma sonrisa que surcaba nuestras caras.
-Es toda tuya niño-.
-Vamos- dijo cogiendome de la cintura y llevándome hacia la salida. Me frene en seco ante la necesidad de decirla algo.
-Lucy- dije girando mi cabeza hasta su dirección. –Gracias- dije simplemente mientras ella me lanzaba un beso y se iba en dirección contraria mientras nosotros seguíamos nuestro camino.
-¿Gracias por que?- me dijo mientras continuábamos caminando.
-Cosas nuestras- dije dándole un golpe en el pecho. –Eres un cotilla Cullen-.
-Todo lo que tenga que ver con dos de mis chicas favoritas me importa, y mucho-.
-Puedes estar tranquilo, todo esta mas que perfecto-.
-De eso no tengo ni la menor duda-.
