No conozco a Lea Michele ni tampoco a Dianna Agron, si lo hiciera Glee hubiera sido diferente. ¡Hola de nuevo!, aquí estoy con un nuevo capítulo de la historia, gracias por sus reviews, me animan a seguir escribiendo.
Flashback.
-Jenna en menudo lío me acabas de meter...-Dije mirándola seriamente.-
-Vamos Lea... Tú necesitas una casa para vivir y ella no para de decir que necesita un inquilino de confianza con quien compartir la suya-Me mira como si estuviera los más obvio del mundo, aunque no fuera precisamente así.-
-Nuestra relación no es la mejor y lo sabes.-Me dí la vuelta para ver si había alguien cerca para luego seguir hablando.- ¿Acaso tengo que recordarte como se desarrolló nuestro primer encuentro?.
-Oh querida, le tiraste un café ardiendo encima, ¿de verdad pretendes que te ría la gracia?.-Decidimos ir hasta mi trailer para descansar hasta las siguientes escenas.-
-Obviamente no esperaba nada de eso, pero, después de pedirle reiteradamente disculpas, decidió seguir con su infantil enfado.-Abrí el trailer y tiré el bolso al sofá, dejándome caer después en él.-
-Bueno, vamos a dejarlo ya, si te incomoda, te inquieta, o simplemente no te apetece, dile que no, que has encontrado algo donde vivir y que estás muy agradecida por su oferta.-Se sentó junto a mí y empezó a juguetear con su teléfono móvil.-
-Pero es que ahora no puedo hacer eso, primero porque no tengo casa y segundo porque seguro que le sienta mal que rechace su oferta.-Abrí yo también mi móvil y vi que tenía varios mensajes, uno de ellos de Dianna, el objeto de dudas del momento.-
Dianna Agron: "Espero sinceramente que te estés planteando la oferta de vivir conmigo, aunque no empezáramos con muy buen pie, este puede ser el momento de conocernos mejor."
-Y ahora me manda mensajes amistosos... Parece que se ha empeñado en convertirme en la mala de la película.-Murmuré claramente enfadada, a lo que mi amiga no tuvo más remedio que dejar su móvil a un lado y hacerme caso de nuevo.-
-¿Por qué no dejas ya de ser tan condescendiente?.-Pregunta mirándome con la cabeza ladeada.- ¿Qué es lo que te pasa con ella?... Ni que te gustara a ti también.-Dice eso último en un claro tono de broma, pero al no recibir respuesta alguna por mi parte empieza a planteárselo seriamente.- ¿Te gusta?
-Claro que no... Aunque es guapa, hay que reconocerlo.-Me remito a señalar lo que es más que obvio.-
-Ya... Guapa.-Se levanta dejando ese último comentario en el aire y empieza a recoger sus cosas.-
-¿Dónde vas?.-Le pregunto claramente confundida.-
-Me acaba de mandar Kevin un mensaje para que vaya a su trailer, que tiene que contarme no se qué cosa.-Me da un beso en la mejilla a modo de despedida y seguidamente abandona el trailer.-
Los siguientes minutos me los pasa sentada en el sofá, sin hacer nada, tan sólo pensando en la última pregunta que Jenna acababa de hacerme.
No, a mí no me gustaba Dianna, pese a ser una de las personas más guapas que había conocido en toda mi vida, y sobretodo, pese a tener unos ojos que te hacían perderte nada más mirarlos. Era cierto que ya había tenido mis momentos con chicas, y no niego que las experiencias resultaron bastante satisfactorias, pero de ahí a sentirme atraída por ella había un camino demasiado grande. Podría llegar a quererla, con el tiempo... Porque ella parece una de esas personas de las que te enamorarías sin apenas darte cuenta, y que por más que evitaras hacerlo, al final acabarías cayendo. Pero Dianna tiene que estar con algún chico que esté a su altura, además de no haber dado señal alguna de que le gustaran las chicas, se pasaba el día abrazando y bromeando con los chicos, especialmente con Cory y Mark. Aunque siendo sincera, Mark es un chico bastante atractivo y graciosete, perfecto para pasar un par de noches con él, porque su mala cabeza no permitiría nada más, y Cory... que se puede decir de Cory, en toda mi vida he visto una persona como él, amable, guapo, inteligente, simpático, amigable, generoso... Y así se podría seguir durante un buen rato. Él es una de las mejores personas del mundo, de eso estoy segura, quiere a todo el mundo, y le cuesta muchísimo ver algún defecto en alguien a quien apenas conoce, no tiene ningún prejuicio, y una chica como Dianna podría enamorarse de él fácilmente. Pero, ¿por qué estoy diciendo quién es o no un buen partido para ella?, si no me gusta, si no nos llevamos bien. No nos conocemos. No hemos hablado más que lo estrictamente necesario para poder desarrollar nuestro trabajo de la manera más profesional posible. No se absolutamente nada sobre ella, y sin embargo me ha ofrecido su casa para vivir sin pensarlo dos veces, y eso realmente dice mucho de ella, aunque yo me empeñe en verla como alguien que no es, y aunque intente buscar escusas para no vivir con ella. Necesitaba una casa con urgencia porque el barrio donde vivo ahora mismo no es para nada seguro en estos días, y realmente me da algo de miedo cuando llego por las noches y me encuentro con alguna pelea enfrente de la acera donde vivo, o a algún borracho tirado en medio de mi portal cortándome el paso.
De pronto unos golpes a la puerta hacen que salga de mi mente y me concentre en el mundo real de nuevo.
-¿Lea?.-Una suave voz me llamaba desde el otro lado de la puerta.-
Me dirijo a abrir y veo a Dianna con una sonrisa radiante en su rostro, saludándome con la mano alzada.
-Hola Dianna.-Dijo haciéndome a un lado para dejarla pasar.-
-Todavía no me has contestado al mensaje, y como estamos a sólo unos metros de distancia decidí venir y preguntarte de nuevo, sin gente delante que nos pueda condicionar y de la manera más sincera que puedo.-Se lleva una mano al corazón, dejando constancia que dice todo eso de manera sincera, y yo dejo escapar una suave risa.-
-Adelante, pregunta.-Me senté de nuevo en el sofá y di una palmada en lado que había junto a mí para que se sentara conmigo.-
-Lea Michele Sarfati...-Levanto una ceja en señal de asombro por el hecho de que supiera mi segundo nombre.- Cory lo dejó caer antes.-Confiesa con una risa.-¿Me harías el grandísimo honor de convertirte en mi nueva compañera de piso?
-Parece que me estás pidiendo matrimonio Dianna.-Digo soltando una carcajada a la que pronto ella también se une.- Pero sí, acepto irme a vivir contigo, aunque he de confesar que he tenido algunas reticencias a la hora de aceptar debido a nuestras diferencias.-
-Pero si no has tardado ni dos segundos en decir que sí.-Apunta señalándome con el dedo.-
-Pero las dudas llegaron antes de que vinieras... En cuando llegaste aquí con una mano en el pecho hablándome con toda sinceridad, no dudé ni un segundo.-Dje mirándola con una sonrisa sincera.-
Fin Flashback.
-¿No piensas levantarte de la cama en todo el día?.-Le digo mientras me tumbo de nuevo junto a ella en la cama, dejando suaves caricias en su espalda desnuda.-
-Mmmmmm... No, la verdad.-Deja escapar un leve bostezo y vuelve a cerrar los ojos de nuevo.-
-Vamos a hacer algo... Algo normal.-La agarro por la barriga y la obligo suavemente a que se de la vuelta para que me mirara.-
-Hemos pasado toda la noche sin dormir, porque no me dejas dormir un ratito.-Su voz ronca pero aniñada hace que me debilite por unos momentos.-
-Te prometo que esta noche vas a dormir muchísimo, pero me ha llamado Jon hace unos minutos diciéndome de quedar... Con las dos.-Al oír el nombre de Jon abre los ojos y muestra una amplia sonrisa, señal de la buena relación que tiene con el chico.-
-Si es por Jon, habrá que hacer un esfuerzo, pero no te prometo que permanezca demasiado despierta.-Entierra su cara en mi cuello y yo la abrazo atrayéndola más cerca.-
-Pero si siempre andas en tu mundo, cariño...-Me gano una mordida en el cuello por mi último comentario, a lo que no puedo evitar soltar un quejido lastimero.- No me muerdas, Dianna.
-Te lo has ganado.-Dice dejando un beso en el mismo sitio para intentar calmar el dolor.- ¿A qué hora has quedado con él?
-En dos horas.
-Tenemos tiempo para una siesta pequeña, ¿no?.-Me agarra y hace que me quede totalmente tumbada en la cama, mientras reposa su cabeza sobre mi pecho, señal inequívoca de que no tardaría ni dos minutos en volver a dormir.-
-No te duermas Di...-Le doy un par de golpes en el brazo intentado despertarla.-
-Cinco minutos sólo.-Se gira y me da espalda.-
Me levanté soltando un par de resoplidos y me fui al salón dejándola dormir, algo molesta porque le gustara tanto dormir. Me dirijo a la cocina y empiezo a hacerme un café, y mientras salta la cafetera empiezo a cortar pan para hacerme unas tostadas, tenía muchísima hambre. Oigo un golpe en la habitación y deduzco que Dianna ya se ha levantado, dándose un golpe contra algo. Patosa como siempre, pienso mostrando una sonrisa. Unos minutos después escucho como empieza a caer el agua de la ducha, probablemente más cerca de sauna, la rubia amaba el agua caliente, tanto que a veces era incluso imposible meterte con ella a la bañera sin poner en riesgo tu integridad física. Lo único bueno eran los mensajes que dejaba en el espejo aprovechando el vaho que había en el baño. Aparto el café del fuego y saco el pan del tostador, y empiezo a desayunar tranquilamente, todavía sin creerme demasiado bien que Dianna estuviera realmente aquí y esto no fuera otro producto más de mi imaginación, que me está gastando una broma mientras duermo. Aparto inmediatamente esa idea de la cabeza cuando la veo entrar al salón sólo con una de mis camisetas de New York que le quedaba enorme, aunque mil veces mejor que a mi, sin ninguna duda, y con una toalla pequeña secándose el pelo. Se acerca a mi y me rodea por la espalda, dejándome un cariñoso beso en el cuello.
-Siempre pensé que esa camiseta te quedaba mejor a ti que a mi.-Dije dando un sorbo a mi café, para después ofrecerle a ella, que negó con un movimiento de cabeza.-
-Yo sin embargo siempre pensé lo contrario, tienes unas piernas larguísimas.-Se sienta enfrente de mi y me quita un trozo de tostada.- ¿Me puedes hacer un colacao?.-Pregunta mirándome con esos ojos a los que no le puedo negar nada.-
-Bueno... Pero no me mires así, no creas que no me doy cuenta de lo que haces con ellos.-Murmuro fingiendo enfado, pero dejándole un beso cuando paso por su lado.-
-Gracias, cariño...-Me mira durante unos segundos, pero luego sus ojos se desvían hacia el teléfono móvil.-
-¿Muchos mensajes...?.-Pregunto cogiendo una de sus manos.-
-Miles... Aunque a estas alturas ya toda mi familia debe saber donde estoy.-Le pongo el colacao al lado y empieza a bebérselo despacio.- Debería llamar a mi madre o algo.
-Estaría bien, yo ahora voy a ducharme.-La miro y la veo con una ceja levantada.- Te diría que vinieras cariño, pero ya te has duchado.-Le doy un beso y me dirijo al baño.-
Cojo primero algo de ropa de la habitación, nada ostentoso, solo unos vaqueros y una sudadera. Voy al baño y me meto a la ducha, siempre con agua templada, y me pierdo un poco en mi misma bajo el chorro de agua, son una sonrisa de idiota en la cara. Volvía a tener a la rubia conmigo, y parecía todo demasiado irreal. Escucho voces procedentes del salón y deduzco que Dianna a llamado a su madre, seguramente habrían algunos reproches al principio por no cogerle el teléfono en tantas horas, pero no era un secreto que la madre de Dianna no aprobaba la boda con el músico. Y tampoco es como si se le pudiera recriminar nada, porque debe generar muchísima impotencia ver como tu hija se casa, y en vez de verla más feliz que nunca, la ves totalmente alicaída. No puedes intervenir. No te puedes alegrar por ella. No me gustaría verme nunca en esa situación...
-Mi madre te manda muchos besos, Lea.-Veo como la rubia asoma la cabeza por la puerta, aun con el movil en la oreja.-
-Dile que igualmente.-Le guiñó un ojo a la rubia, que se pierde por la puerta suspirando mientras yo empiezo a reírme.-
Me entretengo unos minutos más bajo el agua y después salgo, me seco el pelo y me lo recojo en una coleta alta y después me visto.
Veo a Dianna sentada en el sofá, todavía hablando por teléfono, y yo decido sentarme junto a ella, esperando a que colgada para irnos a ver a Jon. Eso sucede minutos después, y cuando cuelga se queda mirándome fijamente, con un brillo en los ojos que nunca había visto antes. Yo le agarro suavemente la cara y dejo un tierno beso en sus labios, después nos separamos despacio y me muestra una radiante sonrisa.
-¿Estás bien?.-Pregunto dejando un nuevo beso.-
-Si, es solo que... Te quiero muchísimo y no puedo dejar de pensar en lo gilipollas que he sido.-Me mira a los ojos y veo como se le empiezan a poner cristalinos.-
-Escúchame.-Susurro quitando alguna de las lagrimas que ya habían empezado a caer.-Es cierto que has tardado un poco en decirme todo, pero ya está. Me lo dijiste, me enfadé, te perdoné y ahora estamos aquí. Y créeme que no estaría aquí si no te quisiera como te quiero.-Después de aquella retahíla de palabras me gano un beso de Dianna, seguido de un fuerte abrazo.-¿Que te ha dicho tu madre para que te pusieras así?
-Me ha echado la bronca por tardar tanto en venir a por tí, y no paraba de decirme la suerte que tenía de contar con alguien con una infinita paciencia conmigo, como lo eres tú.-Me deja una caricia en el cuello y yo cierro los ojos ante el contacto.-
-En eso le tengo que dar la razón a tu madre, tienes una suerte tremenda.-Me levanto del sofá y consigo evitar por poco el suave golpe que iba dirigido a mi muslo mientras soltaba una risa divertida.- Ponte el abrigo anda, que al final vamos a llegar tarde.
-Eres idiota, Lea Michele Sarfati.-Dice fingiendo resignación mientras se coloca el abrigo.-
-Entonces querida, debo decirte que estás locamente enamorada de una idiota.-Le agarro las solapas del abrigo y la beso.-
-No sabes cuánto...
Nuevo capítulo, quizá con demasiado azúcar en su contenido, pero necesitaba escribirlo. He tardado en subirlo, lo sé, pero en próximas actualizaciones espero no tardar tanto. Dejen alguna revises porque me animan muchísimo a escribir. Buen día a todos.
TheDreamerOne.
