Capítulo 8: Futuro o destino

(POV Edward)

Mi hermana podía llamarme cobarde las veces que quisiera, y tendría razón. Pero prefería una vida monótona como la que he llevado hasta ahora, antes que una llena de sufrimiento, para vivir un solo instante de felicidad.

Pasaron algunos minutos, quizá horas, y yo seguía igual. Oí unos golpecitos en la puerta de mi habitación y busqué quién era con mi mente. Alice.

-Edward sé que me estás escuchando, así que haz el favor de salir de tu cuarto, saldremos todos juntos. – iba a negarme, pero claro, ella lo vio. – Y ni se te ocurra decir que no. De esa forma los otros verán que lo que te ocurre es acerca de Bella. La verdad no es muy difícil saberlo, ni siquiera con Tanya te ocultabas tanto… - me levanté del sofá negro de cuero y me dirigí hacia la puerta para después abrirla y encontrarme una Alice sonriente.

-¿Adónde iremos? – pregunté de mal humor.

-Alegra esa cara. Iremos al centro comercial y no, no es una broma. – Odiaba cuando Alice hacía eso.

-¿Acaso no hay otro sitio?

-Claro, pero Bella no tiene ropa, solo la que le prestaron las Denali, y decidimos que iríamos a comprarle un nuevo vestuario.

-¿Todos? – Ella no contestó, pero me mostró lo que había pasado. Primero las chicas decidieron ir de compras y quisieron preguntarles a Esme y Carmen si irían con ellas. Pero las oyó Emmett y se quiso unir porque quería comprar algo así que al final, todos acabaron uniéndose y claro, no "podían" dejarme aquí.

-Bueno eso es todo. Así que espabílate. – dijo ya bajando las escaleras. La seguí. Al salir me encontré con un "enorme problema": como dividirse en los coches.

-Sí, lo que tú digas Rose, no vamos a dejar que nos robéis a nuestra hermanita; ella viene con nosotras. – dijo Irina.

-De ninguna manera, vosotras habéis estado más con ella, así que viene con nosotras. – insistió Rosalie.

-Chicas cálmense por favor. – las tranquilizó Carlisle. - ¿Por qué no le preguntan mejor a ella?

-Porque ella no quiere defraudar a sus hermanas, por lo que no se atreve a decirles que prefiere ir con nosotras. - Alice estaba con Rosalie. Carlisle miró a Bella, que parecía pensativa, ajena a todo a su alrededor, incluida la pequeña discusión que estaba ocurriendo en ese momento a causa de ella.

-¿Bella, tú que dices? – le preguntó Carlisle.

-¿Ehh? – dijo ella, que parecía como si la acabaran de despertar de un profundo sueño.

-Que con quién prefieres ir en el coche.

-Ah, eso. Pues la verdad no me importa…

-¡¿Lo ves? – Gritó Alice – Es exactamente lo que dije.

-Eso no es cierto.

-Escuchad. No creo que esto del centro comercial sea una buena idea. – Por fin alguien estaba de mi parte. Sólo que no me esperaba que ese alguien fuera Bella. Se suponía que la ropa que iban a comprar era para ella…

-¡¿Cómo dices? – todas se la quedaron viendo como si fuera un fantasma.

-Lleváis no sé cuántas horas, bueno desde que me desperté, insistiendo en que soy una neófita y que tengo que vigilar mucho con los humanos y todo ese rollo, y ahora queréis llevarme a la boca del lobo… - ella tenía razón, aún era una neófita y no era seguro que fuera a un lugar repleto de humanos. Escuché en las mentes del resto y la mayoría también acababa de darse cuenta de ese detalle en ese momento, y cuando digo la mayoría me refiero a todos. Todos excepto Alice.

-No va a pasar nada. Lo sé.

-Alice pero arriesgarse con eso… - Esme ya no veía tan adecuada la salida.

-Lo digo en serio. Estoy casi el 100% segura de que no va a pasar ninguna tragedia.

-Ese "casi" es el problema Alice.

-Ese "casi" se puede aplicar a la mayoría de nosotros. – Rebatió – Por favor, todos la estáis viendo. ¿Acaso está actuando como lo haría si fuera una neófita normal? – Nadie habló. – Va en serio, estoy segura que no va a pasar nada, el "casi" es aplicable tan solo en el caso de que alguien sangre, y no puedo llegar a ver eso, pero puedo asegurarles que las probabilidades son muy escasas. – miré en su mente. Estaba segura de lo que decía, al igual que lo estaba de que los acabaría convenciendo, y así fue.

A los pocos minutos estábamos ya en los coches en dirección a Port Angeles. Al final arreglaron lo de Bella en que durante la ida iría con sus hermanas y en la vuelta volvería con Alice y Rosalie. Yo iba con Jasper y Emmett.

Al llegar quería ir directo a la tienda de música, pero unas palabras que me dijo mi hermana en su cabeza me distrajeron de mi objetivo.

-Yo veo el fututo, Edward, y éste se puede cambiar. Pero, cuando se trata del destino, no hay nada que hacer.

-Tú lo has dicho, Alice. Tú ves el futuro – le susurré de manera que sólo ella pudo oírme.

-Eso no explica nada. En algunas ocasiones pueden coincidir. – pensó ya mientras se alejaba hablando con Tanya sobre no sé qué tipo de pantalones.

Fui a la tienda de música. Estuve un rato mirando discos, pero no podía sacar esas palabras de mi cabeza, y cada vez que pensaba él porque me las había dicho, recordaba su visión. No podía evitarlo.

Estaba intentando concentrarme en un disco que había cogido al azar, cuando mi vista percibió un movimiento demasiado rápido para ser de un humano. Levanté la cabeza, y vi que Bella estaba pasando por enfrente de la tienda de música, intentando caminar a paso lento, pero sin conseguirlo. Dejé el disco donde estaba y salí de la tienda, siguiéndola. De momento nadie se había fijado en ella, pero tenía que evitar que alguien pudiera hacerlo.

Entró en una librería que estaba una tienda más allá de la de música. Entré después de ella, aunque no se había percatado de que la seguía. No había nadie en la tienda, solo una mujer mayor detrás del mostrador, que me miró un momento, para después seguir leyendo el libro que tenía en sus manos. Busqué a Bella entre las estanterías, guiándome por el dulce olor que dejaba a su paso.

Giré al llegar al fondo de la tienda, sabía que la encontraría allí porque la oía respirar. Lo que no me esperaba era la forma en la que la encontraría: ovillada en el suelo con la cabeza entre las rodillas. Estaba en la zona más oscura, pero a pesar de ello era perfectamente visible. Me acerqué a ella, quedando a menos de un metro de distancia.

Entonces oí un suave sollozo, seguido de unos cuantos más, y sentí unas ganas terribles de arrodillarme a su lado y abrazarla. Protegerla de lo que fuera que le hacía daño.


¡Hola!

Siento muchisimo haber tardado tanto, pero como ya expliqué en "Empezó en San Valentín", empecé el bachillerato hace un par de semanas y en la anterior fui de viaje así que me fue imposible actualizar.

En fin, espero que les haya gustado el capi. Besos

Judy