Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! No me pertenecen.
Recuerda su nombre.
La primera vez que Hibari tuvo una verdadera y larga conversación con Haru Miura fue por culpa del bebé y Tsunayoshi Sawada.
Lo busco por el instituto, y cuando no lo encontró se dio cuenta de algo, el muy estúpido había huido de clases. Y él como prefecto no podía tolerar semejantes actos de rebeldía. Luego sucedió que mientras buscaba a Sawada, con el tiempo pasando rápidamente, deseo luchar. También busco al bebé, pero por curioso que fuera tampoco lo encontró, eso quería decir que el bebé y Tsunayoshi estaba juntos, pero ¿Haciendo qué?
Cansado e irritado de buscarlos en el instituto fue a su casa, iba a entrar tirando la puerta pero escucho el sonido de la voz de su madre, Nana Sawada. Con algo más de irritación tocó la puerta. La mujer le dio una sonrisa alegre y le pidió que pasara, él acepto frunciendo el ceño.
―¿Esta Tsunayoshi Sawada? ―pregunto con irritación, la madre del herbívoro sonrió de nuevo y negó. ―Le esperare en su habitación―rezongo sin esperar invitación, aunque tampoco importaba pensó con hastío, no haría nada en la habitación de Tsunayoshi.
Espero durante cuarenta y tres minutos con cinco segundo, con la sangre hirviendo se irguió y abrió la puerta para marcharse, pero no, el destino o sabrá que mierda, hizo que se encontrara con la herbívora.
Hibari Kyouya alzó una ceja y luego cruzo los brazos.
―¿Dónde está Tsunayoshi? ―pregunto con voz mordaz. La muchacha dio un respingo y movió las manos con nerviosismo.
―Puede que…que no sé―titubeo nerviosa, él alzo la ceja más alto, de forma interrogante. Volvió la mirada a la habitación desordenada y se sentó en la silla.
―Oh―soltó Kyouya sin saber que más decir, la chica no dijo nada, giro los pies con más nerviosismo mientras sus ojos buscaban vía de escape.
―Esta es la habitación de Tsuna―san―comenzó la chica, él resto importancia―Y él no está―volvió a susurrar la chica poniendo un mechón de pelo tras su oreja.
―Lo sé―mascullo Hibari, la chica asintió y se preparó para marcharse.
―Quédate―Huari soltó la palabra antes de pensar con claridad, su mirada denoto escéptismo e incredulidad. La mujer palideció.
―¿C-Cómo? ―pregunto en un hilo de voz. Hibari curvo los labios.
―Quédate hasta que el herbívoro regrese, es aburrido―admitió a regañadientes, la joven apretó los labios indecisa.
―Haru tiene que marcharse… ―dijo titubeando, Hibari cogió la mentira a la primera y entrecerró su mirada.
―¿Algo importante?
―¡No!
―Bien, quédate.
Hibari le miró fijamente, ella también, curvo los labios en una sonrisa.
―¿No fuiste tú la herbívora que me saludo para conocerme? ―preguntó con sorna, ella asintió con las mejillas ruborizadas. ― ¿Por qué?
―Tsuna―san y Gokudera-kun dijeron que Hibari-san era un monstruo desalmado, bueno… Gokudera-kun…―titubeo ligeramente para luego sacudir la cabeza con enfado. ―¡Yo no lo creo! Entonces Hibari―san me hubiera golpeado el día que le salude, sin embargo no lo hizo. No es tan malo… ― Hibari soltó una ronca risa.
―No te golpee porque no suelo golpear a cosas débiles. ―mintió
La chica enrojeció y mordió su labio.
―Pero la próxima, tal vez te golpee Miura. ―Kyouya se levantó con calma de la silla y abrió la puerta de la habitación del Décimo, miro de soslayo con sus ojos grises a la chica. Dilce a Tsunayoshi que se prepare, le morderé hasta la muerte―murmuro antes de cruzar la puerta.
Cuando salía escucho un: ―Pero si hasta ha recordado el apellido de Haru.
El guardián de la Nube frunció el ceño ante el comentario, sacudió con ligereza las tonfas que estaban escondidas entre sus ropas de prefecto.
No tenía la culpa de no poder olvidar a esa herbívora.
