Cápitulo 8

Al abrir la puerta me quedo con la boca abierta…

No puedo decir que sea porque el departamento está facinante. En pocas palabras es una porquería, le falta la mitad del piso, las paredes están sucias, el techo tiene demasiada humedad, las ventanas tienen capas de suciedad.

-Amor, creo que esto es una porquería- susurro y tomo su mano, en respuesta el la aprieta.

-Cariño, tardaremos el poco tiempo de tu embarazo en reconstruir esto- comenta y yo asiento en acuerdo a su objetivo.

Todo está asqueroso y horrible, no dejo de creer que esto es una jodida broma.

-Creo que deberíamos contratar a alguien- digo al dar dos pasos y sentir que el suelo de madera está inestable.

-Opino lo mismo- caminamos hacía la puerta y cerramos tras nuestras espaldas.

-No estará listo antes de la llegada del bebé y no quiero ofenderte Stiles pero dudo de nuestra cordura si nos quedamos con tu padre en tu apretada habitación- le doy un rápido beso y me dirijo al auto.

Stiles se da una ducha mientras me dedico a doblar la ropita de bebé que hemos comprado hoy, la acomodo con cuidado en la caja que encontré en el sótano, sé que debo lavarla, pero como aún falta mucho tiempo la dejare aquí.

-Estás lista para dormir- pregunta Stiles caminando desnudo por la habitación.

-Aún tengo ropa por doblar- digo y acaricio por un momento mi estomágo. –Siento que crece a cada momento, su corazón palpita muy rápido siempre- digo y retomo mi tarea. Uno los pares de medias, y los enterizos los enrrollo. Stiles toma una pieza.

-Es suave- susurra al recostarse a mi lado. –Lo imaginas en esto- pregunta y yo asiento.

-Imagino que es una pequeña bebé y que estará tranquila en tus brazos mientras yo trato de dormir- respondo y dejo todo de lado, me acomodo a su lado y pongo mi cabeza en su pecho.

-Yo la imagino dormida, con sus pequeños pies los zapatos que compraste enantes. Imagino un niño y veo que tu una niña- se ríe y juego con el cordón de sus pantalones.

-Imaginas que fuera de nuestra vida en este momento si no estuviera embarazada- pregunto en un susurro al sentir al bebé moviéndose nuevamente.

-A veces- responde y también pone su mano sobre la mia. –Pero pensar en el que pudo ser, no es lo mejor que podemos hacer- comenta y levanto la vista y él me da un beso en la frente.

-Yo pienso que estaríamos en esta misma posición, pero sin un pequeño coyote flotando en líquido amniótico- comento y ambos nos reímos.

Me quedo dormida en cuestión de minutos.

Al despertar, no siento a Stiles a mi lado y son más de las diez de la mañana. Extraño. Siempre me despierto al escuchar a Stiles alistarse para ir al colegio, de hecho, él hace tanto ruido que no me deja seguir durmiendo.

Le dejo un mensaje: "estás en el insti, puedes ir a la dirección por mí. Recuerda que he faltado casi 3 semanas" Me siento con cuidado, Stiles dejo las píldoras prenatales junto a un vaso de agua. Las bebo y me pongo de pie, bajo las escaleras bostezando y comienzo a sentirme mareada.

Me arde el estomago, comienzo a sentirme extraña, escupo sangre al no soportar más lo que subí por mi garganta, pero luego era solamente algo negro. Wolfsvane.

Camino lo más rápido que puedo a la cocina, descuelgo el teléfono de la pared y marco el número de Stiles, es el único que se me de memoria.

-Papá- pregunta extraño.

-Stiles, algo me esta pasando, creo que es Wolfsvane, necesito ayuda, el bebé…- es lo único que ppuedo decir al momento en el un fuerte mareo me entra, caigo al suelo, siento como mi peuqeño se mueve, pongo mi mano sobre mi vientre y comienzo a llorar, estoy muy segura de que no sobrevivirá a esto.

Parpadeo lentamente, a punto de quedarme dormida. Pero los brazos de Stiles me levantan del suelo.

-Malia- escucho su voz muy lejana. –Deaton, no responde- solloza y siento un fuerte pinchazo en mi corazón que hace que salga mi coyote interno, me alzo en plena transformación, rujo con todas mis fuerzas.

-Malia- dice Deaton y pone una mano en mi pecho, -Hey- dice y yo trato de tranquilizarme.

-El bebé- susurro volviendo a la tranquilidad.

-Él está bien, calma. Cuentanos que paso- Responde Deaton y me ayuda a llegar al sofá.

-No lo sé, yo tome las pastillas que Stiles había dejado en la mesita, me puse la bata y baje las escaleras- digo recuperando la respiración. Cierro los ojos y escucho el corazón del bebé, esta bien. Está normal.

-Que pastillas- pregunta Stiles. –Yo no deje ninguna pastilla. De hecho te mande un mensaje para recordar que debías tomarlas porque está mañana estabas muy dormida y no te pude despertar- dice él con los brazos cruzados.

-Estaban las tres, el acido fólico, el hierro y la vitamina c. Las dejaste con un vaso de agua- replico y él niega con la cabeza.

-Chicos, sea lo que halla pasado alguien va detrás de Malia y saben que está embarazada, primero lo de las escaleras, ahora esto. Quieren hacerte daño- dice Scott desde su posición, recostado en el marco de la puerta.

-Estaba pensando lo mismo- dice Deaton.

-Siento olores diferentes, aquí estuvo alguien- dice Scott. –No lo sientes Malia- pregunta y yo niego.

-No, no puedo sentir olores y me está fallando la visión nocturna- comento y Deaton asiente.

-Los coyotes le pasan la mitad de sus poderes a sus hijos, en especial las mujeres en el embarazo, les falla la visión, la agilidad. Se recuperan despúes pero no es igual- explica Deaton y me mira, examina mis ojos y guarda el instrumental.

-Maldición, pensé que los problemas habían acabado- dice Stiles y me abraza.

-Los ayudaremos chicos, pero ahora cuéntenme como estaba el departamento- dice Scott luego de acompañar a Deaton a la puerta.

-Es un asco, literalmente. Hay que reconstruirlo absolutamente todo- le digo y Stiles no deja acariciar mi vientre. –No estará listo para el nacimiento del bebé- murmuro tristemente.

-Pues Stiles y yo podemos adelantar por las noches. Busquen un buen contratista para que nos ayude y adelantar el doble. Creo que si todos nos esforzamos podremos tenerlo listo antes del parto- dice Scott y miro a Stiles.

-El dinero no es problema- replico y él se queda pensando. Tenemos todo el dinero del benefactor, lo tome como un pago por todo lo malo que nos había hecho Peter, lo dividí con mis amigos y todos tuvimos partes iguales.

-Me encargaré de eso esta tarde, estás bien si regresamos al instituto. Aunque no quiero dejarte sola- dice Stiles y aleja las manos de mi ahora más grande vientre.

-Llamaré a Derek, de seguro no tiene nada que hacer. Ve y haz el examen de economía- le doy un beso y él ladea la cabeza pensativa.

-Estás segura amor, no quiero que te pase nada- lo abrazo y dejo mis brazos en su cuello.

-Stiles, hoy es miércoles, falta poco para el fin de semana, ve y puedes hablar con el director sobre mi caso- le doy un beso en los labios, me separo de él y tomo mi móvil en busca del número de Derek.

-Vale, te escribo cualquier cosa- me da un rápida mirada antes de salir por la puer.

-Lo mismo va conmigo, llamame cualquier cosa- Scott también se va, pongo mi móvil en altavoz y me recuesto en el sofá.

-Hey loca embarazada- saluda al contestar.

-Hey, hay una gran amenaza a mi alrededor, casi me matan hoy. Confundieron mis pastillas prenatales con Wolfsvane, no quiero estar sola, podrías venir a hacernos compañía- le digo y juego con un dedo sobre mi ombligo.

-Voy para allá- dice y yo sonrío.

-Podrías traer guacamoles y helado. Quiero guacamole- le pido y escucho una risita al otro lado de la línea.

-Estaré allí en 30 minutos, trata que no te maten- cierra la llamada.

Prendo el televisor y pongo Discovery chanel, me recuesto de lado y le doy sorbos al vaso del agua, miro mis uñas y de verdad es que necesito una manicura rápido.

Derek me da una bolsa de cartón, la abro y siento el olor al guacamole de inmediato, aspiro y le sonrío con satisfacción.

-Pondré esto en la heladera- dice y señala el helado, asiento.

-Gracias por esto, de verdad es que el guacamole siempre se me antoja- doy un gruñido de satisfacción al probarlo, Derek se rie y yo le gruño de vuelta.

-Como te sientes- pregunta y yo levanto la vista. –No físicamente, que tal es todo esto del embarazo en tu cabeza- reformula su pregunta y yo desvio la mirada.

-No lo sé, es decir. Quiero a este bebé como a nada en el mundo, pero a veces pienso en cómo sería todo si no estuviera aquí- respondo y sigo comiendo el guacamole con ganas. –Pero siento que él sabe de mis pensamientos, porque se mueve y me hace volver a la tierra, lo amo y no dudo que es una de las mejoras cosas que nos ha pasado- susurro y él asiente delante de mi.

-Se mueve mucho- pregunta y yo niego.

-Solo se mueve suave, creo que si no fuera sobre natural no lo sentiría. Stiles no lo siente, el dice que sí para hacerme sentir bien, pero sé que es mentira, no se emociona al igual que yo- me rio de mi misma. –Ademas de que le pregunte si sentía que se movía por la madrugada y me dijo que sí. No se estaba moviendo- aclaro y él se rie.

-Hay que darle puntos al muchacho- dice y le doy un golpe en el brazo.

-Porque nos dejaste el peor departamento, es una porquería. Literalmente- no pierdo la oportunidad de reclamárselo.

-Bueno, nada es fácil- se encoje de hombros y levanta las manos. –No te quejes, no tienen ni que pagar la renta- se ríe y yo le doy otro golpe en el brazo.

-Pero si con la remodelación es suficiente para pagar la renta durante dos años- ambos nos reímos. –Gracias Derek- me abraza.

Me recuesto de lado y comienzo a quedarme dormida, me pongo de pie y halo la sabanita de color por toda la sala.

-Que sucede- pregunta Derek. –Que buscas- vuelve a prenguntar.

-Mi móvil- le respondo y sigo buscando por toda la sala, él frunce el ceño y me mira.

-Malia, lo tienes en la mano. Segura que te sientes bien- pregunta y yo niego con la cabeza, mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas.

-Me duele la espalda y los pies, quiero a Stiles- sollozo y el abre los ojos ante el pánico de no saber que hacer.

-Tranquila Malia- llega y me abraza. –Creo que es normal por el embarazo- dice y me mira a los ojos luego de apartarse. –Quieres recostarte en tu cama- cuestiona y yo asiento, el me quita la sabanita de color de las manos y me acompaña a la habitación.

-Podrías decirle a Stiles que venga cuando sale del instituto, lo quiero mucho- susurro mientras abro las mantas y me acuesto entre ellas.

-Si- dice, sube mis pies sobre una almohada. –Dice en internet que dormir del lado izquierdo es mejor- recomienda y me muevo de la posición.

-En internet hay muchas cosas- le comento y cierro los ojos. –Gracias por quedarte aquí- le digo y él pone una mano en mi hombro.