-¿a qué se refiere con hacerme algo?- pensó la Albarn sonrojada mientras el chico la mantenía brazada y apoyaba, con delicadeza, sus labios en su cuello. Aquello la hizo estremecer, no estaba acostumbrada a esa cercanía y mucho menos de un personaje del sexo masculino...

Particularmente si provenían de su compañero.

No sabía si era el tipo de persona sensible a las caricias o solo era sensible a los roces del Evans, pero la cosa era que el joven estaba acelerándole el corazón sin ningún tipo de esfuerzo. Aunque esa no era precisamente una novedad.

Su nerviosismo se hizo más grande cuando el alvino tomó asiento en el sofá y la jaló, quedando ella sentada de espaldas sobre su regazo. Daba la impresión de que el oji rubí no tenía ninguna intensión de dejarla hablar, porque apenas la tuvo donde quería le quitó las coletas que impedían ver por completo su cuello y comenzó a besarlo, aunque la palabra más correcta para aquella caricia era "morderlo"

-será que quiere...- aquello la hizo sonrojarse más si es que era posible, digamos que su arma quería eso, ¿qué iba a contestarle?

No estaba segura de estar del todo preparada, pero la verdad era que los escalofríos que le recorrían el cuerpo le estaban gustando muchísimo, además, el joven había demostrado estar dispuesto (literalmente) a dar su vida por ella... ¿no se merecía un premio por eso?

El Evans ya le había desabrochado los dos primeros botones de la blusa y comenzaba a morder sus hombros

-si es con él...supongo que no hay ningún problema- se dijo a sí misma, además, notaba que era solo él quien impartía aquellas caricias. Cosa que, claro está, ella no iba a permitir.

Se volteó y le dio al chico un beso en los labios, él le correspondió con algo de sorpresa, aprovechando aquello, Maka introdujo su lengua en la boca de Soul, saboreando toda la zona.

Se separaron por la falta de aire, dejando un hilito de saliva como prueba de su reciente unión, aprovechando aquello, el Evans volvió a tomar el control de la situación, desabotonando por completo su blusa, sonrio al ver el sujetador negro de puntitos blancos con bordes de encaje

-vaya, te han crecido- comentó, luego agarró una de las tiritas del sostén y la soltó

-oye eso dolió- le reclamó la Albarn

-lo siento- dijo riendo mientras se inclinaba.

Maka soltó un gemido cuando el joven volvió a mordisquear su cuello y comenzó a bajar aquellas (un poco rudas) caricias

-no sé si me gustan sus caricias...o soy una maldita masoquista- pensó la Albarn cuando otro gemido se escapo de su garganta, tenía que admitirlo, esas mordidas le gustaban.

El chico siguió así durante un rato, saboreando la piel con olor a vainilla de la rubia, quien, para disfrutar más de aquellos mimos, había cerrado los ojos. Sonrió internamente cuando el joven la levantó de la cadera...

Así que acabarían en eso, ¿eh?, bueno, si quería ser honesta, a esas alturas no solo no le molestaba en lo absoluto sino que le entusiasmaba un poco...

En su mente resonó el sonido de un disco rayado cuando Soul la sentó en el sofá y le abotono nuevamente la blusa

-ya está...- murmuró observando su obra, ella, sin entender ni papa fue hacia el baño a verse en el espejo. Un grito resonó en todo el departamento

-¡¿QUE CARAJO HICISTE?!- le gritó furiosa: la chica tenía en sus hombros, el cuello y el nacimiento de los pechos lleno de marquitas rojas dejadas por los dientes del alvino

-puedes llamarlas "marcas de posesión personal"- explicó con orgullo -quiero que todo mundo en especial esa maldita bastarda con complejo de gata y Blair sepan que ahora eres mía y ¿qué mejor que dejarlo impreso?- la rubia lo miro con un tic en el ojo izquierdo

-Soul...-

-dime...-

-¡MAKA-CHOP!- el alvino quedo semi-inconsciente en el suelo, luego se sentó mientras se sobaba la cabeza, se quedó callado al verla sonrojada con la vista fija en el suelo

-¿qué pasa?- le preguntó algo nervioso, ella se dio media vuelta y camino hacia su habitación

-¿a dónde vas?-

-a mi cuarto...si quieres puedes venir- le dijo con algo de inseguridad antes de cerrar la puerta.

Soul se quedó mirando la entrada a la habitación de su técnico por un momento, luego sonrio, Dios, ¿quien diría que Maka Albarn fuera tan pervertida?, la joven acababa de dejar en sus manos la opción de tomarla, de tenerla por completo, en otras palabras: le ofrecía su cuerpo si quería tomarlo.

Se puso de pie, la quería por supuesto.

Claro que la quería.

Cuando abrió la puerta vio que ella estaba senada sobre la cama.

Esperando.

Esperándolo a él.

-sabía que vendrías- le dijo con una sonrisa

-era predecible viniendo de mi, pero admito que de ti no me lo esperaba- confesó sentándose a su lado y abrazándola

-hay facetas de mi que ni siquiera yo conozco- admitió ella dándole un beso y dejando caer su peso sobre él.

Soul sintió la suavidad de la cama en su espalda y a la chica sentada en su cadera

-eres una pervertida, ¿lo sabías?- le recrimino con una sonrisa

-te recuerdo que tu te divertiste de lo lindo...me toca a mí- le dijo casi como una excusa mientras metía sus manos por el interior de la polera del alvino, para luego quitársela.

El Evans soltó un gruñido al sentir como la joven mordía un poco su pecho, aquello la preocupó un poco, nunca había escuchado algo así

-¿te lastimé?- le preguntó con algo de preocupación

-no...Sigue- ella sonrió y continuo con sus caricias.

-Aun no...- Soul agarró la muñeca de su técnico justo cuando esta iba a meter su mano en el interior del pantalón

-¿por qué no? preguntó ella algo molesta

-porque es mi turno- le dijo tirándola sobre la cama besándola con algo de desesperación, una que a ella simplemente le fascinaba, nunca, ni en aquellas fantasías que el manto nocturno solía mantener en secreto, se habría imaginado al joven tan desesperado por ella.

Con movimientos algo nerviosos, el alvino le quitó la blusa y, después de una pequeña batalla contra el malvado broche de la prenda, también logro quitarle el sostén, ella se cubrió con los brazos

-sigo siendo bastante plana así que...quizás no sea muy...divertido tocarme- le dijo bajando la mirada

-están bien- le dijo el chico con algo de brusquedad debido a la impaciencia mientras le apartaba las manos. Se quedó mirando a la chica, como si no supiera qué empezar a tocar, al final se decidió por aquellas bolitas de carne que, no sabía si era por el frio o la excitación, estaban duros como piedras.

Con algo de brusquedad, tiró del izquierdo, ella emitió un quejido de dolor

-lo siento- se disculpó el Evans antes de volver a pellizcarlo, pero esta vez con más suavidad, ella soltó un pequeño gemido, guiado por un impulso, el joven lamió aquella corona y, al comprobar que le gustaba, se llevó todo lo que podía morder a la boca mientras su mano se encargaba de masajear el otro pecho

-para...- pidió ella, agitada

-mentirosa- las palabras salieron ahogadas al ser pronunciadas contra la piel de la rubia -sé que no quieres que pare-.

La joven logró sacar un poco de fuerza de algún lugar y cambió los papeles, ambos soltaron un gemido cuando sus sexos se rozaron. Con movimientos nerviosos, la chica se deshizo del pantalón de su arma a la par que el joven tiraba y quitaba su falda, solo una prenda los cubría

-¿ahora si?- preguntó ella tomando la punta del bóxer. Él asintió

-si no te da miedo- ella, antes de que el nerviosismo la hiciera dudar, los bajó con rapidez, un mayúsculo sonrojo subió por su rostro al ver aquella...eh... ¿cosa?, joder, ni siquiera había visto a su padre sin ropa.

Extendió la mano hacia aquello y lo rozó con cuidado, ignorante de lo que podía tocar, recorrió con suavidad la extensión, haciendo gruñir a su amante y dándole más confianza a ella. Con observación no tardó en notar que, mientras la caricia no fuera demasiado brusca no iba a lastimarlo y que la punta era particularmente sensible. Con un poco de nerviosismo, llevó la punta del miembro del chico hacia su boca, mordisqueándola un poco, pasando su lengua por ella, succionándola

-no te detengas...- pidió el joven entrecerrando los ojos, alentada por eso, la joven metió aquella cosa dentro de su boca

-Maka...para...- pidió el chico, la rubia no te hizo el mas mínimo caso, sin saber que el chico iba a advertirle que...

Tosió al ahogarse con el pastoso líquido blanquecino que quedó en su boca, sin embargo, tragó un poco cuando pudo respirar con normalidad

-tiene un sabor extraño...como a...- el chico la calló poniendo un dedo sobre su boca

-es mi turno- la ojiverde se dejó recostar, el joven le quitó las bragas y ella sintió un leve estremecimiento al sentir frio en esa zona.

Con deseo y curiosidad, el joven rozó con la punta de los dedos aquella húmeda cavidad, sacándole un audible gemido a su amante, al parecer era bastante menos delicada de lo que parecía.

Los gemidos de la joven llenaron el cuarto cuando, en parte imitándola, el Evans comenzó a lamer su intimidad, ella cerraba sus piernas alrededor de él y tiraba de su cabello en dos movimientos contradictorios, uno para acercarlo y el otro para que se alejara. Aunque la verdad era que, aunque ella hubiera rogado, Soul no la habría soltado, aquel néctar era, simplemente, algo delicioso.

Se alejó de su técnico cuando aquella parte se contrajo.

-¿estás bien?- le preguntó al ver lo agitada que estaba la rubia

-si...- contestó ella tratando de tranquilizar su respiración -¿empezamos?- preguntó tomando la mano del alvino

-como quieras...- le dio un pequeño beso en los labios a la par que se acomodaba tal y como su instinto le decía que hiciera.

Un grito de dolor resonó con fuerza en los oídos del Evans a la par que ella enterraba sus uñas en su espalda, dejando bastantes marcas. El chico se asustó cuando la vio llorar

-lo siento...- murmuró limpiándole el rostro

-está bien...si...sigue- pidió ella tratando de parecer calmada

-¿segura?-

-si...-.

La habitación se llenó de los gemidos y jadeos de ambos, sus caderas, apegadas una a la otra, hacían un movimiento que iba desde lo brusco a lo delicado, de lo rápido a lo lento. Cuando cada quien sentía que estaba a punto de tocar el cielo, Maka, sacando fuerzas de Shinigami-sama-sabrá-donde dio un pequeño empujón hacia adelante, quedando sentados, cosa que aprovechó para besarlo con mayor comodidad, aunque aquello no fue mucho más que para distraerlo y poder cambiar las posiciones, quedando ella sentada sobre su cadera.

A pesar de su sorpresa, el chico no se lo impidió y Maka no tardó nada en volver al ritmo que tenían hace un momento, incluso, aquella posición les daba algo más de libertad en cuanto a las caricias.

El calor en sus cuerpos aumentaba ya con cada movimiento por más minio que fuera.

El clímax le llegó a ambos como una ola.

Lanzando un gemido, la Albarn se dejó caer en el pecho de su arma, quien, de manera casi mecánica, comenzó a juguetear con lo que quedaba de sus coletas.

Estuvieron así, callados y abrazados por un momento, hasta que él susurró aquellas palabras que, miles de veces en miles de sueños (y, para que mentir, también fantasías) ella había oído de su boca.

Pero era la primera vez que las escuchaba estando despierta.

Obviamente, ella repitió añadiéndole un "también" al inicio de aquella maravillosa frase

-por cierto...- Maka lo miró -¿quieres...?-

-eres un pervertido...pero la verdad es que no tengo sueño y Blair no llegará hasta bastante rato-

-espera aquí- el Evans saltó de la cama y volvió con algo en las manos

-¿puedo bañarte en esto?- traía una botella de salsa de chocolate, la chica alzó una ceja y, con el mero fin de molestarlo un poco le dijo

-lo haré si me dejas atarte a los palos de la cama- a la joven le dio la impresión de que Soul de verdad se lo estaba pensando

-no pensaba que tenías esas tendencias pero si con eso consigo que me dejes bañarte en esto supongo que es un trato justo...-

-era broma, pero dado que tengo tu permiso...-.

Aquella fue una noche de besos, caricias y muchos, muchísimos, "te amo" susurrados...


Yo: me costó un putamadral...

Musa: esa boca

Yo: te callas. En fin, me costó mucho escribir esto, particularmente porque no quise fijarme en un fic, sino en un manga llamado "profesor indiscreto, amante secreto", se los recomiendo aunque es un poco (bastante) porno espero sus criticas y ojalá me disculpen por la demora. Es curioso que haya escrito esto escuchando "ready to die" (se cagan si ven la versión de los ponis)

Musa: eres una maldita enferma, no sé porque te sigo inspirando. En fin, el siguiente es el último cap.

Yo: cierto (va hacia el refrigerador y se queda fría)

Musa: ¿qué te pasa?

Yo: ¡¿quien se robó mi pastelito?!

Musa: respuestas loquillas a esa pregunta en los comentarios junto a las mentadas de madre por este pésimo lemmon.