La verdad es que no sabía si contarle a Kuramochi sobre lo sucedido en esa noche. Hacerlo solo terminaría por confirmar todas las sospechas que tenían en el estacionamiento, después de todo, había tenido la fuerte intención de besarlo mientras el dormía en mi auto, lo cual, fue bastante desconsiderado de su parte sabiendo todo lo que estoy sintiendo por él.
Como sea, termine por contarle todo a ese par de igual forma, no esa misma noche, sabía que estarían ocupados, además de ya ser bastante tarde. Esa noche solo decidí ir a mi departamento y lamentarme y regañarme por el resto de la noche, cabía la posibilidad de que ese "buenas noches" haya sido un nuevo adiós definitivo por lo imbécil que soy.
- Eres un idiota – fue lo primero que me dijo Kuramochi al terminar de contarle lo sucedido hace unas cuantas noches atrás – y eso jamás cambiara.
- Nadie niega eso – dijo Ryosuke – ahora el problema es el hecho de que el delincuente a mi lado no soportara mucho tiempo estar en abstinencia de Sawamura.
- ¿te ha dicho algo desde esa noche? – pregunto Kuramochi
- Nada – dije derritiéndome en mi asiento.
- Metiste la pata – continuo este
- No tienes salvación – dijo Ryosuke – te advertimos que no hicieras nada.
- Lo sé, mama – Ryosuke frunció el ceño ante esto, pero no me dijo nada.
Sí. Desde la noche en que metí la pata que no hablo con él, nada de llamadas ni mensajes de texto. Los primeros dos días pensé que sería normal distanciarnos un poco y darle espacio, pero cuando ya se estaba cumpliendo una semana comencé a preocuparme. "genial, si fue un buenas noches de despedida definitiva" me decía cada vez que analizaba todo lo sucedido.
Intente comunicarme pero como era de esperarse, no contesto mis llamadas ni mis mensajes. Si, estaba frito, sin salvación y lo único que me quedaba por esperar era morir en soledad. O eso pensaba esa mañana, afuera el día era perfecto, hermoso, como si se estuviese burlando de mí. Me asome al balcón y fume un cigarrillo, la nicótica a estas alturas ya no produce ningún efecto en mi cuerpo y es que ya llevo bastantes años consumiéndola, exactamente cuatro años.
Cosas buenas terminaron hace cuatro y otras no tanto empezaron también.
Ryosuke no permitía que fumase cerca del departamento, por eso me enviaba siempre al balcón para esto, por otro lado, cuando estábamos solos Kuramochi y yo, el permitía que fumase dentro del departamento pero sin dejar evidencias del crimen, pues, si Ryosuke se enteraba habría un verdadero crimen y yo no sería la víctima.
Era usual que cuando me vieran afectado por algo, este par me invitase a su departamento por el día, escuchaban todas mis estupideces sin quejarse y me dejaban en claro lo idiota que era, eso es lo que hacen los amigos después de todo y valoro bastante que me digan siempre la verdad directamente, en especial Ryosuke, si yo estoy cometiendo alguna idiotez el no tardara absolutamente nada en decírmelo y darme argumentos que no puedo debatir sobre eso.
Poso mis brazos sobre la baranda y miro hacia abajo, el departamento está en un piso bastante alto, por eso la vista es tan genial desde aquí arriba, sin embargo, nada me emociona mucho. Continuo fumando, veo a un lado del edificio la piscina de este, hay gente allí en el agua y puedo escuchar la risa y gritos de los niños, me alegro de que mi departamento no tenga piscina.
- Dime que no piensas lanzarte – debo verme bastante acabado como para que me diga esto Kuramochi – sería un problema que viniese la policía a interrogarme – comienzo a reír y le regalo una señal obscena con mi dedo, el también ríe y se para a mi lado, no tardo nada en tenderle mi cajetilla de cigarrillos, el tarda menos en aceptar uno y comenzar a fumar
- Pensé que querías dejarlo – digo, y lo recuerdo bastante claro como hace unas semanas me lo dijo.
- Yo también lo pensaba – dijo exhalando el humo hacia el cielo
- ¿Cuánto duraste? – pregunte volviendo a sonreír
- Menos de una semana – reconoció con enojo - ¿Qué harás ahora?
- Justo ahora tenía pensado adoptar un perro ruidoso y molestoso – dije
- Ningún perro podrá sustituirlo, pero buen intento – dijo el – aunque hablaba sobre la situación, no lo pensabas hacer justo ahora.
- Esperar lo mejor – dije, y es verdad, no podía hacer más, si insistía y lo visitaba en su departamento terminaría por arruinarlo aún más.
Entonces sentí la mano de mi amigo en el hombro, en señal de apoyo, entonces, me termine mi cigarrillo y no espere ni siquiera dos minutos para encender otro, últimamente fumaba como chimenea.
Una parte buena era que me concentraba en los entrenamientos, ja, ya quisiera decir eso, era un asco, no es que hiciera nada mal, pero no me sentía motivado en nada, si fuese por mí me quedaría en el sillón de mi departamento bebiendo y viendo alguna serie estúpida medieval, pero no, estaba en los entrenamientos y me preocupaba de que mi desempeño no bajara, pero tampoco aumentaba, solo lo mantenía.
A veces me encontraba mirando las gradas con la esperanza de verlo ahí con su cámara tomando fotografías, pero no, nunca estaba ahí.
- Miyuki, atrapa para mí – oh no, esa frase, ese tono de vos, no pude evitar girarme rápidamente a ver quién me llamaba desde mis espaldas, pero me lleve otra decepción, era Corey
- Claro – dije de inmediato, aun algo exaltado luego de esta confusión momentánea.
Y sí, siempre he pensado que Corey tiene algunas similitudes con cierta persona que se la pasa haciendo el truco del "ahora lo ves, ahora no lo ves" en mi vida. Ya ha pasado más o menos una semana y media, las ganas de aparecer por su departamento siguen presentes en mi mente, pero la parte razonable me dice que hay un gran número de probabilidades de que no sea una buena idea, entonces me controlo.
- ¡estoy listo! – grita Corey desde el montículo
- Bien – digo, entonces me posiciono y comienzo a atrapar para él.
Bien, estaba saliendo del estadio donde se realiza el entrenamiento, y al lado de mi auto había una persona parada, primero pensé que podría haber sucedido algún accidente y desee que nadie lo hubiese chocado, amo demasiado ese auto. Pero en cuanto más me acercaba deseche la idea de un accidente, la persona estaba de espaldas hacia mí, pero aun así, podía reconocerlo sin problemas, sabía que era Sawamura.
Pero entonces, cuando ya estaba casi a un lado de esta persona, me di cuenta de que me equivocaba de nuevo. Era Corey. Tenía el cabello moja y desordenado, se veía alegre, sus ojos celestes brillaban al verme, le devolví la sonrisa y fingí sorpresa al verlo ahí.
- ¿Qué sucede Corey? – pregunte casual mientras dejaba mi bolso deportivo en el asiento trasero del auto.
- Miyuki, quería invitarte a beber algo – dijo, de inmediato me sorprendí, no suelo salir a beber solo con Corey, usualmente cuando salimos lo hacemos con el resto del equipo o con la mayoría de este, nunca me ha invitado específicamente a mí, ¿tan abatido me vi hoy en el entrenamiento?
- Bien – termine por aceptar, después de todo, creo que me vendría bien beber algo en vez de irme a casa a beber de todas formas pero solo.
Mi idea inicial era que fuésemos ambos en mi auto, sin embargo, Corey no acepto, dejándome en claro que si íbamos en mi auto, entonces uno de los dos no podría beber, me pidió que fuese a mi departamento a dejar mi auto y luego nos juntásemos en un bar cercano, y acepte, me gusta cómo piensa este chico.
Entonces, eso hice, fui rápido a mi departamento, deje mi bolso arriba y baje hacia la entrada, primero me asegure de dejar mi auto estacionado y asegurado. Antes de que llamase a Corey para decirle que estaba listo, él ya estaba esperándome en la entrada del departamento. Fue un plan bien trazado y llevado a cabo con rapidez y eficacia por ambos, en cuanto estuvimos juntos él me tendió el puño para que lo chocase, primero lo mire algo extrañado, él me hizo una señal con su cabeza y entendí, chocamos puños y comenzamos a caminar por las calles.
Una ventaja de vivir en el centro de la ciudad es que todo está bastante cerca, no hizo falta que caminásemos demasiado para llegar a un bar, esta vez no era ninguno que yo frecuentara, pero al ver como Corey saludaba al cantinero supe que si era un lugar conocido por él.
Nos sentamos en una mesa alejada del resto, bueno, no tanto, después de todo, el lugar no era demasiado grande, solo lo suficiente. En cuanto nos entregaron el menú, vi como Corey pasaba a las bebidas alcohólicas de inmediato, sonreí, yo hacía lo mismo. También note que era conocedor de todo esto, de los diferentes cocteles y tragos, las marcas y grados de alcohol, sonreí de nuevo.
Terminamos por pedir cada uno algo diferente, yo me fui por el lado del vino solo y él por el lado de los cocteles con whisky. Y en cuanto tuve mi copa servida y en la mano, me dispuse a comenzar una verdadera conversación con Corey, después de todo, nuestras charlas siempre han sido cortas y nunca pasan a algo persona, con suerte sé que viene del extranjero y eso sería todo.
Resulto que este tipo si tenía un historia interesante al parecer, ya que, note como se tensó en cuanto le pregunte por su pasado, la verdad es que no me interesaba tanto, pero aun así, sentía el deber de saber algo al menos sobre él. Entonces, termino por contarme solo cosas sin mayor importancia, sabía lo que hacía, yo también lo he hecho, está intentando distraer para que deje el tema y evitarlo por completo. Está bien, no pienso insistirle ni nada por el estilo, asique, rápidamente decido facilitarle las cosas y comenzar a hablar de beisbol, después de todo, es lo único que sé que tenemos en común con certeza y obviamente.
Y curiosamente, el tiempo paso volando, antes de que pudiese detenerme, ya me había bebido la botella de vino, estoy muerto, sé que en cuanto me ponga en pie de mi asiento y comience a caminar estaré perdido, todo me dará vueltas y, cabe la posibilidad, de que me visitan las náuseas, una aparición luego de años de que no las sentía.
Llego la hora de la verdad, ya habíamos pagado la cuenta, Corey insistió en que él me había invitado y bueno, no me permitió aportar en nada por más que insistí. Entonces, nos pusimos en pie, note como Corey se tambaleaba y comenzaba a reír, entonces, me toco a mi pasar por lo mismo, me afirme de la mesa y me quede ahí de pie unos minutos hasta recobrar el equilibrio. Una vez listo, levante la mirada, él tenía los ojos cerrados y hacia lo mismo que yo.
Una vez ambos medianamente bien, nos dirigimos hacia la salida, y cuando el aire helado del exterior golpeo mi cara me sentí mucho mejor, nada me sentaría mejor que eso. Mire a Corey, el aun sonreía y me miraba, le devolví la sonrisa.
- ¿vives lejos? – el negó con la cabeza y apoyó su espalda contra el muro del local donde estábamos, me acerque y me recargue a su lado, entonces, termine por sacar un cigarrillo, nada me sentaría mejor aparte del viento helado en este minuto.
- El entrenador me matara – escuche que murmuraba entre risas
- No si sabes actuar bien – dije, claro que él entrenador se enfurece cuando uno de los jugadores llega a la práctica con resaca, pero no sucede nada si sabes actuar y bebes algo en contra del dolor de cabeza por la mañana. Y, también, hidratarse, este punto es muy importante.
Sin más, terminamos por separarnos cada uno por su camino. Sí, yo no estaba para nada bien, y debía concentrarme para no desviarme y comenzar a trazar un zigzag con mis pasos. Mientras caminaba volvía a fumar, desde que comencé a fumar que lo hago de vez en cuando, pero las últimas semanas ha sido ya algo completamente compulsivo.
En cuanto llegue a mi departamento me deje caer en el sillón, ni siquiera me moleste en prender las luces, las cortinas del gran ventanal estaban recogidas y las luces de la ciudad eran más que suficientes en ese momento. Considere prender el televisor que colgaba en la pared en frente de mí, pero no lo hice, el sillón negro de cuero en el cual estaba me parecía demasiado cómodo para moverme siquiera para buscar el control del televisor.
Mi departamento estaba completamente decorado de colores blancos, negros y grises, solo variaciones de esos colores, y más de una vez me pareció que faltaba algo de color ahí, también me parecía que faltaba una persona que le diera color, sin embargo, no me esforzaba, y cuando lo hacía terminaba por empeorarlo todo. No suelo ser el tipo de persona que se deprime de la nada, pero estoy bajo los efectos del alcohol y el hecho de que ahora me encuentre en mi celular con la clara intención de desenterrar un poco de mi pasado, no ayuda para nada en mi ánimo.
No tardo en irme a la galería de imágenes en mi celular, encender otro cigarrillo y prepararme para que comience la auto tortura. Sin embargo, nada sucede, no entro a la galería y solo me quedo mirando su número de teléfono, termino por llamarlo aunque sé que está mal y que lo empeorare todo, pero el solo hecho de escuchar su voz me podría resultar suficiente en estos momentos. Pero no escucho su voz, bueno, si la escucho, pero es el mismo mensaje de voz invitándome a dejarle algún recado. Una parte de mi cerebro me decía "tranquilo, lo superaste una vez, lo harás de nuevo" pero la otra parte me susurraba "repítetelo hasta que te lo creas, campeón".
- Cállense – susurre.
Entonces, cerré los ojos y me entregue al sueño, sin embargo, no sentí que descansara en realidad, no del todo, continuaba intranquilo.
Suelo estar listo para este tipo de situaciones, incluso, ya estoy acostumbrado, sin embargo, siento un fuerte dolor de cabeza, tengo resaca y es normal que me duela, sin embargo, hace mucho tiempo que no me sucedía esto, digo con orgullo que tengo bastante aguante con respecto al alcohol, pero esa noche había caído relativamente rápido y ahora pagaba por todo eso.
Desperté en el sillón, sí, me quede dormido ahí con el celular en la cara. Mi garganta estaba completamente seca, como un desierto, la luz del día llegaba directo en mi cara, me frote los ojos y solté un quejido, al hacer eso me dolió un poco la garganta y termine por toser. Me senté en el sillón y mire a mí alrededor, al menos no había chocado con algún mueble y dejado un enorme desorden.
Entonces, me percate de un gran error, hoy tenia entrenamiento por la mañana, no debería estar tranquilamente sentado en el sillón de mi sala. Tome rápidamente mi celular y mire la hora en este, iba tarde, y mucho, si quería conservar mi puesto en el equipo y mi pellejo intacto debía apresurarme.
Me levante rápidamente del sillón, la cabeza casi me explota en el proceso, pero decidí ignorarlo por ahora. En menos de cinco minutos ya estaba listo para salir del departamento, incluso ya había bebido una pastilla que me ayudase con las incomodidades de la querida resaca. Entonces, baje hasta el estacionamiento, salude distraídamente al personal que trabajaba ahí y corrí hacia mi moto, si iba en esta podría ahorrarme el tráfico que hay a estas horas en las calles.
Pero a pesar de todo, llegue una hora tarde al entrenamiento de igual forma, fui regañado también y por más que intente dar alguna excusa, nada funciono. Mire al resto del equipo, note sus miradas de compasión al escuchar como el entrenador me dejaba en claro que si esto se repetía mis días aquí estarían contados. Entonces, mi mirada se encontró con la de Corey, ahí estaba el idiota trotando como si nada, de verdad no se veía como si la noche anterior hubiese estado bebiendo y perdiendo el equilibrio en la calle. Solté una risa en voz baja.
Me cambie rápidamente en los vestidores y salí a entrenar antes de que de verdad me despidan. Kuramochi no tardo absolutamente nada en trotar a mi lado con disimulo, sabía lo que venía ahora, un interrogatorio donde pueden leer mis facciones como un libro para niños, no tiene caso intentar engañarlo o mentir, bueno, tampoco hay nada que deba esconder necesariamente.
- ¿te encuentras bien? – no esperaba que esa fuese la primera pregunta
- ¿Por qué lo preguntas? – dije ahora mirándolo confuso, ¿tan mal aspecto tenia?
- Te ves como si te hubiese atropellado un camión – vaya, que linda forma de ponerlo, sin embargo, solté una risa.
- Salí a beber con Corey ayer por la noche – note como el fruncía el ceño ante esto – y bebí algo de vino. Eso es todo.
- ¿con Corey? – pregunto incrédulo.
- ¿sucede algo? – la verdad es que no creo que sea algo tan impactante el hecho de que haya salido a beber con él.
- Sé que el hecho de que Sawamura no te hable es algo que te afecta, pero por más que se parezcan, Corey no es Sawamura – ahora entiendo que es lo que tanto lo pone intranquilo.
- Me invito a salir y yo acepte, solo eso – dije – no es como si este buscando a Sawamura en él ¿sí? – dije algo a la defensiva. Vaya, que reaccione así solo confirmara las sospechas de Kuramochi.
- Como tú digas, solo no cometas más estupideces – dijo, entonces comenzó a correr más rápido, hasta adelantarme, maldito cheetah.
Y como si Corey hubiese escuchado toda la conversación, en cuanto Kuramochi se fue de mi lado, él llego. Lo examine con atención, sin que él se diese cuenta, y si, sigo pensando en que tiene algunos parecidos con Sawamura, no físicos como el color de cabello y tal, más bien, en sus modales y cosas que hacen inconscientes, sus ojos brillan de la misma forma al lanzar, sin embargo, no puedo evitar seguir pensando de que este chico a mi lado no llega a la altura de Sawamura, se parece, pero es como si fuese una copia incompleta, solo una imitación.
Estaba tan triste la otra noche que, tal vez, si haya aceptado salir con el principalmente por el hecho de que a veces me recuerda a Sawamura, soy de lo peor.
- ¿te encuentras bien, Miyuki? – dijo el a mi lado, siguiéndome el ritmo.
- Ya sabes, resaca, solo lo usual – dije restándole importancia.
- Ya veo – dijo él – yo también llegue tarde, aunque solo quince minutos.
- Un retraso de quince minutos es fácil de excusar, tal vez con decir que te topaste con el trafico asqueroso de la mañana – dije
- Puede ser, pero suelo venir en bicicleta, me sirve como una forma de entrenamiento, asique, el tráfico no puede ser una excusa para mí.
- ¿Qué hiciste entonces? – pregunte
- Solo dije que me había quedado dormido - ¿ven a lo que me refiero? Eso es algo que probablemente también hubiese dicho Sawamura, claro, él hubiese intentado pasar desapercibido primero antes de ir a excusarse por las buenas con el entrenador – aunque primero intente colarme sin que el entrenador se diese cuenta – debe ser una broma.
- Pero no te funciono.
- No – soltó una pequeña risa.
Entonces, no hablamos más por el resto del entrenamiento, y creo que era mejor de esa forma, podía concentrarme. Sin distracciones. Claro, hasta que vi el flash de una cámara llegando en mi cara, me alarme de inmediato y mire a mí alrededor como si de verdad fuese un animal. Si, había fotógrafos, pero desde la distancia, esta vez, no pude distinguir si estaba Sawamura entre ellos, sin embargo, una chispa de esperanza en contra de mi voluntad encendió algo en mí.
"Vamos, me dije, contrólate, no puedes perder el control ahora" entonces, el resto del entrenamiento comenzó a ser una verdadera tortura, esta vez de verdad. La mayoría de los jugadores ya están acostumbrados a entrenar con cámaras de por medio y cosas de ese estilo, yo también lo estaba, pero desde el reencuentro con el ser mágico que desaparece, ahora con solo ver una cámara me pongo ansioso.
Y para cuando termino el entrenamiento salí disparado hacia los camerinos a cambiarme, no sin antes echar un última mirada a la zona donde solía posicionarse la prensa, como era de esperarse no vi nada claramente, después de todo, este lugar era muy grande.
El corazón latiendo en mi pecho con fuerza, miles de pensamientos a la vez en mi cabeza, la desesperación y ansias, debía darme prisa y buscarlo, aún estaba la posibilidad de encontrarlo. Y en cuanto estuve listo, apenas me mire al espejo para ver si en verdad estaba todo en orden, salí disparado hacia afuera, esta vez de verdad corriendo, ni siquiera me despedí de mis compañeros de equipo, ya me disculparía luego.
Me dirigí primero al lugar donde suelen sacar fotografías, subí las escaleras y recorrí los pasillos que conocía de memoria, si cuando me estaba cambiando de ropa sentía que mi corazón estaba al tope, pues ahora está peor, como si de verdad estuviese intentando robar una base en un momento que de verdad podría llegar a costar el partido. Si, hasta ese punto de adrenalina tenía en mi cuerpo.
Sin embargo, en este momento no está en juego un partido. Asique, corro y subo el último tramo de escaleras rápidamente, no me impresiona el tropezar y casi caer, sin embargo, rápidamente apoye mi mano en el escalón cercano, recobre el equilibrio y continúe subiendo.
Pero en cuanto llegue, ya no había nadie, absolutamente nada ni rastros de que alguien hubiese estado ahí, solté una maldición en voz baja y enumere mis posibilidades. Podía haberse ido y yo no haber llegado a tiempo, entonces, aún estaba la mínima posibilidad de que este en la entrada o en el estacionamiento.
Tomo aire y me preparo para la nueva carrera, pues, debo llegar a otra base ahora.
Y sin más recorro el camino hacia la entrada. Esta vez me estoy poniendo ansioso y una parte de mi ser ya se quiere resignar e irse de inmediato hacia mi moto con la intención de volver al departamento, pero un presentimiento se mantenía fuerte en mí, asique, continúe con mi camino.
En la entrada principal no estaba, más bien, no había casi nadie ahí, aunque, pude divisar al coordinador de las fotografías, me acerque rápidamente y no me importo interrumpir su conversación con otro fotógrafo, pregunte de inmediato sobre Sawamura, él me dijo que si había asistido este a las fotografías del día de hoy, sin embargo, ya se había ido. Le di las gracias por la información y me decidí a dirigirme hacia el estacionamiento.
Todo lo que había sentido en los últimos cinco minutos se había evaporado con unas simples palabras, no había quedado nada en su lugar. Mire a mi alrededor, sin nada en realidad en mente, entonces, termine por comenzar a caminar. Solté un suspiro y en cuanto pase por la puerta de entrada, de nuevo mire a mí alrededor, más que nada porque a veces me gusta mantener un poco la esperanza, solamente en cosas que tienen que ver con Sawamura.
- Te ves algo cansado – escuche a mis espaldas, me gire de inmediato, y ahí estaba el imbécil con su sonrisa, apoyado contra la pared detrás de mí, a un lado de la puerta de entrada, idiota, me hizo recorrer todo el estadio y pasar por miles de emociones para encontrármelo aquí afuera.
- Estoy algo cansado – dije sinceramente
- Estaba esperándote para invitarte a salir, pero si estás cansado es mejor dejarlo para otro día.
- No es necesario – dije rápidamente, me percate de esto luego, tosí un poco y normalice mi tono de voz para actuar como una persona normal – no estoy tan agotado – él se acercó a mi sonriendo, elevo su mano y por un momento pensé que tocaría mi rostro, sin embargo, la llevo hasta mi cabello, sonreí al sentir como arreglaba un poco este, era normal que este despeinado y con el cabello mojado luego de haber salido rápidamente de los vestidores.
- Estas algo despeinado – dijo, y sonreí más al notar como ponía su peso en la punta de sus pies para alcanzarme.
Sawamura, tienes el rostro de un maldito ángel, pero eres un ser cruel, oscuro y despiadado. Primero sale conmigo y me da esperanzas, aunque tal vez esa no haya sido su intención, luego desaparece un tiempo y me ignora como si esto fuese un deporte que se le da genial, entonces, aparece de nuevo como si nada y me invita el a salir. Son tantos cambios que ya no sé qué debería pensar.
Comenzamos a caminar hacia el estacionamiento, me sentí bastante agradecido de haber traído la moto y poder repetir lo sucedido con Sawamura la última vez que este la monto. Había muchas cosas que se fueron de mi cabeza y en su lugar llegaron otras, como la necesidad de saber la razón de su indiferencia las últimas semanas. Tenía bastante justificado el exigir una respuesta a eso, sin embargo, no creía que este fuese un buen momento para hacerlo.
- Me robaron mi celular hace unas semanas – ¡¿Qué?!
- ¿estás bien? – pregunte de inmediato, lo examine de pies a cabeza y no encontré lesión alguna, a simple vista.
- Estoy bien – dijo él – ni siquiera me di cuenta cuando lo hicieron – dijo sonriendo – había salido a un viaje, a otra ciudad, y bueno, paseaba por las calles, cuando llegue a la posada donde me hospedaba me di cuenta de que no tenía mi celular, asique, no sé si lo perdí o me lo robaron con exactitud, sospecho que me lo robaron
- Yo creo que lo perdiste – me regalo una mirada de enfado
- Como sea, ayer llegue a la ciudad – continuo caminando, yo no le quitaba la mirada de encima, ni siquiera intentaba pasar desapercibido para él – y hoy compre un celular nuevo, con el dolor de mi alma, logre mantener mi número de siempre al menos, pero perdí mis contactos – soltó un gran suspiro - ¿Cómo has estado tú?
- Todo ha estado de maravillas.
GRACIAS POR LEER.
