Aquí estoy de regreso con otro capítulo muy cortito, que podría considerarse como un aperitivo, y el plato fuerte obviamente sería el capítulo 9 ^^ En este, como bien dije en el adelanto, habrá un cumpleaños, que será el de nuestro querido Eren :3 Oficialmente, su cumpleaños es el 30 de marzo. Y en un principio, quise respetar esa fecha, pero enseguida vi que la trama no encajaba del todo. La historia se desarrolla en octubre, así que pido disculpas por inventarme la fecha de cumpleaños xd.
Otro dato que podría interesar: Mikasa no forma parte de la pandilla. Ni Eren ni los demás la conocen. (Por si las dudas, no tengo nada en contra de ella xd).
Shingeki no Kyojin no me pertenece.
Advertencia: AU Riren.
Había pasado una semana desde la conversación que mantuvieron Eren y Levi sobre su familia, y ninguno de los dos había vuelto a sacar el tema. Si bien era cierto que el mayor se mostraba frío como de costumbre, para el castaño había significado mucho esa pequeña charla. Levi había accedido a contarle sus dudas y opiniones acerca de su familia, permitiendo así conocerle un poco más.
Eren tenía la sensación de que su relación con Levi iba viento en popa -incluso llegó a desear que este lo volviera a besar-. Aunque en realidad, no tenía ni la más remota idea del por qué de ese cambio de actitud por parte del mayor.
Por otra parte, el cumpleaños de Eren se acercaba y sus amigos ya estaban planeando cómo celebrarlo. Reunidos en una cafetería se encontraban Armin, Connie, Sasha, Jean, Reiner, Krista e Ymir. Esta última había acudido a petición de la pequeña rubia, quien aseguraba que debía relacionarse con más personas que no fueran ella misma. Desde luego que conocía a Eren y a su pandilla, pero simplemente Krista le parecía más interesante que todos ellos.
-Lo mejor será celebrarlo por todo alto -dijo Reiner entusiasmado-. Salimos de noche a emborracharnos y esas cosas.
-Yo creo que debería ser algo especial -intervino Armin-. Podemos celebrarlo en la mansión, le pedimos permiso a Levi, y si acepta lo esperamos allí mientras alguien lo entretiene, y así le damos una sorpresa.
-¡Puedo prepararle un pastel de nata y chocolate! -exclamó Sasha rápidamente.
-Si lo preparas tú no quedarán ni las migajas cuando lleguemos a su casa -se burló Connie.
-¿Y qué le regalamos? -preguntó Krista antes de que esos dos empezaran a discutir.
-¿Eh? ¿Hay que regalarle algo? -cuestionó Jean a desgana.
-Pues claro, ¿no? Es su cumpleaños -respondió la rubia tímidamente.
-Con el pastel tiene suficiente -dijo este restándole importancia.
-No digas eso -replicó Armin sin compartir la actitud de su compañero-. Eren merece un regalo de cumpleaños.
-Pues claro -murmuró Krista.
Sasha, Connie y Reiner asintieron. Jean gruñó por lo bajo, pero no protestó. Durante un buen rato debatieron qué regalarle a Eren, mas no llegaron a ninguna conclusión. Ymir se mantenía callada, Jean resoplaba y ponía muecas a todo, Connie y Sasha discutían entre ellos sobre si Eren prefería más un kilo de bollos de crema o una bolsa llena de videojuegos de segunda mano. Reiner con expresión cansada no se molestó en hacerles callar. Krista observaba la escena dudosa, como si quisiera intervenir para poner orden, pero no se atrevía. Entretanto, Armin, quien era el que más conocía al castaño, intentaba concentrarse y pensar en el mejor regalo para su amigo.
Finalmente, decidieron que Armin fuera quien eligiera el regalo. Su idea de celebrarlo en la mansión también fue aprobada, y dejaron al rubio a cargo de todo -menos del pastel que fue confiado a Sasha-.
Levantándose de la mesa, Jean fue el primero en irse, seguido de Connie y Sasha.
-No me gusta ese Reiner -comentó Ymir lanzándole al rubio una mirada amenazadora.
-¿Por qué dices eso? -quiso saber Krista desconcertada.
-Te ha estado mirando todo el rato -reveló con resentimiento.
-¡Claro que no! Ves cosas donde no las hay -negó la pequeña riendo despreocupada.
Esta les dijo adiós con una sonrisa, mientras que Ymir no volteó ni la cabeza cuando se marcharon.
-Oye Reiner, ¿Annie vendrá? -preguntó Armin al quedar solos.
-Sí, por supuesto. Hoy no pudo venir, pero su asistencia está confirmada -dijo Reiner saliendo de la cafetería.
Asintiendo, se despidió de él y se encaminó hacia la universidad. Todavía era temprano y quería aprovechar el tiempo estudiando unas horas en la biblioteca. Mientras se dirigía allí, decidió que lo mejor sería pedirle el permiso a Levi lo más pronto posible. En caso de que se negara, tendrían que pensar en otro lugar, si se trataba de otra casa mejor. Quizá Sasha prestaría la suya, o incluso él mismo podía sugerir la suya. Debatiendo las posibles opciones, Armin entró en la biblioteca dispuesto a leerse los tres libros que tenía pendientes.
El castaño se llevó una sorpresa al recibir la visita de su amigo Armin. Al parecer quería planear su cumpleaños que iba a ser el viernes. Eren aseguró que con algo sencillo ya le bastaba. Propuso ir al cine o a cenar al Mcdonalds... Desafortunadamente sus amigos estaban indispuestos ese día, y en consecuencia, serían ellos dos solos. Un atisbo de decepción cruzó el rostro del castaño, mas se reconfortó al tener a Armin a su lado. Con eso era suficiente.
Sus anteriores cumpleaños no habían sido muy alegres precisamente. Cuando cumplió los dieciséis, la muerte de su madre todavía era muy reciente, pues no habían pasado ni cinco meses desde el trágico accidente. Y como era lógico, no se encontraba en condiciones de celebrar nada. Por sus diecisiete, tampoco celebró nada. Había caído enfermo y pasó completamente solo su día: Levi tuvo que ausentarse por un viaje de negocios.
Por tanto, la perspectiva de pasar su cumpleaños en compañía de su mejor amigo era más que bien recibida.
Mientras charlaban animadamente, Armin se disculpó un momento, alegando que tenía que ir al baño. Aprovechando esa oportunidad, recorrió el pasillo y bajó las escaleras, esperando encontrar a Levi en su sala de estudio. Sin embargo, se topó con algo muy inesperado.
Allí, en el vestíbulo se hallaba un hombre alto, rubio, de ojos azules y de constitución fuerte. El pequeño quedó anonadado ante lo que veían sus ojos. Con la boca entreabierta, se vio incapaz de reaccionar por unos segundos. Estaba claro que no esperaba encontrarse con él justo en ese momento.
El mayor alzó la mirada y reparó en la presencia de Armin, que seguía en medio de la escalera sin moverse un ápice.
-Señor Smith... -murmuró con un hilo de voz.
La sorpresa se reflejó claramente en el rostro del aludido, mas sonrió, y preguntó educadamente:
-¿Nos conocemos?
-Ah... Bueno, no, yo... He ido a algunas de sus conferencias en la universidad de Sina -contestó poniéndose colorado. Se le había escapado el nombre en un descuido.
-¡Ah! ¿Eres estudiante de empresariales?
-Mmm... No, en realidad, estudio Derecho, pero la economía también me interesa.
-¡Vaya! Me alegra ver jóvenes tan entusiastas.
Armin se sonrojó ligeramente. No podía dar crédito a lo que estaba sucediendo. Estaba manteniendo una conversación con Erwin... Sin pensarlo dos veces, se apresuró a preguntarle algo que llevaba semanas dándole vueltas por la cabeza.
-Hace... Hace semanas que no se le ve por la facultad... ¿Tiene planeado dar alguna otra conferencia?
-Por el momento, no. Estas semanas he estado muy atareado, pero me encantaría volver.
Una sonrisa se dibujó en los labios del pequeño rubio, a él también le encantaría que regresara.
-¿Se puede saber por qué tardas tanto? -preguntó una voz grave detrás de ellos.
Los dos se dieron la vuelta al mismo tiempo. Levi, con su habitual porte serio y recto, los observaba con el entrecejo fruncido.
-Bueno... Ha... Ha sido un placer, señor Smith.
-Llámame Erwin -dijo en tono afable-. A propósito, ¿cuál es tu nombre?
-Armin Arlet.
-Un gusto conocerte -dijo tendiéndole la mano.
Este la estrechó con una sonrisa. Levi contempló la escena con una ceja alzada, aparentemente curioso por la actitud del pequeño rubio.
-¿Querías algo? -preguntó en tono brusco.
-¿Eh? -saliendo de su estupor, asintió y debió su mirada hacia Levi-. Verá... Quería pedirle permiso para que podamos celebrar el cumpleaños de Eren aquí.
Al oír su petición, una mueca de fastidio apareció en el rostro de Levi.
-¿Cuando sería?
-Este viernes por la tarde.
Armin se estremeció al ver como esos ojos afilados le observaban con aprensión. Su molestia dejaba bien claro que no le hacía ninguna gracia aquello.
-A las ocho os quiero a todos fuera de mi casa -advirtió en un tono que no admitía réplica.
-Sí, no se preocupe -aseguró al tiempo que subía las escaleras y se perdía de vista.
-Pobre chico, ¿no has visto que incómodo se le veía? Deberías ser más amable -sugirió Erwin.
Levi ignoró eso último. Tenía sus razones para estar enfadado: ese mocoso acababa de echar por tierra lo que había planeado para el viernes.
Próximo capítulo:
Miró a ambos lados como si comprobara que todos estaban allí.
"No queda nadie más" -se dijo extrañado.
-Eren -llamó Jean con cara de hastío-. Déjame decirte que Levi es un imbécil.
¡Levi! ¿Dónde...? ¿Dónde estaba?
