Cap 8

Comí como si llevara dos días sin comer, platicando con Henry a gusto, sin las distracciones de otros pensamientos, disfrutando la soledad de mi mente. Él como siempre se reservaba a bromear, platicar, comer educadamente y molestarme diciéndome que no comía como una señorita con modales y que no comprendía cómo es que comía tanto. Fue una comida divertida.

A pesar de que estaba concentrada en mi comida y en la plática de Vi, no podía evitar darme cuenta de que Nick miraba constantemente a la mesa de Hufflepuff y sólo sonreía cuando veía a Kailen, yo también la miraba. Esa chica era graciosa.

- ¿Nos acompañas al lago, Nick? -le pregunté a mi primo, al terminar la comida.

- Aún me queda una clase, pero en una hora los alcanzó -se fue junto con la prefecta de mi casa.

Me subí en la espalda de Henry, como ya se nos había hecho costumbre, y alcanzamos a Clary, para dirigirnos los tres al lago, el día estaba tibio así que ahora sí se antojaba acostarse, ya que no se sentía ese viento que nos hacía temblar.

Sentada sobre el pasto me di cuenta de que me sentía mejor después de semanas. Miré el cielo y las nubes tenían formas muy peculiares. Kailen tenía una habilidad muy desarrollada para su edad y yo hablaba pársel, aunque ella no lo sabía; y saber que no era tan "rara" en este mundo mágico, me daba una paz que jamás había sentido. Al poco rato, Nick regresó y se sentó con nosotros.

Después de un rato comencé a percibir pensamientos de nuevo y completé un par de frases de cada uno, era divertido hacer eso.

-¿Todos se saben subir a un árbol?

- Jamás lo he intentado -miré a Nick y él simplemente negó.

Henry asintió.

-Bueno, siempre hay una primera vez para todo.-Sonreí y me levanté.-Hay que subir todos al árbol.

- Yo prefiero estar en tierra -dijo Nick, sin mirar a nadie.

- Amm... podría intentarlo -dije un tanto resignada y me levanté.

- Si te subes a una escoba durante un partido de Quidditch, un árbol ha de ser nada para tí ¿no Nick? -sonreí y comencé a subirlo.

-¿Te ayudo?-preguntó Henry a Clary.

Nick miró a Kailen y levantó una ceja pero no le respondió. Me reí un poco.

- No es la altura. Sólo que piensa que es algo de niños -me acerqué al árbol.- No, gracias, Henry. Intentaré hacerlo yo sola -observé detenidamente a Kailen para seguir su ejemplo.

-No es de niños, a veces es útil saber escalar árboles y otras cosas, como cuando te persiguen perros en la calle.-subí y me senté en una rama a verlos subir. Henry permanecía abajo por si tenía que ayudar a nuestra amiga.

Nick rió por lo bajo cuando escuchó el comentario de Kailen, pero siguió sin responder. Me agarré como pude y empecé a trepar. No era tan difícil, sólo que no estaba acostumbrada a hacerlo. Con un poco de esfuerzo, logré llegar arriba.

- ¡Lo logré! -alcé los brazos y me tambaleé un poco.

Agarré a Clary al verla tambalearse y sonreí.-Vas Henry.-Subió sin mucha dificultad y sonrió al alcanzarnos, noté que seguido lo hacía él también, me colgué de una rama de arriba y separé los pies de la otra, columpiándome un poco con mis manos.

- Sí, creo que es divertido -dije mientras veía a Kailen columpiarse. Abalancé mis piernas un poco.- Nick, hay espacio para ti. Ven con nosotros -le sonreí para darle ánimo.

Seguí subiendo otro poco, hasta llegar a ramas más cortas que no soportarían mi peso. Me acosté y miré a mis amigos. Esperaba que Nick se animara a subir con nosotros, pensé en si para cuando tuviera su edad también pensaría que lo que estábamos haciendo era de niños.

Nick nos ignoró por completo. Él ya era todo "un niño grande". Después de un rato, vimos que una persona salía del castillo y se dirigía al lugar donde estábamos. Nick se levantó de un salto y se acercó al árbol. Cuando descubrí quien era, bajé del árbol de un salto (por suerte no me lastimé el tobillo) y me puse a un lado de él. Collins se acercaba con una gran sonrisa en el rostro.

Henry se asomó a ver por qué razón habían reaccionado de tal manera, al ver al otro acercarse, bajó también. No los vi así que me colgué de una rama para ver qué pasaba y me caí. Antes de que me diera cuenta Collins amablemente me ayudó a levantarme, casi me vuelvo a caer, me sostuvo de una mano, sonrió y siguió su camino, había dejado una nota en mi mano.

- Ah, casi lo olvido. Clarissa, una lechuza estaba esperando por ti fuera de nuestra sala común así que tomé la carta que traía para ti y la dejé en la sala común.-Sonrió y siguió caminando.

¿Una lechuza? ¿Quién podría haberme mandado una carta?, pensé mientras lo veía alejarse. Clarissa, ¡concéntrate! Después lo averiguas. Ese chico cada día me caía peor. ¿POR QUÉ NO ME TIENE MIEDO?

- Necesita otra dosis de serpientes -susurré sin quitarle la vista, Nick me vio y negó con la cabeza.- ¿Te hizo algo, Kailen?

-¿Eh?- Me había quedado intentando descifrar sus pensamientos pero aún me faltaba sensibilizarme otro poco.- Ah no, no me hizo nada.-Metí mis manos en las bolsas de la falda guardando la nota.

Henry lo siguió con la mirada y antes de que nos diéramos cuenta lo estaba siguiendo sigilosamente. Collins estaba consciente de que lo seguía pero no le dio mucha importancia.

La miré detenidamente. Pero antes de cualquier cosa, Henry me distrajo. Seguía a Collins y él no era nada tonto, desafortunadamente.

- No, Henry -susurré, pero él pareció no escucharme; quise detenerlo, pero Nick me detuvo a mí y movió la cabeza de un lado a otro.- Pero... -Collins podía hacerle daño. Saqué lentamente mi varita, por si la necesitaba.

Me oculté tras el árbol y vi la nota, la metí de nuevo en mi bolsillo. Noté a Clarissa sacando su varita y a Henry deteniendo a Collins, no lograba descifrar qué hablaban pero supe por la expresión de mi amigo que no estaban por pelearse. Suspiré y caminé hacia ellos.

Nick también detuvo a Kailen para que no se acercara y él sacó su varita. Henry ya había alcanzado a Collins. Me puse muy nerviosa y ese calor volvió a mi cuerpo de nuevo.

Nick trató detenerme, aparté con suavidad su mano y continué mi camino. Puse una mano en el hombro de Henry, tras intercambiar unas palabras, comenzó su camino de regreso sin dejar de vernos con la varita fuera. Collins sonrió, su nota era una invitación a terminar con eso, en un pequeño duelo.

-Las reglas son: solamente serán cuatro hechizos cada quien, solo usaré hechizos que aprendí en primero, no importa cual sea el resultado aquí se terminará esto.-fueron sus palabras a la vez que se quitaba la capa y sacaba su varita.

Asentí y saqué la mía, repasando en mi mente rápido lo que sabía, me quité bufanda, capa y guantes, estaba nerviosa, intentaba leer sus pensamientos sin mucho éxito.

Henry llegó con nosotros. Y por lo que pudimos percibir, ellos tendrían un duelo. Miré a Nick preocupada (aquel calor se fue de repente), él me devolvió la mirada y guardó la varita. Tuve que hacer lo mismo y me abracé a él. No podíamos meternos en un duelo.

Henry se paró junto a los otros dos, con la varita aún fuera, se quedó observando. Nerviosa me planté frente a Collins, no tenía idea de cómo era un duelo y jamás había tenido uno.

-Te daré ventaja, empieza tú.-dijo mientras se estiraba como si esto fuera nada.-Cuando quieras.-Nerviosa tomé mi varita en una mano y dije el primer hechizo que me vino a la mente.

-Flipendo

Collins solamente se hizo un poco para atrás como si lo hubiera empujado alguien. Sonrió, me sentí más pequeña. Llegó el momento de su contraataque.- Alarte Ascendere.

Antes de reaccionar estaba en el aire a la altura de un árbol y me precipitaba al suelo. -Aguamenti- un chorro de agua salió de mi varita directo hacia él mientras caía, caí de sentón.

-Lacarnum inflamare.-El agua se evaporó antes de poder siquiera tocarlo. Me levanté y agité mi varita.

-Petrificus totalus.

-Protego. - Ya solamente nos quedaba un hechizo y no tenía idea de cual usar. Corrí como si tratara de huir, se me quedó viendo.

-¡Expelliarmus!- entonces sí cayó, creyó que estaba huyendo y bajó la guardia, pensé que debí haber hecho algo así desde el inicio. Se levantó rápido y me jaló hacia él.

-Ochidea.-de su varita salieron un par de flores, me las dio, sonrió y se fue. Me quedé como tonta allí parada, no entendí ese final.

Me quedé con la boca abierta. ¿Por qué había usado su último hechizo de esa manera? Miré a Nick. Su cabeza estaba ladeada hacia donde se había ido pero no podía ver su rostro. Él sospechaba de las intenciones de Collins, al igual que yo, pero sentía que él sabía algo más que nosotros tres. Miré a Kailen.

Empecé a hacerme muchas preguntas sobre él, empecé a pensar que tal vez no era malo y realmente sentía cómo se había comportado, tal vez sí quería hacer las paces. Sonreí un poco, empecé a temblar de frío, aún estaba empapada, me puse la capa y caminé de regreso con mis amigos.

-¿Soy tan mala en duelos como sentí que fui?- sonreí algo apenada. Henry asintió y reí, se me escapó un estornudo.-Tengo empapadas hasta las calcetas.

Sonreí con la esperanza de que Collins no nos volviera a molestar. Nick dio dos pasos, sacó su varita y dijo: "Tergeo". Kailen quedó seca en unos segundos. Guardó la varita, la miró otros pocos segundos y, sin decir nada, regresó al castillo. Lo vi alejarse, fruncí el ceño.

Miré a Nick alejarse, ya ni agradecerle pude. Me encogí de hombros, mi estómago gruñó, les dije que fuéramos por algo de comer y caminé, miré las flores de Collins, eran orquídeas, flores a veces caras en el mundo muggle. Henry miró a Clary y caminó.

-¿Crees que fue puro show todo eso o realmente ya piensa estar en paz?-le preguntó.

Sin dejar de ver el castillo, caminé junto con ellos y le contesté a Henry.

- No estoy segura. Él no se deja tan fácilmente -y Nick lo sabe, pero no quiere decir nada, estuve a punto de decir, pero me lo guardé, esperando que Kailen no me escuchara.

Se me ocurrió que ese día tomáramos comida de la cena y la lleváramos a otro lado para comer todos juntos. Tras molestarlos un rato conseguí que me hicieran caso y terminamos comiendo en un salón vacío.

En el momento en que mordí un sandwich de queso recordé algo. Me levanté de inmediato.

- No sé si Collins dijo la verdad, pero iré a mi sala común para averiguar si realmente llegó la carta que él mencionó -salí corriendo de la habitación.

Suspiré, finalmente habíamos terminado comiendo Henry y yo como siempre. Me encogí de hombros y seguí comiendo. Acompañé a mi amigo hasta la sala común y una vez que se distrajo platicando salí a pasear por el castillo, platiqué con algunos fantasmas y terminé en la torre donde estaban las lechuzas. Curiosamente allí estaba Collins también, terminamos platicando un poco, me empezó a agradar.

Era cierto. Me habían dejado una carta. Cuando terminé de leer el contenido, grité emocionada y empecé a dar pequeños brincos. Había pocas personas en la sala común y sólo me miraban. Yo los ignoré. Mi lechuza ya no estaba, supuse que estaría con las demás. Miré la hora, era tarde pero no me importó, quería enviar la respuesta ya mismo. Escribí la contestación rápido en un pedazo de pergamino y salí corriendo, en dirección a la torre de las lechuzas. Iba llegando cuando escuché voces y me quedé afuera para no interrumpir. Se me hacían conocidas y casi solté un gemido. Kailen y Collins estaban platicando.

Me enseñó a hacer un hechizo con el cual salían burbujas de la varita y yo siendo infantil aún estaba encantada tronándolas, al ver cómo me veía me daba risa. Pasó un rato y noté que en realidad era divertido, como empezó a hacer más frío me despedí de él y caminé. Me detuvo, una nueva flor me fue regalada, sonreí con torpeza y se fue antes de que pudiera agradecerle, reí y me senté en las escaleras.

Ella reía. Me quedé con la boca abierta bastante tiempo. Ahí había gato encerrado. Guardé mi carta en el bolsillo. Bajé las escaleras rápido y me recargué en la pared que estaba enfrente. Si Collins bajaba primero, me le enfrentaría. Pero si Kailen bajaba, no le preguntaría nada. Pero si bajaban juntos... Saqué mi varita cuando oí pasos por la escalera. Collins salió de ella.

- ¡Hey, Collins! ¡Espera! -puse mis manos en mi espalda, con la varita entre ellas y agaché un poco la cabeza.

Collins suspiró, empezaba a hartarse de ella, se detuvo y la miró.

-¿Sí? ¿en qué te puedo ayudar?

Era inútil enfrentarme a él. Mi tío siempre decía: si no puedes con el enemigo, únete a él. Empecé a mover mi pie.

- Ahmm... quería pedirte una disculpa por el ataque del otro día. A veces no sé controlarme. Realmente me arrepiento -mostré una cara arrepentida, aunque estaba hirviendo por dentro.- Espero que aceptes mis disculpas -le ofrecí mi mano.

Collins sonrió supuso que no era cierto por cómo movía su pie y tenía una extraña expresión en el rostro, pero eso le convenía así que estrechó su mano y sonrió amigable.

-Descuida, sin rencores.

Este tipo no es tonto. Sonreí tratando de mostrarme agradecida y aliviada.

- ¡Excelente! Entonces, quisiera invitarte al baile que ofrece mi familia la víspera de Navidad. Es de antifaces. Las invitaciones llegan mañana y mis padres me pidieron que te invitara, pues eres un gran amigo de mi primo. Mis amigos seguramente irán también. ¿Qué dices?

-Sería un placer, gracias por la invitación. Ahora iré a hacer deberes, con permiso.-Se fue.

Empezó a hacer más aire frío, entré con las lechuzas y seleccioné una que pudiera usar. Tenía la sensación de que en casa no estaban bien las cosas, la última carta de mi hermano no había sonado bien.

Subí las escaleras cuando lo perdí de vista. Ok. desafortunadamente no me tiene miedo por lo de las serpientes, lo que quiere decir que no me escucho hablar pársel. Un peso menos. Quiere llegar a Kailen, estoy segura, y no es precisamente porque le agrade. Sus intenciones no son nada buenas. Así que es mejor tenerlo vigilado, cerca y sin que él lo note, aunque sé que no es un idiota... desgraciadamente.

No recordaba que Kailen seguía arriba. Cuando la vi, la saludé y me puse a buscar a mi lechuza.

Saludé a Clarissa al entrar a donde las lechuzas, estaba aún escribiendo mi carta.

-¿Sí te llegó una carta?-pregunté mientras tachaba algunas cosas y escribía otras.

- Sí, estaba en la sala común -logré amarrar la carta a la pata de mi lechuza y la vi alejarse. Me dispuse a salir, pensando en mis deberes pendientes.- Nos vemos mañana en el desayuno, tengo tarea que hacer. ¡Adiós! -bajé corriendo las escaleras. Ahora que sabía sobre la habilidad de Kailen, tenía que cuidar mis pensamientos, sobretodo si ella decidía hacerse amiga de Collins.

Clarissa se fue extrañamente rápido, quería platicar pero se fue enseguida. No es que no lo hiciera antes pero sentí que esa vez fue diferente. Terminé mi carta, la até a una lechuza que solía escoger y la mande. Bajé corriendo las escaleras para alcanzarla e ir con ella hasta donde se separaban nuestros caminos. La alcancé.

-Oye Clary, estaba pensando en si mañana en vez de ir al lago como solemos hacer hacíamos algo más ¿cómo ves?

Me resigné a detenerme. Piensa en pársel, piensa en pársel. No, mejor en la clase de Pociones. Los ingredientes de la cura para forúnculos son...

- Hacer otra cosa... ¿cómo qué? -sonreí un poco.

"Piensa en pársel" escuché. Me puse a pensar en una canción para evitar fijarme en sus pensamientos, pero ya tenía la respuesta a lo que me tenía preguntando desde que le conté.

-No sé, buscar un salón vacío y adecuarlo para hacerlo como nuestro, como los clubes escolares de las escuelas muggles.-miré a otro lado.

- No sé si nos den permiso. Tendríamos que hablarlo con un profesor...

-Podríamos hacerlo sin permiso, si nos dicen algo decimos que no sabíamos, nos disculpamos y pedimos permiso.- Me estaba sintiendo un poco incómoda y triste también, algo así, no identificaba bien esa sensación.

- Bueno... ¡no es mala idea! ¿Estaríamos sólo nosotros tres o alguien más? -miré mi reloj.

-Sí, supongo que los tres como siempre.-Me detuve.- Nos vemos luego Clary.-Sonreí un poco y caminé para otro lado, no había sido mi intención pero ahora sabía que trataba de ocultar sus pensamientos de mí, supuse que era normal. Ya había pasado mucho por eso.

Ocultar mis pensamientos de Kailen no era lo correcto, pero si ella realmente le comenzaba a agradar Collins, tenía que hacerlo de vez en vez. Era por su bien. Algún día lo entendería. La vi alejarse después de haber recorrido en mi mente dos veces la cura para forúnculos. Regresé a mi habitación, sin encontrarme a Nick en el camino. Quería advertirle sobre Collins además de decirle lo del baile de Navidad. No tenía ánimos para hacer mis deberes, así que me fuí directamente a dormir.

Al día siguiente, me levanté temprano a pesar de ser sábado y con mi bateria de energía al cien. Me vestí rápido y me encontré a Nícolas en la sala común. Afortunadamente, había pocas personas alrededor.

- Tengo que hablar contigo.

Casi no dormí esa noche, estaba tratando de cerrar mi mente pero los sueños de las demás me invadían. A la mañana siguiente me levanté antes que la mayoría y me fui a pasear por el colegio antes del desayuno.

- ¿Sobre qué? -sujetó las cintas de sus zapatos.

- Sobre Collins y Kailen -miré a mi alrededor de nuevo, él se detuvo en medio proceso.- ¿No está cerca, verdad?

- No, él está profundamente dormido. Se levantará hasta tarde -se levantó lentamente y me miró.- ¿Eso qué tiene que ver conmigo?

- Ayer escuché a Collins platicar con Kailen. ¡Ella se reía! ¿Puedes creerlo? -fui bajando la voz sin dejar de mirar al cuarto de los chicos.- Mira, Collins no tiene buenas intenciones. Lo sé. Y Kailen se está confiando. No quiero que le haga daño. Tienes que ayudarme.

- Tranquila, deja de mirar. Él no escuchará, últimamente ha tenido muchas jaquecas y despierta tarde. Mira, no te preocupes por Kailen. Yo estaré contigo siempre que lo necesites, ¿está bien? Collins no se saldrá con la suya si pretende hacer algo malo. Ahora, ¡vamos a desayunar! Tengo mucha hambre -puso su brazo sobre mis hombros y salimos de la sala común.

Y efectivamente, después de que Nick le aplicara el hechizo desmemorizante, sin que yo lo supiera aún, Collins tenía serios problemas para levantarse temprano. Y llegó al Gran Comedor a la mitad del desayuno. Respiré aliviada y sonreí. En ese momento, llegó el correo.

El correo llegó y en cuanto mi carta llegó, tomé una rebanada de pan tostado y sin decirle nada a Henry salí corriendo. Dirigió su mirada a Slytherin como ya le era costumbre, vio a Collins con expresión malhumorada jugando con su comida, lo miró serio.

Me senté en unas escaleras alejadas un poco del Gran Comedor, me dispuse a leerla mientras comí, terminé sin apetito. Arrugué la carta, la metí en bolsillo y me puse a caminar por los desiertos pasillos mientras tarareaba y pensaba.

Mi hermosa lechuza marrón llegó a la mesa con varias cartas en el pico. Sonreí emocionada al verla. Nick se me quedó viendo. Había olvidado contarle sobre el baile.

- La familia Dellarush, o sea la nuestra, ofrecerá un baile de antifaces para la víspera de Navidad. Mis padres me pidieron que te avisara y que invitara a los amigos que quisiera -me levanté de la mesa y fui con Vi. Ella sonrió encantada y me dijo que si sus padres accedían, estaría allí sin falta. Fui con Collins, él sólo sonrió con su típica sonrisa falsa y me agradeció. Cuando me dispuse a ir a la mesa de Hufflepuff, sólo vi a Henry. Busqué a Kailen por toda la habitación y no la encontré.

- Hey, Henry. ¿Y Kailen?

-No tengo idea, recibió una carta y salió corriendo. No la seguí pues supuse que querría leerla a solas. Seguro la veremos al rato hiperactiva como siempre. - terminó de tomarse su jugo y sonrió un poco.

Fruncí el ceño. Quería darle la invitación a los dos juntos, pero decidí hacerlo de una vez.

- Bueno, ella se lo pierde por el momento -le expliqué lo del baile y le entregué la invitación, dirigida especialmente a su familia.- Me encantaría que fueran. No pienso aceptar un no por respuesta.

Henry sonrió y tomó la invitación.

-Cuenta con nosotros.- Estaba seguro de que al menos él y su padre irían a la fiesta, su madre no gozaba de los eventos con la gente mágica mucho.

- ¡Excelente! Me agrada oírlo. Entonces... terminaré de desayunar para buscar a Kailen y entregarle la invitación -regresé a mi asiento y le enseñé mi carta a Nick.- Tus padres te mandan saludos -la leyó mientras veía un poco de leche. Me la regresó y sonrió.

- Será una fiesta interesante -asentí entusiasmada.- Aunque... ¿cómo explicarías la asistencia de una sangre sucia a la fiesta de una familia de sangre limpia? -casi me atragantó con el jugo. No había pensado en eso, pero... lentamente, una sonrisa se extendió en mi rostro.- No me gusta cuando sonríes así.

Me reí por lo bajo. Tenía una excelente idea.

Regresé al Gran Comedor, me senté en silencio junto a Henry y comencé a comer todo lo dulce que veía, él me veía extrañado.

-Te dolerá el estómago.

-No es cierto.-seguí comiendo llenándome de azúcar.

Miré a la mesa de Hufflepuff justo en el momento en que terminaba mis huevos con tocino. Kailen ya había llegado. La vi extraña. Me levanté de nuevo para saber cómo estaba y darle la invitación. Cuando llegué a su lado, me di cuenta de que se estaba "atascando" -literal- de dulces.

- ¿Estás bien, Kailen?

- Sí, estoy bien.-sonreí mientras mordía un pan glaseado, Henry fue apartando poco a poco tantos dulces, temía que me pusiera muy hiperactiva. -¿Ya los probaste? Están ricos.

- Es un consumo considerable de azúcares, pero bueno... venía a traerte una invitación -le entregué la carta.- Como dijiste que tus padres estarían fuera en Navidad, sólo tiene tu nombre...

-Gracias.- Sonreí y la tomé, supuse que no podría ir pues aunque no pasara Navidad en Hogwarts no tenía manera de moverme en el mundo mágico.-La revisaré luego, tengo las manos llenas de azúcar.

-Suficiente azúcar para tí, vamos a hacer algo más.-Me cargó contra mi voluntad y comenzó a caminar, intenté hacer que me soltara pero no pude, resignada me dejé llevar.

Los seguí y me fui a su paso.

- ¿Por qué consumiste tanto azúcar? ¿Segura que estás bien? Sabes que puedes confiar en nosotros -le pregunté mientras salíamos del Gran Comedor.

-Estoy bien, me gusta el azúcar.-Me recargué en Henry y cerré los ojos, disfrutando el paseo, me puse a tararear.-Vamos a un lugar que no esté frío.

- Podríamos visitar a Hagrid... -sugerí de repente.- O podemos hacer una pequeña fogata... aunque suena muy loco.

-¿No hay alguna manera de ver tele muggle? Mmm olviden eso, donde esté calientito está bien. -Abrí los ojos, le pedí a Henry que me bajara y continué el camino a pie.

- ¿Sabes hacer fuego, Henry? Con la varita...

-Con varita y sin varita.-dijo sonriendo.-¿A donde vamos entonces?

-Aquí.-Entré a un salón vacío y me senté en el suelo.

Nos sentamos mientras Henry hacía el fuego. Ese día estaba un poco más gélido que los anteriores.

Me quedé allí sentada mirando el fuego,suspiré. Henry me dio un sape, me sobé y lo vi feo.

-Ya estuvo bien ¿qué tienes?

-Acaban de encerrar a mi hermano más grande en la cárcel.-reí un poco, intentando restarle importancia.-No es la primera vez que pasa, seguramente mañana ya estará fuera. Así es la vida de negocios. Mis padres quieren hablar con todos nosotros.

- ¿Cuándo?

-No sé...pero no iré, siempre es lo mismo. Soy la única mujer de todos los hijos y quieren que sea presidenta de alguna compañía y como yo no quiero se arma una pelea. Así que da igual, no saldré de Hogwarts.-sonreí.

- Bueno, si esa es tu decisión, tendrán que respetarla -le sonreí, tratando de animarla.- Dejemonos de cosas deprimentes. ¡Abre la carta!