Los personajes de esta historia le pertenecen a S.M, yo sólo me adjudico de la creación de algunos personajes pero la trama es mía y sólo mía.
Playlist
(0)Lorde- No better
(1)Noissettes - Sister Rosetta
(2)My Chemical Romance- Teenagers
8. Lo mejor de dos mundos.
Miré a aquella cadena de oro deslizarse por mis dedos, tratando de descifrar el significado especial que había en ella. Sabía muy en el fondo que le estaba dando muchas vueltas al asunto, era cualquier cadena de oro con un dije de corazón con mi nombre grabado al reverso pero no era aquel detalle lo que me intrigaba en sí, sino la nota que había en ella. La había leído tantas veces que ya me había memorizado las líneas que había en aquel pedazo de papel.
"Cada historia romántica tiene un final, tal vez sea trágico pero si es amor verdadero el destino hará todo lo posible de poner a esas dos personas juntas de nuevo una vez más y esta vez será para siempre."
Con tantos regalos que había abierto ayer no tenía la más mínima idea de adivinar de quién había sido aquel detalle y con la nota tenía menos probabilidades de predecirlo ya que estaba impresa. Aunque tenía mis teorías, pudo haber sido alguien que estaba al tanto de mi vida romántica como Scott, Jacob o… Edward.
Imposible.
"Simplemente era de alguien que quería molestar." Pensé negando varias veces con la cabeza dándole un fin al misterio, sin embargo, una parte en mí no estaba tranquila aún.
— ¡Qué bonita cadena! ¿Quién te la dio? —exclamó Victoria al mismo tiempo que entraba al laboratorio. Tiré la cadena en el suelo debido al gran sobresalto que me había provocado. — Disculpa, no tenía la intención de asustarte. —se encogió de hombros totalmente apenada mientras yo me hincaba para recogerla y ponérmela alrededor del cuello.
— No te preocupes y no tengo la más mínima idea de quién me la dio. — suspiré mirando a Victoria diciendo nada más que la pura verdad.
Hubo un incómodo silencio, ella no esperaba que le dijera algo así tan personal.
— Bella tenemos nuevas evidencias— mi compañera de cabellera roja se aclaró la garganta cambiando el tema de conversación. Agradecí internamente que no pidiera más detalles. — Son muchas. — dijo con una sonrisa de oreja a oreja, hace dos semanas que no teníamos ninguna pista.
Tome la fotografía y de inmediato fruncí el ceño, una vez más la ladrona se encontraba dándonos la espalda, por lo visto había ya le había gustado aquel oficio sólo que con la evolución de cada foto comenzaba a robar autos más sofisticados e incluso más grandes, comenzaba a tomar confianza, lo que la hacía más difícil de atraparla.
Difícil aunque no imposible.
— ¿Esta es de Nueva Jersey? — alcé la ceja mientras alzaba el pedazo de papel mirando a Victoria por encima de mi hombro, ella asintió lentamente.
— Es de Newark, se está acercando cada vez más hacia Nueva York. — Dijo disgustada. — ¿Habrá explicación alguna? No comprendo nada. — Se rascó la cabeza mirando todas las evidencias que había malhumorada.
—Es obvia— bufé con una sonrisa seca y volteó su mirada hacía mi viéndome ahora más confundida que nada— Se está moviendo porque no hay autos de su agrado en Nueva Jersey y no gana suficiente dinero ahí. — expliqué cómo si fuera algo tan fácil de descifrar, porque así lo era. Al menos para mí
— ¿Cómo lo sabes? — abrió los ojos cuales platos dejando las evidencias a un lado.
— Porque yo en un pasado lo llegué a hacer. — confesé al mismo tiempo que tosía incómodamente, mirando hacia otro lado.
— Debí imaginármelo, lo lamento tanto. Sé que crucé la línea.- Admitió algo apenada.
Entre nosotras había una tregua hasta se podía decir que éramos casi amigas pero no de alguna manera no lográbamos ser tan cercanas. Con el tiempo logramos fijar reglas de convivencia, para llevarnos bien y no estar peleando cada cinco minutos como lo solíamos hacer con mí, el a acuerdo era que no hablaríamos de mi pasado y si lo hacíamos haría todo lo posible para no juzgarme. Lo importante era que estaba de su lado, eso era todo.
— No te disculpes, tenías curiosidad— me encogí de hombros sin darle tanta importancia al tema, aunque me seguía avergonzando confesar cosas así.
— Si tú lo dices… ¿Te importaría contarme algo más? — sentí que casi me daba un paro cardiaco, ella tenía razón estaba cruzando esa línea. —Perdona, lo que sucede es que en verdad estoy muy intrigada. — parecía que mi mirada lo había dicho todo porque yo no había dicho palabra alguna hasta ahora.
— Victoria, no lo sé. — me rasqué la nuca mordiendo mi labio algo nerviosa.
— Sólo para entender un poco la situación. Ayúdame a entenderlos. —señaló a los maleantes que estaban en el CODIS
— Este, hm cómo empiezo. —rasqué mi barbilla. — Yo siempre…— me ruboricé como tomate, hablar de aquello en voz alta con alguien ajeno ahora me causaba vergüenza. — Durante una gran parte de mi vida me hice mi "oficio" – corregí y remarqué las comillas en aire con un mohín— Yo solía vivir y trabajar en la ciudad de Seattle, era algo a grande como verás. — señalé el gran mapa que estaba detrás de ella. — Pero tiempo después metieron a mi padre en la cárcel, desde entonces aprendí a no cometer el mismo error que él. — comencé a referirme a "yo" y cargarme toda la culpa, no quería involucrar a mi hermana Rosalie en esto a pesar de que ella formo parte de aquel atroz pasado. Y aun así después de que la salvé fue malagradecida conmigo, tan sólo recordar eso me dio un amargo sabor de boca. — Así que con el tiempo decidí que lo mejor robar en diferentes partes de la cuidad, para no levantar sospechas y para que los policías no anticiparan mis próximos robos, también comencé a variar en los autos que robaba. — Suspiré marcando los autos diferentes que escogía la sospechosa para marcar un punto a favor. — Obviamente con el tiempo, tanto tú como la industria comienza a pedir ese algo… ya sabes tomarlo a otro nivel, y con lo que robas ya no es suficiente. — Miré la mesa avergonzada.
— Wow. — fue todo lo que salió de los labios de Victoria, la miré y más sorprendida no podía estar. — ¿Crees anticipar su próximo asalto? — preguntó emocionada.
— Creo que sí. —aseguré y ella sonrió de oreja a oreja, se podía ver en su mirada cuan ansiosa estaba por atraparla. — Pero tendré que ir yo encubierta, si van ustedes entrará en pánico y las cosas no van a salir como quieres que salgan.
— ¿En pocas palabras estas diciendo que te harás su amiga? —encarnó la ceja y después cruzó los brazos, yo sabía que Victoria odiaba que sólo una persona se llevara todo el crédito, no le agradaba sentirse inútil también.
— Por supuesto que no. Sólo te estoy diciendo que actuaré como una persona común y corriente. No llevaré ni mi placa arma o cualquier cosa que identifique mi verdadera identidad. Espera mi llamada, sólo te llamaré si necesito refuerzos ¿Esta bien? — ella asintió, me estaba escuchando con atención. —Ya que si un policía se cruza en el camino de la sospechosa entrará en pánico y no sabemos si también esta armada. No quiero arriesgarme a que alguien de ustedes salga herido. — masajeé mi sien explicándole el plan.
— Esto es escalofriante. — dijo en un susurro y la miré con mil preguntas en la mirada. — Es que… Bella, en verdad has evolucionado. Piensas como criminal pero también como policía, es como una clase de don. — tomó mi mano con una sonrisa que derramaba en sus boca. — Es maravilloso como viniste con ese plan en menos de una hora. — solté su mano y comencé a guardar las fotografías. — Eres un genio.
— ¿Gracias? — reí mientras alborotaba un poco mi cabello.
— Iré a contarle a Edward tu plan, estoy un 100% segura que lo amará. — Con la mención de su nombre mi corazón de repente comenzó a palpitar más rápido de lo usual. Me sorprendió que quisiera ir con Edward en seguida en lugar de consultarlo con Félix primero. ¿Tan bueno era mi plan? — En un momento regreso. — anunció tomando las fotos que ahora estaban en un folder y salió corriendo del laboratorio dejándome una vez más sola.
Después de diez tortuosos segundos, mi compañera pelirroja aún seguía sin llegar. Tanto misterio comenzaba a matarme y de pronto comencé a dudar acerca de mi plan, tal vez Edward pensó que era tonto y que sólo haría los planes para atrapar a los ladronas más largas de lo que deberían ser. Y tenía razón había hecho ese plan sin pensarlo bien, aquel hombre de ojos esmeralda me hacía dudar demasiado.
(0) Mi teléfono me sacó de mis pensamientos, me había llegado un mensaje de texto. Era de Victoria, y de pronto sentí una gran presión en el pecho, quería leer aquel mensaje enseguida seguramente tenía la respuesta de Cullen. Abrí mi teléfono y entre en la bandeja de entrada y a continuación leí las siguientes líneas.
"Te lo dije.
Edward amó tu plan, dijo que tomaremos cartas en el asunto inmediatamente; y por "inmediatamente" me refiero a esta noche.
Ah y ¿Sabes lo que dijo?
'Bella es lo mejor de dos mundos.' "
No sabía si tomarlo aquellas palabras que había citado el hombre de ojos verdes como un halago o no, pero de todas maneras y por alguna extraña razón me había sonrojado, y de pronto me sentí muy acalorada. Había extrañado sentir aquella sensación.
Sólo ese hombre podía provocar que me sonrojara de esa manera.
(…)
— Scott te repito que no voy a salir de parranda. — rodé los ojos por décima vez en esta noche.
— A mí no me engañas. — alzó la voz mientras yo dejaba mi arma de policía escondidas en mi gaveta, mi amigo no estaba al tanto de mi ascenso. No quería decirle porque él sabía lo que significaba eso… que tal vez mi trabajo se volviese permanente y a él no le gustaba que trabajara ahí porque arriesgaba mi vida casi todos los días, tampoco quería que se espantara si veía un arma en casa.
Aparte de que no le caía bien Edward por alguna extraña razón.
— Sabes que nunca te engañaría. — Miré a Scott a los ojos y puse ambas manos en mi cintura.
— Lo sé pero es que todo esto no tiene sentido. — se llevó los dedos al puente de la nariz susurrando.
— ¿De qué hablas? — chasqueé la lengua. — Ya te dije que sólo iré a hacer guardia en el trabajo y nada más.
— No me lo tomes a mal pero ¿Por qué vas vestida así? —apuntó hacia mi atuendo. —Tan elegante, ni que fueras a otra fiesta. ¿O sí? — dudo por un par de segundos.
Respiré hondo, a veces Scott era demasiado sobreprotector conmigo.
— Scott no empieces…— sobé mi sien tratando de no mirarlo a los ojos.
— Perdón corazón, sabes que me preocupo por ti. — dijo en tono inocente. Y le di la mirada de "ya cruzaste la línea" — Esta bien, bueno tengo una última pregunta. — Tomé una enorme bocanada de aire. — ¿Irá Edward? ¿Estará Edward contigo? — se aclaró la garganta, parecía algo inseguro ya que miraba al piso.
Rugí por lo bajo, no tenía que darle explicaciones. Sí, era mi amigo pero a pesar de eso yo ya bien le había dicho que había un límite en cuanto habláramos acerca de mi trabajo. Tampoco quería tener otra pelea con él, si de por si habíamos tenido una diferencia después de mi fiesta de cumpleaños reclamándome acerca de la asistencia de Edward cuando yo no lo había invitado, tal vez fue por cuenta propia o Félix lo invitó; a mí no me molestó en lo absoluto su presencia pero al parecer a Jacob y a Scott les puso furiosos hasta el punto de ya arruinarles la fiesta. Sin embargo, yo me sentía apenada al igual que Alice y fuimos lo más hospitalarias e humildes posibles ya que era lo menos que podíamos hacer después de todo el embrollo de hace un par de años.
— Sólo voy a trabajar. — di por finalizada la conversación y tomé las llaves de la casa. —Regreso más tarde. — avisé mientras salía de la casa, al cerrar la puerta aun podía escuchar los reclamos por parte de mi amigo.
Tomé la vespa y comencé a conducir hacia mi destino, sólo que esta vez como iría encubierta no iría directamente mi trabajo -la estación de policía- estaría revisando y dando vueltas por clubs nocturnos que queden cerca del centro y de Nueva Jersey para revisar si no había cambios extraños comportamientos o en su caso un robo. No iría sola después de todo, Victoria se ofreció a hacer guardia junto conmigo, ella estaría en la patrulla y en otra parte de la cuidad mientras yo checaba lo que restaba, me haría cargo de pedirle refuerzos en caso de que encontrara a la supuesta sospechosa. Pero por alguna extraña razón algo aquí no me daba buena espina y hasta me comenzó a doler hasta el estómago del mal presentimiento que me estaba dando.
Al llegar a tan sólo una cuadra del primer club me encargué de mandarle mensaje a mi compañera para que estuviera al tanto de lo que hacía, detuve la vespa y me quedé observando las afueras del club con precaución, tratando de encontrar algo bizarro pero desafortunadamente a la hora no vi nada fuera de lo normal y decidí tomar rumbo hacia el otro local.
Cuando ya estaba más o menos en el cuarto-quinto local y seguía sin encontrar pistas me comencé a desesperar y casi dar por vencida, según mis amigos y familia yo no poseía el magnífico don de la paciencia.
— Psst camarada código 2-1-1-2-3. —dijo entre risas.
— ¿Cuál es ese código? — alcé la ceja tratando de recordar dónde lo había escuchado o leído, había memorizado la mayoría de los códigos. — No recuerdo haberlo escuchado. — dije al fin, recargándome en el asiento de la vespa.
— Tonta, lo acabo de inventar. — estalló en risas y la acompañé en su burla.
— ¡Broma pesada!— exclamamos las dos al mismo tiempo.
—Sigo sin encontrar nada. ¿Y tú? — continuó sonando la voz de Victoria por el radio que me habían proporcionado en la tarde.
— Estoy igual que tú. — contesté mientras presionaba un botoncito para que Vicky escuchara lo que decía.
— ¿Te soy honesta? No creo que pase nada interesante hoy. —se escuchó una risa amarga que distorsiono el ruido del radio. — Si a la media noche seguimos sin encontrar algo ¿Vamos a tomar un par de tragos? — dijo con voz amable fue inevitable no sonreír ante tal invitación, porque en su voz no se podía percibir o escuchar las malas intenciones, o hasta un mensaje "subliminal" en él, lo estaba haciendo de manera sincera. — No te apures… sólo seríamos nosotras dos, girls' night out. — Explicó al no escuchar respuesta de mi parte.- ¿Qué dices camarada?
Al parecer no era mala idea después de todo, puede que con esta salida salgan muchas cosas positivas como por ejemplo que Victoria y yo seamos amigas más cercanas y ella sea la primera amiga mujer después de Alice que tenga. Ya me había cansado un poco de estar rodeada de tanta testosterona.
— Trato hecho. — contesté después de unos segundos y apagué la radio.
Comencé a prestar cada vez menos atención conforme pasaba el tiempo, de alguna manera empezaba a sentirme ansiosa con cada minuto que pasaba pero se suponía que sólo estaba un poco cansada y nerviosa por irme de ahí era como si mi cuerpo y mi subconsciente me estuvieran avisando que algo no iba bien después de todo y por lo tanto pasara lo que pasara no debía de bajar la guardia. Tomé una gran bocanada de aire sintiendo como mis pulmones estarían casi hasta el tope si me atrevía a respirar un poco más de oxígeno, y contuve la respiración por unos cuantos segundos. Hice lo mismo unas tres veces mientras inspeccionaba todo mirando a mi alrededor. Después de quince minutos puse la llave en el contacto de la vespa. Di una última mirada a mi alrededor antes de irme donde Victoria se encontraba, me iría en cualquier minuto o al menos yo esperaba eso eso….
Mantuve en la mira aquella persona que parecía ser sospechosa, nadie se tardaba más de cinco minutos en abrir su coche e irse pero ella… era diferente; una de dos estaba alcoholizada o estaba robando el coche. Me fui por la segunda opción porque desde donde yo me encontraba me daba la espalda y cada treinta segundos miraba por encima de su hombro como si estuviera asegurándose que nadie la vería, al igual que no parecía que estuviera fuera de copas, no se tambaleaba ni nada por el estilo y también me fui por esa opción porque… yo cuando apenas comencé con ese oficio solía ser así, Rosalie me decía que odiaba cuando me ponía así de nerviosa pero era inevitable, siempre que ella me dejaba el trabajo a mí las manos me sudaban y sentía que en cualquier momento me atraparían.
(1)En estos momentos ahora me arrepentía terriblemente no haber llevado mi arma conmigo, para al menos asustarla o en algún caso extremo tener con que defenderme; en estos días ya no sabías si hasta el enemigo podía defenderse, lo cual era de esperarse. Pero bueno, contaba con entrenamiento y algo de experiencia para protegerme si llegaban a lastimarme y mi placa de policía por si las dudas, pero no planeaba enseñársela porque con tan solo hacerlo los maleantes se echaban a correr y bueno digamos que yo no soy tan hábil para el atletismo o el baile porque tengo dos maravillosos pies izquierdos.
Para no levantar falsos caminé sigilosamente hacia donde se encontraba aquella sospechosa, hasta ahora ya tenía un plan en mente –me sorprendía la rapidez con que lograba hacerlo, parecía como si me hubieran ayudado a desarrollar mejor ese talento escondido–, hasta ahora planeaba actuar como si yo fuera la dueña del coche. Sentía como las piernas me comenzaban a temblar a estar a tan sólo pasos de ella, me sentía nerviosa pero viva a la vez como si esa chispa en mi volviera a renacer pero esta vez serviría para bien.
Aclaré mi garganta para hacer acto de presencia y en cuanto la misteriosa persona alzo la mirada tiré las llaves de la vespa al asfalto provocando un ruido metálico al caer callando el silencio y la sorpresa que hubo entre nosotras porque yo conocía a esa persona y no era cualquier persona, era mi hermana Rosalie.
— ¿Qué haces aquí? — dije furiosa después de casi tres minutos de completo y absoluto silencio.
— Si yo también me alegro mucho de verte hermanita — dijo con una sonrisa falsa soltando los instrumentos que estaba utilizando para robar, al parecer había vuelto a robar a la antigua. — Vaya, el look…. Te queda. — chasqueó la lengua y se llevó las manos a la cabeza. Era claro que hablaba de mi característico cabello rojo.
— Bueno… tú no has cambiado. — pasé por alto el tema de mi cambio de look y demás, yo sabía que ella nunca se teñiría sus cabellos dorados, no era capaz de hacerlo. — Al parecer no has tirado la… peluca. — tosí incomoda recordando los viejos tiempos. — ¿Qué estabas haciendo? —alcé la barbilla, estaba guardando la calma aunque estaba colmando mi paciencia.
— Trabajo. — dijo como si fuera lo más obvio del mundo al mismo tiempo que gruñía por lo bajo. — No me digas que este es tu auto. — se llevó ambas manos a la boca sin esperar respuesta de mi parte. — vaya… hermanita, tus gustos han cambiado. — dijo riendo.
— ¿Eres tú? — la señalé exasperada, tenía tantas cosas que preguntarle, reprocharle y gritarle pero desafortunadamente no sabía por dónde empezar. — ¿La que ha estado robando autos en Nueva Jersey? — susurré acercándome a ella con los brazos cruzados.
— Sí, ¿Se podría saber cómo rayos te enteraste? — alzó ambas cejas, se había puesto en la faceta de defensiva pero yo sabía que en sus pupilas se destilaba la emoción y el orgullo.
— Te has ganado una reputación aquí. — me encogí de hombros sin dar más detalles, no planeaba decirle para quién y donde trabajaba ahora.
— Vaya…— se rascó la nuca con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Estas orgullosa que te conozcan por eso?— resoplé indignada. — ¡Eres increíble! — solté una risa amarga negando con la cabeza una y otra vez, me sentía muy… furiosa. ¿Cómo puede hacer eso después de lo que YO hice por ella? Después de que di MI libertad por su bienestar, lo hice para protegerla y para que aprendiera la lección, para que cada acto tiene su consecuencia, que lo teníamos no era vida.
— Mira pero si no hablemos de ti. — ella también estaba más que enojada pero yo sabía muy bien cuan ofendida se encontraba, puede que no nos hubiéramos en mucho tiempo pero había cosas que nunca cambiaban ella seguía siendo mi hermana.
— ¿De qué rayos hablas? — bajé el volumen de mi voz, ahora sentía un nudo en el estómago.
— Desde que entraste a la cárcel, eres como la reina de los robos. Todos hablan de ti, se cuentan leyendas de tu maravilloso plan por donde quiera que vaya. — Ah, así que se hablaba eso de mí. La vieja Bella tal vez estuviera orgullosa de sí pero ahora en este caso era todo lo contrario. — Al principio me alegraba por ti pero ahora, ahora siento furiosa. ¡Me cansé de oír la misma historia una y otra vez! Estoy enojada porque… te llevaste todo el crédito, nadie sabía de mi existencia era sólo de "Bella Swan y su maravilloso plan de enamorar a un maldito policía". El mundo no gira alrededor de ti. — gritó y con cada palabra que decía ella derramaba envidia, ella pensaba que lo había hecho para mi beneficio, para hacerme una reputación, para hacerme famosa pero la cosa no era así y me hubiera gustado haberle dejado las cosas claras desde un principio pero tenía miedo, tenía miedo de pedirle a gritos ayuda a mi hermana.
Ahora parecía ser muy tarde para aclarar todo.
— ¿Estas… celosa? — me aseguré de decir aquella palabra con sumo cuidado.
— ¿Yo celosa? ¿De mi hermana menor? — bufó con los brazos cruzados mirando al suelo. — Claro que sí. — admitió al fin. —Por eso, yo me hice cargo de separarme de ti y trabajar por mi cuenta. Y mírame ahora. — se llevó las manos al corazón, alzando la mirada viéndome directamente a los ojos que ahora parecían más fríos de lo usual, esa mirada helada… como su corazón. Me causó un gran escalofrío cruzar. — Puede que sea hasta más famosa que tú, quien sabe— dijo con repulsión.
—Rosalie…— rodeé los ojos, me estaba armando de valor para explicarle todo con lujo de detalle.
— O mejor aún. — suspiró y tomó mis manos. — Podemos regresar al negocio. — dijo con un brillo de esperanza en su mirada.
— ¿Podemos? — solté sus manos de un golpe. — Me suena a manada. — me despeiné el cabello cerrando los ojos por unos cortos segundos.
— No me digas que ahora prefieres trabajar por tu cuenta. — dijo con algo de ironía en su voz. — Desde que tengo memoria, odias trabajar sola. Te da pánico. — susurró con una sonrisa maliciosa y me hice pequeña, había olvidado cuánto podía intimidar. — Piénsalo bien, si regresamos al trabajo juntas… imagina las riquezas y lo famosas que seríamos. Nos tratarían como reinas, seríamos invencibles.
— No. — negué su oferta y ella frunció el ceño. — Yo, ya no hago esas cosas. Estoy limpia, desde que salí de la cárcel ni me he acercado, ni siquiera he pensado en volver al oficio. —dije, era como si un drogadicto o alcohólico estuviera fuera de su vicio por mucho tiempo, y lo dije con orgullo y alegría. A continuación me llevé las manos al puente de la nariz. — Y creo que tu deberías hacer lo mismo que yo, ya sabes… darte un tiempo y vivir de la buena vida sin prejuicios ni culpas y legalmente. — la miré a los ojos remarcando mucho la última palabra, casi amenazándola.
— No. — ahora fue ella quien rechazó mi oferta. —No hasta que llegué a mi trono.
— ¿Qué harás si la policía te atrapara en el acto? —al decir esas palabras me miro con miedo, parecía que le había dado un susto hasta la médula.
— No lo harán. — levantó la barbilla, mirándome con malicia, como si estuviera desafiándome. Con tremendos tacones que traía me sentía enana a su lado.
— ¿Cómo puedes estar tan segura de ello? — fue lo único que logré decir, se notó un temblor en mi voz.
— ¿Serías capaz de delatarme? ¿Llevar a tu hermana mayor con los chicos 5-0**? —me dijo algo dolida, y decepcionada parecía que eso era lo que menos se esperaba de mí y con toda razón, ella no me conocía en lo absoluto. Si fui capaz de dar mi libertad por ella era obvio que jamás la llegaría a delatar, yo me llevaría mis secretos hasta la tumba, y ella lo sabía, sabía que podría contarme todo y contaría con mi apoyo.
— Claro que no, jamás haría eso… eres mi familia. —miré al suelo jugando con los dije de la pulsera que me había dado mi hermana.
— Oh, pensé que nunca la usarías. — elevé la mirada algo confundida, no tenía la más mínima idea de lo que me estaba hablando. — Supe que Alice te hizo una fiesta de cumpleaños. — Suspiró e hizo un mohín. — Estaba a punto de ir, pero después recordé porque estaba enojada contigo aparte de que no estaba preparada para hablarte. Pero aun así te extrañaba y se me iba a ser grosero que no recibieras nada de mi parte así que le di la pulsera la obligué a que te dijera que ella te la había comprado porque muy dentro sé que tú también estas enojada conmigo. Tal vez no lo digas pero… tu mirada te delata. — mordí mi labio. — El punto es… que me odiaría si pensaras que ya no eres importante para mí o pensarás que ya te he olvidado. Eres mi hermana, puedo alejar a mis amigos pero nunca a mi familia. Sí estoy enojada contigo pero eso no significa que te he dejado de tener cariño hacia ti. —puso su mano en mi hombro y lo sobó por escasos segundos, ahora su mirada se había suavizado consideradamente, como si mi hermana cariñosa hubiera vuelto.
Sentí como una lágrima traicionera se escapó de mis ojos, sin pensarlo dos veces la atraje a mis brazos para darle un cariñoso abrazo y ella aceptó gustosa. Pero sabía que ese momento no duraría una eternidad, porque como era de esperarse… lo bueno no duraba para siempre y eso ya lo sabía por medio de experiencia; así que disfruté y aproveché de ese momento tan íntimo con mi hermana al máximo hasta que en el momento menos indicado sonó mi radio
Ya estaba más que claro que yo la suerte no estaba de mi lado.
Rosalie me soltó deprisa y me miró extrañada al mismo tiempo que mi radio seguía haciendo ruidos más extraños. — ¿Planeas contestar? —alzó la ceja señalando mi cinturón, donde se encontraba aquel aparato.
—Eso puede esperar. — contesté nerviosa tratando de apagar aquel molesto sonido pero nada funcionaba. — Mientras tanto… ¿Qué va a pasar con las nosotras? ¿Vamos a seguir distanciándonos o ambas nos armaremos para arreglar las cosas? — pregunté mientras golpeaba el aparato.
— No lo sé, mira lo mejor es que contestes. Puede que sea importante y comienza a darme dolor de cabeza. — sobó su sien disgustada.
—Hey Bells, código 10-20— quería que la tierra me tragara al parecer había apretado el botón equivocado, y Victoria según el código que había dicho, ahora pedía por mi ubicación. Las cejas de Rosalie bailaron y golpeó mi brazo.
— Vaya, quién lo diría mi hermanita ya tiene hasta códigos y secuaces que trabajen para ella. — rio para sí y cada vez se me revolvía más y más el estómago.
— Rosalie. — Entrecerré los ojos y puse mi dedo en mis labios para pedirle que guardara silencio para después hablar con Victoria por la radio, le diría que mejor la vería en la estación. — Hmm código 10-91 y 10-60 — con aquel código le pedí a Vicky que se acercara más al micrófono al igual que me diera su próximo mensaje, para ganar más tiempo.
—Ya te gustó esto ¿Verdad? — la risa de Victoria se apoderó de toda la radio. — Esto de ser policía ah— y la sonrisa que había aparecido se borró con la misma rapidez que había aparecido, parecía como si una cubeta de agua helada me hubiera caído encima. Miré a Rosalie y su mirada era indescriptible. — Sólo quería avisarte que dejé la patrulla en la estación, ¿Dónde estás? Para pasar por ti, e irnos directo a tomar esos tragos en que quedamos.
— ¿Qué demonios? — Rosalie golpeó el auto que ni siquiera sabíamos de quién era y comenzó a caminar en dirección opuesta hacia mí.
— Victoria, dame quince minutos. Yo llegó allá, cambio y fuera. — me dieron ganas de arrojar la radio muy muy lejos pero me la descontarían de mi saldo así que le quite las pilas y las guardé en el pantalón, tiempo después comencé a correr detrás de mi hermana, pisándole los pies.
(2)Tome su brazo con fuerza cuando logré alcanzarla, se me hacía increíble que pudiera correr hasta más rápido que yo con zapatillas. Ella comenzó a resistirse a mi agarré pero pude tomarla con la fuerza necesaria para detenerla.
— Rosalie, no es lo que parece. — solté su mano al fin y me llevé la mano al corazón, estaba latiendo al mil. Estaba agitada.
— ¿Qué no es lo que parece? —gritó y alzó la mano, tuve miedo pues creí que estuvo a punto de golpearme, cosa que yo nunca llegaría hacer. — ¡Eres egoísta! Sólo piensas en ti. Justo ahora que yo llego a la cima tú te aliaste con esos psicópatas ¿Planeas meterme a la cárcel? ¿Por qué lo hiciste?
— No trabajo para ellos. — mentí, hasta yo sabía que no soné nada convincente.
— A mí no me engañas Isabella. — Y al parecer a ella tampoco se tragó mi mentira— ¿Entonces qué haces? — bajó un par de tonos la voz aunque seguía a la defensiva. — ¿Te amenazaron? Porque si lo han hecho puedes contar conmigo y yo tengo a mis contactos, haré lo que sea para que los lastimen.
— Déjame explicarte, todo tiene una razón…— me sobé la cien acercándome hacia ella pero con cada paso que daba ella caminaba dos atrás.
— ¿Esto es por Edward? ¿Lo amas? —me interrumpió tirándose la peluca de un jalón, sus caireles dorados descendieron hasta debajo de su pecho como si fuera un comercial de shampoo o de tinte para cabello, el cabello de mi hermana era envidiable. — ¿Te han hecho daño? ¿Quieren meterte a la clase otra vez? Es que Isabella eres tonta, no tienes cuidado. — comenzó a balbucear sin pensar.
— ¡ROSALIE! — le solté una cachetada al escuchar tanta estupidez de su parte.
De inmediato me arrepentí de haberlo hecho, en primera porque sabía que había reaccionado por rabia yo nunca le había levantado la mano a alguien y mucho menos a mi familia y en segunda porque segundos después ella soltó sus instrumentos de "trabajo" y se arrojó sobre mí soltándome un golpe en la mandíbula, llevándose un gemido de mi parte pero satisfacción para ella.
Cerré mis ojos y mi mano en un puño mientras ella me tomaba del cuello tratando de sofocarme, lo que estaba a punto de hacer me dolió más que a ella pero saqué todas las fuerzas para soltarle tres puñetazos a las costillas cargados con toda mi fuerza, al momento en que ella flaqueo para llevarse las manos al lugar donde la había golpeado cambié la posición de manera veloz; ahora ella se encontraba debajo de mí y era mi turno de sofocarla con mi antebrazo mientras trataba de recuperarme un poco de sus golpes, ella tenía la mano pesada e iba a tener un gran moretón en la cara para mañana, mi rostro estaba a centímetros del de ella pero ella sonrió de manera maliciosa y me escupió en la cara y eso… eso fue lo que provocó sacarme de las casillas.
Me levanté de un salto al mismo tiempo que la tomaba de los cabellos para que se alzara conmigo. Miré su rostro y estaba sangrando un poco del labio, pero ella seguía con una mirada fría estaba cien por ciento segura que no se daría por vencida, lo sabía porque ella era una guerrera al igual que yo. Lo habíamos heredado de mi madre. Rosalie me soltó otro puñetazo en la mejilla, y logré soltarla con fuerza ante ese golpe; pero las cosas no se quedarían así… Tomé posición de combate y comencé a darle puñetazos y patadas en las costillas a más no poder, ella tampoco se quedó con las manos cruzadas ella también soltaba sus golpes, algunos lograba esquivarlos pero los otros no. Parecía que mi hermana también estuviera entrenando.
— ¡Chicas paren! — se gritó la voz de un hombre que corría hacia acá. Y obedecimos órdenes de un completo extraño pues lo que menos queríamos era testigos y un público.
Rosalie me tomó de la camisa, parecía brabucona. — Todo esto lo dejo en claro, por lo visto… has elegido un clan con quien estar. — me arrojó con fuerza hacia el piso.
— Rosalie… — gemí al mismo tiempo que lograba pararme una vez más.
— ¿Quieres guerra? — gruñó, escuchamos los pasos del hombre misterioso cada vez más cerca. — Pues guerra tendrás. —bufó y me puso la piel de gallina. — No te preocupes hermanita… escucharás de mi pronto. — me guiñó el ojo y comenzó a caminar seductoramente hacia la oscuridad. — Una cosa… — volteó para verme al rostro una vez más, tal vez se paraba en alto pero yo sabía que se estaba muriendo de dolor al menos físico porque su cara… la había dejado llena de golpes y su nariz sangraba un poco ya ni quería imaginarme como estaba yo. — Yo que tú comenzaba a cuidarme en la calle. — sonrió de oreja a oreja y corrió hacia el callejón más oscuro.
¿Quién era ella y qué le había hecho a mi hermana?
— ¿Señorita esta bien? — di un salto del susto en el momento en que el hombre puso su mano en mi hombro, cómo había llegado tan rápido.
— Sí…— dude al decir pero asentí varias veces llevándome la mano a la mandíbula, sentí una gran molestia en cuanto mis dedos tocaron aquella superficie de mi piel que ardía y estaba probablemente roja o morada.
—Debemos llamar a la policía o al hospital. — miré la cara del joven en sus grandes orbes cafés pude ver que parecía estar algo asustado, y era válido yo también lo estaría si estuviera en su lugar; las facciones del chico parecían delatarlo no parecía tener más de diecisiete años.
— No chico…. No quiero meterte en problemas. — acomodé mi chaqueta. — Lo mejor es que usted jovencito se vayas a casa antes de que la policía o sus padres se pregunten qué hace en un club para mayores de edad a estas horas. —le di la mirada de regaño y se hizo algo pequeño.
— Pero tengo más de 21. — titubeó al decir.
— Si el guardia del club no se lo creyó, menos yo. — le acusé con la mirada y se puso derechito como soldado para intimidarme. — Soy policía del FBI — se mordió el labio al escuchar esa palabra y soltó una gran carcajada. —ahora, obedece y vete a casa. Las calles no son seguras por la noche. ¿Hay algo que le cause risa? — crucé los brazos ocultando una mueca de dolor.
— ¿Usted policía? Si claro… Entonces supongo que se peleaba con esa tipa para darnos un buen ejemplo nos da. — rio aún más mirándome de arriba abajo, sin dar más rodeos al asunto saqué mi placa de policía y se quedó helado.
— Creo que no debería meter la nariz en asuntos confidenciales. — arrugué la nariz manteniendo la placa en alto.
— Pero…— protestó.
— Yo no le hablaré a sus padres mientras usted mantenga este suceso en secreto. — ofrecí y bajo la cabeza, estaba a mi disposición.
— Esta bien. — rodó los ojos. — ¿Segura que estará bien? — señaló mi rostro. — Porque se ve pésima.
— Sí y Gracias. — sonreí ofendida y di la vuelta caminando de vuelta a la vespa. — Al menos eso espero. — miré por encima de mi hombro, aquel joven había desaparecido tal y como había esperado.
Pero ahora me encontraba bastante inquieta, las amenazas de mi hermana rezumbaban por mi cabeza una y otra vez, como su fuera una clase de bong. Ella buscaba vengarse, el problema era que no sabía si creerle o no y en todo caso que sus amenazas fueran reales… me dio un escalofrío hasta la médula. Fuera lo que fuera tenía que prepárame porque me gustara o no.. la guerra había comenzado.
N/A: **policía.
Espero que les haya gustado el capítulo, dejen review para saber su opinión :D
Chicas lamento no haber actualizado D: no tenía internet, Tumblr consumió mi tiempo pero en fin, estoy de vuelta y como es mi última semana de vacaciones les prometo que haré lo posible para actualizar TODOS los días hasta que regrese a la escuela, después continuaré actualizando cada miércoles y/o viernes.
En fin, espero que hayan tenido una fantástica navidad junto con su familia y espero que "santa" les haya traído todo lo que pidieron :D feliz navidad (tarde) lol
