Ja!

QUE SE PENSARON???QUE ME MORÍ???XD

Pues, malas noticas…u_u…no me morí XD

Pero, una mejor!. Aquí, esta la actu!. A mí y una fiel lectora nos gusto! Y ASI SE VA A QUEDAR!, QUIERAN O NO!. U_O

=.='' dios…que mala….-.-'' pero posta:

ADVERTENCIA: he, decir que siempre me a gustado escribir sobre Walter. A pesar, de que no muchos le den importancia y de que sea traidor¬¬. Pero, me gusta que aparezca y tenga amores, con las personas menos esperadas 8D.

Pd: con mis amigas en una pijamada, vimos…algo que se nos quedo como 0.O. WHAT??. Exacto, una película para mayores de 21 D8. Esto nos, asqueo, emociono, traumo, paralizo y confundido, al tope. Pero, con esto, he de tener las descripciones más que suficientes en la parte de educación sexual, o mejor dicho biología.

Ósea…en este cap *LEMON*. Bueh, para mi es lemon y quizás para ustedes sea suavizado :P. si quieren lemon…solo, díganlo por reviews! XD. *pervertidos . XD*

Naaa….joda, no se enojen.

Luego, no me vengan con que no les dije nada! XD

Sub-realidad de Hellsing…parte 8…traiciones…

-señorita!. Grito Walter, mientras destrozaba a algunos soldados.

-Walter!. No te preocupes por mí, estoy bien. Respondió Samantha, mientras corría disparando a unos soldados.

2 horas, solamente 2 horas hacían falta, para que la propia líder hellsing, saliera al combate. En efecto, la llamada tercera guerra mundial, había comenzado. Aun, no se sabían con exactitud los motivos de esta, pero un hombre de cada familia inglesa o alemana. Tendría que enlistarse en el ejército, para combatir por su país. Ya habían bombardeado todo el norte de Londres, una noche, casualmente cuando se encontraba allí, la joven líder hellsing.

Había, salido para una conferencia con la mesa redonda.

--

Varias horas atrás…

Los dos principales miembros de la organización hellsing, saldrían hacia la cuidad de Darlington. Para asistir, a una reunión de la mesa redonda, nada extraño ya que hacia varios años, por cuestiones de seguridad. Por que, corrían algunos riesgos de ser descubiertos, cosa que era muy probable, ya que hace solo 2 meses alguien traiciono a la convención.

Walter, entro a la habitación de la joven sir. Ella, aun podía dormir por las noches, pero cada tanto no podía digerir sus alimentos, sin sentir nauseas. Seras, le había dicho que podría considerar en probar la sangre, aunque sea de animal. Pero a esto, Samantha se negó rotundamente, odiaba en todo contexto a los demonios. Aunque, más allá de ellos seguía teniendo un gran rencor hacia su madre. Ya que, ella siempre le enseño a detestar a esos seres impuros, alejados de la humanidad.

-señorita, se siente bien?. Pregunto Walter, mientras dejaba el desayuno de la joven en sus rodillas.

-si, supongo. Respondió sam, mientras se apoyaba en el respaldar de su cama.

-recuerde, que hoy partiremos hacia Darlington, para su junta.

-si, lo se Walter. Dijo sam, bebiendo el té.

Al hacerlo, sintió fuertes arcadas en su garganta. Se levanto de golpe, casi haciendo que su desayuno cayera al suelo. Corrió hacia el baño, y el mayordomo escucho sonidos de sam, devolviendo el apenas digerido desayuno.

-hace…ya muchas semanas que estoy así. Dijo sam, saliendo del baño bastante débil.

-señorita, creo que tiene que considerar… dijo Walter, preocupado por la salud de su señorita.

El, ni siquiera llego a terminar su frase, cuando Samantha lo fulmino con la mirada.-no, Walter. Me niego a beber la sangre, de algún hombre, aunque este sea un maldito desgraciado. Dijo ella, volviéndose a sentar.

-pero, ya hace varias semanas que esta así. Si esto continua, se volverá mas y mas débil. Dijo Walter, preocupado notando, que el rostro de sam, parecía mas delgado casi demacrado.

-lo se, pero…no puedo hacerlo, quizás algún día lo haga. Pero, no será hoy. Dijo sam, suavizando su voz, suspirando.

-anoche, pudo dormir?.

-si, como siempre. Pero, mi reflejo se hace cada vez mas claro.

-sigo, insistiendo. Me preocupa su salud, su rostro casi esta demacrado, si hubiera algún combate, se sentirá frustrada al ver que no podrá luchar, como quisiera.

-lo he pensado, pero…espero, que no haya uno por algún tiempo. Además…prometiste, que me cuidarías no?. Pregunto sam, sonriendo burlonamente como su padre.

-no cabe, la menor duda señorita. Dijo Walter, con la misma expresión.

El mayordomo, se despidió de su señorita para luego marcharse. Sam, por su parte procedió a vestirse y prepararse para su viaje. Irían, ella y Walter en tren hacia la cuidad de Darlington. Hacia solo cuatro meses había cumplido ya, sus 17 años. En el lapso desde sus 14 hasta ahora, se había vuelto toda una mujer. En su colegio, llamaba mucho la atención por su belleza y ya muchos jóvenes estaban tras ella. Pero, Samantha solo tenia ojos para su trabajo, para ella el deber era mucho mas importante, que ella misma. A no ser, quizás su honor.

Partieron, hacia la cuidad de Darlington, donde seria la convención de la mesa redonda. Pero, al llegar solo había cadáveres pudriéndose en la lluvia. Por ello, Walter dejo en la alcaldía a sam, mientras el, se iría a arreglar unos asuntos de la organización.

En la alcaldía, se encontraban reunidos los doce miembros de la mesa redonda, sam incluida. Entre ellos, sin ninguna anticipación se hallaba su majestad. Nadie, sabia que asistiría, pero ella tenia que hacer un anuncio muy importante.

-buenas tardes, su majestad. Saludo sam, asiendo una reverencia a la reina, para después tomar su asiento.

-mi querida sir hellsing, tome asiento por favor, todos estamos en una gran crisis.

-si, su majestad.

-bien, todos aquí sabemos, que se ha desatado la Tercera Guerra Mundial, algo que no podremos tolerar, es la traición, como ya muchos saben. Dijo su majestad, poniéndose de pie.

-lo sabemos, su majestad. Respondieron los sires.

-en todo caso, vine aquí para hacer un triste anuncio.

-que sucede, su majestad?. Pregunto el joven sir penwood.

-verán, se ha acusado de alta…no, altísima traición a Inglaterra, por una de las personas reunidas aquí en esta sala.

-y…a que se debe, eso su majestad?. Pregunto sir Islands, con un aire de satisfacción.

-me, sorprende su pregunta, sir Islands. Dijo su majestad, sarcásticamente.

-Ejem…en fin, dado esto…he, de desterrar a una familia que nos ha servido fielmente los últimos siglos. Pero, su último descendiente ha ocultado un gran secreto, del cual no hemos de tolerar. Continúo la mujer.

-pero, sin rodeos su majestad, ya diga quien es LA bastarda que traiciono a nuestra noble nación. Dijo sir Islands, sonriendo.

-tiene razón, sir….lo lamento en el alma…pero…

-Samantha Celia Hamilton hellsing, tu y tu familia quedaran exiliados de Inglaterra. Dijo su majestad, firmemente mirando a sam.

Ella, quedo totalmente paralizada…como, había pasado eso?, es cierto, nunca dijo a nadie su estado de draculina ni que era, la nueva mascota de los hellsing.

-q-q-qué?...p-p-pero, su majestad!. Protesto Samantha, poniéndose de pie.

-no hay nada que decir, sam. Tu has ocultado por mucho esto, he incluso ha salido de tus manos el vampiro que tu familia controlaba.

-s-su majestad…no, puede hacer esto…mi…mi familia, se ocupo por años de la exterminación, mis antepasados lucharon en las guerras dándonos prestigio, y es mi turno de hacerlo!!.

-ya he dado la orden, Samantha. Quedas, exiliada de Inglaterra…a pesar, de que fuiste unas de las mejores personas que conocí en mi vida, he de decírtelo, has cometido alta traición y tu misma sabes lo que hacemos con los traidores…pero, al ser como eres, decidimos hacer una excepción y solo exiliarte, en vez de matarte a golpes. Ya…fuera….

-p-pero…quien, se ocupara de los vampiros?!. Solo nosotros podemos hacerlo!.

-de eso, ahora se destinara una nueva familia y nuevos herederos al trono…usted, ya no pertenecerá a la aristocracia inglesa…desde ahora…solo, se conocerá como Samantha Hamilton…o, solo Samantha. Dijo su majestad, cortante, volviéndose a sentar.

-de veras…lo lamento, en el alma, mi querida sam. Pensó, para sus adentros la reina, mientras cerraba los ojos entrelazando sus dedos.

Samantha, se quedo paralizada, hasta que noto la sonrisa de triunfo del joven sir Islands. A ello, sam puso en alto su orgullo y se marcho, con toda la dignidad que conservaba.

-sir hellsing!. Dijo Walter, al verla salir del edificio casi corriendo.

-NO SOY UNA SIR, WALTER. Aclaro sam, subiendo al auto apretando sus puños.

Walter, no dijo nada subió al auto y le pidió a sam, que le contara que sucedió en la conferencia. El mayordomo, comprendió lo relatado, por lo menos agradeció que no fuera mandada a prisión como a su antigua y finada señora.

Samantha, en ves de sentarse en el asiento trasero del automóvil, opto por sentarse junto a su mayordomo. Apoyando su cabeza, en su hombro conteniendo las lágrimas, ya que su honor había sido cruelmente manchado. Walter, rodeo con su brazo la cintura de la joven, atrayéndola más hacia si. Quedando, ambos pegados uno con otro, mientras volvían a Londres. Ella, coloco su cabeza, en las piernas de su mayordomo, llorando el silencio. Pero, al final quedando dormida. Walter, conducía pero, eso no le impidió colocar sus manos, en el estomago de sam. Subiendo, lentamente hasta terminar acariciando sus senos.

De pronto, comenzó a llover fuertemente, Walter paro el auto y sam despertó. No le dijo nada a su mayordomo, quien se sonrojo notablemente. Miro su camisa y estaba desabrochada, el estaba por decir algo pero Samantha, coloco uno de sus dedos en sus labios.

Se sentó, con las piernas abiertas sobre el, abriendo su camisa. Walter callo y la recostó sobre el volante rozando sus labios por sus senos mientras ella suspiraba acariciando sus cabellos. Sam, se levanto e hiso una fuerte y notable presión en su entrepierna y Walter sonrió. Ella, devolvió la sonrisa mordiéndose suavemente el labio inferior. Donde, se acerco lentamente a los labios de su mayordomo. El, rodeo con sus manos su cintura, pero con sus hilos hiso tirar el asiento hasta quedar como una semicama. Samantha, le sonrió y el la sostuvo firmemente contra su cuerpo.

Para que sus labios se unieran, solo hacían falta dos milímetros. Ambos, sentían el cálido aliento del otro. Walter, saboreo los dulces y cálidos labios de su ama, sintiendo su cuerpo sobre el suyo. Sentía, que su corazón estaba por salir de su pecho. Desabrocho por completo la camisa de sam y la deslizo por sus hombros. Ella, acaricio su pecho y desabrocho sus pantalones.

Sam, sabia perfectamente lo que estaba haciendo, pero ella quería hacerlo. Su mayordomo, fue su confidente toda su vida y en los últimos meses se fue internando más y más en su ser. El, giro y beso con pasión los senos de su señorita, dejando una notable marca en uno de ellos, bajando por su estomago hasta llegar a la hebilla de su pantalón. Lo desabrocho y comenzó a besar, ese punto completamente prohibido para cualquier hombre. Ella, gritaba por mas placer y el, solo se lo otorgaba.

Ella, giro y miro coqueta a Walter, debajo de ella. Bajo besando su pecho y hundió su cabeza en su entrepierna. Walter, se derretía por dentro, tomo suavemente la cabeza de sam y la balanceo hacia adelante y atrás.

De pronto, se oyó una gran explocion cerca de ellos. Walter se sentó y soltó la cabeza de sam, ambos miraron por la ventanilla y vieron algunos edificios incendiarse. Se miraron y ella se enrojeció por completo, y el también. Se colocaron rápidamente sus prendas. Cuando se oyó nuevamente otra explosión, sam salió del auto seguida de Walter..

-Walter!. Que, fue eso?. Pregunto sam, al notar que Walter paro de pronto.

-estallo una bomba cerca de nosotros. Dijo Walter, un poco preocupado.

-una bomba?. Podrá ser que…

Antes, de terminar la frase unos soldados cayeron en el capot del elegante auto. Estos, dispararon en su interior, Walter logro justo a tiempo proteger a su señorita y a el, de los terribles disparos. Se alejaron del vehículo antes que este se estrellara. Sam, desgraciadamente se encontraba débil, algo que la hacia sentir frustrada. Por suerte, nunca iba a ningún lugar sin estar armada, ya que se rehusaba a caer nuevamente en los poderes vampíricos, que una vez se salieron de control.

Tomo, de su cinturón una arma, y mato a varios soldados, con una puntería perfecta, tal cual lo hacia su madre y padre.

-de donde vienen?. Pregunto sam, mientras apoyaba su espalda en la de Walter, disparando a los soldados.

-no lo se, señorita. Hay, que ponerla a salvo. Dijo Walter, tratando de concentrarse en la batalla y no en lo que acababa de suceder.

Corrieron, a todo lo que podían hasta parar en el centro de un pueblucho de mala leña. Allí, ya se notaba que había una guerra. Personas siendo asesinadas y soldados matando civiles y oponentes.

De pronto, un gran dirigible con la esvástica de los nazis se apareció en la ciudad. Donde, salieron muchos soldados disparando a todo lo que encontraban y fuera un blanco para matar. Walter, entrecerró sus ojos, como si estuviera arrepentido de algo. A pesar, que eso no era lo que había hecho con su señorita. Volvió su vista hacia ella, quien acababa de matar a un soldado, todo lo que importaba por el momento, era protegerla.

-vaya…hubiera jurado, que la sangre hellsing, se había extinguido. Murmuro un soldado nazi disparando a sam.

La bala, intercepto en su hombro, nuevamente, tal cual había ocurrido a sus 14 años. Walter, enfrento al ser, pero sin resultado aparente. Parecía, que ellos habían sido entrenados para luchar con armas como las de Walter o similares.

-tus hilitos, no nos harán nada esta vez. Dijo el tipo, cruelmente.

-w-Walter. Musito sam, casi desmayada.

-señorita, no se preocupe…

El soldado, tiro de los hilos de Walter haciendo, que el mayordomo casi se ahorque con los mismos. Samantha, no tolero eso, mientras Walter caía desmayado ella se regeneraba y se preparaba para luchar.

-vamos!, que harás hellsing?!. Pregunto el soldado burlonamente.

Samantha, lucho fuertemente con aquel ser, hasta que este huyo junto a sus compañeros. Pero, aunque ella por un momento quiso, no logro convertirse nuevamente, en para su majestad denominado, ''la doble pureza''. Pero, eso era solo una distracción, Walter al recobrar su fuerza y conocimiento, aparecieron miles de soldados, pero más que soldados…eran vampiros.

-p-pero, que hacen todos aquí?. Pregunto sam, sorprendida.

-estoy seguro, que esto lo hacían para saber su posición exacta. Dijo Walter, seriamente.

-gracias, angel de la muerte, por ahora solo nos resta esperar. Murmuro un jefe con un uniforme de la SS, mirando por el dirigible, con una sonrisa.

-ordenes directas, del sub-teniente Alfons!. Matar, a el único hellsing con vida y tomar todo su poder, que lleva en la sangre!. Grito un soldado, mirando a sam.

-señorita, quiero que huya de aquí…musito Walter, al oído de sam, mientras apoyaba su espalda contra la de ella.

-Walter…no puedo, dejarte aquí solo. Respondió ella, suavemente, recargando su arma recordando, lo sucedido.

-ya estoy viejo y nada se perderá, en cambio si usted muere, nunca me lo perdonaría, además ellos quieren su sangre para volverse mas poderosos.

-de todas formas, Walter. Soy, una hellsing y los hellsing no huyen de las cosas, llegue hasta aquí con valor, y no pienso retroceder. Además…quiero, terminar lo que empezamos. Dijo, seria y a la vez seductoramente.

Walter, estaba a punto de responder, pero los soldados empezaron su ataque, disparando y tratando de golpear al mayordomo y a la joven. Pero, el mayordomo ya mucho no servían sus hilos, al parecer alguien registro como se utilizaban y tomaron medidas para defenderse de ellos. Pero, nadie sabía los trucos que escondía el shinigami.

En efecto, al hacer otras nuevas maniobras, nadie podía predecir sus rápidos movimientos. En cuanto a sam, no era lenta en lo absoluto, pero no tenia la suficiente agilidad. En un momento dado, quedo acorralada por muchos soldados que arrancaron su saco negro. Ella, no retrocedió y decapito a uno de una patada, al disparar, Walter estaba por socorrerla pero en vez de el, todos los soldados fueron atravesados por bayonetas. Estas, quemaron los cuerpos y se convirtieron en pergaminos viejos.

-q-q-qué?. Preguntó para si, Samantha.

Miro, hacia el frente, donde diviso a un hombre alto de cabello corto rubio y ojos verdes. El, se encontraba vestido de sacerdote con una pesada cruz, que colgaba de su cuello.

-Anderson. Dijo Walter, mirando al sacerdote.-que, haces aquí?.

-vine, a conocer a la líder hellsing, ya que he escuchado que sir integra falleció.

Samantha, dio camino firme hacia aquel desconocido hombre.

-ella, murió hace muchos años ya. Dijo sam, firmemente.

-tu, eres la nueva sir hellsing?. Pregunto Anderson.

-ya no, he sido desterrada por su majestad, al ser alguien impuro.

-entiendo…de todas formas, me han enviado del vaticano, para recoger a algunos católicos de aquí, para llevarlos a su tierra natal.

-y…tu, quien eres y que quieres conmigo?. Pregunto sam.

-nada, solo vine a saber quien era, señorita. Ahora, si me disculpan tengo que recoger a algunos católicos. Dijo el hombre marchándose, pero no sin antes mirar nuevamente a sam.

-…

-je, ojala seas tan buena luchadora como tus padres. Dijo el tipo, antes de irse.

Samantha, quedo mirando el suelo, molesta por ser comparada con sus padres. Pero, luego su vista se centro en su mayordomo, quien había recibido considerables heridas. A esto, sam lo llevo a un hospital, por lo menos el único que quedaba. Desgraciadamente, este se hallaba ya en Londres, cuya zona también había sido atacada.

Por suerte, seras y Pip habían protegido excelentemente la mansión hellsing. Todo, estaba en orden, a no ser los jardines, donde se hallaban cuerpos pudriéndose en las rosas.

-sir hellsing…como, será lo que viene?. Pregunto seras, a sam mientras ella ordenaba algunos papales, colocándolos en un sobre.

-…no lo se, seras. A decir verdad, tampoco le doy mucha importancia, tú deberías saberlo mejor que yo. Dijo sam, sentándose frente a su escritorio.

-yo?, por que?. Preguntó la draculina.

-lo sabes…es decir, viviste la guerra de millenium y sobreviviste, al igual que los demás. A eso…ya, deberías hacerte una idea…son, los mismos enemigos, solo que con diferentes rostros y estrategias…

-tiene razón, sir.

-seras.

-si?.

-ya…no me llames sir. Recuerda, que me exiliaron de aquí y tendré que irme, por lo menos hasta que esto termine o soliciten mi ayuda.

-entiendo…sam. Pero, ahora quien dirigirá la organización?

-su majestad designo a…

-a mí. Dijo un hombre, de unos 20 años entrando a la oficina se sam.

-sir Islands?. Preguntó seras, confundida.

-exacto, draculina.

-…seras, te pediré que me dejes a sola con sir Islands, el y yo tenemos cosas de que hablar. Dijo sam, suavemente cerrando un sobre y colocándolo en un cajón.

-entiendo. Dijo seras, marchándose pero no sin antes mirar con rencor la cara, triunfadora de sir Islands.

Ambos, quedaron solos en la habitación, sir Islands coloco unos papeles de exilio sobre el escritorio de sam. Ella, los tomo y suspiro, apoyándose en su silla.

-vamos…tu, ya no mereces estar aquí, mi querida ex-sir hellsing, solo tiene que firmar. Dijo Islands al oído de sam, colocándose detrás de ella, poniendo una pluma en su mano.

Samantha, cerro sus ojos y apoyo la pluma en el papel. Todo, su honor se había esfumado solo por ser mitad humana y mitad draculina. Gran desgracia la suya, pensaba tristemente mientras firmaba y colocaba su nombre en el papel. Al terminar, se paro y miro a Islands directo a los ojos.

-por que?...por que odia, tanto a mi familia?. Pregunto ella, seriamente.

-por que siempre, nos han quitado nuestro poder. Pero…en tu caso…se podría hacer una excepción, mi querida sam. Dijo el, sujetando la cintura de sam y atrayéndola hacia si.

-pues, prefiero que no haya excepción. Dijo ella, tratando de zafarse.

-por que?. Mira…si tu, haces lo que te pido, no seras exiliada y tendrás tu titulo intacto, sin mencionar que te sentirás muy bien…

En la mente de sam, se jugaba entre la codicia y el honor. La codicia, por volver a ser una sir y ser considerada como nobleza. Pero, su honor de tomarse como una cualquiera y venderse por ello, seria terminar con el.

Para Islands, que sam callara, a pesar de que ese silencio se debía que estaba pensando, la sentó en el escritorio y comenzó a besarla. Ella, no puso resistencia alguna, al parecer la codicia le había ganado. El, gustoso, desnudo todo su torso para amasar sus pechos fuertemente y desabrochar los pantalones de ambos.

-.-

(Recuerdos, de sam cuando niña)

La pequeña sam, terminaba de caerse por quinta vez consecutiva con sus nuevos patines, que le habían sido otorgados por su padre, en navidad. Ella, lloraba por el golpe, a esto sus padres se acercaron a ver que le ocurría.

-que te sucede, sam?. Pregunto Jonathan, mirando a su hija y arrodillándose.

-me duele mi orgullo, papi. Dijo ella.

-por que, es eso?. Pregunto integra.

-tu dijiste, que el orgullo te duele cuando no logras hacer algo bien.

-pero, no es eso sam. Tú, eres una Hamilton y harás las cosas bien, aunque tardes años.

-de verdad?. Preguntó sam.

-sam…recuerda lo que eres…eres, una hellsing…y, los hellsing nunca se rinden. Dijo integra.

-pero…y sino puedo lograrlo?. Y si, alguien me llegara a lastimar y yo no pueda hacer nada?. Pregunto una sam de 5 años, sentándose en la nieve.

-siempre, podrás hacer algo. Eres fuerte mi niña…y con eso, nadie lograra vencerte. Así que, no lo olvides…lucha por el destino que te toca, y nunca te rindas ni tomes el camino fácil, eso es de cobardes…cosa, que tu nunca lo fuiste ni seras, Samantha.

-gracias, papis…los quiero.

-nosotros también, sam. Dijo integra, abrazando a su hija.

(Fin del recuerdo, T^T, mas tierno…)

-.-

-vaya, te rindes rápido. Dijo Islands, bajando la ropa interior de sam.

En eso, ella reacciono como la hellsing que era. Pateo a Islands, y se sentó en el escritorio viéndolo con asco y subiendo un poco su camisa.

-maldito enfermo. Maldijo, mirándolo fijamente.

-escúchame bastarda traidora. Tu, y tu familia quedaron desterrados…yo, te doy la oportunidad de que te repongas y así me lo pagas?!. Dijo sir Islands, tirando del cabello de sam.

-solo, me las quitaste, Robert. Pero ahora, prefiero irme con dignidad, que ser tu juguete sexual por el resto de TÚ vida. Dijo sam, abofeteándolo y saliendo de la oficina con la frente en alto.

-.-.-

Había pasado ya, un mes desde el primer ataque a la antigua Londres. Todo, fue increíblemente repentino, cuando el mundo gozaba de una gran paz, resurgió nuevamente el nacionalismo. Tal cual, en el año 1939 que había comenzado ya a ser la segunda guerra mundial. Solo, que en este caso…era la tercera.

Alemania, unió nuevamente sus fuerzas con Japón, mientras que los ingleses, lo hicieron con Francia.

Pero, en el transcurso de la misma, la joven líder hellsing, no la pasaba mejor. Fue, exiliada de Inglaterra, por orden directa de la mesa redonda. A razón, de que Samantha oculto por mucho, su nueva y atroz naturaleza. Debido a eso, los ''honorables'' miembros de la mesa redonda, dijeron que era una alta traición al país y a su majestad.

En eso, Walter acompaño a sam a salir de Inglaterra, ambos dejaron la organización con seras y Pip.

Hoy, era el día donde Samantha con apenas 17 años cumplidos, tendría que dejar su amado hogar, o por lo menos…lo que quedaba de el. En efecto, de la elegante y lujosa mansión hellsing, solo quedaban restos de ella. A causa, de las múltiples batallas en ella, era como un campo de batalla, donde todos eran contra todos.

-esta lista, señorita?. Pregunto Walter, mirando a su doncella mirar por la ventana, el pandemónium que había detrás de la misma.

-si…vámonos, creo que ya no tenemos…nada que hacer aquí. Musito sam.

Walter, se acerco a ella y la miro firmemente.-señorita…quiero, disculparme respecto a lo que ocurrió un mes atrás. Se que no es el mejor momento, pero aun no he tenido la oportunidad. Dijo Walter, mirando al piso.

Ella, giro su cabeza y se sonrojo suavemente.-…pues…no hace falta que te disculpes…solo…fue cosa del momento… Si paso, fue por algo y punto. Dijo volviendo la mirada a la ventana.

-entiendo, sir. Dijo Walter, levantando la mirada.

Ambos, salieron por los pasillos, llenos de cadáveres y soldados preparándose para la batalla.

-sir hellsing, esperamos que regrese pronto y que ocupe el puesto, que se merece por derecho y privilegio. Dijo seras, entregándole a sam un sobre, del cual ella lo coloco en el bolsillo de su camisa.

-que tenga suerte, sir hellsing. Ojala, nos veamos pronto. Dijo Pip, estrechando la mano de sam.

-lo mismo digo…quizás, Walter y yo volvamos pronto, pero por el momento ambos quedamos exiliados de aquí. Dijo sam, después de que Walter se despidiera de ambos soldados.

Walter, tomo más camino que sam y fue directamente al auto de los hellsing. En cambio, ella tendría que arreglar unas cosas con el nuevo líder hellsing, Sir Robert Islands.

El, se encontraba satisfecho por su victoria, pero no seria suficiente. Quería, causarle el mayor sufrimiento y destierro a la joven, que era lo ultimo que quedaba de los hellsing. Cuando, pensaba en esas malvadas y atroces venganzas, la puerta se abrió dando a conocer a una sam.

Pero, no cualquiera como las antes vistas, ahora era una mujer hecha y derecha. Vistiendo de civil, con una falda larga color gris, junto a una camisa blanca y una corbata negra, junto con un fino y costoso saco gris. Su ahora, largo cabello atado en una trenza. Pero, sin olvidar los actuales y perpetuos guantes, con el símbolo de los hellsing en ellos.

-buenas noches, mi querida EX-SIR Hellsing. Dijo Islands, con aire de triunfador.

-buenas noches, maldito bastardo. Dijo sam, fríamente.

-bien, veo que te iras, por obvia traición. Dijo el, colocando sus pies encima del escritorio, del cual nadie ocupaba su lugar, a no ser un hellsing.

-ya basta, vine aquí a tomar lo único que dejaron.

-ah…te refieres, a esto?. Pregunto Islands, mostrando un pequeño brazalete de oro, que de el colgaba una pequeña cruz del mismo material.

-sabes que es eso, así que, me lo llevare pertenece a mi familia.

-mas bien, a tu madre. Je…mi abuelo, se lo regalo cuando niña.

-no me importa quien se lo regalo, ni nada de eso, solo démelo. Dijo sam, molesta tomando el brazalete.

-vaya…sabes, ahora me he dado cuenta que ya no eres una niña como antes.

-…quizás, lo descubrió hace un mes, en la noche.

-es decir, ahora eres un moustro. Pero, debo admitir que eres el moustro mas hermoso que jamás allá visto. Si quieres, podríamos dejar de lado la traición y quedarte aquí, conmigo para que me des, algo que aun no le has dado a nadie. Musito el tipo, tomando la cintura de sam y atrayéndola hacia si, acercando sus labios a los de la joven.

-ni lo sueñes, Islands!. Estallo sam, tratando de zafarse.

-je…palabras fuertes, de una chiquilla tonta. Dijo el, levantando su falda y amasando uno de sus muslos.

Para sam, eso fue la gota que derramo el vaso, tomo a Islands por sus hombros y le dio un puntapié en su entrepierna. Para luego, irse rápidamente de la oficina, he ir con Walter al elegante auto y salir de la tierra donde ahora era considerada una traidora.

-señorita, tenga paciencia, su majestad es bondadosa y comprenderá con el tiempo, de que un hellsing, nunca podría ser un traidor. Dijo Walter, mirando por espejo retrovisor a sam.

-quizás…pero, ahora tendremos que irnos por las fuerzas. Dijo sam, abrazando sus rodillas y apoyando su cabeza contra el vidrio.

Era de noche, una noche lluviosa tal vez, peligrosa para un viaje en barco, como el que estaban por hacer la ex-sir hellsing y su hasta ahora, ''fiel'' mayordomo.

Ambos pararon en un elegante barco, donde allí pasarían aproximadamente 2 semanas, debido que irían a España. Pero, el viaje allí no era muy largo, el problema era, que tardarían en ser registrados y por la nueva y atroz guerra.

Samantha, se encontraba dormida en el asiento trasero del elegante auto de los hellsing. Walter, seguía conduciendo hasta, notar que había una tormenta muy fuerte, por lo que necesitarían hospedarse, en algún sitio.

Miro, por el espejo retrovisor a su dama, donde por un mínimo instante de prestar mas atención, noto que ya era una hermosa mujer. Ella, se acurrucaba en si misma, sin darse cuenta, dejando a la luz su piel de las piernas; algo que para ese entonces, era mucho mas de lo debido por una señorita de la nobleza aristocrática.

Suspiro, recordando que en ese mismo auto, casi le hiso el amor a su doncella. Se sentía viejo con su apariencia y demás. Pero, cuando estaba con sam, volvía a sentir su juventud, ganas de vivir y amar. Cada caricia y placer que ella le otorgo, nadie mas podía dárselo. Recordó con placer, cuando ella hundió su cabeza en su entrepierna, después que el también lo había hecho. Ahora, la veía y no veía a la niña que lloraba en rincones. Veía, a una hermosa mujer, a la cual beso y casi hace suya, en un simple auto.

Un bache se escucho y puso de nuevo en el camino al mayordomo, por suerte llegarían hasta su barco, antes que comenzara la tormenta. El, ya dicho y mencionado bache, hiso rebotar el auto, donde sam despertó de golpe.

Miro, hacia arriba no vio más, que las gruesas gotas de lluvia que chocaban contra el vidrio. Su mayordomo, conduciendo en lo que podía, por la resbalosa acera, ya manchada por la guerra y miseria.

Apenas, levanto un poco su cuerpo, para dejarlo caer nueva y pesadamente en el asiento. Saco, lentamente de su bolsillo, el fino brazalete que el abuelo del actual líder Islands, le había otorgado a su madre cuando niña. Jugo, con el entre sus dedos tratando, por alguna razón recordar a su madre.

Después, de 5 inútiles intentos, se dio por vencida, no tenía caso. Cada vez que la recordaba, recordaba los castigos y sufrimientos que pasó por ella las traiciones y muchos, tristes memorias. Que con el solo hecho de recordarlos, se sentía terrible, tanto como si ella tuviera la culpa de todo.

Dejo escapar, una fina lagrima, que fue limpiada al instante. Se sentó correctamente, y vio un gran barco, donde había muchas personas reunidas, entre ellos había varios funcionarios amigos de la familia hellsing.

-es…es, este el barco, Walter?. Pregunto, sam mirando al mayordomo.

El, miro por el espejo retrovisor, del cual no diviso nada, a causa del estado vampírico de la joven. Pero, por Alucard y seras, ya sabía cuando y donde se encontraban.

-si, señorita. Es, mejor que aparquemos el auto y usted, podrá poner sus cosas en orden, en su camarote. Dijo Walter, saliendo con un paraguas negro, abriendo la puerta del auto de los hellsing.

Al bajar, todos centraron su vista en sam, a esto ella se sintió muy incomoda. Pero, había un hombre de cabello negro y ojos del mismo color, que miraba con una perversa sonrisa a la joven. Un oficial de la marina, salió del barco e ilumino con una linterna a las personas de allí.

-bien, los dividiremos por clases, entre los pobres y nobles, empleados y amos. Anuncio, tomando una lista.

-Copperfield. Llamo un teniente.

-aquí!. Dijo, un hombre de clase media.

-ustedes, pertenecen a la tercera clase, tengan sus boletos. Dijo el teniente, dándoles unos papeles al hombre, que junto con el había una mujer y dos niños pequeños.

Así, fueron pasando hasta solamente quedar más o menos, la mitad de los que antes se encontraban. El hombre (ya antes mencionado), cada tanto se acercaba a sam, pero retrocedió bastante al ver a Walter.

-quien sigue?. Pregunto el jefe.

-mmm…hellsing…Samantha Hamilton hellsing. Dijo el sub-teniente.

-tratamiento especial?.

-es lo mas probable, su majestad dijo que la tratemos muy bien.

-entendido.

-hellsing!. Llamo el sub teniente.

Sam, levanto la mirada y todos se centraron en ella. La mayoría la miraba con rencor, pero otros admirados ya que la recordaban por sus danzas en el hielo.

-señorita hellsing?. Pregunto el jefe.

-si, soy yo. Respondió sam, suavemente.

-primera clase, y el es…?, pregunto el sub-teniente, mirando Walter.

-es mi mayordomo.

-muy bien, el también tendrá un camarote en primera clase. Dijo el tipo, dándoles a ambos unos papeles y boletos.

Entraron, al barco donde tuvieron que ir hasta el camarote de la joven. Este, parecia estar hecho, para la reina misma, ya que tenia todos los lujos existentes hasta el momento. Walter, dejo las maletas de sam sobre un sofá y vio a su doncella recorrer el cuarto.

-se siente, cómoda aquí, señorita?. Pregunto Walter, mirando a sam.

-si, estoy cómoda, Walter no te preocupes. Dijo sam, sin emoción.

-pues…es hora, de que usted descanse y yo vele por usted. Dijo Walter, con una pequeña sonrisa característica de el, marchándose.

-je…el, nunca cambia. Musito sam, sentándose.

Walter recorrió unos pasillos, hasta llegar donde estaba su camarote. Este, era casi igual al de sam solo que un poco menos ostentoso. Al entrar, todo estaba en la total oscuridad algo que le fue muy sospechoso.

-quien anda, allí?. Pregunto al parecer un poco molesto.

-pues…debería, saberlo. Dijo una voz.

Walter, al parecer enfureció por que movió su mano bruscamente, haciendo que algo se cortara en muchos pedazos. El, se adentro al cuarto y miro a aquella figura que estaba frente a el. Una sombra, de la cual solo se distinguía una cruz de hierro que daba reflejo con la luz de la luna.

-no lo conozco. Dijo Walter.

-pues, yo a usted tampoco, vera sabemos que usted hiso con trato con nosotros. Dijo aquella voz.

-de donde, sabe eso?.

-no puedo decirlo por el momento. Pero, usted vendrá con nosotros dentro de una hora, cuando ataquemos el barco. Además, usted deseaba la muerte de los hellsing, no es así?.

-puras mentiras.

-je, eso no lo dijiste a los 14 años. Que, acaso desde sir integra te has encariñado con ellos?.

-no es asunto suyo, y me niego a ir.

-mejor, piénselo. Ya que, en este mismo instante en el que estamos hablando alguien esta en el cuarto de su ama. Dijo el hombre, maliciosamente.

En efecto, sam descansaba con un fino camisón de seda, con finos breteles en su cama. Dormitando, confiada en que su mayordomo la protegería si alguien se acercaba. Pero, frente a ella había un soldado mirándola con deseo, recorriendo sus aposentos, con mucha ansiedad.

-je, den la orden ya…no quiero esperar….

-.-

-a ella, no la metas!. Estallo Walter.

-si, es una hellsing, por lo tanto es nuestro enemigo.

-si, le la llegan a tocar, juro que…

-juras, qué?. Vamos, he oído esa historia…ah….ya veo…parece, que te has encariñado con ella, quizás…mas de lo debido, no es así?.

-solo, no la toque sino se las vera conmigo.

-uf…ya son, muchos intentos fallidos, mejor actuamos y punto. Dijo el tipo, tronando sus dedos.

-…

-ataquen. Musito, desapareciendo.-mejor, cuida a tu doncella pues…ya esta en peligro.

-.-

El hombre, que estaba en el cuarto de sam, se sentó junto a ella le quito sus sabanas. Ella, comenzó a despertar y al hacerlo quiso gritar pero el ser cubrió su boca fuertemente.

-que te pasa, hellsing?. Acaso, te tienes miedo al soldado?. Pregunto el soldado, burlonamente.

Walter, salió corriendo del cuarto para encontrarse en un pandemónium en el pasillo. Todos, corrían por sus vidas ya que estaban bajo ataque. El, corrió hasta el cuarto de sam, donde al abrir la puerta aquel soldado la sujetaba contra la pared y succionaba su sangre.

El, quedo paralizado…todo era su culpa, si hubiera llegado solo un segundo antes, no pasaría lo que sus ojos están viendo. Sam, cerraba lentamente los suyos, donde solo pudo divisar a Walter golpear al soldado y destrozarlo con sus hilos.

Ella, se levanto muy débil, a duras penas pudo sostenerse, donde Walter la abrazo y miro a los ojos. Estaban con lágrimas y su cuello, lleno de sangre al igual que sus labios. No podía verla así, estaba débil y solo había una manera de que pudiera recobrar fuerzas.

El abrazo y pego contra la pared. Donde, subió un poco su camisón, acariciando un poco sus piernas.

-w-Walter… musito ella, casi inconsciente.

-vamos, sam. Hazlo, ya no queda nada y quiero que sigas viva. Dijo Walter, a su oído sin parar de abrazarla.

-a-a….q-que te refieres?. Pregunto ella, mirándolo.

-bebe mi sangre, no quiero que mueras. Dijo el, tomando su rostro y sin pensarlo besándola con pasión.

Ella, se entrego a aquel apasionado y un poco desesperado beso de su mayordomo. Al terminarlo, se apoyo en su hombro y desabrocho su camisa. Acariciando sus hombros y oliendo su cuello. El, la cargo por sus muslos, pegándola contra la pared.

-estas seguro?. Pregunto ella, tomando suavemente su cuello.

-mientras, tu estés fuerte y viva. Dijo Walter.

En eso, ella abrió levemente su boca donde mordió suavemente el cuello de Walter. El, recayó sobre ella, mientras sam bebía su sangre. Unos minutos pasaron, donde sam se dio cuenta de que si seguía bebiendo su sangre, Walter moriría desangrado.

Lo tenia, inconsciente encima de ella, pero lo sentía diferente….en efecto, al tomar su rostro, noto que tenia una apariencia de un hombre de no mas de 31 años, algo que le resulto extremadamente extraño pero también atractivo y seductor.

Sonrió pícaramente y lo recostó sobre su cama. Miro por la ventana, la cruel batalla que había cesado…pues, parecía que no querían atacar sino que esperaban a alguien.

Ella, no dijo nada y se sentó en el sofá, donde trato de buscar su pijama, ya que cuando bebía la sangre de Walter, el se lo quito. Sin resultado, pensó que si Walter al despertar la veía así le daría un infarto. Opto, por colocarse su camisa con sangre, que había quedado tirada en la habitación.

Se recostó junto a el y noto lo bien que se veía siendo joven. Jugo con sus cabellos entrelazándolos con sus dedos y acomodándose junto a el, para quedar rodeada por sus brazos. Walter, a las pocas horas, despertó un poco y diviso a su dama junto a el.

No dijo nada, es mas…la abrazo fuertemente y acaricio su cuerpo, contorneándolo. Ella, solo se dejaba, aun estaba medio dormida, el lo sabia, pero ninguno decía nada solo se quedaban callados, disfrutando del otro.

Walter, solo oía los suaves suspiros de su doncella, mientras el solo besaba su espalda, algo que la hacia sentir placenteros escalofríos. Al darse vuelta y quedar frente a el solo se miraron, penetrándose con la mirada fijamente en los ojos del otro.

-gracias. Musito Walter, abrazándola.

-por que?. Preguntó ella, suavemente.

-por dejarme volver a vivir. Dijo el, besándola suavemente.

Ella, se entrego a ese suave y dulce beso que le ofreció su mayordomo. Abrazándolo y dejando que el bese su cuello, pero suavemente no mordiéndolo. Bajo su camisa que usaba como pijama y beso con pasión sus senos, colocándose sobre ella. Samantha, acaricio su pecho y lo beso con pasión, mientras el con sus hilos despojaban las vestimentas de ambos.

Walter, levanto las piernas de su doncella y las coloco en su cadera. La beso y miro a los ojos.

-esto…quizás te duela…quieres…seguir, de todas formas?. Pregunto Walter, en susurro a su oído.-eres virgen y por eso, te dolerá.

-…sí…quiero, terminar lo que empezamos. Dijo sam, aferrándose suavemente con una mano a las sabanas.

El mayordomo, retrocedió un poco e hiso una suave presión en la entrepierna de sam. Se interno, suave y lentamente en ella, disfrutando cada momento, en el cual quedaría registrado, que el fue el primero en quitarle su virginidad.

Samantha, grito de dolor, pero ese dolor se fue a los pocos minutos. De los cuales, se desprendió de las sabanas y los gritos de dolor se transformaron en gritos y gemidos de placer. Dio un giro y corrió su cabello para besar a Walter sin intervención de el. Ahora, ella movía sus caderas hacia arriba y abajo.

Walter, la tomo por sus muslos y la ayudo a el suave balanceo entre ellos. Veía los pechos de su señorita moverse de arriba abajo, ella con una cara completamente llena de placer. Giro y beso su cuerpo, hasta llegar nuevamente a su entrepierna, donde la beso con pasión. Haciendo que ella grite, como lo recordaba.

Samantha, cuando Walter la besaba en los labios, saboreando ella misma incluso, su líquido femenino. Giro, mirando coquetamente a Walter, para besar sus labios y bajar por su pecho, terminando apoyando su cabeza en su entrepierna. Para luego besar la entrepierna de Walter, hundiendo su cabeza en ella.

Walter, sentía arder su cuerpo y más cuando su miembro se elevo llamando mucho la atención de sam. El se sonrojo y ella sonrió, pasando su lengua por el, también saboreando el liquido masculino de Walter.

El, tomo su mano y la levanto pegándola de espaldas suavemente, contra la pared.

-que…harás?. Pregunto sam, mientras el la acariciaba.

-te gustara…solo, relájate. Dijo Walter, besándola.

La tomo por sus caderas y penetro su retaguardia. Ella, gimió pero al relajarse, sentía un gran placer. Walter, amaso uno de sus muslos mientras se sentaba y ella seguía sobre el. Amaso con fuerza uno de sus pechos y sam, giro su cabeza. Lo miro como disfrutaba de ella y se detuvo.

-Walter…

-que, sucede?. Pregunto Walter, nervioso parando de amasar su pecho.

-quiero…que de ahora en mas…hagamos el amor…todas las noches. Dijo, sentándose en sus piernas, con las suyas abiertas.

-así será…entonces…te prometo…que te hare el amor, todas las noches. Dijo Walter, besándola con suavidad.

Se movían, con rapidez y al mismo tiempo pasión entre ambos. Los gemidos de ambos, se oían por todo el barco, pero al parecer solo existían ellos. Walter, robándole la virginidad a su señorita, pero satisfaciéndola, después de todo el ahora era su esclavo.

Samantha, solo se entrego en cuerpo y alma a su mayordomo, el la movía a su antojo pero siempre buscando que ella se sintiera con placer en su cuerpo. La noche, paso rápido para ellos, donde sam estaba encima de Walter moviendo bruscamente sus caderas en vaivén mientras el la besaba con pasión.

-mmm…Walter….ya…ya basta…estoy cansada. Musito sam, recostándose sobre el, suspirando fuertemente.

-yo también…hace mucho que no hago este tipo de cosas. Dijo Walter, riendo para si mismo, rodeando la cintura de sam, con un brazo. Y el otro, colocándolo detrás de su cabeza, como almohada.

-pues…esta es la primera ves que lo hago. Pero…me gusto haberlo hecho. Dijo sam, burlonamente apoyando su cabeza en su pecho escuchando su corazón latir agitadamente, junto a una pequeña y placentera sonrisa. Dándole un suave beso en su pecho.

Walter, entrecerró sus ojos ante la frase cayendo en lo que había hecho. Acababa, de hacerle el amor a su doncella?. No podía ser, solo era una joven de 17 años. La tomo por su cintura y la miro a los ojos, la beso y se levanto vistiéndose.

-Walter, que te ocurre?. Pregunto sam, sentándose en la cama.

-no, puedo estar aquí, sam. Soy, solo un simple mayordomo y nada más. Dijo Walter, abrochándose su camisa.

-vamos…quédate…conmigo. Dijo sam, abrazándolo por detrás acariciando su pecho, besando su hombro.

-entiende sam, no puedo, si alguien se llega a enterar de esto, nos mataran a ambos. Dijo Walter separándose, sentando a sam en su cama.

-quien lo hará?, estamos exiliados de Londres…estamos aquí y nada mas…recuerda, que ahora estamos en esto juntos. Dijo ella, a su oído abrazándolo, sensualmente.

El lo pensó un momento…tenia que irse a encontrar con aquel hombre de su habitación. Pero, pensó en que el haber estado haciendo el amor con su señorita, seria la mejor noche de su vida, y no la arruinaría con esto. Se dio vuelta y la tomo por sus muslos recostándola sobre la cama, besándola y haciéndola suya, nuevamente.

-aunque…te parezca raro…siempre…desee, que mi primera vez, fuera contigo, Walter. Dijo sam, en susurro sonrojada, mientras Walter estaba sobre ella besando sus senos, mientras movía sus caderas.

El, la miro sorprendido pero con una sonrisa en sus labios y entrelazo sus dedos con ella. Subió por su cuello, rozándolo con sus labios hasta llegar a los de su dama, los cuales beso con suavidad. Sam, giro dándole la espalda y Walter, se coloco sobre ella, besando la misma hasta llegar a su hombro.

-yo…nunca imagine, que fuera a quitarte la virginidad. Pero…me siento el hombre más afortunado, haciéndolo. Susurro Walter, a su oído.-además…ahora, eres y seras mía…

-Walter…siempre fui tuya…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Wow…O.o

Ni yo lo pensé :P. pero, me gusto el resultado ya que, siempre me ha gustado escribir sobre Walter. Yo, lo aprecio muchísimo, a pesar de ser traidor T.T.

Quizás, a ustedes no les guste la mezcla de WalterXSamantha pero, a mi sí. Es lindo, si se lo piensa de un punto de vista como el mío ^^.

A pesar, de que esto sea drama y tragedia. Siempre, se tiene que agregar un toque de romance ^^. Y a mí, me gusto este :D

En fin, el próximo cap…jeje, será con…bueh, lo tengo y falta lustrarlo XP

En fin, nos vemos!!!!

Ah!. Ya encontré el pero, en el cap anterior, pero el anterior XD el 6. Es que, no tenía los reviews que me hubiera gustado tener. Eran, re poquitos…y bueno…T^T

DEJAR REVIEWS!!!!!!!. SINO, ME VOY A SUICIDAR!!!! XD.

JEJE, PERO POSTA!. DEJEN REVIEWS, QUE SINO ME SIENTO MAL…T.T TOT T.T

SIR C.J

Pd: se dan ADELANTOS, con mi msn, hellsing_ceci ahí va el arroba y luego el hotmail y el .com por que, no se que pasa cuando lo subo no se ve T^T. pero, se los pongo asi:

-h-e-l-l-s-i-n-g_-c-e-c-i--h-o-t-m-a-i-l-.-c-o-m

Espero, que ahora lo acepte . y sino…y sino bueh, también esta en la familia hellsing XD

Tarde o temprano, me tengo que enfrentar a las crueles críticas suyas ¬_¬

Pd2: y…bueh, les dije que había lemon! XP